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POEMAS NOVELES - GHOST LOVER 1 Y 2

Escrito por imagenes 21-06-2008 en General. Comentarios (5)

POEMAS NOVELES - GHOST LOVER 1 Y 2

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Ghost lover 1 (la primera vez en el mercurio)

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No me preguntes por que te apunto
No me preguntes porque lloro
Deja de decirme que me amas eso ya no lo creo
Solo debes saber que mi motivo es el amor que te tengo

Esa noche solo, mi alma intrigada y la garganta
Punzante solo con mis lagrimas recordándote
Porque te amo tanto?
Iluminado solo por la luz de ese mercurio
La suave y fría lluvia consolándome
Y ahí la conocí

La amante fantasma ante mis ojos
Ella tenia tu forma y tu gesto
Pero sus ojos vacíos y negros
Ella se me acerco y me tomo en su seno
Después de un abrazo y una mirada vacía...
Me beso... si lo hizo y como nunca lo habría imaginado
Casi sentí que fuiste tu quien me besaba...
En ese momento ella desapareció....

Y ahora, después de varios encuentros
Después de tantas miradas vacías y apasionantes
Besos bajo ese mercurio....
Por fin ella me revelo su plan...

¡Gracias amante fantasma¡
Matare a aquella que tu reencarnas en apariencia
Y su espíritu será tuyo, las dos serán uno...
Y seremos felices hasta la eternidad....

Y no me preguntes por que te apunto
No me preguntes porque lloro
Deja de decir que me amas......
Ella lo hará por ti, pero necesita un alma...
Y debido al gran amor que te tengo tu la darás....


__________


Ghost lover 2 (el precio del amor eterno)

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Por que soy incapaz de matarte?
Mil veces he dicho que iría hasta el fin contigo...
La amante fantasma quiere tu alma...
Pero tu muerte es un hecho que no podré callar...

Ahora estamos juntos en esto...
Vamos corriendo a lo que da este auto
Deberías dejar de llorar..
Y comprender que hago esto por tu bien...
Tus mudos gritos son inservibles
Ya que el fin nos espera

Ella me miraba en mi desesperación
Tener que matarte era un precio justo?
Merecías tu que lo hiciera?
Pero si no.... como lograre ser feliz
Se me acerco y sentí un poco de maldad en su ser
Pero su consejo fue el mejor.....
¡Gracias amante fantasma¡

Si no soy capaz de matarte...
Ya que te he dicho que iría hasta el fin contigo.....
Entonces moriremos juntos
En este auto al máximo, apagaremos nuestras vidas...
En un cálido beso... y cuando tu alma sea de la amante fantasma....
Por fin seremos felices...

Te amo tanto que no te puedo matar....
Así que lo haremos juntos.
Complaceré a mi amante fantasma
Moriremos en un pozo de sangre, en un beso ahogador...
Y así nuestras almas hacia el fin...
estarán juntas para siempre.

milowishmasterfox

PENSAMIENTOS DE HOMBRES + PESADILLAS INTERIORES = REALIDADES HUMANAS + DESGRACIAS

Escrito por imagenes 17-06-2008 en General. Comentarios (18)
PENSAMIENTOS DE HOMBRES + PESADILLAS INTERIORES = REALIDADES HUMANAS + DESGRACIAS COLECTIVAS

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LETRA DE LA CANCION ESTOPA - DEMONIOS (MAS DESTRANGIS)
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Dime Donde Vas Pobre Diablo
Dime Si Es Que Te Han Desheredado
Pues Si Menudos Cabrones
Soy Caballo Sin Establo
Oye Me Han Echado Del Infierno
Dicen Que Es Que Me Falta Un Pecado
Yo Quise Quedarme Dentro, Prometí Estarme Callado
Pero Ni Con Mi Silencio, Ni Siendo Yo Muy Diablo
Demonios Son Mis Temores, Demonio Es Tanto Llanto
Demonios En El Mar De Dudas, Donde Se Asusta El Espanto
Que El Diablo Es El Olvido
Porque El Olvido Es Chinarse Las Venas
Perder La Primavera, Buscar Lo Perdido
Quitarse Lo Muebles De La Cabeza
Soñar Que Despiertas En Un Barco Hundido
Yo Me Mantengo Con El Alma En Vela
Quitándome Las Penas Soñando Contigo
Quemando Mas Leña, Echándole Mas Tela
Probando El Sabor De Tu Copa De Vino
Demonio Vente Al Infierno, Vente Donde Yo Te Tenga Al Lado
Que El Infierno Es Un Oasis, En Un Desierto De Llantos
Que El Infierno Solo Te Quema,
Cuando El Fuego Nunca Te Ha Quemado
Y Habiendo Ardido Piensas, Ya No Te Hacen Falta Mantos
Que Yo Solo Tengo Mi Hoguera
Vente Que Te, Vente Que Te, Vente Que Te,
Estoy Esperando
Demonios Son Mis Temores, Demonio Es Tanto Llanto
Demonios En El Mar De Dudas, Donde Se Asusta El Espanto
Que El Diablo Es El Olvido
Porque El Olvido Es Chinarse Las Venas
Perder La Primavera A Buscar Lo Perdido
Quitarse Los Muebles De La Chaveta
Soñar Que Despiertas En Un Barco Hundido
Yo Me Mantengo Con El Alma En Vela
Quitándome Las Penas Soñando Contigo
Quemando Mas Leña, Echándole Mas Tela
Probando El Sabor De Tu Copa De Vino
Porque El Olvido Es Chinarse Las Venas
Perder La Primavera
Buscar Lo Perdido
Quitarse Los Muebles De La Quijotera
Soñar Que Despiertas En Un Barco Hundido.




PACTOS DIABOLICOS EN FLORES -- ALEJANDRO DOLINA

Escrito por imagenes 15-06-2008 en General. Comentarios (7)

PACTOS DIABOLICOS EN FLORES -- ALEJANDRO DOLINA

PACTOS DIABOLICOS EN FLORES
Alejandro Dolina



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PACTOS DIABOLICOS EN FLORES

Los Hombres Sabios aseguran que en los viejos tiempos, el demonio y sus
subalternos paseaban con frecuencia por el barrio de Flores. Despues del
anochecer, en la plaza y la estacion, rondaban nobles y plebeyos infernales.
Asmodeo, inspirador del juego, visitaba las timbas.
Baal-Fagor auspiciaba inventos y descubrimientos perversos.
Uzza y Azael enseñaban a las mujeres a maquillarse para encender la lujuria
de los hombres.
Y tambien acechaban Astaroth, Belial, Samyaza, Yekun y Belcebu, el señor
de las moscas.
El propio Satan paraba en una lecheria de la calle Artigas.
El aspecto de los demonios permitia confundirlos con ciudadanos vulgares. Y
en verdad, esto es lo que ocurria generalmente. Solo los muy sagaces
alcanzaban a vislumbrar las señales que denuncian al que viene de las
tinieblas:la demasiada elegancia, los botines relucientes, un anillo en el
meñique, el reloj de oro, una uña larga y afilada, un boleto en el ojal de
la solapa.
Se sospecha que el proposito de aquellas presencias era la concrecion de
pactos diabolicos .
Manuel Mandeb juraba haber visto un carro en la noche, conducido por Mandinga
El poligrafo de Flores asustaba a los chicos imitando el pregon:

-Almas...compro almas...Llego el Tentador, patrona...

El musico Ives Castagnino mostraba un contrato de pragmatica impreso en los
talleres graficos del Averno. Alli se establecian las condiciones generales del
pacto y las obligaciones del aspirante, que eran trece.

1) Renegar de Dios
2) Blasfemar continuamente
3) Adorar al diablo
4) Usar cualquier medio para no procrear
5) Jurar en nombre del diablo
6) Comer carne
7) Imaginar que se tiene comercio carnal con el diablo
8) Llevar siempre encima la imagen del diablo
9) Lavarse la cara y peinarse d ecuatro en cuatro dias
10) Bañarse cada cuarenta y dos dias
11) Mudar de ropa cada cincuenta y siete dias
12) Afeitarse cada noventa y un dias
13) No cortarse ni limpiarse las uñas jamas y comer cada cuatro horas, cuatro
dientes de ajo.

Acordar un pacto con el demonio significaba siempre la entrega del alma.
Se sospecha que en Flores algunas personas fueron efectivamente tentadas
y alcanzaron a estampar firmas sangrientas para legalizar su perdicion.
El abogado Antonio B.Avila fue acusado muchas veces de facilitar su oficina
y los papeles sellados para estos convenios abominables. Si bien la venta de al
mas se mantenia en el mayor secreto, han llegado hasta nosotros los nombres y
las historias de algunos condenados por voluntad propia.
No se trata-confesemos- de casos ilustres, como el del doctor Fausto, el
parroco Urbain Grandier o el pintor bavaro Christoph Haizmann. Pero vale la
pena conocer a estos modestos tratos infernales, aunque mas no sea para
aprender a gambetear los engaños del Adversario.



EL BANDONEONISTA ANSELMO GRACIANI

Los musicos que pactan con el diablo alcanzan siempre una dimension
genial. No ocurria asi con Anselmo Graciani. Su exigencia ante Lucifer
fue poder tocar como deseaba y soñaba, y los anhelos musicales de
Graciani eran vulgares.
Cierto es que despachaba la variacion de Canario en Paris con los ojos
cerrados. Pero mas alla de las compadradas acrobaticas su estilo era banal
y relamido, asolado por innecesarios firuletes de cumpleaños.
Alcanzo exito y renombre en ciertos ambientes. Ives Castagnino
llego a tocar en su orquesta y aprendio a odiarlo.
Se dice qeu Graciani pagara el don recibido tocando eternamente en
el Tartaro, para suplico -o solaz- de los repobros.

DIALOGO ENTRE ASMODEO Y EL RUSO SALZMAN

Asmodeo: Soy Asmodeo, inspirador de tahures y dueño de todas las fichas
del mundo. Conozco de memoria todas las manos que se han repartido en la
historia de las barajas, Tambien conozco las que se repartiran en el futuro.
Los dados y las ruletas me obedecen. Mi cara esta en todos los naipes. Y
poseo la cifra secreta y fatal qeu han de sumar tus generales cuando llegue el
fin de tu vida.
Salzman: ? No desea jugar al chinchon?
Asmodeo: No, Salzman, Vengo a ofrecerte el triunfo perpetuo. Con solo
adorarme, ganaras siempre a cualquier juego.
Salzman: No se si quiero ganar.
Asmodeo: !Imbecil...! ?Acaso quieres perder?
Salzman: No, tampoco quiero perder.
Asmodeo:? Que es lo que quieres entonces?
Salzman: Jugar. Quiero jugar maestro....Hagamos un chinchon.

RUBEN GARMENDIA, EL PICAFLOR

No parecia mal negocio el de Garmendia. Le garantizaron el amor de
todas las mujeres. El tormento eterno era sin duda, un precio razonable.
Todos lo recuerdan en Flores paseando con las mujeres mas hermosas de
la ciudad.
Segun cuentan, las muchachas lo seguian por la calle. En las confiterias,
se acercaban a su mesa para ofrecersele redondamente. Muchas
veces debia arrojarse de los colectivos, huyendo del ardor de las pasajeras.
Sus amigos lo abandonaron, temerosos de que sedujera a sus novias.
Sor Juana Ines de la Cruz dictamino que el amor es como la sal: dañan
su falta y su sobra.
Garmendia soporto como nadie la segunda desdicha.
Sus amantes no se resignaban a la ausencia y se le aparecian en su casa
llorando y arrojando piedras a las ventanas. En sus ultimas epocas se
lo veia perseguido por muchedumbres de damas sin consuelo que le tiraban
del saco.
Para completar su desventura, se enamoro de una vecina y ya no necesito
la pasion de otras mujeres. Supo ademas, que la chica lo amaba desde tiempos
lejanos, anteriores al pacto.
Comprendio entonces que Satan era tramposo.
Se sabe que trato de disolver el vinculo, pero es poco probable que lo
haya logrado.
Un marido celoso lo asesino un 25 de mayo.


EL HOMBRE QUE ERA, SIN SABERLO, EL DIABLO

Un caballero de la calle Caracas resolvio negociar su alma. Siguiendo
los ritos alcanzo a convocar a Astaroth, miembro de la nobleza infernal.
- Deseo vender mi alma al diablo -declaro.
- No sera posible- contesto Astaroth.
- Por que?
- Porque usted es el diablo.


EL PEQUEÑO PACTO DE MANUEL MANDEB

NO le fue facil al diablo tentar a Manuel Mandeb. Para empezar,
cada vez que se le aparecia, el hombre salia corriendo, sin dar tiempo a
presentaciones ni propuestas.
Un dia, disfrazado de ferroviario, logro captar la confianza del poligrafo
y finalmente le propuso el pacto de siempre.

- En realidad me gustaria obtener el amor de una cierta señorita. Pero
no creo que valga un alma. Es de estatura escasa.
- Puedo darte ese amor y tambien riquezas y honores, para completar la
diferencia.
- Tengo una idea mejor -grito Mandeb- !Concedame ese amor! A
cambio yo cometere cuatro iniquidades, que tal vez alcancen para condenarme.

Discutieron largo rato. Satanas acepto sin entusiasmo el pequeño pacto,
que firmo con tinta corriente. Las cuatro iniquidades fueron establecidas
por escrito y eran estas:

1) Un latrocinio. Mandeb lo resolvio robandose las bolas de billar de
una mesa del salon Odeon.
2) Una blasfemia.
3) Una traicion. No fue sencillo cambiar de panaderia, pero habia que
cumplir.
4) La cuarta iniquidad fue identificada por el proposito mismo del
pacto. Hacerse amar por alguien y no dar el alma a cambio es, por cierto,
una canallada.


A fuerza de generosidades y arrepentimientos, Mandeb fue emparejando el
peso de sus pecados, hasta quedar en condiciones de salvarse del
infierno, ajustadamente.


EL HOMBRE QUE PEDIA DEMASIADO

Satanas: ?Que pides a cambio de tu alma?
Hombre: Exijo riquezas, posesiones, honores y distinciones.... Y tambien
juventud, poder, fuerza y salud... Exigo sabiduria, genio, prudencia... Y
tambien renombre, fama, gloria y buena suerte... Y amores, placeres,
sensaciones... Me daras todo eso?
Satanas: No te dare nada.
Hombre: Entonces no tendras mi alma.
Satanas: Tu alma ya es mia. (Desaparece)


Algunos relatos del barrio señalan la evidencia de posesiones diabolicas.
Siempre se sospecho de los cantores de jazz, porque tenian la posibilidad
de hablar un idioma que desconocian. Jorge Allen se jactaba de tener
un alma inhospita y juraba que varios demonios habian tratado de usurparla
sin aguantar mas de media hora.
Tambien se hablaba de i'ncubos y su'cubos que mantenian amores con
personas desprevenidas.

Papini sostenia la imposibidad de los contratos
infernales. El diablo - decia- no necesita complicadas clausulas para capturar
almas. Y cabe suponer que un hombre tan estupido como para renunciar al cielo
a cambio de unos años de fortuna ya esta perdido antes de firmar nada.

A mi me parece adivinar que estamos ante una alegoria.
Tal vez no existan las cruentas rubricas ni los rituales. Pero es posible
que algunas de nuestras conductas sean -secretamente- la suscripcion
de un acuerdo. Quizas muchos de nosotros hemos vendido nuestra alma al
diablo, al precio miserable de sentirnos satisfechos de nuestra integridad.
Creo que hoy -como entonces- los demonios andan cerca. Ya no
tienen para nuestra desgracia, el horrible aspecto que antaño daba una
cierta lealtad a su malevolencia. Ahora se nos aparecen amables y sonrientes,
cuando no angelicales.
Es dificil, muy dificil, reconocer al diablo, adivinar de que modo hemos
firmado e imaginar que clase de infierno nos espera.
Me gustaria pensar que las almas puras alcanzan a percibir unas palidas
señales. Y asi como muchos pactan sin saberlo, otros, sin saberlo, no
pactan.
El cielo nos proteja de los demonios, de sus empleados, de sus victimas
y de los malvados que viven convencidos de su bondad.

HERMANN HESSE - LA PARÁBOLA CHINA

Escrito por imagenes 14-06-2008 en General. Comentarios (1)

http://madeinjapanoriente.blogspot.com/2008/06/hermann-hesse-la-parbola-china.html

 

HERMANN HESSE - LA PARÁBOLA CHINA

HERMANN HESSE - LA PARÁBOLA CHINA

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Un anciano llamado Chunglang, que quiere decir «Maese La Roca», tenía una
pequeña propiedad en la montaña. Sucedió cierto día que se le escapó uno de sus
caballos y los vecinos se acercaron a manifestarle su condolencia.
Sin embargo el anciano replicó:
—¡Quién sabe si eso ha sido una desgracia!
Y hete aquí que varios días después el caballo regresó, y traía consigo toda una
manada de caballos cimarrones. De nuevo se presentaron los vecinos y lo
felicitaron por su buena suerte.
Pero el viejo de la montaña les dijo:
—¡Quién sabe si eso ha sido un suceso afortunado!
Como tenían tantos caballos, el hijo del anciano se aficionó a montarlos, pero
un día se cayó y se rompió una pierna. Otra vez los vecinos fueron a darle el
pésame, y nuevamente les replicó el viejo:
—¡Quién sabe si eso ha sido una desgracia!
Al año siguiente se presentaron en la montaña los comisionados de «los Varas
Largas». Reclutaban jóvenes fuertes para mensajeros del emperador y para llevar
su litera. Al hijo del anciano, que todavía estaba impedido de la pierna, no se
lo llevaron.
Chunglang sonreía.

 

http://madeinjapanoriente.blogspot.com/2008/06/hermann-hesse-la-parbola-china.html

BUENAS NOTICIAS DEL VATICANO

Escrito por imagenes 12-06-2008 en General. Comentarios (0)

http://unpocodetodo2008.blogspot.com/2008/06/buenas-noticias-del-vaticano.html

 

 

BUENAS NOTICIAS DEL VATICANO

BUENAS NOTICIAS DEL VATICANO

Robert Silverberg







Esta es la mañana que todos estuvimos esperando: por fin el cardenal robot va a ser elegido Papa. Ya no caben más dudas acerca del resultado. Hace varios días que el cónclave está estancado debido a la puja entre los obstinados partidarios del cardenal Asciuga de Milán y los del cardenal Carciofo de Génova, y se está difundiendo el rumor de que se busca un candidato de transición. En este momento todas las facciones coinciden en propiciar la candidatura del robot. Esta mañana leí en el Osservatore Romano que la mismísima computadora del Vaticano intervino en las deliberaciones, apoyando en todo momento y fervorosamente la candidatura del robot. Supongo que no es de sorprender esta lealtad entre máquinas. Tampoco es un motivo para que nos desmoralicemos. Decididamente, no debemos desmoralizarnos.

- Cada época tiene el Papa que se merece - observó un poco sombríamente el obispo FitzPatrick durante el desayuno -. ¿Quién puede dudar de que el Papa más adecuado para nuestros tiempos es un robot? En algún futuro no muy lejano puede llegar a ser deseable que el Papa sea una ballena, un automóvil, un gato o una montaña.

El obispo FitzPatrick tiene una estatura que sobrepasa holgadamente los dos metros y la expresión habitual de su rostro es mórbida y apesadumbrada. De modo que resulta imposible determinar si ciertas cosas que dice reflejan angustia existencial o plácida aceptación. Muchos años atrás fue la estrella entre los jugadores del equipo de básquet de la cofradía de la Santa Cruz. Ahora está en Roma para investigar la biografía de San Marcelo el Justo.

Estuvimos observando el desarrollo del drama de la elección papal desde la terraza de un café a varias cuadras de la Plaza de San Pedro. Ninguno de nosotros esperaba que las vacaciones nos redituaran un espectáculo como éste: el Papa anterior tenía fama de gozar de buena salud y no había razón para sospechar que hubiera que elegirle un sucesor en el curso del verano.

Todas las mañanas llegamos en taxi desde nuestro hotel en Vía Véneto y nos instalamos en nuestros lugares habituales alrededor de «nuestra» mesa. Desde donde estamos ubicados vemos con claridad la chimenea del Vaticano, por donde sale el humo que echan las papeletas al arder: humo negro si no se eligió Papa, blanco si el cónclave tuvo éxito. Luigi, propietario y maitre del local, nos trae automáticamente nuestras bebidas preferidas: Fernet Branca para el obispo FitzPatrick, Campari con soda para el rabino Mueller, café a la turca para la señorita Harshaw, jugo de limón para Kenneth y Beverly y pernod con hielo para mí. Nos turnamos para pagar la adición, aunque hay que decir que Kenneth no pagó ni una sola vez desde que empezó nuestra vigilia. Ayer le tocó a la señorita Harshaw, y en el momento de pagar vació el monedero y se encontró con que le faltaban 350 liras; no tenía ni un peso más, sólo un cheque de viajero. Los demás miramos a Kenneth intencionadamente pero él siguió bebiendo con toda tranquilidad su jugo de limón. Después de un instante de tensión el rabino Mueller sacó una moneda de 500 liras y con un gesto bastante violento arrojó la pesada pieza de plata sobre la mesa. El rabino es famoso por sus pocas pulgas y su vehemencia. Tiene veintiocho años, suele andar vestido con una elegante casaca escocesa y anteojos de sol plateados, y a menudo se jacta de no haber celebrado ninguna bar mitzvah para su congregación, que está en el condado de Wicomico, en Maryland. Considera que es un rito vulgar y obsoleto, e indefectiblemente contrata para todas sus bar mitzvahs a una organización de clérigos ambulantes que tienen la concesión y se ocupan de esos asuntos a cambio de una comisión. El rabino Mueller es una autoridad en ángeles.

Nuestro grupo tiene opiniones divididas en cuanto a las bondades de la elección de un robot como nuevo Papa. El obispo FitzPatrick, el rabino Mueller y yo apoyamos la idea. La señorita Harshaw, Kenneth y Beverly se oponen. Es interesante puntualizar que nuestros dos caballeros con hábito religioso, uno ya mayor y el otro muy joven, dan su aprobación a este desvío de la tradición, en tanto que nuestros tres contestatarios se oponen.

No estoy seguro de por qué me alineo junto a los progresistas. Soy un hombre de edad madura y de conducta bastante moderada. Y jamás me preocupó por los asuntos de la Iglesia Romana. No estoy familiarizado con el dogma católico ni estoy al tanto de las nuevas corrientes del pensamiento eclesiástico. Sin embargo, estoy deseando que elijan al robot desde que comenzó el cónclave.

Me pregunto por qué. ¿Acaso porque la imagen de una criatura de metal en el trono de San Pedro estimula mi imaginación y gratifica mi gusto por lo incongruente? En otras palabras ¿es una cuestión puramente estética mi apoyo al robot? ¿O es más bien el resultado de mi cobardía moral? ¿Acaso tengo la secreta esperanza de que este gesto nos libre de los robots? ¿Acaso me digo para mis adentros: «Dénles el Papado y tal vez no pidan otras cosas por algún tiempo»? No. No puedo creer algo tan indigno de mí mismo. Es posible que esté en favor del robot porque soy una persona de una sensibilidad poco común frente a las necesidades de los demás.

- De ser elegido - dice el rabino Mueller - ya tiene planeado un acuerdo inmediato con el Dalai Lama, y una conexión recíproca con la programadora principal de la Iglesia Ortodoxa Griega. Y eso es sólo el comienzo. Según dicen, también habrá una apertura ecuménica hacia el rabinato, algo realmente deseable para todos.

- No me cabe duda que habrá muchos cambios en las costumbres y las prácticas de la jerarquía eclesiásticas - declara el obispo FitzPatrick -. Se supone que se introducirán mejoras en las técnicas para recoger información, dado que la computadora del Vaticano va a desempeñar un papel fundamental en las operaciones de la Curia. Fíjense, por ejemplo, lo que sucede con...

- La sola idea me resulta repugnante - dice Kenneth. Es un hombre joven, llamativo, de cabello blanco y ojos rosados. Beverly es su hermana o su esposa, rara vez habla. Kenneth hace la señal de la cruz con una brusquedad grosera y murmura:

- En el nombre del Padre, del Hijo y del Autómata Santo.

La señorita Harshaw se ríe pero se detiene cuando ve mi cara de desaprobación.

Abatido pero haciendo caso omiso de la interrupción, el obispo FitzPatrick continúa.

- Fíjense, por ejemplo, en lo que sucede con estas cifras que obtuve ayer por la tarde. Leí en el periódico Oggi que, de acuerdo con un vocero de las Missiones Catholicae, el número de los miembros yugoslavos de la Iglesia habían pasado de 19.381.403 a 23.501.062 en los últimos cinco años. Pero resulta que el último censo oficial, el del año pasado, arroja un total de población de 23.575.194 habitantes para toda Yugoslavia. Eso dejaría un resto de sólo 74.132 para yugoslavos pertenecientes a otras religiones o a ninguna. Como estoy al tanto de que hay una importante población musulmana en Yugoslavia, sospeché que había algún error en las estadísticas publicadas y consulté con la computadora de San Pedro, que me informó... - el obispo hace una pausa y saca una larga hoja impresa que despliega sobre la mesa, cubriéndola casi por entero -.. que el último censo de fieles yugoslavos realizado un año y medio atrás, arroja un total de 14.206.198 católicos. Es decir que se incurrió en una exageración de 9.294.864. Lo cual es absurdo. Y además se difundió el error, lo que ya es condenable.

- ¿Cómo es él? - pregunta la señorita Harshaw -. ¿Alguien tiene idea?

- Es como todos los demás - dice Kenneth -. Una reluciente caja metálica con ruedas abajo y ojos arriba.

- Usted no lo ha visto, - interrumpió el obispo FitzPatrick - y no creo que tenga derecho a suponer que...

- Son todos iguales - dice Kenneth -. Una vez que se vio uno se los vio todos. Cajas relucientes, Ruedas. Ojos. Y voces que salen de sus estómagos como eructos mecánicos. Por dentro son puras ruedas dentadas y engranajes. - Kenneth se estremece suavemente. - Es demasiado para que yo pueda aceptarlo. ¿Qué les parece si pedimos otra vuelta?

- En cambio da la casualidad que yo lo vi con mis propios ojos - dice el rabino Mueller.

- ¿Usted lo vio realmente? - salta Beverly.

Kenneth hace una mueca de disgusto. Luigi se aproxima trayendo una bandeja con más tragos para todos. Le alcanzo un billete de cinco mil liras. El rabino Mueller se saca los anteojos de sol y empaña con el aliento las pulidas superficies espejadas. Tiene ojos pequeños, de un gris acuoso, y un marcado estrabismo.

- El cardenal fue el orador principal en el Congreso Mundial del Judaísmo que se celebró el otoño pasado en Beirut. Su tema fue «Ecumenismo cibernético para el hombre contemporáneo». Yo estuve allí. Puedo asegurarles que Su Eminencia es alto y distinguido, que tiene una hermosa voz y una sonrisa amable. Hay una melancolía natural en su expresión, que me recuerda mucho a nuestro amigo el obispo, aquí presente. Sus movimientos son armoniosos y su ingenio agudo.

- Pero está montado sobre ruedas ¿no es cierto? - insiste Kenneth.

- Sobre cadenas - corrige el rabino, echándole a Kenneth una mirada fulminante y terrible y concentrándose nuevamente en sus anteojos de sol -. Cadenas, como las de un tractor. Pero no creo que, desde un punto de vista espiritual, las cadenas sean Inferiores a los pies o a las ruedas, que para el caso da lo mismo. Si yo fuera católico me enorgullecería de tener a semejante hombre como Papa.

- No es un hombre - interviene la señorita Harshaw. Su voz tiene un dejo de frivolidad siempre que se dirige al rabino Mueller. - Es un robot, no un hombre ¿recuerda?

- Semejante robot como Papa, entonces - dice el rabino Mueller, encogiéndose de hombros ante la corrección. Levanta su vaso. - ¡Por el nuevo Papa! ¡Por el nuevo Papa! - exclama el obispo FitzPatrick.

Luigi sale corriendo del local. Kenneth le indica con la mano que no hace falta que venga.

- Un momento - dice Kenneth -. La elección todavía no terminó. ¿Cómo pueden estar tan seguros del resultado?

- El Osservatore Romano - le digo - señala en la edición de esta mañana que ya está todo resuelto. El Cardenal Carciofo consintió en retirar su candidatura y darle su apoyo al robot a cambio de una mayor asignación de tiempo real cuando se sancionen las nuevas horas de computación en el consistorio del año próximo.

- En otras palabras, ya está todo cocinado - dice Kenneth.

El obispo FitzPatrick sacude tristemente la cabeza:

- Planteas las cosas en forma demasiado áspera, hijo mío. Hace tres semanas que estamos huérfanos de un Santo Padre. Es la Voluntad de Dios que tengamos un Papa; el cónclave, incapaz de elegir entre las candidaturas del cardenal Carciofo y el cardenal Asciuga, pone obstáculos a esa Voluntad; es necesario, pues, hacer ciertas concesiones a las realidades de los tiempos para que no siga frustrándose Su Voluntad. Prolongar la politiquería del cónclave se convierte en algo pecaminoso en estos momentos. El cardenal Carciofo sacrifica sus ambiciones personales, pero no en un acto egoísta como pareces sugerir.

Kenneth sigue atacando los móviles del pobre Carciofo para retirar su candidatura. Beverly aplaude de vez en cuando sus crueles humoradas. La señorita Harshaw reitera una y otra vez su decisión de no seguir siendo miembro activo de una Iglesia cuyo jefe sea una máquina. Yo encuentro la discusión desagradable y aparto mi silla de la mesa para poder ver mejor el Vaticano. En este momento los cardenales están reunidos en la Capilla Sixtina. ¡Cómo me gustaría estar allí! ¡Qué espléndidos misterios estarán celebrándose en esa sala magnífica y sombría! En este momento los príncipes de la Iglesia están sentados, cada uno en un pequeño trono cubierto por un dosel color violeta. Sobre los escritorios que hay frente a los tronos brillan gruesos cirios, Los maestros de ceremonias se desplazan solemnemente a través de la vasta habitación, llevando las vasijas de plata en las que reposan las papeletas vacías y que depositarán sobre la mesa que hay frente al altar. Uno a uno, los cardenales avanzan hacia la mesa, recogen la papeleta y vuelven a sus escritorios. Luego levantan sus lapiceras de pluma y comienzan a escribir: «Yo, el cardenal... elijo para Supremo Pontificado al Muy Reverendo Señor mi Señor el Cardenal...» ¿Qué nombre colocan? ¿El de Carciofo? ¿El de Asciuga? ¿El de algún oscuro y marchito prelado de Madrid o de Heidelberg, la desesperada alternativa de último momento para la facción contraria a los robots? ¿O acaso están escribiendo el nombre de él? El sonido de las plumas que rasgan el papel resuena profundamente en la capilla. Los cardenales están completando sus votos, sellando las papeletas en los bordes, doblándolas, volviéndolas a doblar una y otra vez, llevándolas al altar, dejándolas caer en el gran cáliz de oro. Eso es lo que han venido haciendo todas las mañanas y todas las tardes, día tras día, mientras estuvo estancado el cónclave.

- Leí en el Herald Tribune hace un par de días - dice la señorita Harshaw - que una delegación de 250 jóvenes robots católicos de lowa está esperando en el aeropuerto de Des Moines las noticias de la elección. Tienen un charter listo para salir y, si llega a ganar su candidato, piensan viajar a Roma para pedir que el Santo Padre les acuerde la primer audiencia pública.

- No cabe la menor duda - asiente el obispo FitzPatrick - que esta elección atraerá a gran cantidad de gente de origen sintético al seno de la iglesia.

- Y alejará a mucha gente de carne y hueso - dice con acritud la señorita Harshaw.

- Lo dudo - dice el obispo -. Claro que algunos de nosotros nos sentiremos perturbados, deprimidos, ofendidos, despojados, en un primer momento. Pero todo eso pasará. La natural bondad del nuevo Papa, a la que hizo alusión el rabino Mueller, terminará por imponerse. También creo que esta elección estimularía a los jóvenes de todo el mundo interesados en la tecnología a unirse a la Iglesia. En todas partes se despertarán impulsos religiosos irresistibles.

- ¿Pueden ustedes imaginarse a 250 robots haciendo sonar sus pasos metálicos en el interior de San Pedro? - preguntó la señorita Harshaw.

Contemplo el Vaticano a lo lejos. La luz matinal es brillante y enceguecedora, pero los cardenales reunidos en asamblea, separados del mundo por un muro, no pueden disfrutar de su alegre resplandor. Ya todos han votado. Los tres cardenales elegidos por sorteo como encargados del escrutinio de esta mañana están de pie. Uno de ellos levanta el cáliz y lo sacude, mezclando las papeletas. Luego lo ubica sobre la mesa que está frente al altar; otro saca las papeletas y las cuenta. Se asegura de que el número de votos sea igual al número de cardenales presentes. Las papeletas son transferidas a un ciborio, que es un copón usado de ordinario para guardar las hostias consagradas de la misa. El primero de los tres saca una papeleta, la despliega, lee lo que está escrito; la pasa al segundo, que también la lee; luego le es entregada al tercero que lee el nombre en voz alta. ¿Asciuga? ¿Carciofo? ¿Algún otro? ¿Él?

El rabino Mueller está discutiendo sobre ángeles:

- Y después tenemos los ángeles del Trono, conocidos en hebreo como orelim u ophanim. Hay setenta en total, y su virtud principal es la constancia.

»Entre ellos están los ángeles Orifiel, Oiphaniel, Zabkiel, Jophiel, Ambriel, Tychagar, Barael, Qelamia, Paschar, Boel y Raum. Algunos de éstos ya no están en el cielo y se encuentran entre los ángeles caídos en el Infierno.

- Supongo que debido a su constancia - se burla Kenneth.

- Luego, también están los Angeles de la Presencia - prosigue el rabino -, que aparentemente fueron circuncidados en el momento de su creación. Son Miguel, Metatron, Suriel, Sandalphon, Uriel, Saraqael, Astanphaeus, Phanuel, Jehoel, Zagzagael, Yefefiah y Akatriel. Pero creo que mi favorito de todo el grupo es el Angel del Deseo, que es mencionado en el Talmud, Bereshit Rabba 85, del siguiente modo: que cuando Judá estaba por pasar...

Ya habrán terminado de contar los votos, con toda seguridad. Una inmensa multitud está reunida en la Plaza de San Pedro. El sol brilla sobre cientos, tal vez miles, de cráneos forrados de acero. Este debe ser un día maravilloso para la población robot de Roma. Pero la mayoría de los que están en la plaza son criaturas de carne y hueso: viejas vestidas de negro, carteristas jóvenes y delgados, chicos con cachorros, rubicundos vendedores de salchicha y un conglomerado de poetas, filósofos, generales, legisladores, turistas y pescadores. ¿Cuál será el resultado del recuento? Dentro de poco lo sabremos. Si ningún candidato obtuvo la mayoría, mezclarán las papeletas con paja húmeda antes de arrojarlas en la estufa de la capilla, y de la chimenea saldrán volutas de humo negro. Pero si se ha elegido Papa, la paja estará seca y el humo será blanco.

El sistema tiene cálidas resonancias. Me gusta.

Me produce la satisfacción que suelen producir las obras de arte impecables: el acorde del Tristán, digamos, o los dientes de la rana en la Tentación de San Antonio del Busco. Espero el final con vehemente interés. Estoy seguro del resultado; ya empiezo a sentir que se despiertan en mí irresistibles impulsos religiosos, Aunque también experimento una extraña nostalgia por los días en que los papas eran de carne y hueso. Los periódicos de mañana no traerán entrevistas con la anciana madre del Santo Padre, que vive en Sicilia, ni con su orgulloso hermano menor, que vive en San Francisco. Y además, ¿volverá a celebrarse alguna vez más esta magnífica ceremonia de elección? ¿Necesitaremos alguna vez otro Papa considerando que éste que tendremos dentro de poco puede ser reparado tan fácilmente?

¡Ah, humo blanco! ¡Llegó el momento de la verdad!

En el balcón central de la fachada de San Pedro emerge una figura, despliega un manto tramado en oro y desaparece. El resplandor de la luz contra el tejido ciega la vista. Me hace recordar acaso la luz de la luna que roza con su frío beso el mar de Castellamare o tal vez, más aún, el resplandor de mediodía que reverbero desde el seno del Caribe sobre la costa de San Juan.

Aparece en el balcón una segunda figura, vestida de armiño y púrpura.

- El cardenal archidiácono - susurra el obispo FitzPatrick.

La gente ya empezó a desmayarse. Luigi está de pie, junto a mí, siguiendo el desarrollo de los hechos en una radio portátil.

- Ya está todo cocinado - dice Kenneth.

El rabino Mueller le chista, ordenándole silencio.

La señorita Harshaw empieza a sollozar. Beverly recita quedamente el Padre Nuestro y se persigna. Es un momento maravilloso para mí. Tal vez el momento más auténticamente contemporáneo que me haya tocado vivir.

La voz amplificada del cardenal archidiácono grita:

- Les traigo el anuncio de una dicha infinita. Tenemos Papa.

¡El clamor nace y crece en intensidad a medida que el cardenal archidiácono le comunica al mundo que el Pontífice recién elegido es, efectivamente, ese renombrado cardenal, esa noble y distinguida persona, ese individuo melancólico y austero, cuya elevación al Trono Sagrado deseamos todos con tanta intensidad y desde hace tanto tiempo.

- Ha adoptado - dice el cardenal archidiácono - el nombre de...

El nombre se pierde en medio de los vítores. Me vuelvo hacia Luigi:

- ¿Cómo? ¿Qué nombre?

- Sisto Settimo - me dice.

Así es, y ahí está él, el Papa Sixto Séptimo, como debemos llamarlo de ahora en adelante. Una figura diminuta, envuelta en las vestiduras papales de oro y plata, que extiende sus brazos a la multitud, y ¡sí! la luz del sol relumbra sobre sus mejillas y en su encumbrada frente hay un fulgor de acero bruñido. Luigi ya está de rodillas. Yo me arrodillo a su lado. La señorita Harshaw, Beverly, Kenneth, el mismo rabino, todos se arrodillan. Porque éste es indiscutiblemente un acontecimiento milagroso. El Papa se asoma al balcón. Está por impartir la tradicional bendición apostólica a la ciudad y al mundo.

- Nuestra esperanza radica en el Nombre del Señor - declara solemnemente.

Acciona los reactores de levitación que hay debajo de sus brazos; aún desde aquí puedo ver las dos columnitas de humo. Humo blanco otra vez. Empieza a elevarse en el aire.

- El que creó el Cielo y la Tierra - dice -. Que Dios Todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo os bendiga.

Su voz nos llega majestuosa y arrolladora. Su sombra se extiende por encima de toda la plaza. Sube más y más hasta perderse de vista. Kenneth palmea a Luigi:

- Sírvenos otra vuelta - dice, y pone en la mano del dueño del café un billete de los grandes.

El obispo FitzPatrick llora. El rabino Mueller se abraza con la señorita Harshaw. El nuevo Pontífice empezó su reinado bajo signos auspiciosos, según creo.




FIN

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