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LAS RATAS EN LAS PAREDES // HOWARD P. LOVECRAFT

Escrito por imagenes 07-08-2007 en General. Comentarios (1)

LAS RATAS EN LAS PAREDES // HOWARD P. LOVECRAFT


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El 16 de julio de 1923, precisamente después que el último obrero había terminado su tarea, me
mudé a Exham Priory. La restauración había implicado desmedidos trabajos, ya que de la
construcción original apenas si quedaba un montón de ruinas, pero como se trataba de la mansión
de mis antepasados no reparé en gastos. La finca había permanecido deshabitada desde épocas de
Jacobo I, cuando un drama de aspectos espantosamente trágicos, si bien en buena medida
comprensibles, se precipitó sobre el jefe de familia, sus cinco hijos y algunos criados. El tercer
hijo, antecesor mío por línea paterna, único sobreviviente del desdichado grupo familiar, debió
marcharse en medio de un clima de sospecha y terror.
Como el único heredero estaba acusado de asesinato, la finca fue a manos de la corona; el
legítimo dueño no hizo el menor esfuerzo por defenderse o recuperar la propiedad. Enloquecido
por un horror más substancial que el que podía emanar de su propia conciencia o de la ley,
obsesionado por expulsar de su memoria y de su vista aquella mansión, Walter de la Poer,
decimoprimer barón de Exham, se fue a Virginia para establecerse y fundar la familia que un
siglo después era conocida con el nombre de Delapore.
Exham Priory quedó abandonado y con el tiempo engrosó el inventario de propiedades de la
familia Norrys. La original arquitectura de la mansión la hizo objeto de continuados estudios;
constaba de torres góticas que se levantaban sobre una infraestructura sajona o románica con
cimientos que, por su parte, congregaban una mezcla de estilos: romano, druida o el címrico
originario, si es posible atenerse a las leyendas. Estos cimientos eran muy peculiares, ya que por
uno de los lados se unían a la sólida piedra de la ladera montañosa, desde cuya cima el priorato
vigilaba un valle solitario que se extendía por tres millas al oeste del pueblo de Anchester.
Los arquitectos y artistas se entretenían embelesados en el estudio de aquella extraña pieza de
épocas remotas, pero los lugareños la odiaban con oscura inquina. Era un odio que se arrastraba
desde hacía siglos, cuando aún moraban allí mis antepasados, y que perduraba hasta ahora,
cuando el abandono la había llevado a casi desaparecer tragada por el musgo y la vegetación.
Antes que pasara un día desde mi llegada, la gente de Anchester ya me había hecho saber que yo
era el descendiente de una familia maldita. No obstante, ya esta semana los obreros han hecho
desaparecer lo que quedaba de Exham Priory y ahora se afanaban por borrar las huellas de sus
cimientos. Siempre he estado al tanto de la historia real de mi estirpe familiar; sé muy bien que el
primero de mis antepasados norteamericanos se refugió en las colonias perseguido por una
atmósfera de extrañas sospechas. Los detalles, en cambio, se me escapan puesto que han sido
sepultados por la reticencia que sobre ellos mantuvo durante generaciones la familia Delapore.
Contrariamente a lo que les sucede a los colonos de las cercanías, es raro que nos vanagloriemos
de antepasados que participaron en las Cruzadas o de incluir en nuestra estirpe héroes medievales
o renacentistas; no se nos trasmitieron otras tradiciones que aquellas que contenía el sobre
lacrado que todo propietario latifundista legaba al primogénito antes que estallara la Guerra Civil
con la orden de una apertura estrictamente póstuma. Sólo nos enorgullecíamos en la familia con
las glorias alcanzadas luego de la emigración, esplendores de un linaje virginiano orgulloso y
honorable, aunque algo reservado y poco sociable.
Toda nuestra fortuna se perdió durante la guerra y la existencia familiar se vio profundamente
conmovida por el incendio de Carfax, morada de la familia al borde del río James. Mi anciano
abuelo murió entre las llamas y con él se consumió el sobre lacrado que nos ataba al pasado. Aún
hoy recuerdo el incendio; mis ojos de siete años contemplaban alterados a los soldados federales
vociferar, a las mujeres contorsionarse desvalidas y a los negros rezando y dando alaridos. Mi
padre era soldado del ejército y combatía en la defensa de Richmond; luego de infinitas
gestiones, mi madre y yo conseguimos trasponer las líneas enemigas y juntarnos con él.
Al finalizar la guerra, nos dirigimos al norte, de donde era oriunda mi madre, y allí me hice
grande y, a la larga, como corresponde a cualquier yanqui perseverante, me hice rico. Ni mi padre
ni yo nos enterarnos jamás del contenido del sobre testamentario. Por mi parte, atrapado por el
rutinario devenir de las actividades mercantiles de Massachusetts, perdí todo interés en los
misterios que, seguramente, ocultaba mi árbol genealógico. ¡Con cuánto alivio habría entregado
Exham Priory a los murciélagos, a las telarañas, al musgo y a la vegetación si hubiese tenido
aunque fuese una remota idea de lo que se escondía tras sus muros!
Mi padre falleció en 1904 y no dejó mensaje alguno para mí ni para mi hijo único, Alfred, un
chico de diez años y huérfano de madre. Fue precisamente Alfred quien produjo una moderada
revolución en la transmisión de la historia familiar. Pese a que yo sólo había conjeturado
esporádica y burlonamente con él sobre este tema, cuando fue enviado a Inglaterra en 1917,
como oficial de aviación, me escribía constantemente contándome algunas leyendas ancestrales.................................................................................................

EL MUNDO MEDIEVAL

Escrito por imagenes 06-08-2007 en General. Comentarios (11)

EL MUNDO MEDIEVAL - EN UNA EPOCA OSCURA...

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1.
Introducción


Durante la Edad Media el esoterismo no dejó de caminar más o menos subterráneamente, a pesar de la lucha encarnizada emprendida por el Papado contra todas las herejías. Durante ese dilatado período,hubo gran número de organizaciones iniciáticas, algunas de las cuales trataban de mantenerse apartadas de las controversias teológicas, como el Compañonaje, otras eran francamente anticatólicas y depositarias de doctrinas heterodoxas. Doctrinas teosóficas de todas clases que se abrevaban en las más diversas fuentes, desempeñaron un gran papel: la Cábala o tradición hebraica; las doctrinas iluministas, en que reaparecen las antiguas tradiciones gnósticas; la alquimia y las especulaciones propiamente herméticas... Las corrientes ocultas de aquel período son aún muy mal conocidas, particularmente sus relaciones con las doctrinas orientalles: es conocido el papel desempeñado por las Cruzadas sobre el particular. (Sería interesante, en particular, estudiar los vínculos de la tradición hermética con el simbolismo utilizado por las órdenes de Caballería que se constituyeron en el momento de aquellas expediciones: los blasones usan abundantemente colores simbólicos,


2.
Las corporaciones


Entre las múltiples agrupaciones medievales, las más célebres son las Guildas o corporaciones de oficios, en las cuales existían ritos iniciáticos, y cuyos usos se perpetuaron hasta mucho después.

La más sabia de esas Guildas era la de los «Albañiles»[maçons], constructores de los palacios y de las catedrales, adeptos del Arte real que entonces era la arquitectura, y depositarios de antiguos secretos:

«Con todo derecho puede afirmarse que la geometría esotérica pitagórica se transmitió desde la antigüedad hasta el siglo XVIII, por un lado a través de las cofradías de constructores (que a la vez se transmitieron, de generación en generación, un ritual iniciático en que la geometría desempeñaba un papel preponderante), y por otro, por la Magia, por los rosetones de las catedrales y los pentáculos de los magos»

De esos «Maestros de Obra», de esa masonería operativa,nació la francmasonería especulativa. En cuanto al Compañonaje, cuyos diferentes «Deberes» rivales se repartían los picapedreros, los cerrajeros, los carpinteros, y que por lo demás subsiste hoy, numerosas novelas han popularizado las costumbres: los lazos y el bastón simbólicos; la «Vuelta a Francia»; los «cayennes», especies de mesones donde la «Madre» se ocupa del albergue y de la ropa de los compañeros...

El rasgo común de todas esas Hermandades es la existencia de signos de reconocimiento, de ritos iniciáticos de afiliación, de tradiciones que llegan a la más remota antigüedad, algunas de las cuales se encuentran en la Masonería moderna, como la célebre leyenda de la construcción del Templo de Jerusalén por Hiram.


3.
La leyenda del Grial

El Grial [o Graal] es el vaso sagrado, la copa que, según la leyenda, sirvió en la Cena, y en la cual José de Arimatea recogió la sangre y el agua que manaban de la herida que la lanza del centurión Longino hizo en el costado de Cristo; parece que el propio José de Arimatea transportó luego el Grial a Gran Bretaña. Dicho vaso sagrado, que contiene el «brevaje de la inmortalidad», aparece en gran número de leyendas medievales relativas a la «Búsqueda del Grial», es decir, a la busca de la Sabiduría perdida; todos conocemos la famosa Mesa Redonda construida por el Rey Arturo, siguiendo los planos del encantador Merlín, y destinada a recibir el Grial cuando uno de los doce caballeros llegara a conquistarlo, y lo llevara de Gran Bretaña a la Armórica. (La copa del Grial fue labrada por los ángeles en una esmeralda desprendida de la frente de Lucifer cuando éste cayó; confiado a Adán en el Paraíso terrenal, perdido después del pecado original, el Grial fue recobrado por Set, que pudo entrar al Paraíso terrenal, y luego por otros, antes de Cristo.) La pérdida del Grial es, en suma, la pérdida del Conocimiento, «perdido», o mejor, oculto y que se trata de volver a encontrar.

En esas tradiciones se entrevé un vínculo entre el esoterismo cristiano y la tradición céltica, es decir, druídica: sus orígenes son, por lo demás, bastante misteriosos. Todas esas leyendas parecen haber sido utilizadas por gran número de agrupaciones más o menos iniciáticas, y sin duda también por los albigenses...

Según Henri Martin , habría habido también una suerte de Orden de Caballería oculta, la Masenia del Santo Graal, cuyas huellas encontraba en una obra bastante posterior, el Titurel:

«Ya no es en la isla de Bretaña, sino en Galia, en los confines de España, donde se conserva el Grial. Un héroe llamado Titurel funda un templo para depositar el santo Vaso en él, y es el profeta Merlín quien dirige esta construcción misteriosa, pues fue iniciado por José de Arimatea, en persona en el plano del Templo por excelencia, del Templo de Salomón. La Caballería del Graal se convierte aquí en la Masenia, esto es, en una Francmasonería ascética, cuyos miembros se llaman Templistas, y aquí puede verse la intención de unir a un centro común, figurado por ese Templo ideal, la Orden de los Templarios y las numerosas cofradías de los constructores que entonces renuevan la arquitectura del medioevo. Esto nos permite entrever mucho de lo que podría llamarse la historia subterránea de aquellos tiempos, mucho más complejos de lo que se cree...»


4.
Los cátaros


Los cátaros (es decir: los «puros»), llamados también albigenses, porque eran particularmente numerosos en la región de Albi, son célebres sobre todo por la encarnizada lucha que la Iglesia y la Realeza emprendieron contra ellos, exterminándolos por todos los medios. Sus doctrinas, que se distinguen por su pesimismo, son bien conocidas: llevando al extremo la doctrina de los dos principios del Bien y del Mal, declaraban que el universo entero había sido creado por el Príncipe de las Tinieblas, y de ahí concluían en una moral ascética, que condenaba el casamiento, la generación, y la vida misma, mala en sí, puesto que aprisiona el alma luminosa en la materia tenebrosa... A decir verdad, únicamente los Perfectos estaban sujetos a estricto ascetismo; en cuanto a los simples Auditores, gozaban de una moral más suave. Paradójicamente, por lo demás, esos herejes eran, en cierto sentido, mucho más «optimistas» que la Iglesia: al hacer de la Tierra el «Reino de Satanás», los cátaros excluían el infierno del más allá, del mundo suprasensible y espiritual; al cabo de los tiempos, todos los espíritus, luego de pasar por gran número de reencarnaciones, quedarían salvados, toda la Luz librada de las Tinieblas. La literatura ocultista atribuyó a los cátaros toda clase de creencias esotéricas que les eran extrañas. No por eso dejaban de tener ceremonias y ritos iniciáticos, prácticas diversas que tenían por finalidad separar el espíritu de este mundo y librar el alma, cautiva de su cuerpo; algunos hasta querían conseguirlo bruscamente por la Endura, acto que consistía en dejarse morir de hambre; pero la mayoría se limitaba a los ritos iniciáticos propiamente dichos, que permitían alcanzar la iluminación espiritual por el ascetismo y diversas técnicas que permitían separar momentáneamente el alma del cuerpo. «Los cátaros - escribe Aroux - tenían ya en el siglo XII signos de reconocimiento, santo y seña, y una doctrina astrológica».

La «cruzada» empeñada contra los albigenses es demasiado conocida para que hablemos de ella. Sin embargo, debe señalarse que las doctrinas cátaras sobrevivieron a la degollina de sus sacerdotes. Los Trovadores, que habían demostrado ser auxiliares fervientes y devotos de la herejía albigense, siguieron propagando en su «gaya ciencia» las ideas proscritas por la Inquisición....................................................................................................

LOS ROSACRUCES- UNA SOCIEDAD SECRETA

Escrito por imagenes 06-08-2007 en General. Comentarios (20)

LOS ROSACRUCES - UNA SOCIEDAD SECRETA      link-enlace




1.
Los orígenes: la leyenda y la historia


En 1614 y en 1615 la Hermandad de la Rosa-Cruz manifestó públicamente su existencia con tres obritas: la «Reforma Universal» (All-gemeine und General Reformation), la Fama Fraternitateis Rosae Crucis y la Confessio Fraternitatis, escritos cuyo autor fue verosímilmente J.V. Andreae (1586-1654) La Fama relataba la fundación de la Orden por el alemán Christian Rosenkreutz (designado con las iniciales C.R.C.), iniciado por los Sabios de Siria en el curso de un viaje a Oriente; también se encontraba en ella el relato del descubrimiento de la tumba de Rosenkreutz, en la cual los discípulos hallaron, además del cuerpo del Maestro que llevaba en la mano un libro simbólico escrito sobre pergamino, toda suerte de objetos rituales: «espejos de diversas virtudes, campanillas, lámparas encendidas (las famosas "lámparas perpetuas" de los Rosacruces), extraños cantos artificiales (¿una máquina parlante?)... » [1]. Tal es la leyenda que refiere el origen de la Hermandad y la historia de su fundador, «Cristián Rosacruz [o Rosa-Cruz]», que es, evidentemente, un personaje alegórico, y no el gentilhombre de raza germánica que según dicen dicen vivió de 1378 a 1485. Pero es necesario que el investigador estudie las fuentes reales del movimiento rosacrucista, tarea bastante difícil, pues los documentos seguros faltan a menudo, como todas las veces que se trata de buscar los orígenes de una tradición ocultista.

Hemos visto que, durante todo el Medioevo, a pesar de las hogueras y de la Inquisición, nunca cesó la fermentación intelectual: el esoterismo, cristiano o no, fue propagado por organizaciones iniciáticas, sociedades secretas que sintetizaban en teosofías sutiles corrientes de pensamiento de muy diverso origen. Hubo principalmente numerosas asociaciones de alquimistas, hermetistas, cabalistas. El Renacimiento había de acarrear condiciones ideales para el nacimiento de tales sociedades secretas: el ocaso del poderío de la Iglesia Católica permitía a la curiosidad intelectual, que ya no era frenada por el dogma, desarrollarse cada vez más, favoreciendo el gran progreso de las más heterodoxas doctrinas. Los viajes relacionaban cada vez más los adeptos de todos los países: Nicolás Barnaud (1535-1601) nos refiere cómo, desde 1589, viajó a través de toda Europa «para buscar a los aficionados a la química (es decir, a la alquimia) y comunicarles sus ideas políticas». En cuanto al célebre Paracelso, había de llegar a ser la gran autoridad para todos los autores rosa-crucistas, que utilizaron con abundancia sus doctrinas, aludiendo más de una vez a su profecía relativa a la llegada del Elías artista: «Dios permitirá -dijo- que se haga un descubrimiento de mayor importancia que debe quedar oculto hasta el advenimiento de Elías Artista... Y es la verdad, no hay nada oculto que no deba ser descubierto, por eso tras de mí vendrá un ser maravilloso, que no vive aún, y que revelará muchas cosas» (Ese Elías artista-decía el Rosa-Cruz Andreae- no es un individuo, sino un ser colectivo, que no es otro más que nuestra Hermandad misma.)

Los Rosacruces fueron «alquimistas que mezclaban cuestiones políticas y religiosas con sus doctrinas herméticas» (F.Hoefer). Fue en Alemania, medio propicio a las ideas de Reforma, donde nació dicha Sociedad secreta, muy al final del siglo XVI, si no muy al principio del siglo siguiente: la más antigua fecha a que podamos llegar es 1598, en la cual el alquimista Studion funda en Nuremberg una asociación denominada Militia Crucifera Evangelica, especia de arquetipo de la Rosa-Cruz, y cuyas teorías se hallan reunidas en una curiosa obra, intitulada Naometria(1604), que estudia «la medida del Templo místico», utilizando el símbolo de la Rosa y de la Cruz, y anunciando una «reforma general» y una «renovación de la Tierra». Observemos igualmente que se descubren todos los símbolos rosacrucistas en uno de los pentáculos del Amphitheatrum Sapientiæ Æternæ(1598) de H.Khunrath.

Los autores han acudido a veces al esoterismo musulmán, y asimismo a los Alumbrados españoles para dar cuenta del movimiento, pero lo esencial de la inspiración de los Rosacruces parece haber sido tomado en las teorías desarrolladas por los discípulos alemanes de Paracelso, conocidas con el nombre de Pansophia («Conocimiento Universal»), aun cuando se encuentran casi todos los vestigios de las doctrinas más o menos teosóficas y místicas. La Hermandad parece haberse constituido hacia 1600, sin que puedan darse detalles precisos: el juramento de respetar el secreto absoluto respecto de la Orden parece que fue bien seguido por los afiliados hasta 1614, fecha en la cual la Rosa-Cruz creyó conveniente manifestar su existencia al mundo. Sin embargo, parece que debe atribuirse un papel de primer plano a los alquimistas que odeaban a Rodolfo II de Habsburgo y otros soberanos, como el conde Mauricio de Hesse-Cassel. El pastor luterano J.V.Andreae fue quien habló en nombre de la Hermandad, cuya existencia había de intrigar durante tanto tiempo al público culto de entonces (así como por lo demás, al pueblo).

Antes de abordar el desarrollo y las doctrinas de la Hermandad, es conveniente investigar el significado profundo del símboloque ha dado su nombre a la Orden: el de la «Rosa-Cruz esencial».

La Rosa-Cruz es el símbolo formado por una rosa roja fijada en el centro de una cruz, también de color rojo, «pues ha sido salpicada por la sangre mística y divina de Cristo».

Ese símbolo, enarbolado - nos dice Robert Fludd (Summum Bonum) - por los Caballeros cristianos en tiempo de las Cruzadas, tiene doble significación: la Cruz representa la sabiduría del Salvador, el Conocimiento Perfecto; la Rosa es símbolo de la purificación, del ascetismo que destruye los deseos carnales, e igualmente el signo de la Gran Obra alquímica, es decir, la purificación de toda mácula, el acabado y perfección del Magisterio. Puede igualmente verse en ella la cosmogonía hermética, pues la Cruz (emblema masculino) simboliza la divina Energía creadora que ha fecundado a la matriz oscura de la substancia primordial (simbolizada por la Rosa, emblema femenino) y ha hecho pasar el universo a la existencia.


2.
Expansión del Rosicrucianismo


El movimiento de los Hermanos de la Rosa-Cruz alcanzó gran extensión en Alemania, donde sus adeptos más destacados fueron Andreae Mynsicht (llamado Madathanus), Gutman y Michael Maier (1568-1622). El gran místico Jacob Boheme (1574-1624), cuyas obras están salpicadas de alusiones a la «Piedra filosofal espiritual», al Cristo, «la santa Piedra angular de la Sabiduría» ( la misma expresión en el gran doctor del grupo, el inglés Robert Fludd), estuvo muy influido por esa mezcla de teorías teosóficas, cuya repercusión fue considerable [2]. Pero el rosicrucianismo enjambró fuera de su patria de origen: así el checo Comenio, uno de los principales jefes de la secta de los Hermanos moravios, autor de varias obras teosóficas en las que exhortaba a los hombres a que construyeran «un Templo de la Sabiduría según los principios, reglas y leyes del Gran Arquitecto, el propio Dios», marchó a Holanda, donde tuvo discípulos . (Los Países Bajos eran, por lo demás, un país ideal para adeptos, pues existía libertad de pensamiento casi completa.) Francia parece haber sido poco todada, aun cuando la Rosacruz tuvo sus afilidados, como Michel Potier y el cirujano Dabid de Planiscampy. La mayor expansión de la Orden se vio en Inglaterra, gracias a los esfuerzos del médico Robert Fludd (1574-1637). Fludd había viajado durante seis años por el continente (1598-1603), recorriendo Francia, Italia, España y Alemania hasta los confines de Polonia: estuvo en relaciones con Hermanos alemanes, y es hizo iniciar en los ritos y en las doctrinas de la Fraternindad. De vuelta a Inglaterra, Fludd fundó en Londres grupos que se extendieron rápidamente y es verosímil que fuera el Gran Maestro de la rama británica de la organización. Hacia 1650, la Rosa-Cruz estaba poderosamente organizada en Inglaterra. Ella fue la que debiá introducir en la Francmasonería el sistema de Altos Grados, llamados «Escoceses».


3.

Los Rosa-Cruces y la Francmasonería

La Hermandad de la ROSACRUZ tomó impulso, a mediados del siglo XVII, en la Francmasonería: sus adeptos hallaron refugio en los talleres masónicos, y luego de hacerse recibir como accepted Masons,«Masones aceptados», utilizaron el simbolismo de las Corporaciones de constructores para propagar sus enseñanzas; eran «Masones simbólicos», trabajando en «edificar el Templo invisible e inmaterial de la Humanidad». Modificando el ritual introduciéndole sus concepciones herméticas y cabalísticas, crearon el grado de Maestro con su ritual característico de iniciación, que hace revivir al recipiendario la muerte, la «pobredumbre» y la resurrección de Hiram (Véase Cap.V, § II); fueron ellos, igualmente, quienes introdujeron los Altos Grados, tan cargados de esoterismo cristiano, callados en las Constituciones de Anderson, pero que habían de reaparecer luego, en forma más o menos alterada. Así, puede decirse sin paradoja que la Francmasonería moderna ha copiado y continuado el esoterismo de los rosacruces, tomando de ellos sus más típicos símbolos herméticos, como el pelícano, el fénix que renace de sus cenizas, el águila bicéfala, etc.................................................................................................

MASONERIA // LOGIAS

Escrito por imagenes 02-08-2007 en General. Comentarios (2)

MASONERIA // LOGIAS link-enlaces                    

LAS LOGIAS : SERVICIO O PODER
¿CONSPIRACION?
N.O.M.

NOTA: ESTE ARTICULO SE DIFERENCIA ENTRE TRES PARTES:
LA PRIMERA, MASONICA, ESCRITO POR MASONES.
UNA SEGUNDA, DIGAMOS CONTRARIA, DEFINIDA COMO ARIOS, Y NACIONALSOCIALISTAS.
Y UN BREBE COMENTARIO SOBRE "INWO": UN JUEGO DE ROLL, LLAMADO : " NUEVO ORDEN MUNDIAL ILUMINATIS "

los enlaces que encontraras en esta pagina, te llevaran a paginas masonicas, iluminatis , nuevo orden mundial , priorato de sion, asi como los enlaces que encontraras en esas mismas paginas, alli encontraras directrices, documentos, hasta las declaraciones de legalidad de asociacion, aun siendo sociedades secretas, entre otras muchas cosas, seguro que mas de una duda te resolvera, a la vez que creara otras...


1-Que es la Masoneria?
2-Historia de la Masoneria
3-La mujer en la Masonería. La Orden Masónica Mixta Internacional "El Derecho Humano"
4-Los principios de la Masoneria
5-La Masoneria y las ideologias
6-La Masoneria no es un grupo de presion
7-Los instrumentos de la Masoneria
8-Conclusion

1)
El afán de espiritualidad, entendido de formas muy diferentes, es una de las características de nuestro tiempo. Es frecuente el redescubrimiento o resurgimiento de antiguas escuelas de pensamiento, junto a la búsqueda de nuevas formas de entender y aplicar los ideales. Los problemas que se le plantean a la Humanidad tienden a ser semejantes en su raíz, aunque cambian las condiciones y los aspectos inmediatos. Todo ello debe tenerse presente para abordar la cuestión de qué es la Masonería

2)

Vamos a extendernos en el aspecto histórico de la Masonería, pues al hacerlo se abordan muchas cuestiones que aclaran principios confusos, malentendidos y calumnias, cuya clarificación es necesaria a fin de entender qué somos y qué pretendemos.

La cuestión del origen de la Masonería es algo compleja, pudiendo incluir varias contestaciones. Se dan unos orígenes míticos o simbólicos tanto en la organización de los Iniciados Egípcios, de los constructores del Templo de Salomón en Jerusalén, de los Misterios de Eleusis, etc... De esta manera, la enseñanza de las sociedades iniciáticas de la Antigüedad preparó, configuró y transmitió en gran medida el ideal, el simbolismo y la forma de trabajar de la Masonería.

Históricamente, las asociaciones de francmasones (obreros libres de la construcción) aparecen en las obras de las catedrales y monasterios medievales. El simbolismo del obrero libre en un mundo dominado por el criterio feudal del vasallaje era algo más que el material, simbolizaba el compromiso que cada participe de la obra aceptaba mediante la reflexión personal. De esta manera, mientras los Iniciados eran conscientes del significado profundo de palabras y símbolos, el mundo en el que se movían solía quedarse sólo con el aspecto externo de la cuestión. Para mejor explicar esta diferencia nos sirve el ejemplo de los alquimistas: éstos afirmaban poder convertir el plomo en oro mediante una maravillosa piedra que decían poseer, la piedra filosofal. Mientras que la sociedad solía entender esta piedra como algo real y mágico, los Iniciados simbolizaban con ella la Sabiduría, capaz de transformar la energía humana básica en fuerza constructiva, tanto en lo espiritual como en lo material.

Los francmasones, convencidos de que la obra material de la Catedral y la espiritual del perfeccionamiento humano sólo era realizable mediante individuos libres honrados y responsables, transmitían en sus reuniones "iniciáticas" conocimientos científicos y filosóficos, como se realizó en las sociedades iniciáticas de la Antigüedad. Se partía de la concepción de que el Universo se rige por leyes armónicas y complementarias, leyes que poco a poco pueden irse conociendo, y que este conocimiento filosófico y material puede aplicarse al ser humano, parte fundamental del Universo, a fin de armonizarlo y perfeccionarlo. Junto a ello se daba la transmisión gradual del conocimiento (los diferentes grados masónicos), y el aspecto de solidaridad o ayuda mutua entre todos ellos.
Con frecuencia se acusa a las corporaciones de francmasones medievales de haber sido meras instituciones gremiales de monopolio local del conocimiento. Aunque no dudamos de que ello fuera así en muchos casos, toda vez que cualquier obra humana está sujeta a fallos y a utilizaciones indebidas, la norma general no era ésa. Cuando un francmasón alcanzaba el grado de Maestro, es decir, capaz de crear por sí mismo, circulaba libremente por todas las logias, instruyendo a los aprendices y creando escuela. Por ello, los conocimientos arquitectónicos y simbólicos eran rápidamente extendidos -para los baremos de la época- por toda Europa. Eso sí, el conocimiento era transmitido solo a los iniciados, partiendo de la idea ya mencionada: para realizar la obra no era suficiente la simple habilidad artística o "científica", sino que a ello debía unirse el conocimiento filosófico y el desarrollo espiritual. No bastaba con ser un buen cantero o vidriero, sino que además se exigía ser libre, honrado y responsable.

El arte de construir grandes obras con sentido filosófico inició un decaimiento progresivo, y en el siglo XVIII permanece apenas un sentido de labor filosófica y de ayuda mutua entre los francmasones.

El 24 de junio de 1717 se reúnen los masones de Londres para celebrar el Solsticio de Verano, y constituyen la primera Gran Logia. Se trata del hito que marca la aparición de la Masonería Especulativa, cuya obra de construcción es simbólica,...................................................................................................

 

EL TERRIBLE ANCIANO // H. P. LOVECRAFT

Escrito por imagenes 01-08-2007 en General. Comentarios (0)

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Fue la idea de Ángelo Ricci, Joe Czanek y Manuel Silva hacer una visita al Terrible Anciano. El anciano vive a solas en una casa muy antigua de Walter Street próxima al mar, y se le conoce por ser un hombre extraordinariamente rico a la vez que por tener una salud extremadamente delicada... lo cual constituye un atractivo señuelo para hombres de la profesión de los señores Ricci, Czanek y Silva, pues su profesión era nada menos digno que el latrocinio de lo ajeno.
Los vecinos de Kingsport dicen y piensan muchas cosas acerca del Terrible Anciano, cosas que, generalmente, le protegen de las atenciones de caballeros como Mr. Ricci y sus colegas, a pesar de la casi absoluta certidumbre de que oculta una fortuna de incierta magnitud en algún rincón de su enmohecida y venerable mansión. En verdad, es una persona muy extraña, que al parecer fue capitán de clipper de las Indias Orientales en su día. Es tan viejo que nadie recuerda cuándo fue joven, y tan taciturno que pocos saben su verdadero nombre. Entre los nudosos árboles del jardín delantero de su vieja y nada descuidada residencia conserva una extraña colección de grandes piedras, singularmente agrupadas y pintadas de forma que semejan los ídolos de algún lóbrego templo oriental. Semejante colección ahuyenta a la mayoría de los chiquillos que gustan burlarse de su barba y cabello, largos y canosos, o romper las ventanas de pequeño marco de su vivienda con diabólicos proyectiles. Pero hay otras cosas que atemorizan a las gentes mayores y de talante curioso que en ocasiones se acercan a hurtadillas hasta la casa para escudriñar el interior a través de las vidrieras cubiertas de polvo. Estas gentes dicen que sobre la mesa de una desnuda habitación del piso bajo hay muchas botellas raras, cada una de las cuales tiene en su interior un trocito de plomo suspendido de una cuerda, como si fuese un péndulo. Y dicen que el Terrible Anciano habla a las botellas, llamándolas por nombres tales como Jack, Scar-Face, Long Tom, Spanish Joe, Peters y Mate Ellis, y que siempre que habla a una botella el pendulito de plomo que lleva dentro emite unas vibraciones precisas a modo de respuesta. A quienes han visto al alto y enjuto Terrible Anciano en una de esas singulares conversaciones no se les ocurre volver a verlo más. Pero Ángelo Ricci, Joe Czanek y Manuel Silva no eran naturales de Kingsport. Pertenecían a esa nueva y heterogéneas estirpe extranjera que queda al margen del atractivo círculo de la vida y tradiciones de Nueva Inglaterra, y no vieron en el Terrible Anciano otra cosa que un viejo achacoso y prácticamente indefenso, que no podía andar sin la ayuda de su nudoso cayado, y cuyas escuálidas y endebles manos temblaban de modo harto lastimoso. A su manera, se compadecían mucho del solitario e impopular anciano, a quien todos rehuían y a quien no había perro que no ladrase con especial virulencia. Pero los negocios, y, para un ladrón entregado de lleno a su profesión, siempre es tentador y provocativo un anciano de salud enfermiza que no tiene cuenta abierta en el banco, y que para subvenir a sus escasas necesidades paga en la tienda del pueblo con oro y plata españoles acuñados dos siglos atrás.
Los señores Ricci, Czanek y Silva eligieron la noche del once de abril para efectuar su visita. Mr. Ricci y Mr. Silva se encargarían de hablar con el pobre y anciano caballero , mientras Mr. Czanek se quedaba esperándoles a los dos y a su presumible cargamento metálico en un coche cubierto, en Ship Street, junto al verja del alto muro posterior de la finca de su anfitrión. El deseo de eludir explicaciones innecesarias en caso de una aparición inesperada de la policía aceleró los planes para una huida sin apuros y sin alharacas.
Tal como lo habían proyectado, los tres aventureros se pusieron manos a la obra por separado con objeto de evitar cualquier malintencionada sospecha a posteriori. Los señores Ricci y Silva se encontraron en Waltter Street junto a la puerta de entrada de la casa del anciano, y aunque no les gustó cómo se reflejaba la luna en las piedras pintadas que se veían por entre las ramas en flor de los retorcidos árboles, tenían cosas en qué pensar más importantes que dejar volar su imaginación con manidas supersticiones. Temían que fuese una tarea desagradable hacerle soltar la lengua al Terrible Anciano para averiguar el paradero de su oro y plata, pues los viejos lobos marinos son particularmente testarudos y perversos. En cualquier caso, se trataba de alguien muy anciano y endeble, y ellos eran dos personas que iban a visitarle. Los señores Ricci y Silva eran expertos en el arte de volver volubles a los tercos, y los gritos de un débil y más que venerable anciano no son difíciles de sofocar. Así que se acercaron hasta la única ventana alumbrada y escucharon cómo el Terrible Anciano hablaba en tono infantil a sus botellas con péndulos. Se pusieron sendas máscaras y llamaron con delicadeza en la descolorida puerta de roble.
La espera le pareció muy larga a Mr. Czanek que se agitaba inquieto en el coche aparcado junto a la verja posterior de la casa del Terrible Anciano, en Ship Street. Era una persona más impresionable de lo normal, y no le gustaron nada los espantosos gritos que había oído en la mansión momentos antes de la hora fijada para iniciar la operación. ¿No les había dicho a sus compañeros que trataran con el mayor cuidado al pobre y viejo lobo de mar? Presa de los nervios observaba la estrecha puerta de roble en el alto muro de piedra cubierto de hiedra. No cesaba de consultar el reloj, y se preguntaba por los motivos del retraso. ¿Habría muerto el anciano antes de revelar dónde se ocultaba el tesoro, y habría sido necesario proceder a un registro completo? A Mr. Czanek no le gustaba esperar tanto a oscuras en semejante lugar. Al poco, llegó hasta él el ruido de unas ligeras pisadas o golpes en el paseo que había dentro de la finca, oyó cómo alguien manoseaba desmañadamente, aunque con suavidad, en el herrumbroso pastillo, y vio cómo se abría la pesada puerta. Y al pálido resplandor del único y mortecino farol que alumbraba la calle aguzó la vista en un intento por comprobar qué habían sacado sus compañeros de aquella siniestra mansión que se vislumbraba tan cerca. Pero no vio lo que esperaba. Allí no estaban ni por asomo sus compañeros, sino el Terrible Anciano que se apoyaba con aire tranquilo en su nudoso cayado y sonreía malignamente. Mr. Czanek no se había fijado hasta entonces en el color de los ojos de aquel hombre; ahora podía ver que era amarillos.
Las pequeñas cosas producen grandes conmociones en las ciudades provincianas. Tal es el motivo de que los vecinos de Kingsport hablasen a lo largo de toda aquella primavera y el verano siguiente de los tres cuerpos sin identificar, horriblemente mutilados —como si hubieran recibido múltiples cuchilladas—y horriblemente triturados —como si hubieran sido objeto de las pisadas de muchas botas despiadadas—, que la marea arrojó a tierra. Y algunos hasta hablaron de cosas tan triviales como el coche abandonado que se encontró en Ship Street, o de ciertos gritos harto inhumanos, probablemente de un animal extraviado o de un pájaro inmigrante, escuchados durante la noche por los vecinos que no podían conciliar el sueño. Pero el Terrible Anciano no prestaba la menor atención a los .....................................................................................................