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EL SERMON A LOS HIPOCRITAS // ANATEMA DE ZOS // A. OSMAN SPARE

Escrito por imagenes 21-01-2008 en General. Comentarios (4)

EL SERMON A LOS HIPOCRITAS // ANATEMA DE ZOS // A. OSMAN SPARE

ANATEMA DE ZOS
El SERMÓN A LOS HIPÓCRITAS

Un escrito automático
por Austin Osman Spare


Hostil al al auto-tormento, a las excusas vanas llamadas devoción, Zos satisfizo su hábito hablando en alto para si mismo. Y al mismo tiempo, volviendo a la conciencia familiar, se disgustó al notar que habían oyentes interesados -una muchedumbre de medicantes involuntarios, parias, tratantes de blancas, adúlteros, vientres dilatados, y los frecuentes enfermos grotescos que ofrece la civilización. Su irritación fue aún mayor cuando lo apestaron diciendo: ¡MAESTRO, NOSOTROS APRENDERÍAMOS DE ESTAS COSAS! ¡ENSÉÑANOS LA RELIGIÓN!
Y viendo con furia, la esperanzada multitud de Creyentes, él bajó hacia el valle de Stys, irritado con ellos por ser SEGUIDORES. Y cuando estuvo encolerizado, abrió con decisión su boca diciendo:-
¡Oh! ¡Vosotros, cuyo futuro se encuentra en manos ajenas! Esta familiaridad conmigo no es producto vuestro, sino de mi impotencia. Conózcanme entonces como Zos el pastor de chivos, salvador de mi mismo y de las cosas que aún no he lamentado. Sin invitación habéis oído mi soliloquio. Soportad entonces mi Anatema.
¡Alimentadores del estiércol! ¿Acaso se han resbalado en su propio excremento? ¡Parásitos! ¿Han llenado de inmundicia al mundo y aún así piensan que tienen alguna significancia para el Cielo?
Deseando aprender -¿Creen que así escaparán del daño y violarán su ignorancia? ¡Cuanto más me adentro en ustedes, tanta más ignorancia emerge hacia afuera! ¿Acaso no trabajando la cosecha de mi debilidad, dejaré satisfecho al hambre de sus deseos morales?
Yo, que gozo de mi cuerpo sin restricciones preferiría unirme a una jauría de lobos antes que entrar en sus casas apestadas.
Sensación.. Nutrición... Masticación.... Procreación....! Este es su ciclo de gusanos ciegos. Ustedes han hecho un mundo curiosamente sangriento para el amor en el deseo. ¿Es posible que nada cambie si no es a través de su dieta de acusaciones?
EN ESO SON USTEDES CANIBALES, ¿Qué carne debiese yo ofrecer? ¿Habiendo comido sus propios seres muertos, saboreándolos en cada inmundicia, ahora ustedes como cuervos glotones se abalanzan para comer del movimiento de mi mente?
¿En su conflicto han obtenido...? Ustedes que creen que su procreación es definitiva son la porquería de la creación manifiesta, volviendo otra vez a la simplicidad temprana del hambre, para transformarse, y darse cuenta -de que ustedes aún no son. Ustedes han embrollado al tiempo y al ego. ¿Acaso piensan para contener al semen SENTIMENTALMENTE? Ustedes niegan la sexualidad con su ética de oropel, viven para la matanza, recen a idiotas mayores -que todas las cosas podrían ser posibles para ustedes QUE SON IMPOSIBLES.
Para ustedes el deseo resulta insípido al placer
Realmente, es más sencillo que los dementes entren al cielo antes que los leprosos morales. ¿Qué diferencia hay entre Vida y Muerte? ¿Qué diferencia hay entre sueño y realidad? ¿No conocen nada que vaya más allá que su propio hedor? ¿Conocen ustedes aquello que ustedes piensan que saben con certeza? Muy bien estaría yo callado. Aún así, es muy tolerante este Sol que vino hacia arriba para observarme, y mi debilidad proviene del descontento que produce vuestra solicitud... Pero sean ustedes malditos antes de obtener excusas frescas de mi parte!
¡Malditos sean los resurreccionistas! ¿Acaso sólo hay cuerpo y alma?
¿No hay nada más allá de la entidad? ¿No hay ganancia más allá del sentido y el deseo de Dios que este arruinado y devorador enjambre que ustedes son?
¡Oh! Ustedes, favorecidos por sus propias excusas, reíd entre vuestras mordiscadas! El Cielo es indiferente a vuestra salvación o catástrofe. ¡Lo recto de vuestra sinuosidad os ha hecho infértiles debido a una rara fatalidad! ¡Qué! ¿Que yo ayude a su auto-engaño? ¿Que yo mejore sus cuerpos decadentes? ¿Que yo los ayude a preservar su lamentable apoteosis del ser?
¡La espada afilada -y no la sanadora- yo traigo!
¿Estoy parado frente a un rebaño de cerdos, aunque yo pastoree chivos? Mi placer nada obtiene entre bichos con ideas inútiles - con miedos y esperanzas de absurda significancia. No, aún no estoy exhausto de mi mismo. Aún no debo apalear la abominación, pues contemplo en ustedes a sus padres y al estigma de la alimentación asquerosa.
En esta vulgar intoxicación de hipocresía, este monumento de estafadores, ¿Dónde está el simposio místico, la jerarquía de necrománticos que era?
* * * *
¡Sodoma era honesta! SU teología es un limo hueco de absurdidades transformadas en ética. En SU mundo, donde la ignorancia y el engaño constituyen la felicidad, todo termina miserablemente deshonrado con sangre fratricida.
¿Buscadores de la salvación? Salvación de su digestión enferma; creencias lisiadas: deseos Convalecientes. Sus preceptos y plegarias robadas - ¡Un hedor en todas las buenas narices!
Indigno de un alma - su metamorfosis es un laborioso renacimiento mórbido para dar un habitat a sentimientos lamentables, las familiaridades feas, el pandemonium caligráfico - un mundo de abundancia adquirido por la avaricia. ¡Por eso ustedes son parias! Ustedes habitan en amontonamientos de estiercol; sus gloriosos palacios son hospitales ubicados en medio de cementerios. ¿Respiran ustedes alegremente dentro del hueco mortuorio? Ustedes obtienen mediante medios-deseos, persuasiones insinceras, amenazas, promesas transformadas en horribles por la vituperada benevolencia. ¿Pueden ustedes concebir al Cielo cuando existe AFUERA?
Creyendo sin asociar ustedes son espurios y no conocen el camino de la virtud. No hay virtud en la verdad, ni verdad en la benevolencia. La Ley se hace a partir de la necesidad del deseo. El profesor es corrupto, pues aquellos que hablan tan sólo tienen palabras para dar.
¡Créanlo o blasfemen! ¿Es que acaso ustedes no hablan desde su entrepierna?
Creer o no creer, esa es la pregunta. Verdaderamente, si ustedes creen en lo más mínimo - sus necesidades deben prosperar en todas las cosas. ¡Ustedes están hechos de todas las cosas, de todo el conocimiento, y así, su estupidez los dirigirá hacía más miseria personal!
¿Su deseo? ¿Su Cielo? Yo digo que su deseo es mujeres. La potencia de su deseo es un prostíbulo.
¡Ah! Ustedes que temen al sufrimiento ¿Quién entre ustedes tiene el coraje suficiente como para asaltar al enemigo nublado de los credos, de las esperanzas piadosas del estómago?
¡Yo blasfemo sus mandamientos, para provocar y disfrutar de vuestro ladrido, vuestros dientes que se muelen!
¿Saben ustedes que es lo que quieren? ¿Que piden ustedes? ¿Conocen ustedes a la virtud por medio del murmullo maníaco? ¿El pecado por medio de la locura? Desean un profesor, pero ¿Quiénes entre ustedes son dignos de aprender?
Brutalmente enseñaré el gospel del suicidio del alma, de la contracepción, no el de la preservación y procreación.
¡Tontos! Han hecho vital la creencia de que el Ego es eterno, satisfaciendo un propósito ahora perdido para ustedes.
Todas las cosas provienen del deseo; las piernas a los pescados, las alas al reptil, así es como su alma fue engendrada.
¡Oh! ¡Escuchen insectos!

EL HOMBRE HA DESEADO AL HOMBRE
Sus deseos se convertirán en carne, sus sueños en realidad, y ningún miedo los alterará ni en lo más mínimo.
Por lo tanto, yo los conduzco a ustedes hacia abortos que encarnan -las aberraciones, los horrores sin sexo, porque ustedes no tienen valor para ofrecerle al Cielo nuevas sexualidades.
* * * *
Una vez en este mundo gocé de la carcajada - cuando recordé el valor que di a lo despreciable, la insignificancia de mis miedos egoístas, la vanidad absurda de mis esperanzas, la apesadumbrada benevolencia llamada Yo.
¿Y USTEDES?
Ciertamente no son apropiadas las lágrimas de sangre, ni la risa de los dioses.
Ustedes ni siquiera parecen hombres, sino el extraño renacuajo de un cierto ridículo olvidado.
Perdidos en las ilusiones generadas por la dualidad - ¿Son estas las diferenciaciones que ustedes hacen pare que la entidad futura monte a su yo bestial? Millones de veces han renacido, y muchas veces más volverán ustedes a SUFRIR la existencia.
Ustedes pertenecen a las cosas apenadas, viviendo bajo las verdades que ustedes han hecho. ¿Acaso perdiendo mi desbordamiento les podría, por azar, llegar a enseñar a ustedes a aprender de ustedes mismos? ¿Acaso pueden, en mi transformación, los hambrientos satisfacer mi bien y mi mal? Yo tampoco me esfuerzo, y confío subsecuentemente en el acontecimiento.
Conozcan mi propósito: Ser un extraño en mi mismo, el enemigo de la verdad.
¿Sin saber que creen, no desean así medios-deseos? Pero crean ustedes en esto, sirviendo a su dialéctica:-
Suscribiéndome sólo al auto-amor, los picos emergentes de mi odio hablan ahora. Más aún, para ventilar mi propia salud, yo arrojo mi sorna a los absurdos ropajes morales de sus pueriles dignatarios y su fe ovina en un futuro fortuito y glotón.
¡Perros, devorando su propio vómito! ¡Malditos están todos ustedes! ¡Involucionados, adúlteros, arribistas, devoradores de cadáveres, ladronzuelos, tragadores de medicinas! ¿Piensan que el Cielo es una enfermería?
Ustedes no conocen al placer. En sus lujurias dormidas, en su débil violencia, en su moral enferma, ustedes son más despreciables que las bestias que alimentan para comer.
Detesto a su Mammom. La enfermedad participa de su abundancia. Habiendo adquirido, ustedes no saben como gastar.
USTEDES TAN SÓLO SON BUENOS ASESINOS.
Vacíos de cosmos están aquellos que tienen hambre tras la benevolencia. Extintos están los puros de corazón. Gobernados están lo débiles y del Cielo obtienen una repugnancia similar. Su sociedad es una barbarie chapeada. Ustedes son primitivos precoces. ¿Dónde está su éxito, sino en el odio?
No hay buen entendimiento en su mundo - esta sangrienta transición entre la procreación y la carnicería.
Por necesidad ustedes odian, y aman a su vecino devorándolo.
Los profetas son nauseabundos y deben ser perseguidos. Objetos del ridículo, sus hechos no pueden vivir a través de sus doctrinas. Las acciones son el criterio ¿Como pueden entonces hablar otra cosa que mentiras?
El amor es maldito. Su deseo es su Dios y su execración. Ustedes serán juzgados por su apetito.
Alrededor mío veo su configuración - otra vez, un cerdo de la manada. ¡Un objeto repulsivo de la caridad! La maldición es pronunciada, pues ustedes son limo y nacidos débiles, alzados en el homicidio. Y otra vez, sus padres llamarán a la ayuda de mujeres. Ustedes trabajan vanamente en un pútrido Reino del Bien y el Mal. Yo digo que el Cielo es católico, y nadie entrará debido a la susceptibilidad de otro.
Malditos sean ustedes que serán perseguidos por MI causa. Pues yo afirmo que soy una entera CONVENCIÓN, excesivamente malvado, pervertido y nada bueno -para ustedes.
Quien sea que esté conmigo no será suficientemente como yo, ni suficientemente como sí mismo.
* * * *
Zos se cansó, pero detestando demasiado a sus oyentes, otra vez se dirigió a ellos diciendo:-
¡Chacales apestados de gusanos! ¿Todavía desean hacer un banquete con mi vómito? Quien me sigue se convierte en su propio enemigo; pues mi exigencia será su ruina.
¡Vayan a trabajar! Satisfagan la repugnancia de transformarse en ustedes mismos, de descubrir sus creencias, y así adquieran virtud. Permitan que su bien sea accidental, así escaparán de la gratitud y su lamentable vanagloria, porque la furia del Cielo es fuerte sobre la auto-indulgencia sencilla.
En su deseo de crear un mundo, haced a los otros lo que harías a los otros -cuando tenéis el suficiente coraje.
Para echar hacia un lado, y no para salvar, yo he venido. Inexorable conmigo mismo; para romper la ley, hacer estragos de los charlatanes, los cuáqueros, los pretensiosos salvacionistas que luchan con su fantasmagoría barata; para desilusionar y despertar cada miedo de su rapáz y natural ser.
¿Viviendo lo más despreciable y generándolo todo de manera bestial, son aún tan vanidosos de su excusa que esperan algo distinto a lo peor que pueden imaginar?
¡La honradez no es expresable! Y les advierto que hagan holocaustos con sus santos, su excusa: los flatulentos gritos de su ignorancia. Sólo entonces podré yo asegurar sus deseos escondidos -la remisión fácil de sus pecados indecentes. ¡Criminales de la locura! Ustedes no pecan excepto contra su propio ser.
No hay pecado para quienes están en el placer del Cielo. Les digo que no resistan ni exploten su mal: eso es miedo, y el sonambulismo nace de la hipocresía.
En el placer, el Cielo romperá con toda ley antes de que esta tierra muera. Así, si yo lo poseyese, mi caridad hacia ustedes sería volcánica.
Quien no tiene ley es libre. La necesidad y el tiempo son fenómenos convencionales.
Sin hipocresía o miedo ustedes podrían hacer lo que desean. Por lo tanto, quien rompa el precepto o viva sus transgresiones tendrá la relatividad del Cielo. Pues, a menos que su sentido de lo correcto deje de existir, ustedes no conocerán el placer libre y creativo. En igual grado al que ustedes pequen contra la doctrina, a su imaginación le será requerido devenir.
* * * *
Se ha dicho sin ingenio: "No matarás". Entre las bestias vive el hombre como el supremo -único en su tipo. Los dientes y las garras ya no son un accesorio necesario del apetito. ¿Es la peor realidad de este mundo más viciosa que la conducta humana?
Sugiero a su amor innato por el gesto moral que desenrede lo verdadero del sueño.
¡Regocíjense! Los hacedores de leyes tendrán el feo destino de transformarse en sujetos. Todo lo que está ordenado es reemplazado -para hacer equilibrio en esta simpatía que la conciencia tiene por la hipocresía.
¿Podrían ustedes ser arbitrarios? La creencia presagia su propia inversión. Atestados de deseos olvidados y verdades en pugna, ustedes son sus víctimas en la agonizante y engendrada ley.
El camino del Cielo es un propósito -anterior y no inducido por el pensamiento. El deseo, distinto del acto, jamás lo podrá obtener. Por lo tanto, creed SIMBOLICAMENTE o con precaución.
Entre los hombres y las mujeres tener ese deseo allí no es adulterio. Pasen la gran lujuria y cuando se encuentren saciados pasarán a algo fresco. En este día cortés se ha hecho más limpio fornicar mediante el deseo que mediante el acto.
No ofendan a su cuerpo, ni sean tan estúpidos como para permitir que su cuerpo los ofenda. ¿Como podría servirles eso para reprobar su dualidad? Permitan que su juramento sea serio; sin embargo es mejor comunicarlo por el acto vivo que mediante la palabra.
Este Dios -esta castración- es una proyección de sus aprehensiones imbéciles, su grosería calva y sus vanidades de manicomio. Su amor nace del miedo, pero odiar es mucho mejor que ese gran engaño.
Yo voy a hacer dificultoso su camino. Den y tomen de todos los hombres indiscriminadamente.
Yo conozco su amor y su odio. La solicitud de una dieta roja. En su estómago se encuentra la guerra civil.
Solamente el auto-amor es voluntad procreativa.
¡Y ahora qué! ¿Debiese yo procurar la sabiduría mediante palabras? ¿Verdades alfabéticas de confusa gramática? No hay verdad hablada que no sea PASADA -más sabio es olvidarlas.
¿Debiese yo garabatear paradojas resbalosas con caligrafía de demente? ¡Palabras, meras palabras! Yo existo en un mundo sin palabras, sin ayer ni mañana, más allá del devenir.
Todo lo concebible procura de tiempo y espacio. Por lo tanto escupo en su ética andrajosa, en sus proverbios de abono, en sus inarticulaciones sacerdotales y en su delirante jerga de púlpito. Sólo esto os ofrezco como mandamientos seguros para sus pestilentes hiatos.
Mejor es irse sin nada que pedir prestado.
Es más fino tomar que mendigar.
Desde la pubertad hasta la muerte, desarrollen su propio "Ser" en todo.
No hay mejor virtud que el buen alimento.
Aliméntense de la ubre, y si la leche es amarga, continúen bebiendo...
¡La naturaleza humana es la peor de las posibles!
Una vez viví entre ustedes. Por mi propia decencia habito ahora los basurales, un expurgado voluntario de la sociedad; asociado con los chivos, mucho más limpios, más honestos que los hombres.
Dentro de esta heterogeneidad de la diferencia, la realidad es difícil de ser realizada; la evacuación es dificultosa.
Estos espiritualistas son sepulcros vivientes. Aquello que ha decaído debe perecer dignamente.
* * * *
Malditos sean aquellos que suplican. Los Dioses aún están con vosotros. Por lo tanto, permitid a vosotros mismos, que rezaís, adquirir esta manera:-
¡Oh, mi SER!, mi Dios, extranjero para mi es tu nombre excepto en la blasfemia, pues ahora soy tu iconoclasta. Tiro tu pan al agua, pues yo mismo soy carne suficiente. Escondido en el laberinto del Alfabeto está mi sagrado nombre, el SIGIL de todas las cosas desconocidas. En la Tierra mi reino es la Eternidad del DESEO. Mi deseo se encarna en la creencia y se torna carne, pues YO SOY LA VERDAD VIVIENTE. El Cielo es éxtasis; mi conciencia cambiando y adquiriendo la asociación. Que yo tenga coraje para tomar de mi superabundancia. Permíteme olvidar que es la corrección. Libérame de la moralidad. Guíame hacia la tentación de mi mismo, pues yo soy un vibrante reino de bien y mal.
Que la riqueza sea obtenida a través de aquellas cosas que he disfrutado.
Que mi infracción sea digna.
Dame la muerte de mi alma. Intoxícame con auto-amor. Enséñame a sostener su libertad, pues yo mismo soy Infierno suficiente. Permíteme pecar contra las creencias pequeñas. -AMEN.
Concluyendo su conjunción, Zos dijo :-
Otra vez, sonámbulos, mendigos, y sufridores, nacidos del estomago. ¡Desafortunados son aquellos hombres para los cuales la felicidad es necesaria!
Ustedes son insuficientes para vivir solos, aún poco maduros para pecar contra la ley y aún desean mujeres.
Más allá de la maldición, no conozco ninguna magia que pueda satisfacer sus deseos; pues ustedes creen una cosa, desean otra, hablan de otra manera, y de una forma distinta actúan y así obtienen el valor vivo de esto.
¡Ciertamente su inclinación por facultades nuevas nace de esta bastardía!
Son sociales sólo con las verdades convenientes para su coraje, otra vez las bestias deben ser plantadas.
¿Debiese yo hablar de esa intensidad única y sin forma? ¿Conocen ustedes el éxtasis interior? ¿Los placeres entre el ego y el ser?
En el momento del éxtasis no se piensa en otros; en ese momento NO HAY PENSAMIENTO. Hacia allí yo voy y no guiaré a nadie.
¡Sin mujeres - su amor es un anatema!
Para mi, no hay camino excepto mi camino. Por lo tanto, vayan ustedes por su camino -nadie los guiará para caminar hacia ustedes mismos. ¡Permitan que sus placeres sean como puestas de sol, HONESTOS . . SANGRIENTOS . . . GROTESCOS!
¿Era el propósito original del éxtasis el disfrute del multitudinario ser? ¡Estas infinitas ramificaciones de la conciencia en la entidad, asociadas mediante la boca, el sexo y el sentido!
¿Acaso el asedio del sexo se ha transformado en inferioridad -la repetición hecha necesaria para su escotoma?
¡Oh! ¡Que mal hablado! ¿Debo entretenerlos otra vez con un poco de entendimiento? ¿Una introspección del canibalismo en las confusiones de la dieta- las variaciones del asesinato de lo ancestral? ¿No hay más comida más allá de los cadáveres?
Su asesinato y su hipocresía deben concluir antes de que sean elevados a un mundo en el cual la matanza sea desconocida.
Entonces, con una boca limpia les digo, yo vivo tan sólo del pan. El dormir es un rezo efectivo. Toda moralidad es BESTIAL.
¡Salve! Ha ocurrido un gran incidente. El hombre ha muerto. Tan sólo mujeres quedan.
Si bromease con ustedes les diría: "¡Siganme! Se darán cuenta de aquello que esconde todo sufrimiento. Haré que su auto-mortificación sea voluntaria, sus gestos de dolor serán corajudos".
¿Estarían conmigo si hablase así? ¡Saludo a todos los suicidas!
* * * *
Con un bostezo Zos se cansó y cayó dormido.
Tras un breve momento, el hedor lo despertó -pues se había dormido al lado de los bebederos de los animales- y observó que la multitud ya no estaba con él, tan solo los CERDOS permanecían. Entonces refunfuño y habló así: "¡aún no he perdido toda relación y ya estoy por eso casi asfixiado! ¿Es que estoy atrapado en el trabajoso sentimentalismo, las alucinaciones morales en el ir y venir de las olas de las esperanzas y los miedos?
¿Es que puede la vejez por sí misma transmutar el deseo? Aún no he distinguido entre ilusión y verdad, pues no distingo a los hombres de los cerdos, ni los sueños de la realidad; o tal vez tan sólo hablaba conmigo mismo. Tampoco sé a quién mi anatema le resulta más impresionante...
¡Mi soliloquio insensible es comido como una revelación! Aquello que hablé con pensamientos esforzados para hacer fuerte a la iniciativa tan sólo produjo bramidos más porcinos. El agua no está sola en encontrar su nivel.
¡No he encontrado a la tragedia, no, no en esta vida! Si, quizá no haya ahogado sus doctrinas en las tablas de la Ley o en los bebederos de animales, pero al menos no he expulsado la carne de los sueños.
Y dando vuelta hacia su luz, Zos dijo: Esta es mi voluntad, ¡Oh! Tu, Glorioso Sol. Estoy cansado de mis serpientes descendiendo, haciendo aguanieve.
Me despido de la antítesis. He sufrido. Todo está pagado.
Permíteme ir hacia adelante y recrear mi sueño.



AGRADECIMIENTO A : RODOLFO CALDERON

LIBER ZION (fragmentos) // BAPHOMET

Escrito por imagenes 19-01-2008 en General. Comentarios (14)

LIBER ZION (fragmentos) // BAPHOMET

ILLUMINATIS // LIBER ZION (fragmentos)
BAPHOMET



5. ESTE LIBER ES EL LIBER DE LOS ILLUMINATI Y DE LOS QUE ASUMAN SU MENSAJE.

6. Te entrego el Liber Zión para que sea el Liber de la Nueva Era de Zión, el Liber de la Humanidad futura.

7. ¡Oh Hierofante, grande entre todos los sabios y grandes maestres del Universo, entrega el Liber Zión a Los Illuminati para que su Luz alcance extensión y eternidad!

8. El Liber Zión es el Liber de la Humanidad futura que llegará por medio de vosotros, Los Illuminati, a los confines de la Tierra y el Universo.

10. Yo, Baphomet, met, met, met, hasta el infinito, junto a tí, ¡oh mesías de la Gran Logia Oculta!, somos el reverso del nazareno y la cadena antigua de la Humanidad.

Yo soy el que soy. Soy el disfraz del Gran Rostro del que nada sabemos. Y me llaman Baphomet, Lucifer “el portador de Luz”... No soy un vulgar Adonai, Yahveh o Jesuah; soy mucho más que eso, soy el dios de la Luz, la Libertad y el mañana.

11. Roma fallecerá, Jerusalem arderá y la razón se quebrará. Y mi Ley, la Ley de Zión, será aclamada por la Humanidad entera, porque yo, Baphomet, el dios del Templo de Salomón, soy el dios único y verdadero.

13. Y el Liber Zión que te entrego es el Liber de Los Illuminati y de la Humanidad entera. Coged trompetas, proclamad el Liber Zión y su mensaje, un mensaje de Amor y Libertad eternas.

17. Y Zión es Libertad, Amor, placer y lujuria. Y Zión es libre albedrío y sensualidad; y eso es lo que se extenderá sobre la faz de la Tierra y el Universo, en los siglos y milenios futuros.

18. Los dioses han muerto por su esclavismo. Coged la trompeta y exclamad: ¡muerte a los cultos de esclavos, porque Zión ha llegado! Zión, Zión, Zión, Zión, Zión, Zión, hasta el infinito. La clave es Zión y sus números el 616 y el 666.

25. Yo, Baphomet, he estado envuelto en brumas en medio de los siglos y los milenios. Pero existía cuando el mundo y su tiempo no existían. La hora de la revelación no había llegado. Hijos de la Tierra y el Universo, el Liber Zión es mi entrega, para que no dudéis sobre quién es el dios verdadero. Yo soy el que soy. Soy Baphomet, el único dios verdadero.

La Ley de Zión, el inicio del imperio de Zión, es la Ley de la Nueva Era de Zión iniciada en agosto de 1999, Era que reinará en los confines de la Tierra y el Universo por los siglos de los siglos y los milenios de los milenios.

http://www.ordeniluminati.com/files/liberzion.htm#ini

La historia de los duendes que secuestraron a un enterrador // Charles Dickens

Escrito por imagenes 18-01-2008 en General. Comentarios (6)

La historia de los duendes que secuestraron a un enterrador // Charles Dickens

La historia de los duendes que secuestraron a un enterrador

Charles Dickens

En una antigua ciudad abacial, en el sur de esta parte del país, hace mucho, pero que muchísimo tiempo -tanto que la historia debe ser cierta porque nuestros tatarabuelos creían realmente en ella-, trabajaba como enterrador y sepulturero del campo santo un tal Gabriel Grub. No se deduce en absoluto de ello que porque un hombre sea enterrador y esté rodeado constantemente por los emblemas de la mortalidad, tenga que ser un hombre melancólico y triste; entre los funerarios se encuentran los tipos más alegres del mundo; en una ocasión tuve el honor de trabar amistad íntima con uno muy silencioso que en su vida privada, fuera de ser necio, era el tipo más cómico y jocoso que haya gorjeado nunca canciones procaces, sin el menor tropiezo en su memoria, ni que haya vaciado nunca el contenido de un buen vaso sin detenerse ni a respirar. Pero no obstante estos precedentes que parecen contrariar la historia, Gabriel Grub era un tipo malparado, intratable y arisco, un hombre taciturno y solitario que no se asociaba con nadie sino consigo mismo, aparte de con una antigua botella forrada de mimbre que ajustaba en el amplio bolsillo de chaleco, y que contemplaba cada rostro alegre que pasaba junto a él con tan poderoso gesto de malicia y mal humor que resultaba difícil enfrentarlo sin tener una sensación terrible.

Poco antes del crepúsculo, el día de Nochebuena, Gabriel se echó al hombro el azadón, encendió el farol y se dirigió hacia el cementerio viejo, pues tenía que terminar una tumba para la mañana siguiente, y como se sentía algo bajo de ánimo pensó que quizá levantara su espíritu si se ponía a trabajar enseguida. En el camino, al subir por una antigua calle, vio la alegre luz de los fuegos chispeantes que brillaban tras los viejos ventanales, y escuchó las fuertes risotadas y los alegres gritos de aquellos que se encontraban reunidos; observó los ajetreados preparativos de la alegría del día siguiente y olfateó los numerosos y sabrosos olores consiguientes que ascendían en forma de nubes vaporosas desde las ventanas de las cocinas. Todo aquello producía rencor y amargura en el corazón de Gabriel Grub; y cuando grupos de niños salían dando saltos de las casas, cruzaban la carretera a la carrera y antes de que pudieran llamar a la puerta de enfrente, eran recibidos por media docena de pillastres de cabello rizado que se ponían a cacarear a su alrededor mientras subían todos en bandada a pasar la tarde dedicados a sus juegos de Navidad, Gabriel sonreía taciturno y aferraba con mayor firmeza el mango de su azadón mientras pensaba en el sarampión, la escarlatina, el afta, la tos ferina y otras muchas fuentes de consuelo.

Gabriel caminaba a zancadas en ese feliz estado mental: devolviendo un gruñido breve y hosco a los saludos bien humorados de aquellos vecinos que pasaban junto a él, hasta que se metía en el oscuro callejón que conducía al cementerio. Gabriel llevaba ya tiempo deseando llegar al callejón oscuro, porque hablando en términos generales era un lugar agradable, taciturno y triste que las gentes de la ciudad no gustaban de frecuentar, salvo a plena luz del día cuando brillaba el sol; por ello se sintió no poco indignado al oír a un joven granuja que cantaba estruendosamente una festiva canción sobre unas navidades alegres en aquel mismo santuario que había recibido el nombre de Callejón del Ataud desde la época de la vieja abadía y de los monjes de cabeza afeitada. Mientras Gabriel avanzaba la voz fue haciéndose más cercana y descubrió que procedía de un muchacho pequeño que corría a solas con la intención de unirse a uno de los pequeños grupos de la calle vieja, y que en parte para hacerse compañía a mismo, y en parte como preparativo de la ocasión, vociferaba la canción con la mayor potencia de sus pulmones. Gabriel aguardó a que llegara el muchacho, lo acorraló en una esquina y lo golpeó cinco seis veces en la cabeza con el farol para enseñarle a modular la voz. Y mientras el muchacho escapó corriendo con la mano en la cabeza y cantando una melodía muy distinta, Gabriel Grub sonrió cordialmente para sí mismo y entró en el cementerio, cerrando la puerta tras de sí.

Se quitó el abrigo, dejó en el suelo el farol y metiéndose en la tumba sin terminar trabajó en ella durante una hora con muy buena voluntad. Pero la tierra se había endurecido con la helada y no era asunto fácil desmenuzarla y sacarla fuera con la pala; y aunque había luna, ésta era muy joven e iluminaba muy poco la tumba, que estaba a la sombra de la iglesia. En cualquier otro momento estos obstáculos hubieran hecho que Gabriel Grub se sintiera desanimado y desgraciado, pero estaba tan complacido de haber acallado los cantos del muchachito que apenas se preocupó por los escasos progresos que hacía. Cuando llegada la noche hubo terminado el trabajo, miró la tumba con melancólica satisfacción, murmurando mientras recogía sus herramientas:

Valiente acomodo para cualquiera,
valiente acomodo para cualquiera,
unos pies de tierra fría cuando la vida ha terminado,
una piedra en la cabeza, una piedra en los pies,
una comida rica y jugosa para los gusanos,
la hierba sobre la cabeza, y la tierra húmeda alrededor,
¡valiente acomodo para cualquiera,
aquí en el camposanto!

-¡Ja, ja! -echó a reír Gabriel Grub sentándose en una lápida que era su lugar de descanso favorito; fue a buscar entonces su botella-. ¡Un ataúd en Navidad! ¡Una caja de Navidad! ¡Ja, ja, ja!

-¡Ja, ja, ja! -repitió una voz que sonó muy cerca detrás de él.

En el momento en el que iba a llevarse la botella a los labios, Gabriel se detuvo algo alarmado y miró a su alrededor. El fondo de la tumba más vieja que estaba a su lado no se encontraba más quieto e inmóvil que el cementerio bajo la luz pálida de la luna. La fría escarcha brillaba sobre las tumbas lanzando destellos como filas de gemas entre las tallas de piedra de la vieja iglesia. La nieve yacía dura y crujiente sobre el suelo, y se extendía sobre los montículos apretados de tierra como una cubierta blanca y lisa que daba la impresión de que los cadáveres yacieran allí ocultos sólo por las sábanas en las que los habían enrollado. Ni el más débil crujido interrumpía la tranquilidad profunda de aquel escenario solemne. Tan frío y quieto estaba todo que el sonido mismo parecía congelado.

-Fue el eco -dijo Gabriel Grub llevándose otra vez la botella a los labios.

-¡No lo fue! -replicó una voz profunda.

Gabriel se sobresaltó y levantándose se quedó firme en aquel mismo lugar, lleno de asombro y terror, pues sus ojos se posaron en una forma que hizo que se le helara la sangre.

Sentada en una lápida vertical, cerca de él, había una figura extraña, no terrenal, que Gabriel comprendió enseguida que no pertenecía a este mundo. Sus piernas fantásticas y largas, que podrían haber llegado al suelo, las tenía levantadas y cruzadas de manera extraña y rara; sus fuertes brazos estaban desnudos y apoyaba las manos en las rodillas. Sobre el cuerpo, corto y redondeado, llevaba un vestido ajustado adornado con pequeñas cuchilladas; colgaba a su espalda un manto corto; el cuello estaba recortado en curiosos picos que le servían al duende de gorguera o pañuelo; y los zapatos estaban curvados hacia arriba con los dedos metidos en largas puntas. En la cabeza llevaba un sombrero de pan de azúcar de ala ancha, adornado con una única pluma. Llevaba el sombrero cubierto de escarcha blanca, y el duende parecía encontrarse cómodamente sentado en esa misma lápida desde hacía doscientos o trescientos años. Estaba absolutamente quieto, con la lengua fuera, a modo de burla; le sonreía a Gabriel Grub con esa sonrisa que sólo un duende puede mostrar.

-No fue el eco -dijo el duende.

Gabriel Grub quedó paralizado y no pudo dar respuesta alguna.

-¿Qué haces aquí en Nochebuena? -le preguntó el duende con un tono grave.

-He venido a cavar una tumba, señor- contestó, tartamudeando, Gabriel Grub.

-¿Y qué hombre se dedica a andar entre tumbas y cementerios en una noche como ésta? -gritó el duende.

-¡Gabriel Grub! ¡Gabriel Grub! -contestó a gritos un salvaje coro de voces que pareció llenar el cementerio. Temeroso, Gabriel miró a su alrededor sin que pudiera ver nada.

-¿Qué llevas en esa botella? -preguntó el duende.

-Ginebra holandesa, señor -contestó el enterrador temblando más que nunca, pues la había comprado a unos contrabandistas y pensó que quizá el que le preguntaba perteneciera al impuesto de consumos de los duendes.

-¿Y quién bebe ginebra holandesa a solas, en un cementerio, en una noche como ésta? -preguntó el duende.

-¡Gabriel Grub! ¡Gabriel Grub! -exclamaron de nuevo las voces salvajes.

El duende miró maliciosamente y de soslayo al aterrado enterrador, y luego, elevando la voz, exclamó:

-¿Y quién, entonces, es nuestro premio justo y legítimo?

Ante esa pregunta, el coro invisible contestó de una manera que sonaba como las voces de muchos cantantes entonando, con el poderoso volumen del órgano de la vieja iglesia, una melodía que parecía llevar hasta los oídos del enterrador un viento desbocado, y desaparecer al seguir avanzando; pero la respuesta seguía siendo la misma:

-¡Gabriel Grub! ¡Gabriel Grub!

El duende mostró una sonrisa más amplia que nunca mientras decía:

-Y bien, Gabriel, ¿qué tienes que decir a eso?

El enterrador se quedó con la boca abierta, falto de aliento.

-¿Qué es lo que piensas de esto, Gabriel? -preguntó el duende pateando con los pies el aire a ambos lados de la lápida y mirándose las puntas vueltas hacia arriba de su calzado con la misma complacencia que si hubiera estado contemplando en Bond Street las botas Wellingtons más a la moda.

-Es... resulta... muy curioso, señor -contestó el enterrador, medio muerto de miedo-. Muy curioso, y bastante bonito, pero creo que tengo que regresar a terminar mi trabajo, señor, si no le importa.

-¡Trabajo! -exclamó el duende-. ¿Qué trabajo?

-La tumba, señor; preparar la tumba -volvió a contestar tartamudeando el enterrador.

-Ah, ¿la tumba, eh? -preguntó el duende-. ¿Y quién cava tumbas en un momento en el que todos los demás hombres están alegres y se complacen en ello?

-¡Gabriel Grub! ¡Gabriel Grub! -volvieron a contestar las misteriosas voces.

-Me temo que mis amigos te quieren, Gabriel -dijo el duende sacando más que nunca la lengua y dirigiéndola a una de sus mejillas... y era una lengua de lo más sorprendente-. Me temo que mis amigos te quieren, Gabriel -repitió el duende.

-Por favor, señor -replicó el enterrador sobrecogido por el horror-. No creo que sea así, señor; no me conocen, señor; no creo que esos caballeros me hayan visto nunca, señor.

-Oh, claro que te han visto -contestó el duende-. Conocemos al hombre de rostro taciturno, ceñudo y triste que vino esta noche por la calle lanzando malas miradas a los niños y agarrando con fuerza su azadón de enterrador. Conocemos al hombre que golpeó al muchacho con la malicia envidiosa de su corazón porque el muchacho podía estar alegre y él no. Lo conocemos, lo conocemos.

En ese momento el duende lanzó una risotada fuerte y aguda que el eco devolvió multiplicada por veinte, y levantando las piernas en el aire, se quedó de pie sobre su cabeza, o más bien sobre la punta misma del sombrero de pan de azúcar en el borde más estrecho de la lápida, desde donde con extraordinaria agilidad dio un salto mortal cayendo directamente a los pies del enterrador, plantándose allí en la actitud en que suelen sentarse los sastres sobre su tabla.

-Me... me... temo que debo abandonarlo, señor -dijo el enterrador haciendo un esfuerzo por ponerse en movimiento.

-¡Abandonarnos! -exclamó el duende-. Gabriel Grub va a abandonarnos. ¡Ja, ja, ja!

Mientras el duende se echaba a reír, el sepulturero observó por un instante una iluminación brillante tras las ventanas de la iglesia, como si el edificio dentro hubiera sido iluminado; la iluminación desapareció, el órgano atronó con una tonada animosa y grupos enteros de duendes, la contrapartida misma del primero, aparecieron en el cementerio y comenzaron a jugar al salto de la rana con las tumbas, sin detenerse un instante a tomar aliento y «saltando» las más altas de ellas, una tras otra, con una absoluta y maravillosa destreza. El primer duende era un saltarín de lo más notable. Ninguno de los demás se le aproximaba siquiera; incluso en su estado de terror extremo el sepulturero no pudo dejar de observar que mientras sus amigos se contentaban con saltar las lápidas de tamaño común, el primero abordaba las capillas familiares con las barandillas de hierro y todo, con la misma facilidad que si se tratara de postes callejeros.

Finalmente el juego llegó al punto más culminante e interesante; el órgano comenzó a sonar más y más veloz y los duendes a saltar más y más rápido: enrollándose, rodando de la cabeza a los talones sobre el suelo y rebotando sobre las tumbas como pelotas de fútbol. El cerebro del enterrador giraba en un torbellino con la rapidez del movimiento que estaba contemplando y las piernas se le tambaleaban mientras los espíritus volaban delante de sus ojos, hasta que el duende rey, lanzándose repentinamente hacia él, le puso una mano en el cuello y se hundió con él en la tierra.

Cuando Gabriel Grub tuvo tiempo de recuperar el aliento, que había perdido por causa de la rapidez de su descenso, se encontró en lo que parecía ser una amplia caverna rodeado por todas partes por multitud de duendes feos y ceñudos. En el centro de la caverna, sobre una sede elevada, se encontraba su amigo del cementerio; y junto a él estaba el propio Gabriel Grub sin capacidad de movimiento.

-Hace frío esta noche -dijo el rey de los duendes-. Mucho frío. ¡Traigan un vaso de algo caliente!

Al escuchar esa orden, media docena de solícitos duendes de sonrisa perpetua en el rostro, que Gabriel Grub imaginó serían cortesanos, desaparecieron presurosamente para regresar de inmediato con una copa de fuego líquido que presentaron al rey.

-¡Ah! -gritó el duende, cuyas mejillas y garganta se habían vuelto transparentes, mientras se tragaba la llama-. ¡Verdaderamente esto calienta a cualquiera! Tráiganle una copa de lo mismo al señor Grub.

En vano protestó el infortunado enterrador diciendo que no estaba acostumbrado a tomar nada caliente por la noche; uno de los duendes lo sujetó mientras el otro derramaba por su garganta el líquido ardiente; la asamblea entera chilló de risa cuando él se puso a toser y a ahogarse y se limpió las lágrimas, que brotaron en abundancia de sus ojos, tras tragar la ardiente bebida.

-Y ahora -dijo el rey al tiempo que golpeaba con la esquina ahusada del sombrero de pan de azúcar el ojo del enterrador, ocasionándole con ello el dolor más exquisito-... y ahora mostrémosle al hombre de la tristeza y la desgracia unas cuantas imágenes de nuestro gran almacén.

Al decir aquello el duende, una nube espesa que oscurecía el extremo más remoto de la caverna desapareció gradualmente revelando, aparentemente a gran distancia, un aposento pequeño y escasamente amueblado, pero pulcro y limpio. Había una multitud de niños pequeños reunidos alrededor de un fuego brillante, agarrados a la bata de su madre y dando brincos alrededor de su silla. De vez en cuando la madre se levantaba y apartaba la cortina de la ventana, como deseando ver algún objeto que esperaba; sobre la mesa estaba dispuesta una comida frugal; cerca del fuego había un sillón. Se oyó que llamaban a la puerta: la madre la abrió y los niños se amontonaron a su alrededor, aplaudiendo de alegría, cuando entró el padre. Estaba mojado y fatigado. Se sacudió la nieve de las ropas mientras los niños se amontonaban a su alrededor agarrando su manto, sombrero, bastón y guantes con verdadero celo y saliendo a toda prisa con ellos de la habitación. Después, mientras se sentaba delante del fuego y de su comida, los niños se le subieron en las rodillas y la madre se sentó a su lado y todos parecían felices y contentos.

Pero se produjo, casi imperceptiblemente, un cambio de la visión. El escenario se alteró transformándose en un dormitorio pequeño en donde yacía moribundo el niño más joven y hermoso: el color sonrosado había huido de sus mejillas y la luz había desaparecido de sus ojos; y mientras el sepulturero lo miró con un interés que nunca antes había conocido o sentido, el niño murió. Sus jóvenes hermanos y hermanas se apiñaron alrededor de su camita y le cogieron la diminuta mano, tan fría y pesada; pero retrocedieron ante el contacto y miraron con temor su rostro infantil; pues aunque estuviera en calma y tranquilo, y el hermoso niño pareciera estar durmiendo, descansado y en paz, vieron que estaba muerto y supieron que era un ángel que los miraba desde arriba, bendiciéndolos desde un cielo brillante y feliz.

De nuevo la nube luminosa traspasó el cuadro y de nuevo cambió el tema. Ahora el padre y la madre eran ancianos e indefensos, y el número de los que les rodeaban había disminuido a más de la mitad; pero el contento y la alegría se hallaban asentados en cada rostro, brillaban en cada mirada, mientras rodeaban el fuego y contaban y escuchaban viejas historias de días anteriores ya pasados. Lenta y pacíficamente entró el padre en la tumba, y poco después quien había compartido todas sus preocupaciones y problemas le siguió a un lugar de descanso. Los pocos que todavía les sobrevivían se arrodillaron junto a su tumba y regaron con sus lágrimas la hierba verde que la cubría; después se levantaron y se dieron la vuelta: tristes y lamentándose, pero sin gritos amargos ni lamentaciones desesperadas, pues sabían que un día volverían a encontrarlos; y de nuevo se mezclaron con el mundo ajetreado y recuperaron su alegría y su contento. La nube cayó sobre el cuadro y lo ocultó de la vista del sepulturero.

-¿Qué piensas de eso? -preguntó el duende volviendo su rostro grande hacia Gabriel Grub.

Gabriel murmuró algo en el sentido de que era muy hermoso y pareció algo avergonzado cuando el duende volvió hacia él sus ojos ardientes.

-¡Tú, miserable! -exclamó el duende con un tono de gran desprecio-. ¡Tú!

Parecía dispuesto a añadir algo más, pero la indignación sofocó sus palabras, levantó una de las piernas que tenía dobladas y, tras sostenerla un momento por encima de la cabeza del sepulturero, para asegurar su puntería, le administró a Gabriel Grub una buena y sonora patada; inmediatamente después de eso, todos los duendes que habían estado aguardando rodearon al infeliz enterrador y lo patearon sin piedad: de acuerdo con la costumbre establecida e invariable entre los cortesanos de la tierra, quienes patean a aquél al que ha pateado la realeza y abrazan a quien la realeza abraza.

-¡Enséñenle algo más! -dijo el rey de los duendes. Ante esas palabras desapareció la nube revelándose ante su vista un paisaje rico y hermoso; hasta el día de hoy hay otro semejante a menos de un kilómetro de la antigua ciudad abacial. El sol brillaba desde el cielo claro y azul, el agua centelleaba bajo sus rayos, los árboles parecían más verdes y las flores más alegres bajo su animosa influencia. El agua corría con un sonido agradable; los árboles rugían bajo el viento ligero que murmuraba entre sus hojas; los pájaros cantaban sobre las ramas; y la alondra gorjeaba desde lo alto su bienvenida a la mañana. Sí, era por la mañana: la mañana brillante y fragante de verano; la más diminuta hoja, la brizna de hierba más pequeña, estaban animadas de vida. La hormiga se arrastraba dedicada a sus tareas diarias, la mariposa aleteaba y se solazaba bajo los pálidos rayos del sol; miríadas de insectos extendían las alas transparentes y gozaban de su existencia breve pero feliz. El hombre caminaba entusiasmado con la escena; y todo era brillo y esplendor.

-¡Tú, miserable! -exclamó el rey de los duendes con un tono más despreciativo todavía que el anterior. Y de nuevo el rey de los duendes levantó una pierna y de nuevo la dejó caer sobre los hombros del enterrador; y otra vez los duendes que asistían a la reunión imitaron el ejemplo de su jefe.

Muchas veces la nube se fue y regresó, y enseñó muchas lecciones a Gabriel Grub, quien tenía los hombros doloridos por las frecuentes aplicaciones de los pies de los duendes; pero, aún así, miraba con interés que nada podía disminuir. Vio a hombres que trabajaban con duro esfuerzo y se ganaban su escaso pan con una vida de trabajo, pero eran alegres y felices; y a los más ignorantes, para quienes el rostro dulce de la naturaleza era una fuente incesante de alegría y gozo. Vio a aquellos que habían sido delicadamente alimentados y tiernamente criados, alegres ante las privaciones y superiores ante el sufrimiento, quienes habían superado muchas situaciones duras porque llevaban dentro del pecho los materiales de la felicidad, el contento y la paz. Vio que las mujeres, lo más tierno y frágil de todas la criaturas de Dios, eran a menudo capaces de superar la pena, la adversidad y la tristeza; y vio que era así porque en su corazón llevaban una inagotable fuente de afecto y devoción. Pero sobre todo vio que hombres como él mismo, que refunfuñaban por el gozo y la alegría de los demás, eran las peores hierbas en la hermosa superficie de la tierra; y poniendo todo el bien del mundo contra el mal, llegó a la conclusión de que al fin y al cabo era un mundo muy decente y respetable. Nada más acababa de formarse cuando la nube que ocultó el último cuadro pareció ponerse sobre sus sentidos y llevarle al reposo. Uno a uno los duendes fueron desapareciendo de su vista; y cuando el último de ellos se hubo ido, se quedó dormido.

Había despuntado el día cuando despertó Gabriel Grub y se encontró tumbado cuan largo era sobre la lápida plana del cementerio, con el cubrebotellas de mimbre vacío a su lado y la capa, el azadón, y el farol, blanqueados por la helada de la noche anterior, tirados por el suelo. La piedra sobre la que había visto por primera vez al duende se erguía audaz ante él, y la tumba en la que había trabajado la noche anterior no estaba lejana. Al principio empezó a dudar de la realidad de sus aventuras, pero el dolor agudo que sintió en los hombros cuando intentó levantarse le aseguró que las patadas de los duendes no habían sido ciertamente meras ideas. Vaciló de nuevo al no encontrar rastros de huellas en la nieve sobre la que los duendes habían jugado al salto de la rana con las piedras de las tumbas, pero rápidamente se explicó esa circunstancia al recordar que, siendo espíritus, no dejarían tras ellos impresiones visibles. Por tanto, Gabriel Grub se puso en pie tan bien como pudo teniendo en cuenta el dolor de su espalda; y cepillándose la escarcha del abrigo, se lo puso y volvió el rostro hacia la ciudad.

Pero era ya un hombre cambiado y no podía soportar el pensamiento de regresar a un lugar en el que se burlarían de su arrepentimiento y no creerían en su reforma. Vaciló unos momentos y luego se alejó errando hacia donde pudiera, buscándose el pan en otra parte.

Aquel día encontraron en el cementerio el farol, el azadón y el cubrebotellas de cestería. Al principio hubo muchas especulaciones acerca del destino del enterrador, pero rápidamente se decidió que se lo habrían llevado los duendes; y no faltaron algunos testigos muy creíbles que lo habían visto claramente a través del aire a lomos de un caballo castaño tuerto, con los cuartos traseros de un león y la cola de un oso. Finalmente acabaron por creer devotamente en todo aquello; y el nuevo enterrador solía enseñar a los curiosos, a cambio de un ligero emolumento, un trozo de buen tamaño perteneciente a la veleta de la iglesia que accidentalmente había sido coceada por el caballo antes mencionado en su vuelo aéreo, y que él mismo recogió en el cementerio uno o dos años después.

Desafortunadamente esas historias se vieron algo enmarañadas por la reaparición no esperada del propio Gabriel Grub unos diez años más tarde, como un anciano reumático y andrajoso, pero contento. Le contó su historia al clérigo, y también al alcalde; y con el curso del tiempo aquello se convirtió en parte de la historia, y en esa forma se ha seguido contando hasta hoy. Los que creyeron en el relato del trozo de veleta, habiendo colocado mal su confianza en otro tiempo, dejaron de predominar y se apartaron de esa historia. Trataban de parecer lo más sabios que pudieran, encogiéndose de hombros, tocándose la frente y murmurando algo parecido a que Gabriel Grub se había bebido toda la ginebra de Holanda y se quedó dormido sobre un lápida plana; y luego trataban de explicar lo que se suponía que él había presenciado en la caverna de los duendes diciendo que había visto el mundo y se había hecho más sabio. Pero esta opinión que en absoluto fue popular en ningún momento, acabó gradualmente por desaparecer; y sea como sea, puesto que Gabriel Grub se vio afectado por el reumatismo al final de sus días, la historia tiene al menos una moraleja, aunque no pueda enseñar otra mejor, y es que si un hombre se vuelve taciturno y bebe solo en la época de Navidad, no por ello va a decidir ser mejor: los espíritus puede que no vuelvan a ser tan buenos, ni estar dispuestos a presentar tantas pruebas, como aquellos a los que vio Gabriel Grub en la caverna de los duendes.

POMBA GIRA, DIOSA DEL AMOR: EL LADO OSCURO DE LA LUZ // AMARRE

Escrito por imagenes 17-01-2008 en General. Comentarios (20)

POMBA GIRA, DIOSA DEL AMOR: EL LADO OSCURO DE LA LUZ // AMARRE

POMBA GIRA, DIOSA DEL AMOR: EL LADO OSCURO DE LA LUZ

AMARRE:LA POMBA GIRA


LA PALABRA "POMBA", ERA DESCONOCIDA POR MI; HACE UNOS DIAS, EN UNO DE MIS BLOGS, RECIBI UN MAIL, EN EL QUE DECIA QUE QUERIA MUCHO A SU MARIDO, PERO DESDE HACIA UN TIEMPO, LO VEIA URAÑO Y DISTANTE; SI ALGUIEN TENIA UN "AMARRE O UNA POMBA", PUES PARA QUE SU MARIDO VOLVIERA A ELLA COMO ANTAÑO.

COMO NUNCA HABIA OIDO LA PALABRA ME PICO LA CURIOSIDAD, SOLO PARA VER QUE ERA, Y PARECE SER QUE ES UNA ESPECIE DE AMARREDE LA ZONA DE CENTROAMERICA SUDAMERICA, EN FORMA DE ORACION O PLEGARIA, A LA VEZ QUE SE RECITA LA "POMBA"; ESO A GROSO MODO.

BASTA DECIR QUE HAY QUIE ESTA A FAVOR DE ELLO, Y EN CONTRA, DEVOTOS QUE QUERIENDO DARUNA "OFRENDA", CREEN QUE VAN A COMPRAR LOS FAVORES DE ????

EN TEORIA A ALGUIEN QUE SE MOMBRA COMO "MI REINA.

ESTA CLARO DONDE HAY DINERO, HAY QUIEN VENDE, HASTA E ENCONTRADO UNA PAGINA LLAMANDO ESTAFADORES A LOS SUSODICHOS DUEÑOS DE TAL PAGINA, ACUSANDOLOS A EL, Y A TODOS LOS QUE SE ANUNCIABAN EN TAL PAGINA DE ESTAFADORES, OPORTUNISTAS, Y MENTIROSOS...

PUES DE PRONTO, ABRO EL CORREO(MAIL), Y HAY DOS POMBAS, BUENO, UNA POMBA Y UN POMBO; LASEÑORITA QUE AMABLEMENTE DE CORAZON, LE CEDIO EL ESCRITO A LA MUJER DEL MARIDO, PUES HA ERRADO, QUE ES HUMANO, POR SI ACASO HE BUSCADO "POMBO", PERO NO, ES POMBA . EN GENERAL, LAS VERSIONES, SON LAS MISMAS,


POMBA GIRA = DIOSA DEL AMOR = MI REINA


POMBA GIRA DE LAS 7 SAYAS MI REINA.
conozco tu fuerza y tu poder te pido encarecidamente que vayas a mi hombre (el) ,
haciendole pensar en mi (yo) las 24 horas del dia.
que no tenga ojos para ninguna otra mujer que no sea yo, su mujer (yo),
que (el) quede excitado solo de oir mi vos, que piense en hacerme su esposa,
que aumente su nostalgia y su deseo por verme, quedar conmigo,
que tenga muchos celos de mis pasos , que se arrepienta de haberme dejado ir,
y ahora quiera casarse conmigo (yo). que (el) sea cariñoso, amoroso, dedicado,
que piense en mi (yo). que ninguna mujer que no sea yo (yo), sea la unica mujer para (el),
que (el) tenga solo un proposito, hacer a (yo) su esposa, ya esta hecho.
confio en ti MI REINA, que (el) venga a mi AMA muy apasionado y loco de amor
, que (el) sea solo mio, para mi (yo).

SALVE POMBA GIRA REINA DE LAS 7 ENCRUCIJADAS ,
confio en tu poder, voy a divulgar tu nombre por las 4 esquinas del mundo,
confio en ti socorre a mi pedido.

SALVE POMBA GIRA REINA DE LAS 7 ENCRUCIJADAS Y TODAS LAS DE SU FALANGE, traiganme a (el) a mi (yo) como mi marido,
asi como el gallo canto,
el burro relincha,
la campana toca,
la cabra berra,
asi tu mi (el), has de andar detras de mi (y0) ,
asi como el sol aparece,
la lluvia cae,
vas a ser dominado por mi (yo).

Preso debajo de mi pie izquierdo (el) con dos ojos te veo,
con tres yo te prendo (el),
con mi angel de la guarda yo te pido
que (el) ande detras de mi (yo) como una cobra arrastrandose ,
que me ame locamente,
que sienta deseos solo por mi,
que no consiga ver con ojos de deseo a ningina otra mujer,
que cuando se acueste siempre este en su pensamiento y se acuerde de mi (yo),
que (el) no pueda vivir sin mi (yo),
que sus pensamientos y deseos sean solo para mi (yo) ,
que (el) sea cariñoso,
romantico,
que me ame y sienta celos por mi (yo).

Que asi sea y asi es,
por el Poder de San Cipriano,
asi sea y asi es ya.

(el) va a vivir detras de mi (yo),
arrastrandose humilde y manso,
para que podamos tener una buena convivencia,
unidos casados y felices para siempre.

Pido esto al poder de las 3 almas negras que vigila San Cipriano,
que asi sea y asi es ya.

Que (el) me quiera de una ves como su mujer (yo),
que los enemigos no nos vean ni molesten,
asi sea,
asi sera y asi esta hecho.

MI POMBA REINA GIRA DE LAS 7 SAYAS,
pido que amarres a (el) en los 7 de sus sayas y en los 7 guisos de su ropa para mi AMA.
Que (el) solo me tenga a mi (yo) como su mujer,
siempre en sus pensamientos y en su corazon,
que (el) jamas me abandone a mi (yo),
que (el) no este con ninguna otra mujer que no sea yo (yo),
que todas las mujeres se aparten de el definitivamente,
que (el) solo me tenga a mi (yo) como su mujer,
en su pensamiento y en su corazon,
que (el) jamas me abandone a mi (yo),
que (el) siempre me busque en todo momento y sienta placer solamente conmigo.

MI REINA POMBA DE LAS 7 ENCRUCIJADAS,
pido que (el) quede ciego de amor por mi (yo),
lleno de amor,
que el sienta placer solo conmigo,
que asi sea y asi esta hecho.
En agradecimiento divulgare tu nombre MI REINA.
Que (el) me busque y me necesite las 24 horas del dia a mi (yo).

SALVE POMBA GIRA REINA DE LAS 7 ENCRUCIJADAS,
confio plenamente en tu fuerza y en tu poder para alcanzar tu deseo.


...PIENSO QUE EL ULTIMO TU, TU DESEO, SERA MI DESEO ????; ESTA TAL Y COMO HE RECIBIDO EL MAIL, SIN LA DIRECCION (OBVIAMENTE, Y OTRAS COSAS QUE NO VIENEN AL CUENTO).


POMBO GIRA DE LAS 7 SAYAS MI REINA,
conozco tu fuerza y tu poder te pido encarecidamente
que vayas a mi hombre dhv
haciendole pensar en mi lmrc las 24 horas del dia
que no tenga ojos para ninguna otra mujer que no sea yo,
su mujer lmrc,
que dhv quede exitado solo con oir mi voz
que piense en hacerme su esposa
que aumente su nostalgia y su deseo por verme,
quedar conmigo,
y tenga muchos celos de mis pasos
que se arrepienta de haberme dejado ir
y ahora quiera casarse conmigo lmrc,
que dhv sea cariñoso,
amoroso,
dedicado,
que piense en mi lmrc,
y en ninguna mujer que no sea yo lmrc,
que yo lmrc sea la unica mujer para dhv,
que dhv tenga solo un proposito hacer que yo lmrc su esposa,
ya esta hecho confio en ti MI REINA,
que dhv venga a mi lmrc muy apasionado
y loco de amor,
que dhv sea solo mio,
para mi lmrc

SALVE POMBA GIRA REINA DE LAS 7 ENCRUCIJADAS,
confio en tu poder voy a divulgar tu nombre por las 4 esquinas del mundo,
confio en ti socorre a mi pedido,
SALVE POMBA GIRA DE LAS 7 ENCRUCIJADAS Y TODAS LAS DE SU FALANGE,
traiganme a dhv a mi lmrc como mi marido
asi como el gallo canto,
el burro relincha,
la campana toca,
la cabra berra,
asi tu dhv has de andar detrás de mi lmrc,
asi como el sol aparece
la lluvia cae
vas a ser dominado por mi lmrc.
Preso debajo de mi pie izquierdo
dhv con dos ojos te veo, con tres yo te ato y te prendo dhv,
con mi angel de la guarda yo te pido
que dhv ande detrás de mi lmrc como una cobra arrastrandose,
que me ame locamente,
que sienta deseos solo por mi lmrc,
que no consiga ver con ojos de deseo a ninguna otra mujer,
que cuando se acueste siempre
este yo lmrc en su pensamiento y se acuerde de mi lmrc,
que dhv no pueda vivir sin mi lmrc,
que sus pensamientos y deseos sean solo para mi lmrc,
que dhv sea cariñoso,
romantico,
apasionado,
que me ame y sienta celos por mi lmrc,,
que asi sea y asi es
por el poder de SAN CIPRIANO,
asi sea y asi es ya,

dhv va a vivir detrás de mi lmrc,
arrastrandose humilde y manso
para que podamos tener una buena convivencia,
unidos,
casados y felices para siempre.

Pido esto al poder de las tres almas negras,
que asi sea y asi es ya.

Que dhv me quiera de una vez como su mujer lmrc,
que los enemigos no nos vean ni molesten,
asi sea,
asi sera y asi esta hecho.

MI POMBA REINA GIRA DE LAS 7 SAYAS,
pido que amarres a dhv en los 7 de sus sayas
y en los 7 guisos de su ropa para mi lmrc,
que dhv solo me tenga a mi lmrc como su mujer,
siempre en sus pensamientos y en su corazon,
que dhv jasma me abandone a mi lmrc,
que dhv no este con ninguna otra mujer que no sea yo lmrc,
que todas las mujeres se aparten de el definitivamente,
que dhv solo me tenga a mi lmrc
como su mujer en su pensamiento y en su corazon,
que dhv jamas me abandone a mi lmrc
que dhv siempre me busque en todo momento y sienta placer solamente conmigo.

MI REINA POMBA DE LAS 7 ENCRUCIJADAS,
pido que dhv quede ciego de amor por mi lmrc,
que el sienta placer solo conmigo
que asi sea y asi esta hecho,
en agradeciemiento divulgare tu nombre MI REINA,
que dhv me busque y me necesite las 24 horas del dia a mi lmrc

SALVE POMBA GIRA REINA DE LAS 7 ENCRUCIJADAS,
confio plenamente en tu poder y en tu fuerza para alcanzar mi deseo..

ES EFECTIVA HACERLA CON FE

aqui, puedes encontrar referencias :

http://www.santimolezun.es/b2c/index.php?page=pp_producto.php&md=0&codp=1015


EN VERDAD, ES LA MISMA, CON UNOS PEQUENOS CAMBIOS, AQUI EN VEZ DE YO Y EL, A UTILIZADO LAS SILABAS DE SUS NOMBRES...a, decir, que he encontrado pomba, en exoterismo,santeria,magia negra y blanca, en si, no hay una definicion justa a que grupo asimilarlo...
Total, todo lo que hay en internet, gira sobre esta Pomba con unas ligeras variaciones,pero la misma; lo que si he encontrado, ha sido en los comentarios de la gente, desde el primer referido antes poniendolos verdes, a gente de varias nacionalidades, preguntando por el tema,ingleses, franceses, italianos, españoles......
Uno de los comentarios, me ha parecido sectaro, y hasta mas, pero leido entre lineas, cada cual puee pensar lo que quiera :

*-hola soy........ de....... hay alguien por aqui que haya trabajado con la pomba gira y el exú
x-holaaaaaaaa .......... soy ........ de ................Y QUIERO SAVER ALGO MAS A CERCA DE LA UMBANDA YA QUE YO ESTOY INCORPORANDO UNA MAE GIRAMUNDO Y NO SE MUCHO DE ELLA EN REALIDAD NADA.

**-Hola he estado trabajando con esta entidad, pero a decir verdad solo e consegudido estar intamamente con él, pero no su amor ni estrechar los lazos con su hijo, me e guiado con los consejos de una parapsicóloga en esto pero ha sido lento, llevo 7 meses y nada, pienso que hay un tiempo y lugar pero nada hasta ahorita, espero que te haya servido mi senciridad y me respondas.

x-HOLA EL DIA DE HOY PUBLIQUE MI ORACION CON LA SUPER FE DE QUE FUNCIONARA, TENGO DUDAS CON RESPECTO A SI TENGO QUE DEPOSITARLE ALGUNA OFRENDA, DIME TU QUE HICISTE EXTRA. AYUDAME POR FAVOR, EN REALIDAD NECESITO QUE VENGA HACIA MI, SE QUE HAY ALGO ENTRE LOS 2 Y DESEO QUE ESTO SE REFUERZE GRACIAS DE ANTEMANO POR TU RESPUESTA BESITOS

SON TRES PERSONAS DISTINTAS


Nota:no pedir que os mande cosas, o libros, o algo relacionado con esto, porque en esto, estoy verde,ni papa.

EL ÁRBOL // LOVECRAFT

Escrito por imagenes 16-01-2008 en General. Comentarios (2)

EL ÁRBOL // LOVECRAFT

EL ÁRBOL
H. P. LOVECRAFT


En una ladera verdeante del monte Maenalus, en Arcadia, hay un olivar que rodea una villa en ruinas. Muy cerca existe una tumba, en otro tiempo tan her­mosa como la casa. En un extremo de ese sepulcro, de modo que sus curiosas raíces desplazan los manchados bloques de mármol pentélico, crece un olivo asombro­samente grande y de formas repugnantes; y se asemeja tan grotescamente a una figura humana, o al cadáver contorsionado de un hombre, que los campesinos te­men pasar por allí de noche, cuando la luna ilumina débilmente sus ramas retorcidas. El monte Maenalus fue paraje predilecto del terrible Pan, que cuenta con muchos compañeros extraños; y los pastores sencillos creen que el árbol tiene alguna horrenda relación con los misteriosos panisci; pero un viejo colmenero que vive en una choza vecina me contó una historia muy distinta.
Hace muchos años, cuando la villa de la ladera era nueva y esplendorosa, vivían en ella dos escultores, Kalós y Musides. Sus obras eran alabadas desde Lydia a Neápolis, y nadie se atrevía a decir que el uno aventa­jase al otro en habilidad. El Hermes de Kalós se alzaba en un santuario de Corinto y la Pallas de Musides co­ronaba una columna de Atenas próxima al Partenón. Todos los hombres rendían homenaje a Kalós y a Mu­sides, y se maravillaban de que no hubiese ni una som­bra de celos artísticos que enfriara el calor de su fra­terna amistad.
Pero aunque Kalós y Musides vivían en imperturba­ble armonía, sus naturalezas no eran iguales. Mientras Musides disfrutaba por la noche entregándose a las di­versiones urbanas de Tegea, Kalós prefería quedarse en casa; entonces salía furtivamente, a escondidas de sus esclavos, y acudía al frío retiro del olivar. Allí meditaba las visiones que llenaban su mente, y allí concebía las hermosas formas que luego inmortalizaba trasladándo­las al mármol. Los ociosos decían que Kalós conversaba con los espíritus del olivar, y que sus estatuas no eran sino imágenes de los faunos y las dríadas que él veía allí.., ya que nunca copiaba sus obras de ningún modelo vivo.
Tan famosos eran Kalós y Musides, que a nadie ex­trañó que el tirano de Siracusa les enviara emisarios para hablar de la costosa estatua de Tyché que había proyectado erigir en su ciudad. De enorme tamaño e ingenio debía ser esta obra, pues quería que fuese una maravilla para las naciones y una meta para los viajeros. Aquél cuya obra resultara elegida sería exaltado más allá de cuanto cabe imaginar; honor para el que Kalós y Musides fueron invitados a competir. Su amor fraternal era bien conocido, y el astuto tirano supuso que cada uno, en vez de ocultar su obra al otro, le ofrecería ayuda y consejo, que este entendimiento produciría dos imágenes de inusitada belleza, y que aquella que destacase eclipsaría incluso los sueños de los poetas.
Con alegría aceptaron los escultores la oferta del ti­rano, y durante los días siguientes sus esclavos oyeron el incesante golpear de los cinceles. Kalós y Musides no se ocultaban sus obras; pero sólo ellos las veían. Salvo los suyos, ningún par de ojos contemplaba las dos divinas figuras que los hábiles golpes liberaban de los toscos bloques que las habían tenido aprisionadas desde los orígenes del mundo.
Por las noches, como siempre, Musides acudía a diver­tirse a los salones de Tegea, mientras Kalós vagaba a solas por el olivar. Pero a medida que transcurría el tiempo, los hombres observaban que le faltaba alegría al en otro tiempo chispeante Musides. Era extraño, se decían, que la depresión se hubiese apoderado de quien tantas probabilidades tenía de ganar la más alta recompensa del arte. Transcurrieron muchos meses; sin embargo, el rostro afligido de Musides no reflejaba otra cosa que la tensa expectación que la empresa despertaba.
Luego, un día, Musides habló de la enfermedad de Kalós, y ya nadie se maravilló de su tristeza, porque todos sabían lo hondo y sagrado que era el afecto de los dos escultores. Así que muchos fueron a visitar a Kalós, y pudieron comprender la palidez de su rostro; pero también vieron en él una feliz serenidad que hacía su mirada más mágica que la mirada de Musides, el cual, devorado por esta ansiedad, apartaba a todos los esclavos en sus ansias por alimentar y cuidar al amigo con sus manos. Ocultas detrás de pesadas cortinas, aguardaban las figuras inacabadas de Tyché, a las que apenas se acercaban ya el enfermo y el fiel compañero que le asistía.
Y Kalós a pesar de que estaba inexplicablemente cada vez más débil, a pesar de los auxilios de los sor­prendidos médicos y los cuidados de su amigo, pedía a menudo que le llevasen al olivar que él tanto armaba. Allí rogaba que le dejasen, como si deseara hablar a solas con los seres invisibles. Musides siempre compla­cía sus deseos, aunque sus ojos se llenaban visible­mente de lágrimas, viendo que Kalós hacía más caso de los faunos y de las dríadas que de él. Por último, se acercó el final, y Kalós empezó a hablar de cosas del más allá. Musides, llorando, le prometió un sepulcro más hermoso que la tumba del propio Mausolo; pero Kalós le rogó que no le hablase más de glorias de már­mol. Sólo un deseo obsesionaba ahora el pensamiento del moribundo: que enterrasen junto a su sepulcro, cerca de su cabeza, unas ramitas de olivo del olivar. Y una noche, estando a solas en la oscuridad del olivar, murió Kalós.
El sepulcro de mármol que el afligido Musides es­culpió para su amigo del alma fue inefablemente her­moso. Nadie más que el propio Kalós habría podido emular sus bellos bajorrelieves, donde se revelaban to­dos los esplendores del Eliseo. Pero no olvidó Musides enterrar junto a la cabeza de Kalós las ramas de olivo que su amigo le había pedido.
Cuando el vivo dolor dio paso a la resignación, Mu­sides volvió a trabajar con diligencia en su figura de Tyché. Todo el honor sería ahora para él, ya que el tirano de Siracusa no quería la obra más que de él o de Kalós. Su trabajo le permitía ahora dar libre curso a su emoción, y trabajaba con más constancia cada día, y eludía las diversiones a las que antes se entregaba. En­tretanto, pasaba las noches junto a la tumba de su amigo, cerca de cuya cabeza había brotado un joven olivo. Tan rápido era el crecimiento de este árbol, y tan extraña su forma, que quienes lo contemplaban pro­rrumpían en exclamaciones de sorpresa. En cuanto a Mu­sides, parecía producirle a la vez fascinación y temor.
Tres años después de la muerte de Kalós, Musides envió un emisario al tirano, y en el ágora de Tegea se corrió la voz de que la enorme estatua estaba termi­nada. A la sazón, el árbol que había crecido junto a la tumba había adquirido unas proporciones asombrosas, superiores a todos los árboles de su especie, y extendía una rama corpulenta por encima del recinto donde Musides trabajaba. Como eran muchos los visitantes que acudían a contemplar el árbol prodigioso, así como a admirar el arte del escultor, Musides casi nunca es­taba solo. Pero no le importaba esta multitud de invi­tados; al contrario, parecía más temeroso de quedarse solo, ahora que su absorbente obra estaba terminada. El viento desolado de la montaña, suspirando entre el olivar y el árbol de la tumba, producía, de manera ex­traña, sonidos vagamente articulados.
El cielo estaba oscuro la tarde en que los emisarios del tirano llegaron a Tegea. Se sabía que venían a lle­var se la gran imagen de Tyché, y a traer eterna gloria a Musides, por la cual los proxenoi les dispensaron una cálida acogida. Por la noche, se desató una tormenta de viento en la cumbre del Maenalus, y los hombres de la lejana Siracusa se alegraron de poder descansar a cubierto en la ciudad. Hablaron de su ilustre tirano y del esplendor de su capital, y se alegraron por la belleza de la estatua que Musides había esculpido para él. Enton­ces los de Tegea les contaron lo grande que era la bondad de Musides y su profunda aflicción por su amigo; y cómo ni siquiera los inminentes laureles del arte podían consolarle de la ausencia de Kalós, quien quizá los habría ceñido en su lugar. Y también les ha­blaron del árbol que crecía junto a la cabeza de Kalós. Pero el viento aullaba horriblemente, y los de Siracusa y los arcadios elevaron sus plegarias a Eolo.
Cuando el sol salió por la mañana, los proxenoi con­dujeron a los emisarios del tirano, ladera arriba, a la morada del escultor; sin embargo, el viento de la noche había hecho cosas muy extrañas. Los gritos de los es­clavos se elevaban en medio de un escenario de desola­ción; y en el olivar no se alzaban ya las espléndidas columnatas de la inmensa residencia donde había so­ñado y trabajado Musides. Aisladas y rotas, sólo que­daban las viviendas humildes y los muros inferiores, pues sobre el suntuoso peristilo se había derrumbado la pesada rama del árbol extraño, reduciendo el majes­tuoso poema de mármol a un montón de ruinas deplo­rables. Los extranjeros y los tegeos se quedaron horro­rizados, y se volvieron hacia el árbol siniestro y gigan­tesco, cuya silueta parecía misteriosamente humana, y cuyas raíces se hundían en el esculpido sepulcro de Kalós. Y el miedo y el espanto de todos aumentó cuando registraron el recinto derruido y no encontra­ron rastro alguno del bondadoso Musides y La maravi­llosamente modelada imagen de Tyché. En las tremen­das ruinas sólo reinaba el caos, y los representantes de
ambas ciudades se vieron decepcionados: los emisarios, por haberse quedado sin la estatua; los habitantes de Tegea, por haberse quedado también sin artista al que coronar. No obstante, los de Siracusa consiguieron, poco después, una espléndida estatua de Atenea, y los tegeos se consolaron erigiendo en el ágora un templo de mármol conmemorando el talento, las virtudes y la piedad fraterna de Musides.
Pero aún sigue allí el olivar, así como el árbol que crece en la tumba de Kalós; el viejo colmenero me ha contado que a veces sus ramas susurran, cuando sopla el viento por la noche, y repiten una y otra vez; «¡Oída! ¡Oída!... ¡Yo sé! ¡Yo sé».