IMAGENES . ENLACES

UNA "SENCILLA" LECCION DE VIDA

Escrito por imagenes 30-12-2007 en General. Comentarios (4)

UNA "SENCILLA" LECCION DE VIDA

MUCHAS VECES, NOS QUEJAMOS DE VICIO, SIN LLEGAR A VALORAR LO QUE TENEMOS, EN EL MOMENTO QUE ESAS COSAS MARAVILLOSAS, LAS PERDEMOS, ES CUANDO DESCUBTIMOS EN REALIDAD CUANTO NOS IMPORTABAN, ENTONCES CUANDO ES DEMASIASO TARDE, VIENEN LOS AY, Y LOS LAMENTOS, EMPECEMOS A APRENDER A VIVIR, A APRENDER A ESCUCHAR...,A VALORAR LO QUE TENEMOS Y DISFRUTAR DE ELLO, ANTES DE QUE YA SEA DEMASIADO TARDE; MORIR MAS A NUESTRO "YO", Y PONER A LOS DEMAS POR DELANTE, EN SI LA VIDA NO ES OTRA COSA QUE APRENDER, Y EN VEZ DE ELLO, TIRAMOS EL TIEMPO, Y NOS OLVIDAMOS DE LAS COSAS IMPORTANTES DE ESTA VIDA; DEBEMOS DESPERTAR DE NUESTRO LETARGO, Y HACER SOLO UNA COSA FACIL Y SENCILLA "VIVIR" , ¿HASTA DONDE TENEMOS QUE LLEGAR PARA DARNOS CUENTA DE ELLO?; HAY GENTE QUE FALLECE SIN HABERSE NI DADO CUENTA DE LO EQUIVOCADO QUE ESTABAN, SOBREVIVIENDO TAN SOLO, Y EN SU POBRE IGNORANCIA, AUN CREIAN QUE ESTABAN EN LA CIMA DEL MUNDO; TODO ES MAS SENCILLO QUE TODO ESO, APRENDAMOS...



PROYECTO "PASCUA LAMA" // MINERIA,ORO,MUERTE Y CONTAMINACION

Escrito por imagenes 29-12-2007 en General. Comentarios (6)

PROYECTO "PASCUA LAMA" // MINERIA,ORO,MUERTE Y CONTAMINACION

PROYECTO PASCUA LAMA
UN DESASTRE EN VIAS DE DESARROLLO
Pascua Lama es un proyecto de extracción minera de un yacimiento de cobre, plata y oro, ubicado en la alta montaña de la Cordillera de los Andes, en la frontera entre Chile y Argentina. Este proyecto de la empresa canadiense Barrick Gold ha generado polémica por estar bajo un glaciar, por lo que ha enfrentado la oposición de grupos ecológicos y la comunidad en general. Contradictoriamente, se aprobó siendo presidente de Chile Ricardo Lagos, quien ahora es elegido por la ONU para ser secretario del cambio climático. Ambientalmente se encuentra aprobado por ambos países.


Ubicación

El proyecto se encuentra en el norte de Chile (III región). Se trata de un proyecto binacional entre Chile y Argentina, a 150 km al este de la ciudad chilena de Vallenar, capital de la Provincia de Huasco, y 300 km al noroeste de la ciudad argentina de San Juan. 29°19′13″S, 70°01′41″O


El conflicto

El proyecto es singular, dada las condiciones en las que se debería realizar la explotación minera. A 4.500 msnm, el yacimiento se encuentra debajo de tres glaciares (Toro I, Toro II y Esperanza), que forman parte de la cuenca hidrográfica del Huasco, la cual alimenta a gran parte de los ríos de la zona. La minera Barrick Gold planea remover o trasladar estos glaciares, para explotar la mina a tajo abierto. Esto significa una inversión de más de 1.500 millones de dólares, con una vida proyectada de más de 20 años. Además el proyecto, por desarrollarse en la frontera de ambos países, enfrenta algunos problemas legales y tributarios.

El proyecto ha sido objeto de críticas y protestas por el hecho de que provocará un impacto grave en el medio ambiente de la región. El proyecto, cuya primera evaluación de impacto ambiental (EIA) fue aprobado por las autoridades medioambientales chilenas el 2001, fue objeto de una profundización exigida por la Comisión Regional del Medio Ambiente (COREMA) de la III Región de Atacama.

Esta última se aprobó el 15 de febrero de 2006, aunque esta decisión puede ser revisada por la Comisión Nacional del Medio Ambiente (CONAMA). En junio de 2005, la minera ofreció cancelar más de 60 millones de dólares a los dueños de los derechos de aguas, al igual que a los agricultores, por potenciales daños que puede sufrir la cuenca hidrográfica producto de la explotación minera.

En caso de ser aprobado, el proyecto entraría en etapa de construcción en diciembre de 2006 y en operaciones el año 2009. Esto traería gran cantidad de empleo a la Provincia de Huasco y sus ciudades, que sufren de un fuerte desempleo, así como nefastas consecuencias medioambientales debido al uso de ciertas substancias en la extracción. La posibilidad de materialización de este proyecto se basa en el cumplimiento del Tratado Minero Chileno-Argentino de 2004.


Glaciares

La compañía a cargo del proyecto, ha presentado en su Plan de Manejo de Glaciares la idea de extraer un volumen de 10 ha de los glaciares Toro I, Toro II y Esperanza para relocalizarlo en el glaciar Guanaco, en un área de similar altura y características de las originales. Se arguye, no obstante, que esta posible solución es inviable puesto que las condiciones climáticas (zona semiárida y proximidad al desierto de Atacama) no garantizarían la conservación de los glaciares durante el traslado. Asimismo, no estaría asegurada la mantención de los volúmenes del hielo durante el traslado y relocalización. Cabe señalar que la destrucción de estos glaciares podría tener graves consecuencias sociales, puesto que sirven de fuente de aguas para las comunidades agrícolas del valle del Huasco.

Es de notar que la corporación Barrick Gold fue sometida a muchas investigaciones por parte de los gobiernos de Chile y de Argentina en cuanto a su proyecto en Pascua Lama y Veladero. En resultado se decidieron más de 400 límites al contrato original en búsqueda del bienestar ambiental en la zona. Las reservas que han de ser minadas se encuentran próximas a los glaciares Toro 1 y 2, pero tan solo el 5% de éstas están bajo ellos, porcentaje que no podrá ser retirado como una de las condiciones del contrato.

Los ríos (que son más de 20) recibirán un 0,3% de los desechos producidos en las diferentes plantas mineras, porcentaje que se supone no afectaría considerable su nivel de pureza.

Estos ríos serán permanente monitorizados por dispositivos automáticos que ya están ubicados, y cuyos reportes verán tanto las autoridades gubernamentales como el público en general. Como otra condición del proyecto, la pureza de estas aguas deberá mantenerse en los limites establecidos y de lo contrario el proyecto sería cerrado.

La minería ofrecería más de 5.500 empleos durante la construcción de la mina y unos 1.500 empleos directos durante las dos décadas de extracción. De ser cierto, esto beneficiaría a los habitantes de la zona que viven en fuerte desempleo. Se formarían cientos de empleos indirectos y las comunidades cercanas se beneficiarían de los impuestos que pague la minera y de las retribuciones de estos y las directas hacia el desarrollo de la infraestructura de la zona.


Manejo de Glaciares

El "manejo de glaciares" simplemente no existe, los glaciares son tal y como están emplazados en el lugar que se encuentran debido a que esa superficie reúne las condiciones ambientales y geotérmicas apropiadas para su mantención y permanencia en el tiempo, cualquier intervención provocará un daño irreversible; cosa que ya está sucediendo desde el año 2000 en adelante, a menor velocidad ya que el proyecto aún no entra en funcionamiento en su totalidad. Por lo tanto el mencionado "plan de manejo de glaciares" no es tal, ya que no existen planes de manejo en el mundo sobre la materia. Minera "DEL SOLAR feat. Barrick" se autopromovía como una empresa experta en el tema, ya que habían explotado yacimientos en Siberia de las mismas características, ejecutado con la misma tecnología que se piensa aplicar en la zona, es decir: dinamita y maquinaria pesada para el traslado.

El párrafo siguiente sugiere que Barrick Gold fue sometida a una rigurosa pauta de exigencias por parte de los gobiernos de Chile y Argentina; es del dominio público que las autoridades de las comisiones regionales y nacionales del ambiente (COREMA Y CONAMA en Chile) están compuestas por personeros políticos de escaso, si no nulo conocimiento de la materia, y de no ser por la presión ejercida por los propios habitantes del valle del Huasco, no se habría hecho objeción alguna al proyecto original; que por lo demás no mencionaba la existencia de glaciares en la zona.

Se menciona el pago de 60 millones de dólares por parte de Barrick Gold a los dueños de acciones de agua y a los agricultores, ése es un acuerdo llevado a cabo por dirigentes de la junta de vigilancia del Huasco (junta de regantes) con intereses personales en el desarrollo del proyecto y que no representa el sentir de los habitantes en su gran mayoría, ya que por lo demás esta entidad está constituída sólo por los regantes del valle y no por la totalidad de sus habitantes; el pago del dinero acordado es sólo para obras de adelanto en infraestructura de riego, situación que no garantiza el abastecimiento, calidad y cantidad del recurso hídrico.

Con respecto a la monitorización de las aguas, tiene serias contradicciones, ya que éstas estaciones, serán manejadas por Barrick Gold y están dirigidas a medir el grado de acidez (pH) del agua, situación fácilmente manejable, y no se exige una vigilancia sobre los elementos tóxicos producidos en el desarrollo de las faenas mineras. Es imposible sostener que los ríos recibirán sólo un 0,3% de los "deshechos" ya que la cantidad de material estéril (con altos índices de arsénico, plomo y otros) será del orden de los 700.000.000 de m³ depositados sobre la naciente de los 20 ríos, que no lo son tal, ya que son afluentes que alimentan al cauce principal.

Es cierto que la construcción de la planta daría esa cantidad de empleo, pero no a los habitantes del valle, ya que este tipo de proyecto encarga el montaje de su infraestructura a empresas contratistas, las cuales cuentan con su propio personal calificado y permanente en sus bases de datos, de tal forma que al momento de iniciar una faena estos son llamados sin importar dónde vivan. De dichos puestos, 4500 serían ocupados por argentinos y 1000 por chilenos; en cuanto a los 1500 empleos permanentes, es una cifra exagerada, pero suponiendo que así fuera, estos deberán ser ocupados por personal con una calificación mayor que la requerida para el montaje de la obra, ya que son plantas automatizadas y la intervención humana es mínima para los empleos de menor exigencia académica (choferes, operadores, servicios, etc.) los empleos ya están asegurados por empresas externas al valle, por lo tanto se está jugando con la ilusión de las personas y Barrick Gold es buena en eso como también para ganar voluntades, sobre todo de las autoridades, gubernamentales, políticas, sociales, tanto que la alcaldesa de Alto del Carmen (comuna donde se emplaza el proyecto) como de los representantes de la ciudadanía (diputados y senadores), lejos de permanecer pasivos, demuestran abierta aprobación al desarrollo del proyecto, anteponiendo intereses personales por sobre los de la población. A pesar de todo, Barrick Gold ya ha recibido más de 50.000 solicitudes de empleo para trabajar en la zona.
(fuente:wikipedia)





ENLACES/LINKS:

http://www.barrick.cl/pascua_lama.htm EN ESTA DIRECCION, DEBERIA ESTAR LA PRESENTACION DEL PROYECTO, AUNQUE EL SERVIDOR DICE QUE ESTA PAGINA NO EXISTE, QUE SE DEBE A UN ERRORDEL SERVIDOR, O DEL WEBMASTER, U Object not found!



http://www.miningwatch.ca/index.php?/Chile_en/Pascua_Lama_Background PAGINA DE ALERTAS MINERAS EN EL MUNDO



Documental que se está realizando sobre los peligros del proyecto Pascua Lama.



http://www.noapascualama.org/ PAGINA DE UN COLECTIVO ANTI-MINERIA EN LOS GLACIARES DE PASCUA LAMA,ESTA LLENO DE LINKS,MOVILIZACIONES, Y FOTOS DEL SITIO EN CUESTION, ENTRE OTRAS COSAS RELACIONADAS CON EL TEMA...

http://ataglag.blogspot.com/2006/02/cul-es-el-problema-de-la-gente.html OPINIONES EN UN BLOG SOBRE EL TEMA


http://www.thepetitionsite.com/3/say-no-to-the-project-pascua-lama#signatures (en ingles)OTRO BLOG DE PROTESTA, EN DONDE HAY MAS DE 11.000 COMENTARIOS DE PROTESTA EN CONTRA DEL PROYECTO, AQUI PUEDES DEJAR TU NOMBRE, O ANONIMAMENTE, EN CONTRA DEL PROYECTO


http://www.nomasorosucio.org/ NO MAS ORO SUCIO,NO A LA CONTAMINACION,AL CIANURO,NO A LAS COMUNIDADES DIESMADAS,NO A UN CLATAQUISMO MUNDIAL,..... ¿SIGUE BRILLANDO IGUAL EL ORO?


http://www.noalamina.org/ NOTICIAS EN CONTRA DE LA MINERIA EN LA ZONA


http://www.pascualamachile.blogspot.com/ INFORMACION ACTUAL SOBRE EL PROYECTO


EN YOUTUBE, HABIA UN VIDEO SOBRE EL PROYECTO Y SUS CIRCUSTANCIAS, PERO HA SIDO RETIRADO


* * *


El ¡¡humano-absurdo!!....???



Por un lado: se están derritiendo los glaciares y
los cientificos del mundo no saben como pararlo... y por el otro CHILE y ARGENTINA aprueban un proyecto para ¡¡destruir los glaciares!!! .... ¿?

En el valle de San Félix, el agua más pura en Chile corre por ríos alimentados por 2 glaciares, donde existe el más precioso recurso (agua).
Grandísimos depósitos de oro, plata y otros minerales han sido encontrados bajos los glaciares. Para llegar hasta ellos será necesario quebrar y destruir los glaciares -algo nunca concebido en la historia del mundo- y hacer 2 grandísimos huecos, cada uno tan grande como una montaña, uno para la extracción y otro para el deshecho de la mina. El proyecto se llama PASCUA LAMA.La compañía se llama Barrick Gold. La operación esta siendo planeada por una multinacional de la cual es miembro George Bush padre.
http://www.barrick.com/ Si destruyen los glaciares, no solamente destruirán la fuente de un agua especialmente pura, pero contaminarán permanentemente los 2 ríos de tal forma que nunca volverán a ser aptos para consumo por humanos o animales debido al uso de cianuro y ácido sulfúrico en el proceso de extracción.
Hasta el último gramo de oro será enviado a la multinacional en el extranjero y ni uno le quedará a la gente a quien le pertenece esta tierra .
A ellos solo les quedará el agua envenenada y las enfermedades consiguientes. Los campesinos llevan bastante tiempo peleando por su tierra, pero no han podido recurrir a la TV por una prohibición del Ministerio del Interior. Su única esperanza para frenar este proyecto es obtener ayuda de la justicia Internacional . El mundo debe enterarse de lo que esta pasando . Es el lugar por donde empezara a cambiar el mundo o para bien,parandolo todo, o para nal, dejando al ser humano que siga su destruccion.cualquier queja,apoyo, o lo que se te ocurra lo puedes hacer llegar a
noapascualama@yahoo.ca para que sea remitido al gobierno Chileno. Asi como protestas, lista de firmas.......... No a la mina abierta Pascua Lama en la cordillera andina sobre la Frontera entre Chile-Argentina. Pedimos al gobierno Chileno que no autorice el proyecto Pascua Lama para proteger la totalidad de 2 glaciares, la pureza del agua de los valles de San Félix y El Tránsito, la calidad de la tierra
cultivable en la Región de Atacama y la calidad de vida de la gente afectada de la Región.

MUCHAS GRACIAS POR TU ATENCIÓN, ... APÓYANOS !



Nota:La verdad, es que una situacion asi, puede crear un cataclismo a nivel mundial; nos quejamos del calentamiento global, y ahora por el morro(por el morro no, por el oro), como si nada van a dinamitar ubos "GLACIARES", y a cambiarlos de sitio, como si fuera una cosa de todos los dias, eso, antes de empezar miles y miles de toneladas de hielo, que en algunos lugares profundos, pueden llegar a miles de años, tirado todo por la avaricia del hombre, miles y miles, por no decir millones de litros de agua pura, contaminada, solo por la avaricia,otra vez, del hombre, en verdad, pensar en la inmensidad de lo que pretenden hacer y compararnos con ello, nos hace darnos cuenta lo insignificantes que somos, igual que cuando vemos a las estrellas. Estamos maltratando a la Madre Naturaleza, y ella, solo nos da pequeños avisos;inundaciones,huracanes,terremotos,deshielo,agujero ozono,tsunamis,erupciones,... cosas que nosotros comparamos con "castigos divinos" solo resta preguntarnos...:

¿Que nos preparara ahora?

ARTE PSICOTICO UNDERGROUND Y COMENTARIOS TEMATICOS

Escrito por imagenes 26-12-2007 en General. Comentarios (5)

ARTE PSICOTICO UNDERGROUND Y COMENTARIOS TEMATICOS

http://elmundoavatar.blogspot.com

 

Arte es toda creación u obra que expresa sentimientos, con patrones culturales de belleza y estética, utilizando formas, colores, palabras, sonidos, movimientos, u otros medios o manifestaciones.

Es una forma de la conciencia social que tiene por objeto satisfacer las necesidades espirituales de los hombres haciendo uso de la materia, la imagen, el sonido, la expresión corporal, etc.

 

Ahora la controversia, hay arte antiguo, que era lo normal de cada dia de las personas que han vivido en esos tiempos,casas,iglesias,cuadros...; y en cada epoca de la historia del hombre, el arte a sabido convivir con las personas, ahora entramos en tiempos que el arte, se encuentra en todos los sitios, desde un pasquin de propaganda,pasando por el dinero, y cada sitio y situacion que nos encontramos dia a dia, sin llegar a valorarlo, y ahy esta, cada calle,cada esquina, todo es arte, se vive el arte; y si el arte se vive ¿ Intentar comprender y vivir nuestro   dark  , gothic , underground  , o llamalo x; ¿es un choque de culturas? ?

 

Esta claro que aunque sea moderno y contemporaneo, hay que cambiar mucho la manera de pensae de la gente, tanto :fisica,mentalmente, y hasta religiosamente de manera de pensar,romper con lo caduco, y estar preparado para cosas nuevas, porque la revolucion de los medios, solo acaba de empezar, aunque lleve ya unos bastantes años, ni siquiera a empezado a dar sus primeros pasos, y ¿Que nos tendra preparado...? SOLO EL TIEMPO...

 

 entrada de snake

Virginia ha dicho...

Buscando por la web me encontre con tu lugar y sincermante deberia decirte que en parte me siento como algun de esas fotos. La vida no nos trata muy bien y bueno creo que de eso tambièn se trata y forma parte del vivir.
Saludos
Virginia

 
 Anónimo ha dicho...

yo tambien pienso igual que virginia.la vida es tan cruel como estos dibujos.llena de horrores.

  
 ha dicho...GABY

HOLA A TODOS LOS QUE NAVEGAN CON EL MUNDO AVATAR .YO TAMBIEN COMPARTO LO QUE DIJO VIRGINIA .Y ESTE SITIO ME LLENA DE SATISFACCION CON TODAS SUS IMAGENES Y COMENTARIOS. SALUDOS A TODOS

ha dicho...GABY

HOLA . Yo tambien estoy de acuerdo con virginia .y este sitio compensa mis estados de animo.dragones ,mazmorras y dark.

 
  ha dicho... MAURICIO

Oye la segunda me significo desde un principio recordar que uno comienza el dia después de un mundo en el cual se hace un hogar sin paredes, sin sentido de que el tiempo sea mas que tu, mas que hacer una causa que satisfazca el instintivo hedonismo táctil y predecible.
Esa obra me indujo ha ver que alguien siempre quiere jugar contigo y sobre todo queda reflejado en lo que dice un comediante que te quiere atacar en tus momentos de debilidad, aquella que te hace recordar si lo estas haciendo bien.
Tambien me hizo ver que aunque muera un chancho o un enfermo ahí algo que esta sobre eso y se derrota con los valores que uno le impone a su existencia.

EL EVANGELIO DE LOS EGIPCIOS // GNOSTICO

Escrito por imagenes 25-12-2007 en General. Comentarios (0)

EL EVANGELIO DE LOS EGIPCIOS // GNOSTICO            LITERATURA APOCRIFA

EL EVANGELIO DE LOS EGIPCIOS o Evangelio griego de los egipcios.

Textos Gnósticos - Biblioteca Nag Hammadi II
Primeros Cristianos




NOTA:El Evangelio de Nicodemo es un Evangelio apócrifo encontrado en Nag Hammadi. se le conoce también como Evangelio Copto de los Egipcios.

Escrito para la comunidad gnóstica egipcia. En él, se relata el episodio de la Anastasis o descendimiento de Cristo a los infiernos.

Se conoce otro Evangelio de los Egipcios, éste escrito en griego, considerado herético por Clemente Alejandrino, Orígenes y San Epifanio, escrito posiblemente hacia el año 150;este evangelio perdido, se encontro tambien en Nag Hammadi,estando en su mayor parte ilegible, y restaurado en los sitios que se "ha podido <>; y es este relatado a continuacion
"



EVANGELIO DE LOS EGIPCIOS


Introducción


El libro sa[gra]do [de los egipcios] sobre el gran [Espíritu] invisible, el Padre cuyo nom[bre] no se puede pronunciar, [el que provie]ne de las alturas de [la
perfección, la l]uz de la luz de los [eones de luz]; la luz del [silencio del Pre]pensamiento [y] el Padre del Silencio, la [luz] de la Palabra [y] la Verdad; la lu[z de las] 41 inco[rrupti]bilida[des], [la] luz que es sin límite; [el] resplandor a partir de los eones de luz del Padre inmanifestable, insignificativo, insenescible e improclamable, el Eón de los eones, el autoengendrado, el [au]togenerado, el autoproducido, extranjero, el Eón verdaderamente verdadero.

Manifestación de las tres potencias

Han provenido tres poderes de él, ellos son el Padre, la Madre, el Hijo, des[de] el Silencio viviente que proviene del [Pa]dre incorruptible. Éstos han venido, empero, a partir del Silencio del Padre oculto.

Composición del reino de la luz

[Y] a partir de este lugar ha provenido Domedón Doxome[dón, el Eón de] los eones y la l[uz de cada] uno de [sus] poderes; [y de este] modo el Hijo lle[gó] cuarto, la Madre [quin]ta, [el Pad]re sexto. Él existía [...], pero sin proclamar. [Es] el que es insignificativo entre to[das las potencias], las glorias y las incorru[ptibi]lidades.


LAS TRES OGDÓADAS

I. Manifestación

A partir de este lugar [pro]cedieron las tres potencias. 42 Las tres Ogdóadas que [el Padre] en (el) Silencio junto con su Prepensamiento [manifestó] desde su seno, es decir, el Padre, la Madre y el Hijo.

II. La primera Ogdóada

La pri[me]ra Ogdóada, por la que el Triple Varón p[ro]cedió, que es el Pensamiento y [la Pa]labra y la Incorruptibilidad y la Vi[da e]terna, la Voluntad, el Intelec[to] y el Preconocimiento, el Andró[gi]no paterno.

III. La segunda Ogdóada

La segunda poten[cia] ogdoádica, la Madre, la Ba[rb]elón [vir]ginal EPITITIOCH[.] [...] AI, MEMENEAIMEN[... que] domina sobre el cielo; KARB[...] el poder que no se puede interpre[tar], la Madre indecible. [Ella na]ció de sí misma [...], procedió. [Es]tuvo de acuerdo con el Padre del [Silencio si]lencioso.

IV. La tercera Ogdóada

El tercer [poder og]doádico, el Hijo del Si[lencio silencioso] junto con la corona del Silencio si[lencioso y] la gloria del Padre y la excelen[cia] [de la] 43 [Madre]. Produjo desde el se[no] los siete poderes de la gran [l]uz de los siete sonidos y la Pala[bra e]s su cumplimiento.

V. Recapitulación

Éstos son los tres [poderes], las tres Ogdóadas que el Pa[dre e]n su Prepensamiento proyectó [desde] su seno; los proyectó [en] este lugar.

Descripción del eón Doxomedón

Procedió, entonces, Domeón Doxome[dón], el eón de los eones, y el [tro]no que está en él y las potencias [que] lo r[od]ean, las glorias y las in[corrup]tibilidades. [El P]adre de la gran lu[z que procedió d]el Silencio. Es [el gran Doxom]edón, el eón en el que [el triple va]rón reposa y consolidaron [en él] el trono de su glo[ria, aquel] en el que su Nombre inmanifesta[ble está] inscrito en la tableta [...]. Una es la Palabra, el Pa[dre de la Lu]z del todo. El que [proce]de del Silencio, descansan[do] en el Silencio, aquel cuyo 44 Nombre (está) en un símbolo in[visible; un mis]terio oculto, in[visible, pro]cedió IIIIIIIIIIIIIIIIIII[III] HHHHHHHHHHHHHHHHHHHH[HH O]OOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO YY[YY]YYYYYYYYYYYYYYYYYY EEEEE[]EEEEEEEEEEEEEEEEE AAAAAAA[AAAA]AAAAAAAAAAA WWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWW.

Alabanza y ruego de las Ogdóadas

Y [de este] modo las tres potencias dieron alabanza al [grande], invisible e in[nomina]ble Espíritu virginal, inapelable y [a su] virgen masculina. Pidi[eron una] potencia. Procedio, pues, un Si[lencio] silencioso viviente, como glo[rias] e [in]corruptibilidades en los eones [... eo]nes por miríadas se agregaron [... a los] tres masculinos las [tres...] generaciones masculinas, las raz[as masculinas lle]naron al gran eón Doxom[edón con] el poder de la Palabra del P[leroma entero].

El ruego del Infante triple varón

Entonces [el Infante] tres veces masculino [del gran] Cristo al que había ungido el [gran Espíritu invisi]ble, aquel [cuyo] poder fue [llamado] Ainon, dio ala[banza al] gran Espíritu invisible [y a su] virgen masculina Yo[uel y] al Silencio de silencioso silencio y la [grande]za [...]

(Faltan las pp. 45 a 48, pero IV 56,1 prosigue así:)

[...] que es admirable [... ine]fable [...] [...], el que posee las grande[zas] to[da]s [de] grandeza [del] silen[cio] silencioso en [este lugar]. El In[fan]te tres veces v[arón] emitió [una a]labanza y pidió [un poder a partir del [gran] Espíritu [in]vi[sible virgin]al.

Manifestación de Youel y Esefec

Entonces se manifestó en este lugar [...] que [...] [... que] ve las glo[rias] [... te]soros en un [...][...] miste[rio invisi]ble [...] del Silencio [que es el var]ón vir[gen Youel]. [En]tonces [se manifes]tó [el Infante del In]fante, Esef[ec].

Recapitulación

Y [así] se completó, pues, el [Padre, la] Madre y el Hi[j]o, los cin[co se]llos, el poder invic[to] que [es] el gran [Cristo] de los inco[rrupti]bles 57todos [...] santo [...] [...] el fin [...], el [inco]rruptible y son poderes y [glorias e] incorrupti[bilidades] [...] llegaron [...]

[las líneas 8-12 son ilegibles].

Éste dio [una alabanza] al inmani[festable, misteri]o oculto [...] [el] ocul[to] [...]

[faltan las ls. 17-20]

le en el [...] [y] los eones [... t]ronos [...] y [...] cada uno [...] [lo] ro[dean] miríadas de [poderes i]nnumerables, 58 [glo]rias e [inco]rruptibilidades [...] y ellos [... del] Padre [y] la Ma[dre y] el Hijo y [el Pleroma] entero que anteriormente [he mencionado y los] cinco se[llos] [y el miste]rio de [misterios]. Se manifes[taron]

[las líneas 9-12 son ilegibles]

[el que] domina [sobre] [...] y los eones de [... verda]de[mente] y los [...] [...] para siempre

[son ilegibles las líneas 19-20]

[...] y los eones eter[nos verda]deramente verdaderos.

Manifestación del Pre pensamiento

Entonces se mani[festó] un [Pre]pensamiento en un silencio y un [silen]cio vi[viente de]l Espíritu [y un]a Palabra [del] Padre y [una] luz. Ella [... los cinco] 59sellos que el [Padre emi]tió desde su seno. Atra[vesó] los eones todos que anterior[mente] he dicho. Y estableció tronos de gloria y miríadas de ángeles [innu]merables [que le] rodean, [pode]res [y] glorias [inco]rruptibles, que [cantan] y glorifican alabando todos con una [vo]z [úni]ca, con un acorde, [con una vo]z y que nunca callan [...] [... a]l Pa[dr]e y a la [Madre y al Hi]jo [...] [y los Ple]rom[as todos] que an[teriormente] he mencionado que es [el gran] Cristo, que (es) a partir de un [Silencio, el que] es el Infante in[co]rrup[tible] TELMAEL TELMACH[A]EL [ELI EL]I MACHAR MACHAR [SETH el] poder [que] vive verda[deramente de ver]dad, y [el va]rón [vir]gen que está con [él, Y]ouel, [y Es]efec, [el] resplandeciente, el Hij[o] del Hijo [y la co]rona de su gloria [...] de los cin[co se]llos, [el Ple]roma que he men[cionado] anteriormente.

Manifestación de la Palabra

60 Entonces [lle]gó la gran [Palabra] autoengendrada viviente, [el D]ios verdadero, la na[turaleza] ingénita, aquel cuyo nombre os diré: [...]AIA[...] THAOTHOSTH[...] que e[s el] Hijo del [gran] Cristo, que es el Hijo [del] Silenci[o in]decible [que] llegó a ser desde el gran [in[visible] e incorruptible [espíritu]. El [Hijo del Silencio y [en Si]lencio se manifestó [línea 14 ilegible] [... in]visible [...] [...] [hom]bre [y los] tesoros [de] su gloria. [Entonces] se manifestó en el [...] revelado [...]. Y estableció los cuatro [eones]. Con una Palabra los estableció.

La alabanza de la Palabra

Dio una [alabanza] al gran [in]visible Espíritu vir[gi]nal. [El Silencio] del [Pad]re en un silen[cio del] Silencio vi[viente si]lenc[ioso], [el lu]gar en donde el hombre [...] permanece [...] [...] a través de [...] [continúa NHC III]:

La plasmación y origen de Adamas

49 [... se manifestó en este lugar] la nu[be de la] gran luz, la potencia [v]iviente, la Madre de las incorruptibilidades santas, el gran poder, la Mirotoe, y engendró a aquel que nombro su nombre cuando digo: IEN [I]EN EA EA EA, tres veces. Porque este Adamas es la luz resplandeciente que existe desde el Hombre, el pri[me]r Hombre, por cuyo medio todo existe y por el que todo es (y) sin el que nada existe. Emitió el Padre inconcebible, incomprensible. Él descendió de lo alto para suprimir la deficiencia.

La unión de Adamas y la Palabra

Entonces la gran Palabra, el autoengendrado divino y el hombre incorruptible Adamas se mezclaron entre sí. Llegó a ser, pues, una Palabra de Hombre y el Hombre, asimismo, llegó a ser por una Palabra.

La alabanza de la Palabra y Adamas

Dio alabanza al grande, invisible, incomprensible, virginal Espíritu y a la virgen masculina y al Infante tres veces varón 50 y a la [v]ir[gen] masculina Youel y a Esefec, el res[plande]ciente, Infante del Infante y la corona de su gloria y el poder del eón Doxomedón y los tronos que están en él, y los poderes que lo rodean, las glorias [y] las incorruptibilidades y el Pler[o]ma entero, que mencioné anteriormente, y la tierra etérea, la receptora de Dios, el lugar en el que reciben la imagen los hombres santos de la gran luz, los hombres del Padre, del Silencio silencioso vi[vi]ente, el Padre y el Pleroma total, al que antes me he referido.

El pedido de la Palabra y Adamas

Dieron alabanza la gran Palabra, el Autoengendrado divino y el hombre incorruptible Adamas, pidieron una potencia y fuerza para siempre para el Autoengendrado para plenitud de los cuatro eones, de modo que por medio de ellos se manifestaran 51 [...] la gloria y la po[ten]cia del Padre invisible del hombre santo de la gran luz que vendrá al mundo que es la apariencia de la noche. El hombre incorruptible Adamas les pidió un hijo a partir de él, para que fuera padre de la raza inquebrantable e incorruptible de modo que por medio de ella se manifestara el Silencio y la Voz y por medio de ella surgiera el eón que es mortal para que se disolviera.

Generación de las cuatro luminarias y de Set

Y de este modo vino de lo alto la potencia de la gran luz, la manifestación. Ella generó las cuatro luminarias: Armozel, Oroiael, Daveité y Elelet y al gran incorruptible Set, el hijo del hombre incorruptible, Adamas.

El cumplimiento de la Hebdómada y las consortes de las luminarias

Y de este modo se completó la Hebdómada perfecta que existe en misterios 52 ocultos. Una vez que reci[bió] la g[loria] fue once Ogdóadas. Y respondió afirmativamente el Padre. Estuvo de acuerdo el Pleroma entero de las luminarias. Procedieron sus [con]sortes para el acabamiento de la Ogdóada del divino Autoengendrado: la Gracia, de la primera luminaria, Armozel; la Sensibilidad de la segunda luminaria, Oroiel; la Inteligencia de la tercera luminaria, Daveite; la Prudencia de la cuarta luminaria, Elelet. Ésta es la primera Ogdóada del Autoengendrado divino.

Los servidores de las luminarias y sus consortes

Y aceptó el Padre. Estuvo de acuerdo el Pleroma entero de las luminarias. Procedieron los [servidores]. El primero el gran Gamaliel, (de) la primera gran luminaria, Armozel. Y el gran Gabriel, (de) la segunda gran luminaria, Oroiel. Y el gran Samio, de la gran luminaria, Daveite. Y el gran Abrasax, de 53 la [gran luminaria], Elelet. Y [las con] sortes de éstos procedieron por la voluntad de la buena voluntad del Padre, la Memoria del grande, el primero, Gamaliel; el Amor del grande, el segundo, Gabriel; la Paz del tercero, el gran Samblo; la Vida eterna del grande, el cuarto, Abrasax. De este modo se completaron las cinco Ogdóadas, cuarenta en total, como un poder que no se puede interpretar.

La petición de la Palabra y el Pleroma

Entonces la gran Palabra, el Autoengendrado [y] la Palabra del Pleroma de las cuatro luminarias dio alabanza al gran Espíritu invisible, inapelable, virginal y a la virgen masculina y el gran eón Doxomedón y a los tronos que están en ellos y a los poderes que los rodean y a las glorias y a las autoridades y a los poderes [y] al Infante tres veces varón y a la virgen masculina Youel y a Esefec, 54 el resplandeciente, [el Infante] del Infante y la corona de [su glo]ria, el Pleroma total, y a las glorias todas que están en este lugar, los pleromas sin fin [y] los eones innominables, para que den nombre al Padre como el cuarto junto con la raza incorruptible, para poder llamar a la semilla del Padre la semilla del gran Set.

Respuesta a la petición

Entonces todos se agitaron y el temblor dominó a los incorruptibles. Entonces el Infante tres veces varón procedió desde arriba hacia abajo en los inengendrados y los autoengendrados y los que fueron engendrados en lo que es engendrado. Procedió la grandeza, la grandeza total del gran Cristo. Estableció tronos en gloria, miríadas innumerables en los cuatro eones que lo rodean, miríadas innumerables, potencias y glorias 55 e incorruptibilidades. Y dimanó de esta manera.

Aparición de la iglesia espiritual

Y la in[co]rruptible asamblea espiritual acreció en las cuatro luminarias del gran Autoengendrado viviente, el Dios de la Verdad, alabando, cantando y glorificando con una voz única, con un acorde y con una voz sin descanso al Padre y a la Madre, y al Hijo y al Pleroma todo, como he dicho. Los cinco sellos que están en las miríadas y que gobiernan sobre los eones y que transportan las glorias de los guí[a]s fueron encargados de revelarse a los que son dignos. Amén.

La alabanza de Set y la petición por su simiente

Entonces el gran Set, el hijo del incorruptible hombre Adamas, dio alabanza al grande, invisible, indecible, innominable, virginal Espíritu y a la [virgen] mas[cu]lina [y al Infante tres veces masculino y a la] virgen [masculina] Youel y a Esefec el resplandeciente de su gloria, y a la corona de su gloria, el Infante del Infante, 56 y al gran eón Doxomedón y al Pleroma del que he hablado anteriormente. Y él pidió por su semilla.

Plesitea y su obra

Entonces vino de este lugar el gran poder de la gran luminaria Plesitea, la madre de los ángeles, la madre de las luces, la madre gloriosa, la virgen de cuatro pechos aportando el fruto desde Gomorra como fuente junto con Sodoma que es el fruto de la fuente de Gomorra que está en ella. Vino a través del gran Set.

El júbilo del gran Set

Entonces el gran Set se alegró por el don que se le concedió por el incorruptible Infante. Tomó su simiente de la virgen de los cuatro pechos y la colocó con él en el cuarto eón (y) en la tercera gran luminaria Daveité.

Creación de los gobernadores del mundo

Después de cinco mil años la gran luminaria Elelet dijo: «Gobierne alguno sobre el caos y el Hades». Y apareció una nube 57 [cuyo nombre e]s Sabiduría material [... ella] miró las regiones [del caos], siendo su rostro como [...en] su forma [...] [...] sangre. Y dijo [el gran á]ngel Gamaliel [al gran Gabrie]l, el servidor de [la gran lu]z, Oroiael. Él [dijo: «Un á]ngel salga [para que go]bierne sobre el caos [y el Hades. Enton]ces la nube [satisfecha vino] en las dos mónadas [de las cuales cada] una tenía una luz [... tro]no que ella había colocado [arriba] en la nube. [Entonces v]io Saclas, el gran [ángel, a]l gran demon [que está con él, Nebr]uel. Y llegaron a ser [juntos un] espíritu generador de la tierra. [Generaron án]geles asis[tentes. Dijo] Saclas al gran [demon Neb]ruel: «Se[an los do]ce eones en [el ...] eón, mundos». [... di]jo el gran án[gel Saclas] por la voluntad del 58 Autoengendrado: «Lleguen a ser [...] del número de siete [...]». Y dijo a los [grandes ángeles]: «Id y que [cada uno] de vosotros reine sobre su [mundo. Fue]ron cada uno [de estos] doce [ángeles]. El primer ángel es At[ot. Es aquel] al que llaman [las grandes ra]zas de los hombres [... El se]gundo es Harmas, [que es el ojo del fuego]. El tercero [es Galila. El cuar]to es Yobel. [El quinto es A]doneo. El sexto [es Caín, al que lla]man las [grandes razas] de hombres, el Sol. El [séptimo es Abel]; el octavo, Aquiresina; el [noveno, Yubel]; el décimo es Harm[upiael; el dé]cimo primero es Ar[ciadoneo]; el décimo segundo [es Beliás. Éstos son] los que presiden el Ha[des y el caos].

La arrogancia de Saclas

Y después de la fundaci[ón del mundo] dijo Saclas a sus á[ngeles: Yo], yo soy un Di[os celoso] y fuera de mí nin[gún otro existe», puesto que 59 creía en su realidad.

El rencor de Saclas y la plasmación del hombre

Entonces una voz vino de lo alto diciendo: «Existe el Hombre y el Hijo del Hombre», a causa del descenso de la imagen de lo alto, que es similar a su voz en la altura de la imagen que ha visto. Por medio de la visión de la imagen de lo alto se plasmó la primera criatura.

Actividad redentora de arrepentimiento

A causa de esto existió el arrepentimiento. Recibió su cumplimiento y su poder por la voluntad del Padre y su acuerdo con lo que aceptó de la gran raza incorruptible, inquebrantable, del gran hombre poderoso del gran Set, para que la sembrara en los eones que han sido engendrados para que por él (= arrepentimiento), se completara la deficiencia. Porque había bajado de arriba al mundo que es la apariencia de la noche. Cuando llegó, rogó conjuntamente por la semilla del Arconte de este eón y [las] autoridades que existían a partir de él, aquella contaminada que será destruida del dios engendrador del demon y rogó por la semilla 60 de Adán, que es semejante al sol, del gran Set.

La obra de Hormos

Entonces vino el gran ángel Hormos para preparar por medio de las vírgenes de la generación corrompida de su eón en una Palabra-engendrada, vaso santo, a través del Espíritu santo, la semilla del gran Set.

El lugar de la semilla de Set

Entonces vino el gran Set. Trajo su simiente y fue sembrada en los eones que habían sido producidos, cuyo número es la cifra de Sodoma. Algunos dicen que Sodoma es el lugar de residencia del gran Set, que es Gomorra, pero otros (dicen) que el gran Set tomó su savia de Gomorra y la plantó en el lugar sagrado que dio el nombre a Sodoma.

La generación de Edocla

Ésta es la raza que vino por medio de Edocla. Porque generó en la Palabra a la verdad y la justicia, el origen de la semilla de la vida eterna que está junto con los que resistirán a causa del conocimiento de su emanación. Esta es la gran raza incorruptible que ha venido a través de los tres 61 mundos al mundo.

Peligros de la semilla de Set

Y el diluvio fue una figura en relación con la consumación del eón. Pero será enviado al mundo a causa de esta raza. Por consiguiente una conflagración tendrá lugar sobre la tierra. Y la gracia estará con los que pertenecen a la raza por medio de los profetas y los guardianes que guardan la vida de la raza. Por motivo de esta generación habrá hecatombes y plagas. Pero esto sucederá a causa de la gran raza incorruptible. Porque por esta raza tendrán lugar tentaciones, un error de falsos profetas.

Set reconoce las artimañas del Maligno

Entonces el gran Set vio la actividad del Maligno y sus múltiples encubrimientos y sus proyectos, los que se llevarán a cabo contra su raza incorruptible, inquebrantable, y las persecuciones de sus poderes y sus ángeles y el error de ellos, que opera audazmente contra ellos mismos.

Set pide guardianes para su generación

Entonces el gran Set dio alabanza al grande, indecible, al Espíritu virginal y a la 62 virgen masculina Barbelón, y al Infante tres veces masculino TELMAEL TELMAEL, HELI HELI, MACHAR MACHAR SETH, la potencia verdadera que vive verdaderamente y a la virgen masculina Youel y a Esefec el resplandeciente de gloria y la corona de su gloria y al gran eón Doxomedón y a los tronos que están en él. Y los poderes que lo rodean y el Pleroma todo como antes he dicho, y pidió guardianes para su semilla.

Llegada de los guardianes

Entonces procedieron desde los grandes eones cuatrocientos ángeles etéreos acompañados por el gran Aerosel y el gran Selmequel, para guardar a la gran raza incorruptible, su fruto y a los grandes hombres del gran Set desde el tiempo y el momento de la verdad y la justicia hasta la consumación del eón y sus arcontes, a los que han juzgado los grandes jueces de la muerte.

La misión de Set

Entonces el gran Set fue enviado por las cuatro luminarias de acuerdo con la voluntad del 63 Autoengendrado y el Pleroma entero, gracias [al don] y el buen consentimiento del gran Espíritu invisible y los cinco sellos y el Pleroma todo.

La obra de Set

Atravesó las tres presencias que he dicho antes, y el diluvio y la conflagración y el juicio de los arcontes y las potencias y las autoridades para salvar a la que se extravió por la reconciliación del mundo, y el bautismo por una Palabra-engendrada corporal que preparó para sí el gran Set misteriosamente a través de la virgen para que pudieran ser engendrados los santos por el Espíritu santo, por medio de símbolos invisibles secretos por una reconciliación del mundo con el mundo, por la renuncia al mundo y al dios de los tres eones y (por) las convocatorias de los santos y los inefables y los incorruptibles senos y (por) la gran luz del Padre que existió anteriormente junto con su Prepensamiento y por él estableció el santo bautismo que supera el cielo por la incorruptible 64 Palabra-engendrada, y Jesús el viviente y al que ha revestido el gran Set. Y ha clavado a las potencias de los trece eones y ha establecido por medio de él a los que lleva y a los que trae. Los armó con una armadura de conocimiento de esta verdad, con un poder invencible de incorruptibilidad.

Lista de los portadores de salvación

Se les manifestó el gran Auxiliar Yeseo Mazareo Yesedeceo, el agua viviente y ios grandes guías Santiago el grande y Teopempto e Isavel y los que presiden la fuente de la verdad, Miqueo y Micar y Mnesino, y el que preside el bautismo del viviente y los purificadores y Sosengenfaranges y los que presiden las puertas de las aguas, Miqueo y Micar, y los que presiden el monte, Seldao y Eleno y los recibidores de la raza, la incorruptible de [los] hombres poderosos [del] gran Set. Los ministros de las cuatro luminarias, el gran Gamaliel, el gran Gabriel, el gran Samblo y el gran 65 Abrasax y los que presiden el Sol, su nacimiento, Olses e Hypneo, y Eurumario y los que presiden el ingreso en el reposo de vida eterna, los gobernadores Mixanter y Micanor, y los que guardan a las almas del elegido, Acramas y Strempsujo y el gran poder Heli Heli Machar Machar Seth y el gran invisible, indecible, innominable, Espíritu virginal, y el Silencio y la gran luminaria Armozel, el lugar Autoengendrado viviente, el Dios de la Verdad y [el] que está con él, el hombre incorruptible Adamas, el segundo Oroiel, el lugar del gran Set. Y Jesús que posee la vida y que vino a crucificar al que está bajo la ley, el tercero, Daveité, el lugar de los hijos del gran Set, el cuarto Elelet, el lugar en donde las almas de los hijos descansan, el quinto, Youel, el que preside el nombre de aquel al que le será permitido bautizar en el bautismo santo que supera el cielo, el incorruptible.

Seguridad de la salvación actual

Desde ahora, sin embargo, 66 por medio del hombre incorruptible Poimael y los que son dignos de la invocación, de las renuncias (y) de los cinco sellos en el bautismo fontanal, éstos conocerán a sus recibidores según se los ha instruido sobre ellos y serán conocidos por ellos. Estos no experimentarán la muerte.

Sección hímnica I

IH IEYS E0 OY EO OYA. Verdaderamente con verdad, Yeseo Mazareo Yesedeceo ¡oh agua viviente!, ¡oh Infante del Infante!, ¡oh nombre glorioso, verdaderamente con verdad, eón que (es) el que es, IIII HHHH EEEE 0000 YYYY WWWW AAAA verdaderamente con verdad, HI AAAA WWWW el que es, que ve a los eones verdaderamente en verdad, AEE HHH III YYYYYY WWWWWWWW, el que es eterno eternamente verdaderamente con verdad IHA AIW en el corazón, que es ¡y aei eis ei ho ei, ei hos ei!

Sección hímnica II

Este gran nombre tuyo me preside, Perfecto Autoengendrado que no estás fuera de mí, yo te veo, ¡oh tú que eres invisible para cualquiera! ¿Quién, en efecto, podrá abarcarte en otra lengua? Ahora 67 que te he conocido, me he mezclado con lo inmutable. Me he armado con una armadura de luz, me he transformado en luz, ya que la Madre estaba en este lugar a causa de la belleza espléndida de gracia. Por esto he alargado mis manos mientras estaban inclinados. Recibí forma en el círculo de los ricos de la luz que están en mi seno que da forma a los muchos engendrados en la que ningún agravio recibe. Afirmaré tu gloria verdaderamente, porque te he captado SOY IES IDE AEIO AE1E OIS O, ¡Eón, eón, Dios del Silencio!, te honro totalmente. Eres mi lugar de reposo, hijo ES ES O E, el carente de forma que es en los carentes de forma, el que es, que suscitas al Hombre en el que me purificarás en tu vida, según tu nombre imperecedero. Por esto el incienso de vida está en mí. Lo mezclé en agua según el modelo de todos los arcontes para poder vivir contigo en la paz de los santos, tú, el que eres por siempre 68 verdaderamente con verdad.

Primera conclusión

Éste es el libro que el gran Set escribió y colocó en altos montes sobre los que el sol no se ha levantado ni lo podrá. Y desde los días de los profetas y los apóstoles y los mensajeros, su nombre no se ha levantado en absoluto sobre sus corazones ni lo podrá. Tampoco el oído de ellos lo ha oído.

Segunda conclusión

Este libro lo ha escrito el gran Set, en escritura de ciento treinta años. Lo colocó en la montaña que se denomina Caraxio para que al fin de los tiempos y los momentos convenientes, según la voluntad del divino Autoengendrado y del Pleroma entero, por medio del don de la Voluntad inescrutable e incomprensible del Padre, se manifieste y revele a esta incorruptible santa generación del gran Salvador y los que residen con él amorosamente y con el grande, invisible, eterno Espíritu y su Unigénito Hijo y la luz eterna 69 y su gran consorte incorruptible y la incorruptible Sabiduría y la Barbelón y el Pleroma entero en la eternidad. Amén.



El evangelio de [los] egipcios. El libro escrito por Dios, sagrado y secreto. La Gracia, la Inteligencia, la Sensibilidad, la Prudencia están con el que lo ha escrito: Eugnosto el amado en el Espíritu. (En la carne mi nombre es Gongesos) junto con mis hermanos de luz en la incorruptibilidad, Jesús el Cristo, el Hijo de Dios, el Salvador. ICHTYS. Escrito de Dios, el libro sagrado del gran Espíritu Invisible.


El libro sagrado del gran Espíritu Invisible. Amén
.



Nota: la numeración corresponde a las páginas de los manuscritos

* Notas sobre este escrito:

Una referencia al valor del nombre que emana del desarrollo intertestamentario del judaísmo. Restos de esta circunstancia se encuentran en el Nuevo Testamento (véase: Filipenses 2, 5 y ss.)

Una de las tríadas sethistas.

Este es un ejemplo de fórmula mágica quizá transmitida en una sesión en la que se produjo un fenómeno de glosolalia. Tal comportamiento parece que fue parte determinante del rechazo que acabaron formulando Plotino o Porfirio contra los sethitas.

Nos encontramos aquí con una de las enumeraciones teológicas de los sethitas. La trinidad Padre Hijo y Espíritu Santo sustituye a este último por la Madre. La razón es doble. Por un lado, el gnosticismo más antiguo hablaba de una madre primigenia y divina que descendía al mundo varias veces a fin de redimirlo. La segunda es que «Espíritu» en hebreo es ruah, que tiene género femenino. La asociación, por lo tanto, era casi inevitable al producirse un sincretismo entre elementos gnósticos antiguos y cristianos.

Resulta difícil saber con exactitud a que grado de identificación se había llegado en este Evangelio entre Seth, Adán, el hombre primigenio y Jesús. Para algunos Seth era el Logos preexistente que se encarnó en Jesús; para otros Jesús era el hombre primigenio. Ambas imágenes son utilizadas en el Nuevo testamento pero con un contenido radicalmente diferente. Así en Juan 1, 1, se nos dice que el Logos que era Dios se encarnó en Jesús, mientras que en Romanos 5 se compara al primer hombre Adán con Cristo, el segundo Adán. Parece, pues, lógico que las imágenes se asociarán sincréticamente en el círculo sethita.

No resulta claro cuál es la imagen del Logos que propugnan los sethitas conectados con este Evangelio. Aquí parece haber reminiscencias literales de Juan 1, 1, pero en un contexto incompatible con el Evangelio canónico y más cercano a las especulaciones de Filón.

Seth era hijo de Adán, de acuerdo con los sethitas, a diferencia de Caín y Abel, que lo fueron de relaciones sexuales mantenidas por Eva y un poder diabólico. Posteriormente se identificó a Seth con Jesús y con el dios egipcio del mismo nombre. Según algunas fuentes, Seth habría transmitido a su descendencia, de la que se habla en Génesis 6, una serie de enseñanzas esotéricas que había recibido por testimonio directo de Adán. En otros autores la referencia a Adán resulta más debilitada.

Sodoma y Gomorra eran dos ciudades situadas a orillas del mar Muerto que, de acuerdo con el relato de Génesis 19, fueron destruidas por Dios. La Biblia utiliza ambos nombres como sinónimo de entidades espirituales corrompidas (v.g.: Jeremías 23, 14; Ezequiel 16, 48-50; Oseas 11, 8; 2 Pedro 2, 6-8, Judas 7).

El fragmento siguiente de este Evangelio constituye una de las cosmogonías gnósticas sethitas más completas.

Nos encontramos aquí con una de las aportaciones típicas del gnosticismo sethita en confrontación directa con el Antiguo Testamento. De acuerdo con los sethitas, el mundo actual, imperfecto y malo, no pudo ser creado por el Absoluto bueno sino por un dios malo, Sakla, al que se identifica con el Dios del Antiguo Testamento y al que se atribuye aquí una de las citas de Isaías 45,7.

Se trata de una personificación del arrepentimiento, denominado metanoia en el Nuevo Testamento. Sin embargo, el contenido del término es distinto, y aquí apuntaría a la posibilidad de remontar el estado caído del mundo.

Nos encontramos con los tres «avatares» de Seth. Dado que tanto el diluvio (génesis 6-9) como la derrota de los poderes por Jesús aparecen en el cristianismo, no resultó difícil efectuar un sincretismo doctrinal con éste.

Se trata de una fórmula de denominación de Jesús cargada de connotaciones mágicas y pronunciada, presumiblemente, con ocasión del bautismo sethita.

Posiblemente es una referencia a Santiago, el hermano de Jesús, una de las columnas de la Iglesia en Jerusalén según Gálatas 1, 19 y 2,9.

Se trata de una fórmula mágica, en este caso en conexión con el poder del nombre de Jesús.

Las palabras indican la recepción que hace el pronunciante del poder unido al nombre que pronuncia.

El final del libro atribuye lógicamente el mismo a Seth, que presuntamente lo habría ocultado para que al final de los tiempos fuera descubierto por los elegidos.

En griego «pez», anagrama de «Iesus Jristos Zeu Yios Soter» (Jesús Mesías de Dios Hijo Salvador).

EL HORLA // GUY DE MAUPASSANT

Escrito por imagenes 24-12-2007 en General. Comentarios (0)

EL HORLA // GUY DE MAUPASSANT                      ENLACE

EL HORLÁ
GUY DE MAUPASSANT



8 de mayo.—
íQué día tan espléndido! He pasado toda la mañana tumbado en la hierba, delante de mi casa, bajo el enorme plátano que la cubre, la abriga y la sombrea por entero. Me gusta esta región, y me gusta vivir en ella porque aquí tengo mis raíces, esas profundas y delicadas raíces que ligan a un hombre a la tierra donde sus abuelos han nacido y han muerto, que lo ligan a lo que allí se piensa y se come, lo mismo a las costumbres que a los alimentos, a las locuciones locales, las entonaciones de los campesinos, los olores del suelo, de los pueblos y del propio aire.

Me gusta la mansión donde he crecido. Desde mis ventanas, veo correr el Sena a lo largo de mi jardín, detrás de la carretera, casi dentro de casa, el grande y ancho Sena, que va de Ruán al Havre, cubierto de barcos que pasan.

A la izquierda, allá al fondo, Ruán, la dilatada ciudad de tejados azules, bajo una puntiaguda multitud de campanarios góticos. Son innumerables, frágiles o anchos, dominados por la aguja de hierro de la catedral, y llenos de campanas que tocan en el aire azul de las hermosas mañanas, lanzando hasta mí su dulce y remoto bordoneo de hierro, su canto de bronce que me llega, ora más fuerte ora más debilitado, según que la brisa despierte o se adormezca.

¡Qué buen tiempo hacía esta mañana!

Hacia las once, un largo convoy de navíos, arrastrados por un remolcador del tamaño de una mosca y que jadeaba de fatiga vomitando un humo espeso, desfiló ante mi verja.
Detrás de dos goletas inglesas, cuyo pabellón rojo ondeaba sobre el cielo, venía una soberbia corbeta brasileña, totalmente blanca, admirablemente limpia y reluciente. La saludé, no sé por qué, porque me agradó mucho verla.

12 de mayo.— Tengo algo de fiebre desde hace unos días; me siento indispuesto, o mejor dicho me siento triste.

¿De dónde vienen esas misteriosas influencias que mudan en desánimo nuestra felicidad y nuestra confianza en desamparo? Se diría que el aire, el aire invisible está lleno de incognoscibles Poderes, cuya misteriosa vecindad sufrimos. Me despierto pleno de gozo, con ganas de cantar en la garganta. —¿Por qué?—. Bajo hasta la orilla del río; y de pronto, tras un corto paseo, regreso desolado, como si alguna desgracia me esperase en casa. —¿Por qué?—. ¿Es un escalofrío que, rozándome la piel, ha roto mis nervios y ensombrecido mi alma? ¿Es la forma de las nubes, o el color del día, el color de las cosas, tan variable, que, al pasar por mis ojos, ha perturbado mis pensamientos? ¡Quién sabe! Todo lo que nos rodea, todo lo que vemos sin mirarlo, todo lo que rozamos sin conocerlo, todo lo que tocamos sin palparlo,
todo lo que encontramos sin distinguirlo, ¿tendrá sobre nosotros, sobre nuestros órganos y, a través de ellos, sobre nuestras ideas, sobre nuestro propio corazón, efectos rápidos, sorprendentes e inexplicables?

¡Qué profundo es este misterio de lo Invisible! No lo podemos sondear con nuestros miserables sentidos, con nuestros ojos que no saben percibir ni lo demasiado pequeño ni lo demasiado grande, ni lo demasiado próximo ni lo demasiado remoto, ni los habitantes de una estrella ni los habitantes de una gota de agua... con nuestros oídos que nos engañan, pues nos transmiten las vibraciones del aire como notas sonoras. Son duendes que hacen el milagro de cambiar en ruido ese movimiento y que gracias a esa metamorfosis engendran la música, que convierte en cántico la muda agitación de la naturaleza... con nuestro olfato, más débil que el de un perro... ¡con nuestro gusto, que apenas puede discernir la edad de un vino!

¡Ah! Si tuviéramos otros órganos que realizaran en nuestro provecho otros milagros, ¡cuántas cosas podríamos descubrir a nuestro alrededor!

16 de mayo.—
Estoy enfermo, ¡no cabe duda! ¡Me encontraba tan bien el mes pasado! Tengo fiebre, una fiebre atroz, o mejor dicho un enervamiento febril que me atormenta el alma tanto como el cuerpo. Tengo sin cesar la espantosa sensación de un peligro inminente, la aprensión de una desgracia que se acerca o de la muerte que se avecina, un presentimiento que es sin duda efecto de un mal todavía ignorado, que germina en la sangre y en la carne.

18 de mayo.—
Vengo de la consulta del médico, pues ya no podía dormir. Me encontró el pulso alterado, ojos dilatados, nervios vibrantes, pero sin ningún síntoma alarmante.

Tengo que darme duchas y tomar bromuro de potasio.

25 de mayo.—
¡Ningún cambio! Mi estado es verdaderamente raro. A medida que se acerca la noche, me invade una inquietud incomprensible, cual si la oscuridad escondiese una terrible amenaza. Ceno pronto, después intento leer; pero no entiendo las palabras; apenas distingo las letras. Camino entonces de acá para allá por mi salón, oprimido por un temor confuso e irresistible, temor al sueño y temor a la cama.

Hacia las diez, subo a mi habitación. En cuanto entro, cierro con dos vueltas de llave y corro los cerrojos; tengo miedo... ¿de qué?... Hasta ahora no temía nada... abro los armarios, miro debajo de la cama; escucho, escucho... ¿qué?... ¿No es extraño que un simple malestar, un trastorno circulatorio acaso, la irritación de un nervio, un poco de congestión, una mínima perturbación del funcionamiento tan imperfecto y delicado de nuestra máquina viviente, pueda convertir en melancólico al más alegre de los hombres, y en cobarde al más valiente? Después me acuesto, y espero al sueño como quien espera al verdugo. Lo espero con el espanto de que llegue, y mi corazón late, y mis piernas tiemblan; y todo mi cuerpo se estremece entre el calor de las sábanas, hasta el momento en que me hundo de repente en el descanso, como quien se hundiera, para ahogarse, en una sima de agua estancada. No lo siento venir, como antes, a ese sueño pérfido, oculto cerca de mí, que me acecha, que va a atraparme por la cabeza, a cerrarme los ojos, a aniquilarme.

Duermo —mucho tiempo— dos o tres horas, y después un sueño —no, una pesadilla— me abruma. Noto perfectamente que estoy acostado y que duermo... lo noto y lo sé.. y noto también que alguien se acerca a mí, me mira, me palpa, se sube a mi cama, se arrodilla sobre mi pecho, coge mi cuello entre sus manos y aprieta... aprieta... con todas sus fuerzas, para estrangularme.

Yo me debato, encadenado por esa impotencia atroz que nos paraliza en los sueños; quiero gritar —no puedo—; quiero moverme —no puedo—; intento con horrorosos esfuerzos, jadeante, darme la vuelta, rechazar ese ser que me aplasta y me ahoga —¡no puedo!—.

Y de pronto, me despierto, enloquecido, bañado en sudor. Enciendo una vela. Estoy solo.

Después de esta crisis, que se renueva todas las noches, duermo por fin, en calma, hasta la aurora.

2 de junio.—
Mi estado se ha agravado aún más. ¿Qué es lo que tengo? El bromuro no sirve de nada; las duchas no sirven de nada. Hace un rato, para fatigar mi cuerpo, tan abatido ya, fui a dar una vuelta por el bosque de Roumare. Al principio creí que el aire fresco, ligero y suave, lleno de olor a hierbas y a hojas, llenaría mis venas de una sangre nueva, mi corazón de una nueva energía. Seguí un ancho camino de cazadores, después tomé hacia La Bouille, por una estrecha avenida, entre dos ejércitos de árboles desmesuradamente altos que ponían un techo verde, espeso, casi negro, entre el cielo y yo.

Un temblor me estremeció de pronto, no un escalofrío, sino un extraño temblor de angustia.

Apresuré el paso, inquieto de hallarme sólo en aquel bosque, atemorizado sin razón, estúpidamente, por la profunda soledad. De repente, me pareció que me seguían, que me pisaban los talones, muy cerca, hasta tocarme.

Me volví bruscamente. Estaba solo. No vi a mis espaldas sino la recta y ancha avenida, vacía, alta, temiblemente vacía; y por el otro lado también se extendía hasta perderse de vista, toda igual, pavorosa.

Cerré los ojos. ¿Por qué? Y empecé a girar sobre un talón, muy deprisa, como un trompo. Estuve a punto de caer, volví a abrir los ojos; los árboles bailaban, la tierra flotaba; tuve que sentarme. Y después, ¡ay!, ya no sabía por dónde había venido. ¡Extraña idea! ¡Extraña! ¡Extraña idea! No lo sabía en absoluto. Eché a andar hacia el lado que se encontraba a mi derecha, y regresé al camino que me había llevado al centro del bosque

23 de junio.—
La noche ha sido horrible. Voy a ausentarme durante unas semanas. Un viajecito, sin duda, me repondrá.

2 de julio.—
Regreso. Estoy curado. Y además he hecho una excursión encantadora. Visité el Monte Saint-Michel, que no conocía.

¡Qué visión cuando uno llega, como yo, a Avranches, al caer el día! La ciudad está sobre una colina; y me llevaron a los jardines públicos, en un extremo de la población. Lancé un grito de asombro. Ante mí se extendía una bahía desmesurada, hasta muy lejos, entre dos costas alejadas que se perdían de vista entre brumas; y en el centro de esa inmensa bahía amarilla, bajo un cielo de oro y de claridad, se alzaba oscuro y picudo un extraño monte, en medio de las arenas. El sol acababa de desaparecer, y sobre el horizonte aún llameante se dibujaba el perfil de esa fantástica roca que lleva en su cima un fantástico monumento.

En cuanto amaneció, marché hacia allá. La marea estaba baja, como la víspera, y yo miraba alzarse ante mí, a medida que me acercaba a ella, la sorprendente abadía.

Tras varias horas de marcha llegué al enorme bloque de piedras donde se halla el pueblecito dominado por la gran iglesia. Tras subir por la calle estrecha y empinada, entré en la más admirable morada gótica construida para Dios sobre la tierra, vasta como una ciudad, llena de salas bajas aplastadas bajo bóvedas y altas galerías que sostienen frágiles columnas. Entré en esa gigantesca joya de granito, tan leve como un encaje, cubierta de torres, de esbeltos pináculos, hacia donde ascienden retorcidas escaleras, y que lanzan al cielo azul de los días, al cielo negro de las noches, sus extravagantes cabezas erizadas de quimeras, de diablos, de animales fantásticos, de monstruosas flores, enlazados entre sí por finos arcos labrados.

Cuando estuve en la cima, le dije al fraile que me acompañaba: Padre, ¡qué a gusto estarán ustedes aquí!.

Respondió: Hace mucho viento, caballero; y nos pusimos a charlar mientras mirábamos cómo subía la marea, que corría por la arena y la cubría con una coraza de acero.

Y el fraile me contó historias, todas las viejas historias del lugar, leyendas, siempre leyendas.

Una de ellas me impresionó. La gente del pueblo, la del Monte, pretende que por la noche se oye hablar en las arenas, y también que se oyen balar dos cabras, una con voz fuerte, otra con voz débil. Los incrédulos afirman que son los gritos de las aves marinas, que unas veces parecen balidos, otras, quejas humanas; pero los pescadores rezagados juran haber encontrado, merodeando por las dunas, entre dos mareas, en torno al pueblecito tan apartado del mundo, a un viejo pastor, cuya cabeza tapada por la capa nunca se ve, y que conduce, marchando ante ellos, un macho cabrío con rostro de hombre y una cabra con rostro de mujer, ambos con largos cabellos blancos y que hablan sin cesar, peleándose en una lengua desconocida, y después dejan de pronto de chillar para balar con todas sus fuerzas.

Le dije al fraile: «¿Y usted lo cree?»

Murmuró: «No sé».

Proseguí: «Si existieran en la tierra seres distintos de nosotros, ¿cómo no íbamos a conocerlos desde hace mucho tiempo? ¿Cómo no iba a haberlos visto usted? ¿Cómo no iba a haberlos visto yo?»

Respondió: «¿Acaso vemos la cienmilésima parte de lo que existe? Mire, ahí tiene el viento, que es la mayor fuerza de la naturaleza, que tira al suelo al hombre, que derriba edificios, desarraiga árboles, levanta en la mar montañas de agua, destruye los acantilados, y arroja contra los rompientes a los grandes navíos, el viento que mata, que silba, que gime, que brama, ¿lo ha visto usted, y puede usted verlo? Y, sin embargo, existe».

Callé ante tan sencillo razonamiento. Aquel hombre era un sabio o quizás un tonto. No habría podido asegurarlo con exactitud; pero me callé. Lo que estaba diciendo, yo lo había pensado a menudo.

3 de julio.—
He dormido mal; no cabe duda; aquí hay una influencia febril, pues mi cochero sufre del mismo mal que yo. Al regresar ayer, me fijé en su singular palidez. Le pregunté:

— ¿Qué le pasa, Jean?

— Me pasa que no puedo descansar, señor, las noches se me comen los días. Desde que se marchó el señor, tengo como un mal de ojo.

Los otros criados están bien, sin embargo, pero tengo mucho miedo de que me vuelva a dar a mí.

4 de julio.—
No cabe duda, me ha vuelto a dar. Retornan las antiguas pesadillas. Esta noche, he notado a alguien agazapado sobre mí y que, con la boca pegada a la mía, se me bebía la vida entre mis labios. Sí, la sorbía de migarganta, como hubiera hecho una sanguijuela. Después se levantó, ahíto, y yo me desperté, tan magullado, roto, aniquilado, que no podía moverme. Si esto continúa unos días más, seguramente volveré a marcharme.

5 de julio.—
¿Habré perdido la razón? ¡Lo que ha ocurrido, lo que he visto la noche pasada es tan extraño que mi cabeza se extravía cuando pienso en ello!

Al igual que hago ahora cada noche, había cerrado la puerta con llave; después, como tenía sed, bebí medio vaso de agua, y por casualidad me fijé en que la botella estaba llena hasta el tapón de cristal.

Me acosté enseguida y me sumí en uno de mis sueños espantosos, del que me sacó al cabo de unas dos horas una sacudida más horrorosa aún.

Imagínense ustedes un hombre dormido, a quien asesinan, y que se despierta con un cuchillo en los pulmones, y que jadea cubierto de sangre, y que ya no puede respirar, y que va a morir, y que no entiende nada —pues eso era.

Habiendo recobrado por fin el juicio, tuve sed de nuevo; encendí una vela y fui hacia la mesa donde estaba la botella. La levanté inclinándola sobre el vaso; no cayó nada. ¡Estaba vacía! ¡Estaba totalmente vacía! Al principio, no entendía nada; después, de repente, sentí una emoción tan terrible que tuve que sentarme, o mejor dicho, ¡caí sobre una silla! Después, ¡me levanté de un salto para mirar a mi alrededor! Después volví a sentarme, enloquecido de asombro y de miedo, ante el cristal transparente. Lo contemplaba clavando en él los ojos, tratando de adivinar.

¡Mis manos temblaban! Conque ¿habían bebido el agua? ¿Quién? ¿Yo? ¡Yo, sin duda! ¡Sólo podía ser yo! Entonces, yo era sonámbulo, vivía, sin saberlo, esa doble vida misteriosa que hace dudar si hay dos seres en nosotros, o si un ser extraño, incognoscible e invisible, anima, a veces, cuando nuestra alma está embotada, nuestro cuerpo cautivo que obedece a ese otro, como a nosotros mismos, más que a nosotros mismos.

¡Ay! ¿Quién comprenderá mi abominable angustia? ¿Quién comprenderá la emoción de un hombre, sano de mente, perfectamente despierto, lleno de juicio y que mira espantado, a través del vidrio de una botella, un poco de agua desaparecida mientras él duerme? Me quedé allí hasta el amanecer, sin atreverme a volver a la cama.

6 de julio.—
Me vuelvo loco. Alguien ha bebido de nuevo toda mi botella esta noche —o, mejor dicho, ¡me la he bebido yo!
Pero, ¿soy yo? ¿Soy yo? ¿Quién iba a ser? ¿Quién? ¡Oh! ¡Dios mío! ¿Me estoy volviendo loco? ¿Quién podrá salvarme?

10 de julio.— Acabo de hacer unas sorprendentes pruebas.
No cabe duda, ¡estoy loco! Aunque...
El 6 de julio, antes de acostarme, dejé sobre la mesa vino, leche, agua, pan y fresas.

Se bebieron —me bebí— toda el agua, y un poco de leche. No tocaron el vino, ni el pan, ni las fresas.

El 7 de julio, repetí la misma prueba, que dio el mismo resultado.

El 8 de julio, suprimí el agua y la leche. No tocaron nada.

El 9 de julio, por último, volví a dejar sobre la mesa el agua y la leche solamente, teniendo buen cuidado de envolver las botellas en muselina blanca y de atar los tapones con un bramante. Después me froté los labios, la barba y las manos con grafito, y me acosté.

El sueño invencible me asaltó, seguido pronto por el atroz despertar. No me había movido; las propias sábanas no tenían manchas. Me lancé hacia la mesa. La muselina que cubría las botellas seguía inmaculada. Desaté los cordones, palpitante de temor. ¡Se habían bebido toda el agua! ¡Se habían bebido toda la leche! ¡Ay, Dios mío!...
Me marcho ahora mismo a París.

12 de julio.—
París. ¡Conque había perdido la cabeza los días pasados! Debí de ser juguete de mi imaginación debilitada, a menos que sea realmente sonámbulo, o que haya sufrido una de esas influencias, comprobadas aunque inexplicables hasta ahora, que se denominan sugestiones. En cualquier caso, mi extravío rayaba en la demencia, y veinticuatro horas de París han bastado para dejarme como nuevo.

Ayer, después de unas compras y visitas, que han hecho pasar por mi alma un aire nuevo y vivificante, rematé la noche en el Teatro Francés. Representaban una pieza de Alejandro Dumas hijo; y ese ingenio alerta y poderoso terminó de curarme. No cabe duda, la soledad es peligrosa para una inteligencia que trabaja. Necesitamos a nuestro alrededor hombres que piensen y hablen. Cuando estamos solos demasiado tiempo poblamos de fantasmas el vacío.

Regresé al hotel muy contento, por los bulevares. Al codearme con la muchedumbre pensaba, no sin ironía, en mis terrores, en mis suposiciones de la semana pasada, pues he creído, sí, he creído que un ser invisible habitaba
bajo mi techo. ¡Qué débil es nuestra cabeza, y cómo se espanta, y se extravía enseguida, en cuanto una menudencia incomprensible nos impresiona!

En lugar de llegar a la sencilla conclusión de que «no lo entiendo porque la causa se me escapa», nos imaginamos al punto espantos, misterios y poderes sobrenaturales.

14 de julio.—
Fiesta de la República. He paseado por las calles. Los petardos y las banderas me divertían como a un niño. Y sin embargo es muy idiota estar contento, en fecha fija, por decreto del gobierno. El pueblo es un rebaño imbécil, unas veces estúpidamente paciente y otras ferozmente rebelde. Le dicen: «Diviértete». Y se divierte. Le dicen: «Vete a luchar contra el vecino». Y va a luchar. Le dicen: «Vota por el Emperador». Y vota por el Emperador. Y luego le dicen. «Vota por la República». Y vota por la República.

Los que lo dirigen son igual de tontos; pero en vez de obedecer a unos hombres, obedecen a unos principios, los cuales no pueden ser sino necios, estériles y falsos, por el mero hecho de ser principios, es decir ideas tenidas por ciertas e inmutables, en este mundo donde nadie está seguro de nada, puesto que la luz es una ilusión, puesto que el ruido es una ilusión.

16 de julio.—
Ayer he visto cosas que me han perturbado mucho.

Cenaba en casa de mi prima, la señora de Sablé, cuyo marido mandó el 76º de Cazadores en Limoges. Me encontré allí con dos señoras jóvenes, una de ellas casada con un médico, el doctor Parent, que se ocupa mucho de enfermedades nerviosas y de las manifestaciones extraordinarias que producen en estos momentos las experiencias sobre el hipnotismo y la sugestión.

Él nos habló un buen rato de los prodigiosos resultados obtenidos por los sabios ingleses y por los médicos de la escuela de Nancy.

Los hechos que expuso me parecieron tan extravagantes, que me declaré totalmente incrédulo.

«Estamos», afirmaba él, «a punto de descubrir uno de los más importantes secretos de la naturaleza, quiero decir uno de sus más importantes secretos en este mundo; porque tiene con seguridad otros igualmente importantes, allá lejos, en las estrellas. Desde que el hombre piensa, desde que sabe expresar de palabra y por escrito su pensamiento, se ha sentido rozado por un misterio impenetrable para sus sentidos groseros e imperfectos, y ha tratado de suplir, con el esfuerzo de su inteligencia, la impotencia de sus órganos. Cuando esa inteligencia seguía aún en estado rudimentario, esta obsesión de los fenómenos invisibles adoptó formas trivialmente espantosas. De ahí nacieron las creencias populares en lo sobrenatural, las leyendas sobre espíritus errantes, sobre hadas, gnomos, aparecidos, e incluso diría yo que la leyenda de Dios, pues nuestras concepciones del obrero-creador, vengan de la religión que vengan, son de las invenciones más mediocres, más estúpidas, más inaceptables salidas del cerebro acobardado de las criaturas. Nada más cierto que esta frase de Voltaire: “Dios ha hecho el hombre a su imagen, pero el hombre se lo ha devuelto con creces”.

»Pero, desde hace algo más de un siglo, parece presentirse alguna cosa nueva. Mesmer y algunos otros nos han abierto un camino inesperado, y verdaderamente hemos llegado, sobre todo de cuatro o cinco años a esta parte, a resultados sorprendentes.»

Mi prima, muy incrédula también, sonreía. El doctor Parent le dijo:

«¿Quiere usted que intente dormirla, señora?

— Sí, no tengo inconveniente».

Se sentó en un sillón y él empezó a mirarla fijamente, fascinándola. Yo me sentí de pronto un poco turbado, el corazón palpitante, la garganta seca. Veía cargarse los ojos de la señora de Sablé, crisparse su boca, jadear su pecho.

Al cabo de diez minutos, dormía.

«Póngase detrás de ella», dijo el médico.

Y me senté detrás. Él le colocó entre las manos una tarjeta de visita diciéndole: «Esto es un espejo; ¿qué ve usted en él?»

Ella respondió:

«Veo a mi primo.

— ¿Qué hace?

— Se retuerce el bigote.

— ¿Y ahora?

— Saca del bolsillo una fotografía.

— ¿De quién es esa fotografía?

— Suya».

¡Era cierto! Y la fotografía me la acababan de entregar, esa misma tarde, en el hotel.

«¿Cómo está en ese retrato?

— De pie, con el sombrero en la mano.»

Conque ella veía en la tarjeta, en aquel cartón blanco, como hubiera visto en un espejo.

Las señoras, espantadas, decían: «¡Basta! ¡Basta! ¡Basta!»

Pero el doctor ordenó: «Mañana se levantará usted a las ocho; después irá al hotel a ver a su primo, y le suplicará que le preste cinco mil francos que su marido le pide y que le reclamará en su próximo viaje».

Después la despertó.

Al regresar al hotel, pensaba en aquella curiosa sesión y me asaltaron dudas, no sobre la absoluta, la indudable buena fe de mi prima, a quien conocía como a una hermana, desde la infancia, sino sobre una posible superchería del doctor. ¿No disimularía en su mano un espejo que mostraba a la joven dormida, al mismo tiempo que su tarjeta de visita? Los prestidigitadores profesionales hacen cosas mucho más singulares.

Regresé, pues, y me acosté.

Ahora bien, esta mañana, hacia las ocho y media, me despertó mi ayuda de cámara, que me dijo:

«Está aquí la señora de Sablé, que quiere hablar con el señor enseguida».

Me vestí a toda prisa y la recibí.

Se sentó, muy turbada, con los ojos bajos, y, sin alzar su velo, me dijo:

«Querido primo, tengo que pedirle un gran favor.

— ¿Cuál, prima?

— Me molesta mucho decírselo, aunque es preciso. Necesito, necesito indispensablemente, cinco mil francos.

— ¿Cómo? ¿Usted?

— Sí, yo, o mejor dicho mi marido, que me ha encargado que los consiga».

Me quedé tan estupefacto, que balbucee mis respuestas. Me preguntaba si realmente se habría burlado de mí con el doctor Parent, si no se trataría de una simple farsa preparada de antemano y muy bien representada.

Pero, al mirarla con atención, todas mis dudas se disiparon. Temblaba de angustia, pues aquel paso le resultaba muy doloroso, y comprendí que los sollozos se agolpaban en su garganta.

Sabía que era muy rica y proseguí.

«¿Cómo así? ¿Su marido no dispone de cinco mil francos? ¡Vamos, reflexione! ¿Está usted segura de que le ha encargado que me los pida?»

Vaciló unos segundos, como haciendo un gran esfuerzo para buscar en su memoria, después respondió:

«Sí..., sí..., estoy segura.

— ¿Le ha escrito?»

Ella vacilaba aún, reflexionando. Adiviné el trabajo torturador de su mente. No sabía. Sabía sólo que tenía que pedirme prestados cinco mil francos para su marido.

Conque se atrevió a mentir.

«Sí, me ha escrito.

— ¿Y cuándo? No me dijo usted nada, ayer.

— Recibí su carta esta mañana.

— ¿Puede enseñármela?

— No... no... no... hablaba de cosas íntimas... demasiado personales... y la he... la he quemado.

— Entonces, es que su marido contrae deudas.»

Ella vaciló de nuevo, y después murmuró:

«No lo sé».

Declaré bruscamente:

«Es que no puedo disponer de cinco mil francos en este momento, mi querida prima».

Lanzó una especie de grito de dolor.

«¡Oh! ¡Oh! Por favor, por favor, búsquelos...»

Se exaltaba, ¡juntaba las manos como si estuviera suplicando! Yo oía cómo su voz cambiaba de tono; lloraba y tartamudeaba, acosada, dominada por la orden irresistible que había recibido.

«¡Oh! ¡Oh! Se lo ruego... si supiera usted cuánto sufro... los necesito hoy.»
Me apiadé de ella.

«Los tendrá en seguida, se lo juro.»
Exclamó:

«¡Oh! ¡Gracias! ¡Gracias! ¡Qué bueno es usted!»

Proseguí: «¿Recuerda lo que ocurrió ayer en su casa?»

— Sí.

— ¿Recuerda que el doctor Parent la durmió?

— Sí.

Pues bien, le ordenó que viniera hoy por la mañana a pedirme prestados cinco mil francos, y usted obedece en este momento a esa sugestión.»

Reflexionó unos segundos y respondió: «Pues es mi marido quien me los pide».

Durante una hora, intenté convencerla, pero no pude lograrlo.

Cuando se marchó, corrí a casa del doctor. Iba a salir; y me escuchó sonriendo.

Después dijo:

«Y ahora, ¿cree usted?

— Sí, no tengo otro remedio.

— Vayamos a ver a su parienta».

Ella dormitaba ya en una tumbona, abrumada de cansancio. El médico le tomó el pulso, la miró algún tiempo, con una mano levantada hacia sus ojos que ella cerró poco a poco bajo la fuerza insostenible de aquel poder magnético.

Cuando estuvo dormida:

«Su marido ya no necesita cinco mil francos. Conque usted olvidará que le ha rogado a su primo que se los preste y, si él le habla de eso, no entenderá nada».

Después la despertó. Yo saqué del bolsillo una cartera:

«Aquí tiene, mi querida prima, lo que me pidió esta mañana».

Se quedó tan sorprendida que no me atreví a insistir. Sin embargo, traté de reanimar su memoria, pero ella lo negó con fuerza, creyó que me burlaba de ella, y al final, a punto estuvo de enfadarse.

_______________________________


¡Eso es todo! Acabo de regresar; y no he podido almorzar, tanto me ha trastornado la experiencia.

19 de julio.—
Muchas personas a quienes he contado esta aventura se han burlado de mí. Ya no sé qué pensar. El sabio dice: ¿Puede ser?

21 de julio.—
He ido a cenar a Bougival, y luego pasé la noche en el baile de los remeros. Decididamente, todo depende de los lugares y de los ambientes. Creer en lo sobrenatural en la isla de La Grenouillére, sería el colmo de la locura... pero ¿y en la cima del Monte Saint-Michel?... ¿y en la India? Sufrimos pasmosamente la influencia de cuanto nos rodea. Regresaré a casa la semana próxima.

30 de julio.—
He vuelto ayer a mi casa. Todo va bien.

2 de agosto.—
Nada nuevo; hace un tiempo soberbio. Me paso los días viendo correr el Sena.

4 de agosto.—
Peleas entre mis criados. Aseguran que alguien rompe los vasos, por la noche, en los armarios. El ayuda de cámara acusa a la cocinera, la cual acusa a la doncella, que acusa a los otros dos. ¿Quién es el culpable? ¡Vaya usted a saber!

6 de agosto.—
Esta vez, no estoy loco. He visto... he visto... ¡he visto!... No puedo dudarlo... ¡he visto!... Estoy aún helado hasta las uñas... tengo aún miedo hasta la médula... ¡he visto!...

Me paseaba a las dos, a pleno sol, en mi rosaleda... por el sendero de las rosas de otoño que empiezan a florecer.

Mientras me detenía a contemplar un géant des batailles que tenía tres flores magníficas, vi, vi con toda claridad, muy cerca de mí, doblarse el tallo de una de esas rosas, como si una mano invisible lo hubiera retorcido, y después romperse, ¡como si una mano lo hubiera cogido! Después la flor se elevó siguiendo la curva que habría descrito un brazo llevándola hacia una boca, y quedó suspendida en el aire transparente, sola, inmóvil, tremenda mancha roja a tres pasos de mis ojos.

Enloquecido ¡me arrojé sobre ella para cogerla! No encontré nada; había desaparecido. Entonces me acometió una furiosa cólera contra mí mismo; pues a un hombre razonable y serio no le son lícitas tales alucinaciones

Pero ¿era una alucinación? Me di la vuelta para buscar el tallo, y lo encontré inmediatamente en el arbusto, recién cortado, entre las otras dos rosas que seguían en la rama.

Entonces volví a casa con el alma trastornada; pero estoy seguro, ahora, tan seguro como de la alternancia de los días y las noches, de que existe junto a mí un ser invisible, que se alimenta de leche y de agua, que puede tocar las cosas, cogerlas y cambiarlas de sitio, dotado por consiguiente de una naturaleza material, aunque imperceptible para nuestros sentidos, y que habita, como yo, bajo mi techo...

7 de agosto.—
He dormido tranquilo. Se ha bebido el agua de la botella, pero no ha turbado mi sueño.

Me pregunto si estaré loco. Al pasearme hace un rato, a pleno sol, por la orilla del río, me han entrado dudas sobre mi razón, y no dudas vagas como las que tenía hasta ahora, sino dudas concretas, absolutas. He visto locos; he conocido algunos que seguían siendo inteligentes, lúcidos, hasta clarividentes sobre todas las cosas de la vida, salvo sobre un punto. Hablaban de todo con claridad, con agilidad, con hondura, y de pronto su pensamiento, al tocar el escollo de su locura, se fragmentaba en pedazos, se diseminaba y se hundía en ese océano horrible y furioso, lleno de olas saltarinas, de nieblas, de borrascas, que se denomina «demencia».
Con certeza me creería loco, totalmente loco, si no fuera consciente, si no conociera perfectamente mi estado, si no lo sondeara y analizara con completa lucidez. No sería pues, en suma, sino un alucinado razonante. Un trastorno ignorado se habría producido en mi cerebro, uno de esos trastornos que los fisiólogos intentan observar y precisar hoy en día; y ese trastorno habría producido en mi espíritu, en el orden y la lógica de mis ideas, una profunda grieta. Fenómenos similares ocurren en el sueño que nos pasea a través de las más inverosímiles fantasmagorías, sin que nos sorprendamos, porque el aparato verificador, porque el sentido del control está dormido; mientras que la facultad imaginativa vela y trabaja. ¿No podría ocurrir que una de las imperceptibles piezas del teclado cerebral se encontrara paralizada en mí? Hay hombres que, a consecuencia de un accidente, pierden la memoria de los nombres propios o de los verbos o de las cifras, o solamente de las fechas. Las localizaciones de todas las parcelas del pensamiento están comprobadas hoy. Ahora bien, ¡no hay nada extraño en que mi facultad de dominar la irrealidad de ciertas alucinaciones se encuentre embotada en este momento!

Pensaba en todo eso siguiendo la orilla del agua. El sol cubría de claridad el río, convertía la tierra en una delicia, llenaba mi mirada de amor a la vida, a las golondrinas, cuya agilidad es un gozo para mis ojos, a las hierbas de la ribera, cuyo temblor es una felicidad para mis oídos.

Poco a poco, empero, me invadía un inexplicable malestar. Una fuerza, me parecía, una fuerza oculta me embotaba, me detenía, me impedía seguir adelante, me llamaba hacia atrás. Experimenté esa dolorosa necesidad de volver a casa que os oprime cuando habéis dejado en ella un enfermo amado, y os asalta el presentimiento de una agravación de su mal.

Así pues, regresé a mi pesar, seguro de que iba a encontrar, en casa, una mala noticia, una carta o un telegrama. No había nada; y me quedé más sorprendido e inquieto que si hubiera tenido de nuevo una visión fantástica.

8 de agosto.—
Ayer pasé una noche terrible. Ya no se manifiesta, pero lo siento a mi lado, espiándome, mirándome, penetrando en mi interior, dominándome y más temible, al ocultarse así, que si señalase con fenómenos sobrenaturales su presencia invisible y constante.

He dormido, no obstante.

9 de agosto.—
Nada, pero tengo miedo.

10 de agosto.—
Nada; ¿qué ocurrirá mañana?

11 de agosto.—
Nada de nada; no puedo quedarme en mi casa con este temor y esta idea metidos en el alma; voy a marcharme.

12 de agosto, a las 10 de la noche.—
Durante todo el día he querido irme; no he podido. Quise realizar ese acto de libertad tan fácil, tan sencillo —salir—, subir al coche para dirigirme a Ruán —no he podido—. ¿Por qué?

13 de agosto.—
Cuando se padecen ciertas enfermedades, todos los resortes del ser físico parecen rotos, todas las energías aniquiladas, y todos los músculos flojos, los huesos se vuelven blandos como la carne y la carne líquida como el agua. Experimento esto en mi ser moral de una forma extraña y desoladora Ya no tengo la menor fuerza, el menor valor, el menor dominio de mí, ni siquiera la menor capacidad de poner en marcha mi voluntad. Ya no puedo querer; alguien quiere por mí; y yo obedezco.

14 de agosto.—
¡Estoy perdido! ¡Alguien posee mi alma y la gobierna! Alguien ordena todos mis actos, todos mis movimientos, todos mis pensamientos. Ya no soy nada en mí, nada sino un espectador esclavo y aterrado de todas las cosas que realizo. Deseo salir. No puedo. Él no quiere; y me quedo, enloquecido, trémulo, en el sillón al que me tiene clavado. Deseo simplemente levantarme, alzarme, con el fin de creerme dueño de mí. ¡No puedo! Estoy remachado a mi asiento; y mi asiento se adhiere al suelo, de tal suerte que ninguna fuerza podría alzarnos.

Después, de repente, es preciso, es preciso que vaya al fondo del jardín a coger fresas y comerlas. Y voy. Cojo fresas y las como. ¡Oh! ¡Dios mío! ¡Dios mío! ¡Dios mío! ¿Hay un Dios? Si lo hay, ¡libradme, salvadme! ¡Socorredme! ¡Perdón! ¡Piedad! ¡Merced! ¡Salvadme! ¡Oh! ¡Qué sufrimiento, que tortura, qué horror!

15 de agosto.—
Sí, así estaba poseída y dominada mi pobre prima, cuando acudió a pedirme cinco mil francos. Experimentaba una voluntad extraña que había entrado en ella, como otra alma, como otra alma parásita y dominadora. ¿Es que va a acabarse el mundo?
Pero el que me gobierna, ese ser invisible, ¿quién es? ¿Ese incognoscible, ese merodeador de una raza sobrenatural?

¡Los Invisibles existen, pues! Entonces, ¿cómo es que desde el origen del mundo no se han manifestado aún de forma concreta como lo hacen ahora para mí? Nunca he leído nada parecido a lo que ha pasado en mi casa. ¡Oh! Si pudiera dejarla, si pudiera irme, huir y no regresar. Estaría salvado, pero no puedo.

16 de agosto.—
He podido escaparme hoy durante dos horas, como un prisionero que encuentra abierta, por azar, la puerta de su calabozo. He sentido que era libre de repente y que él estaba lejos. Ordené que engancharan al momento y me dirigí a Ruán. ¡Oh! ¡Qué alegría poder decirle a un hombre que obedece: «Vamos a Ruán»!

Mandé parar ante la biblioteca y rogué que me prestaran el gran tratado del doctor Hermann Herestauss sobre los habitantes ignorados del mundo antiguo y moderno.

Después, cuando subí de nuevo a la berlina, quise decir: «¡A la estación!» y grité —no dije, grité— en voz tan alta que los transeúntes se volvieron: «¡A casa!», y me desplomé, enloquecido de angustia, sobre los cojines del carruaje. Él me había recobrado y poseído.

17 de agosto.—
¡Ay! ¡Qué noche! ¡Qué noche! Y sin embargo me parece que debería alegrarme. Hasta la una de la madrugada, ¡he leído! Hermann Herestauss, doctor en filosofía y teogonía, ha escrito la historia y las manifestaciones de todos los seres invisibles que merodean en torno al hombre o que éste ha soñado. Describe sus orígenes, su ámbito, su poder. Pero ninguno de ellos se parece al que me acosa. Se diría que el hombre, desde que piensa, ha presentido y temido un ser nuevo, más fuerte que él, su sucesor en este mundo, y que, al sentirlo cercano y no poder prever la naturaleza de este dueño, ha creado, en su terror, todo un pueblo fantástico de seres ocultos, fantasmas vagos nacidos del miedo.

Así, pues, habiendo leído hasta la una de la madrugada, fui a sentarme después ante mi ventana abierta para refrescar mi frente y mi pensamiento con el viento tranquilo de la oscuridad.

¡Qué buen tiempo, qué tibieza! ¡Cuánto me habría gustado esa noche antaño!

No había luna. Las estrellas titilaban estremecidas en el fondo del cielo negro.

¿Quién habita en esos mundos? ¿Qué formas, qué seres vivos, qué animales, qué plantas hay allá lejos? Los seres pensantes de esos universos remotos, ¿saben más que nosotros? ¿Pueden más que nosotros? ¿Qué ven que nosotros no conozcamos? Uno de ellos, un día y otro, ¿no aparecerá en nuestra tierra para conquistarla, atravesando el espacio como los normandos atravesaban antes la mar para someter a pueblos más débiles?

¡Somos tan achacosos, tan inermes, tan ignorantes, tan pequeños, nosotros, en este grano de lodo que gira diluido en una gota de agua!

Me adormecí soñando esto ante el viento fresco de la noche.

Ahora bien, habiendo dormido unos cuarenta minutos, abrí los ojos sin hacer un movimiento, despertado por no sé qué emoción confusa y rara. No vi nada al principio, y después, de repente, me pareció que una página del libro que había quedado abierto sobre mi mesa acababa de pasarse sola. Ningún soplo de aire había entrado por la ventana. Me sorprendió y esperé. Al cabo de unos cuatro minutos, vi, vi, sí, vi con mis propios ojos cómo otra página se alzaba y caía sobre la anterior, cual si un dedo la hubiera hojeado. Mi sillón estaba vacío, parecía vacío; pero comprendí que él estaba allí, sentado en mi sitio, y que leía. Con un brinco furioso, con un brinco de animal sublevado, que va a destripar a su domador, crucé la habitación para atraparlo, para sujetarlo,¡para matarlo!... Pero el asiento, antes de que llegase a él, cayó como si alguien huyera delante de mí... la mesa osciló, la lámpara se volcó y se apagó, y la ventana se cerró como si un malhechor sorprendido se hubiera lanzado a la noche, agarrando con ambas manos los postigos.

Así, pues, había escapado; había tenido miedo, miedo de mí, ¡él!

Entonces... entonces... mañana... o después... o un día cualquiera, podría tenerlo bajo mis puños, ¡y aplastarlo contra el suelo! ¿Acaso los perros, algunas veces, no muerden y estrangulan a sus amos?

18 de agosto.—
He meditado todo el día.¡Oh! Sí, voy a obedecerle, a seguir sus impulsos, a cumplir todas sus voluntades, a mostrarme humilde, sumiso, cobarde. Él es el más fuerte. Pero llegará una hora...

19 de agosto.—
Sé... sé...¡lo sé todo! Acabo de leer esto en la Revista del Mundo Científico: «Una noticia bastante curiosa nos llega de Río de Janeiro. Una locura, una epidemia de locura, comparable con las demencias contagiosas que afectaron a los pueblos de Europa en la Edad Media, hace estragos en estos momentos en la provincia de Sao Paulo. Los habitantes enloquecidos dejan sus casas, desertan de sus pueblos, abandonan sus cultivos, diciéndose perseguidos, poseídos, gobernados como un rebaño humano por seres invisibles aunque tangibles, una especie de vampiros que se alimentan con sus vidas durante el sueño, y que además beben agua y leche sin tocar, al parecer, ningún otro alimento.

»El profesor don Pedro Henriquez, acompañado por varios ilustres médicos, ha salido hacia la provincia de Sao Paulo, con el fin de estudiar in situ los orígenes y manifestaciones de esta sorprendente locura, y de proponer al Emperador las medidas que considere más adecuadas para devolver la razón a estas poblaciones delirantes».

¡Ah!¡Ah! Recuerdo, recuerdo la hermosa corbeta brasileña que pasó ante mi ventana remontando el Sena, ¡el pasado 8 de mayo! ¡Me pareció tan bonita, tan blanca, tan alegre! El Ser iba en ella, llegando de allá lejos, ¡donde su raza había nacido! ¡Y me vio! Vio también mi blanca mansión; y saltó del navío a la orilla. ¡Oh, Dios mío!
Ahora sé, adivino. El reinado del hombre ha terminado.

Él ha venido. Aquel al que temían los primeros terrores de los pueblos ingenuos, Aquel al que exorcizaban los sacerdotes inquietos, a quien los brujos evocaban en las noches sombrías, sin verlo mostrarse aún, a quien los presentimientos de los dueños pasajeros del mundo atribuyeron todas las formas monstruosas o graciosas de los gnomos, de los espíritus, de los genios, de las hadas, de los trasgos. Después de las groseras concepciones del espanto primitivo, hombres más perspicaces lo presintieron con mayor claridad. Mesmer lo había adivinado, y los médicos, hace ya diez años, han descubierto, de forma concreta, la naturaleza de su poderío antes incluso de que lo ejerciera. Jugaron con esa arma del Señor nuevo, la dominación de una misteriosa voluntad sobre el alma humana esclavizada. Llamaron a eso magnetismo, hipnotismo, sugestión...¡yo qué sé! ¡Los he visto divertirse como niños imprudentes con ese horrible poder! ¡Desdichados de nosotros! ¡Desdichado del hombre! Él ha venido, el... el... ¿cómo se llama? ... el... parece que me grita su nombre, y no lo entiendo... el... sí... lo grita... Escucho... No puedo... repite... el...Horlá...

Lo he entendido... el Horlá... es él... ¡el Horlá...ha venido!

¡Ay! El buitre se ha comido a la paloma; el lobo se ha comido al cordero; el león ha devorado al búfalo de agudos cuernos; el hombre ha matado al león con la flecha, con la espada, con la pólvora; pero el Horlá va a hacer con el hombre lo que nosotros hicimos con el caballo y el buey: su cosa, su servidor y su alimento, mediante el solo poder de su voluntad.¡Desdichados de nosotros!

Y sin embargo el animal, a veces, se rebela y mata al que lo ha domado... yo también quiero... podría...¡pero es preciso conocerlo, tocarlo, verlo! Los sabios dicen que los ojos de los animales, diferentes de los nuestros, no distinguen igual que los nuestros... Y mi ojo no puede distinguir al recién llegado que me oprime.

¿Por qué? ¡Oh! Ahora recuerdo las palabras del fraile del Mont Saint-Michel: «¿Acaso vemos la cienmilésima parte de lo que existe? Mire, ahí tiene el viento, que es la mayor fuerza de la naturaleza, que tira al suelo al hombre, que derriba edificios, desarraiga árboles, levanta en la mar montañas de agua, destruye los acantilados y arroja contra las rompientes a los grandes navíos, el viento que mata, que silba, que gime, que brama, ¿lo ha visto usted y puede usted verlo?¡ Y sin embargo, existe».

Y yo seguía meditando: mi ojo es tan débil, tan imperfecto,¡que no distingue siquiera los cuerpos duros, si son transparentes como el cristal! Si un espejo sin azogue me obstruye el camino, mi ojo se lanza contra él como el pájaro que ha entrado en una habitación se rompe la cabeza contra los cristales. ¡Y otras mil cosas más lo engañan y despistan! ¡Qué hay de extraño, entonces, en que no sepa percibir un cuerpo nuevo al que la luz atraviesa?

¡Un ser nuevo! ¿Por qué no? ¡Seguramente tenía que venir! ¿Por qué vamos a ser nosotros los últimos? ¡Y no lo distinguimos, al igual que a todos los demás seres creados antes de nosotros! Es porque su naturaleza es más perfecta, su cuerpo más sutil y acabado que el nuestro, que el nuestro tan débil, tan torpemente concebido, atestado de órganos perennemente fatigados, siempre forzados como resortes demasiado complejos, que el nuestro, que vive como una planta y como un animal, alimentándose penosamente de aire, de hierbas, y de carne, máquina animal presa de las enfermedades, de las deformaciones, de las putrefacciones, asmática, mal regulada, ingenua y rara, ingeniosamente mal hecha, obra grosera y delicada, esbozo de ser que podría convertirse en inteligente y soberbio.
Somos unos cuantos, tan poca cosa en este mundo, desde la ostra al hombre. ¿Por qué no uno más, una vez transcurrido el período que separa las sucesivas apariciones de todas las diversas especies?
¿Por qué no uno más? ¿Por qué no también otros árboles de flores inmensas, deslumbrantes y que perfuman regiones enteras? ¿Por qué no otros elementos que el fuego, el aire, la tierra y el agua? Son cuatro, nada más que cuatro, ¡estos padres nutricios de los seres! ¡Qué lástima! ¿Por qué no son cuarenta, cuatrocientos, cuatro mil? ¡Qué pobre, mezquino y miserable es todo! Avaramente dado, secamente inventado, pesadamente hecho. ¡Ah! ¡cuánta gracia en el elefante, en el hipopótamo! ¡Cuánta elegancia en el camello!

Pero, dirán ustedes, ¿y la mariposa? ¡Una flor que vuela! Yo sueño con una que fuera tan grande como cien universos, con alas cuya forma, belleza, color y movimiento no acierto a expresar. Pero la veo... va de estrella en estrella, refrescándolas y embalsamándolas con el soplo armonioso y leve de su carrera... ¡Y los pueblos de allá arriba la miran pasar, extasiados y encantados!...

_________________________________

¿Qué me pasa? Es él, él, el Horlá, que me obsesiona, ¡que me he pensar estas locuras? Está en mí, se convierte en mi alma; ¡lo mataré!

19 de agosto.—
Lo mataré. ¡Lo he visto! Ayer por la noche me senté a mi mesa; y fingí escribir con gran atención. Sabía que vendría a merodear a mi alrededor, muy cerca, ¿tan cerca que podría acaso tocarlo, atraparlo?...¡Y entonces!... entonces, yo tendría la fuerza de la desesperación; tendría mis manos, mis rodillas, mi pecho, mi frente, mis dientes para estrangularlo, aplastarlo, morderlo, desgarrarlo.

Y lo acechaba con todos mis órganos sobreexcitados.

Había encendido mis dos lámparas, y las ocho velas de la chimenea, como si hubiera podido, con tanta claridad, descubrirlo.

Frente a mí, la cama, una vieja cama de roble con columnas; a la derecha, la chimenea; a la izquierda, la puerta cuidadosamente cerrada, tras haberla dejado un buen rato abierta, con el fin de atraerlo; a mis espaldas, un alto armario de luna, que me servía todos los días para afeitarme, para vestirme, y donde solía mirarme, de pies a cabeza, cada vez que pasaba ante él.

Así, pues, fingía escribir; para engañarlo, pues él me espiaba también; y de pronto, sentí, estuve seguro de que leía por encima de mi hombro, que estaba allí, rozando mi oreja.
Me levanté, con las manos extendidas, y volviéndome con tanta rapidez que estuve a punto de caerme. ¿Y qué?... Se veía como en pleno día, ¡y no me vi en mi espejo!...

¡Estaba vacío, claro, profundo, lleno de luz! Mi imagen no aparecía en él... ¡y yo estaba enfrente! Veía el gran cristal límpido de arriba abajo. Y miraba aquello con ojos enloquecidos; y no me atrevía a avanzar, no me atrevía a hacer un movimiento, aunque sintiendo perfectamente que él estaba allí, pero que se me escaparía de nuevo, él, cuyo cuerpo imperceptible había devorado mi reflejo.

¡Qué miedo tuve! Y después, de repente empecé a distinguirme entre una bruma, al fondo del espejo, entre una bruma como a través de una capa de agua; y me parecía que esa agua se deslizaba de izquierda a derecha, lentamente, perfilando más mi imagen de un segundo a otro. Era como el final de un eclipse. Lo que me ocultaba no parecía poseer contornos netamente definidos, sino una especie de transparencia opaca, que se aclaraba poco a poco.

Por fin pude distinguirme por completo, como lo hago cada día al mirarme.

¡Lo había visto! Y ha quedado en mí un espanto que aún me hace temblar.

20 de agosto.—
Matarlo, ¿cómo? ¡No puedo llegar a él! ¿Con veneno?, me vería mezclarlo con el agua; y nuestros venenos, por lo demás, ¿surtirían efecto en su cuerpo imperceptible? No... no... no cabe duda... ¿Y entonces?... ¿entonces?...

21 de agosto.—
He mandado venir un cerrajero de Ruán, y le he encargado para mi cuarto una de esas persianas de hierro, como las que tienen en París ciertos hoteles privados, en la planta baja, por miedo a los ladrones. Me hará, además, una puerta similar. He pasado por cobarde, ¡pero me trae sin cuidado!...

10 de septiembre.—
Ruán, hotel Continental... Ya está... ya está... Pero ¿habrá muerto? Tengo el alma trastornada por lo que he visto. .

Ayer, después de que el cerrajero instalara mi persiana y mi puerta de hierro, dejé todo abierto hasta medianoche, aunque empezaba a hacer frío.

De repente, sentí que él estaba allí y me asaltó una gran alegría, una alegría loca. Me levanté lentamente, y caminé a la derecha, a la izquierda, un
buen rato, para que él no adivinase nada; después me quité los botines y me puse las zapatillas como al descuido; después cerré la persiana de hierro, y, volviendo a pasos tranquilos hacia la puerta, cerré también la puerta con doble vuelta. Regresando entonces a la ventana, la sujeté con un candado, cuya llave me metí en el bolsillo.

De repente, comprendí que él se agitaba a mi alrededor, que tenía miedo a su vez, que me ordenaba que abriese. A punto estuve de ceder; no cedí, y, adosándome a la puerta, la entreabrí, lo justo para pasar yo, andando hacia atrás; y como soy muy alto mi cabeza tocaba el dintel. Estaba seguro que no había podido escapar y lo encerré, solo, completamente solo.¡Qué alegría!¡Lo había atrapado! Entonces bajé, corriendo; cogí en el salón, debajo de mi cuarto, mis dos velones y derramé todo el aceite sobre la alfombra, los muebles, por todas partes, después le prendí fuego y escapé, tras haber cerrado bien, con doble vuelta, la gran puerta de entrada.

Y fui a esconderme al fondo del jardín, en un macizo de laureles. ¡Qué largo se me hizo!, ¡qué largo se me hizo! Todo estaba negro, mudo, inmóvil; ni un soplo de aire, ni una estrella, montañas de nubes que no se veían, pero que pesaban sobre mi alma mucho, muchísimo.

Miraba mi casa, y esperaba. ¡Qué largo se me hizo! Creía ya que el fuego se había apagado solo, o lo había apagado Él, cuando una de las ventanas de abajo reventó con el empuje del incendio, y una llama, una gran llama roja y amarilla, larga, acariciadora, ascendió a lo largo de la pared blanca y la besó hasta el tejado. Un resplandor corrió por los árboles, por las ramas, por las hojas, y un temblor, un temblor de miedo también. Los pájaros se despertaban; un perro empezó a aullar; ¡me pareció que amanecía! Otras dos ventanas estallaron al punto, y vi que toda la planta baja de mi morada no era sino una espantosa hoguera. Pero un grito, un grito horrible, muy agudo, desgarrador, un grito de mujer cruzó la noche, ¡y se abrieron dos bohardillas! ¡Me había olvidado de mis criados! ¡Vi sus rostros enloquecidos y sus brazos que se agitaban!...

Entonces, transido de horror, eché a correr hacia el pueblo gritando: «¡Auxilio!, ¡auxilio!, ¡fuego!, ¡fuego!» ¡Encontré gente que llegaba ya y regresé con ellos, para ver!

La casa, ahora, no era sino una pira horrible y magnífica, una pira monstruosa, que iluminaba toda la tierra, una pira donde ardían hombres y donde ardía también Él, Él, mi prisionero, el Ser nuevo, el nuevo dueño, ¡el Horlá!

De pronto el tejado entero se hundió entre los muros, y un volcán de llamas brotó hasta el cielo. Por todas las ventanas abiertas sobre aquel horno
yo veía la cuba de fuego, y pensaba que él estaba allí, en aquella hoguera, muerto...

«¿Muerto? ¿Puede ser?... Su cuerpo, su cuerpo que la luz atravesaba ¿no será indestructible por los medios que matan los nuestros?

»¿Y si no hubiera muerto?... acaso sólo el tiempo tiene poder sobre el Ser Invisible y Temible. ¿Para qué ese cuerpo transparente, ese cuerpo incognoscible, ese cuerpo de Espíritu, si debiera temer, también él, las enfermedades, las heridas, las invalideces, la destrucción prematura?

»¿La destrucción prematura? ¡Todo el espanto humano procede de ella! Después del hombre, el Horlá. Después de aquel que puede morir cualquier día, a cualquier hora, en cualquier minuto, de cualquier accidente ¡ha venido aquel que no debe morir sino en su día, en su hora, en su minuto, porque ha llegado al límite de su existencia!
»No... no... no cabe duda, no cabe la menor duda... no ha muerto... Y entonces... entonces ¡va a ser preciso que me mate yo!...»
. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Finis