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12 CUENTOS // LEO MASLIAH

Escrito por imagenes 18-12-2007 en General. Comentarios (2)

12 CUENTOS // LEO MASLIAH

Leo Masliah



12 Cuentos




Índice

- 9 de julio.
- Rutinas para el tiempo libre.
- Navajo.
- La máquina del tiempo.
- Heliogábalo
- Giro sentimental.
- Del 1 al 25.
- Carta a un escritor latinoamericano.
- Cadena.
- Apagón.
- Aaaaaaaaaa.
- Test de múltiple opción potenciada

* * *

9 DE JULIO

Buenos Aires, Argentina. Día de sol. Avenida 9 de Julio. Semáforo rojo. Se junta gente que quiere cruzar. Enfrente también. El semáforo demora. Viene más gente por ambos bandos. Cada destacamento mira firmemente el semáforo opuesto, haciendo acopio de fuerzas. “Ánimo, muchachos”, dice un individuo a sus compañeros de acera, “ya llegará el día en que podamos cruzar”. Los demás lo reconocen inmediatamente como su líder. “Quizás algunos mueran en la empresa”, sigue diciendo él, “pero esos quedaran para siempre en nuestros corazones”. El semáforo continúa en el rojo. En frente, el bando contrario designó como líder a una mujer. Su aparatoso tren delantero la hace especialmente apta para violentos impactos frontales con peatones de sentido opuesto. “Estamos contigo, Tatiana” le gritan algunos. “Ese no es mi nombre” contesta ella, pero igualmente lo asume, como Wojtila el de Juan Pablo. Desde enfrente, el otro líder la mira, y le muestra el dedo medio de su mano derecha. Sus camaradas, hombres y mujeres, lo imitan. Algunos tienen binoculares y eligen contra quien van a chocar. Otros despliegan la navaja de su alicate, y la exhiben a modo de proa. De pronto, semáforo amarillo. Un estudiante, de los de Tatiana, pregunta si puede pintar de azul el vidrio amarillo del semáforo que está de su lado, para que quede verde y los del bando contrario, al tratar de cruzar, sean apisonados por los coches. La jefa le pide paciencia, y le asegura que a su debido tiempo ningún adversario quedará en pie. El estudiante recita a García Lorca “verde que te quiero verde”. Por fin el semáforo cambia. “A ellos”, grita el líder de enfrente, “hay que enterrarlos en el asfalto; el sol esta de nuestra parte y ya lo reblandeció un poco”. Ambas cohortes inician su marcha hacia la colisión. Tatiana se acomoda el corpiño. El otro líder acomoda a su gente por orden de altura. “Las mujeres y los niños primeros”, dice. Todos avanzan con paso resuelto. Los autos, inmóviles, observan el espectáculo, y una cuadrilla de niños marginales que habitualmente se dedica a limpiar los vidrios de los coches a cambio de monedas, está ahora levantando suculentas apuestas referidas al desenlace de la cruzada peatonal. Atención, faltan pocos metros. Ya está, ya está. Dos pasos, un paso. Y entonces, súbitamente, todos cambian radicalmente su actitud. Empiezan a pedirse permiso unos a otros y a esquivarse. Se acabó Tatiana. Apenas si se producen algunos roces totalmente inocuos. Nadie cae, nadie es aplastado. Todos llegan a destino, a las respectivas aceras de enfrente, y continúan los abúlicos trayectos que habrán de conducirlos al desempeño de sus estúpidas ocupaciones. Nadie recuerda su intención preliminar. Todos fingen civismo, que cagones.


RUTINAS PARA EL TIEMPO LIBRE

Cuando tengo algún tiempo libre, suelo dedicárselo a los hados del azar. Emprendo un paseo cuya dirección se va modificando de acuerdo a algún criterio como, por ejemplo, mirar la última cifra de la matrícula del último auto que se encuentre estacionado en cualquiera de las dos aceras de la cuadra en la que estoy. Supongamos que experimento una ligera preferencia por continuar mi camino en línea recta, por esa calle. Entonces, si la última cifra de la matrícula está entre el cero y el tres, continúo por esa calle. Si la cifra está entre el cuatro y el seis, doblo a la izquierda. Y si está entre el siete y el nueve, doblo a la derecha. Es claro que más de una vez, vale decir, si el azar me lleva a pasar una y otra vez por la misma cuadra, puede ocurrir que los vecinos me miren con desconfianza. Para estos casos, dispongo de varias rutinas. A la que utilizo con más frecuencia la denomino “relación pelo-sexo”. Esta rutina diversifica mi conducta más que la basada en las cifras de las matrículas. Aquí ya no hay solamente tres conductas posibles, sino cinco. En efecto: si la primera persona visible (para mí) en la cuadra es rubia o pelirroja y es mujer, me fijo si en esa cuadra hay un quiosco. Si lo hay, compro una golosina y quedo exonerado de seguir dando vuelta a la manzana, pudiendo llegar hasta la otra cuadra, por la misma calle (tengo otras rutinas para el caso de que esa calle muera en la esquina, pero las mismas exceden el propósito del presente trabajo). Si no hay ningún quiosco, toco timbre en la primera casa cuya puerta no sea de color marrón, y si me atienden, pregunto por el doctor Magurno. Si no me atienden, hago que me desmayo, y espero hasta que algún buen vecino llame a una ambulancia que me traslade a otra parte (para empezar otro camino con idénticas reglas a partir de allí, ni bien me hayan dado de alta diciéndome tal vez que sólo se trató de un momentáneo bajón de presión), o hasta que llueva, en cuyo caso contraigo para mis adentros la obligación de regresar a casa y mirar dos horas la televisión, sin encenderla.

Si me atienden y me dicen que ahí no hay ningún doctor Magurno, quedo habilitado para doblar en la siguiente esquina en dirección contraria a la de mi giro anterior (el que me llevó de vuelta al mismo lugar). Nótese que en ambos casos (tanto recurriendo al quiosco como tocando timbre en la casa), mi conducta, frente a los curiosos, queda explicada dentro de los cánones habituales de la civilización, puesto que pueden pensar “el tipo se había ido pero volvió porque tuvo antojo de golosinas” o “el tipo estaba buscando el número de puerta y no lo encontraba”.

Si no hay ninguna casa de puerta marrón, o si en esa cuadra solamente hay edificios, empiezo a caminar por la misma calle pero en sentido contrario, quedando liberado de la cuadra viciosa (denomino así a las que, por la numeración de las matrículas de los autos, y por tratarse de autos abandonados que pueden pasar días en el mismo lugar, me conminan a un loop o “bucle” difícil de salvar).

Prosigo con mi explicación. Si la primera persona visible de la cuadra es rubia o pelirroja y es hombre, bajo a la calzada y bailo el “Apolo” de Stravinsky, de acuerdo a la coreografía de Constantin Mikhailkov. Esto también puede ser asimilado por los curiosos como una conducta civilizada, ya que toda civilización genera sus tipos particulares de locura, y si llaman a una ambulancia para que me encierre en un manicomio, tanto mejor, puesto que ya no necesito recurrir a artificios casuales para saber lo que tengo que hacer: habrá enfermeros que me instruyan sobre las rutinas a seguir todos los días y a todas las horas. Pero si nadie me encierra, al finalizar la coreografía, doy por terminado mi paseo y voy a lo de mi tía Zephir a tomar té y a conversar sobre trivialidades.

Si la primera persona visible es de cabello negro o castaño y es mujer, me tomo un colectivo que pare en esa cuadra, o en su defecto, un taxi, y me bajo después de un recorrido de doce cuadras (o de trece, si en la cuadra número doce, maldición, no hay parada). Si no pasan colectivos ni taxis, hago auto-stop. Y si nadie me para, me dirijo a la cuadra siguiente arrastrándome (si alguien me interroga acerca del motivo, le miento diciéndole que se trata de una promesa religiosa, cosa de permitirle, también en este caso, encuadrar mi conducta dentro de parámetros civilizados).

Si la primera persona visible es de cabello negro o castaño y es hombre, pierdo la memoria, y lo que haga de ahí en más dependerá de los consejos de quienes me asistan, o de las reglas de conducta que me dote a mí mismo a partir de entonces (recurrí a los oficios de un hipnotizador para que me indujera, si este caso se presentara, a una amnesia total).

Si la primera persona visible es canosa, calva o si no hay nadie visible, aprovecho para tratar de robar, en el comercio o en la casa que me parezca más desprotegida. Pero una vez hecho el acopio ajeno, lo deposito en la vereda y trato de llamar la atención de algún vecino de la cuadra, diciendo que alguien quería robar y al yo sorprenderlo, huyó. De este modo, a veces percibo recompensas nada despreciables. Y si me sorprenden con lo robado antes de haberlo depositado, tanto mejor, pues de ahí en más será la policía y el poder judicial quienes indiquen cuál será el modo en que deberé emplear mí tiempo libre. Para finalizar, y sin querer exasperar al lector con los detalles que devengan de los casos no contemplados en lo expuesto, o con el resto de mi repertorio de rutinas, diré que para el caso de tocar timbre en una casa preguntando por el doctor Magurno, si me llegan a contestar “sí, enseguida”, tengo previsto suicidarme. Pero es tan improbable esta circunstancia, que estoy seguro de llegar a vivir muchos años más disfrutando plenamente de mi tiempo libre, en perfecta armonía con el mundo civilizado.


NAVAJO

Yo ser indio navajo. Yo vivir lugar tranquilo hasta que hombre blanco venir. Todo comenzar así: navajo conjugar siempre verbos en infinitivo y así vivir en paz, sin presente ni futuro, sin Kant. Pero hombre blanco llegar y hablar mismo idioma que nosotros, castellano, pero hombre blanco empezar a conjugar verbos en modo indicativo y subjuntivo, y también implantar modo imperativo y ordenar nosotros retirar a reservaciones. En otros lugares hombre blanco hacer indio trabajar para él. Y pagar con caries dental. Y indio empezar a necesitar escarbadientes. Y hombre blanco decir que astilla de árbol no servir por no ser esterilizada. Y nosotros comprar escarbadientes a hombre blanco. Y pagar con oro y plata. Oro y plata ser nuestra caca, pero hombre blanco no saber y acuñar monedas con material, y pasar monedas de mano en mano. Y cuando casarse hombre blanco poner en dedo de novia y en suyo propio sendo anillo fecal. Esto acontecer en lo que hombre blanco llamar sur. Nosotros no hablar de sur porque pensar que extremos ser intercambiables, ya que como decir cacique Oreja Cortada el mundo ser un pañuelo.

Hombre blanco siempre poner cosas de un lado y cosas de otro, y muchas veces confundirlas. Gran cacique Oreja Cortada siempre decir que Van Gogh equivocarse de oreja cuando cortársela. Esto ser porque él estar alienado de tanto mirar sus cuadros, ya que izquierda del cuadro ser derecha de Van Gogh, y viceversa. Por misma razón ser que biblia de hombre blanco equivocarse al decir que dios crear hombre a su imagen y semejanza, dios de hombre blanco crearlo a él desde fuera del mundo (ya que haber creado también mundo), y entonces para poder verlo a su imagen y semejanza haberlo creado con corazón a la izquierda, pero él tenerlo a la derecha. Además corazón de hombre blanco latir, pero corazón de dios de hombre blanco estar atrofiado, ya que él no necesitarlo para vivir. También pulmones de dios estar chiquitos y arrugados, ya que él no necesitar respirar. Dios de hombre blanco ser flaco y tener apariencia raquítica. Dios de hombre blanco crear niños de nordeste brasileño a su imagen y semejanza de como él verse en espejo. Pero yo divagar mucho. Yo empezar hablando de caries dental y terminar hablando de nordeste brasileño. Además yo acabar de emplear gerundio. Eso ser porque yo estar aculturado. Recibir mucha influencia de hombre blanco. Mi mujer querer que yo hacerle una peluca con cabellera arrancada a hombre blanco. Mi mujer querer parecerse a Juan Sebastián Bach. Y gran cacique Oreja Cortada criticarme también por llevar en cabeza escamas de pescado en lugar de plumas. Pero esto ser porque yo tener cruza. Mi padre ser navajo, pero mi madre ser cuchilla de cortar pescado. Cacique también decir que yo estar aculturado porque querer blanquearme la piel como Michael Jackson. Pero él no saber que yo hacer eso como táctica de camuflaje. Yo mimetizarme entre hombres blancos y con medio quilo de caca comprar apartamento en barrio residencial.
Entonces invitar hombres blancos a tomar licor, y cuando tenerlos alcoholizados traer cuchilla y arrancarles cuero cabelludo. Luego yo sacar pelos al cuero y hacer artesanías con el. Vender trabajos en ferias artesanales donde hombre blanco comprar para adornar casa. Hombre blanco siempre necesitar aditivos para todo: necesitar collar para cuello, necesitar anillo para dedo, necesitar cuadros para paredes, necesitar colchón para cama, necesitar sábana para colchón, necesitar condimento para comida, necesitar edulcorante para café, necesitar impermeabilizante para techo, necesitar timbres postales para cartas, necesitar queso rallado para pastas, necesitar herradura para caballo, necesitar plumas para cabeza de indio. Cuando encontrar indio sin cabeza hombre blanco quedar desorientado porque no saber donde poner plumas.

Hombre blanco a veces criar gallinas, y zorro de hombre blanco comérselas. Indio ser más astuto: criar zorros y gallinas que venir no poder comérselos. Pero hombre blanco acabar por aniquilar navajo. Por eso yo ahora parar de hablar. Yo ya no ser nada. Gran cacique Oreja Cortada ya habérmelo dicho muchas noches al mirar firmamento: pucha, no ser nada.


LA MAQUINA DEL TIEMPO

-Este es el más directo antecesor de mi máquina del tiempo –explicó el doctor Dalesius al grupo de estudiantes que realizaba la visita guiada a su laboratorio. Se detuvo junto a una silla de aspecto corriente.

-A ver, necesito un voluntario. Usted –dijo dirigiéndose a Manuel, uno de los estudiantes.

Siguiendo instrucciones del doctor, Manuel se sentó en la silla. Dalesius entonces consultó su reloj.

-Son exactamente las cuatro y diez –dijo-. Ahora les pido un poco de paciencia, y van a ver lo que sucede.

-¿Manuel puede correr algún peligro, doctor? –preguntó preocupada una de las muchachas del grupo, llamada Meredith.

-No, quédese tranquila –contestó el.

-¿Es seguro que va a poder regresar a nuestro tiempo?- preguntó otro.

-No se preocupen por mí -dijo Manuel-. Quiero hacer esta experiencia. No me importa si no puedo regresar.

-Eso es seguro –afirmó el doctor Dalesius-: regresar no va a poder.

-Que horrible –dijo Meredith-. No volver a verlo jamás.

-Perdón –le dijo el doctor, poniendo una mano sobre su hombro-, pero esta máquina funciona al revés de lo que usted piensa. Si el chico regresa al momento del que partió, entonces usted no va a poder volverlo a ver. Fíjense en esto. Manuel –ordenó-, puede levantarse.

El estudiante se puso de pie y caminó unos pasos. Dalesius volvió a consultar su reloj.

-Ahora son casi las cuatro y doce minutos –dijo a todo el grupo-. Como pueden ver, este muchacho viajó un poco menos de dos minutos hacia el futuro. Si hubiera regresado al momento del que partió, no lo veríamos más. Él estaría pisándonos los talones durante el resto de nuestras vidas, sin que tuviéramos forma alguna de percibirlo.

-Hola –dijo entonces alguien desde otra de las sillas que había en el salón. Todos miraron hacia allí y vieron a Meredith, que los saludaba agitando una mano. Pero Meredith, por otra parte, estaba al lado de Manuel y del doctor Dalesius. Había dos Meredith en el salón.

-Qué es esto. No entiendo nada –dijo otro de los estudiantes. Y Meredith, la original (si podía llamársela así), muerta de miedo, se aferró a un brazo del doctor. No sintiéndose sin embargo suficientemente segura de esta manera, soltó al doctor y se aferró a Manuel.

-¿No recuerdan nada de lo que pasó, verdad? –dijo la segunda Meredith, sonriendo-. No, claro. No pueden recordar algo que todavía no vivieron. Ustedes recién están en el momento en que Manuel se levantaba de la primera máquina. Dentro de cinco minutos, más o menos, el doctor Dalesius nos va a mostrar su segunda máquina, que es ésta en la que estoy sentada –la silla tenía unos extraños posabrazos llenos de cables- y yo me voy a ofrecer como voluntaria. Esta máquina me va a transportar unos diez minutos hacia el pasado, o sea, hasta este momento.

-¿Y yo?- preguntó la Meredith original – Qué va a pasar conmigo?

-Usted puede retirarse –le dijo el doctor Dalesius-. No la necesitamos más.


LA BOLSA DE BASURA

Rodríguez iba saliendo de su casa para ir a trabajar, pero volvió para buscar una bolsa plástica llena de basura, que tenía preparada desde la víspera para una ocasión así, es decir, una ocasión en la que él, camino hacia alguna parte, tuviera que pasar por donde estaba el tacho de basura que se alimentaba de las bolsas de basura producida y envasada en cada uno de los apartamentos del edificio.

El plan era sencillo y Rodríguez se iba acercando al tacho de basura sin pensar demasiado en nada relacionado con eso, pensando sí más bien en otras cosas relacionadas con otras cosas. Pero cuando se encontraba a menos de siete metros del tacho, Rodríguez detectó la proximidad de una agente perturbador, un elemento desestabilizador de la posible calma que acompañaba el automático, necesario, lógico, humano, social, comprensible, perfectamente justificado, habitual, cívico acto de tirar la basura. Era un individuo que, arrodillado junto al tacho, extraía de allí restos de alimentos, los cuales clasificaba y separaba en distintas bolsas que traía consigo, según el contenido proteínico, el tenor graso o el nivel de adición vitamínica que tuvieran; pero el individuo no daba la impresión de ayudarse, en la detección de las gradaciones específicas alcanzadas por cada uno de estos parámetros, con ningún tipo de instrumental técnico, excepción hecha de una protuberancia que él llevaba incorporada al rostro y que le servía para medir con precisión asombrosa el índice de putrefacción operante en cada residuo alimentario, ya que entre dos mitades de cáscara de naranja aparentemente iguales, el individuo descartaba una y se quedaba con la otra, y no era, como se dice vulgarmente, porque estuviere en condiciones de tirar manteca al techo. En efecto, su nivel de ingresos no parecía ser muy alto, a juzgar por unas pequeñas roturas visibles en un costado de su toga de arpillera.

Rodríguez empezó a vacilar. Luego siguió haciéndolo.

No sabía si ignorar al individuo y depositar la bolsa en el interior del tacho, o ignorar al individuo para dejar la bolsa a unos metros de él, o tomar otras actitudes cuya descripción se verá momentáneamente demorada por el análisis de aquellas otras ya mencionadas.

La primera de éstas, es decir, de aquéllas, a saber, ignorar al individuo y tirar la bolsa en el tacho, era casi imposible de llevar a la práctica, porque la posición de la cabeza y las manos del perturbacionista era tal que obligaba a Rodríguez, en caso de decidirse a tirar la bolsa en el tacho, a decir “con permiso”. Esta opción implicaba no ignorar al individuo y considerar el acto de depositar la bolsa como una entrega, era como decirle “tomá”, y eso requería reconocer previamente en el objeto alguna cualidad capaz de valorizarlo como obsequio.

Dejar la bolsa a una distancia prudencial del tacho implicaba también, quisiéralo o no Rodríguez, reconocer el origen humano de la perturbación, y localizarlo en la persona del espécimen que revisaba la basura, ya que, de haberse tratado de un perro o una rata, Rodríguez no habría tenido inconvenientes en tirar la bolsa en el tacho dejando por cuenta del animal la tarea de defenderse del impacto, y siendo en este caso dicho impacto únicamente de tipo físico, y no también emocional, social o como quisiera llamarse a las connotaciones extrafísicas que puede haber en la actitud de regalarle a alguien una bolsa con basura. La única forma de dejar la bolsa a pocos metros del tacho y al mismo tiempo ignorar efectivamente la presencia del foco problematizador era concretar una súbita mudanza al edificio de al lado, cuyo tacho de basura estaba en ese momento libre de incursiones extractivas (aunque no por mucho tiempo, ya que en cuatro o cinco tachos más adelante y con próximo asiento en los tachos sucesivamente más cercanos había otro qué sé yo). Esa mudanza súbita sólo podía producirse si llegaban a confluir allí en ese momento una serie de factores, como el que Rodríguez no fuera miope y pudiera ver en la pizarra del quiosco de enfrente si su número de lotería había salido favorecido. Dándose una solución afirmativa a esto, Rodríguez, en la euforia del triunfo, habría podido cruzar a cobrar portando un tácito perdón por la distracción consistente en no desprenderse todavía de la bolsa de basura. Al volver a su vereda, con el dinero en una mano y la bolsa en la otra, debía pasar el propietario de alguno de los apartamentos vacíos del edificio vecino al suyo, y Rodríguez podría entonces decirle “tome este dinero, le compro el apartamento; supongo que ahora puedo hacer uso del tacho de basura correspondiente a ese edificio”. Pero la miopía de Rodríguez invalidaba todo esto aun cuando su número de lotería hubiese resultado premiado y el dueño del apartamento vecino vacío estuviese llegando desde la otra cuadra.

No era posible entonces ignorar la presencia del individuo, había que tenerla en cuenta. Desde este punto de vista, dejar la bolsa en el tacho era una descortesía, estando como estaba Rodríguez en conocimiento de que el otro iba a tomarla y revisarla de todas maneras. Pero dársela en las manos no dejaba de constituir para él una ofensa, atendiendo al contenido repugnante de la bolsa. En cuanto a si para el otro ese acto podía resultar ofensivo o no, era algo difícil de prever. Más allá de sus intenciones de apropiarse la bolsa, el individuo podía contar con una dosis de orgullo que superara con creces en intensidad a la que se necesitaba para realizar el esfuerzo de levantar una bolsa no muy pesada que alguien le deja a uno al lado, o el de desatar un nudo mas o menos provisorio que alguien hizo en la boca de una bolsa de nailon. Otra posibilidad era dejarla en el tacho, pero abierta, dando a entender que no se ignoraban las intenciones del sujeto en cuanto a revisar la bolsa. Pero todos estos pensamientos pasaron con mucha rapidez por la mente de Rodríguez. Vencido por la ambigüedad contenida en el acto de darle a alguien algo que es una porquería, siendo que este alguien tiene de todas formas mucho interés en recibirla, Rodríguez empezó a pensar en otro tipo de salidas.

Pensó, por ejemplo, en darle al individuo, no la bolsa de basura, sino una limosna. Sin embargo el análisis de esta posibilidad le reveló que esto no habría de librarlo del dilema de que hacer con la bolsa. Sea cual fuere la magnitud de la limosna, era evidente que nunca bastaría para consolidar en el otro una posición económica suficientemente holgada como para abandonar el hábito de hurgar en los tachos de basura. Entonces el individuo aceptaría quizá la limosna, pero metería inmediatamente después las manos en la bolsa. En cuanto a decirle “tome, le doy esto con la condición de que no revise la bolsa”, no parecía esto contener mayor cantidad de urbanidad que dejar la bolsa ahí nomás y retirarse del lugar sin decir ni siquiera “bolsa va”.

Rodríguez empezó a retroceder. Mientras lo hacía siguió examinando otras posibles maneras de deshacerse de la bolsa sin entrar en actitudes que hirieran sus principios.

Consideró el no dejar la bolsa en el tacho, sino sólo su contenido, vaciándolo en las manos del individuo. También consideró el dejar la bolas cerrada y decirle “mire, le dejo esto, y sé que lo va a abrir; no me gusta la idea pero sé que es lo único que usté puede hacer para vivir; yo quisiera ayudarlo, pero no puedo por razones salariales, etc.”. Luego pensó en vaciar la bolsa en el tacho del edificio vecino, pero volver luego y tirar la bolsa vacía en el otro tacho, mostrando su necesidad de evitar entregarle basura al otro, pero mostrando al mismo tiempo también que no era su intención hacerle un desaire ni fingir que no lo había visto ni que lo había visto pero que no quería roces con él.

Ninguna de estas opciones satisfizo a Rodríguez. Siguió retorciendo hasta entrar de nuevo en el edificio. Subió las escaleras también retrocediendo, y sacando la llave de su apartamento consiguió, luego de unos minutos de esfuerzo, abrir la cerradura permaneciendo él de espaldas a la puerta. Así entró al apartamento, y siguió retrocediendo hasta que se topó con la ventana, que estaba abierta. Supo detenerse en ese momento, y permaneció allí quieto como un muñeco a cuerda detenido en su marcha por algún obstáculo, siempre de espaldas a la ventana, con la bolsa de basura en la mano. Y así pasó un rato, hasta que de pronto Rodríguez oyó que desde abajo el tipo le gritaba “che, loco, aunque sea tirámela por la ventana”.


HELIOGÁBALO

Es una gran ventaja tener una amante que se llame igual que la mujer de uno, porque así, si uno la nombra dormido, su mujer no sospechará nada, y hasta se dará por aludida, estrechando al esposo entre sus brazos bajo las cálidas sábanas conyugales y dirá “qué, mi amor, qué”.

El problema es que mi esposa se llama Hermelinda, y ni entre las pocas mujeres que además de ella alguna vez me dieron bola, ni entre las muchas que no, hubo nunca ninguna que portara ése como nombre, ni como segundo nombre, y menos como apodo, y por supuesto tampoco como apellido.

Pero al promediar la crisis de los treinta años, en uno de esos días en que la compulsión a probar nuevas carnes me parecía cuestión de vida o muerte, cacé la guía telefónica y no paré de leerla hasta encontrar una abonada con el nombre de mi esposa.

Empecé a discar su número y estaba dispuesto a sorprenderla con una declaración de amor cuando mi visión periférica detectó, al costado de las cifras sobre las que yo fijaba mi atención, una pequeña anormalidad. Corriendo un poco la mirada observé que, en mi entusiasmo, había leído mal: la abonada no se llamaba Hermelinda, sino Hermenegilda. Mi primera reacción fue colgar el tubo, pero enseguida recapacité, considerando que si yo mientras dormía pronunciaba el nombre “Hermenegilda”, mi mujer no podría sospechar nada, y atribuiría la variación en el nombre a los tan comunes procesos de elaboración onírica que uno puede rastrear hasta en los sueños de las mejores familias.

Así pues, llamé a esa tal Hermenegilda y tuve la suerte de encontrarla. Inventé una historia acerca de que yo era su admirador secreto, que la había visto muchas veces por su barrio (en la guía telefónica, por supuesto, estaba su dirección) pero que nunca me había animado a hablarle, etcétera. Ella me creyó. Con cierta reticencia de su parte al principio, logré que concertáramos una cita. Nos encontramos al día siguiente en un bar, que quedaba lejos tanto de su casa como de la mía. Por supuesto, yo no tenía –antes de verla- la más remota idea de su apariencia física, pero lo que hice fue llegar temprano al bar, sentarme cerca de la puerta y decir “Hermenegilda” a toda mujer que viera entrar sola. En dos o tres casos lamenté que no se llamaran así, pero también me salvé de unas cuantas. Hubo una cuyo aspecto era tan asqueante que casi me inhibió de pronunciar el nombre, pero tuve que hacerlo porque si ésa llegaba a ser Hermenegilda y yo seguía llamando así a otras que fueran llegando después, se me armaba la gorda.

Bastante gordita resultó ser la verdadera Hermenegilda, pero la amplitud de sus caderas y su número de corpiño la hacían todavía deseable pese a estar al borde de la tercera edad.

Modestia aparte, tengo que decir que yo le gusté. Nos fuimos pronto del bar y ese día se inició un caluroso romance. Pero al despedirnos ella me informó de cierta circunstancia que dificultaría el vernos con demasiada frecuencia: era casada. Yo le confesé que eso me tomaba por sorpresa, ya que al ver el número del teléfono a su nombre la había dado por soltera, viuda o divorciada.

-Es que la casa es mía. Yo siempre viví ahí –dijo ella-. José, mi marido, es un tipo que nunca tuvo donde caerse muerto.

A través de nuestros sucesivos encuentros me fui enterando de que el marido de Hermenegilda, según ella, sólo la quería por su dinero. La vida sexual de la pareja había durado menos que su luna de miel. Y conmigo ella se desquitaba de lo lindo. Hasta que una vez se abrió la puerta de nuestro cuarto de hotel, y entró José con un equipo de fotógrafos y técnicos en grabaciones de video.

-Te pesqué, ramera –dijo-. Ahora tengo las pruebas que necesito para pedir el divorcio y quedarme con la mitad de tus bienes.

-Pero...-balbuceó Hermenegilda- ... ¿Cómo supiste de...nosotros?

-Entré en sospechas y decidí seguirte querida –contestó José-. Hace varias noches que cuando duermes pronuncias un nombre que no es el mío.

Efectivamente, yo no me llamo José, como él. Mi nombre es Heliogábalo.


GIRO SENTIMENTAL

Hola, cómo estás. No esperaba encontrarte acá. Pero bueno, me alegra que hayas venido. Siempre tuve...una cierta simpatía por vos. Y podría tener más, si fueras un poco más simpática. El problema creo que está en tu boca. Sí, a ver, estirate el labio de abajo un poquito para la derecha. Ahí está. Una grampa por favor. Sí, ahí. Traten de fijarla bien. A ver, sonreíte. Sí, no está mal. Pero el labio de arriba esta muy grueso, rebajale un par de milímetros. No, tanto no, animal. Bueno, ponele un poco de cortisona. A ver, sonreíte. Fenómeno. Ahora levantá un poco la cabeza. Mucha pera, tenés. Tomá, pasate un poco de esto, vas a ver cómo te redondea. Después ponete crema, ¿sabés? Si no se te irrita. A ver, mirame. Tapate los ojos. Si, ¿ves? Ahora tenés una sonrisa interesante. Ta, podés cerrar la boca. Ponete de perfil que te quiero ver el largo de la nariz. Mmmm. Tomá, colocate esto, que te mide la profundidad de las narinas. Bárbaro. Te vas a tener que rebanar toda la parte de afuera del cartílago. Ahí va. Dale un poco más. Perfecto. Ahora dale un empujoncito al tabique. A ver de frente. Justo. Ahí. Sacate el pelo de la boca que no te veo bien. Che ¿a vos no te sobra un pómulo? Ah, no, está bien. Pero apretate el de la derecha un poco para adentro. El otro también, si no quedás muy chupada. Ahí está bien. Genial. Así me estas empezando a gustar. No mucho, pero...Mirá para allá, ¿a ver? Tomá, masticá este chicle que quiero ver cómo te queda la cara en movimiento. ¿Sabés que estás mal sentada? No, así no, ponete más en el borde. Juntá las piernas. Vas a tener que hacerte un injerto acá, porque no se te juntan del todo. Por ahí va bien. Che, qué caderas que tenés. Me parece que estoy sintiendo algo. Ah, no, creo que me equivoqué; hay que subirte un poco más la nariz. Pero no te la tuerzas. Servite, esto es para que te peles las cejas. Ahora dejátelas crecer pero hasta la mitá, nada más. No, te pasaste, retrocedé. Ahí, ahí está bien. Que mona. A ver ahora las orejas. Están bien, tenés lindos pabellones; hay que correrlos un poquito, nada más. Tomá, mirate en el espejo. ¿Tas quedando no? Creo que estoy sintiendo algo por vos, aunque todavía no sé qué es. Vení, acercate. No, tanto no, bestia. Dejame ver...date vuelta. Vas a tener que raparte, para poder poner este suplemento. Sabés que... estoy empezando a gustar de vos. Es extraño, nunca había sentido esto. Subí los brazos. Bajalos. No, hay algo mal, tienen que llegar hasta acá. Ah, no, es un problema de dedos, me parece. Tomá, probate éste. ¿Te queda cómodo? A ver, cerrá la mano. ¿Está bien? Bueno, recogete el pelo que te quiero analizar el cuello. Ah, no, no, esto está todo mal. Agachate. Vas a sentir un pequeño dolor, pero no te asustes que no es nada. Ahí está, perfecto. Se te notaba demasiado la yugular. Ahora dejate el cerquillo. Arrimate. Mordé, a ver. Cruzá los dientes que te tengo que ajustar el paladar. Ahí va, ¿ves? Ahora es otra cosa. ¿Sabés que me gustás mucho? Ah, no, esperá, quedate un poco quieta que se te torció el codo. Ponelo a ciento ochenta grados y tenelo así un ratito. Estoy un poco...confundido; creo que te amo. ¿A ver? No, todavía no. Siento algo pero creo que no es amor. Te quiero como amiga. Tomá, quemate esa verruga. No el lunar dejateló. No, mejor pasátelo para el otro lado. Mirame. Qué divina. ¿Qué tenés que hacer hoy de noche? No, esperá, te falta lijarte las rodillas. Te conviene doblarlas, así te das cuentas mejor. Bueno, está bien. Ahora tratá de adelgazar. De acá, sobre todo. Seguí. Dale un poco más. Creo que me estoy enamorando. ¿A ver? Mirame. Lástima tu color de ojos, pero no te los cambies, porque ya no serías vos. Yo te prefiero así, como sos.


DEL 1 AL 25

Uno de los empleados, Bermúdez, pidió para irse dos horas antes. Eran las tres y todavía la faltaban tornear cuatro casquillos.

-Mi hijo, el de cinco años, -explicó- esta con seis de presión. Me preocupa.

-La gran siete, eso es grave – contestó el jefe-. Vayan y llame al doctor Ochoa.

-Su hijo tiene nueve vidas- dijo éste, cuando examinó al niño.- No sé como aguanta, quizá mejore mas rápido si se distrae con algo. Tome.

Le entrego “Diez indiecitos” de Agatha Christie, y se fue. Su auto no arrancaba. Se tuvo que ir en el once. Después de andar doce cuadras, se cansó y paró en un kiosco. Le jugó a la quiniela al trece a la cabeza.

Salió el catorce. El doctor se empacó, y por quince días no volvió a apostar. Pero eso paso hace mucho. Hoy en día el hijo de Bermúdez tiene dieciséis años (para diecisiete), y siempre va al cine a ver películas no apta para menores de dieciocho. El cumple el diecinueve de Junio, pero lo anotaron el veinte. Sin embargo junta boletos de veintiuno y escucha 22 Universal (Emisora Uruguaya de radio). Su novia, que le lleva veintitrés años, tiene un anillo de oro de veinticuatro quilates y veinticinco quilos de más.


CARTA A UN ESCRITOR LATINOAMERICANO

Querido escritor latinoamericano:

Hemos venido siguiendo tu carrera durante las últimas décadas y tenemos algo importante que comunicarte. Descontamos que será de provecho no solamente para ti y los tuyos, sino para mantener el sano equilibrio existente dentro del rico espectro de formas, géneros y estilos que articulan el vasto mundo de la literatura. Sabemos que tienes talento, pero ¡cuidado! Utilízalo con tacto. No intentes incursionar en roles que no te han sido asignados. No vanguardices, porque te vamos a boicotear. No vamos a avalar tus inventos. Debes usar tus dones en la tarea de aplicar las técnicas poéticas y narrativas que nuestros escritores consagraron como válidas. Sólo que ellos se valieron de esas herramientas para describir nuestra realidad, y tú debes describir la tuya. Hay por aquí un grupo de intelectuales que asumen, en nombre de toda Europa occidental, la culpa que ella tiene de que en tu país la gente viva mal. Y esta gente necesita documentación. Necesita testimonios directos de las atrocidades que la colonización y el imperialismo, a lo largo de los siglos y a cargo de sucesivas metrópolis, han cometido en tu tierra. Y necesitan que esos testimonios estén bien escritos, para demostrar su tesis de que los latinoamericanos no son criaturas inferiores, anormales bastardos nacidos ilegítimamente del cruce de dos especies no compatibles (la cultura metropolitana y la autóctona con injertos de aquella otra trasplantada desde África por la fuerza). Es solo que el clima tropical los hace ser un poco mas remolones, y bueno, en la economía de mercado el que no se apura va al muere. Así que tratá de escribir bien, idiota.* Escribí cosas que nosotros podamos entender. Color local sí, podés ponerle todo lo que quieras, girós idiomáticos característicos, voces indígenas, porque ya sabés eso de “pinta tu aldea y pintarás el mundo”. Pero pintalo con el pincel que nosotros te damos. Sólo así te vamos a sacar buena crítica en “Le Monde” y en “Cambio 16”. Sí escribís cosas raras, nosotros no nos vamos a esforzar en lo mas mínimo por descifrarlas, y tus coterráneos, aunque les vean cualidades, igual van a hacer la vista gorda ante ellas y van a desconfiar, porque no van a estar seguros de que son buenas, a menos que nosotros así lo decretemos.** Te lo advertimos de nuevo: portate bien. Tenés que ser la voz de la conciencia culpable de Europa. Si nos hacés caso, te prometemos para siempre un lugar allá abajo en nuestra lista de lo más vendidos, y te vamos a pasear de una ciudad a otra del primer mundo, para que des charlas sobre tu literatura y las desgracias de tu gente. Y en las revistas literarias europeas van a salír artículos sobre vos, escritos por nosotros. Reservá tu ejemplar con anticipación.

Firmado:
Asociación de Críticos
Literarios de Europa y
Tribunal de Geopolítica
Literaria


*A veces solemos recompensar estos esfuerzos con el premio Nobel.

** Hay una sola excepción; un único permiso ha sido expedido a un escritor de tu subcontinente, habilitándolo a ingresar en lo que llamamos “literatura universal” (o literatura en serio, o gran literatura): Jorge Luis Borges. Pero te confiamos secretamente que eso se debe a que para nosotros él es inglés.


CADENA

Este mensaje no es una cadena. Por lo tanto, destrúyalo sin reenviarlo a nadie. Contravenir esta sugerencia solo congestionaría inútilmente las líneas. Tenga buen criterio. Ni siquiera es necesario que siga leyendo esto. Sino tiene otra razón para continuar conectado/a a la red, puede eliminar este mensaje y salir del programa, sin tener que lamentar la pérdida de ninguna información relevante. Es más, si usted todavía sigue leyendo esto, francamente, es porque es un ser parasitario, que no tiene nada que hacer. ¿Por qué no mejor sale a pasear? Le repito que en estas líneas no va a encontrar absolutamente nada que le sea de utilidad. Doy fe de ello, puesto que conozco la continuación del texto. Es exactamente del mismo tenor que cuanto antecede. Vale decir: no dice nada. Así que... ¡Basta de leer, imbécil! ¿Qué estas esperando encontrar? Ya te dije que no hay nada... ¿no me creés? Bueno, jorobate. Segui leyendo, que no vas a encontrar nada que no sea la confirmación de lo anterior, es decir, que en lo que sigue no se dice nada. Nada de nada. No hay voluntad de diálogo, ni tan siquiera voluntad de monólogo. Es un texto vacío, y va a seguir así hasta la última de sus líneas. Se podría lo mismo dejar en blanco las líneas que faltan, de no ser porque como esta página no tiene renglones, no se notarían que están. Pero el que estén no significa nada. No están por nada en especial. Entiendo que la curiosidad te pueda haber llevado a seguir leyendo hasta acá, pero si seguís... es porque tu pelotudez no tiene límites. ¡Qué idiota Dios libre y guarde! Ni siquiera para un linguista o un gramático tiene sentido continuar leyendo esto, porque es una simple colección de frases banales cuyo único objetivo es ratificar la ausencia de finalidad de todo el resto del texto. (Continuará.)


APAGÓN

La oscuridad no me preocupa. Me preocupa la luz. La oscuridad es solamente ausencia de luz. Pero la ausencia sí me preocupa. La preocupación no. Me es indiferente. Sin embargo, la indiferencia me preocupa muchísimo. La considera una actitud vergonzosa. Aunque la vergüenza no me preocupa. Antes si, me preocupaba. Pero a mi me da lo mismo el antes y el después; mi vida no es un desarrollo tendiente a nada. Por eso la nada no me quita el sueño. El sueño, en cambio, es algo que si me interesa. A veces me quedo toda la noche despierto, pensando en eso. No llego a ninguna conclusión, pero las conclusiones me exasperan. Prefiero los puntos de partida. No por las partidas; por los puntos. Siempre trato de acumular puntos. No por los puntos en sí; es por la acumulación. La acumulación entendida por una cosa sola, no como un cúmulo de otras. Los cúmulos, yo, si pudiera, los disgregaría. Las cosas tienen que ir separadas; no juntas. Juntas forman otras cosas, y eso trae complicaciones. Aunque yo a las complicaciones no les tengo miedo. Lo que me asusta es lo simple. Lo simple no se sabe de donde sale; ahí es donde está el misterio. Aunque los misterios, por suerte, no me interesan. Me interesa la suerte. Que desgracia. Porque la suerte siempre es escasa. Y si dijera que no me preocupa la escasez, mentiría. Pero mentir no me preocupa. A mi me preocupa la verdad. Cuando miento no tengo problema; puedo decir cualquier cosa. Aunque sea verdad, no importa, porque la digo de mentira. Pero cuando hablo con la verdad, tengo que andar con más cuidado. Por las dudas, en esos casos digo lo menos posible. Y después me desdigo, así cubro dos posibilidades. Pero no es que me quiera cubrir. Yo hago todo a la intemperie. Y si no hay luna, mejor. A mi me gusta la oscuridad. La oscuridad no me preocupa. Me preocupa la luz. La oscuridad es solamente ausencia de luz. Pero la ausencia sí me preocupa. La preocupación no. Me es indiferente.


AAAAAAAAAA

La madre del monstruo estaba ahí, con la cuchilla contra el pescuezo de su hijo, tratando de pensar con claridad. Lo había maniatado tomándolo por sorpresa mientras dormía, y no sabia si matarlo a prolongar su miserable y nociva existencia por unos años más, hasta que las tensiones musculares originadas en su propia deformidad acabaran por despedazarlo.

-¡AAAAAAAAAA! – gritó, como para despejar su mente de disquisiciones superfluas.

-¡AAAAAAAAAA! – gritó también el monstruo, aterrorizado ante la presión de la hoja de acero contra su garganta.

-¡AAAAAAAAAA! – gritó la madre, tratando de ahuyentar el impulso de cortar ese cuello sin más demora. La tentación era fuerte, pero no podía ceder ante ella así como así, sin estar completamente segura de que estaría haciendo lo correcto.

-¡AAAAAAAAAA! – gritó el monstruo, para atemorizar a su agresora.

-¡AAAAAAAAAA! – gritó ella, mostrándole que no era fácil de intimidar.

-¡AAAAAAAAAA! – gritó el, agobiado por la impotencia. Cuatro vueltas de alambre de púa mantenía sus piernas y sus brazos fijos las unas contra los otros.

-¡AAAAAAAAAA! – gritó la madre, queriendo infundirse ánimos para asestar la puñalada fatal.

-¡AAAAAAAAAA! – grito el monstruo, tratando de impostar la voz y de imprimirle vibrato, como para apelar a la sensibilidad musical de la mamá.

-¡AAAAAAAAAA! – gritó esta, queriendo acallarlo.

-¡AAAAAAAAAA! – gritó el, sumido en la desesperación de no saber ya que hacer.
-¡AAAAAAAAAA! – gritó ella, para ver si repitiendo lo que decía su hijo podía entenderlo mejor.

-¡AAAAAAAAAA! – gritó el, pensando que si hasta ahora el gritar así lo había mantenido a salvo del avance de la cuchilla, lo mejor que podía hacer era seguir gritando.

-¡AAAAAAAAAA! – gritó ella, sin razón aparente, y quizá solo porque era su turno.

-¡AAAAAAAAAA! – gritó el, y este grito sonó como una amenaza de que la próxima vez gritaría mas fuerte.

Bien niños, eso es todo por hoy. Mañana estudiaremos la letra "b".



TEST DE MÚLTIPLE OPCIÓN POTENCIADA

Si usted, por azar, queda encerrado en una jaula en compañía de un león, y si éste le dice: “tengo hambre; creo que voy a comerlo/a”, usted ¿qué le contestaría?

1) Nada

2) “Haga como le parezca.”

3) “No se lo aconsejo; siempre me caractericé por ser indigesto/a.”

Si usted eligió la opción 1 y el león le dice “necesito su consejo; no tengo a nadie más a quien recurrir”, usted ¿qué le contestaría?

1.1) Nada


1.2) ”Abra la boca, voy a revisarle la dentadura”

1.3) ”¿No cree que mi consejo carecería de la imparcialidad necesaria a todo juicio justo, dada mi condición de posible víctima de sus fauces?”

Si usted eligió la opción 2 y el león se lo/a come, usted ¿qué haría?

2.1) Nada

2.2) Se dejaría digerir

2.3) Organizaría, en el seno del león, una campaña proselitista tendiente a conseguir, entre las vísceras del animal, el consenso necesario a fin de ser restituido al mundo exterior.

Si usted eligió la opción 3 y el león le dice: “Déjeme probar un pedazo; si me gusta me lo/a como todo/a, y si no me gusta no lo/a molesto más”, usted, ¿qué haría?

3.1) Nada

3.2) Diría “Me parece razonable”

3.3) Le preguntaría al león que pedazo de usted seleccionaría para la degustación.

Si usted eligió la opción 1.1, o sea (se lo recordamos) que el león le manifestó su incipiente intención de comérselo/a, usted no le contestó, el león insistió en pedirle consejo al respecto, usted tampoco le contestó, y si ahora el león, ante su indiferencia, se pusiera a llorar, usted, ¿qué haría?

1.1.1) Nada

1.1.2) Lo consolaría

1.1.3) Lo insultaría

Si usted eligió la opción 1.2, o sea (se lo recordamos) que el león le manifestó su incipiente intención de comérselo/a, usted no le contestó, el león insistió en pedirle consejo al respecto, usted le dijo “Abra la boca. Voy a revisarle la dentadura”, y si ahora el león se negara a obedecer, usted ¿qué haría?

1.2.1) Nada

1.2.2) Le diría: “Tienes que cooperar, Billy”

1.2.3) Trataría de abrirle la boca por la fuerza.

Si usted eligió la opción 1.3, o sea (se lo recordamos) que el león le manifestó su incipiente intención de comérselo/a, usted no le contestó, el león insistió en pedirle consejo al respecto, usted le hizo notar que su juicio carecería de la imparcialidad necesaria, y si ahora el león le dijera “Escuche: yo necesito un fundamento para comerlo/a y si usted no me lo da entonces recurriré a la clásica ‘ley de la selva”’, usted ¿qué contestaría?

1.3.1) Nada

1.3.2) ”Pero...¿usted no leyó los diarios? Esa ley fue derogada ayer en la sesión de la cámara alta”

1.3.3) ”Por suerte eso no será necesario: ahí viene el guardián del zoológico a traerle su ración diaria de carne.”

Si usted eligió la opción 2.1, o sea (se lo recordamos) que el león le manifestó su incipiente intención de comérselo/a, usted contestó “Haga como le parezca”, el león se lo comió, usted no hizo nada, y si ahora el felino se echara a dormir una siesta, ¿qué pasaría?

2.1.1) Nada

2.1.2) Cualquier cosa, pero ya no importaría

2.1.3) Triunfaría de todos modos, a la larga, el socialismo.

Si usted eligió la opción 2.2, o sea (se lo recordamos) que el león le manifestó su incipiente intención de comérselo/a, usted contestó “Haga como le parezca”, el león se lo comió, usted se dejó digerir, y si ahora usted, así disgregado, pasara a formar parte del león, ¿quién lo lamentaría?

2.2.1) Nadie

2.2.2) Su madre

2.2.3) Cualquiera menos usted, que estaría contento/a de ser parte de algo, feliz de que se le dé participación.

Si usted eligió la opción 2.3, o sea (se lo recordamos) que el león le manifestó su incipiente intención de comérselo/a, usted contestó “Haga como le parezca”, el león se lo comió, usted organizó una campaña de concientización de las vísceras a favor de su liberación, y si ahora sólo hubiera obtenido el apoyo del intestino, ¿qué haría?

2.3.1) Se ofuscaría.

2.3.2) Utilizaría ese conducto para salir del león.

2.3.3) Continuaría su prédica hasta lograr más adeptos.

Si usted eligió la opción 3.1, o sea (se lo recordamos) que el león le manifestó su incipiente intención de comérselo/a, usted contestó que siempre se había caracterizado por ser indigesto/a, el león le propuso probar un pedazo y continuar con el resto o no, según el gusto que usted tuviera, usted no reaccionó ante la proposición, y si ahora un tigre, desde la jaula de al lado, le dijera al león “Dejame probar a mí; yo te digo si es rico/a o no”, usted ¿qué haría?

3.1.1) Nada, una vez más

3.1.2) Le diría al león “Tenga en cuenta la posibilidad de que el gusto del tigre no coincida con el suyo, ya que ambos pertenecen a especies diferentes”.

3.1.3) Pensaría “No era sólo el león: parece que en este zoológico todos los animales hablan”.

Si usted eligió la opción 3.2, o sea (se lo recordamos) que el león le manifestó su incipiente intención de comérselo/a, usted contestó que siempre se había caracterizado por ser indigesto/a, el león le propuso probar un pedazo y continuar con el resto o no, según el gusto que usted tuviera, usted contestó “Me parece razonable”, y si ahora el león dijera “Es curioso que eso le parezca razonable; aquí hay gato encerrado”, usted, ¿qué haría?

3.2.1) Se pondría a buscar el gato

3.2.2) Diría “Eso es absurdo: cualquier gato pasaría sin dificultad entre esos barrotes”.

3.2.3) Bailaría cha-cha-cha.

Si usted eligió la opción 3.3, o sea (se lo recordamos) que el león le manifestó su incipiente intención de comérselo/a, usted contestó que siempre se había caracterizado por ser indigesto/a, el león le propuso probar un pedazo y continuar con el resto o no, según el gusto que usted tuviera, usted preguntó al león qué pedazo elegiría para la degustación, y si ahora él dijera “El páncreas”, usted ¿cómo reaccionaría?

3.3.1) Pensando “Ah, menos mal. Ese órgano mucho no lo preciso”.

3.3.2) Pensando “Me salvé: una vez me dijeron que mi páncreas sabía mal, así que el león después de probarlo no me va a querer comer”.

3.3.3) Diciéndole al león “¿Está seguro? ¿No prefiere una uña?”.

EVALUACIÓN

Si eligió las opciones 1.1.1, 1.2.1, 1.3.1, 2.1.1, 3.1.1, usted es una bola informe, un/a amorfo/a, un/a abúlico/a incurable. Además es un/a mentiroso/a, porque no creo que haya optado realmente por ninguno de los numerales que le propusimos; o sea que retiro lo dicho, no creo que sea así de cierto. No sé qué decirle, quizá deberíamos conocernos mejor.

Si eligió la opción 1.1.2, usted es de naturaleza tierna y caritativa. Trate de que no lo/a curren demasiado en la vida.

Si eligió la 1.1.3, usted seguramente no sigue con vida, y por consiguiente no está leyendo esto, así seguimos adelante.

Si eligió la 1.2.2, cometió un grave error: el león no se llamaba Billy, sino yaguajarlal.

Si eligió la 1.2.3, le aconsejaríamos cambiar de método: darle un pisotón al león.

Si optó por la 1.3.2, debemos decirle que, por desgracia, está usted mal informado.

Si optó por la 1.3.3, quisiéramos saber (ya que lo ignoramos) si usted realmente vio venir al guardián, o si sólo se trató de una estratagema para distraer al león.

Si eligió la opción 2.1.2, le aconsejamos leer a la poetisa Idea Vilariño: encontrará allí buena compañía.

Si eligió las opciones 2.1.3, 2.2.3 o 2.3.3, usted es una persona que sabe dónde está parada. Tenga a bien informárnoslo.

Si eligió la 2.3.2, respire hondo.

Si eligió la 3.1.2, estamos perfectamente de acuerdo con usted.

Si eligió la 3.1.3, le informamos que no eran sólo el tigre y el león: en ese zoológico todos los animales hablaban.

Si eligió la 3.2.1, usted es demasiado detallista.

Si optó por la 3.2.2, usted no conoce al gato de mi tía.

Si lo hizo por la 3.2.3, es usted demasiado anticuado/a.

Si eligió la 3.3.1, a usted le fue mal impartida la enseñanza secundaria.

Si eligió la 3.3.2, nosotros le preguntamos ¿quién le dijo eso? Debería buscar una segunda opinión.

Si eligió la 3.3.3, la respuesta es no.

El Diablo y el Relojero //DANIEL DEFOE

Escrito por imagenes 18-12-2007 en General. Comentarios (0)

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El Diablo y el Relojero
Daniel Defoe



Vivia en la parroquia de St. Bennet Funk, cerca del Royal Exchange, una honesta y pobre viuda quien, después de morir su marido, tomó huéspedes en su casa. Es decir, dejó libres algunas de sus habitaciones para aliviar su renta. Entre otros, cedió su buhardilla a un artesano que hacía engranajes para relojes y que trabajaba para aquellos comerciantes que vendían dichos instrumentos, según es costumbre en esta actividad.
Sucedió que un hombre y una mujer fueron a hablar con este fabricante de engranajes por algún asunto relacionado con su trabajo. Y cuando estaban cerca de los últimos escalones, por la puerta completamente abierta del altillo donde trabajaba, vieron que el hombre (relojero o artesano de engranajes) se había colgado de una viga que sobresalía más baja que el techo o cielorraso. Atónita por lo que veía, la mujer se detuvo y gritó al hombre, que estaba detrás de ella en la escalera, que corriera arriba y bajara al pobre desdichado.
En ese mismo momento, desde otra parte de la habitación, que no podía verse desde las escaleras, corrió velozmente otro hombre que Ilevaba un escabel en sus manos. Éste, con cara de estar en un grandísimo apuro, lo colocó debajo del desventurado que estaba colgado y, subiéndose rápidamente, sacó un cuchillo del bolsillo y sosteniendo el cuerpo del ahorcado con una mano, hizo señas con la cabeza a la mujer y al hombre que venía detrás, como queriendo detenerlos para que no entraran; al mismo tiempo mostraba el cuchillo en la otra, como si estuviera por cortar la soga para soltarlo.
Ante esto la mujer se detuvo un momento, pero el hombre que estaba parado en el banquillo continuaba con la mano y el cuchillo tocando el nudo, pero no lo cortaba. Por esta razón la mujer gritó de nuevo a su acompañante y le dijo:
-¡Sube y ayuda al hombre!
Suponía que algo impedía su acción.
Pero el que estaba subido al banquillo nuevamente les hizo señas de que se quedaran quietos y no entraran, como diciendo: «Lo haré inmediatamente».
Entonces dio dos golpes con el cuchillo, como si cortara la cuerda, y después se detuvo nuevamente. El desconocido seguía colgado y muriéndose en consecuencia. Ante la repetición del hecho, la mujer de la escalera le gritó:
-¿Que pasa? ¿Por qué no bajáis al pobre hombre?
Y el acompañante que la seguía, habiéndosele acabado la paciencia, la empujó y le dijo:
-Déjame pasar. Te aseguro que yo lo haré -y con estas palabras llegó arriba y a la habitación donde estaban los extraños.
Pero cuando llegó allí ¡cielos! el pobre relojero estaba colgado, pero no el hombre con el cuchillo, ni el banquito, ni ninguna otra cosa o ser que pudiera ser vista a oída. Todo había sido un engaño, urdido por criaturas espectrales enviadas sin duda para dejar que el pobre desventurado se ahorcara y expirara.
El visitante estaba tan aterrorizado y sorprendido que, a pesar de todo el coraje que antes había demostrado, cayó redondo en el suelo como muerto. Y la mujer, al fin, para bajar al hombre, tuvo que cortar la soga con unas tijeras, lo cual le dio gran trabajo.
Como no me cabe duda de la verdad de esta historia que me fue contada por personas de cuya honestidad me fío, creo que no me dará trabajo convenceros de quién debía de ser el hombre del banquito: fue el diablo, que se situó allí con el objeto de terminar el asesinato del hombre a quien, según su costumbre, había tentado antes y convencido para que fuera su propio verdugo. Además, este crimen corresponde tan bien con la naturaleza del demonio y sus ocupaciones, que yo no lo puedo cuestionar. Ni puedo creer que estemos equivocados al cargar al diablo con tal acción.
Nota: No puedo tener certeza sobre el final de la historia; es decir, si bajaron al relojero lo suficientemente rápido como para recobrarse o si el diablo ejecutó sus propósitos y mantuvo aparte al hombre y a la mujer hasta que fue demasiado tarde. Pero sea lo que fuera, es seguro que él se esforzó demoníacamente y permaneció hasta que fue obligado a marcharse.

Seis disparos a la luz de la luna // LOVECRAFT

Escrito por imagenes 17-12-2007 en General. Comentarios (0)

Seis disparos a la luz de la luna // LOVECRAFT enlace


Seis disparos a la luz de la luna
H. P .Lovecraft

 

 

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No es corriente descargar los seis tiros de un revólver con toda precipitación, cuando uno sólo habría
sido sin duda suficiente; pero hubo muchas cosas en la vida de Herbert West que no eran corrientes.
No es habitual, por ejemplo, que un médico recién salido de la universidad se vea obligado a ocultar
los motivos que le impulsan a elegir determinada casa y consulta; sin embargo, ese fue el caso de
Herbert West. Cuando obtuvimos él y yo el título de la Facultad de Medicina de la Universidad
Miskatonic, y tratamos de paliar nuestra penuria instalándonos como facultativos de medicina general,
tuvimos mucho cuidado en ocultar que habíamos elegido nuestra casa por su aislamiento y su
proximidad al cementerio.
Un deseo de soledad de esta naturaleza rara vez carece de motivos; y como es natural, nosotros los
teníamos también. Nuestras necesidades se debían a un trabajo claramente impopular. Externamente
éramos médicos tan solo; pero por debajo de esa superficie había objetivos de una importancia
mucho más grande y terrible, ya que lo esencial en la vida de Herbert West era la búsqueda en las
negras y prohibidas regiones de lo desconocido, en las que esperaba descubrir el secreto de la vida, y
de devolver la animación perpetua al barro frío del cementerio. Una búsqueda de ese género requiere
extraños materiales, entre ellos, cadáveres humanos recientes; y para mantenerse abastecido de
tales elementos indispensables, uno debe vivir discretamente, y no muy lejos de un lugar de
enterramientos anónimos.
West y yo nos habíamos conocido en la universidad, y fui el único que simpatizó con sus espantosos
experimentos. Gradualmente me había convertido en su ayudante inesperado, y ahora que
abandonábamos la Universidad teníamos que seguir juntos. No era fácil que dos doctores
encontraran salida juntos; pero finalmente, por influencia de la universidad, se nos proporcionó una
consulta en Bolton, pueblo industrial próximo a Arkham, la sede universitaria. Las fábricas textiles de
Bolton son las más grandes del valle de Miskatonic, y sus operarios políglotas no han sido jamás
pacientes gratos para los médicos de la localidad. Elegimos nuestra casa con el mayor cuidado, y
adoptamos finalmente un edificio ruinoso, próximo al final de Pond Street, a cinco números de nuestro
vecino más cercano. Y separada del cementerio tan sólo por una extensión de pradera cortada por
una estrecha franja de espeso bosque que hay al norte. Dicha distancia era mayor de lo que
hubiéramos deseado; pero no encontramos una casa más cerca, a menos que nos hubiésemos
instalado en el otro lado del prado, lo que quedaba muy retirado del distrito industrial. Pero no
estábamos demasiado descontentos ya que no teníamos vecinos, entre nosotros y nuestra siniestra
fuente de abastecimiento. El camino era algo largo, pero podíamos transportar nuestros mudos
ejemplares sin que nadie nos molestase. Nuestro trabajo fue sorprendentemente abundante desde el
principio mismo... lo bastante abundante como para satisfacer a la mayoría de los jóvenes doctores, y
lo bastante abundante para resultar un aburrimiento y una pesadez para aquellos estudiosos cuyo
verdadero interés resid ía en otra cosa. Los trabajadores de las fábricas eran de inclinación algo
turbulentas; así que además de sus numerosas necesidades de asistencia médica, sus frecuentes
golpes, cuchilladas y pendencias nos daban mucho trabajo. Pero lo que verdaderamente acaparaba
nuestro interés era el laboratorio secreto que habíamos instalado en el sótano: un laboratorio con su
mesa larga bajo las luces eléctricas donde, en las primeras horas de la madrugada, inyectábamos a
menudo las diversas soluciones de West en las venas de los despojos que sacábamos de la fosa
común. West experimentaba, febrilmente, tratando de encontrar algo que pusiese en marcha de
nuevo los movimientos vitales, tras haberlos interrumpido ese fenómeno que llamamos muerte; pero
chocaba con los más horrorosos obstáculos. La solución debía tener una composición especial según
los distintos tipos: la que servía para los conejillos de Indias no valía para los seres humanos, y cada
clase requería sensibles modificaciones. Los cuerpos tenían que ser excepcionalmente frescos, dado
que una ligera descomposición del tejido cerebral hac ía imposible que la reanimación fuese perfecta.
En efecto, el mayor problema estaba en conseguir cadáveres suficientemente frescos... West había
tenido experiencias horribles durante sus investigaciones secretas en la universidad, con cadáveres
de dudosa calidad. Las consecuencias de una animación parcial o imperfecta eran mucho más
horrendas que los fracasos totales, y los dos ten íamos recuerdos pavorosos de ese tipo de
resultados. Desde nuestra primera sesión demoniaca en la granja deshabitada de Meadow Hill,
Arkham, no habíamos dejado de sentir una secreta amenaza; y West, aunque en casi todos los
sentidos era un autómata frío, científico, rubio y de ojos azules, confesaba a menudo, con un
estremecimiento, que le parec ía que era víctima de una furtiva persecución. Tenía la impresión de
que le seguían; ilusión psíquica debida a sus nervios trastornados, y aumentada por el hecho
innegablemente perturbador de que al menos uno de nuestros tres ejemplares reanimados aun
seguía vivo: se trataba de un ser espantoso y carnívoro, el cual permanec ía encerrado en una celda
acolchada de Sefton. Había otro, además el primero, cuyo exacto destino nunca llegamos a saber.
Tuvimos bastante suerte con los ejemplares de Bolton; mucha más que con los de Arkham. Aún no
hacía una semana que estábamos instalados, cuando nos apoderamos de una víctima de accidente
la misma noche de su entierro, y conseguimos que abriese los ojos con una expresión
asombrosamente lúcida, antes de que fallara la solución. Había perdido un brazo... De haber tenido el
cuerpo integro, quizá hubiéramos tenido mas suerte. Entre esa fecha y el siguiente mes de enero
efectuamos tres ensayos más: uno fue un fracaso total; en otro, conseguimos un claro movimiento
muscular; en cuanto al tercero, el resultado fue estremecedor: se levantó por sí solo y emitió un
sonido gutural. Luego vino un periodo de mala suerte; descendió el número de entierros, y los que se
efectuaban eran de ejemplares demasiado enfermos o mutilados para poderlos aprovechar nosotros.
Seguíamos la pista a todas las defunciones y circunstancias en que estas ocurrían con un cuidado
sistemático.
Una noche de marzo, sin embargo, conseguimos inesperadamente un ejemplar que no provenía de la
fosa común. El puritanismo imperante en Bolton, tenía prohibida la práctica del boxeo, lo que no
dejaba de tener las lógicas consecuencias. Los combates mal dirigidos entre los obreros eran cosa
corriente, y de vez en cuando traían de fuera algún campeón profesional de escasa categoría. Esa
noche de finales de invierno habían celebrado un combate de este tipo, evidentemente con
desastrosas consecuencias, ya que vinieron a buscarnos dos polacos asustados, suplicándonos en
un lenguaje casi incoherente que atendiésemos un caso muy secreto y desesperado. Les seguimos
hasta un cobertizo abandonado, donde todavía quedaba un grupo de espectadores extranjeros,
observando asustados un cuerpo negro que yacía exánime en el suelo. En el combate se habían
enfrentado Kid O'Brien (un joven torpe y ahora tembloroso, con una nariz ganchuda muy poco
irlandesa) , y Buck Robinson, "EI Betún de Harlem". El negro había sido noqueado; y tras un breve
exámen, nos dimos cuenta de que no se recuperaría. Era un ser repugnante, con pinta de gorila, unos
brazos anormalmente largos que me parecían de manera inevitable patas anteriores, y una cara que
irremediablemente hacía pensar en los secretos insondables del Congo las llamadas de tam-tam bajo
una luna misteriosa. El cuerpo debió de tener peor aspecto en vida, pero el mundo contiene muchas
fealdades. Aquella gente despreciable estaba asustada, ya que no sabía que podía exigirles la ley, si
el caso llegaba a conocerse; y se sintieron agradecidos cuando West, a pesar de mis involuntarios
estremecimientos; se ofreció a librarles del cuerpo en secreto... puesto que conocía muy bien sus
intenciones.
Había una luna resplandeciente sobre el paisaje sin nieve; pero vestimos el cadáver, y lo llevamos a
casa entre los dos por las calles desiertas y el campo, del mismo modo que transportamos un cadáver
parecido una horrible noche en Arkham. Nos dirigimos a casa por el campo de atrás; entramos el
ejemplar por la puerta trasera, lo bajamos al sótano, y lo preparamos para nuestro experimento
habitual. Nuestro miedo a la policía era absurdamente considerable, aunque habíamos calculado
nuestro recorrido de forma que no nos tropezamos con el guardia que hacía ronda por aquel distrito.
El resultado fue enojosamente decepcionante. Con su aspecto horrendo, nuestra presa fue totalmente
insensible a todas las soluciones que inyectamos en su negro brazo. De modo que, como se
acercaba peligrosamente la hora del amanecer, hicimos lo mismo que con los demás: lo llevamos a
rastras por el prado hasta la franja de bosque próxima al cementerio de enterramientos anónimos, y lo
enterramos allí en la mejor sepultura que la helada tierra nos permitió. La fosa no era demasiado
honda, pero era tan buena como la del ejemplar anterior, aquel que se había levantado y había
proferido un grito. A la luz de nuestras linternas oscuras, lo cubrimos cuidadosamente con hojas y
ramas secas, seguros de que la polic ía no lo descubriría jamás en un bosque tan oscuro y espeso. Al día siguiente, me sentí alarmado, ya que un paciente me trajo la noticia de que se sospechaba que
habían celebrado un combate, y que había muerto alguien. West ten ía otro motivo de preocupación:
por la tarde le habían llamado para que atendiese un caso que acabó de forma amenazadora. Una
italiana se había puesto histérica porque se le había extraviado el hijo, un chiquillo de cinco años, que
había desaparecido por la mañana y no había vuelto para comer, y presentaba síntomas sumamente
alarmantes dado que padecía del corazón. Era un histerismo estúpido, ya que el chico se había
escapado más de una vez; pero los campesinos italianos son extraordinariamente supersticiosos, y
esta mujer parecía tan angustiada por los presagios como por los hechos. Hacia las siete de la tarde
la mujer falleció, y su frenético marido armó un escándalo espantoso, empeñado en matar a West, a
quien culpaba furiosamente de no haberle salvado la vida. Los amigos le sujetaron cuando le vieron
sacar un cuchillo; pero West se marchó en medio de inhumanos alaridos, maldiciones y juramentos
de venganza. En su último dolor, el hombre parecía haberse olvidado de su hijo, que aún no había
regresado, entrada ya la noche. Se habló de buscarle en el bosque; pero la mayoría de los amigos de
la familia se ocuparon de la difunta y del vociferante marido. Total, la tensión nerviosa a que se vio
sometido West fue sin duda tremenda. El pensar en la policía y en el italiano loco le agobiaba
tremendamente.
Nos retiramos a descansar alrededor de las once, pero yo no dormí bien. Bolton contaba con un
cuerpo de policías sorprendentemente eficaz pese a ser un pueblo pequeño; y yo no paraba de
pensar en el escándalo que se provocaría si llegaba a descubrir lo ocurrido la noche anterior. Podía
significar el fin de nuestro trabajo en la localidad... y quizá la cárcel para los dos. Me inquietaban los
rumores que corrían acerca del combate de boxeo. Pasadas las tres, el resplandor de la luna me dió
en los ojos; pero me volví sin levantarme a cerrar su persiana. Luego sonaron unos golpes enérgicos
en la puerta de atrás. Permanecí inmóvil, algo aturdido; poco después oí a West llamar a mi puerta.
Estaba en bata y zapatillas, y tenía en las manos un revólver y una linterna eléctrica. Al ver el
revólver, comprendí que pensaba más en el enajenado italiano que en la policía. Será mejor que
bajemos los dos susurró. No estaría bien no contestar; quizá sea un paciente... sería muy propio de
uno de esos idiotas llamar por la puerta de atrás. Así que bajamos los dos sigilosamente, con un
temor en parte justificado, y en parte debido sólo al misterio de las primeras horas le la madrugada.
Volvieron a llamar, un poco más fuerte. Al llegar a la puerta, corrí el cerrojo cautelosamente y abrí de
par en par; y al revelarnos la luz de la luna la figura que teníamos delante. West hizo algo muy
extraño. A pesar del evidente peligro de atraer sobre nuestras cabezas la temida investigación policial
(cosa que felizmente evitamos por el relativo aislamiento de nuestra casa), mi amigo, súbita, excitada
e innecesariamente, vació las seis recámaras de su revólver sobre nuestro nocturno visitante. Porque
no se trataba del italiano ni del policía. Recortándose horrendamente contra la luna espectral, había
un ser gigantesco y deforme, inconcebible salvo en las pesadillas; una aparición de ojos vidriosos,
negra, y casi a cuatro patas, cubierta de hojas y ramas y barro; sucia de sangre coagulada, la cual
mostraba entre sus dientes relucientes una cosa cil índrica, terrible, blanca como la nieve, que
terminaba en una mano diminuta.

Nostradamus // Centurias

Escrito por imagenes 14-12-2007 en General. Comentarios (1)

CENTURIAS // NOSTRADAMUS enlace







1. CENTURIA I
I
De noche, sentado y en secreto estudio.
Tranquilo y solo, en la silla de bronce:
Exigua llama saliendo de la soledad,
Hace prosperar lo que no debe creerse en vano.
II
La vara en la mano entre los sacerdotes de Apolo
Por la onda bañada la orla y el pie:
Un miedo y una voz vibran por las mangas:
Esplendor divino. El divino se sienta a mi lado.
III
Cuando la litera por el torbellino se vuelque.
Y los rostros cubiertos por sus capas.
La república por las gentes nuevas vejadas,
Entonces blancos y rojos juzgarán al revés.
IV
Habrá un monarca para el Universo
Que no estará mucho tiempo en paz y con la vida:
Entonces se perderá la barca pesquera.
Se enfrentará al mayor desastre.
V
Perseguidos lo serán para que dure el combate
Por el campo serán más fuertemente oprimidos:
Burgo y ciudad sostendrán mayores luchas
Carcas. Narbonne acabarán extenuadas.
VI
El ojo de Ravenna quedará destituído.
Cuando fallen las alas de sus pies:
Los dos de Brescia habrán reconstruído.
Torino. Vercelli que Galos arrasaron.
VII
Tarde llegado, la ejecución cumplida.
Los vientos contrarios, cartas tomadas por el camino:
Los conjurados XIIIJ de una secta.
Por Rousseau cercenadas las empresas.
VIII
Cuantas veces tomada la ciudad solar
serán cambiadas las leyes bárbaras y vanas:
Tu mal se acerca. Ya no más tributaria
El gran Adriano recorrerá tus venas.
IX
De Oriente vendrá el corazón Púnico
A hostigar a Adriano y a los herederos de Rómulo
Acompañado de la flota Líbica.
Temblando los Malteses y los de las vacías islas cercanas.
X
Serpientes llevadas en jaulas de hierro
Donde los séptimos hijos del Rey son presos
Los viejos y los padres saldrán de su infierno profundo,
para ver morir su fruto con muerte y grito.
XI
El movimiento de los sentidos, corazón, pies y manos
Estarán de acuerdo Nápoles, Lyon y Sicilia
Espadas, fuegos, aguas luego a los nobles Romanos,
Caed, matad, muertos por su débil cerebro.
XII
A poco dirá la hoz brutal y frágil.
De bajo en alto levantada con presteza.
Luego al instante desleal y lábil.
Quien en Verona tendrá el gobierno.
XII
Los exiliados por ira, odio intestino,
Harán al Rey gran conjura:
Secretamente meterán al enemigo por la galería.
Y a sus viejos deudos contra ellos alzarán.
XIV
De la gente esclava canciones, cantos y peticiones.
Cautivos por Príncipes y Señores en las prisiones:
Al porvenir por idiotas sin cabezas,
Serán recibidos por oraciones divinas.
XV
Marte nos amenaza por la fuerza bélica
Setenta veces hará la sangre esparcirse:
Auge y ruina del Eclesiástico,
Y más quienes de ellos nada querrían oir.
XVI
Hoz en el estanque hacia Sagitario,
En su elevada cumbre de exaltación,
Peste, hambruna, muerte por mano militar,
El siglo se acerca a su renovación.
XVII
Durante cuarenta años el Iris no aparecerá,
Durante cuarenta años todos los días será visto:
La tierra árida en sequía crecerá,
Y gran diluvio cuando sea visto.
XVIII
Por la discorde negligencia Gala
Será paso a Mahoma abierto:
De sangre empapada la tierra y el mar del Sena,
El puerto Foceo de velas y naves cubierto.
XIX
Cuando serpientes vengan a circundar al ara.
La sangre Troyana vejado por las Españas:
Por ellos gran número habrán sido mermadas,
Jefe huye, escondido en el pantano entre cañas.
XX
Tours, Orleans, Blois, Angers, Reims y Nantes
Ciudades vejadas por el repentino cambio,
Por lenguas extrañas se levantarán tiendas.
Ríos, dardos, caballería haciendo temblar tierra y mar.
XXI
Profunda arcilla blanca nutre la roca.
Que de un abismo surgirá láctea.
En vano turbados no osarán tocarla.
Ignorando ser en el fondo tierra arcillosa.
XXII
Lo que vivirá y no teniendo sentido alguno,
Vendrá a dañar de muerte a su artífice,
Autun, Chalons, Langres y los dos Senas.
El granizo y el hielo harán gran maleficio.
XXIII
El mes tercero al levantarse el sol.
Jabalí leopardo, en el campo de Marte para combatir.
Leopardo tumbado al cielo extiende su mirada.
Un águila alrededor del sol ve abatirse.
XXIV
En la ciudad nueva pensativo para condenar.
El pájaro de presa al cielo acaba de ofrecerse:
Después de la victoria a los cautivos perdonar.
Cremona y Mantua grandes males habrán sufrido.
XXV
Perdido, encontrado, escondido tanto tiempo.
Será pastor semidiós honrado:
Cuando la luan acabe su gran siglo.
Por otros vientos será deshonrado.
XXVI
El gran rayo cae en hora diurna.
Mal y predicho or portador postulario:
Siguiente presagio cae en hora nocturna,
Conflicto en Reims. Londres: Etrusca pestífera.
XXVII
Bajo la sierra de guayana del cielo golpeada,
No lejos de allá está escondido el tesoro,
Que por largos siglos ha estado cerrado,
Morirá quien lo encuentre, el ojo atravesado por resorte.
XXVIII
La torre de Boucq temerá la fusta bárbara.
Un tiempo, largo tiempo después de la barca hespérica
Ganado, gente, muebles, los dos harán gran daño
Tauro y Libra ¿qué mortal puntada?
XXIX
Cuando el pez terrestre y acuático
Por fuerza vaga al suelo sea llevada.
Su forma extraña suave y horrorosa,
Por mar a los muros muy pronto los enemigos.
XXX
La nave extraña por la tormenta marina,
Abordará cerca de puerto desconocido:
No obstante los signos de rama de palma,
Después de muerte lelga buen consejo tarde venido.
XXXI
Tantos años en Galia las guerras durarán,
Lejos de la carrera del Castulón monarca:
Victoria incierta tres grandes coronarán.
Águilas, Gallo, Luna, León. Sol en marca.
XXXII
El gran Imperio será pronto trasladado
En lugar pequeño, que bien pronto crecerá.
Lugar bien ínfimo de exiguo condado.
Donde en medio vendrá a poner su cetro.
XXXIII
Cerca de un gran puente de llanura espaciosa.
El gran Lyon por fuerzas Cesáreas.
Hará abatir fuera de la ciudad rigurosa.
Por temor las puertas le serán cerradas.
XXXIV
El pájaro de presa volando a la ventana.
Antes del conflicto hace a los franceses honor,
Uno por bueno lo aceptará, uno por ambiguo siniestro:
La parte débil tendrá por buen presagio.
XXXV
El león joven al viejo sobrepasará,
En campo bélico por singular duelo,
En jaula de oro los ojos le atravesará,
Dos choques uno después morir muerte cruel.
XXXVI
Tarde la Monarquía se arrepentirá,
De no haber dado muerte a su adversario,
Pero acabará mucho más consintiendo,
Que toda su sangre por muerte hará deshacer.
XXXVII
Un poco antes que el Sol se oculte
Habrá lucha, grandes multitudes justicieras.
Se unirán, del puerto marino no hay respuesta,
Puente y sepulcro en dos lugares extraños.
XXXVIII
El Sol y el Águila al vencedor juntarán.
Respuesta vana al vacuo le aseguran,
Cuerno ni puñal podrán ser retenidos.
Vindicta paz si acaba a tiempo frenada.
XXXIX
De noche en la cama el supremo estrangula.
Por haber permanecido demasiado rubia elegida.
Por tres el Imperio reemplazado agotado.
A muerte llevará carta, y paquete no leídos.
XL
La tromba falsa disimulando locura.
Hará Bizancio un cambio de leyes.
Saldrá de Egipto, que quiere que se desate.
Edicto cambiando moneda y valor.
XLI
Sitio en ciudad es de noche asaltada.
Pocos escapados, no lejos del mar conflicto,
Mujer de placer, regreso hijo desfallecido.
Veneno y cartas escondidos en el pliego.
XLII
La décima Calenda de abril de hecho gótico.
Resucitado de nuevo por gentes malignas,
El fuego extinto, asamblea diabólica.
Buscando los huesos de d'Amant y Pselin.
XLIII
Antes de que llegue el cambio de Imperio,
Llegará un caso maravilloso,
El campamento enmudecido, el pilar de Porfirio
Puesto, transmutado bajo la roca retorcida.
XLIV
En breve volverán sacrificios.
Contraventores serán llevados al martirio:
No habrán más monjes, abates, ni novicios,
La miel será mucho más cara que la cera.
XLV
Sectario de sectas gran pena al delator
Bestia en teatro, levantado el juego escénico,
De hecho antiguo ennoblecido el inventor.
Por sectas mundo confuso y cismático.
XLVI
Muy cerca de Aux, de Lestore y Miranda,
Gran fuego del cielo en tres noches caerá:
Causa sucederá muy estupenda y asombrosa.
Muy poco después la tierra temblará.
XLVII
Del lago Leman los sermones enojarán.
Días serán reducidos a semanas.
Luego meses, luego años, después todos desfallecerán
Los Magistrados condenarán sus leyes vanas.
XLVIII
Veinte años del reino de la Luna pasados,
Siete mil años otro tendrá su monarquía:
Cuando el Sol tome sus días dejados,
Cuando cumplir y consumada mi profecía.
XLIX
Mucho antes tales intrigas,
Los de Oriente por la virtud lunar:
El año mil setecientos harán grandes cambiós,
Subyugando casi el rincón Aquilonario.
L
De la acuática triplicidad nacerá,
De uno que hará del jueves su fiesta:
Su ruido, loor, reino, su poder crecerá.
Por tierra y mar a los Orientes tempestad.
LI
Jefes de Aries, Júpites y Saturno,
¿Dios eterno qué mutaciones?
Después por largo siglo su malgino tiempo retorna
¿Galicia e Italia, qué emociones?
LII
Los dos malignos de Escorpión conjuntos
El gran señor asesinado en la sala:
Peste a la Iglesia por el nuevo Rey venido,
Europa baja y Septentrional.
LIII
Lástima cuando se vea gran pueblo atormentado,
Y la ley santa en total ruina.
Por otras leyes toda la Cristiandad,
Cuando de oro y plata se encuentre nueva mina.
LIV
Dos revueltas hechas por el maligno hocero.
De reino y siglos hace permita:
El móvil signo en su sitio se coloca.
A dos iguales y de inclinación.
LV
Bajo el opuesto clima Babilónico,
Grande será de sangre la efusión,
Que tierra y mar, aire, cielo será inicuo,
Sectas, hambre, reinos, pestes, confusión
LVI
Veréis pronto y tarde hacer gran cambio.
Horrores extremos y venganzas,
Que si la Luna conducida por su ángel,
El cielo se acerca a las inclinaciones.
LVII
Por gran discordia la tromba temblará,
Acuerdo roto levantado la testa al Cielo.
Boca sangrante en la sangre nadará,
Al suelo la cara untada de leche y miel.
LVIII
Trinchado el vientre nacerá con dos cabezas,
Y cuatro brazos. ¿Cuántos años enteros vivirá?
Día en que Aquilea celebre sus fastos,
Fossen, Turín, jefe Ferrara seguirá.
LIX
Los exiliados deportados en las Islas,
Al cambio de un más cruel Monarca,
Serán asesinados y puestos en hogueras,
Que de hablar no serán muy parcos.
LX
Un Emperador nacerá cerca de Italia,
Que el Imperio será vendido muy caro,
Dirán con qué gentes él se junta.
Que se le encontrará menos príncipe que carnicero.
LXI
La república miserable infeliz
Será devastada por el nuevo magistrado,
Su gran montón del exilio maleficio
Hará Suevia arrebatar su gran contrato.
LXII
La gran pérdida, lástima, que harán las letras.
Antes que el cielo de Latona perfecto,
Hubo gran diluvio más por ignaros cetros,
Que por largos siglos no se verá rehecho.
LXIII
Las flores pasadas disminuido el mundo,
Largo tiempo la paz tierras inhabitadas.
Hermana marchará por Cielo, tierra y onda.
Luego de nuevo las guerras suscitadas.
LXIV
De noche Sol pensarán haber visto
Cuando el puerco semi hombre se vea,
Rudio, canto, batalla al Cielo batir apercibido,
Y bestias brutas hablando se oirán.
LXV
Niño sin manos jamás visto tan grande locura,
El niño Real al juego de bolos herido.
El en pozo rotos fulgurados yendo a moler.
Tres bajo las cadenas por la mitad partidos.
LXVI
Quien desde entonces llevará las noticias,
Después de uno vendrá a respirar,
Viviers, Tournon, Montferrant y Pradelles,
Granizo y tempestad le hará suspirar.
LXVII
El gran hambre que siento acercarse,
Frecuentemente rondar, después ser universal,
Tan grande y largo que llegará a arrancar
Del bosque raíz y, el niño del pecho.
LXVIII
¡Oh que horrible y desgraciado tormento!
Tres inocentes que serán entregados,
Veneno sospechado, mal guardada traición,
Puesto en horror por verdugos borrachos.
LXIX
La gran montaña redonda de siete estadios,
Después paz, guerra, hambre, inundación.
Rodará lejos abismando grandes regiones,
Aún antiguas, y gran fundación.
LXX
Lluvia, hambre, guerra en Persia no cesada.
La fe muy grande traicionará al monarca:
Por fin en Galia comenzado,
Secreto augur para un ser parco.
LXXI
La torre Marina tres veces tomadda y retomada.
Por Españoles, Bárbaros y Ligurios:
Marsella y Aix, Arles por los de Pisa,
Devastación, fuego, hierro, saqueada Aviñon por Thurinc.
LXXII
De toda Marsella de habitantes cambiada,
Carrera y persecución hasta cerca de Lyon,
Narbona, Toulouse, por Burdeos ultrajadas,
Muertos cautivos casi un millón.
LXXIII
Francia tiene cinco partes por negligencia asediadas,
Túnez, Argel atacados por Persas:
León, Sevilla, Barcelona caída,
No soportará el combate por los Venecianos.
LXXIV
Después de haber estado navegarán a Egipto,
El gran socorro vendrá hacia Antioquía:
El pelo negro crespo sujetará el Imperio,
Barba de bronce se asará en la brochera.
LXXV
El tirano Siena ocupará Savona,
El fuerte ganado soportará combate marino:
Las dos armadas por la marca de Ancona.
Por miedo el jefe se examina.
LXXVI
De un hombre temido tal proferido será,
Que las tres hermanas habrán hecho el nombre:
Luego gran pueblo por lengua y hecho dirá,
Más que ningín otro tendrá fama y renombre.
LXXVII
Entre dos mares levantará promontorio,
Que luego morirá por la muerte del caballo:
El suyo Neptuno plegará vela negra.
Por Calpre y flota cerca de Rocheval.
LXXVIII
De un jefe avejentado nacerá sentido apagado.
Degenerando por saber y por armas:
El jefe de Francia por su hermana temido,
Campo dividido, concedido a los gendarmes.
LXXIX
Bazaz, Lectore, Condon, Ausch, Agine
Ahitos de leyes, querellas y monopolio:
Porque Bourd, Tolouse Bay pondrá en ruina,
Renovar queriendo su tauropolio.
LXXX
De la sexta clara esplendor celesta.
Vendrá tronar tan fuerte en la Borgoña,
Después nacerá monstruo de muy odiosa bestia,
Marzo, Abril, Mayo, Junio gran desastre y ruina.
LXXXI
Del rebaño humano nueve serán puestos aparte,
Del juicio y consejo separados,
Su fuerza será dividida en parte,
Kappa, Theta, Lambda muertos prohibidos dispersaos.
LXXXII
Cuando las columnas de madera gran temblor,
De austera conducta, cubierta de rúbrica.
Tanto vaciará fuera gran asamblea.
Temblar Viena y el país de Austria.
LXXXIII
La gente extraña dividirá botines.
Saturno en Marte su mirada furiosa.
Horrible extraño a Toscanos y Latinos.
Griegos que estarán a golpear curiosos.
LXXXIV
Luna oscurecida en las profundas tinieblas,
Su hermano pasa de color ferruginoso.
El gran escondido largo tiempo bajo tinieblas,
Entibiará hierro en la presa sanguina.
LXXXV
Por la respuesta de Dama Rey turbado,
Embajadores despreciarán su vida,
El grande a sus hermanos falseará doblado.
Por dos morirán ira, odio y envidia.
LXXXVI
La gran Reina cuando se vea vencida
Hará exceso de masculino valor.
Sobre caballo, río pasará totalmente desnuda,
Después, por el hierro, a fe hará ultraje.
LXXXVII
En el nosogeo fuego del centro de la tierra,
Hará templar alrededores de ciudad nueva
Dos grandes rocas largo tiempo harán guerra,
Luego Aretusa enrojecerá nuevo río.
LXXXVIII
El divino mal sorprenderá al gran Príncipe,
Un poco antes habrá mujer desposado
Su apoyo y crédito de golpe será débil.
Consejo morirá por la cabeza rapada.
LXXXIX
Todos los de Lérida estarán en el Mosela,
Llevando a la muerte a todos los del Loira y Sena.
El curso marino vendrá cerca de la alta vela,
Cuando Españoles abrirán toda vena.
XC
Burdeos, Poiters al son de la campaña.
A gran batalla irán hasta el Angon.
Contra Galos será su tramontana.
Cuando el monstruo odioso nacerá cerca de Orgon.
XCI
Los Dioses harán a los humanos aparición.
Por lo que serán autores de gran conflicto,
Antes Cielo visto serán espada y lanza,
Que hacia la mano izquierda será mayor aflicción.
XCII
Bajo uno la paz en todos sitios será clamada,
Pero no por mucho tiempo pillaje y rebelión,
Por rechazo ciudad, tierra y mar mermados.
Muertos y cautivos el tercio de un millón.
XCIII
Tierra Itálica junto a montes temblaría.
León y Gallo no muy confederados,
En lugar de miedo el uno al otro ayudarán.
Sólo Catulones y Celtas moderados.
XCIV
En el puerto Selin el tirano llevado a la muerte
La libertad sin embargo no recuperada:
El nuevo Marte por venganza y remordimiento,
Dama por fuerza de espanto honrada.
XCV
Ante Monasterio hallado niño gemelo,
De heroica sangre de monje y vetusto:
Su fama por secta lengua y potente sonido.
Que se dirá grandemente educado el gemelo.
XCVI
El que tenga a cargo destruir
Templos, y sectas, cambiados por fantasía:
Más a las rocas que a los vivos hará daño,
Por lengua ornada de orejas recogida.
XCVII
Lo que hierro, llama no supo lograr,
La dulce lengua al consejo hará:
Por reposo, sueño, el Rey hará soñar,
Más al enemigo en fuego, sangre militar.
XCVIII
El jefe que haya conducido pueblo infinito
Lejos de su cielo, de costumbres y lengua extraña
Cinco mil en Creta y Tesalia acabados,
El jefe huido salvado en la marina granja.
XCIX
El gran monarca que hará compañía
Con dos Reyes unidos por amistad:
¡Oh qué suspiro dará la gran comarca!
Hijos de Narbona alrededor, que piedad.
C
Largo tiempo en el cielo será visto gris pájaro,
Cerca de Dole y Toscana tierra:
Llevando en el pico una verdeante rama
Morirá pronto grande y acabará la guerra.



2. CENTURIA II
I
Hacia Aquitania por las Islas Británicas
De entre ellas mismas grandes incusiones:
Lluvias, heladas harán tierras inicuas,
Puerton Selín fuerte hará invasiones.
II
Las testa azul hará las testa blanca
Tanto mal como Francia ha hecho bien:
Muerto en la antena, gran ahorcado baja la rama,
Cuando presas de los suyos el Rey dirá cuánto.
III
Por el calor solar bajo el mar
Del Negroponto los peces medio cocidos,
Los habitantes los comerán,
Cuando Roda y Genner carezcan de pan.
IV
Desde Mónaco hasta Sicilia,
Toda la playa se convierta en desolada,
No habrá barrio, ciudad ni villa,
Que por los Bárbaros pillada sea y robada.
V
Que en pez, hierro y carta encerrados
Fuera saldrá, quién después hará la guerra,
Tendrá por mar su flota bien remada,
Apareciendo cerca de la Latina tierra.
VI
Cerca de las puertas y dentro de dos ciudades
Habrá dos axotes como nunca vio nada igual,
Hambre, dentro la peste, por el hierro fuera arrojados,
Pedir socorro al gran Dios inmortal.
VII
Entre varios a las islas deportados
Un ser nacido con dos dientes en la garganta:
Muriendo de hambre los árboles perdidos,
Para ellos nuevo Rey, nuevo edicto les forja.
VIII
Templos sagrados a la primera forma Romana,
Rechazarán los profundos fundamentos,
Tomando sus leyes primeras y humanas,
Persiguiendo, no totalmente, a los santos de los cultos.
IX
Nueve años el reino magro en paz estará,
Luego estallará sed tan sanguinaria.
Por él gran pueblo sin fe ni ley morirá.
Matado por otro mucho más clemente.
X
Antes de mucho tiempo todo quedará arreglado
Esperamos un siglo bien siniestro:
Es estado de máscaras y de solitarios bien cambiado:
Pocos encontrarán que en us filas quieran estar.
XI
El próximo hijo del mayor llegará a estar,
Tan elevado hasta el reino de los fuertes:
Su áspero gloria cada uno temerá.
Pero sus hijos del reino echados fuera.
XII
Ojos cerrados, abiertos de antigua fantasía,
El hábito de los solitarios será reducido a la nada:
El gran monarca castigará su frenesí,
Arrebatar de los templos el tesoro antes que nada.
XIII
El cuerpo sin alma no está ya en sacrificio,
Día de la muerte cambiado en natividad:
El espíritu divino hará al alma felíz,
Viendo el verbo en su eternidad.
XIV
En Tours, Gien, en guardia estarán ojos penetrantes,
Descubrirán de lejos la gran serena:
Ella y su séquito al puerto estarán entrando.
Combate, empujad, potencia soberana.
XV
Un poco antes monarca asesinado
Cástor, Pólux en nave, astro de crines:
El erario público por tierra y mar vaciado,
Pisa, Asti, Ferrara, Turín tierra prohibida.
XVI
Nápoles, Palermo, Sicilia, Siracusa.
Nuevos tiranos, fulgurantes fuegos celestes:
Fuerza de Londres, Gante, Bruselas y Susa,
Gran hecatombe, triunfo hará fiestas.
XVII
El campo del templo de la virgen vestal.
No alejado de Eze y montes Pirineos:
El gran conducto está escondido en la maleza,
Norte lanzados ríos y viñas injertadas.
XVIII
Nueva y lluvia súbita, impetuoso.
Impedirá súbitamente a los dos ejércitos:
Piedra, cielos, fuegos hacer la mar pedregosa,
La muerte de siete tiera y mares súbitamente.
XIX
Recién llegados a lugar construido sin defensa,
Ocupar la plaza hasta entonces inhabitable:
Prados, casas, campos, ciudades tomar a placer
Hambre, peste, guerra, extensión grande laborable.
XX
Hermanos y hermanas en diversos sitios cautivos,
Se encontrarán pasando delante del monarca:
Contemplar sus ramificaciones interpretadas,
Desagradable ver mentón, frente, naríz, las marcas.
XXI
El embajador enviado por birremes,
A medio camino por desconocidos repelido:
De refuerzo vendrán cautro trirremes,
Cuerdas y cadenas en Negroponto cargados.
XXII
El campo Ascop de Europa partirá
Acercándose cerca de la Isla sumergida:
De Arton ejército falange doblegará,
Ombligo del mundo la más grande voz subrogada.
XXIII
Palacios, pájaros, por pájaro perseguido,
Pronto tras el Príncipe advenido:
Cuantas veces fuera del río enemigo expulsado,
Fuera sostenido vuelo de pájaro capturado.
XXIV
Bestias feroces de hambre ríos tragar,
La mayor parte del campo contra Hister estará,
En jaula de hierro el grande hará llevar,
Cuando nada el hijo de Germano observará.
XXV
La guardia extranjera traicionará fortaleza.
Esperanza y sombra de más elevado matrimonio:
Guardia engañada caída en la presa.
Loira, Saona, Ródano, Gar a muerte ultraje.
XXVI
Por el favor que la ciudad hará
Al grande que pronto perderá campo de batalla
Huida las filas Pablo Tesino verterá,
Sangre, fuegos muertos ahogados a golpe de hacha.
XXVII
El divino verbo será desde el cielo golpeado,
Quien no podrá avanzar más adelante:
Volviendo a encerrar el secreto sellado,
Quien irá por encima y por delante.
XXVIII
El penúltimo con el apellido del profeta.
Tomará a Diana por su día y descanso:
Lejos vagará por frenética testa.
Y librando un gran pueblo de impuestos.
XXIX
El Oriental saldrá de sus sede.
Pasar los montes Apeninos para ver la Galia:
Traspasará el cielo, las aguas y nieve.
Y uno a uno golpeará con su contribución.
XXX
Uno a quien los dioses de Aníbal infernales,
Harán renacer, terror de los humanos:
Nunca más horror pudieron contar las jornadas,
Que sucedido venga por Babel a los Romanos.
XXXI
En Campania el Cassilino hará tanto,
Que no se verá que de aguas los campos cubiertos:
Ante el paso de la lluvia de largo tiempo,
Fuera de los árboles nada se verá de verde.
XXXII
Leche, sin ranas escurrirá en Dalmacia,
Conflicto dado, peste cerca de Baleens
Grande será el gemido por toda Eslovenia,
Entonces nacerá monstruo cerca y dentro de Ravena.
XXXIII
Por el torrente que desciende de Verona,
Por entonces que en Pau guiará su entrada:
Un gran naufragio y no menos en el Garona,
Cuando los de Gennes marcharen a su encuentro.
XXXIV
La ira insensata de combate furioso,
Hará en mesa por hermanos el hierro brillar:
Separar, herido, curioso.
El fiero duelo hará en Francia daño.

XXXV
En dos mansiones de noche el fuego prenderá,
Muchos dentro asfixiados y quemados:
Cerca de dos ríos pero sólo uno llegará:
Sol Arq y Caper todos serán muertos.
XXXVI
Del gran Profeta las cartas serán tomadas,
Entre las manos del tirano quedarán,
Defraudar a su rey serán su meta.
Pero su rapiña bien pronto le preocupará.
XXXVII
De este gran número que se le enviará.
Para socorrer al fuerte asediado,
Peste y hambre todo devorarán.
Fuera de los setenta que serán salvados.
XXXVIII
De condenados será hecho gran número.
Cuando los Monarcas se hayan reconciliado:
Pero uno de ellos estará tan contrario,
Que apenas juntos estarán unidos.
XXXIX
Un año antes del conflicto Itálico,
Germanos, Galos, Españoles en el fuerte,
Buscará el escollo casa de república,
Donde fuera de unos pocos, serán sofocados muertos.
XL
Un poco después sin demasiado intervalo,
Por mar y tierra será hecho gran tumulto,
Mucho más grande será la pugna naval,
Fuegos, animales, que más harán de insulto.
XLI
La gran estrella durante siete días arderá,
Nublado hará dos soles aparecer.
El gran mastín todas las noches aullará.
Cuando el gran pontífice cambiará de terreno.
XLII
Gallo, perros y Gatos de sangre serán ahitos,
Y de la plaga el tirano encontrado muerto,
En la cama de otro, piernas y brazos rotos.
Quien no tenía miedo de morir, muerte cruel.
XLIII
Durante la estrella cabelluda aparente,
Los tres grandes príncipes serán hechos enemigos:
Golpeados por el cielo paz en tierra temblorosa,
Pau, Timbre ondeante, serpiente sobre el borde puesta.
XLIV
El águila empujada en torno de pabellones,
Por otros pájaros de alrededor será perseguida:
Cuando el sonido de címbalos, tubos y campanas
Rendirán el sentido de la dama insensata.
XLV
Demasiado el cielo llora al Andrógino procreado,
Cerca del cielo sanre humana derramada:
Por muerte demasiado tarde gran pueblo recreado,
Tarde y pronto llega la ayuda esperada.
XLVI
Después de gran lucha humana mayor se apresta
El gran motor los siglos renuevan:
Lluvia, sangre, leche, hambre, hierro y peste,
En el cielo luz verde, corriendo larga centella.
XLVII
El enemigo gran anciano duelo muerte por veneno,
Los soberanos por infinito sojuzgados:
Piedras llover, esconder bajo el vellón.
Por muerte artículos en vano son llevados.
XLVIII
El gran ejército que pasará los montes.
Saturno en el Arco girando del pez Marte:
Venenos escondidos bajo cabezas de salmones,
Su jefe colgado en cuerda de izar.
XLIX
Los consejeros del primer monopolio,
Los conquistadores seducidos por Melita:
Rodas, Bizancio para sus exponentes polo.
Tierra necesitarán los perseguidores en la huida.
L
Cuando los Hainault, de Gante y de Bruselas
Vean en Langres el asedio puesto.
Tras sus flancos habrán guerras crueles.
La plaga antigua será peor que el enemigo.
LI
La sangre del justo en Londres será escasa,
Quemados por rayos de veintitrés los seis,
La dama antigua caerá de puesto alto.
De misma secta muchos serán muertos.
LII
En varias noches la tierra temblará,
En la primavera dos esfuerzos seguidos,
Corinto, Efeso en los dos mares nadará.
Guerra abierta por dos valientes de lucha.
LIII
La gran peste de ciudad marítima,
No cesará hasta que la muerte sea vengada
Del juesto sangre tomada por maldita sin crimen.
De la gran dama por ocultación ni ultrajada.
LIV
Por gente extranjera y Romanos lejana
Su gran ciudad tras ellos muy turbada,
Hija sin demasiado diferente dominio,
Tomado el jefe, terror de no haber sido arrasada.
LV
En el conflicto el grande que poco valía
A su último hará cosa maravillosa.
Mientras que Hadriano verá lo que quería,
En el banquete puñal al orgulloso.
LVI
Lo que peste y daga no han sabido definir
Muerte en el pozo cumbre del cielo batida:
El Abate morirá cuando ve arruinar,
Los del naufragio al escollo queriendo asirse.
LVII
Antes del conflicto el grande caerá
El grande ha muerto, muerto demasiado súbitamente.
Nave medio perfecta, la mayor parte nadará,
Tras el río de sangre la tierra teñida.
LVIII
Sin pie ni mano diente agudo y fuerte,
Por multitud al fuerte del puerto y el mayor nacido,
Cerca del puerto desleal transportado,
Selino brilla, pequeño, grande llevado.
LIX
Flota gala por apoyo de gran guardia,
Del gran Neptuno y sus tridentes sólidos.
Ocupaba Provenza por sostener gran banda.
Más Marte Narbona por jabalinas y dardos.
LX
La fe Púnica en Oriente rota.
Gran lud y Ródano, Loira y Tajo cambiarán.
Cuando el mulo el hambre haya repuesto.
Flota derrotada, sangre y cuerpos nadarán.
LXI
Euge, Tamins, Gironda y La Rochelle.
¡Oh sangre Troyana Muerte en el puerto de la flecha!
Tras el río en el fuerte puesta la escala.
Puntas fuego gran matanza bajo la brecha.
LXII
Mabus pronto entonces morirá, llegará.
De gente y bestias una horrible derrota.
Luego de golpe la venganza se verá,
Ciento, mano, sed, hambre, cuando corra el cometa.
LXIII
El Galo a Asón bien poco sojuzgará,
Pau, Marne y Sena harán sus furias a Perme,
Quien el gran muro contra ellos levantará:
El menor en el muro el grande perderá la vida.
LXIV
Secar de hambre, de sed, gente Genovesa,
Esperanza próxima se desvanecerá,
Sobre punto tembloroso será ley Gebenita,
Flota en el gran puerto no podrá fondear.
LXV
El parque inclinado gran calamidad,
Por Hesperia e Insubria hará,
el fuego en nave peste y cautividad.
Mercurio en el Arco Saturno fenecerá.
LXVI
Por grandes peligros el cautivo escapado,
Poco tiempo grande ha cambiado fortuna:
En el palacio el pueblo es atrapado.
Por buen augurio la ciudad asediada
LXVII
El rubio de naríz ganchuda acometerá.
Por el duelo y echará fuera,
Los exiliados dentro hará volver a poner,
En los lugares marinos acometiendo a los más fuertes.
LXVIII
Del Aquilón los esfuerzos serán grandes,
Sobre el océano estará la puerta abierta:
El reino en Isla será restablecido.
Temblará Londres por vela descubierta.
LXIX
El rey Galo por la Céltica diestra,
Viendo discordia de la gran Monarquía.
Sobre las tres partes hará florecer su cetro,
Contra la capa de la gran Jerarquía.
LXX
El dardo del cielo se extenderá,
Muertos hablando de gran ejecución,
La piedra en el árbol la valiente gente rendida,
Ruido humano monstruo purga expiación.
LXXI
Los exiliados en Sicilia llegarán,
Para librar del hambre a la gente extranjera,
Al romper el día los Celtas le fallarán
La vida permanece a razón Rey se rinde.
LXXII
Ejército Céltico en Italia vejada,
De todas partes conflictos y gran pérdida,
Romanos huídos ¡Oh Galia golpeada!
Cerca del Tesino Rubicón pugna incierta.
LXXIII
En el lago Fucino de Benac la orilla,
Príncipe de Leman en el puerto del Orguión,
Nacido de tres brazos predice bélica imagen,
Por tres coronas al gran Endimión.
LXXIV
De Sens, de Autun llegarán hasta el Ródano,
Para pasar hacia los montes Pirineos,
La gente salir de la marca de Ancona
Por tierra y mar seguirá en grandes oleadas.
LXXV
La voz oída del insólito pájaro,
Sobre el cañón del respiral suelo,
Tan alta se elevará del grano la tarifa.
Que el hombre del hombre será antropófago.
LXXVI
Rayo de Borgoña será caso portentoso,
Que por lo que sea no podría ser,
De su senado sacro hecho vergonzoso.
Hará saber a los enemigos el asunto.
LXXVII
Por arcos fuegos, pez y por fuegos rechazados,
Gritos aullidos en la medianoche oídos:
Dentro se han metido por las murallas rotas,
Por canículas los traidores huídos.
LXXVIII
El gran Neptuno de la profundidad del mar.
De gente Púnica y sangre Gala mezclada:
Las Islas a sangre para el tardió remar.
Más le dañará que el oculto mal guardado.
LXXIX
La barba crespa y negra por ingenio.
Sojuzgará a la gente cruel y fiera:
El gran Chirén sacará a los lejos,
Todos los cautivos por Selín bandera.
LXXX
Tras el conflicto del dañado la elocuencia,
Por poco tiempo se trama falso descanso:
No se admite los grandes a la entrega,
Los enemigos son vueltos a propósito.
LXXXI
A través de fuego desde el cielo la ciudad casi quemada:
El Urn amenaza Deucalion nuevamente:
Sardinia molestada por los Púnicos,
Después de que Libra deje su Phaethon.
LXXXII
A través de hambre, la presa hará el lobo prisionero,
El agresor estará en extremo dolor.
El heredero teniendo la última antes de él.
El grande no escapará en el medio de la muchedumbre.
LXXXIII
El gran comercio de la gran Lyons cambiado,
La otra parte se vuelca a la ruina
Presa a los soldados barren afuera por pillaje:
A través de la montaña Jura y Suevia llovizna.
LXXXIV
Entre Campania, Siena, Florencia, Toscana,
Seis meses nueve dias sin una gota de lluvia:
La extraña lengua en tierra Dálmata,
Va a invadir, devastar toda la zona.
LXXXV
La vieja barba llena bajo la severa estatua
Hecha en Lyon sobre el Águila Celta:
El pequeño persevera muy lejos:
Ruido de armas en el cielo: Mar de Liguria rojo.
LXXXVI
Ruina para la flota cerca del Mar Adriático:
La tierra tiembla, se conmociona sobre el aire puesto en tierra:
Egipto tiembra Mahometanos incrementan,
El Heraldo se rinde para llorar.
LXXXVII
Después vendrá de remotos confines,
Príncipe Germano, sobre trono dorado:
La esclavitud y aguas reencontradas,
La dama sirve, su tiempo ya no es adorado.
LXXXVIII
El circuito del gran hecho ruinoso,
El hombre séptimo del quinto será:
De un tercio más grande el extranjero belicoso,
Mouton, Lutecia, Aix no garantizará.
LXXXIX
Un día se dividirán los dos grandes dueños,
Su gran poder aumentará:
La tierra nueva estará en sus elevadas garras,
Para el sanguinario el número está contado.
XC
Por vida y muerte cambiado el reino de Hungría,
La ley será más áspera que generosa:
Su gran ciudad de aullidos, quejas y gritos,
Cástor y Pólux enemigos en la lid.

XCI
Sol saliendo un gran fuego lejos se verá,
Ruido y claridad yendo hacia Aquilón,
En el círculo muerte y gritos oirán,
Por espada fuego, hambre, la muerte los espera.
XCII
Fuego color de oro del cielo en tierra visto,
Golpeado del alto nacido, hecho caso maravilloso:
Gran asesinato humano: presa del gran sobrino,
Muertos de espectáculos escapado el orgulloso.
XCIII
Muy cerca del Tiber junto a la Libitina,
Un poco antes de la gran inundación:
El jefe de la nave preso, puesto en la sentina,
Castillo, palacio en conflagración.
XCIV
Gran Pau, gran mal para Galos recibirá,
Vano terror en marítimo Lyon:
Pueblo infinito por el mar pasará.
Sin escapar un cuarto de millón.
XCV
Los lugares poblados serán inhabitables.
Para los campos habrá gran división:
Reinos dados a prudentes incapaces.
Entonces grandes hermanos muerte y disensión.
XCVI
Antorcha ardiendo en el cielo será vista de noche,
Cerca del final y del principio del Ródano,
Hambre, espada, tarde el socorro llegado.
El Persa vuelve a invadir Macedonia.
XCVII
Romano Pontífice guárdate de acercate.
De la ciudad que dos ríos bañan,
Tu sangre irá cerca de allí a ser esculpida,
Tu y los tuyos cuando florezca la rosa.
XCVIII
Quien de sangre rocía el rostro,
De la víctima próxima sacrificio,
Temiendo en Leo, augurios por presagio,
Pero llevado a muerte por la prometida.
XCIX
Terror Romano que interpretó augurio.
Por gente Gala mucho será vejado:
Pero nación Celta remerá la hora.
Boreas, ejército demasiado lejos lo habrá empujado.
C
Dentro de las islas tan horrible tumulto.
Bien pronto no habrá más que bélica lucha.
Tan grande será de los predadores el insulto,
Que se vendrá a alinear en la gran liga.



3. CENTURIA III
I
Tras combate y batalla naval,
El gran Neptuno en su máximo esplendor:
Rojo adversario de terror se tornará pálido,
Poniendo al gran Océano en terror.
II
El divino Verbo dará a la substancia.
Comprendidos cielo, tierra, oro oculto a la leche mística,
Cuerpo, alma, espíritu teniendo toda potencia,
Tanto bajo sus pies como en la sede Celta.
III
Marte y Mercurio, y la plata toda junta,
Hacia el Mediodía extrema sequía:
Al fondo de Asia se dirá que la tierra tiembla,
Corinto, Efeso entonces perplejos.
IV
Cuando esté cerca la ausencia de los lunares,
Del uno al otro sin distar grandemente,
Frío, sequía, peligros en las fronteras,
En el propio sitio donde el oráculo dio comienzo.
V
Tras larga ausencia de los dos grandes luminarias,
Que ocurrirá entre Abril y Marzo:
¡Oh qué precio!: pero dos grandes generosos
Por tierra y mar socorrerán en todas partes.
VI
En el templo cerrado la masa no entrará,
Los ciudadanos dentro su fuerte cargarán:
Caballos, bueyes, hombres, la onda el muro tocará
Por hambre, sed, bajo los más débiles armados.
VII
Los fugitivos, fuego del cielo sobre las picas,
Conflicto cercano de cuervos remolones,
Desde tierra se grita, ayuda, socorro celestial,
Cuando cerca de los muros serán los combatientes.
VIII
Los Cimbrios junto a sus vecinos,
Despoblar casi a España lograrán:
Gentes amontonadas, Guyena y Lemosinos,
Estarán en liga y le harán campaña.
IX
Burdeos, Ruen y La Rochelle unidos,
Se mantendrán alrededor del gran mar Océano,
Anglos, Bretones, y los Flamencos unidos,
Los perseguirán hasta cerca de Ruen.
X
De sangre y hambre la mayor calamidad,
Siete veces se apresta a la marina plaga:
Mónaco en hambre, sitio tomado, cautividad,
El gran preso golpea encerrado en jaula.
XI
Las armas batir al cielo larga estación,
El árbol en medio de la ciudad caído:
Tomado, orín, espada, frente a tizón,
Cuando el monarca de Hadria sucumba.
XII
Por el tumor de Heb, Po, Tag, Tiber y Roma.
Y por el estanque Leman y Aretino:
Los dos grandes jefes y ciudades de Garona,
Presos, muertos, ahogados. Partir humano botín.
XIII
Por rayo en el arco oro y plata fundidos,
De dos cautivos el uno al otro comerá:
De la ciudad la mayor extensión,
Cuando sumergida la flota nadará.
XIV
Por la descendencia del gallardo personaje.
De Francia ínfima, por el padre infeliz:
Honores, riquezas, trabajo en su avanzada edad,
Por haber creído el consejo de un hombre probo.
XV
Corazón, vigor, gloria el reino cambiará
De todos los puntos en contra teniendo a su adversario:
Entonces Francia infancia por muerte sojuzgará,
Un gran Regente será entonces más contrario.
XVI
Un príncipe Inglés, Marte tiene su corazón de cielo,
Querrá perseguir su fortuna próspera:
De los dos duelos uno le atravesará la bilis
¡Ay de él! Bienamado de su madre.
XVII
Monte Aventino arder de noche será visto,
El cielo oscuro de golpe en Flandés,
Cuando el Monarca perseguirá a su sobrino,
Cuando gentes de la Iglesia cometerán tropelías.
XVIII
Después de la lluvia de leche bastante larga,
En varios lugares de Reims el cielo golpeado:
¡Oh qué conflicto de sangre cerca de ellos se apresta!
Padre e hijos Reyes no osarán acercarse.
XIX
En Luca sangre y leche lloverá,
Un poco antes cambio de pretor:
Gran peste y guerra, hambre y sed se verá,
Lejos de donde morirá su príncipe rector.
XX
Por las comarcas del gran río Bético,
Lejos de Iberia en el reino de Granada:
Cruces rechazadas por gentes Mahométicas,
Uno de Córdoba traicionará la comarca.
XXI
En el Crustamín por el mar Adriático,
Aparecerá un horrible pez,
De cara humana y cola acuática,
Que se pondrá a salvo del anzuelo.
XXII
Seis días al asalto ante la ciudad dada:
Librada será fuerte y áspera la batalla:
Tres la rendirán y a ellos perdonada,
El resto a fuego y sangre pasados.
XXIII
Si Francia pasa ultramar del mar Ligur,
Tú verás en islas y mares encerrado:
Mahoma contrario más mar Adriático,
Caballos y Asnos tu roerás los huesos.
XXIV
De la empresa gran confusión.
Pérdida de gente, tesoro innumerable:
Tú no debes hacer mayor tensión,
Francia a mi decir haces que seas recordable.
XXV
Quien en el Reino de Navarra llegue,
Cuando Sicilia y Nápoles estén juntos:
Bigorra y Landas por Foix entonces estarán,
De uno que de España estará muy allegado.
XXVI
Reyes y príncipes realizarán simulacros,
Augures, creídos como elevados arúspices:
Cuerno víctima dorada, y de azul, de acre.
Interpretados serán los presagios.
XXVII
Príncipe libio poderoso en Occidente,
Francés de Arabia tanto se inflamará,
Sabio en letras será condescendiente,
La lengua Araba en Francés traducir.
XXVIII
De tierra débil y pobre parentela,
Por decisión y paz llegará al Imperio.
Largo tiempo reinará una joven mujer,
Que nunca en el reino sucedió un tal peor.
XXIX
Los dos sobrinos en diversos lugares nutridos:
Naval pugna, tierras de padres caídos:
Llegarán hasta tan alto educados guerreros,
Vengar la injuria, enemigos sucumben.
XXX
El que lucha y hierro al hecho bélico
Habrá traído mucho más que lo tomado:
De noche en el lecho seis le darán la pica,
Desnudo sin arneses pronto será sorprendido.
XXXI
En los campos de Media, de Arabia y de Armenia.
Dos grandes ejércitos tres veces se enfrentarán,
Cerca de los ríos de Araxas la mesnada,
Del gran Solimán en tierra caerán.
XXXII
El gran sepulcro del pueblo de Aquitania
Se acercará hasta Toscana:
Cuando Marte esté cerca del rincón Germánico,
Y en tierra de la regente Mantuana.
XXXIII
En la ciudad en donde entrará el lobo,
Bien cerca de allí estarán los enemigos:
Ejército extranjero gran país gastará,
Las murallas y los Alpes los amigos pasarán.
XXXIV
Cuando la falta de Sol sea.
En pleno día el monstruo será visto,
De otra manera se le interpretará,
Carestía no importa, nadie lo habrá previsto.
XXXV
De lo más profundo del Occidente de Europa,
De gente pobre un joven niño nacerá,
Que por su lengua seducirá a las masas,
Su fama al reino de Oriente más crecerá.
XXXVI
Sepultado no muerto apopléjico,
Será encontrado con las manos comidas,
Cuando la ciudad maldecirá al hereje.
Que tenía sus leyes, le parecían cambiadas.
XXXVII
Antes del asalto la oración pronunciada,
Milán tomada por el Águila por emboscadas astutas,
Muralla antigua por cañones derribada,
Por fuego y sangre la merced pocos recibieron.
XXXVIII
La gente Gala y la nación extranjera,
De más allá de los montes, muertos, presos y afligidos,
Al menos contraria y cercana a la vendimia,
Por los señores en acuerdo signado.
XXXIX
Los siete en tres meses en concordia,
Para sojuzgar los Alpes Apeninos.
Pero la tempestad y Liguria cobarde,
Los castigan con súbitas ruinas.
XL
El gran teatro se levantará de nuevo,
Los dados lanzados y las redes tendidas,
Demasiado aparte el primero quedará,
Por arco postrados desde hace mucho deshechos.
XLI
Jorobado será elegido por el consejo,
Más odioso monstruo en tierra nunca visto,
El golpe volante atravesará el ojo,
El traidor al Rey por fiel recibido.
XLII
El niño nacerá con dos dientes en la garganta,
Piedras en Tuscia con la lluvia caerán,
Pocos años después no habrá ni trigo ni cebada.
Para alimentar a quienes de hambre desfallecen.
XLIII
Gentes de Tam, Loth y Garona,
Guardaos de pasar los Apeninos,
Vuestra tumba cerca de Roma y Ancona.
El negro pelo crespo hará trofeo levantar.
XLIV
Cuando el animal al hombre domestique,
Tres grandes penas y saltos hablará,
De rayo a virgen serán tan maléfico,
De tierra tomado y suspendido en el aire,
XLV
Los cinco extraños entran en el templo,
Su sangre vendrá a profanar la tierra:
Para los Tolosanos será bien duro ejemplo,
De uno que vendrá sus leyes a exterminar.
XLVI
El cielo (de Plancua la ciudad) nos presagia.
Por claras insignias y por estrellas fijas.
Que de su cambio súbito se acerca la era,
Ni por su bien ni por su maleficios.
XLVII
El viejo Monarca expulsado de su reino,
A los Orientes su socorro irá inquirir:
Por miedo de las cruces plegará su enseña,
En Mitilene irá por puerto y por tierra,
XLVIII
Setecientos cautivos atados rudamente,
Por la mitad asesinados rendido el fuerte:
La próxima esperanza vendrá tan pronta,
Pero no antes de que una quincena muerta.
XLIX
Reino Galo tu serás muy cambiado,
En lugar extraño es trasladado el Imperio:
En otras costumbres y leyes quedarás,
Ruen y Chartres te harán lo peor.
L
La república de la gran ciudad,
De ninguna manera querrá consentir.
Rey salir fuera por trompeta ciudad,
La escala al muro, la ciudad arrepentida.
LI
París conjura comenter un gran asesinato,
Blois lo hará salir en pleno efecto:
Los de Orleáns querrán volver a poner a su jefe.
Angers, Troyes, Langres, les harán una vileza.
LII
En el campo habrá tan larga lluvia,
Y en la Pouille tan gran sequía,
Gallo verá águila, el ala mal cumplida,
Por Lyon puesta será en extremidad.
LIII
Cuando el más grande se lleve al prisionero,
De Nuremberg, de Augsburgo y los de Basilea
Por Agripina al jefe de Franckfurt retomado,
Atravesarán por Flandes hasta la Galia.
LIV
Uno de los más grandes huirá a la Españas
Que en larga herida después sangrará,
Pasando ejércitos por las altas montañas,
Devastándolo todo, y después en paz reinar.
LV
En el año en que un tuerto en Francia reinará,
La Corte será en una buena metida,
El grande de Blois su amigo matará,
El reino puesto en mal y en duda doble.
LVI
Montauban, Nimes, Aviñon y Besiers.
Peste, tormenta y granizo a fines de marzo,
De París puente, Lyon muro, Montpellier,
Después de seiscientos y siete-veintitrés partes.
LVII
Siete veces cambiar veréis gente Británica,
Tintos de sangre en doscientos noventa años,
Libre sin duda por apoyo Germánico,
Aries duda su polo en descendente.
LVIII
Cerca del Rín de los montañas Nórdicas
Nacerá un grande de gentes demasiado tarde venido,
Que defenderá Sarmacia y Panonia,
Que no se sabrá lo que sucederá.
LIX
Bárbaro imperio por el tercero usurpado,
La más grande parte de su sangre llevará a la muerte:
Por muerte senil por él el cuarto golpeado,
Por miedo a que la sangre por la sangre no sea muerta.
LX
Por toda Asia proscripción,
Hasta en Misia, Lisia y Panfilia:
Sangre vertida por absorción,
De un joven negro repleto de felonia.
LXI
La gran banda y la secta crucífera.
Se levantará en Mesopotamia:
Del cercano río compañía ligera,
Que tal ley tendrá por enemiga.
LXII
A Carcasona llevará sus cuidados.
Romano poder estará del todo abajo,
Cerca del Duero por mar Cireneo cerrado,
Vendrá a atravesar los grandes montes Pirineos.
LXIII
La mano más corta y su herida cicatrizada,
Su gran vecino imitará los vestigios:
Ocultos rencores civiles y debates,
Retrasarán a los bufones sus locuras.
LXIV
El jefe de Persia llenará gran navío,
Flota de Trirremes contra gente Mahometana.
De Partia y Media, y saquear las Cícladas.
Descanso largo tiempo en el gran puerto Jónico.
LXV
Cuando el sepulcro del gran Romano hallado,
El día después será elegido Pontífice,
Del Senado sin embargo no será ratificado,
Envenenado, su sangre al sagrado esquife.
LXVI
El gran Bailío de Orléans condenado a muerte,
Será por uno de sangre vengativa:
De muerte merecida no morirá más que por suerte,
De pies y manos malla le hará cautivo.
LXVII
Una nueva secta de filósofos,
Despreciando muerte, oro, honor y riquezas.
De los montes Germánicos no serán limítrofes,
A seguirles habrá apoyo y presas.
LXVIII
Pueblos sin jefe de España y de Italia,
Muertos, afligidos en el Queroneso,
Su palabra traicionada por liviana locura,
La sangre nadará por toda la travesía.
LXIX
Gran ejército conducido por juventud,
Se entregará en manos de los enemigos,
Pero el viejo nacido de medio puerco,
Hará Chalon y Mascon ser amigos.
LXX
La gran Bretaña comprendida Inglaterra,
Se inundará de aguas tan alta
La liga nueva de Ausonia hará guerra,
Que contra ellos se alinearán.
LXXI
Los de las islas por tanto tiempo asediados,
Tomarán vigor fuerza contra enemigos:
Los de fuera muertos de hambre afligidos,
En mayor hambre que nunca quedarán sumergidos.
LXXII
El buen viejo vivo sepultado,
Cerca de gran río por falsa sospecha:
El nuevo viejo de riqueza ennoblecido,
Tomando todo el oro del rescate.
LXXIII
Cuando el reino llegue el cojo,
Competidor tendrá pronto bastardo:
Él y el reino se convertirán en tan miserables,
Que antes de que cure su hecho será bien tarde.
LXXIV
Nápoles, Florencia, Faenza e Imola.
Estarán en términos de tal enfado.
Que para complacer a los desgraciados de Nola.
Se excusarán de haber hecho a su jefe burla.
LXXV
Pau, Verona, Vicenza, Zaragoza.
Espadas lejanas, terrores de sangre húmedos:
Peste tan grande vendrá a la gran vaina,
Cercano socorro y bien lejos los remedios.
LXXVI
En Germania nacerán diversas sectas,
Acercándose mucho al feliz paganismo,
El corazón cautivo y pequeña recaudación,
Harán volver a pagar el verdadero diezmo.
LXXVII
El tercer clima bajo Aries comprendido,
El año mil setecientos veintisiete en octubre
El Rey de Persia por los de Egipto capturado:
Conflicto, muerte pérdida: a la cruz gran oprobio.
LXXVIII
El jefe de Escocia, con seis de Alemania,
Por gentes de mar Orientales cautivo:
Atravesarán Calpe y España,
Presentan en Persia al nuevo Rey temeroso.
LXXIX
El orden fatal sempiterno por cadena,
Hará girar por orden consiguiente:
Del puerto Foceo será rota la cadena,
La ciudad tomada, el enemigo poco y poco.
LXXX
Del reino Inglés el digno expulsado,
El consejero por ira arrojado al fuego:
Sus seguidores irán a caer tan bajo,
Que el bastardo será medio recibido.
LXXXI
El gran aullador sin vergüenza audaz,
Será elegido gobernador del ejército:
La valentía de su contendiente,
El puente roto, ciudad de miedo pasmada.
LXXXII
Freins, Antibes, ciudades alrededor de Niza,
Serán devastadas por mar y por tierra:
Los saltamontes tierra y mar viento propicio,
Tomados, muertos, troceados, robados, sin ley de guerra.
LXXXIII
Los largos cabellos de la Galia Céltica:
Acompañados de extranjeras naciones:
Apresarán la gente Aquitania.
Para sucumbir a sus intenciones.
LXXXIV
La gran ciudad será bien desolada,
De los habitantes ni uno solo allí vivirá:
Muro, sexo, templo y virgen violada,
Por hierro, fuego, peste, cañón pueblo morirá.
LXXXV
Por ciudad tomada por falsedad y fraude
Por medio de un bello joven atrapada,
Asalto dado a Raubine cerca de Laude,
Él y todos muertos por haberse equivocado.
LXXXVI
Un jefe de Ausonia a las Españas irá.
Por mar será detenido dentro de Marsella.
Antes de su muerte largo tiempo languidecerá.
Tras su muerte se verá gran maravilla.
LXXXVII
Flota Gala, no te acerques a Córcega.
Ni a Cerdeña o te arrepentirás.
Muy pronto moriréis privados de la ayuda anhelada.
Sangre nadará, cautivo no me creerás.
LXXXVIII
De Barcelona por mar tan grato ejército.
Toda Marsella de temor temblará:
Islas tomadas de mar ayuda estrecha,
Tu traidor en tierra nadará.
LXXXIX
En ese tiempo será frustada Chipre,
De su socorro por los del mar Egeo:
Viejos destrozados, pero por oscuros y miserables.
Seducido su Rey, Reino más ultrajado.
XC
El gran Sátiro y Tigre de Hircania,
Regalo presentado a los de Océano:
Un jefe de flota saldrá de Carmania:
Quien tomará tierra en el Tirreno Foceo.
XCI
El árbol que estuviera tanto tiempo muerto seco,
En una noche volverá reverdecer:
Cron Rey enfermo, Príncipe pie renqueante.
Gritando enemigos hará vela saltar.
XCII
El mundo cercano del último período.
Saturno todavia tarde estará de regreso:
Traslado imperio hacia naciones Brodes,
El ojo arrancado en Narbona alrededor.
XCIII
En Aviñón todo el jefe del Imperio,
Se detendrá por París desolado:
Tricastro aguantará la Anibálica ira.
Lyon por el contrario será mal consolado.
XCIV
De quinientos años más estima se le tendrá.
El que fuera ornato de su tiempo.
Después de golpe gran claridad dará,
Que por este siglo les convertirá en muy felices.
XCV
La ley Morisca se verá desfallecer,
Tras otra mucho más seductora:
Boristenes primero vendrá a caer,
Por dones y lengua una más atractiva.
XCVI
Jefe de Fossan tendrá garganta cortada,
Por el guía de sabueso y lebrel:
El hecho perpetrado por los del monte Tarpeyo.
Saturno en Leo 13 de febrero.
XCVII
Nueva ley tierra nueva ocupará,
Hacia Siria, Judea y Palestina:
El gran imperio bárbaro caerá,
Antes que Febos su siglo determine.
XCVIII
Dos reales hermanos tan fuerte guerrearán.
Que entre ellos será guerra tan mortal:
Que cada uno plazas fuertes ocupará,
De reino y vida será su gran querella.
XCIX
En los campos felices de Alein y de Vernegues.
Del monte Lebrón cercano de Durance,
Campos de dos partes conflicto será tan agrio,
Mesopotamia desfallecerá en Francia.
C
Entre Galo el último honrado,
De hombre enemigo será victorioso:
Fuerza y tierra en momento explorado
De un lanzazo cuando morirá el envidioso.



4. CENTURIA IV
I
Lo que queda de sangre no derramada.
Venecia ruega ayuda ser dada.
Tras haber tanto tiempo esperado,
Ciudad entregada a la primera corneta tocada.
II
Por muerte Francia hará un viaje.
Flota por mar, marchar a montes Pirineos,
España turbada, marchar gente militar:
Las más grandes Damas a Francia llevadas.
III
De Arras y Bourges de Brodes grandes enseñas.
Un mayor número de Gascones batir a pie,
Los del Ródano desangrarán las Españas:
Cerca del monte donde Sagunto está.
IV
El imponente Príncipe enojado, lamentos y querellas
De raptos y pillaje, por Gallos y por Líbicos:
Gran es por tierra mar ínfimas velas,
Hermana Italia estará persiguiendo Celtas.
V
Cruz paz, bajo un cumplido divino verbo,
España y Galia serán unidas juntas:
Gran guerra próxima y combate muy exacerbado.
Corazón tan valiente no habrá quien no tiemble.
VI
De hábitos nuevos una vez hecha la tregua.
Malicia trama y maquinación:
Primero morirá quien haga la prueba.
Color Venecia insidia.
VII
El menor hijo del grande y odiado Príncipe,
De lepra tendrá a los veinte años gran mancha.
De duelo su madre morirá bien triste y enflaquecida.
Y él morirá allí donde caen los cobardes.
VIII
La gran ciudad de asalto pronto y repentino,
Sorprendida de noche, guardia interrumpida:
Los centinelas y vigías, San Quintín,
Asesinados guardias y los portales rotos.
IX
El jefe del campo en medio de la lucha,
De un golpe de flecha será herido en el muslo,
Mientras que Ginebra en lágrimas y necesitada.
Será traicionada por Lausana y Suiza.
X
El joven Príncipe acusado falsamente.
Pondrá en un brete el campamento y en querellas:
Asesinado el jefe por defenderlo,
Cetro pacificador: después curar roces.
XI
El que se habrá cubierto de la gran capa.
Será inducido a algún caso perpetrar:
Los doce rojos vendrán a buscar bajo el manto
Bajo asesinato, asesinato se perpetrará.
XII
El mayor campo de ruta puesto en fuga,
Mucho más no será perseguido:
Ejército reacampado y legión reducida.
Luego fuera de Galia del todo será echado.
XIII
De la mayor pérdida noticias traídas,
El informe dado, el campamento se sorprenderá:
Bandas unidas encuentros revueltos,
Doble falange, grande abandonará.
XIV
La muerte súbita del primer personaje.
Habrá cambiado y puesto otro en el reino:
Pronto, tarde venido a tan alta y baja edad,
Que tierra y mar será necesario que se le tema.
XV
De dónde pensará venir la hambruna,
De allá vendrá la abundancia:
EL ojo del mar por avaro canino,
Para uno el otro dará aceite, trigo.
XVI
La ciudad franca de libertad hecha sierva,
De depravados y soñadores hecha asilo:
El Rey cambiado por ellos sin vergüenza,
De cien pasarán más de mil.
XVII
Cambiar a Beaune, Nuy, Chalons y Dijon.
El duque queriendo enmendar la Barrée
Marchando cerca del río, pez, pico de buceador
Verá la cola: puerta será cerrada.
XVIII
Los más letrados sobre los hechos celestes
Serán por Príncipes ignorantes reprobados:
Castigado por Edicto, perseguidos, como infames.
Y condenados a muerte allí donde sean encontrados.
XIX
Ante Rouen de Insubrios puesto asedio,
Por tierra y mar cerrar los pasos:
De Haynaut y Flandes, de Gante y los de Lieja,
Por favores arrebatarán las orillas.
XX
Paz, prosperidad mucho tiempo alabará,
Por todo su reino desierto la flor de lis:
Cuerpo muerto de agua, tierra allá lejos traerá.
Esperando vana hora de ser allá enterados.
XXI
El cambio será muy dificil.
Ciudad, provincia con cambio ganancia hará:
Corazón alto, prudente puesto, perseguido el hábil,
Mar tierra pueblo su estado cambiará.
XXII
La gran abundancia que será desechada,
En un momento será necesario al Rey,
La fe prometida de lejos será falseada,
Desnudo se verá en miserable desarraigo.
XXIII
La legión en la marina flota,
Cal, Sulfataras y pez, quemarán:
El largo descanso de la asegurada plaza,
Puerto Selino, fuego de Hércules los consumirá.
XXIV
Oído bajo tierra santa dama voz santa,
Humana llama por divina ver lucir.
Hará de los únicos de su sangre tiera teñida,
Y los santos templos por los impuros destruir.
XXV
Cuerpos sublimes sin fin al ojo visibles:
Obnubilar vendrán por estas razones:
Cuerpos, frente comprendidas, sin jefe e invisibles.
Disminuyendo las sagradas oraciones.
XXVI
El gran enjambre se elevará de abejas,
Que no sabrán de dónde sean venidas:
Debajo del bosque, lo esconden bajo el emparrado,
Ciudad traicionada por cinco lazos no anudados.
XXVII
Salón, Manfon, Tarascón de Sex, el arco,
Dónde está en pie todavía la pirámide:
Vendrán a liberar al Príncipe de Dinamarca,
Rescate maldito en templo de Artemisa.
XXVIII
Cuando Venus del Sol sea cubierta,
Bajo el esplendor será forma oculta:
Mercurio en fuego, les habrá descubierto,
Por ruido bélico será sometido al insulto.
XXIX
El Sol escondido eclipsado por Mercurio,
No estará más que en el cielo segundo:
De Vulcano Hermes será hecho pasto.
Sol será visto puro, rutilante y rubio.
XXX
Más de once Luna Sol no querrá
Todos aumentados y bajados de grado:
Y tan bajos puestos que poco oro se coserá,
Hasta que después hambre, peste, descubierto el secreto.
XXXI
La Luna en el plano de noche sobre el alto monte,
El nuevo vigía de un solo cerebro la ha visto.
Por sus discípulos ser inmortal amonesta,
Ojos al mediodía, fingiendo, manos, cuerpos al fuego.
XXXII
En lugares y tiempos carne al pescado dará lugar,
La ley común será hecha al contrario:
Viejo aguantará fuertemente tras ser lanzado del medio,
La amistad entre amigos será arrojada hacia atrás.
XXXIII
Júpiter se une más a Venus que a la Luna.
Apareciendo de plenitud blanca:
Venus escondida bajo la blancura de Neptuno
De Marte golpeado por la pesada rama.
XXXIV
El grande llevado cautivo a tierra extranjera.
De oro encadenado al Rey Quireno ofrecido:
El que en Ausonia, Milán perderá la guerra.
Y todos sus huesos sometidos a fuego y a hierro.
XXXV
El fuego extinguiéndose, las vírgenes traicionarán
La mayor parte de la banda nueva:
Rayo de hierro, lanza sólo los Reyes soportarán
Etruria y Córcega, de noche garganta iluminada.
XXXVI
Los juegos nuevos en Galia levantados,
Tras victoria de Insubre campaña:
Montes de Hesperia, los grandes aliados, trasladados.
De terror tiembla la Romaña y España.
XXXVII
Galo por saltos, montes vendrá a penetrar,
Ocupará el gran sitio de Insubre,
En lo más profundo su hueste hará entrar,
Génova, Mónaco empujarán al ejército rojo.
XXXVIII
Mientras que Duque, Rey, Reina ocupará,
Jefe Bizancio del cautivo en Samotracia,
Antes del asalto el uno al otro comerá,
A contrapelo seguirá de sangre la huella.
XXXIX
Los de Rodas pedirán ayuda.
Por la negligencia de sus herederos olvidado,
El imperio Árabe reemprenderá su curso,
Por Hesperia la causa se eleva.
XL
La fortaleza de los sitiados apretad,
Por pólvora al fuego profundizad en abismo,
Los mendaces serán todos vivos, apretad.
Nunca a los sacristanes se les vino encima tan doloroso.
XLI
Gímnico sexo cautivo en rehén,
Vendrá de noche a los guardianes engañar.
El jefe de campo engañado por su lenguaje.
Abandonará a la gente, será doloroso verle.
XLII
Ginebra y Langres por los de Chartres y Dole,
Y por Grenoble cautivo en Montlimard.
Seysset, Lausana, por fraudulento dolor.
Les traicionarán por oro sesenta marcos.
XLIII
Serán oídas en el cielo las armas batirse:
El mismo año los divinos enemigos,
Querrán leyes santas injustamente debatir,
Por rayo y guerra muy creyentes a muerte condenados.
XLIV
Dos grandes de Mende, y de Roudés y Milhau.
Cahours, Limoges, Chartres mala semana
De noche la entrada, de Burdeos un canto rodado.
Por Perigord al toque de campana.
XLV
Por conflicto Rey, reino abandonará,
El mayor jefe faltará a su deber,
Muerte infligida poco escaparán,
Todos destrozados, uno será testigo.
XLVI
Muy prohibido el hecho por excelencia,
Guárdate Tours de tu cercana ruina,
Londres y Nantes por Reims harán defensa.
No vayas más allá en el tiempo de las brumas.
XLVII
El negro terrible cuando haya probado
Su mano sanguínea por fuego, hierro, arco tendido,
Todo el pueblo estará tan aterrorizado,
De ver a los más grandes de cuello y pies colgados.
XLVIII
Llanura Ausonia fértil, espaciosa.
Producirá tábanos y tantos saltamontes.
Claridad solar se hará nublada.
Roer todo, gran peste venir de ellos.
XLIX
Delante del pueblo sangre será vertida,
Que del acto cielo no se alejará,
Pero de largo tiempo no será oído,
El espíritu de uno solo lo vendrá a testimoniar.
L
Libra vendrá a reinar las Hesperias,
De cielo y tierra sostener la Monarquía,
De Asia fuerzas ninguno verá parecidas,
Que siete no tienen por rango la jerarquía.
LI
Un Duque ávido a su enemigo seguirá,
Dentro entrará impidiendo a la falange,
Acosados a pie tan cerca les perseguirán,
Que la jornada conflicto cerca de Ganges.
LII
En ciudad importunada en sus muros hombres y mujeres,
Enemigos sin el jefe presto a su rey rendirse:
Viento será fuerte contra las gentes de armas,
Perseguidas serán por cal, polvo y ceniza.
LIII
Los fugitivos y prohibidos revocados,
Padres e hijos guarneciendo los altos pozos,
El cruel padre y los suyos sofocados,
Su peor hijo sumergido en el pozo.
LIV
Del nombre que nunca fue del Rey Galo.
Jamás hubo rayo tan temido,
Temblando de Italia, a España y a los Ingleses,
De mujer extranjera sumamente atento.
LV
Cuando la corneja sobre torre de ladrillo,
Durante siete horas no haga más que chillar:
Muerte presagiada de sangre estatua teñida,
Tirano asesinado, a los dioses pueblo regar.
LVI
Tras victoria de rabiosa lengua,
El espíritu templado en tranquilidad y reposo,
Vencedor sanguíneo por conflicto de la arenga,
Asar la lengua y la piel y los huesos.
LVII
Ignara molestia al gran Rey soportada,
Tendrá propósito defender las escrituras:
Su mujer no mujer por otro tentada,
Más doble dos ni fuerte ni grita.
LVIII
Sol ardiente en la garganta se pega,
De sangre humana regar tierra Etrusca:
Jefe cubo de agua, lleva su hijo a la huída,
Cautiva dama conducida a tierra Turca.
LIX
Dos sitiados en ardiente fervor,
De sed apagada por dos tazas llenas,
El fuerte arrasado, y un anciano soñador,
A los Ginebrinos de Nira muestra la traza.
LX
Los siete niños en rehenes dejados.
El tercero a su hijo asesinará
Dos por su hijo serán por estoque atravesados,
Génova, Florencia los encordará.
LXI
El viejo burlado y privado de su plaza,
Por el extraño que lo sobornará.
Manos de su hijo devoradas delante de su cara,
El hermano de Chartres, Orleans, Rouen traicionará.
LXII
Un coronel máquina ambición.
Se hará con el mayor ejército,
Contra su Príncipe finge invenciones,
Y descubierto será bajo las ramas.
LXIII
El ejército Celta contra los montañeses,
Que serán agarrados y tomados en la emboscada:
Campesinos frescos y expulsarán con fuerza,
Precipitados todos al filo de la espada.
LXIV
El desfallecido con ropas de burgués,
Vendrá el Rey a tentarle con su ofensa
Quince soldados la mayor parte de cuota.
Vida última y jefe de su hacienda.
LXV
Al desertor de la gran fortaleza,
Después de haber su lugar abandonado,
Su adversario hará tan gran proeza,
El Emperador tan pronto muerto será condenado.
LXVI
Su color desvaído de siete cabezas rapadas,
Serán sembrados diversos exploradores.
Pozos y fuentes de venenos rociados,
En el fuerte de Génova humanos devoradores.
LXVII
Mientras Saturno y Marte iguales arden,
El aire muy seco larga trayectoria,
Por fuegos, secretos de ardor gran lugar adusto,
Poca lluvia, viento cálido, guerras, incursión.
LXVIII
En lugar cercano no alejado de Venus,
Los dos más grandes de Asia y África,
Del Rin y Danubio que se dirá venidos,
Gritos, llantos en Malta y costa de Liguria.
LXIX
La ciudad grande los exiliados sostendrán,
Los ciudadanos muertos, asesinados y perseguidos.
Los de Aquilea en Parma prometerán,
Mostrar la entrada por lugares secretos.
LXX
Bien contiguo de los grandes montes Pirineos,
Uno contra el Águila gran ejército dirigirá,
Abiertas venas, fuerzas exterminadas,
Que hasta Pau el jefe vendrá a perseguir.
LXXXI
En lugar de esposa las hijas degolladas,
Asesino de gran falta no será superviviente,
Dentro de los pozos inundados,
La esposa extinta próxima a Aconil.
LXXII
Los Artómicos por Agen y Lestore,
En San Félix harán su parlamento:
Los de Basas vendrán en mala hora.
Tomar Condon y Marsan prontamente.
LXXIII
El sobrino mayor por fuerza probará,
El pacto hecho con corazón pusilánime,
Ferrara y Asti el duque atormentará,
Cuando en una noche se represente la pantomima.
LXXIV
Del lago Lemán y de Brannonices
Todos unidos contra los de Aquitania,
Germanos muchos, todavía más Suizos,
Serán deshechos con los de Humaine.
LXXV
Presto a combatir hará defección,
Jefe adversario obtendrá la victoria:
La retaguardia hará defensa,
Los derrotados muerte en el blanco territorio.
LXXVI
Los Nictóbriges por los de Perigord,
Serán vejados, sosteniéndose hasta en el Ródano,
El aliado de Gascones y Bigorne.
Traicionar el templo, el padre estando predicando.
LXXVII
Selin Monarca Italia pacífica.
Reinos Unidos, Rey Cristiano del mundo.
Muriendo querrá reposar en tierra sagrada:
Tras piratas haber expulsado de las olas.
LXXVIII
El gran ejército de la pugna civil.
En la noche entre el extraño encontrado.
Setenta y nueve asesinados dentro de la ciudad,
Los extranjeros pasados todos a la espada.
LXXIX
Sangre Real huída, Monhurt, Mas, Eguillon,
Llenos serán de Bordeleses las Landas,
Navarra, Bigorre puntas y aguijones,
Hambrientos, devorar de Lieja bellotas.
LXXX
Cerca del gran río, gran fosa, tierra arada,
En quince parte será el agua dividida:
La ciudad tomada, fuego, sangre, gritos, conflicto poner
Y la mayor parte concierne al coliseo.
LXXXI
Puente se hará rápidamente de barcas,
Pasar el ejército del Gran Príncipe Belga:
Dentro profundamente y no lejos de Bruselas,
Pasarán dde largo, separando siete de picas.
LXXXII
Hordas se acercan viniendo de Eslavia,
El Holacausto vieja ciudad arruinará:
Muy desolada verá su Rumania,
Después la gran llama extinguir no sabrá.
LXXXIII
Combate nocturno el valiente capitán.
Vencido huirá poco de gentes seguido:
Su pueblo emocionado, sedición no vana,
Su propio hijo lo tendrá asediado.
LXXXIV
Un grande de Auxerre morirá bien miserable,
Perseguido por aquellos que bajo él han estado:
Lleno de cadenas, después de un rudo cable,
En el año en que Marte, Venus y Sol puestos han esta
LXXXV
El carbón blanco del negro será calentado,
Prisionero hecho llevado a la carreta:
Moro Camello sus pies entrelazados,
Cuando el segundón monte el overo.
LXXXVI
El año en que Saturno en agua esté unido,
Con el Sol, el Rey fuerte y poderoso,
A Reims y Aix será recibido y ungido,
Tras conquistas asesinará inocentes.
LXXXVII
Un hijo del Rey tantas lenguas aprendidas,
A su antecesor en el reino diferente:
Su suegro al mayor hijo comprendido,
Hará perecer principal seguidor.
LXXXVIII
El gran Antonio de nombre de hecho sórdido.
De Pitiariasis hasta lo último roído:
Uno que de plomo querrá ser ávido,
Pasando el puerto de su elección será sumergido.
LXXXIX
Treinta de Londres secreto conjugarán,
Contra su rey, sobre el puente la empresa:
A él, fatalidades la muerte degustarán,
Un Rey elegido rubio, nativo de Frisia.
XC
Los dos ejércitos en los muros no podrán unirse
En este instante temblarán Milán, Ticino:
Hambre, sed, duda tan fuerte les asaltará
Carne, pan, ni víveres no tendrán un solo bocado.
XCI
Al Duque Galo obligado a batirse en duelo,
La nave Mellele Mónaco no aproximará,
Mal acusado, prisión perpetua,
Su hijo reinar antes muerte intentará.
XCII
Testa cortada de valiente capitán.
Será lanzada ante su adversario:
Su cuerpo pendido por la hueste a la antena,
Confuso huirá por remos con viento contrario.
XCIII
Una serpiente vista cerca del lecho Real,
Será por dama noche perro no ladrarán:
Cuando nacido en Francia un Príncipe tan Real,
Del cielo venido todos los Príncipes verán.
XCIV
Dos grandes hermanos serán echados de España,
El mayor vencido bajo los montes Pirineos:
Enrojecer mar, Ródano, sangre Lemán de Alemania
Nabón, Biterre, d’Agath, contaminados.
XCV
El reino de dos dejado bien poco mantendrán,
Tres años siete meses pasados harán la guerra
Las dos vestales contra revelarán,
Victor segundón en Arménica tierra.
XCVI
La hermana de la Isla Británica
Quince años antes que el hermano tendrá nacimiento:
Por su promesa por medio de la comprobación,
Sucederá al reino de balanza.
XCVII
El año en que Mercurio, Marte, Venus retrógados,
Del gran Monarca la línea no fallará
Elegido del pueblo el que usa cerca de Gagdole,
Que en paz y reino se hará muy anciano.
XCVIII
Los Albaneses pasarán dentro de Roma,
Por medio de Langres con tristeza domados,
Marqués y Duque no perdonan al hombre,
Fuego, sangre, muerte, nada de agua, marchito el trigo.
XCIX
El primogénito valiente de la hija del Rey,
Rechazará tan fuertemente a los Celtas,
Que llevará la cólera de tal modo
Poco y lejos, después profundo en los Hespéricos.
C
Del fuego celeste Real edificio,
Cuando la luz de Marte se desvanezca,
Siete meses gran guerra, muerte gente de maleficio.
Rouen, Evreux al Rey no faltará.




5. CENTURIA V
I
Antes venida de ruina céltica,
Dentro del templo dos parlamentarán,
Puñalada corazón, de un jinete en coraza y pica,
Sin hacer ruido el gran entierro.
II
Siete conjurados en banquete ostentarán,
Contra los tres el hierro fuera de navio:
Una de las dos fuerzas el grande hará conducir.
Cuando por el mazo. Último del frente le saca.
III
El sucesor del Ducado vendrá,
Mucho más allá que del mar de Toscana:
Gala Rama Florencia tendrá,
En su girón de acuerdo náutica Rana.
IV
El gran mastín de la ciudad arrojado,
Será contrito por la extraña alianza,
Tras en los campos haber expulsado el ciervo,
El lobo y el oso se desafiarán.
V
Bajo sombra falsa de eliminar la servidumbre.
Pueblo y ciudad usurpará el mismo:
Peor hará por fraude de joven puta,
librada al campo leyendo el falso prólogo.
VI
Al rey el augur sobre el jefe la mano pone,
Vendrá a rogar por la paz Itálica:
En la mano izquierda cambiará el cetro,
Del Rey que será Emperador pacífico.
VII
Del Triunviro se hallarán los huesos,
Buscando hondo tesoro enigmático,
Los de alrededor no reposarán.
Este caver mármol y plomo metálico.
VIII
Será dejado fuego ardiente, muerte escondida.
En los globos horribles y terroríficos,
De noche en ciudad marítima en pólvora dejada,
La ciudad en fuego, el enemigo favorable.
IX
Hasta el fondo del gran arco demolido,
Por jefe cautivo el amigo anticipado:
Nacerá dama frente, cara barbada,
Cuando por astucia Duque a muerte atrapado.
X
Un jefe Celta en el conflicto herido,
Tras la cueva viendo a los suyos morir abatidos:
De sangre y heridas y de enemigos rodeado.
Y auxiliados por desconocidos de cuatro.
XI
Mar por solares umbrales no pasará,
Los de Venus ocuparán toda África:
Su reino más Saturno no ocupará,
Y cambiará la parte Asiática.
XII
Junto al lago Lemán será conducido,
Por gracia extraña ciudad queriendo traicionar:
Antes de su asesinato en Augsburgo la gran huido,
Y los del Rin la invadirán.
XIII
Por gran furor el Rey Romano Bélgica,
Vejar querrá por falange bárbara:
Furor horrísono expulsará a gente Líbica
Desde Panonia hasta Hércules el ara.
XIV
Saturno y Marte en Leo España cautiva,
Por jefe Líbico en el conflicto atrapado,
Cerca de Malta, Herederos cogidos vivos.
Y Romano cetro será por Gallo golpeado.
XV
Navegando cautivo hecho gran Pontífice,
Grande tras caer los clérigos cumultuosos:
Segundo elegido ausente su bien trastocado,
Su favorito bastardo a muerte matado.
XVI
A su alto precio más la lágrima gustada,
De humana carne por muerte en ceniza convertida,
A la isla de Faros por Cruzados perturbada,
Mientras en Rodas aparecerá duro espectro.
XVII
De noche pasando el Rey cerca de un callejón,
El de Chipre y principal acecho:
El Rey vencido, la mano huye a lo largo del Ródano,
Los conjurados irán a muerte darle.
XVIII
De duelo morirá el infeliz perseguido,
Celebrará su vencedor la hecatombe:
Prístina ley, franco edicto abreviado,
El muro y Príncipe al séptimo día caen.
XIX
El gran Real de oro, de bronce aumentado,
Rota la paz, por joven abierta guerra:
Pueblo afligido por un jefe lamentado,
De sangre bárbara será cubierta tierra.
XX
Más allá de los Alpes gran ejército pasará,
Un poco antes nacerá monstruo de Gap:
Prodigioso y súbito se volverá,
El gran Toscano a su lugar más habitual.
XXI
Por el fallecimiento del Monarca Latino,
Los que habrá por el reino socorridos:
El fuego lucirá dividido el botín,
La muerte pública a los valientes incurridos.
XXII
Antes que a Roma grande haya rendido el alma,
Espanto grande al ejército extranjero:
Por escuadrones la emboscada cerca de Parma,
Después de los rojos juntos harán festín.
XXIII
Los dos contentos serán unidos juntos,
Cuando la mayoría en Marte sean unidos:
La grande de África en espanto y temblor,
Duunvirato por el ejército desunido.
XXIV
El reino y ley sin Venus contruídos,
Saturno tendrá bajo Júpiter imperio:
La ley y reino por el Sol elevados,
Por Saturninos soportarán lo peor.
XXV
El Príncipe Árabe Marte, Sol, Venus, León,
Reino de Iglesia por mar sucumbirá,
Hacia Persia bien cerca de un millón,
Bizancio, Egipto, hacia septiembre invadirá.
XXVI
La gente esclava por un acontecimiento marcial,
Vendrá en alto grado tan elevada:
Cambiarán Príncipe, nacerá un Provincial,
Pasar el mar flota en los montes reclutada.
XXVII
Por fuego y armas no lejos del mar Negro,
Vendrá de Persia ocupar Trebisonda:
Temblar Fato, Metelín, Sol alegre,
De sangre Áraba de Adria cubierta ola.
XXVIII
El brazo pendiente a la pierna atado,
Rostro pálido, en el seno puñal escondido:
Presas que serán heridas en la pelea,
Al grande de Génova será el fuego dejado.
XXIX
La libertad no será recobrada,
Lo ocupará negro, fiero, villano, inicuo
Cuando la materia del puente sea labrada,
De Hister. Venecia enojada la república.
XXX
Todo alrededor de la gran ciudad,
Habrá soldados alojados por campos y villas:
Dar el asalto París, Roma incitada.
Sobre el puente se hará gran pillaje.
XXXI
Por tierra Antigua jefe de la sapiencia,
Quien en el presente es la rosa del mundo:
Puente arruinado y su gran preeminencia,
Será súbdito y náufrago de las olas.
XXXII
Donde todo lo bueno está, todo bien Sol y Luna,
Es abundante, su ruina se aproxima:
Del cielo se acerca aventar su fortuna,
En mismo estadio que la séptima roca.
XXXIII
De los principales de la ciudad rebelde,
Que se esforzarán para libertad lograr:
Destrozar machos, infeliz revoltijo,
Gritos, lamentos en Nantes lastimosos de ver.
XXXIV
De lo más profundo de Occidente Inglés,
Donde está el jefe de la Isla Británica:
Entrará flota en Gironda por Blois,
Por vino y sal, fuegos escondidos en barricas.
XXXV
Por ciudad franca del gran mar Selín,
Que lleva todavía en el estómago la piedra,
Inglesa flota vendrá bajo la bruma,
Un ramo tomar, de gran abierta guerra.
XXXVI
De hermana el hermano por simulado fingimiento,
Vendrá mezclar rociada en mineral:
Sobre la placenta dada a vieja tardía,
Muerte, el que guste será simple y rural.
XXXVII
Trescientos estarán en una voluntad y acuerdo,
Que para venir al fin de su espera,
Viente meses después todos y recuerdos,
Su Rey traicionado simulando odio fingido.
XXXVIII
Este gran Monarca que al muerto sucederá,
Dará vida ilícita y lúbrica,
Por indolencia a todos concederá,
Que al fin será necesaria la ley Sálica.
XXXIX
Del verdadero ramo de flores de lis salido,
Nombrado y situado heredero de Etruria:
Su sangre antigua de larga mano tejida,
Hará Florencia florecer en los blasones,
XL
La sangre Real estará tan mezclada,
Obligados estarán Galos de Hesperia:
Se esperará que término haya pasado,
Y que memoria de la voz se desvanezca.
XLI
Nacido bajo las sombras y jornada nocturna,
Será en reino y bondad soberana:
Hara renacer su sangre de la antigua urna,
Renovando siglo de oro para el bronce.
XLII
Marte elevado a su más alto apogeo,
Hará retirarse a los Alobrogos de Francia:
La gente Lombarda hará tal espanto,
A los del Águila comprendidos bajo la Balanza.
XLIII
La gran ruina de secretos no se aleja,
Provenza, Nápoles, Sicilia, Seez y Ponce,
En Germania, en el Rin y Colonia,
Vejados a muerte por todos los de Maguncia.
XLIV
Por mar rojo será capturado por piratas,
La paz estará por ello en peligro:
La ira y la avaricia cometerán por santo acto,
Al gran Pontífice será el ejército doblado.
XLV
El gran Imperio será pronto desolado,
Y trasladado cerca de bosque de las Ardenas,
Los dos bastardos por el primogénito privado,
Y reinará Aenobarbus, nariz de pajarraco.
XLVI
Por sombreros rojos, querellas y nuevos cismas,
Cuando se haya elegido al Sabinés:
Se producirá contra el mundo sofisma,
Y será Roma dañada por Albaneses.
XLVII
El gran Áraba marchará muy delante,
Traicionado será por los Bizantinos:
La antigua Rodas se pondrá por delante,
Y mayor mal por los otros Panones.
XLVIII
Tras gran aflicción del cetro,
Dos enemigos por ellos serán vencidos:
Flota de África a los Panones irá nacer
Por mar y tierra harán horribles cosas.
XLIX
Nadie de España, sino de la antigua Francia
No será elegido para la temblorosa nacela.
Al enemigo se la hará fianza,
Quien en su reino será peste cruel.
L
El año en el que los hermosos del lis tengan la edad,
Uno de ellos tendra la gran Rumania:
Temblar los montes, abierto Latino pasaje,
Paz marchar contra fuerte de Armenia.
LI
La gente de Dacia, de Inglaterra y Polonia,
Y de Bohemia harán nueva liga:
Para pasar al otro lado de Hércules la columna,
Barcinos, Tirrenos levantar cruel intriga.
LII
Un Rey hará que dará al opuesto,
Los exiliados elevados sobre el reino:
De sangre nada: la gente casta hipólita,
Y florecerá largo tiempo bajo tal enseña.
LIII
La ley de Sol y Venus contendientes,
Apropiándose del espíritu de la profecía,
Ni uno ni otro serán oídos,
Por el suelo estará la ley del gran Mesías.
LIV
Del Ponto Euxino y la gran Tartaria.
Un Rey será que vendrá ver Galia,
Traspasará Alana y Armenia,
Y en Bizancio dejará sangrante Galia.
LV
De la Feliz Arabia tierra.
Nacerá poderosos de ley Mahometana,
Vejar España, conquistar Granada.
Y más por mar a la gente de Liguria.
LVI
Por el óbito del muy anciano Pontífice,
Será elegido Romano de buena edad.
Que será dicho que su sede desmerece,
Y mucho vivirá y de picante obra.
LVII
Saldrá del monte Gaulsier y Aventino.
Que por el agujero advertirá al ejército,
Entre dos rocas será hecho el botín,
De Sext mansol perder el renombre.
LVIII
Del acueducto de Uticense, de Garda.
Por el bosque y monte inaccesible,
Rodeado por el puente será golpeado con el puño,
El jefe nemeo que será tan terrible.
LIX
Para el jefe Inglés de Nimes demasiado temor,
Hacia España en auxilio de Aenobarbo
Varios morirán por Marte abierto este día,
Cuando en Artois caiga estrella en barba.
LX
Por testa pelona vendrá a ser dificil elegir,
Más que su carga que lleva pasará:
Tan gran furor y rabia hará decir,
Que a fuego y sangre todo sexo cortará.
LXI
El hijo del grande no siéndolo en su nacimiento,
Subyugará los altos montes Apeninos:
Hará temblar a todos los de la balanza,
Y de los montes fuego hasta Mont-Cenis.
LXII
Sobre las rocas sangre se verá llover,
Sol Oriente, Saturno Occidente:
Cerca de Orgon guerra, en Roma gran mal ver,
Naves hundidas, y tornado el Tridente.
LXIII
De vana empresa el honor inmerecido clama,
Galeotes errantes por latinos, frio, hambre, olas.
No lejos del Tíber de sangre la tierra teñida.
Y solxe humanos serán diversas plagas.
LXIV
Los reunidos por reposos de gran número,
Por tierra y mar consejo contra mandato:
Cerca del Otoño Génova, Niza de la sombre,
Por campos y villas el jefe en contrabando.
LXV
Súbitamente venido el temor será grande,
Los principales del asunto escondidos:
Y dama inflamada nunca volverá a ser vista
Y poco a poco serán los grandes furiosos.
LXVI
Bajo los antiguos edificios vestales,
No alejados de acueducto en ruinas:
De Sol y Luna son los relucientes metales,
Ardiente lámpara Trian de oro titila.
LXVII
Cuando jefe Perusa no ofrezca su túnica,
Senos cubiertos todos desnudos expoliar,
Serán hechos siete hecho Aristocrático,
El padre y el hijo muerte por herida en garganta.
LXVIII
En el Danubio y del Rin vendrá a beber
El gran Camello, no se arrepentirá:
Temblar del Ródano, y más fuertes los del Loira,
Y cerca de los Alpes el Gallo lo arruinará.
LXIX
Ya no será más el grande en falso sueño,
La inquietud vendrá a tomar reposo:
Levantad falange de oro, azul y bermellón,
Sujuzgar África, roerla hasta el hueso.
LXX
Las regiones sujetas a la Balanza,
Harán turbarse los montes por gran guerra,
Cautivos todo sexo y todo Bizancio.
Que se gritará al alba tierra a tierra.
LXXI
Por el furor de uno que esperará al agua,
Por la gran rabia todo el ejército emocionado:
Cargado de nobles en diecisiete barcos,
A lo largo del Ródano tarde llegado mensajero.
LXXII
Por el placer de edicto voluptuoso,
Se pondrá el veneno en la fe:
Venus estará en un curso tan virtuoso,
Que ofuscará del Sol toda ley.
LXXIII
Perseguida será de Dios la Iglesia,
Y los santos Templos serán expoliados,
El hijo, la madre dejará desnuda en camisa,
Serán Árabes a Polacos unidos.
LXXIV
De sangre Troyana nacerá corazón Germánico,
Que llegará a tener tan alto poder:
Fuera expulsará gente extraña Arábiga,
Volviendo la iglesia en pristina preeminencia.
LXXV
Subirá alto sobre el que está más a la diestra,
Estará sentado sobre la piedra cuadrada,
Hacia el Mediodía en la ventana,
Bastón torcido en mano, boca cerrada.
LXXVI
En lugar liberado tendrá su pabellón,
Y no querrá en ciudad tomar sitio:
Aix, Carpen, Isla Volce, Mont Cavaillon,
Por todos sitios abolirá su huella.
LXXVII
Todos los grados de honor eclesiástico,
Serán cambiados en dial quirinal:
En Marcial quirinal Hamigero.
Después un Rey de Francia lo hará vulcanal.
LXXVIII
Los dos unidos no serán mucho.
Y en trece años al Bárbaro Sátrapa,
En los dos lados tendrán tal pérdida,
Que uno bendecirá la Barca y su capa.
LXXIX
Por sagrada pompa vendrá a bajar las alas,
Por la venida del gran legislador:
Humilde emaltecerá, vejará a los rebeldes,
No nacerá en la tierra emulador alguno.
LXXX
Logmion gran Bizancio traerá,
Expulsada será la Bárbara Liga:
De las dos leyes la pagana cederá,
Bárbara y Franca en perpetua lucha.
LXXXI
El pájaro Real sobre la ciudad solar,
Siete meses antes habrá hecho nocturno augurio:
Mar de Oriente caerá trueno, relámpago.
Siete días a las puertas los enemigos entonces.
LXXXII
Al concluirse la paz fuera de la fortaleza,
No saldrá el que en desespero puesto:
Cuando los de Arbois, de Langres, contra Bresse,
Tendrán monte Dolle, emboscada de enemigos.
LXXXIII
Los que hayan emprendido la subversión,
Nombre parecido reino, poderoso e invencible:
Lo harán por fraude, noches tras advertir,
Cuando el mayor en la mesa lea Biblia.
LXXXIV
Nacerá de sima y ciudad desmesurada,
Nacido de padres oscuros y tenebrosos:
Que la potencia del gran Rey reverenciada,
Querrá destruir por Rouén y Evreux.
LXXXV
Por los Suevos y lugares circundantes,
Estarán en guerra por causa de las nubes:
Gámaros, langostas y mosquitos,
De Leman faltas serán bien reveladas.
LXXXVI
Por las dos cabezas y tres brazos separados,
La ciudad grande por aguas será vejada:
De los grandes de entre ellos por exilio esparcidos,
Por cabeza Persa Bizancio muy presionada.
LXXXVII
El año en que Saturno fuera de servicio,
En los francos terrenos sean de agua inundados:
De sangre Troyana será su matrimonio,
Y será hermana de Españoles circundada.
LXXXVIII
Sobre el arenal por un odioso diluvio,
De otros mares hallado monstruo marino:
Cerca del lugar será hecho un refugio,
Teniendo a Savona esclava de Turín.
LXXXIX
En Hungría por Bohemia, Navarra,
Y por bandera santas sediciones:
Por flores de lis país llevando la barra,
Contra Orleans hará emociones.
XC
En la Cícladas, en Perinto y Larisa,
En Esparta todo el Peloponeso:
Tan grande hambruna, peste por falta conocida,
Nueve meses estará y todo quersoneso.
XCI
En el gran mercado que se llama de los mentirosos,
De todo Torrente y campo Ateniense:
Serán sorprendidos por los caballos ligeros,
Por Albaneses Marte, Leo, Saturno, un acuario.
XCII
Tras el asedio sostenido diecisiete años,
Cinco cambiarán en tan pronto se acabe el plazo:
Después uno será elegido al mismo tiempo,
Que de los Romanos no será muy conforme.
XCIII
Bajo el territorio del redondo globo lunar,
Mientras domine Mercurio:
La Isla de Escocia hará un luminaria,
Que a los Ingleses llevará a la descomposición.
XCIV
Trasladará a la gran Germania,
Brabante y Flandes, Gante, Brujas y Bologne
La tregua santa, el gran dique de Armenia,
Asediará Viena y Colonia.
XCV
Náutico remo invitará los umbrios,
Del gran Imperio pues concitará:
El mar Egeo líneas de obstáculos,
Impidiendo la ola Tirrena desembarcar.
XCVI
En el medio del gran mundo la rosa,
Por nuevos hechos sangre pública derramada:
A decir verdad se tendrá boca cerrada,
Cuando sea necesario llegará tarde el esperado.
XCVII
El nacido deforme por horror sofocado,
En la ciudad del gran Rey habitable:
El edicto severo de los cautivos revocado,
Granizo y tormenta, Condonación inestimable.
XCVIII
A cuarenta y ocho grados climáticos,
Al final de Cáncer tan grande sequía:
Pez en mar, río, lago, cocido héctico.
Bearn, Bigorre por fuego del cielo sufriendo.
XCIX
Milán, Ferrara, Turín y Aquilea.
Capua, Brindisi vejados por gente Celta:
Por el León y falange aquilea
Cuando Roma tenga el jefe anciano Británico.
C
El botafuego por su fuego atrapado,
Fuego del cielo a Carcas y Cominge,
Foix, Aux, Mazere, Insigne anciano escapado,
Por los de Hesse, Sajones y Turinga.



6. CENTURIA VI
I
En los montes Pirineos gran montón,
De gente extraña socorrer Rey nuevo,
Cerca de Garona del gran templo de Mas,
Un Romano jefe la temerá dentro del agua.
II
En el año quinientos ochenta, más o menos.
Se esperará el siglo muy extraño:
En el año setecientos, y tres cielos por testigos,
Que varios reinos uno a cinco harán cambio.
III
Río que prueba al recién nacido Celta,
Será en grande del Imperio discordia:
El joven Príncipe por gente Eclesiástica,
Lanzará el cetro coronado de concordia.
IV
El Celta río cambiará de orilla,
No aguantará la ciudad de Agripina,
Todo transmutado menos la vieja lengua,
Saturno, Leo, Marte, Cáncer a la rapiña.
V
Tan gran hambruna por ola pestífera,
Por lluvia larga a lo largo del polo Ártico,
Samatobryn cien leguas del hemisferio,
Vivirán sin ley exentos de política.
VI
Aparecerá hacia el Septentrión,
No lejos de Cáncer, la estrella de cabellera,
Susa, Siena, Boecia, Eretrión,
Morirá de Roma grande, la noche desaparecida.
VII
Noruega y Dinamarca y la isla Británica,
Por los unidos hermanos serán vejados,
El jefe Romano salido de sangre Gala,
Y los ejércitos a los bosques repelidos.
VIII
Los que estaban en el reino para saber.
En el Real cambio se empobrecerán:
Unos exiliados sin apoyo, oro no tendrán,
Letrados y letras no serán muy apreciados.
IX
En los sagrados templos se harán escándalos,
Contados serán por honor y alabanzas,
De uno que se graba de plata, de oro las medallas,
El fin será en tormentos bien extraños.
X
Un poco de tiempo los templos de colores,
De blanco y negro los dos entremezclados:
Rojos y amarillos les parecerán los suyos,
Sangre, tierra, peste, fuego de agua enloquecida.
XI
De siete ramas a tres serán reducidos,
Los mayores serán sorprendidos por muerte,
Fratricidas los dos serán seducidos,
Los conjurados que duermen serán muertos.
XII
Levantar ejércitos para subir al Imperio,
Del Vaticano la sangre Real aguantará:
Flamencos, Ingleses, España con Aspire,
Contra Italia y Francia contenderán.
XIII
Un dudoso no llegará lejos del reino,
La mayor parte querrá sostenerlo,
Un capitolio no querrá en absoluto que reine,
Su gran carga no podrá mantener.
XIV
Lejos de su tierra Rey perderá la batalla,
Pronto a escapar perseguido y preso,
Ignaro capturado bajo la dorada malla,
Bajo falso hábito y el enemigo sorprendido.
XV
Bajo la tumba será hallado el Príncipe,
Que habrá su premio sobre Nuremberg,
El Español Rey en Capricornio leve.
Engañado y traicionado por la gran Vuitemberg.
XVI
En que encantado sea del joven Milve,
Por los Normandos de Francia y Picardía,
Los negros del templo de lugar de Selva Negra,
Darán albergue y fuego de Lombardia.
XVII
Tras las limas quemadas los arrieros,
Obligados serán cambiar hábitos diversos,
Los Saturninos quemados por los molineros.
Fuera de la mayoría que no será cubierta.
XVIII
Por los Físicos el gran Rey dejado,
Por suerte no arte del Ebrio está vivo.
Él y su yerno al reino alto elevado.
Gracia otorgada a gente que Cristo quiere.
XIX
La verdadera llama tragará a la dama,
Que querrá poner los Inocentes sobre el fuego,
Cerca del asalto el ejército se inflama,
Cuando en Sevilla monstruo como buey sea visto.
XX
La unión falsa será de poca duración,
Los unos cambiados reformando a la mayoría,
En las naves será gente endurecida,
Cuando haya en Roma un nuevo leopardo.
XXI
Cuando los del polo ártico unidos juntos,
En Oriente gran temor y espanto,
Elegido nuevo, sostenido el grande tiembla,
Rodas, Bizancio de sangre Bárbara teñida.
XXII
En la tierra del gran templo Celta,
Sobrino en Londres por paz falsa asesinado,
La barca entonces será cismática,
Libertad falsa será de cuerno y grito.
XXIII
De espíritu de reino descreídos,
Y serán pueblos levantados contra su Rey,
Pax hecha de nuevo, santas leyes empeoradas,
Rapis nunca pasó tan duro trance.
XXIV
Marte y el cetro se encontrarán en conjunción,
Bajo Cáncer calamitosa guerra,
Un poco después será nuevo Rey ungido,
Que por mucho tiempo pacificará la tierra.
XXV
Por Marte contrario será la monarquía,
Del grande pescador en problema ruinoso,
Jóven negro rojo tomará la jerarquía,
Los traidores irán día brumoso.
XXVI
Cuatro años el asedio alguien sostendrá,
Uno sobrevivirá libidinoso de vida,
Ravena y Pisa, Verona se mantendrán,
Para elever la cruz del Papa porfía.
XXVII
En las islas de cinco ríos a uno,
Por el creciente del gran Quireno Selín,
Por las brumas del aire furor de uno,
Seis escapados, escondidos en fardos de lino.
XXVIII
El gran Celta entrará en Roma,
Llevando masa de exiliados y proscritos:
El gran pastor condenará a muerte a todo hombre,
Que por el gallo esté en los Alpes unidos.
XXIX
La viuda santa escuchando las noticias,
De sus descendientes puesta en perplejidad y turbación:
Que será conducida a apaciguar las querellas,
Por su investigación de actores será llenada,
XXX
Por la apariencia de santa santidad,
Será traicionada a los enemigos la sede:
Noche que se creía dormir con seguridad,
Cerca de Brabante irán los de Lieja.
XXXI
Rey encontrará lo que deseaba tanto.
Cuando el Prelado sea tomado por error:
Responder al Duque le traerá mal contento,
Que en Milán llevará a varios a muerte.
XXXII
Por traiciones de vergas a muerte golpeado,
Capturado será por su desorden,
Consejo frívolo al gran cautivo oído,
Nacido por furor cuando Berich vaya a morder.
XXXIII
Su mano última por Alus sanguinaria,
No se podrá por el mar garantizar:
Entre dos ríos temer mano militar:
Al negro el airado hará arrepentirse.
XXXIV
De fuego volante la maquinación,
Vendrá turbar al gran jefe asediado:
Dentro habrá tal sedición,
Que en desesperación estarán los vencidos.
XXXV
Cerca de Rion, y cerca de blanca lana,
Aries, Tauro, Cáncer, Leo, Virgo.
Marte, Júpiter, el Sol arderá gran llanura,
Bosques y ciudades letras escondidas al cirio.
XXXVI
Ni bien ni mal por batalla terrestres,
Ni llegará a los confines de Perusa:
Rebelde Pisa, Florencia verá malestar,
Rey noche herido sobre mula con negra gualdrapa.
XXXVII
La obra antigua se acabará,
Del techo caerá sobre el gran mal ruina:
Inocente hecho muerte se acusará,
Culpable escondido soto bajo la escarcha.
XXXVIII
A los derrotados de paz los enemigos,
Tras haber a Italia superado,
Negro sanguinario, rojo será ganado
Fuego, sangre derramar, agua de sangre teñida.
XXXIX
El hijo del reino por paternal toma,
Expoliar será para liberar:
Junto al lago Trasimeno el azur tomado,
La tropa rehén por demasiada embriaguez.
XL
Grande de Maguncia por grande sed extinguir,
Será privado de su gran dignidad:
Los de Colonia tan fuerte se quejarán,
Que la gran grupa al Rin será arrojada.
XLI
El segundo jefe del reino de Dinamarca,
Por los de Frisia y la Isla Británica,
Hará desprender más de cien mil marcos,
En vano explotar viaje a Itálica.
XLII
A Logmion será entregado el reino,
Del gran Selin que más hará de hecho:
Por los Italos extenderá su enseña,
Regido será por prudente contrahecho.
XLIII
Mucho tiempo estará sin estar habitada,
Donde Sena y Marme alrededor vienen a regar:
Del Támesis y marciales tentada,
Engañados los guardias creyendo rechazar.
XLIV
De noche por Nantes Iris aparecerá,
Artes marinas suscitarán la lluvia:
Árabe sima gran flota hundirá,
Un monstruo en Sajonia nacerá de oso y puerca.
XLV
El gobernador del reino bien sabio,
No consentirá queriendo a hecho Real:
Melilla flota por el contrario viento,
La reenviará a su más desleal.
XLVI
Un justo será al exilio reenviado,
Por pestilencias a los confines de Nonseggle.
Respuesta al rojo le hará desviado,
Rey retirando a la Rana y al Águila.
XLVII
Entre dos montes los dos grandes en asamblea,
Abandonarán su simultáneo secreto,
Bruselas y Dole por Langres agobiados,
Para Malinas ejecutar su peste.
XLVIII
La santidad demasiado falsa y seductora,
Acompañada de una lengua discreta:
La ciudad vieja, y Parma demasiado apresurada,
Florencia y Siena quedarán más desiertas.
XLIX
De parte de Mammer gran Pontífice.
Sojuzgará los confines del Danubio:
Perseguir las cruces por hierro saqueo y robo.
Cautivos, oro, sortijas de mil rubies.
L
En el pozo se encontrarán los huesos,
Será el incesto cometido por la madrastra:
El estado cambiado, se querrá ruido y alboroto.
Y se tendrá Marte esperando a su astro.
LI
Pueblo reunido, ver nuevo espectáculo,
Príncipes y Reyes por muchos asistentes,
Pilares que fallan, muros, pero con milagro
El Rey salvado y treinta de los presentes
LII
En lugar del grande que será condenado,
De prisión fuera, su amigo en su lugar:
La esperanza Troyana en seis meses juntos muerte nacida,
El Sol en la urna será pintado río helado.
LIII
El gran Prelado Celta al Rey sospechoso,
De ncohe a la carrera saldrá del reino:
Por Duque fértil a su gran Rey Bretaña.
Bizancio en Chipre y Túnez sin sospecharlo.
LIV
Al despuntar del día al segundo canto del gallo.
Los de Túnez, de Fez y Bujía.
Por los Árabes cautivo el Rey de Marruecos,
El año mil seiscientos y siete de Liturgia.
LV
Al calmado Duque, arrancándole el linaje.
Vela Arabesca vea, súbito descubrimiento.
Trípolis, Gulo y los de Trapisonda,
Duque preso, Marnegro y la ciudad desierta.
LVI
El temido ejército del enemigo Narbonés,
Atemorizará tanto a los Hespéricos:
Perpiñán vació por el ciego darbón,
Luego Barcelona por mar dará las picas.
LVII
Aquel que sea antes en el reino,
Teniendo jefe rojo cerca de la jerarquía,
Áspero y cruel y se hará tanto temer,
Sucederá a sagrada monarquía.
LVIII
Entre lso dos monarcas alejados,
Cuando el Sol por Selín claridad perdida,
Simultaneidad grande entre dos indignados,
Que a las Islas y Siena la libertad dada.
LIX
Dama en furor por rabia de adulterio,
Vendrá su Príncipe conjurados nombres decir:
Pero breve conocido será el vituperio,
Que serán llevados diecisiete al martirio.
LX
El Príncipe fuera de su tierra Celta,
Será traicionado, engañado por intérprete:
Rouen, La Rochelle por los de Armónica,
En el puerto de Blaue engañados por monje y cura.
LXI
El gran tapíz plegado no mostrará,
Más que a medias la mayor parte de la historia:
Expulsado del reino lejos áspero aparecerá,
Que en hecho bélico todos lo creerán.
LXII
Demasiado tarde los dos las flores serán perdidas,
Contra la ley serpiente no querrá hacer:
Fuerzas Ligures por galope confundidas,
Savona, Albenga por monje gran martirio.
LXIII
La dama sola en el reino queda,
El único restante primero en el lecho de honor,
Siete años será de dolor explorada,
Después larga vida en el reino por gran hora.
LXIV
No se alcanzará ningún final,
Todos los receptores irán engañados,
De paz y tregua, tierra y mar protestados,
Por Barcelona flota tomada con trabajo.
LXV
Gris y despacho mdia abierta guerra,
De noche serán asaltados y saqueados,
El despacho tomado pasará por el aprieto,
Su templo abierto, dos en cal quemados,
LXVI
En el fundamento de la nueva secta,
Estará los huesos del gran Romano encontrados,
Sepulcro en mármol aparecerá cubierto,
Tierra tiembla en Abril, mal desaparecido.
LXVII
Al gran Imperio sucederá otro
Bondad distante más de felicidad:
Regido por uno salido no lejos de la pobreza,
Corroer reinos gran infelicidad.
LXVIII
Cuando los soldados furor sedicioso,
Contra su jefe sea de noche hierro brillar:
Ënemigo de Alba sea por mano furiosa,
Cuando vejada Roma, y principales seducir.
LXIX
La piedad grande será sin mucho tardar,
Los que daban serán obligados a tomar:
Nudos, muertos de hambre, sed, vendados,
Los montes pasar cometiendo gran escándalo.
LXX
De jefe del mundo gran Quirén será,
Ninguno después armado, temido, respetado:
Su fama y loores los cielos sobrepasarán,
Y como único título victorios muy contento,
LXXI
Cuandoi el gran Rey emparente,
Antes de que haya del todo el alma entregado:
El que menos venga a lamentarse,
Por Leones, Águilas, cruces, corona vencida.
LXXII
Por furor fingido de emoción divina,
Será la mujer del grande violada:
Jueces queriendo dañar tal doctrina,
Víctima al pueblo ignorante inmolada,
LXXIII
En ciudad grande un monje y artesano,
Cerca de la puerta alojado y en las murallas,
Contra Módena secreto, cauteloso.
Traición bajo aspecto de esponsales.
LXXIV
La expulsada al reino volverá,
Sus enemigos hallados conjurados:
Más que nunca su tiempo triunfará,
Tres y setenta a muerte muy seguro.
LXXV
El gran piloto por Rey será llamado,
Dejar la flota para más alto puesto alcanzar:
Siete años después será contrabandado,
Bárbara armada hará Venecia temer.
LXXVI
La ciudad antigua de ateriorada forja,
No pudiendo al tirano soportar:
El mango falso en el templo cortar garganta,
Los suyos el pueblo a muerte querrá enviar.
LXXVII
Por la victoria del burlado fraudulento,
Dos flota una, la revuelta Germania.
El jefe asesinado y su hijo en la tienda,
Florencia, Imola perseguidas en Romaña.
LXXVIII
Gritar victoria del gran Selin creciente,
Por los romanos será el Águila clamada,
Ticino, Milán y Genoves lo consienten.
Después por ellos mismos Basilea grande reclamada.
LXXIX
Cerca de Tesino los habitantes de Loira.
Garona y Saona, Sena, Tain y Gironda,
Más allá de los montes levantarán promontorio,
Conflicto dado, Pau garantizado, sumergida ola.
LXXX
De Fez el reino pasará a los de Europa,
Fuego su ciudad, y hoja cortará:
El grande de Asia tierra y mar con gran tropa,
Que livido, pálida, cruz a muerte perseguirá.
LXXXI
Llanto, gritos lamentos, alaridos, terror.
Corazón inhumano, cruel, negro y transido:
Leman, las Islas, de Génova los mayores,
Sangre derramada, frío, hambre, para nadie perdón.
LXXXII
Por los desiertos de lugar libre y feroz,
Vendrá errar sobrino del gran Pontífice:
Hundido por siete como un pesado tronco,
Por los que después ocuparán Cife.
LXXXIII
El que tendrá tanto honor y caricias,
A su entrada de la Gala Bélgica,
Tiempo después cometerá tanta rudeza,
Y será contra la flor tan bélica.
LXXXIV
Quien en Esparta Claudio no pudo reinar,
Hará tanto por vía de la seducción:
Que de corto, largo, lo hará arañar,
Que contra rey hará su perspectiva.
LXXXV
La gran ciudad de Tarsis por Galos,
Será destruída, cautivos todos en Turbante:
Socorro por mar del gran Portugués,
Primero de verano el día de San Urbano.
LXXXVI
El gran Prelado un día después de su sueño,
Interpretado al revés de su sentido,
De la Gascuña le llegará un monje,
Que hará elegir al gran Prelado de Sens.
LXXXVII
La Elección hecha en Francfurt,
No tendrá lugar, Milán se opondrá:
El más próximo parecerá tan fuerte,
Que al otro lado del Rin a los mareschs perseguirá.
LXXXVIII
Un reino grande quedará desolado,
Cerca del Ebro se reunirán:
Montes Pirineos le darán consuelo,
Cuando en Mayo haya temblores de tierra.
LXXXIX
Entre dos cepos pies y manos atados,
De miel cara untada, y de leche sustentado:
Avispas y moscas amor fingido,
Agoreros falsear, Cife tentado.
XC
El deshonor hediondo abominable,
Tras el hecho será felicitado:
Gran excusado, para no ser favorable,
Que a paz Neptuno no será incitado.
XCI
Del conductor de la guerra naval,
Rojo desenfrenado, severo, horrible garra,
Cautivo escapado del mayor en una cesta:
Cuando nacerá del grande un hijo de Agripa.
XCII
Príncipe de belleza tan encantadora,
Al jefe llevado, el segundo hecho traición:
La ciudad con la espada de pólvora cara adusta,
Por muy grande asesinato el jefe del rey odiado.
XCIII
Prelado avaro de ambición equivocada.
Nada será demasiado para pedirse:
Sus mensajeros, y él bien atrapado,
Todo al revés ver quien la madera tajaría.
XCIV
Un rey airado será con los rebeldes,
Cuando prohibidos sean los ameses de guerra:
El veneno teñido de azúcar por las frambuesas,
Por las aguas asesinatos, muertos diciendo aprieta aprieta.
XCV
Por detractor calumniado apenas nacido,
Cuando sean hechos enormes y marciales:
La menos parte dudosa al primogénito,
Y pronto en el reino serán hechas porciones.
XCVI
Gran ciudad a los soldados abandonada,
Nunca vio mortal tumulto tan próximo:
¡Oh que odiosa mortandad se aproxima!
Ni una ofensa le será perdonada.
XCVII
Cinco y cuarenta grados cielos arderá,
Fuego acercándose a gran ciudad nueva,
Al instante gran llama esparcida saltará,
Cuando se quiera de Normandos hacer prueba.
XCVIII
Arruinada en los Vosgos de miedo tant terrible,
Su gran ciudad tinta, hecho pestilente,
Saquear Sol, Luna y violar sus templos:
Y los dos ríos enrojecer de sangre que cae.
XCIX
El enemigo docto se tomará confuso,
Gran campo enfermo, y de hecho por emboscadas:
Montes Pirineos y Poenus le habrán rehusado,
Cerca del río descubriendo antiguos refugios.
C
Hija del Aura, asilo del malsano,
Donde hasta el cielo se ve el anfiteatro:
Prodigio visto, tu mal está muy cercano,
Serás cautiva, y de veces más de cuatro.



7. CENTURIA VII
I
El arca del tesoro por Aquiles engañada,
A los procreados sabido el cuadrangular:
Para el hecho Real el cómo será sabido,
Cuerpo visto ahorcado a la vista del pueblo.
II
Por Marte abierto Arlés le dará la guerra,
De noche serán los soldados sorprendidos:
Negro, blanco a la India disimulados en tierra,
Bajo la falsa sombre traidores vereis y oireis.
III
Tras Francia la victoria naval,
Los Barcinones, Selinones, los Foceos,
Hiedra de oro, yunque metido en la bala,
Los de Tolón al fraude serán consentidos.
IV
El Duque de Langres asediado en Dolle,
Acompañado de Autun y Lioneses:
Ginebra, Ausburgo, unidos los de Mirandola,
Pasar los montes contra los de Ancona.
V
Vino en la mesa será derramado,
El tercero no tendrá lo que pretendía:
Dos veces de noche a Parma descendido,
Perusa en Pisa hará lo que el quería.
VI
Nápoles, Palermo y toda Sicilia,
Por mano bárbara serán deshabitados,
Córcega, Salermo y de Cerdeña la Isla.
Hambre, peste, guerra, fin de los males intentados.
VII
Sobre el combate grandes caballos ligeros,
Se gritará al gran creciente confundido:
De noche matar montes, hábitos de pastores,
Abismos rojos en las fosas profundas.
VIII
Flora, huye, huye el más próximo Romano,
En Fesolano será dado conflicto:
Sangre derramada, los más grandes cogidos con la mano.
Ni templo ni sexo será perdonado.
IX
Dama en ausencia de su gran capitán,
Será perdida en amores por el Virrey,
Falsa promesa y desgraciado abrazo,
Entre las manos del gran Príncipe Barois.
X
Por el gran príncipe limítrofe de Mans,
Valioso y valiente jefe del gran ejército:
Por mar y tierra de Galos y Normandos,
Caspre pasar Barcelona saqueada Isla.
XI
El infante Real despreciará a la madre.
Ojo, pies heridos, rudo desobediente,
Noticia a dama extranjera y muy amarga,
Serán asesinados de los suyos más de quinientos.
XII
El gran nacido después hará el fin de la guerra,
A los dioses reúne los excusados:
Cahors, Moissac irán lejos del cerco,
Rechazado Lestore, los de Agen arrasados.
XIII
De la ciudad marina y tributaria,
La cabeza rapada tomará la satrapia:
Expulsar sórdido que luego será contrario,
Por catorce años se mantendrá la tiranía.
XIV
Falso exponer vendrá topografía,
Serán las criptas de los monumentos abiertas:
Pulular secta, santa filosofía,
Por blancas, negra y por antiguas verdes.
XV
Ante ciudad de Insubria comarca,
Siete será el sitio ante ella puesto:
El muy grande Rey hará su entrada,
Ciudad más libre sin sus enemigos.
XVI
Entrada profunda por la gran Reina hecha,
Volverá el lugar poderoso inaccesible:
El ejército de los tres Leones será derrotado,
Haciendo dentro cosas odiosas y terribles.
XVII
El Príncipe raro de piedad y clemencia,
Vendrá a cambiar por muerte gran conocimiento,
Por gran reposo el reino trabajado,
Cuando el grande pronto será condenado.
XVIII
Los asediados colorearán sus impedimentos,
Siete días después harán cruel salida,
En la repulsa, fuego sangre. Siete muertos con hacha.
Dama cautiva que tenía la paz tejida.
XIX
El fuerte de Nicea no será combatido,
Vencido será por rutilante metal.
Su acto será por largo tiempo debatido,
A los ciudadanos extranjeros espantajo.
XX
Embajadores de Toscana lengua,
Abril y Mayo Alpes y mar pasados,
El del terreno expondrá la arenga.
Vida Gala no viniendo a borrar.
XXI
Por pestilente enemistad de los Vosgos.
Disimuladamente expulsará al tirano.
En el puente de Sorgues se hará el cambio,
De llevar a la muerte a él y su seguidor.
XXII
Los ciudadanos de Mesopotamia,
Irán al encuentro amigos de Tarragona,
Juegos, ritos, banquetes, toda la gente dormida,
Vicario en el Ródano, tomada ciudad, los de Ausonia.
XXIII
El Real cetro estará obligado a tomar,
Lo que sus predecesores habían comprometido.
Luego que el anillo se hará mal oír.
Cuando se haga el palacio saquear.
XXIV
El enterrado saldrá del túmulo,
Hará de caderas atar el fuerte del puente.
Envenenado con huevos de Barbo.
Grande de Lorena por el Marqués del Puente.
XXV
Por guerra largo todo, el ejército agotar.
Que para soldados no hallarán pecunio.
En lugar de oro, de plata, cuero se acuñara,
Galo bronce, sellado creciente de Luna.
XXVI
Fustas y galeras alrededor de siete navios,
Será librada una mortal guerra,
Jefe de Madrid recibirá golpe de dardo,
Dos escapados, y cinco llevados a tierra.
XXVII
Al flanco de Vasc la gran caballería,
Cerca de Ferrara impedidos por el bagaje,
Listos en Turín harán tal cacería,
Que en el fuerte cambiarán sus rehenes.
XXVIII
El capitán conducirá gran presa,
Sobre la montaña de enemigos más cercana:
Rodeado, por fuego hará tal vía,
Todos escapados, o treinta abrasados.
XXIX
El gran Duque de Alba se rebelará,
A sus grandes padres hará traición:
El grande de Guisa le debelará,
Cautivo llevado y monumento elevado.
XXX
El saqueo se acerca, fuego, gran sangre derramada,
Po, grandes ríos, de los boyerros la empresa,
De Génova, Niza tras larga espera,
Foussan, Turín, en Saullan la toma.
XXXI
De Languedoc, y Gutena más de diez,
Mil querrán los Alpes pasar:
Grandes Alóbroges ir contra Brindisi,
Aquino y Brescia les harán retroceder.

XXXII
Del monte Real nacerá de una casandra,
Quien cueva y cuenta vendrá a tiranizar,
Levantar fortuna de la marca Milanesa.
Faenza, Florencia de oro y gente agotar.
XXXIII
Por fraude reina, fuerzas expoliar,
La flota obsesa, pasajes al espía,
Dos santos amigos se aliarán,
Despertar odio largo tiempo lantete.
XXXIV
El gran pesar estará la gente Gala,
Corazón vano, ligero creerá temeridad:
Pan, sal, ni vino, agua, veneno ni cerveza,
Mayor cautivo, hambre, frío, necesidad.
XXXV
El gran pecado lamentará, llorará,
De haber elegido, equivocados serán en la edad:
Apenas con ellos querrá estar,
Engañado será por los de su lengua.
XXXVI
Dios, el cielo, todo el divino verbo a las olas,
Llevados por rojos siete razas a Bizancio.
Contra los ungidos trescientos de Trebisonda,
Dos leyes pondrán, y horror, después creencia.
XXXVII
Diez enviados, jefe de nave llevado a la muerte,
De uno advertido, en flota guerra abierta.
Confusión jefe, uno se pica y muerde,
Leryn, Stecades naves, rumbo a la Nerte.
XXXVIII
El primogénito Real sobre corcel caracoleante.
Terminará por caer, tan rudamente correr,
Cara, labios, pie en el estribo lamentándose,
Arrastrado, sacado, horriblemente morir.
XXXIX
El conductor del ejército Francés.
Creyendo perder la principal falange,
Por encima del adoquinado de roca y pizarra.
Se hundirá en Génova gente extranjera.
XL
Dentro toneles fuera untados de aceite y de injerto,
Habrá veintiuno delante de la puerta cerrada.
En la segunda mirada por muertos harán proeza.
Ganad las puertas y de mirada asomad.
XLI
Los huesos de los pies y de las manos apretad,
Por ruido casa Mucho tiempo deshabitada,
Serán por sueños concebidos desterrados,
Casa salubre y sin ruido habitada.
XLII
Dos de los peces cogidos recién llegados,
En la cocina del gran Príncipe a dar,
Por el mancillado los dos en el acto conocidos,
Preso quien creía de muerte al primogénito dañar.



8. CENTURIA VIII
I
Pau, nacido, Loron más a fuego que a sangre será,
El Aude nadar, huir grande a los superiores:
Las urracas entrada rehusarán,
Pampon, Durance los mantendrá encerrados.
II
Condon y Aux y alrededores de Mirande,
Veo del cielo fuego que les rodea:
Sol Marte unido al León, después Mannande,
Rayo, gran granizo, muro caído en el Garona.
III
En el fuerte castillo de Vigilanne y Resviers,
Será encerrado el nonato de Nancy:
En Turín serán arduos los primeros,
Mientras que de duelo Lyon será transido.
IV
En Mónaco el Gallo será recibido,
El Cardenal de Francia aparecerá,
Por legación romana será engañado,
Debilidad del Águila, y fuerza en el Gallo nacerá.
V
Aparecerá templo reluciente adornado,
La lámpara y cirio en Borne y Bretevil.
Para Lucerna el cantón desviado,
Cuando se vea el gran Gallo en el ataúd.
VI
Claridad fulgúrea en Lyon aparente,
Reluciente, tomada Malta, súbitamente será extinguida:
Sardon, Maurice, tratará engañoso.
Ginebra en Londres al Gallo traición fingida.
VII
Verceil, Milán dará inteligencia,
En Turín será hecha la herida.
Correr por Sena agua, sangre, fuego por Florencia,
Unida elección de arriba abajo haciendo fuelle,
VIII
Cerca de Linterna, en toneles cerrados,
Chivaz hará para el Águila la intriga,
El elegido roto él sus gentes encerradas.
En Turín rapto esposa llevada.
IX
Mientras que el Águila y el Gallo en Savona,
Estén unidos, Mar, Levante y Hungría.
El ejército en Nápoles, Palermo, Marca de Ancona.
Roma, Venecia por Barba horrible grita.
X
Hedor grande saldrá de Lausana,
Que no se sabrá el origen del hecho:
Se echará fuera toda la gente lejana,
Fuego visto al cielo, pueblo extraño derrotado.
XI
Pueblo infinito aparecerá en Vicenza,
Sin fuerza, fuego quemará la basílica:
Cerca de Lunage derrota grande de Valente,
Cuando Venecia por muerte tome pica.
XII
Aparecerá cerca de Buffalor,
El alto y prócer entrado en Milán,
El abate de Foix con los de Saint Morre
Harán la trampa vestidos de villanos.
XIII
El cruzado hermano por amor desenfrenado,
Hará por Praytus a Bellorofon morin,
Lucha de mil años la mujer enfurecida,
Bebido el brebaje, los dos después morir.
XIV
El gran crédito de oro y plata en abundancia,
Hará cegar por libido el honor,
Será conocida del adúltero la ofensa,
Que llegará a su gran deshonor.
XV
Hacia Aquilón grandes esfuerzos por masa humana,
Casi Europa y el universo vejar,
Las dos iglesias pondrán en tal persecución,
Y a los Panones vida y muerte reforzar.
XVI
En el lugar que Hierón hizo su nave fabricar,
Tan gran diluvio será tan súbito,
Que no habrá lugar ni tierras donde refugiarse,
La ola subirá Fesulano Olímpico.
XVII
Los acomodados súbitamente serán desposeídos,
Por los tres hermanos el mundo puesto en trance:
Ciudad marina apresarán enemigos,
Hambre, fuego, sangre, peste, y de todos los males el doble.
XVIII
De Flora salido de su muerte será causa,
Un tiempo antes por joven y vieja boyera,
Por los tres lis le harán tal pausa.
Por su fruto salvaje como piel cruda madura.
XIX
A sostener la gran capa turbada,
Para esclarecerla los rojos marcharán,
De muerte familia será casi hundida,
Los rojos rojos al rojo abatirán.
XX
El falso mensaje por elección falsa,
Correr por urbano roto sin parar,
Voces aceptadas, de sangre capilla teñida.
Y a otro el imperio entregado.
XXI
En el puerto de Agde tres fuestas entrararán,
Llevando la infección, no fe y pestilencia.
Pasando el puente mil millares reunirán,
Y el puente romper a tercera resistencia.
XXII
Gorsan, Narbona, por la sal advertir,
Tucham, la gracia Perpiñán traicionada,
La ciudad roja no querrá consentir,
Por alta enseña gris vida fallida.
XXIII
Cartas encontradas de la Reina los cofres,
Ninguna firma sin ningún nombre de autor:
Por la policía serán escondidos los regalos,
Que no se sabrá quién sea el amante.
XXIV
El teniente a la entrada del zaguán,
Derribará al grande de Perpiñan,
Y cuidándose de salvar a Montpertuis,
Será burlado bastardo de Losignan.
XXV
Corazón del amante abierto de amor furtivo,
En el arroyo hará ilusionarse a la Dama:
El medio mal remedará fastidio,
El padre a los dos privará cuerpos del alma.
XXVI
De Catón se encuentra en Barcelona.
Puesto en descubrimiento lugar terroso y lejano.
El grande que tiene no tiene querrá Pamplona,
Por la abadía de Monserrat bruma.
XXVII
La vía en que uno sobre el otro fornica,
Del muy desértico fuera puesto bravo y honesto,
El escrito del Emperador de Fénix,
Uru al que a ninguno es.
XXVIII
Los simulacros de oro y de plata inflad.
Que tras el rapto al fuego fueron arrojados,
Al descubierto extintos todos y turbados,
En el mármol escrito, prescripto interponed.
XXIX
En el cuarto pilar donde se consagra a Saturno,
Por temblante tierra y diluvio hendido.
Bajo el edificio Saturnino encuentra urna,
De oro Capión encantado y luego rendido.
XXX
En Tolosa (o Toulouse) no lejos de Beluzer,
Haciendo un pozo hondo, palacio de espectáculo.
Tesoro hallado, cada uno irá a vejar.
Y en dos sitios muy cerca del ara.
XXXI
Primer gran fruto el príncipe de Persquiere,
Pero después se hará bien y cruel malvado.
En Venecia perderá su gloria fiera.
Y puesto a mal por el más alegre Selín.
XXXII
Guárdate rey Galo de tu sobrino,
Que hará tanto que tu único hijo
Será asesinado en Venus haciendo voto,
Acompañado de noche que tres y seis.
XXXIII
El grande nacerá de Verona y Vicenza,
Quien llevará un apellido bien indigno:
Quien en Venecia querrá hacer venganza,
El mismo tomado por hombre de acecho y signo.
XXXIV
Tras victoria del León en Lyon,
Sobre la montaña del Jura Hecatombe,
Delves y Brodes séptimo millón,
Lyon, Ulme, en Mansol muerte y tumba.
XXXV
En la entrada del Garona y Bayse,
Y el bosque no lejos de Damazan,
Pantanos helados, luego granizo y cierzo,
Dordoñones hielan por error de Mezan.
XXXVI
Será encargado conde ungir,
De Saulne y san Aulbin y Bel la obra,
Pavimentar de mármol torres largo tiempo desnudas,
No pasarán de resistir y obra maestra.
XXXVII
La fortaleza cercana al Támesis,
Caerá por entonces, el rey dentro encerrado,
Junto al puente será visto en camisa,
Uno delante muerte, después en el fuerte atrancado.
XXXVIII
El rey de Blois en Aviñón reinar,
Otra vez el pueblo monopolizado,
En el Ródano por mar hará bañar,
Hasta cinco, el último cerca de Nolle,
XXXIX
Quien haya está por príncipe Bizantino,
Será abuchado por príncipe de Toulouse:
La fe de Foix por el jefe Tolentino,
La faltará, no rehusando la esposa.
XL
La sangre del Justo para Torear la torada,
Para vengarse de los Saturninos
En el nuevo lago hundirán la manada,
Luego marcharán contra los Albanios.
XLI
Elegido será Renard sin decir palabra,
Haciendo penitencia pública viviendo de pan de cebada,
Tiranizará tanto a un gallo,
Poniendo en el suelo a los más grandes sobre su cuello.
XLII
Por avaricia, por fuerza y violencia,
Vejarán a los suyos los jefes de Orleans,
Cerca de San Memire asalto y resistencia,
Muerto en su tienda dirán que duerme.
XLIII
Por la decisión de dos cosas bastardas,
Sobrino de sangre ocupará el reino,
El lictorio serán los golpes de dardos,
Sobrino por llanto plegará la bandera.
XLIV
El procreado natural de Ogmión,
De siete a nueve del camido desviado
A rey de mucho tiempo y amigo bueno.
Debe a Navarra fuerte de Pau entregar.
XLV
La mano en cabestrillo y la pierna vendada.
Mucho tiempo el nonato de Calais llevará,
A la voz de consigna la muerte se retrasará.
Después en el templo en Pascua sangrará.
XLVI
Pablo mensoleo morirá a tres leguas del Ródano,
Huído los dos cercanos a tarascos estrechos:
Pues Marte hará el más horrible trono,
De gallo y de águila de Francia hermanos tres.
XLVII
Lago Trasimeno llevará testimonio,
Los conjurados estarán en Perusa,
Un despojado se fingirá sabio,
Matando Tedesco la golondrina y vencejo.
XLVIII
Saturno en Cáncer, Júpiter con Marte,
En febrero Caldondon salvatierra:
Asalto a Castellón asediado por tres partes,
Cerca de Briviesca conflicto mortal guerra.
XLIX
Saturno como buey Júpiter en el agua, Marte en picado,
Seis de febrero mortalidad tendrá,
Los de Cerdeña en Brujas tan grande brecha,
Que en Ponteroso jefe Berberisco morirá.
L
La pestilencia alrededor de Capadille,
Otra hambruna cerca de Sagon se prepara:
El caballero bastardo el buen senil,
Al grande de Túnez hará cortar la testa.
LI
El Bizantino haciendo oblación,
Tras haber Córdoba retomado:
Su camino largo reposo bien ganado:
Mar pasando presa por la Golongna tomada.
LII
El Rey de Blois en Aviñón reina,
De Abmois y semilla vendrá junto al Indre.
Uña en Poitiers santas alas arruinar,
Frente Boni... (incompleta).
LIII
En Bologne querrá lavar sus faltas,
No podrá hacerlo en el templo del sol,
Volará haciendo cosas tan altas.
Que en jerarquía no hubo nadie parecido.
LIV
Bajo el color de la unión marital,
Hecho magnánimo por Gran Quirén Selín,
Quintin, Arrás recuperados en el viaje,
De españoles hecho segundo tajo.
LV
Entre dos ríos se verá encerrado.
Toneles y barricas unidos para ir al otro lado,
Ocho puentes rotos jefe mientras encerrado,
Niños perfectos degollados con cuchillo.
LVI
La banda débil la tierra ocupará,
Los de arriba darán gritos horribles,
El gran tropel de este rincón se turbará,
Tumba cerca D nebro descubiertos los escritos.
LVII
De soldado simple llegará al imperio,
De ropa corta llegará a la larga,
Valiente en armas en la iglesia donde sea peor,
Vejar al clero como al agua hace la esponja.
LVIII
Reino en querella entre hermanos dividido,
Tomar las armas y el nombre Británico,
Título Anglicano será tarde aconsejado,
Sorprendidos de noche llevando aire Galo.
LIX
Por dos veces elevado, por dos veces descendido,
El oriente también el occidente debilitará,
Su adversario tras varios combates,
Por mar perseguido a la necesidad sucumbirá.
LX
Primero en Galia, primero en Rumania,
Por mar y tierra a los ingleses y París,
Maravillosos hechos por esa gran estirpe,
Violando monstruos perderá el Norlais.
LXI
Jamás por el descubrimiento del día,
No llegará al signo del cetro
Que todos sus sitios no lo sean en reposo,
Llevando al gallo presente del Tao con armas,
LXII
Cuando se vea expoliar el santo templo,
Más grande del Ródano sus sagrados profanar,
Entre ellos nacerá tan grande pestilencia.
Rey huído injusto no hará condenar.
LXIII
Cuando el adúltero herido sin golpe haya,
Asesinado a la mujer y al hijo por despecho,
Mujer desmayada al niño estrangulará:
Ocho cautivos presos, degollar sin parar.
LXIV
En las Islas los niños transportados,
Los dos de siete serán desesperados,
Los del campo serán apoyados,
Nombre, poel sujeta por ataduras desaparecida la esperanza.
LXV
El viejo frustado de principal esperanza.
Llegará a jefe de su Imperio:
Veinte meses soportará el reino gran poder,
Tirano, cruel, dejando a uno peor.
LXVI
Cuando la escritura D. M. encontrada,
Y cueva antigua con lámpara descubierta,
Ley, Rey y Príncipe Ulpiano probados,
Pabellón Reino y Duque bajo la cubierta.
LXVII
Par, Car, Nersaf, ruina gran discordia,
Ni uno ni otro tendrán elección,
Nersaf del pueblo tendrá amor y concordia,
Ferrara, Colonna gran protección.
LXVIII
Viejo Cardenal por el joven engañado.
Fuera de su cargo se verá desarmado,
Arlés ni monstruos, doble será percibido,
Y licueducto y el Príncipe embalsamado.
LXIX
Cerca del joven el viejo ángel bajará,
Y vendrá a coronarle al fin:
Seis años iguales a los más viejos rebajar,
De tres dos uno octavo serafín.
LXX
Entrará villano, amenazador infame,
Tiranizando la Mesopotamía
Todos amigos de adulteria dama,
Tierra horrible negra fisonomía.
LXXI
Crecerá el número tan grande de astrónomos.
Perseguidos, prohibidos y libros censurados.
El año mil seiscientos siete por sagrada bula,
Que nadie en lo sagrado estará seguro.
LXXII
En campo de Perusgia ¡Oh enorme derrota!
Y el conflicto muy cercano a Rávena,
Paso sagrado cuando sea fiesta.
Vencedor vencido caballo comer avena.
LXXIII
Soldado Bárbaro el gran Rey golpeará,
Injustamente no lejos de muerte
La avara madre del hecho causa será
Conjurado y reino en gran remordimiento.
LXXIV
En tierra nueva bien antes que Rey haya entrado,
Mientras súbditos le vengan a dar la bienvenida.
Su perfidia habrá tanto encontrado
Que a los ciudadanos lugar de fiesta y recepción.
LXXV
El padre y el hijo serán asesinados juntos
El perseguidor en su pabellón
La madre de Tours del hijo vientre tendrá preñado.
Esconderá verdor de hojas mariposa.
LXXVI
Más carnicero que rey en Inglaterra
Lugar oscuro nacido por fuerza tendrá el imperio:
Cobarde sin fe sin ley sangrará tierra.
Su tiempo se aproxima tanto que yo suspiro.
LXXVII
El anticristo muy pronto aniquilado,
Veintisiete años sangre durará la guerra.
Los herejes muertos, cautivos exiliados.
Sangre, cuerpos humanos, agua enrojecida, granizada la tierra.
LXXVIII
Un Braganas con la lengua torcida
Vendrá de los dioses el santuario,
A los herejes abrirá la puerta
Suscitando la iglesia militar.
LXXIX
Quien por hierro padre perderá nacido de Nonagenario.
De Gorgona estará la sangre derramada
En tierra extranjera hará todo callarse,
Que quemará a si mismo y a su hijo.
LXXX
De los inocentes la sangre de viuda y virgen,
Tantos malos actos por medio de su gran Roge.
Santos simulados templados en ardiente cirio.
De horror temor no se verá a nadie que se mueva.
LXXXI
El nuevo imperio en desolación,
Será cambiado del polo aquilonario.
De Sicilia vendrá la emoción
A turbar la empresa a Felipe, tributario.
LXXXII
Muerde largo, seco haciendo de buen criado.
Al final no tendrá más que su cese,
Ácido veneno y cartas al cuello.
Será cogido escapando en peligro.
LXXXIII
La mayor vela fuera del puerto de Zara,
Cerca de Bizancio realizará su empresa,
De enemigo pérdida y el amigo no estará
El tercero a los dos hará gran saco y toma.
LXXXIV
Paternal oirá de Sicilia sus gritos,
Todos los aprestos del golfo de Trieste.
Que se escucharán hasta en Trinacria,
De tantas velas huir, huir a la horrible peste.
LXXXV
Entre Bayona y San Juan de Luz
Será puesto de Marte el promontorio
A los esfuerzos del Aquilón Nanar guardará luz.
Después sofocado en la cama sin auditorio.
LXXXVI
Por Hermani Tolosa Villafranca.
Banda infinita, por el monte Adrián,
Pasa río, luchando en el puente al sitio
Bayona entre todos Bichoro gritando.
LXXXVII
Muerte conspirada en pleno efecto,
Cargo dado y viaje de muerte
Elegido, creado, recibido por los suyos extenuado,
Sangre de inocencia ante la fe por remordimiento.
LXXXVIII
En Cerdeña un noble Rey vendrá,
Que no tendrá más que tres años el Reino,
Varios colores con él altará,
El mismo tras cuitas al sueño acude.
LXXXIX
Para no caer en manos de su tío,
Que a sus hijos para reinar asesinó,
Orando al pueblo poniendo al pie sobre Peloncle
Muerto y arrastrado entre caballos bardados.
XC
Cuando los cruzados uno encontrado con sentido turbado
En lugar sagrado verá un buey cornudo
Por virgen puerco su sitio entonces quedará colmado
Por Rey ningún orden se mantendrá.
XCI
Agitados los campos de los Ródanos entrados
Donde los cruzados estarán casi unidos.
Los dos justillos en los sueños encontrados
Y un gran número por diluvio castigado.
XCII
Lejos fuera del reino en un azaroso viaje
Gran hueste conducida por él lo ocupará,
El Rey tendrá a los suyos como cautivos rehenes
A su regreso todo el país saqueará.
XCIII
Siete meses nada más obtendrá la prelatura
Por su muerte gran cisma aparecerá:
Siete meses durará de otro la prefectura,
Cerca de Venecia paz unión renacida.
XCIV
Ante el lago donde el más querido fue arrojado
En siete meses y su hueste desconfiada
Serán Hispanos por Albaneses derrotados,
Por retraso parte dará el conflicto.
XCV
El seductor será arrojado a la fosa,
Y encerrado hasta un día,
El clero unido el jefe con su bátulo
Picante derecho acallará los contenciosos.
XCVI
La Sinagoga estéril sin ningún fruto
Será recibida y entre los infieles
De Babilonia la hija del perseguido
Miseria y tristeza le cortarán las alas.
XCVII
En los confines del Var cambiar el Pompotans,
Cerca de la orilla los tres hermosos niños nacidos,
Ruina al pueblo por la edad compitiendo
Reino en el país cambiado luego verlo crecer.
XCVIII
Gentes de Iglesia su sangre se derramará,
Como agua en tal abundancia
Y por largo tiempo no será restañada
Verán en el clero ruina y dolor.
XCIX
Por el poder de tres Reyes temporales,
En otro lugar será puesta la santa sede:
Donde la sustancia del espíritu corporal,
Será repuesta y recibida por verdadera sede.
C
Por la abundancia del arma repartida
De arriba abajo por el bajo al más alto
Demasiado grande fe por juego vida perdida
De sed morir por abundante falta.



9. CENTURIA IX
I
En la casa del traductor de Bourc.
Se encontrarán las cartas sobre la mesa,
Tuerto, pelirrojo, blanco, canoso aguantará el tiempo,
Que cambiará al nuevo Condestable.
II
Desde lo alto del monte Aventino voz oída,
Vaciad, vaciad de todos los dos lados,
De la sangre de los rojos será la ira plena,
De Arimin Prato, Columna expelió
III
Magnavacca en Rávena gran turbación.
Conducidos por quince encerrados en Fornase:
En Roma nacerán dos monstruos de cabeza doble
Sangre, fuego, diluvio, los más grandes del espacio.
IV
El año siguiente descubiertos por el diluvio,
Dos jefes electos, el primero no resistirá
De huir sombre a uno de ellos el refugio
Saqueada caja que el primero mantendrá.
V
Tercer dedo del pie al primero parecerá
Un nuevo Monarca de abaja arriba.
Que Pisa y Lucca Tirano ocupará
Del precedente corregir el defecto.
VI
Por la Guyenne infinidad de Ingleses
Ocuparán en nombre de Angloaquitania,
Del Languedoc Ispalme Bordeleses.
Que nombrarán después Barboxitania.
VII
Quien abra el monumento encontrado,
Y no lo agarre con rapidez,
Mal le irá, y no podrá probar
Su mejor debe quedar Rey Bretón o Normando.
VIII
Después nacido Rey hace a su padre llevar a muerte,
Tras el conflicto de muerte muy deshonesta:
Escrito hallado, sospecha dará remordimiento,
Cuando el lobo cazado se eche sobre la litera.
IX
Cuando lámpara ardiente de fuego inextinguible
Sea hallada en el templo de las Vestales,
Niño hallada fuego, agua pasando por criba:
Morir agua Nimes, Tolouse caer los palacios.
X
Monje, monjesa de niño muerto expuesto,
Morir por osa, y raptado por porquero,
Por Foix y Pamies el campamento puesto
Contra Tolouse Carcasona levantar furriel.
XI
El justo sin justicia a muerte será llevado
Públicamente, y del medio extinto:
Tan gran peste en este lugar se producirá,
Que los juzgadores a huir serán obligados.
XII
La tanta plata de Diana y Mercurio,
Los simulacros en el lago se encontrarán:
El alfarero buscando arcilla nueva
Él y los suyos de oro serán plenos.
XIII
Los exiliados de la Soulongne
Conducidos de noche para ir a Lauxois,
Dos de Módena crueles de Bolonia,
Medios descubiertos por fuego de Burancois.
XIV
Puesto en llano calderón de infectores,
Vino, miel y aceite, montados sobre hornos,
Serán hundidos, sin decir nada malo de los malhechores
Siete humos apagados en el cañón de los atados.
XV
Cerca de Parpán los rojos detenidos,
Los del medio hundidos y llevados lejos:
Tres puestos en piezas, y cinco mal sostenidos,
Por el Señor y Prelado de Borgoña.
XVI
De castillo Franco saldrá la asamblea,
El embajador no grato será cisma:
Los de Ribiere estaránen la pelea,
Y en el gran abismo negarán la entrada.
XVII
El tercero primero peor que lo fuera Nerón,
Valietne mientras sangre humana derrame:
Reedificar hará el horno,
Siglo de oro muerto, nuevo Rey gran escándalo.
XVIII
El lirio del Delfín llevará a Nancy
Hasta en Flandes electos del Imperio,
Nueva obstrucción al gran Montmorency,
Fuera de su sitio pruebas entregadas con clara pena.
XIX
En medio del bosque Mayenne.
Sol en Leo el rayo caerá,
El gran bastardo salido del grande de Maine,
Este día Fougeres punta en sangre entrará.
XX
De noche vendrá por el bosque de Reines
Dos partes torcido Herne la piedra blanca,
El monje ngro en gris en Varennes
Elegido rumbo, a causa de tempestad, fuego, sangre, corte.
XXI
En el templo alto de Blois sagrado Salonne,
Noche puente del Loira, Prelado, Rey veloz,
Ardua victoria en la marisma del Sone,
De dónde prelatura de blancos eludiendo.
XXII
Rey y su corte en lugar de gran palacio.
Dentro el templo junto al palacio
En el jardín Duque de Mantor y el Alba,
Alba y Mantor puñal lengua y palacio.
XXIII
El después nacido jugando al fresco bajo la cuba.
Lo alto del techo en medio de su testa,
El padre Rey en templ saint Solonne.
Sacrificando consagrará humo de fiesta.
XXIV
Sobre el palacio de la roca ventanas
Serán secuestrados los pequeños reales,
Pasar céfiro Lutecia, Denis claustros.
Monja, malos comer verdes nueces.
XXV
Pasando los puentes, acercarse a los rosales,
Tarde llegado más que él crea,
Vendrán los Españoles a Beziers.
Que a aquella expulsión la empresa fallará.
XXVI
Niza salida sobre el nombre de cartas ásperas,
La gran capa hará regalo no suyo:
Cerca de Vultry en muros de verde alcaparras
Tras Plombin el viento en popa.
XXVII
De madera la guarda, calma al otro lado del puente,
Alto el golpe golpeará al Delfín,
El viejo conde maderas unidas pasará,
Pasando más allá del Duque el recto confin.
XXVIII
Vela, Simada, puerto Marséllico.
En Venecia puerto ir hacia Panones:
Partir del golfo y Seno Ilírico,
Devastación en Sicilia, Ligures cañonazos.
XXIX
Mientras que él a nadie da lugar,
Abandonar quiera lugar tomado no tomado:
Fuego nave ensangrentada, betún en Charlieu.
Serán Quintín Balez recobrados.
XXX
En el puerto de Pola y de San Nicolás.
Peligro Normando en el golfo Flanático,
Cap. de Bizancio calles gritar lamento,
Socorro de Cádiz y del gran filípico.
XXXI
El temblor de tierra en Mortara,
Cassich San Jorge medio derruido:
Paz, endormecida, la guerra despertará.
En templo en Pascua abismos hundidos.
XXXII
De fino porfiro profundo filón hallado.
Bajo la losa escritora capitolina:
Hueso pelo retorcido Romano fuerza probada,
Flota agitada en puerto de Metelino.
XXXIII
Hércules Rey de Roma y de Dinamarca.
De Galia tres Guia apodado,
Temblar Italia y la ola de San Marcos,
Primero sobre todos monarca renombrado.
XXXIV
El partido solo marido mitrado,
Regreso conflicto pasará sobre la teja:
Por quinientos un traidor será nombrado,
Narbona y Sauce por condales tendremos aceite.
XXXV
La Fernanda rubia será escoltada,
Dejar la flor, seguir al Macedonio:
Con gran necesidad desfallecerá en su ruta,
Y marchará contra el Mirmidón.
XXXVI
Un gran Rey capturado entre las manos de un Jonio.
No lejos de Pascua confusión golpe cuchillada:
Perpetuo cautivo tiempo que rayo en el odio,
Mientras tres hermanos se hieren y matan.
XXXVII
Puente y molinos en diciembre caídos.
En tal elevado lugar subirá el Garona:
Muros, edificio, Toulouse revolcados.
Que no se sabrá su lugar tanta matrona.
XXXVIII
La entrada de Blaye por La Rochelle y el Inglés,
Pasará más allá el gran Emacio,
No lejos de Aquisgrán esperará el Galo,
Ayuda, Narbona engañada por diversión.
XXXIX
En Arbisola, en Verona y Cagliari,
De noche conducidos por Savona, atrapad.
El vivo Gascón Turby y la Scerry.
Tras muro viejo y nuevo palacio, atacad.
XL
Cerca de Quintín en el bosque enmarañado,
En la Abadía estarán Flamencos atrincherados:
Los dos menores de golpes medios aturdidos,
Súbitamente oprimido y guardían todos encaminados.
XLI
El gran Quirén se hará con Aviñon,
De Roma cartas de miel llenas de amargura,
Carta embajada parte de Chanignon,
Carpentras tomada por duque negro roja pluma.
XLII
De Barcelona, de Génova y Venencia.
De Sicilia peste Monet unidos:
Contra Bárbaro flota tomando el rumbo.
Bárbaro repelido muy lejos hasta Túnez.
XLIII
Próximo a bajar el ejército Crucífero
Será avistado por los Ismailitas.
De todos los lados batidos por nave Ravier,
Pronto asaltada por diez galeras selectas.
XLIV
Emigrados, emigrados de Ginebra todos,
Saturno de oro en hierro cambiará,
El contra Raypoz exterminará a todos,
Antes del evento el cielo signos dará.
XLV
No se cansará nunca de pedir,
Gran Mendosus obtendrá su imperio
Lejos de la corte hará contramandar,
Piamonte, Picardía, París, Tirano el peor.
XLVI
Desalojad, huid de Toulouse los rojos,
Del sacrificio hacer penitencia,
El jefe del mal bajo la sombra de las calabeceras,
Muerto estrangular carnal profecía.
XLVII
Los infrascritos de indigno rescate.
Y de la multa tendrán contraaviso:
Cambio monarca puesto en tal peligro,
Encerrados en jaula se verán cara a cara.
XLVIII
La gran ciudad de Océano marítimo
Rodeada de balsas de cristal:
En el solsticio invernal y la primavera,
Será tentada por viento espantoso.
XLIX
Gante y Bruselas marcharán contra Amberes
Senado de Londres condenará a muerte a su Rey,
La sal y vino estarán en su contra.
Para ellos tener en reino desordenado.
L
Mendosus pronto llegará a su elevado reino.
Rechazando un poco a los Norlaris.:
El rojo palidece, el macho en el interregno.
El joven temor y espanto de Bárbaros.
LI
Contra las rojas sectas se aliarán,
Fuego, agua, hierro, cuerda por paz se agotará,
Al punto morir los que maquinen
Menos uno que mundo totalmente arruinará.
LII
La paz se acerca por un lado, y la guerra
Nunca fue su búsqueda tan grande.
Lamentará hombre, mujer, sangre inocente por tierra.
Y esto será de Francia por doquier.
LIII
El Nerón joven en las tres chimeneas.
Hará mozos vivos para arder arrojar,
Feliz quien lejos esté de tales intrigas,
Tres de su sangre le harán la muerte avistar.
LIV
Llegará al puerto de Corsibona
Cerca de Ravena, quien saqueará la dama,
En mar profundo legado de la Ulisbonne
Bajo roca escondidos rapiñarán setenta almas.
LV
La horrible guerra que en Occidento se apresta,
Al año siguiente vendrá la pestilencia
Tan horrible, que joven, viejo ni bestia.
Sangre, fuego, Mercurio, Marte, Júpiter en Francia.
LVI
Campo junto Noudam pasará Goussan villa,
Y en Malotes dejará su enseña,
Convertirá en instante más de mil,
Buscando los dos volver a poner en cadena y soga.
LVII
En lugar de Drux un Rey reposará
Y buscará ley cambiando de anaterna.
Mientras el cielo tan fuerte tronará,
Camada nueva Rey se suicidará.
LVIII
En el lado izquierdo de Vitry
Serán arrojados los tres rojos de Francia,
Todos muertos rojo, negro no asesinado.
Por los Bretones puestos a salvo.
LIX
En Ferté tomará Vidame
Nicole traje rojo que había dado la vida,
La gran Loyle nacerá que tendrá fama,
Dando Borgoña a Bretones por hastio.
LX
Conflicto Bárbaro en la Cometa negra,
Sangre derramada, temblar Dalmacia,
Gran Ismael pondrá su promontorio,
Ranes temblar, ayuda Lusitania.
LXI
Pillaje hecho en la costa marina,
Incita nova y padres llevados,
Varios de Malta por el acto de Mesina,
Estrechos cerrados serán mal pagados.
LXII
En la gran de Cheramon ágora
Serán cruzados por filas todos unidos,
El pertinaz Opi y Mandrágora,
Roncón de Octubre al tercero harán soltar.
LXIII
Lamentos y lloros, gritos y grandes alaridos
Cerca de Narbona en Bayona y en Foix,
¡Oh, qué horribles calamitosos cambios!
Antes que Marte gire algunas veces.
LXIV
El Emaciano pasará montes Pirineos.
En Marte Narbona no hará resistencia,
Por mar y tierra habrá tan gran intriga,
Jefe no teniendo tierra segura para establecerse.
LXV
En el rincón de la Luna vendrá a posarse
Donde será capturado y puesto en tiera extraña,
Los frutos inmaduros formarán gran alboroto.
Gran vituperio, a uno de gran alabanza.
LXVI
Paz, unión habrá y cambio.
Estados, cargos, ahajo arriba, y lo elevado por el suelo,
Preparar viaje, el fruto primerizo atormenta,
Guerra cesar, civil proceso debates.
LXVII
Desde arriba de los montes hasta las cercanías de Lisere
Puerto en la roca Valent cien reunidos
De Chasteauneuf Pierrelate en Donzere,
Contra la Crest Romans hace asamblea.
LXVIII
Del monte Aymar será noble oscurecido,
El mal vendrá en la unión de Saona y Ródano,
En bosque escondidos soldados día de Lucía,
Que no hubo jamás tan horrible trono.
LXIX
Sobre el monte de Bailly y la Bresle
Estarán escondidos en Grenoble los fieros.
Más allá de Lyon, Viena, aguas tan gran granizo,
Langoult en tierra quedará un tercio.
LXX
Aparatos cortantes en las antorchas escondidos
En Lyon el día del Sacramento,
Los de Viena serán muy pronto machacados
Por los cantones Latinos, Mascon no miente.
LXXI
A los lugares sagrados animales vistos de pelo,
con el que no osará el día,
En Carcasona por desgracia propícia
Será puesto para más amplia estancia.
LXXII
Todavía serán los santos templos manchados,
Y saqueados por Senado Tolosano,
Saturno dos tres ciclos girados,
En Abril, Mayo, gent de nueva leva.
LXXIII
En Foix entrado Rey encasillado Turbante,
Y reinará menos evolucionado Saturno,
Rey Turbante blanco Bizancio corazón vetado,
Sol, Marte, Mercurio cerca de la urna.
LXXIV
En la ciudad de Fertsod homicidio,
Hecho y hechos muchos bueyes antes no matar,
Regreso todavía a los honores de Artemisa,
Y a Vulcano cuerpos muertos sepultar.
LXXV
De Ambracia y del país de Tracia
Pueblo por mar, mal y ayuda Galo,
Perpetua en Provence Tracia,
Con vestigios de su costumbre y leyes.
LXXVI
Con el negro Rapz y sanguinario,
Salido del catre del inhumano Nerón,
Entre dos ríos mano izquierda militar,
Será asesinado por Jónico calderón.
LXXVII
El reino tomado el Rey convidará
La dama tomada a muerte jurados a suerte,
La vida al hijo de Reina se negará
Y la pelliza al fuerte de la consorte.
LXXVIII
La dama Grtega de belleza feea,
Feliz hecha de proceso innumerable,
Fuera trasladada al reino Hispánico,
Cuativa tomada morir muerte miserable.
LXXIX
El jefe de flota por fraudulenta estratagema,
Habrá tímidamente salir de sus galeras,
Salidos asesinados jefe renegado de galera,
Después por la emboscada le pagarán su salario.
LXXX
El Duque querrá a los suyos exterminar,
Enviará los más fuertes a lugares extraños,
Por tiranía Biza y Luz arruinar.
Después los Bárbaros sin vino harán vendimias.
LXXXI
El Rey artero escuchará sus emboscadas
De tres lados enemigos asaltar,
Un número extraño lagrimas de tos ferina
Vendrá Lemprin del traductor saltar.
106
LXXXII
Por el diluvio y la pestilencia fuerte,
La ciudad grande desde hace mucho tiempo asediada,
La centinela y guardia de mano muerta,
Súbitamente tomada, pero en nada ultrajada.
LXXXIII
Sol veinte de Tauro tan fuerte tierra tiembla,
El gran teatro repleto arruinará,
El aire cielo y tierra oscurecidos y perturbados,
Cuando al infiel Dios y santos arrollarán.
LXXXIV
Rey expuesto realizará la hecatombe,
Tras haber encontrado su origen.
Torrente abrir de mármol y plomo la tumba,
De un gran Romano de enseña Medusina.
LXXXV
Pasar Guyenne, Languedoc y el Ródano,
De Agen amos de Marmande y la Reole,
Abrir por fe pared, Foceo se mantendrá en su trono.
Conflicto cerca saint Pol de Manseole.
LXXXVI
Del burgo Lareyne llegarán directs a Chartres
Y harán cerca del puente Anthoni pausa.
Siete para la paz cautelosos como mártires
Harán entrada al ejército en París cerrado.
LXXXVII
En el bosque de Touphon roturado,
En la ermita será levantado el templo,
El Duque de Estempes por su astucia inventada,
Del monte Lehort prelado dará ejemplo.
LXXXVIII
Calais, Arras, socorro a Therbanne,
Paz y simulación simulará el vigia,
Soldada de Alobrox, descenderá por Roane,
Eludiendo pueblo que deshará el camino.
LXXXIX
Siete años será Felipe fortuna próspera,
Abatirá de los Árabes el esfuerzo
Tras su cenit perplejo complejo asunto,
Joven ogmyon hundirá su fuerte.
XC
Un capitán de la gran Germania
Se rendirá por simulado socorro
Al Rey de Reyes ayuda de Panonia,
Que su revuelta hará de sangre gran río.
XCI
La horrible peste Perynto y Nicópolis,
El Quersoneso aguantará y Marcelonia.
Tesalia devastará a Anfípolis,
Mal desconocido, y el rechazo de Antonio.
XCII
El Rey querrá en ciudad nueva entrar,
Por enemigos expugnarle se llegará
Cautivo liberado suciedades decir y perpetrar,
Rey fuera estar, lejos de enemigos aguantará.
XCIII
Los enemigos del fuerte bien alejados,
Por carros conducido el bastión,
Sobre los muros de Bourges destrozados,
Cuando Hércules bata al Emacio.
XCIV
Débiles galeras serán unidas juntas:
Enemigos falsos el más fuerte en murallas:
Débil asedidados Bratislava tiembla,
Lubeck y Mysme tendrán bárbara parte.
XCV
El nuevo acto conducirá el ejército
Cerca apamestano hasta cerca del arroyo.
Teniendo socorro de Milanesa elite,
Duque ojos privado en Milán hierro de jaula.
XCVI
En ciudad entrar ejército negado,
Duque entrará por persuasión,
A los débiles puertas clama ejército llevado.
Poniendo fuego, muerte, de sangre efusión.
XCVII
De mar flota en tres partes dividida,
A la segunda los víveres faltarán,
Desesperados buscando campos Elíseos.
Primeros en brecha entrados victoria alcanzarán.
XCVIII
Los afligidos por falta de un solo tanto,
Contraponiéndose a parte opuesta.
A los Lioneses mandará que obligado
Será rendirse al gran jefe de Molite.
XCIX
Viento Aquilón hará partir el sio,
Por muros echar cenizas, cal y polvo:
Por lluvias luego, que le harán más daño,
Última ayuda encuentra su frontera.
C
Naval pugna noche será superada,
El fuego, en las naves al Occidente arruina
Rúbrica nueva, la gran nave coloreada,
Irá al vencido, y victoria en ruma.



10. CENTURIA X
I
Al enemigo, el enemigo sea prometido,
No aguantará, los cautivos retenidos:
Capturados, prima muerte, y el resto en camisa.
Maldito el resto por ser apoyados.
II
Vela galera de nave esconderá,
La gran flota hará salir la menor,
Diez naves cercanas la volverán a repeler,
Gran vencida unidas a sí reunirse.
III
Y tras de cinco rebaños sacar,
Un fugitivo por Penelón dejará,
Falso murmurar, ayuda venida por entonces.
El jefe el sitio entonces abandonará.
IV
A medianoche conductor del ejército,
Le salvará súbito desvanecimiento,
Siete años más tarde la fama no dañada
A su regreso no dirá nunca que sí.
V
Albi y Castres harán nueva liga,
Nuevos Arrianos Lisboa y Portugal.
Carcasona, Toulouse consumarán su lid.
Cuando jefe nuevo monstruo de Lauragues.
VI
Sardon Nemans tan alto desboradarán
Que se deseará Deucalion renacer,
En el coloso la mayor parte huirá,
Vesta sepulcro fuego extinto aparecerá.
VII
El gran conflicto que se apresta en Nancy
El Emacio dirá todo yo someto,
La isla Británica por vino, sal en solsticio,
Mitad dos Fil, mucho tiempo no aguantará Metz.
VIII
Índice y pulgar profundizarán el frente
De Senegal el Conde a su hijo propio,
Myrnamea por varios de tomada frente.
Tres en siete días heridos de muerte.
IX
De Castellón higueras día de bruma,
De mujer infame nacerá soberano príncipe
Renombre de calzas perfúmanlo póstumamente.
Nunca Rey fue tan malo en su provincia.
X
Montones de asesinados, enormes adulterios,
Gran enemigo de todo el género humano,
Que será peor que abuelos, tíos y padres.
En hierro, fuego, agua, sanguinario e inhumano.
XI
Bajo Junquera peligroso paso
Hará pasar el póstumo su banda.
Los montes Pirineos pasar fuera su bagaje,
De Perpiñan correrá Duque a Tende.
XII
Elegido como Papa, de elegido será burlado,
Súbitamente con frecuencia emocionado dispuesto y tímido.
Por demasiada bondad a morir provocado,
Temor oprime la noche de su muerte guía.
XIII
Bajo el pasto de animal rumiante
Por ellos conducidos al vientre helbipólico,
Soldados escondidos, las armas ruido llevando,
No lejos tentados por ciudad Antipólica.
XIV
Urnel Vaucille sin consejo de sí mismos
Osado tímido, por temor tomado, vencido.
Acompañado de varias putas pálidas
En Barcelona a los cartujos vencidos.
XV
Padre duque viejo en años y de sed cargado.
En el día extremo hijo denegando
Dentro el pozo vivo muerto será ahogado,
Senado al hijo la muerte larga y ligera.
XVI
Felíz en el reino de Francia, feliz de vivir
Ignorando sangre, muerte, furor y rapiña.
Por no aduladores será llevado a envidia,
Rey desvestido, demasiado hígado en cocina.
XVII
La Reina Sometida viendo su hija pálida,
Por un pesar en el estómago encerrado,
Gritos lamentables habrá entonces en Angulema
Y del germano matrimonio excluído.
XVIII
El rango Lorenés dejará su sitio a Vendome.
El alto puesto abajo, el bajo puesto en alto.
El hijo de Harnón será elegido en Roma,
Y los dos grandes quedarán fuera.
XIX
Día que será por Reina saludado.
El día después el saludo, la oración:
La cuenta hecha razón y valor,
Antes humilde nunca fue tan contento.
XX
Todos los amigos que hayan tomado partido,
Por rudo en letras llevado a muerte y saqueado,
Bienes olvidados por resuelto grande abrumado,
Nunca Romano pueblo fue tan ultrajado.
XXI
Por despecho del Rey sosteniendo menor,
Será asesinado presentado los anillos:
El padre al hijo queriendo nobleza despuntar
Hecho, como en Persia otrora hicieran los Magos.
XXII
Por no querer consentir el divorcio,
Quien poco después será conocido indigno,
El Rey de las Islas será expulsado por la fuerza,
Puesto en su lugar quien de rey no tendrá signo.
XXIII
Al pueblo ingrat hechas las advertencias,
Cuando el ejérctio se apoderará de Antibes,
En el arco Mónaco harán las quejas
Y en Frejus uno al otro tomará Ribe.
XXIV
El cautivo príncipe en las Italias vencido
Pasará Génova, por mar hasta Marsella,
Por gran esfuerzo de foráneos vencido,
Salvo disparo barril licor de abeja.
XXV
Por Nebro abrir de Brisanne paso,
Bien alejado la rabia dará muestra
En Pelligouxe será cometido el ultraje.
De la gran dama sentada sobre la orquesta.
XXVI
El sucesor vengará a su cuñado,
Ocupar reino bajo sombre de venganza.
Abatido obstáculo su sangre muerte vitupera,
Mucho tiempo Bretaña estará con Francia.
XXVII
Por el quinto y un gran Hércules
Vendrán el templo abrir con mano militar,
Un Clemente, Julio y Ascanio reculados.
La espada, llave, águila, no tendrán nunca tan gran combate.
XXVIII
Segundo y tercero que harán la primera música
Será por Rey en honor sublime,
Por craso y magro casi medio tísico
Relación de Venus falsos volverá deprimidos.
XXIX
De Pablo Mansol en caverna caprina
Escondido y sacado por la barba,
Cautivo llevado como bestia mastín
Por Begurdanos llevado cerca de Tarbes.
XXX
Sobrino y sangre del santo recién llegado
Por el renombre sostienen arcos y cubierta
Serán expulsados y arrojados a muerte desnudos,
En rojo y negro convertirán su verde.
XXXI
El santo imperio irá a Germania,
Ismailitas encontrarán lugares abiertos.
Asnos querrán también Carmania,
Los seguidores de tierra totalmente cubiertos.
XXXII
El gran imperio cada uno debe serlo,
Uno sobre los otros lo obtendrá:
Pero poco tiempo será su reino y existencia.
Dos años en las naves se podrá sostener.
XXXIII
La facción cruel de ropas largas,
Esconderá bajo los agudos puñales:
Tomar Florencia el duque y lugar diflongo,
Su descubrimiento por inmaduros e infieles.
XXXIV
Galo que imperio por guerra ocupará,
Por su cuñado menor será traicionado,
Por caballo rudo cabriolero arrastrará.
Por el acto el hermano mucho tiempo será odiado.
XXXV
Hijo menor Real flagante de ardiente líbido,
Para gozar de prima hermana:
Vestido de mujer en el templo de Artemisa:
Paseante asesinado por desconocido del Maine.
XXXVI
Tras el rey de Zoco guerra hablando,
Las islas Harmóticas lo despreciarán:
Algunos años buenos royendo uno y pillando,
Por tiranía a la Isla cambiando presa.
XXXVII
La asamblea grande cerca del lago de Borget.
Se reunirá cerca de Montmelian:
Marchando más allá pensativos harán proyecto,
Chambery Moriane combate San Julían.
XXXVIII
Amor alegre no lejos llevado por el asedio,
En el santo Bárbaro estarán las guarniciones:
Ursinos Hadria por Galos harán daño,
Por miedo rendidos del ejército a los Grisones.
XXXIX
Primer hijo viuda desgraciado matrimonio,
Sin ningún hijo dos Islas en discordia.
Antes dieciocho incompetente edad,
De la otra parte más bajo será el acuerdo.
XL
El joven nacido en reino Británico,
Que habrá el padre agonizante recomendado,
El muerto Lonolo dará tópico,
Y a su hijo el reino demandado.
XLI
En la frontera de Caussade y Charlus,
No muy lejos del fondo del valle,
De villa Francia músico al son de laúdes,
Rodeados convulsos y gran carcoma.
XLII
El reino humano de Anglia paternidad,
Hará su reino por unión mantener:
Cautivo guerra en medio de su clausura,
Mucho tiempo la paz les hará mantener.
XLIII
El demasiado buen tiempo de bondad real,
Hace y deshace pronto súbita negligencia:
Ligero creerá fallo de esposa leal,
El condenado a muerte por su benevolencia.
XLIV
Cuando un Rey sea contra los suyos,
Nativo de Blois sojuzgará Ligures,
Mammel, Córdoba y los Dálmatas.
De siete luego la sombra a Rey suerte y muros.
XLV
La sombra del reino de Navarra no verdadero,
Hará la vida de fuerte ilegítima:
El voto prometido incierto de Cambrai,
Rey Orleáns dará muro legítim
XLVI
Vida suerte muerte del oro villano indigno,
Será de Sajonia no nuevo elector:
De Brunswick mandará de amor signo,
Falso dándolo al pueblo seductor.
XLVII
De Bourzeville a la Dama Guyrlande
Se le elevará por la traición hecha
El gran prelado de León por Formande,
Falsos peregrinos y encantador derrotado.
XLVIII
De lo más profundo de España enseña.
Saliendo del confin y fin de Europa,
Problemas pasando junto al puente de Laigne.
Será derrotado por banda su gran tropa.
XLIX
Jardín del mundo junto a ciudad nueva,
En el camino de montañas cavadas:
Será tomado y arrojado a la cuba.
Forzado a beber aguas sulfurosas envenenadas.
L
El Mosa en el día tierra de Luxemburgo,
Descubrirá Saturno y tres en luna:
Montaña y llano, villa, ciudad y burgo.
Lorne diluvio, traición por gran canalla.
LI
Los lugares planos bajos del país de Lorena.
Serán las bajas Alemanias unidas.
Por los del sitio Picardos, Normandos, del Maine,
Y en los cantones se reunirán.
LII
En el lugar donde Laye y Escalda se unen,
Serán las nupcias desde lejos preparadas:
En el lugar de Amberes donde basuras pasan,
Joven vejez consorte sin contaminar.
LIII
Las tres pellizas de lejos se batirán,
La mayor menos estará a la escucha:
El gran Selino no será ya más el patrón,
Le nombrará fuego peltre blanca ruta.
LIV
Nacida en este mundo por concubina furtiva,
A dos alturas puesta por las tristes noticias,
Entre enemigos será tomada cautiva,
Llevada a Malinas y Bruselas.
LV
Las desgraciadas nupcias celebrarán
Con gran alegría: pero el fin desgraciado,
Marido y madre nuera deseñarán,
El Febo muerto, y nuera más lamentable.
LVI
Prelado real su descendente muy caído,
Gran flujo de sangre saldrá por su boca,
El reino Anglo por reino respirado,
Mucho tiempo muertos vivos en Túnez como troncos.
LVII
El sublevado no conocerá su cetro,
Los hijos jóvenes del más grande maldecirá:
Nunca un más cruel ser existió,
Para sus esposas a muerte negra condenará.
LVIII
En el momento del duelo que el Selino monarca
Guerreará el joven Emacio:
Galo trastonar periclitar la barca:
Tentar Foceos al Poniente conservar.
LIX
En Lyon veinticinco de un hálito.
Cinco ciudadanos Germanos de Bresse, Latinos:
Por bajo noble concluirán larga cola
Y descubiertos por aullidos de mastines.
LX
Lloro por Niza, Mónaco, Pisa, Génova,
Savona, Siena, Capua, Módena, Malta,
Encima sangre y acero por añadidura:
Fuego, temblor de tierra, agua, desgracia no deseada.
LXI
Betta, Viena, Emorre Sacarbance,
Querrán entregar a los Bárbaros Panonia:
De fuego y sangre en ciudad de Bizancio
Los conjurados descubiertos por matrona.
LXII
Cerca de Sorbin para asaltar Hungría,
El heraldo de Brudes les advertirá:
Jefe Bizantino, Sallon de Esclavonia,
A ley de Árabes les convertirá.
LXIII
Cidrón, Ragusa, la ciudad del santo Hierón.
Pedirá el mendicante socorro:
Muerto hijo de Rey por muerte de dos airones.
El Árabe, Hungría harán el mismo recorrido.
LXIV
Llora Milán, llora Lucca, Florencia,
Que tu gran Duque sobre el carro subirá,
Cambiar la sede tomada de Venecia se adelanta.
Mientras que Colonia en Roma cambiará.
LXV
¡Oh vasta Roma, tu ruina se acerca!
Ni de tus muros, de tu sangre y sustancia:
El áspero por letras hará tan horrible atentado,
Hierro puntiagudo metido en todos hasta la empuñadura.
LXVI
El jefe de Londres por reino América,
La Isla de Escocia se endurecerá con la helada:
Rey Reb tendrá un tal falso Anticristo.
Que les llevará a todos en la confusión.
LXVII
El temblor tan fuerte en el mes de Mayo.
Saturno, Capricornio, Júpiter, Mercurio en el buey:
Venus, también Cáncer, Marte en Nonato.
Caerá granizo entonces mayor que un huevo.
LXVIII
El ejército del mar ante ciudad aguantará,
Después partirá sin hacer largo viaje:
Ciudadanos gran presa en tierra tomarán,
Regresar flota retomar gran ímpetu.
LXIX
El hierro reluciente de nuevo viejo criado,
Serán tan gandes por Mediodía Aquilón:
De su hermana propia grandes alas levantadas,
Huyendo asesinado al matorral de Ambellón.
LXX
El ojo por objeto hará tal excrecencia.
Tanto y ardiente que caerá la nieve,
Campo regado decaerá,
Que el primado sucumbirá en Regia.
LXXI
La tierra y el aire helarán tanta agua,
Cuando se venga en Jueves a venerar
El que será jamás fue tan bello,
De las cuatro partes vendrán a adorarle.
LXXII
El año mil novecientos noventa y nueve siete meses,
Del cielo vendrá un gran Rey de terror:
Resucitar el gran Rey de Algolmois,
Antes después de Marte reinar por dicha.
LXXIII
El tiempo presente con el pasado.
Será juzgaod por gran Jovialista:
El mundo tarde le será dejado,
Y desleal por el clero jurista.
LXXIV
En la revuelta del gran número séptimo,
Aparecerá en tiempo jeugos de Hecatombe,
No alejado de la gran edad milenaria,
Que los entrados saldrán de su tumba.
LXXV
Tan esperado no volverá jamás,
En Europa, en Asia aparecerá,
Uno de la liga salida del gran Hermes,
Y sobre todos Reyes de Oriente crecerá.
LXXVI
El gran Senado discernirá la pompa,
A uno que después será vencido perseguido,
Sus seguidores vendrán a toque de trompa
Bienes públicos, enemigos expulsados.
LXXVII
Treinta seguidores de la orden de los quintes
Proscritos, sus bienes donados a sus adversarios.
Todos sus méritos quedarán en faltas,
Flota dispersa entregada a los Corsarios.
LXXVIII
Súbita alegría en súbita tristeza,
Será en Roma a las gracias abrazadas,
Duelo, gritos, llantos, lágrima sangre excelsa alegría.
Contrariar bandas sorprendidas y tronchadas.
LXXIX
Los viejos caminos estarán todos embellecidos
Se pasará a Menfis advertidos
El gran Mercurio de Hércules flor de lis
Haciendo temblar tierra, mar y campos.
LXXX
En el reino grande del gran reino reinante,
Por fuerza de armas las grandes puertas de bronce
Hará abrir, el Rey y Duque victoriosos,
Puerto demolido, nave al fondo, día sereno.
LXXXI
Puesto tesoro templo ciudadanos Hespéricos,
En aquel retirado en secreto lugar:
El templo abrir los lazos famélicos,
Recuperar, maravillado, presa horrible en medio.
LXXXII
Gritos, llantos, lágrimas vendrán con cuchillos,
Pareciendo huir, darán último asalto:
El entorno parques plantar profundas mesetas
Vivos rechazados y asesinados en la toma.
LXXIII
Del batallar no será dado signo,
Del parque serán obligados a salir fuera:
De Gante los alrededores será conocida la enseña,
Que hará llevar de todos los suyos a muerte.
LXXXIV
Lo natural tan alto no baja,
El tardío regreso hará mardis contentos:
El Recloing no estará sin debates,
Empleando y perdiendo todo su tiempo.
LXXXV
El viejo tribuno al borde del abismo
Será apresurado, cautivo no entregar,
La vista no vista, el mal hablando tímido.
Por legítimo a sus amigos entregar.
LXXXVI
Como un grifón vendrá el Rey de Europa,
Acompañados por los del Aquilón,
De rojos y blancos conducirá gran tropa,
E irán contra el Rey de Babilonia.
LXXXVII
Gran Rey vendrá a tomar puerto cerca de Niza,
El gran imperio de la muerte hará
En Antibes pondrá su genio.
Por mar el Saqueo todo desvanecerá.
LXXXVIII
Pies y caballos en la segunda víspera
Harán entrada devastando todo por el mar:
En el puerto entrará de Marsella,
Lamentos, gritos y sangre, nunca hubo tiempo tan amargo.
LXXXIX
De ladrillo a mármol serán todos los muros reducidos,
Siete y cincuenta años pacíficos:
Alegría a los humanos, renovado el acueducto,
Salud, grandes frutos, alegría y tiempos maléficos.
XC
Cien veces morirá el tirano inhumano,
Puesto en su lugar sabio y bondadoso,
Todo el Senado estará bajo su mano,
Enojado será por maligno temerario.
XCI
Clero Romano el año mil seiscientos y nueve,
En la cumbre del año se hará elección:
De un gris y negro de la Compañía salido,
Que nunca fue tan maligno.
XCII
Ante el padre el hijo será muerto,
El padre después entre cuerdas de junco,
Ginebrino pueblo será abatido,
Yaciendo el jefe en medio como un tronco.
XCIII
La barca nueva recibirá los viajeros,
Allá y luego transferirán el Imperio:
Beaucaire, Arles retendrán los rehenes,
Cerca dos columnas encontradas de Porfirio.
XCIV
De Nimes, de Arles, y Viena despreciar,
No obedece todo al edicto del Hespérico:
A los laboriosos para el grande condenar,
Seis escapados en hábito seráfico.
XCV
En las Españas vendrá rey muy poderoso,
Por mar y tierra sojuzgando el Mediodía:
Este mal hará, abatiendo el creciente,
Bajar las alas a los del Viernes.
XCVI
Religión del nombre de los mares vencerá,
Contra la secta hijos Aduluncatú,
Secta obstinada deplorada temerá
De dos heridos por Alif y Alif.
XCVII
Trirremes llenos toda edad cautivos,
Tiempo bueno tiene mal, el dulce por amargura:
Presa a Bárbaros, muy pronto serán prontos.
Ansia de ver lamentar al viento la pluma.
XCVIII
El esplendor claro a doncella gozosa.
No lucirá más, mucho tiempo, será sin sal
Con mercaderes, rufianes, lobos odiosos,
Todos mezclados monstruo universal.
XCIX
El fin del lobo, el león, buey y asno,
Tímida dama estarán con mastines:
No más caerá por ellos el dulce maná,
Más vigilancia y custodia a los mastines.
C
El gran Imperio serán en Inglaterra,
El Pempotam de años más de trescientos:
Grande ejércitos pasar por mar y tierra.
Los Lusitanos no estarán contentos.

El Extraño // H.P. Lovecraft

Escrito por imagenes 09-12-2007 en General. Comentarios (1)

El Extraño // H.P. LOVECRAFT                                             enlace




Infeliz es aquel a quien sus recuerdos infantiles sólo traen miedo y tristeza. Desgraciado aquel que
vuelve la mirada hacia horas solitarias en bastos y lúgubres recintos de cortinados marrones y
alucinantes hileras de antiguos volúmenes, o hacia pavorosas vigilias a la sombra de árboles
descomunales y grotescos, cargados de enredaderas, que agitan silenciosamente en las alturas sus
ramas retorcidas. Tal es lo que los dioses me destinaron... a mí, el aturdido, el frustrado, el estéril, el
arruinado y sin embargo, me siento extrañamente satisfecho y me aferro con desesperación a esos
recuerdos marchitos cada vez que mi mente amenza con ir más allá, hacia el otro.
No sé dónde nací, salvo que el castillo era infinitamente horrible, lleno de pasadizos oscuros y con
altos cielos rasos donde la mirada sólo hallaba telarañas y sombras. Las piedras de los agrietados
corredores estaban siempre odiosamente húmedas y por doquier se percibía un olor maldito, como de
pilas de cadáveres de generaciones muertas. Jam ás había luz, por lo que solía encender velas y
quedarme mirándolas fijamente en busca de alivio; tampoco afuera brillaba el sol, ya que esas
terribles arboledas se elevaban por encima de la torre más alta. Una sola, una torre negra,
sobrepasaba el ramaje y salía al cielo abierto y desconocido, pero estaba casi en ruinas y sólo se
podía ascender a ella por un escarpado muro poco menos que imposible de escalar.
Debo haber vivido años en ese lugar, pero no puedo medir el tiempo. Seres vivos debieron haber
atendido a mis necesidades, y sin embargo no puedo rememorar a persona alguna excepto yo
mismo, ni ninguna cosa viviente salvo ratas, muerciélagos y arañas, silenciosos todos. Supongo que,
quienquiera me haya cuidado, debió haber sido asombrosamente viejo, puesto que mi primera
representación mental de una persona viva fue la de algo semejante a mí, pero retorcido, marchito y
deteriorado como el castillo. Para mí no tenían nada de grotescos los huesos y los esqueletos
esparcidos por las criptas de piedra cavadas en las profundidades de los cimientos. En mi fantasía
asociaba estas cosas con los hechos cotidianos y los hallaba más reales que las figuras en colores de
seres vivos que veía en muchos libros mohosos. En esos libros aprendí todo lo que sé. Maestro
alguno me urgió o me guió, y no recuerdo haber escuchado en todos esos años voces humanas..., ni
siquiera la mía; ya que, si bien había leído acerca de la palabra hablada nunca se me ocurrió hablar
en voz alta. Mi aspecto era asimismo una cuestión ajena a mi mente, ya que no había espejos en el
castillo y me limitaba, por instinto, a verme como un semejante de las figuras juveniles que veía
dibujadas o pintadas en los libros. Tenía conciencia de la juventud a causa de lo poco que recordaba.
Afuera, tendido en el pútrido foso, bajo los árboles tenebrosos y mudos, sol ía pasarme horas enteras
soñando lo que había leído en los libros; añoraba verme entre gentes alegres, en el mundo soleado
allende de la floresta interminable. Una vez traté de escapar del bosque, pero a medida que me
alejaba del castillo las sombras se hacían más densas y el aire más impregnado de crecientes
temores, de modo que eché a correr frenéticamente por el camino andado, no fuera a extraviarme en
un laberinto de lúgubre silencio.
Y así, a través de crepúsculos sin fin, soñaba y esperaba, aún cuando no supiera qué. Hasta que en
mi negra soledad, el deseo de luz se hizo tan frenético que ya no pude permanecer inactivo y mis
manos suplicantes se elevaron hacia esa única torre en ruinas que por encima de la arboleda se
hundía en el cielo exterior e ignoto. Y por fin resolví escalar la torre, aunque me cayera; ya que mejor
era vislumbrar un instante el cielo y perecer, que vivir sin haber contemplado jamás el día.
A la húmeda luz crepuscular subí los vetustos peldaños de piedra hasta llegar al nivel donde se
interrumpían, y de allí en adelante, trepando por pequeñas entrantes donde apenas cabía un pie,
seguí mi peligrosa ascensión. Horrendo y pavoroso era aquel cilindro rocoso, inerte y sin peldaños;
negro, ruinoso y solitario, siniestro con su mudo aleteo de espantados murciélagos. Pero más
horrenda aún era la lentitud de mi avance, ya que por más que trepase, las tinieblas que me envolvían
no se disipaban y un frío nuevo, como de moho venerable y embrujado, me invadió. Tiritando de frío
me preguntaba por qué no llegaba a la claridad, y, de haberme atrevido, habría mirado hacia abajo.
Antojóseme que la noche había caído de pronto sobre mí y en vano tanteé con la mano libre en busca
del antepecho de alguna ventana por la cual espiar hacia afuera y arriba y calcular a qué altura me
encontraba.
De pronto, al cabo de una interminable y espantosa ascensión a ciegas por aquel precipicio cóncavo y
desesperado, sentí que la cabeza tocaba algo sólido; supe entonces que debia haber ganado la
terraza o, cuando menos, algúna clase de piso. Alcé la mano libre y, en la oscuridad, palpé un
obstáculo, descubriendo que era de piedra e inamovible. Luego vino un mortal rodeo a la torre,
aferrándome de cualquier soporte que su viscosa pared pudiera ofrecer; hasta que finalmente mi
mano, tanteando siempre, halló un punto donde la valla cedía y reanudé la marcha hacia arriba,
empujando la losa o puerta con la cabeza, ya que utilizaba ambas manos en mi cauteloso avance.
Arriba no apareció luz alguna y, a medida que mis manos iban más y más alto, supe que por el
momento mi ascensión había terminado, ya que la puerta daba a una abertura que conduc ía a una
superficie plana de piedra, de mayor circunferencia que la torre inferior, sin duda el piso de alguna
elevada y espaciosa cámara de observación. Me deslicé sigilosamente por el recinto tratando que la
pesada losa no volviera a su lugar, pero fracasé en mi intento. Mientras yacía exhausto sobre el piso
de piedra, oí el alucinante eco de su caída, pero con todo tuve la esperanza de volver a levantarla
cuando fuese necesario.
Creyéndome ya a una altura prodigiosa, muy por encima de las odiadas ramas del bosque, me
incorporé fatigosamente y tanteé la pared en busca de alguna ventana que me permitiese mirar por
vez primera el cielo y esa luna y esas estrellas sobre las que había leído. Pero ambas manos me
decepcionaron, ya que todo cuanto hallé fueron amplias estanter ías de mármol cubiertas de
aborrecibles cajas oblongas de inquietante dimensión. Más reflexionaba y más me preguntaba qué
extraños secretos podía albergar aquel alto recinto construido a tan inmensa distancia del castillo
subyacente. De pronto mis manos tropezaron inesperadamente con el marco de una puerta, del cual
colgaba una plancha de piedra de superficie rugosa a causa de las extrañas incisiones que la cubr ían.
La puerta estaba cerrada, pero haciendo un supremo esfuerzo superé todos los obstáculos y la abr í
hacia adentro. Hecho esto, invadióme el éxtasis más puro jamás conocido; a través de una
ornamentada verja de hierro, y en el extremo de una corta escalinata de piedra que ascendía desde la
puerta recién descubierta, brillando plácidamente en todo su esplendor estaba la luna llena, a la que
nunca había visto antes, salvo en sueños y en vagas visiones que no me atrevía a llamar recuerdos.
Seguro ahora de que había alcanzado la cima del castillo, subí rápidamente los pocos peldaños que
me separaban de la verja; pero en eso una nube tapó la luna haciéndome tropezar, y en la oscuridad
tuve que avanzar con mayor lentitud. Estaba todavía muy oscuro cuando llegué a la verja, que hallé
abierta tras un cuidadoso examen pero que no quise trasponer por temor de precipitarme desde la
increíble altura que había alcanzado. Luego volvió a salir la luna.
De todos los impactos imaginables, ninguno tan demoníaco como el de lo insondable y
grotescamente inconcebible. Nada de lo soportado antes podía compararse al terror de lo que ahora
estaba viendo; de las extraordinarias maravillas que el espectáculo implicaba. El panorama en sí era
tan simple como asombroso, ya que consistía meramente en esto: en lugar de una impresionante
perspectiva de copas de árboles vistas desde una altura imponente, extendíase a mi alrededor, al
mismo nivel de la verja, nada menos que la tierra firme, separada en compartimentos diversos por
medio de lajas de mármol y columnas, y sombreada por una antigua iglesia de piedra cuyo devastado
capitel brillaba fantasmagóricamente a la luz de la luna.
Medio inconsciente, abrí la verja y avancé bamboleándome por la senda de grava blanca que se
extendía en dos direcciones. Por aturdida y caótica que estuviera mi mente, persistía en ella ese
frenético anhelo de luz, ni siquiera el pasomoso descubrimiento de momentos antes podía detenerme.
No sabía, ni me importaba, si mi experiencia era locura, enajenación o magia, pero estaba resuelto a
ir en pos de luminosidad y alegría a toda costa. No sabía quién o qué era yo, ni cuáles podían ser mi
ámbito y mis circunstancias; sin embargo, a medida que prosegu ía mi tambaleante marcha, se
insinuaba en mí una especie de tímido recuerdo latente que hacía mi avance no del todo fortuito, sin
rumbo fijo por campo abierto; unas veces sin perder de vista el camino, otras abandonándolo para
internarme, lleno de curiosodad, por praderas en las que sólo alguna ruina ocasional revelaba la
presencia, en tiempos remotos, de una senda olvidada. En un momento dado tuve que cruzar a nado
un rápido r ío cuyos restos de mampostería agrietada y mohosa hablaban de un puente mucho tiempo
atrás desaparecido.
Habían transcurrido más de dos horas cuando llegué a lo que aparentemente era mi meta: un
venerable castillo cubierto de hiedras, enclavado en un gran parque de espesa arboleda, de
alucinante familiaridad para mí, y sin embargo lleno de intrigantes novedades. Vi que el foso había
sido rellenado y que varias de las torres que yo bien conocía estaban demolidas, al mismo tiempo que
se erguían nuevas alas que confundían al espectador. Pero lo que observé con el máximo interés y
deleite fueron las ventanas abiertas, inundadas de esplendorosa claridad y que enviaban al exterior
ecos de la más alegre de las francachelas. Adelantándome hacia una de ellas, miré el interior y vi un
grupo de personas extrañamente vestidas, que departían entre sí con gran jarana. Como jamás había
oído la voz humana, apenas sí podía adivinar vagamente lo que decían. Algunas caras ten ían
expresiones que despertaban en mí remotísimos recuerdos; otras me eran absoluntamente ajenas.
Salté por la ventana y me introduje en la habitación, brillantemente ilumindada, a la vez que mi mente
saltaba del único instante de esperanza al más negro de los desalientos. La pesadilla no tardó en
venir, ya que, no bien entré, se produjo una de las más aterradoras reacciones que hubiera podido
concebir. No había terminado de cruzar el umbral cuando cundió entre todos los presentes un
inesperado y súbito pavor, de horrible intensidad, que distorsionaba los rostros y arrancaba de todas
las gargantas los chillidos más espantosos. El desbande fue general, y en medio del griterío y del
pánico varios sufrieron desmayos, siendo arrastrados por los que huían enloquecidos. Muchos se
taparon los ojos con las manos y corrían a ciegas llevándose todo por delante, derribando los
muebles y dándose cotra las paredes en su desesperado intento de ganar alguna de las numersas
puertas.
Solo y aturdido en el brillante recinto, escuchando los ecos cada vez más apagados de aquellos
espeluznates gritos, comencé a temblar pensando qué podía ser aquello que me acechaba sin que yo
lo viera. A primera vista el lugar parecía vacío, pero cuando me dirirgí a una de las alcobas creí
detectar una presencia... un amago de movimiento del otro lado del arco dorado que conducía a otra
habitación, similar a la primera. A medida que me aproximaba a la arcada comencé a percibir la
presencia con más nitidez; y luego, con el primero y último sonido que jamás emití -un aullido
horrendo que me repugnó casi tanto como su morbosa causa-, comtemplé en toda su horrible
intensidad el iconcebible, indescriptible, inenarrable mostruo que, por obra de su mera aprarición,
había convertido una algre reunión en una horda de deliriantes fugitivos.
No puedo siquiera decir aproximadamente a qué se parecía, pues era un compuesto de todo lo que
es impuro, pavoroso, indeseado, anormal y detestable. Era una fantasmagórica sombra de
podredumbre, decrepitud y desolación; la pútrida y viscosa imagen de lo dañino; la atroz desnudez de
algo que la tierra misericordiosa debería ocultar por siempre jamás. Dios sabe que no era de este
mundo -o al menos había dejado de serlo-, y sin embargo, con enorme horror de mi parte, pude ver
en sus rasgos carcomidos, con huesos que se entreveían, una repulsiva y lejana reminisencia de
formas humanas; y en sus enmohecidas y destrozadas ropas, una indecible cualidad que me
estremecía más aún.
Estaba casi paralizado, poro no tanto como para no hacer un débil esfuerzo hacia la salvación: un
tropezón hacia atrás que no pudo romper el hechizo en que me ten ía apresado el monstruo sin voz y
sin nombre. Mis ojos, embrujados por aquellos asqueantes ojos vítreos que los miraba fijamente, se
negaba a cerrarse, si bien el terrible objeto, tras el primer impacto, se veía ahora más confuso. Traté
de levantar la mano y disipar la visión, pero estaba tan anonadado que el brazo no respondió por
entero a mi voluntad. Sin embargo, el intento fue suficiente como para alterar mi equilibrio y,
bamboléandome, di unos pasos hacia adelante para no caer. Al hacerlo adquirí de pronto la
angustiosa noción de la proximidad de la cosa, cuya inmunda respiración tenía casi la impresión de
oír. Poco menos que enloquecido, pude no obstante adelantar una mano para detener a la fétida
imagen, que se acercaba más y más, cuando de pronto, mis dedos tocaron la extremidad putrefacta
que el monstruo extendía por debajo del arco dorado.
No chillé, pero todos los satánicos vampiros que cabalgan en el viento de la noche lo hicieron por mí,
a la vez que dejaron caer en mi mente una avalancha de anonadantes recuerdos.
Supe en ese mismo instante todo lo ocurrido; recordé hasta más allá del terrorífico castillo y sus
árboles; reconocí el edificio en el cual me hallaba; reconocí, lo más terrible, la impía abominación que
se erguía ante mí, mirándome de soslayo mientras apartaba de los suyos mis dedos manchados.
Pero en el cosmos existe el bálsamo además de la amargura, y ese bálsamo es el olvido. En el
supremo horror de ese instante olvidé lo que me había espantado y el estallido del recuerdo se
desvaneció en un caos de reiteradas imágenes. Como entre sueños, salí de aquel edificio fantasmal y
execrado y eché a correr rauda y silenciosamente a la luz de la luna. Cuando retorné al mausoleo de
mármol y descendí los peldaños, encontré que no podía mover la trampa de piedra; pero no lo
lamenté, ya que había llegado a odiar el viejo castillo y sus árboles. Ahora cabalgo junto a los
fantasmas, burlones y cordiales, al viento de la noche, y durante el d ía juego entre las catacumbas de
Nefre-Ka, en el recóndito y desconocido valle de Hadoth, a orillas del Nilo. Sé que la luz no es para
mí, salvo la luz de la luna sobre las tumbas de roca de Neb, como tampoco es para mí la alegría,
salvo las innominadas fiestas de Nitokris bajo la Gran Pirámide; y sin embargo en mi nueva y salvaje
libertad, agradezco casi la amargura de la alienación.
Pues aunque el olvido me ha dado la calma, no por eso ignoro que soy un extranjero; un extraño a
este siglo y a todos los que aún son hombres. Esto es lo que supe desde que extendí mis dedos hacia
esa cosa abominable surgida en aquel gran marco dorado; desde que extend í mis dedos y toqué una
fría e inexorable superficie de pulido espejo.

 

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