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GUIA DEL AUTOESTOPISTA GALACTICO -- Douglas Adams

Escrito por imagenes 29-12-2008 en General. Comentarios (1)

GUIA DEL AUTOESTOPISTA GALACTICO -- Douglas Adams

GUIA DEL AUTOESTOPISTA GALACTICO

Douglas Adams




En los remotos e inexplorados confines del arcaico extremo occidental de la espiral de la galaxia, brilla un pequeño y despreciable sol amarillento.

En su órbita, a una distancia aproximada de ciento cincuenta millones de kilómetros, gira un pequeño planeta totalmente insignificante de color azul verdoso cuyos pobladores, descendientes de los simios, son tan asombrosamente primitivos que aún creen que los relojes de lectura directa son de muy buen gusto.

Este planeta tiene, o mejor dicho, tenía el problema siguiente: la mayoría de sus habitantes eran infelices durante casi todo el tiempo. Muchas soluciones se sugirieron para tal problema, pero la mayor parte de ellas se referían principalmente a los movimientos de pequeños trozos de papel verde; cosa extraña, ya que los pequeños trozos de papel verde no eran precisamente quienes se sentían infelices.

De manera que persistió el problema; muchos eran humildes y la mayoría se consideraban miserables, incluso los que poseían relojes de lectura directa.

Cada vez eran más los que pensaban que, en primer lugar, habían cometido un gran error al bajar de los árboles. Y algunos afirmaban que lo de los árboles había sido una equivocación, y que nadie debería haber salido de los mares.

Y entonces, un jueves, casi dos mil años después de que clavaran a un hombre a un madero por decir que, para variar, sería estupendo ser bueno con los demás, una muchacha que se sentaba sola en un pequeño café de Rickmansworth comprendió de pronto lo que había ido mal durante todo el tiempo, y descubrió el medio por el que el mundo podría convertirse en un lugar tranquilo y feliz. Esta vez era cierto, daría resultado y no habría que clavar a nadie a ningún sitio.

Lamentablemente, sin embargo, antes de que pudiera llamar por teléfono para contárselo a alguien, ocurrió una catástrofe terrible y estúpida y la idea se perdió para siempre.

Esta no es la historia de la muchacha.

Sino la de aquella catástrofe terrible y estúpida, y la de algunas de sus consecuencias.

También es la historia de un libro, titulado Guía del autoestopista galáctico; no se trata de un libro terrestre, pues nunca se publicó en la Tierra y, hasta que ocurrió la terrible catástrofe, ningún terrestre lo vio ni oyó hablar de él.

No obstante, es un libro absolutamente notable.

En realidad, probablemente se trate del libro más notable que jamás publicaran las grandes compañías editoras de la Osa Menor, de las cuales tampoco ha oído hablar terrestre alguno.

Y no sólo es un libro absolutamente notable, sino que también ha tenido un éxito enorme: es más famoso que las Obras escogidas sobre el cuidado del hogar espacial, más vendido que las Otras cincuenta y tres cosas que hacer en gravedad cero, y más polémico que la trilogía de devastadora fuerza filosófica de Oolon Colluphid En qué se equivocó Dios, Otros grandes errores de Dios y Pero ¿quién es ese tal Dios?

En muchas de las civilizaciones más tranquilas del margen oriental exterior de la galaxia, la Guía del autoestopista ya ha sustituido a la gran Enciclopedia galáctica como la fuente reconocida de todo el conocimiento y la sabiduría, porque si bien incurre en muchas omisiones y contiene abundantes hechos de autenticidad dudosa, supera a la segunda obra, más antigua y prosaica, en dos aspectos importantes.

En primer lugar, es un poco más barata; y luego, grabada en la portada con simpáticas letras grandes, ostenta la leyenda:

NO SE ASUSTE.

Pero la historia de aquel jueves terrible y estúpido, la narración de sus consecuencias extraordinarias y el relato de cómo tales consecuencias están indisolublemente entrelazadas con ese libro notable, comienza de manera muy sencilla.

Empieza con una casa.





1



La casa se alzaba en un pequeño promontorio, justo en las afueras del pueblo. Estaba sola y daba a una ancha extensión cultivable de la campiña occidental. No era una casa admirable en sentido alguno; tenía unos treinta años de antigüedad, era achaparrada más bien cuadrada, de ladrillo, con cuatro ventanas en la fachada delantera y de tamaño y proporciones que conseguían ser bastante desagradables a la vista.

La única persona para quien la casa resultaba en cierto modo especial, era Arthur Dent, y ello sólo porque daba la casualidad de que era el único que vivía en ella. La había habitado durante tres años, desde que se mudó de Londres, donde se irritaba y se ponía nervioso. También tenía unos treinta años; era alto y moreno, y nunca se sentía enteramente a gusto consigo mismo. Lo que más solía preocuparle era el hecho de que la gente le preguntara siempre por qué tenía un aspecto tan preocupado. Trabajaba en la emisora local de radio, y solía decir a sus amigos que su actividad era mucho más interesante de lo que ellos probablemente pensaban.

El miércoles por la noche había llovido mucho y el camino estaba húmedo y embarrado, pero el jueves por la mañana había un sol claro y brillante que, según iba a resultar, lucía sobre la casa de Arthur por última vez.

Aún no se le había comunicado a Arthur en forma debida que el ayuntamiento quería derribarla para construir en su lugar una vía de circunvalación.

A las ocho de la mañana de aquel jueves, Arthur no se encontraba muy bien. Se despertó con los ojos turbios, se levantó, deambuló agotado por la habitación, abrió una ventana, vio un bulldozer, encontró las zapatillas y, dando un traspiés, se encaminó al baño para lavarse.

Pasta de dientes en el cepillo: ya, a frotar.

Espejo para afeitarse: apuntaba al cielo. Lo acopló. Durante un momento el espejo reflejó otro bulldozer por la ventana del baño. Convenientemente ajustado, reflejó la encrespada barba de Arthur. Se afeitó, se lavó, se secó y, dando trompicones, se dirigió a la cocina con idea de hallar algo agradable que llevarse a la boca.

Cafetera, enchufe, nevera, leche, café. Bostezo.

Por un momento, la palabra «bulldozer» vagó por su mente en busca de algo relacionado con ella.

El bulldozer que se veía por la ventana de la cocina era muy grande.

Lo miró fijamente.

«Amarillo», pensó, y fue tambaleándose a su habitación para vestirse.

Al pasar por el baño se detuvo para beber un gran vaso de agua, y luego otro. Empezó a sospechar que tenía resaca. ¿Por qué tenía resaca? ¿Había bebido la noche anterior? Supuso que así debió ser. Atisbó un destello en el espejo de afeitarse.

«Amarillo», pensó, y siguió su camino vacilante hacia la habitación.

Se detuvo a reflexionar. La taberna, pensó. ¡Santo Dios, la taberna! Vagamente recordó haberse enfadado por algo que parecía importante. Se lo estuvo explicando a la gente, y más bien sospechó que se lo había contado con gran detalle: su recuerdo visual más nítido era el de miradas vidriosas en las caras de los demás. Acababa de descubrir algo sobre una nueva vía de circunvalación. Habían circulado rumores durante meses, pero nadie parecía saber nada al respecto. Ridículo. Bebió un trago de agua.

Eso ya se arreglaría solo, concluyó; nadie quería una vía de circunvalación, y el ayuntamiento no tenía en qué basar sus pretensiones. El asunto se arreglaría por sí solo.

Pero qué espantosa resaca le había producido. Se miró en la luna del armario. Sacó la lengua.

«Amarilla», pensó.

La palabra amarillo vagó por su mente en busca de algo relacionado con ella.

Quince segundos después había salido de la casa y estaba tumbado delante de un enorme bulldozer amarillo que avanzaba por el sendero del jardín.



Mister L. Prosser era, como suele decirse, muy humano. En otras palabras, era un organismo basado en el carbono, bípedo, y descendiente del mono. Más concretamente, tenía cuarenta años, era gordo y despreciable y trabajaba para el ayuntamiento de la localidad. Cosa bastante curiosa, aunque él lo ignoraba, era que descendía por línea masculina directa de Gengis Kan, si bien las generaciones intermedias y la mezcla de razas habían escamoteado sus genes de tal manera que no poseía rasgos mongoloides visibles, y los únicos vestigios que aún conservaba mister L. Prosser de su poderoso antepasado eran una pronunciada corpulencia en torno a la barriga y cierta predilección hacia pequeños gorros de piel.

De ningún modo era un gran guerrero; en realidad, era un hombre nervioso y preocupado. Aquel día estaba especialmente nervioso y preocupado porque había topado con una dificultad grave en su trabajo, que consistía en quitar de en medio la casa de Arthur Dent antes de que acabara el día.



- Vamos, mister Dent - dijo -, usted sabe que no puede ganar. No puede estar tumbado delante del bulldozer de manera indefinida.

Intentó dar un brillo fiero a su mirada, pero sus ojos no le respondieron.

Arthur siguió tumbado en el suelo y le lanzó una réplica desconcertante.

- Bueno - dijo -; ya veremos quién se achata antes.

- Me temo que tendrá que aceptarlo - repuso mister Prosser, empuñando su gorro de piel y colocándoselo del revés en la coronilla -. ¡Esa vía de circunvalación debe construirse y se construirá!

- Es la primera noticia que tengo - afirmó Arthur -. ¿Por qué tiene que construirse?

Mister Prosser agitó el dedo durante un rato delante de Arthur; luego dejó de hacerlo y lo retiró.

- ¿Qué quiere decir con eso de por qué tiene que construirse? - le preguntó a su vez -. Se trata de una vía de circunvalación. Y hay que construir vías de circunvalación.

Las vías de circunvalación son artificios que permiten a ciertas personas pasar con mucha rapidez de un punto A a un punto B, mientras que otras avanzan a mucha velocidad desde el punto B al punto A. La gente que vive en un punto C, justo en medio de los otros dos, suele preguntarse con frecuencia por la gran importancia que debe tener el punto A para que tanta gente del punto B tengan tantas ganas de ir para allá, y qué interés tan grande tiene el punto B para que tanta gente del punto A sienta tantos deseos de acudir a él. A menudo ansían que las personas descubran de una vez para siempre el lugar donde quieren quedarse.

Mister Prosser quería ir a un punto D. El punto D no estaba en ningún sitio en especial, sólo se trataba de cualquier punto conveniente que se encontrara a mucha distancia de los puntos A, B y C. Llegaría a tener una bonita casita de campo en el punto D, con hachas encima de la puerta, y pasaría una agradable cantidad de tiempo en el punto E, donde estaría la taberna más próxima al punto D. Su mujer, por supuesto, quería rosales trepadores, pero él prefería hachas. No sabía por qué; sólo que le gustaban las hachas. Se ruborizó profundamente ante las muecas burlonas de los conductores de los bulldozers.

Empezó a apoyarse en un pie y luego en otro, pero estaba igualmente incómodo descargando el peso en cualquiera de los dos. Estaba claro que alguien había sido sumamente incompetente, y esperaba por lo más sagrado que no hubiera sido él.

- Tenía usted derecho a hacer sugerencias o a presentar objeciones a su debido tiempo, ¿sabe? - dijo mister Prosser.

- ¿A su debido tiempo? - gritó Arthur -. ¡A su debido tiempo! La primera noticia que he tenido fue ayer, cuando vino un obrero a mi casa. Le pregunté si venía a limpiar las ventanas y me contestó que no, que venía a derribar mi casa. No me lo dijo inmediatamente, desde luego. Claro que no. Primero me limpió un par de ventanas y me cobró cinco libras. Luego me lo dijo.

- Pero mister Dent, los planos han estado expuestos en la oficina de planificación local desde hace nueve meses.

- ¡Ah, claro! Ayer por la tarde, en cuanto me enteré, fui corriendo a verlos. No se ha excedido usted precisamente en llamar la atención hacia ellos, ¿verdad que no? Me refiero a decírselo realmente a alguien, o algo así.

- Pero los planos estaban a la vista...

- ¿A la vista? Si incluso tuve que bajar al sótano para verlos.

- Ahí está el departamento de exposición pública.

- Con una linterna.

- Bueno, probablemente se había ido la luz.

- Igual que en las escaleras.

- Pero bueno, encontró el aviso, ¿no?

- Sí - contestó Arthur -, lo encontré. - Estaba a la vista en el fondo de un archivador cerrado con llave y colocado en un lavabo en desuso en cuya puerta había un letrero que decía: Cuidado con el leopardo.

Por el cielo pasó una nube. Arrojó una sombra sobre Arthur Dent, que estaba tumbado en el barro frío, apoyado en el codo. Arrojó otra sombra sobre la casa de Arthur Dent. Mister Prosser frunció el ceño.

- No parece que sea una casa particularmente bonita - afirmó.

- Lo siento, pero da la casualidad de que a mí me gusta.

- Le gustará la vía de circunvalación.

- ¡Cállese ya! - exclamó Arthur Dent -. Cállese, márchese y llévese con usted su condenada vía de circunvalación. No tiene en qué basar sus pretensiones, y usted lo sabe.

Mister Prosser abrió y cerró la boca un par de veces mientras su imaginación se llenaba por un momento de visiones inexplicables, pero horriblemente atractivas, de la casa de Arthur Dent consumida por las llamas y del propio Arthur gritando y huyendo a la carrera de las ruinas humeantes con al menos tres pesadas lanzas sobresaliendo en su espalda. Mister Prosser se veía incomodado con frecuencia por imágenes parecidas, que le ponían muy nervioso. Tartamudeó un momento, pero logró dominarse.

- Mister Dent - dijo.

- ¡Hola! ¿Sí? - dijo Arthur.

- Voy a proporcionarle cierta información objetiva. ¿Tiene usted alguna idea del daño que sufriría ese bulldozer si yo permitiera que simplemente le pasara a usted por encima?

- ¿Cuánto? - inquirió Arthur.

- Ninguno en absoluto - respondió mister Prosser, apartándose nervioso y frenético y preguntándose por qué le invadían el cerebro mil jinetes greñudos que no dejaban de aullar.



Por una coincidencia curiosa, ninguno en absoluto era exactamente el recelo que el descendiente de los simios llamado Arthur Dent abrigaba de que uno de sus amigos más íntimos no descendiera de un mono, sino que en realidad procediese de un pequeño planeta próximo a Betelgeuse, y no de Guilford, como él afirmaba.

Eso jamás lo había sospechado Arthur Dent,

Su amigo había llegado por primera vez al planeta Tierra unos quince años antes, y había trabajado mucho para adaptarse a la sociedad terrestre; y con cierto éxito, habría que añadir. Por ejemplo, se había pasado esos quince años fingiendo ser un actor sin trabajo, cosa bastante plausible.

Pero, por descuido, había cometido un error al quedarse un poco corto en sus investigaciones preparatorias. La información que había obtenido le llevó a escoger el nombre de «Ford Prefect» en la creencia de que era muy poco llamativo.

No era exageradamente alto, y sus facciones podían ser impresionantes pero no muy atractivas. Tenía el pelo rojo y fuerte, y se lo peinaba hacia atrás desde las sienes. Parecía que le habían estirado la piel desde la nariz hacia atrás. Había algo raro en su aspecto, pero resultaba difícil determinar qué era. Quizá consistiese en que no parecía parpadear con la frecuencia suficiente, y cuando le hablaban durante cierto tiempo, los ojos de su interlocutor empezaban a lagrimear. O tal vez fuese que sonreía con muy poca delicadeza y le daba a la gente la enervante impresión de que estaba a punto de saltarles al cuello.

A la mayoría de los amigos que había hecho en la Tierra les parecía una persona excéntrica, pero inofensiva; un bebedor turbulento con algunos hábitos extraños. Por ejemplo, solía irrumpir sin que lo invitaran en fiestas universitarias, donde se emborrachaba de mala manera y empezaba a burlarse de cualquier astrofísico que pudiera encontrar hasta que lo echaban a la calle.

A veces se apoderaban de él extraños estados de ánimo; se quedaba distraído, mirando al cielo como si estuviera hipnotizado, hasta que alguien le preguntaba qué estaba haciendo. Entonces parecía sentirse culpable durante un momento; luego se tranquilizaba y sonreía.

- Pues buscaba algún platillo volante - solía contestar en broma, y todo el mundo se echaba a reír y le preguntaba qué clase de platillos volantes andaba buscando.

- ¡Verdes! - contestaba con una mueca perversa; lanzaba una carcajada estrepitosa y luego arrancaba de pronto hacia el bar más próximo, donde invitaba a una ronda a todo el mundo.

Esas noches solían acabar mal. Ford se ponía ciego de whisky, se acurrucaba en un rincón con alguna chica y le explicaba con frases inconexas que en realidad no importaba tanto el color de los platillos volantes.

A continuación, echaba a andar por la calle, tambaleándose y semi- paralítico, preguntando a los policías con los que se cruzaba si conocían el camino de Betelgeuse. Los policías solían decirle algo así:

- ¿No cree que ya va siendo hora de que se vaya a casa, señor?

- De eso se trata, quiero recogerme - respondía Ford de manera invariable en tales ocasiones.

En realidad, lo que verdaderamente buscaba cuando miraba al cielo con aire distraído, era cualquier clase de platillo volante. Decía que buscaba uno verde porque ése era tradicionalmente el color de los exploradores comerciales de Betelgeuse.

Ford Prefect estaba desesperado porque no llegaba ningún platillo volante; quince años era mucho tiempo para andar perdido en cualquier parte, especialmente en un sitio tan sobrecogedoramente aburrido como la Tierra.

Ford ansiaba que pronto apareciese un platillo volante, pues sabía cómo hacer señales para que bajaran y conseguir que lo llevaran. Conocía la manera de ver las Maravillas del Universo por menos de treinta dólares altairianos al día.

En realidad, Ford Prefect era un investigador itinerante de ese libro absolutamente notable, la Guía del autoestopista galáctico.



Los seres humanos se adaptan muy bien a todo, y a la hora del almuerzo había arraigado una serena rutina en los alrededores de la casa de Arthur. Este interpretaba el papel de rebozarse la espalda en el barro, solicitando de vez en cuando ver a su abogado o a su madre, o pidiendo un buen libro, mister Prosser asumía la función de atacar a Arthur con algunas maniobras nuevas, soltándole de cuando en cuando un discurso sobre «el bien común», «la marcha del progreso», «ya sabe que una vez derribaron mi casa», «nunca se debe mirar atrás» y otros camelos y amenazas; y el quehacer de los conductores de los Bulldozer era sentarse en corro bebiendo café y haciendo experimentos con las normas del sindicato para ver si podían sacar ventajas económicas de la situación.

La Tierra se movía despacio en su trayectoria diurna.

El Sol empezaba a secar el barro sobre el que Arthur estaba tumbado.

Una sombra volvió a cruzar sobre él.

- Hola, Arthur - dijo la sombra.

Arthur levantó la vista y, guiñando los ojos para protegerse del sol, vio que Ford Prefect estaba de pie a su lado.

- ¡Hola, Ford!, ¿cómo estás?

- Muy bien - contesto Ford -. Oye, ¿estás ocupado?

- ¡Que si estoy ocupado! - exclamó Arthur -. Bueno, ahí están todos esos Bulldozer, y tengo que tumbarme delante de ellos porque si no derribarían mi casa; pero aparte de eso... pues no especialmente, ¿por qué?

En Betelgeuse no conocen el sarcasmo. Y Ford Prefect no solía captarlo a menos que se concentrara.

- Bien, ¿podemos hablar en algún sitio? - preguntó.

- ¿Cómo? - repuso Arthur Dent.

Durante unos segundos pareció que Ford le ignoraba, pues se quedó con la vista fija en el cielo como un conejo que tratase de que lo atropellara un coche. Luego, de pronto, se puso en cuclillas junto a Arthur.

- Tenemos que hablar - le dijo en tono apremiante.

- Muy bien - le contestó Arthur -, hablemos.

- Y beber - añadió Ford -. Es de importancia vital que hablemos y bebamos. Ahora mismo. Vamos a la taberna del pueblo.

Volvió a mirar al cielo, nervioso, expectante.

- ¡Pero es que no entiendes! - gritó Arthur. Señaló a Prosser -. ¡Ese hombre quiere derribar mi casa!

Ford le miró, perplejo.

- Bueno, puede hacerlo mientras tú no estás, ¿no? - sugirió.

- ¡Pero no quiero que lo haga!

- ¡Ah!

- Oye, Ford, ¿qué es lo que te pasa? - preguntó Arthur.

- Nada. No me pasa nada. Escúchame, tengo que decirte la cosa más importante que hayas oído jamás. He de contártela ahora mismo, y debo hacerlo en el bar Horse and Groom.

- Pero ¿por qué?

- Porque vas a necesitar una copa bien cargada.

Ford miró fijamente a Arthur, que se quedó asombrado al comprobar que su voluntad comenzaba a debilitarse. No comprendía que ello era debido a un viejo juego tabernario que Ford aprendió a jugar en los puertos del hiperespacio que abastecían a las zonas mineras de madranita en el sistema estelar de Orión Beta.

Tal juego no se diferenciaba mucho del juego terrestre denominado «lucha india», y se jugaba del modo siguiente:

Dos contrincantes se sentaban a cada extremo de una mesa con un vaso enfrente de cada uno.

Entre ambos se colocaba una botella de aguardiente janx (el que inmortalizó la antigua canción minera de Orión: «¡Oh!, no me des más de ese añejo aguardiente janx / No, no me des más de ese añejo aguardiente janx / Pues mi cabeza echará a volar, di lengua mentirá, mis ojos arderán y me pondré a morir / No me pongas otra copa de ese pecaminoso aguardiente añejo janx»).

Cada adversario concentraba su voluntad en la botella, tratando de inclinarla para echar aguardiente en el vaso de su oponente, quien entonces tenía que beberlo.

La botella se llenaba de nuevo. El juego comenzaba otra vez. Y otra.

Una vez que se empezaba a perder, lo más probable es que se siguiera perdiendo, porque uno de los efectos del aguardiente janx es el debilitamiento de las facultades telequinésicas.

En cuanto se consumía una cantidad establecida de antemano, el perdedor debía pagar una prenda, que normalmente era obscenamente biológica.

A Ford Prefect le gustaba perder.



Ford miraba fijamente a Arthur, quien empezó a pensar que, después de todo, tal vez quisiera ir al Horse and Groom.

- ¿Y qué hay de mi casa...? - preguntó en tono quejumbroso.

Ford miró a mister Prosser, y de pronto se le ocurrió una idea atroz.

- ¿Quiere derribar tu casa?

- Sí, quiere construir...

- ¿Y no puede hacerlo porque estás tumbado delante de su bulldozer?

- Sí, y...

- Estoy seguro de que podremos llegar a un acuerdo - afirmó Ford, y añadió gritando -: ¡Disculpe usted!

Mister Prosser (que estaba discutiendo con un portavoz de los conductores de los bulldozers sobre si Arthur Dent constituía o no un caso patológico y, en caso afirmativo, cuánto deberían cobrar ellos) miró en torno suyo. Quedó sorprendido y se alarmó un tanto al ver que Arthur tenía compañía.

- ¿Sí? ¡Hola! - contesto - ¿Ya ha entrado mister Dent en razón?

- ¿Podemos suponer, de momento - le respondió Ford -, que no lo ha hecho?

- ¿Y bien? - suspiró mister Prosser.

- ¿Y podemos suponer también - prosiguió Ford - que va a pasarse aquí todo el día?

- ¿Y qué?

- ¿Y que todos sus hombres van a quedarse aquí todo el día sin hacer nada?

- Pudiera ser, pudiera ser...

- Bueno, pues si en cualquier caso usted se ha resignado a no hacer nada, no necesita realmente que Arthur esté aquí tumbado todo el tiempo, ¿verdad?

- ¿Cómo?

- No necesita - repitió pacientemente Ford - realmente que se quede aquí.

Mister Prosser lo pensó.

- Pues no; de esa manera... - dijo -, no lo necesito exactamente...

Prosser estaba preocupado. Pensó que uno de los dos no estaba muy en sus cabales.

- De manera que si usted se hace a la idea de que Arthur está realmente aquí - le propuso Ford -, entonces él y yo podríamos marcharnos media hora a la taberna. ¿Qué le parece?

Mister Prosser pensó que le parecía una absoluta majadería.

- Me parece muy razonable... - dijo en tono tranquilizador, preguntándose a quién trataba de tranquilizar.

- Y si después quiere usted echarse un chispazo al coleto - le dijo Ford -, nosotros podríamos sustituirle.

- Muchísimas gracias - repuso mister Prosser, que ya no sabía cómo seguir el juego -. Muchísimas gracias, sí, es muy amable...

Frunció el ceño, sonrió, trató de hacer las dos cosas a la vez, no lo consiguió, agarró su sombrero de piel y caprichosamente se lo colocó del revés en la coronilla. Sólo podía suponer que había ganado.

- De modo que - prosiguió Ford Prefect - si hace el favor de acercarse y tumbarse en el suelo...

- ¿Cómo? - inquirió mister Prosser.

- ¡Ah!, lo siento - se disculpó Ford -; tal vez no me haya explicado con la claridad suficiente. Alguien tiene que tumbarse delante de los bulldozers, ¿no es así? Si no, no habría nada que les impidiese derribar la casa de mister Dent ¿verdad?

- ¿Cómo? - repitió mister Prosser.

- Es muy sencillo - explicó Ford -. Mi cliente, mister Dent, afirma que se levantará del barro con la única condición de que usted venga a ocupar su puesto.

- ¿Qué estás diciendo? - le preguntó Arthur, pero Ford le dio con el pie para que guardara silencio.

- ¿Quiere usted - preguntó Prosser, deletreando para sí aquella idea nueva - que vaya a tumbarme ahí...?

- Sí.

- ¿Delante del bulldozer?

- Sí.

- En el puesto de mister Dent.

- Sí.

- En el barro.

- En el barro, tal como dice usted.

En cuanto mister Prosser comprendió que, después de todo, iba a ser el verdadero perdedor, fue como si se quitara un peso de los hombros: eso se parecía más a las cosas del mundo que él conocía. Exhaló un suspiro.

- ¿A cambio de lo cual se llevará usted a mister Dent a la taberna?

- Eso es - dijo Ford -; eso es exactamente.

Mister Prosser dio unos pasos nerviosos hacia delante y se detuvo.

- ¿Prometido? - preguntó.

- Prometido - contesto Ford. Se volvió a Arthur.

- Vamos - le dijo -, levántate y deja que se tumbe este señor.

Arthur se puso en pie con la sensación de que estaba soñando.

Ford hizo una seña a Prosser que, con expresión triste y maneras torpes, se sentó en el barro. Sintió que toda su vida era una especie de sueño, preguntándose a quién pertenecería dicho sueño y si lo estaría pasando bien. El barro le envolvió el trasero y los brazos y penetró en sus zapatos.

Ford le lanzó una mirada severa.

- Y nada de derribar a escondidas la casa de mister Dent mientras él está fuera, ¿entendido? - le dijo.

- Ni siquiera he empezado a especular - gruñó mister Prosser, tendiéndose de espaldas - con la más mínima posibilidad de que esa idea se me pase por la cabeza.

Vio acercarse al representante sindical de los conductores de los bulldozers, dejó caer la cabeza y cerró los ojos. Trataba de poner en orden sus pensamientos para demostrar que él no constituía un caso patológico. Aunque no estaba muy seguro, porque le parecía tener la cabeza llena de ruidos, de caballos, de humo y del hedor de la sangre. Eso le ocurría siempre que se sentía confundido o desdichado, y nunca se lo había podido explicar a sí mismo. En una alta dimensión de la que nada conocemos, el poderoso Kan aulló de rabia, pero mister Prosser sólo se quejó y sufrió un leve temblor. Empezó a sentir un escozor húmedo detrás de los párpados. Errores burocráticos, hombres furiosos tendidos en el barro, desconocidos incomprensibles infligiendo humillaciones inexplicables y un extraño ejército de jinetes que se reían de él dentro de su cabeza... ¡vaya día!

- ¡Vaya día! Ford sabía que no importaba lo más mínimo que derribaran o no la casa de Arthur.

Arthur seguía muy preocupado.

- Pero ¿podemos confiar en él? - preguntó.

- Yo confío en él hasta que la Tierra se acabe - le contestó Ford.

- ¿Ah, sí? - repuso Arthur -. ¿Y cuánto tardará eso?

- Unos doce minutos - sentenció Ford -. Vamos, necesito un trago.





2



Esto es lo que la Enciclopedia Galáctica dice respecto al alcohol. Afirma que es un líquido incoloro y evaporable producido por la fermentación de azúcares, y asimismo observa sus electos intoxicantes sobre ciertos organismos basados en el carbono.

La Guía del autoestopista galáctico también menciona el alcohol. Dice que la mejor bebida que existe es el detonador gargárico pangaláctico.

Dice que el efecto producido por una copa de detonador gargárico pangaláctico es como que le aplasten a uno los sesos con una raja de limón doblada alrededor de un gran lingote de oro.

La Guía también indica en qué planetas se prepara el mejor detonador gargárico pangaláctico, cuánto hay que pagar por una copa y qué organizaciones voluntarias existen para ayudarle a uno a la rehabilitación posterior.

La Guía señala incluso la manera en que puede prepararse dicha bebida:

«Eche el contenido de una botella de aguardiente añejo Janx.

»Añada una medida de agua de los mares de Santraginus V. ¡Oh, el agua del mar de Santraginus! iiiOh, el pescado de las aguas santragineas!!!

»Deje que se derritan en la mezcla (debe estar bien helada o se perderá la bencina) tres cubos de megaginebra arcturiana.

»Agregue cuatro litros de gas de las marismas falianas y deje que las burbujas penetren en la mezcla, en memoria de todos los felices vagabundos que han muerto de placer en las Marismas de Falia.

»En el dorso de una cuchara de plata vierta una medida de extracto de Hierbahiperbuena de Qualactina, saturada de todos los fragantes olores de las oscuras zonas qualactinas, levemente suaves y místicos.

»Añada el diente de un suntiger algoliano. Observe cómo se disuelve, lanzando el brillo de los soles algolianos a lo más hondo del corazón de la bebida.

»Rocíela con Zamfuor.

»Añada una aceituna.

»Bébalo..., pero... con mucho cuidado...»

La Guía del autoestopista galáctico se vende mucho más que la Enciclopedia Galáctica.



- Seis pintas de cerveza amarga - pidió Ford Prefect al tabernero del Horse and Groom - Y dése prisa, por favor, el mundo está a punto de acabarse.

El tabernero del Horse and Groom no se merecía esa forma de trato: era un anciano digno. Se alzó las gafas sobre la nariz y parpadeó hacia Ford Prefect, que lo ignoró y miró fijamente por la ventana, de modo que el tabernero observó a Arthur, quien se encogió de hombros con expresión de impotencia y no dijo nada. Así que el tabernero dijo:

- ¡Ah, sí! Hace buen tiempo para eso, señor.

Y empezó a tirar la cerveza. Volvió a intentarlo.

- Entonces, ¿va a ver el partido de esta tarde?

Ford se volvió para mirarle.

- No, no es posible - dijo, y volvió a mirar por la ventana.

- ¿Y eso se debe a una conclusión inevitable a la que ha llegado usted, señor? - inquirió el tabernero -. ¿No tiene ni una posibilidad el Arsenal?

- No, no - contesto Ford -, es que el mundo está a punto de acabarse.

- Claro, señor - repuso el tabernero, mirando esta vez a Arthur por encima de las gafas - ya lo ha dicho. Si eso ocurre, el Arsenal tendrá suerte y se salvará.

Ford volvió a mirarle con auténtica sorpresa.

- No, no se salvará - replicó frunciendo el entrecejo.

El tabernero respiró fuerte.

- Ahí tiene, señor, seis pintas - dijo.

Arthur le sonrió débilmente y volvió a encogerse de hombros.

Se dio la vuelta y lanzó una leve sonrisa a los demás clientes de la taberna por si alguno de ellos había oído algo de lo que pasaba.

Ninguno de ellos se había enterado, y ninguno comprendió por qué les sonreía.

El hombre que se sentaba frente a la barra al lado de Ford miró a los dos hombres y luego a las seis cervezas, hizo un rápido cálculo aritmético, llegó a una conclusión que fue de su agrado y les sonrió con una mueca estúpida y esperanzada.

- Olvídelo, son nuestras - le dijo Ford, lanzándole una mirada que habría enviado de nuevo a sus asuntos a un suntiger algoliano.

Ford dio un palmetazo en la barra con un billete de cinco libras.

- Quédese con el cambio - dijo.

- ¡Cómo! ¿De cinco libras? Gracias, señor.

- Le quedan diez minutos para gastarlo.

El tabernero, simplemente, decidió retirarse un rato.

- Ford - dijo Arthur -, ¿querrías decirme qué demonios pasa, por favor?

- Bebe - repuso Ford -, te quedan tres pintas.

- ¿Tres pintas? - dijo Arthur -. ¿A la hora del almuerzo?

El hombre que estaba al lado de Ford sonrió y meneó la cabeza de contento. Ford le ignoró.

- El tiempo es una ilusión - dijo -. Y la hora de comer, más todavía.

- Un pensamiento muy profundo - dijo Arthur -. Deberías enviarlo al Reader's Digest. Tiene una página para gente como tú.

- Bebe.

- ¿Y por qué tres pintas de repente?

La cerveza relaja los músculos; vas a necesitarlo.

- ¿Relaja los músculos?

- Relaja los músculos.

Arthur miró fijamente su cerveza.

- ¿Es que he hecho hoy algo malo? - dijo -, ¿o es que el mundo siempre ha sido así y yo he estado demasiado metido en mí mismo para darme cuenta?

- De acuerdo - dijo Ford -. Trataré de explicártelo. ¿Cuánto tiempo hace que nos conocemos?

- ¿Cuánto tiempo? - Arthur se puso a pensarlo -. Pues unos cinco años, quizá seis. En su momento, la mayoría de ellos parecieron tener sentido.

- Muy bien - dijo Ford -. ¿Cómo reaccionarías si te dijera que después de todo no soy de Guilford, sino de un planeta pequeño que está cerca de Betelgeuse?

Arthur se encogió de hombros con cierta indiferencia.

- No lo sé - contesto, bebiendo un trago de cerveza -. ¡Pero bueno! ¿Crees que eso que dices es propio de ti?

Ford se rindió. En realidad no valía la pena molestarse de momento, ahora que se acercaba el fin del mundo. Se limitó a decir:

- Bebe.

Y con un tono enteramente objetivo, añadió:

- El mundo está a punto de acabarse.

Arthur lanzó a los demás clientes otra sonrisa débil. Le miraron con el ceño fruncido. Un hombre le hizo senas para que dejara de sonreírles y se dedicara a sus asuntos.

- Debe ser jueves - dijo Arthur para sí, inclinándose sobre la cerveza -. Nunca puedo aguantar la resaca de los jueves.





3



Aquel jueves en particular, una cosa se movía silenciosamente por la ionosfera a muchos kilómetros por encima de la superficie del planeta; varias cosas, en realidad, unas cuantas docenas de enormes cosas en forma de gruesas rebanadas amarillas, tan grandes como edificios de oficinas y silenciosas como pájaros. Planeaban con desenvoltura, calentándose con los rayos electromagnéticos de la estrella Sol, esperando su oportunidad, agrupándose, preparándose.

El planeta que tenían bajo ellos era casi absolutamente ajeno a su presencia, que era precisamente lo que ellos pretendían por el momento. Las enormes cosas amarillas pasaron inadvertidas por Goonhilly, sobrevolaron Cabo Cañaveral sin que las detectaran; Woomera y Jodrell Bank las miraron sin verlas, lo que era una lástima porque eso era exactamente lo que habían estado buscando durante todos aquellos años.

El único sitio en el que se registró su paso fue en un pequeño aparato negro llamado Subeta Sensomático, que se limitó a hacer un guiño silencioso. Estaba guardado en la oscuridad, dentro de un bolso de cuero que Ford Prefect solía llevar colgado al cuello. Efectivamente, el contenido del bolso de Ford Prefect era muy interesante, y a cualquier físico terrestre se le habrían saltado los ojos de las órbitas sólo con verlo, razón por la cual su dueño siempre lo ocultaba poniendo encima unos manoseados guiones de obras que supuestamente estaba ensayando. Aparte del Subeta Sensomático y de los guiones, tenía un Pulgar Electrónico: una varilla gruesa, corta y suave, de color negro, provista en un extremo de dos interruptores planos y unos cuadrantes; también tenía un aparato que parecía una calculadora electrónica más bien grande. Estaba equipada de un centenar de diminutos botones planos y de una pantalla de unos diez centímetros cuadrados en la que en un momento podía verse cualquier cara de su millón de «páginas». Tenía un aspecto demencialmente complicado, y ésa era una de las razones por las cuales estaba escrito en la cubierta de plástico que lo tapaba las palabras NO SE ASUSTE con caracteres grandes y agradables. La otra razón consistía en que tal aparato era el libro más notable que habían publicado las grandes compañías editoras de Osa Menor: la Guía del Autoestopista galáctico. El motivo por el que se publicó en forma de micro submesón electrónico, era porque, si se hubiera impreso como un libro normal, un autoestopista interestelar habría necesitado varios edificios grandes e incómodos para transportarlo.

Debajo del libro, Ford Prefect llevaba en el bolso unos biros, un cuaderno de notas y una amplia toalla de baño de Marks y Spencer.

La Guía del autoestopista galáctico tiene varias cosas que decir respecto a las toallas.

Dice que una toalla es el objeto de mayor utilidad que puede poseer un autoestopista interestelar. En parte, tiene un gran valor práctico: uno puede envolverse en ella para calentarse mientras viaja por las lunas frías de jaglan Beta; se puede tumbar uno en ella en las refulgentes playas de arena marmórea de Santraginus V, mientras aspira los vapores del mar embriagador; se puede uno tapar con ella mientras duerme bajo las estrellas que arrojan un brillo tan purpúreo sobre el desierto de Kakrafun; se puede usar como vela en una balsa diminuta para navegar por el profundo y lento río Moth; mojada, se puede emplear en la lucha cuerpo a cuerpo; envuelta alrededor de la cabeza, sirve para protegerse de las emanaciones nocivas o para evitar la mirada de la Voraz Bestia Bugblatter de Traal (animal sorprendentemente estúpido, supone que si uno no puede verlo, él tampoco lo ve a uno; es tonto como un cepillo, pero voraz, muy voraz); se puede agitar la toalla en situaciones de peligro como señal de emergencia, y, por supuesto, se puede secar uno con ella si es que aún está lo suficientemente limpia,

Y lo que es más importante: una toalla tiene un enorme valor psicológico. Por alguna razón, si un estraj (estraj: no autoestopista) descubre que un autoestopista lleva su toalla consigo, automáticamente supondrá que también está en posesión de cepillo de dientes, toallita para lavarse la cara, jabón, lata de galletas, frasca, brújula, mapa, rollo de cordel, rociador contra los mosquitos, ropa de lluvia, traje espacial, etc. Además, el estraj prestará con mucho gusto al autoestopista cualquiera de dichos artículos o una docena más que el autoestopista haya «perdido» por accidente. Lo que el estraj pensará, es que cualquier hombre que haga autoestop a todo lo largo y ancho de la galaxia, pasando calamidades, divirtiéndose en los barrios bajos, luchando contra adversidades tremendas, saliendo sano y salvo de todo ello, y sabiendo todavía dónde está su toalla, es sin duda un hombre a tener en cuenta.

De ahí la frase que se ha incorporado a la jerga del autoestopismo: «Oye, ¿sass tú a ese jupi Ford Prefect? Es un frud que de verdad sabe dónde está su toalla». (Sass: conocer, estar enterado de, saber, tener relaciones sexuales con; jupi: chico muy sociable; frud: chico sorprendentemente sociabilísimo.)



Tranquilamente acomodado encima de la toalla en el bolso de Ford Prefect, el Subeta Sensomático empezó a parpadear con mayor rapidez. A kilómetros por encima de la superficie del planeta, los enormes algos amarillos comenzaron a desplegarse. En Jodrell Bank alguien decidió que ya era hora de tomar una buena y relajante taza de té.



- ¿Llevas una toalla encima? - le preguntó de pronto Ford a Arthur.

Arthur, que hacía esfuerzos por terminar la tercera jarra de cerveza, levantó la vista hacia Ford.

- ¡Cómo! Pues no.... ¿debería llevar una?

Había renunciado a sorprenderse, parecía que ya no tenía sentido.

Ford chasqueó la lengua, irritado. - Bebe - le apremió.

En aquel momento, un estrépito sordo y retumbante de algo que se hacía pedazos en el exterior se oyó entre el suave murmullo de la taberna, el sonido del tocadiscos de monedas y el ruido que el hombre que estaba al lado de Ford hacía al hipar sobre el whisky al que finalmente le habían invitado.

Arthur se atragantó con la cerveza y se puso en pie de un salto.

- ¿Qué ha sido eso? - gritó.

- No te preocupes - le dijo Ford -, todavía no han empezado.

- Gracias a Dios - dijo Arthur, tranquilizándose.

- Probablemente sólo se trata de que están derribando tu casa - le informó Ford, terminando su última jarra de cerveza.

- ¡Qué! - gritó Arthur.

De pronto se quebró el hechizo de Ford. Arthur lanzó alrededor una mirada furiosa y corrió a la ventana.

- ¡Dios mío, la están tirando! ¡Están derribando mi casa! ¿Qué demonios estoy haciendo en la taberna, Ford?

- A éstas alturas ya no importa - sentenció Ford -. Deja que se diviertan.

- ¿Que se diviertan? - gritó Arthur -. ¡Que se diviertan!

Se retiró de la ventana y rápidamente comprobó que hablaban de lo mismo.

- ¡Maldita sea su diversión! - aulló, y salió corriendo de la taberna agitando con furia una jarra de cerveza medio vacía. Aquel día no hizo ningún amigo en la taberna.

- ¡Deteneos, vándalos! ¡Demoledores de casas! - gritó Arthur -. ¡Parad ya, visigodos enloquecidas

Ford tuvo que ir tras él. Se volvió rápidamente hada el tabernero y le pidió cuatro paquetes de cacahuetes.

- Ahí tiene, señor - le dijo el tabernero, arrojando los paquetes encima del mostrador -. Son veinticinco peniques, si es tan amable.

Ford era muy amable; le dio al tabernero otro billete de cinco libras y le dijo que se quedara con el cambio. El tabernero lo observó y luego miró a Ford. Tuvo un estremecimiento súbito: por un instante experimentó una sensación que no entendió, porque nadie en la Tierra la había experimentado antes. En momentos de tensión grande, todos los organismos vivos emiten una minúscula señal subliminal. Tal señal se limita a comunicar la sensación exacta y casi patética de la distancia a que dicho ser se encuentra de su lugar de nacimiento. En la Tierra siempre es imposible estar a más de veinticuatro mil kilómetros del lugar de nacimiento de uno, cosa que no representa mucha distancia, de manera que dichas señales son demasiado pequeñas para que puedan captarse. En aquel momento, Ford Prefect se encontraba bajo una tensión grande, y había nacido a seiscientos años luz, en las proximidades de Betelgeuse.

El tabernero se tambaleó un poco, sacudido por una pasmosa e incomprensible sensación de lejanía. No conocía su significado, pero miró a Ford Prefect con una nueva impresión de respeto, casi con un temor reverente.

- ¿Lo dice en serio, señor? - preguntó con un murmullo apagado que tuvo el efecto de silenciar la taberna -. ¿Cree usted que se va a acabar el mundo?

- Sí - contesto Ford.

- Pero... ¿esta tarde?

Ford se había recobrado. Se sentía de lo más frívolo.

- Sí - dijo alegremente -; en menos de dos minutos, según mis cálculos.

El tabernero no daba crédito a aquella conversación, y tampoco a la sensación que acababa de experimentar.

- Entonces, ¿no hay nada que podamos hacer? - preguntó.

- No, nada - le contestó Ford guardándose los cacahuetes en el bolsillo.

En el silencio del bar alguien empezó a reírse con roncas carcajadas de lo estúpido que se había vuelto todo el mundo.

El hombre que se sentaba al lado de Ford ya estaba como una cuba. Levantó la vista hacia Ford, haciendo vísales con los ojos.

- Yo creía - dijo - que cuando se acercara el fin del mundo, tendríamos que tumbarnos, ponernos una bolsa de papel en la cabeza O algo parecido.

- Si le apetece, sí - le dijo Ford.

- Eso es lo que nos decían en el ejército - informó el hombre, Y sus ojos iniciaron el largo viaje hacia su vaso de whisky.

- ¿Nos ayudaría eso? - preguntó el tabernero.

- No - respondió Ford, sonriéndole amistosamente, y añadió -: Discúlpeme, tengo que marcharme.

Se despidió saludando con la mano.

La taberna permaneció silenciosa un momento más y luego, de manera bastante molesta, volvió a reírse el hombre de la ronca carcajada. La muchacha que había arrastrado con él a la taberna había llegado a odiarle profundamente durante la última hora, y para ella habría sido probablemente una gran satisfacción saber que dentro de un minuto y medio su acompañante se convertiría súbitamente en un soplo de hidrógeno, ozono y monóxido de carbono. Sin embargo, cuando llegara ese momento, ella estaría demasiado ocupada evaporándose para darse cuenta.

El tabernero carraspeó. Se oyó decir:

- Pidan la última consumición, por favor.



Las enormes máquinas amarillas alzaron a descender en picado, aumentando la velocidad.

Ford sabía que ya estaban allí. Esa no era la forma en que deseaba salir.



Arthur corría por el sendero y estaba muy cerca de su casa. No se dio cuenta del frío que hacía, de repente, no reparó en el viento, no se percató del súbito e irracional chaparrón. No observó nada aparte de los bulldozers oruga que trepaban por el montón de escombros que había sido su cara.

- ¡Bárbaros! - gritó -. ¡Demandaré al ayuntamiento y le sacaré hasta el último céntimo! ¡Haré que os ahorquen, que os ahoguen y que os descuarticen! ¡Y que os flagelen! ¡Y que os sumerjan en agua hirviente... hasta... hasta... hasta que no podáis más!

Ford corría muy de prisa detrás de el. Muy, muy de prisa.

- ¡Y luego lo volveré a hacer! - gritó Arthur -. ¡Y cuando haya terminado, recogeré todos vuestros pedacitos y saltaré encima de ellos!

Arthur no se dio cuenta de que los hombres salían corriendo de los bulldozers; no observó que mister Prosser miraba inquieto al cielo. Lo que veía mister Prosser era que unas cosas enormes y de amarillas pasaban estridentemente entre las nubes. Unas cosas amarillas, increíblemente enormes.

- ¡Y seguiré saltando sobre ellos - dijo Arthur - hasta que se me levanten ampollas o imagine algo aún más desagradable, y luego...!

Arthur tropezó y cayó de bruces, rodó y acabó tendido de espaldas. Por fin comprendió que pasaba algo. Su dedo índice se disparó hacia lo alto.

- Qué demonios es eso? - gritó.

Fuera lo que fuese, cruzó el espacio a toda velocidad con su monstruoso color amarillo, rompiendo el cielo con un estruendo que paralizaba el ánimo, y se remontó en la lejanía dejando que el aire abierto se cerrara a su paso con un estampido que sepultaba las orejas en lo más profundo del cráneo.

Lo siguió otro que hizo exactamente lo mismo, sólo que con más ruido.

Es difícil decir exactamente lo que estaba haciendo en aquellos momentos la gente en la superficie del planeta, porque realmente no lo sabían ellos mismos. Nada tenía mucho sentido: entraban corriendo en las casas, salían aprisa de los edificios, gritaban silenciosamente contra el ruido. En todo el mundo, las calles de las ciudades reventaban de gente y los coches chocaban unos contra otros mientras el ruido caía sobre ellos y luego retumbaba como la marejada por montañas y valles, desiertos y océanos, pareciendo aplastar todo lo que tocaba.

Sólo un hombre quedó en pie contemplando el cielo; permanecía firme, con una expresión de tremenda tristeza en los ojos y tapones de goma en los oídos. Sabía exactamente lo que pasaba, y lo sabía desde que su Subeta Sensomático empezó a parpadear en plena noche junto a su almohada y le despertó sobresaltado. Era lo que había estado esperando durante todos aquellos años, pero cuando se sentó solo y a oscuras en su pequeña habitación a descifrar la señal, le invadió un frío que le estrujó el corazón. Pensó que de todas las razas de la galaxia que podían haber venido a saludar cordialmente al planeta Tierra, tenían que ser precisamente los vogones.

Pero sabía lo que tenía que hacer. Cuando la nave vogona pasó rechinando por el cielo, él abrió su bolso. Tiró un ejemplar de Joseph y el maravilloso abrigo de los sueños en tecnicolor, tiró un ejemplar de Godspell: no los necesitaría en el sitio a donde se dirigía. Todo estaba listo, tenía todo preparado.

Sabía dónde estaba su toalla.



Un silencio súbito sacudió la Tierra. Era peor que el ruido. Nada sucedió durante un rato.

Las enormes naves pendían ingrávidas en el espacio, por encima de todas las naciones de la Tierra. Permanecían inmóviles, enormes, pesadas, firmes en el cielo: una blasfemia contra la naturaleza. Mucha gente quedó inmediatamente conmocionada mientras trataban de abarcar todo lo que se ofrecía ante su vista. Las naves colgaban en el aire casi de la misma forma en que los ladrillos no lo harían.

Y nada sucedió, todavía.

Entonces hubo un susurro ligero, un murmullo dilatado y súbito que resonó en el espacio abierto. Todos los aparatos de alta fidelidad del mundo, todas las radios, todas las televisiones, todos los magnetófonos de cassette, todos los altavoces de frecuencias bajas, todos los altavoces de frecuencias altas, todos los receptores de alcance medio del mundo quedaron conectados sin más ceremonia.

Todas las latas, todos los cubos de basura, todas las ventanas, todos los coches, todas las copas de vino, todas las láminas de metal oxidado quedaron activados como una perfecta caja de resonancia.

Antes de que la Tierra desapareciera, se la invitaba a conocer lo último en cuanto a reproducción del sonido, el circuito megafónico más grande que jamás se construyera. Pero no había ningún concierto, ni música, ni fanfarria; sólo un simple mensaje.

- Habitantes de la Tierra, atención, por favor - dijo una voz, y era prodigioso. Un maravilloso y perfecto sonido cuadrafónico con tan bajos niveles de distorsión que podría hacer llorar al más pintado.

- Habla Prostetnic Vogon Jeltz, de la junta de Planificación del Hiperespacio Galáctico - siguió anunciando la voz -. Como sin duda sabéis, los planes para el desarrollo de las regiones remotas de la Galaxia exigen la construcción de una ruta directa hiperespacial a través de vuestro sistema estelar, y, lamentablemente, vuestro planeta es uno de los previstos para su demolición. El proceso durará algo menos de dos de vuestros minutos terrestres. Gracias.

El amplificador de potencia se apagó.

La incomprensión y el terror se apoderó de los expectantes moradores de la Tierra. El terror avanzó lentamente entre las apiñadas multitudes, como si fueran limaduras de hierro en una tabla y entre ellas se moviera un imán. Volvió a surgir el pánico y la desesperación por escapar, pero no había sitio a donde huir.

Al observarlo, los vogones volvieron a conectar el amplificador de potencia. Y la voz dijo:

- El fingir sorpresa no tiene sentido. Todos los planos y las órdenes de demolición han estado expuestos en vuestro departamento de planificación local, en Alfa Centauro, durante cincuenta de vuestros años terrestres, de modo que habéis tenido tiempo suficiente para presentar cualquier queja formal, y ya es demasiado tarde para armar alboroto.

El amplificador de potencia volvió a quedar en silencio y su eco vagó por toda la tierra. Las enormes naves giraron lentamente en el cielo con moderada potencia. En el costado inferior de cada una se abrió una escotilla: un cuadrado negro y vacío.

Para entonces, alguien había manipulado en alguna parte un radiotransmisor, localizado una longitud de onda y emitido un mensaje de contestación a las naves vogonas, para implorar por el planeta. Nadie oyó jamás lo que decía, sólo se escuchó la respuesta. El amplificador de potencia volvió a funcionar. La voz parecía irritada. Dijo:

- Qué queréis decir con que nunca habéis estado en Alfa Centauro? ¡Por amor de Dios, humanidad! ¿Sabéis que sólo está a cuatro años-luz? Lo siento, pero si no os tomáis la molestia de interesaras en los asuntos locales, es cosa vuestra.

- ¡Activad los rayos de demolición!

De las escotillas manó luz.

- No sé - dijo la voz por el amplificador de potencia -, es un planeta indolente y molesto; no le tengo ninguna simpatía.

Se apagó la voz.

Hubo un espantoso y horrible silencio.

Hubo un espantoso y horrible ruido.

Hubo un espantoso y horrible silencio.

La Flota Constructora Vogona se deslizó a través del negro vacío estrellado.





4



Muy lejos, en el lado contrario de la espiral de la galaxia, a quinientos años-luz de la estrella Sol, Zaphod Beeblebrox, presidente del Gobierno Galáctico Imperial, iba a toda velocidad por los mares de Damogran, mientras su lancha delta movida por iones parpadeaba y destellaba bajo el sol del planeta.

Damogran el cálido; Damogran el remoto; Damogran el casi desconocido.

Damogran, hogar secreto del Corazón de Oro.

La lancha cruzaba las aguas con rapidez. Pasaría algún tiempo antes de que alcanzara su destino, porque Damogran es un planeta de incómoda configuración. Sólo consiste en islas desérticas de tamaño mediano y grande, separadas por brazos de mar de gran belleza, pero monótonamente anchos.

La lancha siguió a toda velocidad.

Por su incomodidad topográfica Damogran siempre ha sido un planeta desierto. Debido a eso, el Gobierno Imperial Galáctico eligió Damogran para el proyecto del Corazón de oro, porque era un planeta desierto y el proyecto del Corazón de, Oro era muy secreto.

La lancha se deslizaba con un zumbido por el mar que dividía las islas principales del único archipiélago de tamaño utilizable de todo el planeta. Zaphod Beeblebrox había salido del diminuto puerto espacial de la Isla de Pascua (el nombre era una coincidencia que carecía enteramente de sentido; en lengua galáctica, pascua significa piso pequeño y de color castaño claro) y se dirigía a la isla del Corazón de Oro, que por otra coincidencia sin sentido se llamaba Francia.

Una de las consecuencias del proyecto del Corazón de Oro era todo un rosario de coincidencias sin sentido.

Pero en modo alguno era una coincidencia que aquel día, el día de la culminación de los trabajos, el gran día de la revelación, el día en que el Corazón de oro iba por fin a presentarse ante la maravillada Galaxia, fuese también un gran día para Zaphod Beeblebrox. Por consideración a aquel día era por lo que resolvió presentarse para la Presidencia, decisión que había provocado oleadas de conmoción en toda la Galaxia Imperial. ¿Zaphod Beeblebrox? ¿Presidente? ¿No será el Zaphod Beeblebrox...? ¿No será para la Presidencia? Muchos lo habían visto como una prueba irrefutable de que toda la creación conocida se había vuelto por fin rematadamente loca.

Zaphod sonrió y dio más velocidad a la lancha.

A Zaphod Beeblebrox, aventurero, ex hippy, juerguista (¿estafador?: muy posible), maniático publicista de sí mismo, desastroso en sus relaciones personales, con frecuencia se le consideraba perfectamente estúpido.

¿Presidente?

Nadie se había vuelto loco, al menos no hasta ese punto.

Sólo seis personas en toda la Galaxia comprendían el principio por el que se gobernaba ésta, y sabían que una vez que Zaphod Beeblebrox había anunciado su intención de presentarse, su candidatura constituía más o menos un fait accompli: era el sustento ideal para la Presidencia.*



*El título completo del presidente es Presidente del Gobierno Galáctico Imperial.

Se mantiene el término Imperial, aunque ya sea un anacronismo. El emperador hereditario está casi muerto, y lo ha estado durante siglos. En los últimos momentos del coma final se le encerró en un campo de éxtasis, donde se conserva en un estado de inmutabilidad perpetua. Hace mucho que han muerto todos sus herederos, lo que significa que, a falta de una drástica conmoción política, el poder ha descendido efectivamente un par de peldaños de la escalera jerárquica, y ahora parece ostentarlo una corporación que solía obrar simplemente como consejera del Emperador: una asamblea gubernamental electa, encabezada por un presidente elegido por tal asamblea. En realidad, no reside en dicho lugar.

El presidente, en particular, es un títere: no ejerce poder real alguno. En apariencia, es nombrado por el gobierno, pero las dotes que se le exige demostrar no son las de mando, sino las del desafuero calculado con finura. Por tal motivo, la designación del presidente siempre es polémica, pues tal cargo siempre requiere un carácter molesto pero fascinante. El trabajo del presidente no es el ejercicio del poder, sino desviar la atención de él. Según tales criterios, Zaphod Beeblebrox es uno de los presidentes con más éxito que la Galaxia haya tenido jamás: ya ha pasado dos de sus diez años presidenciales en la cárcel por estafa. Poquísima gente comprende que el presidente y el gobierno no tengan prácticamente poder alguno, y entre esas pocas personas sólo seis saben de dónde emana el máximo poder político. Y los demás creen en secreto que el proceso último de tomar las decisiones lo lleva a cabo un ordenador. No pueden estar más equivocados



Lo que no entendían en absoluto era por qué se presentaba.

Viró bruscamente, lanzando un remolino de agua hacia el sol.

Hoy era el día; llegaba el momento en que se darían cuenta de lo que Zaphod se traía entre manos. Hoy se vería por qué Zaphod Beeblebrox se había presentado a la presidencia. Hoy era también su bicentésimo cumpleaños, pero eso no era sino otra coincidencia sin sentido.

Mientras pilotaba la lancha por los mares de Damogran sonreía tranquilamente para sí, pensando en lo maravilloso y emocionante que iba a ser aquel día. Se relajó y extendió perezosamente los dos brazos por el respaldo del asiento. Tomó el timón con el brazo extra que hacía poco se había instalado justo debajo del derecho para mejorar en el boxeo con esquíes.

- Oye - se decía a sí mismo mimosamente -, eres un tipo muy audaz.

Pero sus nervios cantaban una canción más estridente que el silbido de un perro.

La isla de Francia tenía unos treinta kilómetros de largo por siete y medio de ancho, era arenosa y en forma de luna creciente. En realidad, parecía existir no tanto como una isla por derecho propio sino en cuanto simple medio de definir la curva extensión de una enorme bahía. Tal impresión se incrementaba por el hecho de que la línea interior de la luna creciente estaba casi exclusivamente constituida por empinados farallones. Desde la cima del desfiladero, el terreno descendía suavemente siete kilómetros y medio hacia la costa opuesta.

En la cumbre de los riscos aguardaba un comité de recepción.

Se componía en su mayor parte de ingenieros e investigadores que habían construido el Corazón de Oro; por lo general eran humanoides, pero aquí y allá había unos cuantos atominarios reptiloides, un par de fisucturalistas octopódicos y un hooloovoo (un hooloovoo es un matiz superinteligente del color azul). Salvo el hooloovoo, todos refulgían en sus multicolores batas ceremoniales de laboratorio: al hooloovoo se le había refractado temporalmente en un prisma vertical. Todos sentían una emoción inmensa y estaban muy animados. Entre todos habían alcanzado y superado los límites de las leyes físicas, reconstruyendo la estructura fundamental de la materia, forzando, doblegando y quebrantando las leyes de lo posible y de lo imposible; pero la emoción más grande de todas parecía ser el encuentro con un hombre que llevaba una banda anaranjada al cuello. (Eso era lo que tradicionalmente llevaba el Presidente de la Galaxia.) Quizá no les hubiera importado si hubiesen sabido exactamente cuánto poder ejercía en realidad el Presidente de la Galaxia: ninguno en absoluto. Sólo seis personas en toda la Galaxia sabían que la función del Presidente galáctico no consistía en ejercer el poder, sino en desviar la atención de él.

Zaphod Beeblebrox era sorprendentemente bueno en su trabajo.

La multitud estaba anhelante, deslumbrada por el sol y la pericia del navegante, mientras la lancha rápida del presidente doblaba el cabo y entraba en la bahía. Destellaba y relucía al patinar sobre las aguas deslizándose por ellas con giros dilatados.

Efectivamente, no necesitaba rozar el agua en absoluto, porque iba suspendida de un nebuloso almohadón de átomos ionizados; pero sólo para causar impresión estaba provista de aletas que podían arriarse para que surcaran en el agua. Cortaban el mar lanzando por el aire cortinas de agua, profundas cuchilladas que oscilaban caprichosamente y volvían a hundirse levantando negra espuma en la estela de la lancha a medida que se adentraba velozmente en la bahía.

A Zaphod le encantaba causar impresión: era lo que sabía hacer mejor. Giró bruscamente el timón, la lancha viró en redondo deslizándose como una guadaña bajo la pared del farallón y se detuvo suavemente, meciéndose entre las olas.

Al cabo de unos segundos, corrió a cubierta y saludó sonriente a los tres mil millones de personas. Los tres mil millones de personas no estaban realmente allí, sino que contemplaban cada gesto suyo a través de los ojos de una pequeña cámara robot tri-D que se movía obsequiosamente por el aire. Las payasadas del Presidente siempre hacían sumamente popular al tri-D: para eso estaban.

Zaphod volvió a sonreír. Tres mil millones y seis personas no lo sabían, pero hoy se produciría una travesura mayor de lo que nadie imaginaba.

La cámara robot se acercó para sacar un primer plano de la más popular de sus dos cabezas; Zaphod volvió a saludar con la mano. Tenía un aspecto toscamente humanoide, si se exceptuaba la segunda cabeza y el tercer brazo. Su pelo, rubio y desgreñado, se disparaba en todas direcciones; sus ojos azules lanzaban un destello absolutamente desconocido, y sus barbillas casi siempre estaban sin afeitar.

Un globo transparente de unos ocho metros de altura osciló cerca de su lancha, moviéndose y meciéndose, refulgiendo bajo el sol brillante. En su interior flotaba un amplio sofá semicircular guarnecido de magnífico cuero rojo; cuanto más se movía y se mecía el globo, más quieto permanecía el sofá, firme como una roca tapizada. Todo preparado, una vez más, con la intención de causar efecto.

Zaphod atravesó la pared del globo y se sentó cómodamente en el sofá. Extendió los dos brazos por el respaldo y con el tercero se sacudió el polvo de las rodillas. Sus cabezas se movían de un lado a otro, sonriendo; alzó los pies. En cualquier momento, pensó, podría gritar.

Subía agua hirviente por debajo de la burbuja: manaba a borbollones. La burbuja se agitaba en el aire, moviéndose y meciéndose en el chorro de agua. Subió y subió, arrojando pilares de luz al farallón. El chorro siguió subiéndola y el agua caía nada más tocarla, estrellándose en el mar a centenares de metros.

Zaphod sonrió, formándose una imagen mental de sí mismo.

Era un medio de transporte sumamente ridículo, pero también sumamente bonito.

El globo vaciló un momento en la cima del farallón, se inclinó sobre un repecho vallado, descendió a una pequeña plataforma cóncava y se detuvo.

Entre aplausos ensordecedores, Zaphod Beeblebrox salió de la burbuja con su banda anaranjada destellando a la luz.

Había llegado el Presidente de la Galaxia.

Esperó a que se apagara el aplauso y luego saludó con la mano alzada.

- ¡Hola! - dijo.

Una araña gubernamental se acercó furtivamente a él y trató de ponerle en las manos una copia del discurso ya preparado. En aquel momento, las páginas tres a la siete de la versión original flotaban empapadas en el mar de Damogran a unas cinco millas de la bahía. Las páginas una y dos fueron rescatadas por un águila damograna de cresta frondosa que ya se habían incorporado a una nueva y extraordinaria forma de nido que el águila había inventado. En su mayor parte estaba construido con papier maché, y a un aguilucho recién salido del cascarón le resultaba prácticamente imposible abandonarlo. El águila damograna de cresta frondosa había oído hablar del concepto de la supervivencia de las especies, pero no quería saber nada de él.

Zaphod Beeblebrox no iba a necesitar el discurso preparado, y rechazó amablemente el que le ofrecía la araña.

- ¡Hola! - volvió a saludar.

Todo el mundo estaba radiante al verle, o por lo menos casi todo el mundo.

Distinguió a Trillian entre la multitud. Trillian era una chica con la que Zaphod había ligado recientemente mientras hacía una visita de incógnito a un planeta, sólo para divertirse. Era esbelta, humanoide, de piel morena y largos cabellos negros y rizados; tenía unos labios carnosos, una naricilla extraña y unos ojos ridículamente castaños. Con el pañuelo rojo anudado a la cabeza de aquella forma particular y la larga y vaporosa túnica marrón, tenía una vaga apariencia de árabe. Por supuesto, en Damogran nadie había oído hablar de los árabes, que hacía poco habían dejado de existir e, incluso cuando existían, estaban a quinientos años-luz de aquel planeta. Trillian no era nadie en particular, o al menos eso es lo que afirmaba Zaphod. Trillian se limitaba a salir mucho con él y a decirle lo que pensaba de su persona,

- ¡Hola, cariño! - le dijo Zaphod.

Ella le lanzó una rápida sonrisa con los labios apretados y miró a otra parte. Luego volvió la vista hacia él y le sonrió con más afecto, pero entonces Zaphod miraba a otra cosa.

- ¡Hola! - dijo a un pequeño grupo de criaturas de la prensa que estaban situados en las proximidades con esperanza de que dejara de decir ¡Hola! y empezara el discurso. Les sonrió con especial insistencia porque sabía que dentro de unos momentos les daría algo bueno que anotar.

Pero sus siguientes palabras no les sirvieron de mucho. Uno de los funcionarios del comité estaba molesto y decidió que el Presidente no se encontraba evidentemente con ánimos para leer el encantador discurso que se había escrito para él, y conectó el interruptor del control remoto del aparato que llevaba en el bolsillo. Frente a ellos, una enorme cúpula blanca que se proyectaba contra el cielo se rompió por la mitad, se abrió y cayó lentamente al suelo.

Todo el mundo quedó boquiabierto, aunque sabían perfectamente lo que iba a pasar, ya que lo habían preparado de aquella manera.

Bajo la cúpula surgió una enorme nave espacial, sin tapar, de unos ciento cincuenta metros de largo y de forma semejante a una blanda zapatilla deportiva, absolutamente blanca y sorprendentemente bonita. En su interior, oculta, había una cajita de oro que contenía el aparato más prodigioso que se hubiera concebido jamás, un instrumento que convertía en única a aquella nave en la historia de la Galaxia, una máquina que había dado su nombre al vehículo espacial: el Corazón de Oro.

- ¡Caray! - exclamó Zaphod al ver el Corazón de Oro. No podía decir mucho más.

Lo volvió a repetir porque sabía que molestaría a la prensa.

- ¡Caray!

La multitud volvió la vista hacia él, expectante. Zaphod hizo un guiño a Trillian, que enarcó las cejas y le miró con ojos muy abiertos. Sabía lo que Zaphod iba a decir, y pensó que era un farolero tremendo.

- Es realmente maravilloso - dijo -. Es real y verdaderamente maravilloso. Es tan maravillosamente maravilloso que me dan ganas de robarlo.

Una maravillosa frase presidencial absolutamente ajustada a los hechos. La multitud se rió apreciativamente, los Periodistas apretaron jubilosos los botones de sus Subetas Noticiasmáticos, y el Presidente sonrió.

Mientras sonreía, su corazón gritaba de manera insoportable, y entonces acarició la pequeña bomba Paralisomática que guardaba tranquilamente en el bolsillo.

Al fin no pudo soportarlo más. Alzó las cabezas al cielo, dio un alarido en tercer tono mayor, arrojó la bomba al suelo y echó a correr en línea recta, entre el mar de radiantes sonrisas súbitamente paralizadas.





5



Prostetnic Vogon Jeltz no era agradable a la vista, ni siquiera para otros vogones. Su nariz respingada se alzaba muy por encima de su pequeña frente de cochinillo. Su elástica piel de color verde oscuro era lo bastante gruesa como para permitirle jugar a la Política de administración pública de los vogones y hacerlo bien; y era lo suficientemente impermeable como para que pudiera sobrevivir indefinidamente en el mar hasta una profundidad de trescientos metros sin que ello le produjera efectos nocivos.

No es que fuese alguna vez a nadar, por supuesto. Sus múltiples ocupaciones no se lo permitían. Era así porque hacía billones de años, cuando los vogones salieron de los primitivos mares estancados de Vogosfera y se tumbaron jadeantes y sin aliento en las costas vírgenes del planeta..., cuando los primeros rayos del brillante y joven vogosol los iluminaron aquella mañana, fue como si las fuerzas de la evolución los hubieran abandonado allí mismo, volviéndoles la espalda disgustadas Y olvidándolos como a un error repugnante y lamentable. No volvieron a evolucionar: no debieron haber sobrevivido.

El hecho de que sobrevivieran es una especie de tributo a la obstinación, a la fuerte voluntad, a la deformación cerebral de tales criaturas. ¿Evolución?, se dijeron a sí mismos. ¿Quién la necesita? Y lo que la naturaleza se negó a hacer por ellos lo hicieron por sí mismos hasta el momento en que pudieron rectificar las groseras inconveniencias anatómicas por medio de la cirugía.

Entretanto, las fuerzas naturales del planeta Vogosfera habían hecho horas extraordinarias para remediar su equivocación anterior. Produjeron escurridizos cangrejos, centelleantes como gemas, que los vogones comían aplastándoles los caparazones con mazos de hierro; altos árboles anhelosos, de esbeltez y colores increíbles, que los vogones talaban y encendían para asar la carne de los cangrejos; elegantes criaturas semejantes a gacelas, de pieles sedosas y ojos virginales, que los vogones capturaban para sentarse sobre ellas. No servían como medio de transporte, porque su columna vertebral se rompía al instante, pero los vogones se sentaban sobre ellas de todos modos.

Así pasó el planeta Vogosfera los tristes milenios hasta que los vogones descubrieron de repente los principios de los viajes interestelares. Al cabo de unos breves años vogones, todos los habitantes del planeta habían emigrado al grupo de Megabrantis, el eje político de la Galaxia, y ahora formaban el espinazo, enormemente poderoso, de la Administración Pública de la Galaxia. Trataron de adquirir conocimientos, intentaron alcanzar estilo y elegancia social, pero en muchos aspectos los vogones modernos se diferenciaban poco de sus ancestros primitivos. Todos los años importaban veintisiete mil escurridizos cangrejos centelleantes como gemas, y pasaban una noche feliz emborrachándose y aplastándolos hasta hacerlos pedacitos con mazos de hierro.

Prostetnic Vogon Jeltz era un vogón de lo más típico, en el sentido de que era absolutamente vil. Además, no le gustaban los autoestopistas.

En alguna parte de la pequeña cabina a oscuras, situada en lo más hondo de los intestinos de la nave insignia de Prostetnic Vogon Jeltz, una cerilla minúscula destelló nerviosamente. El dueño de la cerilla no era un vogón, pero conocía todo lo relativo a los vogones y tenía razones para estar nervioso. Se llamaba Ford Prefect.*



* El nombre original de Ford Prefect sólo Puede Pronunciarse en un oscuro dialecto betelgeusiano, Ya Prácticamente extinto desde el Gran Desastre del Hrung Desintegrador de la Gal./Sid. del año 03758, que arrasé todas las antiguas comunidades praxibetelianas de Betelgeuse Siete. El padre de Ford fue el único hombre del Planeta que sobrevivió al Gran Desastre Desintegrador, debido a una coincidencia extraordinaria que él nunca pudo explicar de manera satisfactoria. Todo el episodio está envuelto en un Profundo misterio; en realidad, nadie supo nunca qué era un Hrung ni por qué había elegido estrellarse contra Betelgeuse Siete en particular. El padre de Ford, que desechaba con un gesto magnánimo las nubes de sospecha que inevitablemente le rodeaban, se fue a vivir a Betelgeuse Cinco, donde fue padre y tío de Ford; en memoria de su raza ya extinta, lo bautizó en la antigua lengua Praxibeteliana.

Como Ford jamás aprendió a Pronunciar su nombre original, su padre terminó muriendo de vergüenza, que en algunas partes de la Galaxia es una enfermedad incurable. Sus compañeros de escuela le pusieron el sobrenombre de IX, que traducido de la lengua de Betelgeuse Cinco significa: «Muchacho que no sabe explicar de manera satisfactoria lo que es un Hrung, ni tampoco por qué decidió chocar contra Betelgeuse Siete».



Echó una ojeada a la cabina, pero no pudo ver mucho; aparecieron sombras extrañas Y monstruosas que saltaban al débil resplandor de la llama, pero todo estaba tranquilo. Dio las gracias en silencio a los dentrassis. Los dentrassis son una tribu indisciplinable de gourmands, un grupo revoltoso pero simpático que los vogones habían contratado recientemente como cocineros y camareros en sus largas flotas de carga, con la estricta condición de que se ocuparan de sus propios asuntos.

Eso les convenía a los dentrassis, porque les encantaba el dinero vogón, que es la moneda más fuerte del espacio, pero odiaban a los vogones. Sólo les gustaba ver una clase de vogones: los vogones incomodados.

Por esa pequeña información era por lo que Ford Prefect no se había convertido en un soplo de hidrógeno, ozono y monóxido de carbono.

Oyó un leve gruñido. A la luz de la cerilla vio una densa sombra que se removía ligeramente en el suelo. Rápidamente apagó la cerilla, buscó algo en el bolsillo, lo encontró y lo sacó. Lo abrió y lo sacudió. Se agachó en el suelo. La sombra volvió a moverse.

- He comprado cacahuetes - anunció Ford Prefect.

Arthur Dent se movió y volvió a gruñir, murmurando en forma incoherente.

- Toma unos cuantos - le apremió Ford, agitando de nuevo el paquete -; si nunca has pasado antes por un rayo de translación de la materia, probablemente habrás perdido sal y proteínas. La cerveza que bebiste habrá almohadillado un poco tu organismo.

- Donnnddd... - masculló Arthur Dent. Abrió los ojos y dijo -: Está oscuro.

- Sí - convino Ford Prefect -. Está oscuro.

- No hay luz - dijo Arthur Dent -. Está oscuro, no hay luz.

Una de las cosas que a Ford Prefect le había costado más trabajo entender de los humanos era su costumbre de repetir y manifestar continuamente lo que era a todas luces muy evidente; como: Hace buen día, Es usted muy alto o ¡Válgame Dios!, parece que te has caído a un pozo de treinta pies de profundidad, ¿estás bien? Al principio, Ford elaboró una teoría para explicarse esa conducta extraña. Si los seres humanos no dejan de hacer ejercicio con los labios, pensó, es probable que la boca se les quede agarrotada. Tras unos meses de meditación y de observación, rechazó aquella teoría en favor de una nueva. Sí no continúan haciendo ejercicio con los labios, pensó, su cerebro empieza a funcionar. Al cabo de un tiempo la abandonó, considerando que era embarazosamente cínica, y decidió que después de todo le gustaban mucho los seres humanos, pero siempre le preocupó extremadamente la tremenda cantidad de cosas que desconocían.

- Sí - convino con Arthur, dándole unos cacahuetes y preguntándole: - ¿Cómo te encuentras?

- Como una academia militar - contestó Arthur - tengo partes que siguen desmayándose.

Ford lo miró desconcertado en la oscuridad.

- Si te preguntara dónde demonios estamos - le preguntó Arthur con voz débil -, ¿lo lamentaría?

- Estarnos sanos y salvos - respondió Ford, levantándose.

- Pues muy bien - dijo Arthur.

- Nos hallamos en un pequeño departamento de la cocina de una de las naves espaciales de la Flota Constructora Vogona - le informó Ford.

- ¡Ah! - comentó Arthur -, evidentemente se trata de una acepción un tanto extraña de la expresión sanos y salvos, que yo desconocía.

Ford encendió otra cerilla con la idea de encontrar un interruptor de la luz. De nuevo vislumbró sombras monstruosas que saltaban. Arthur se puso en pie con dificultad y se abrazó aprensivamente. Formas repugnantes y extrañas parecían apiñarse a su alrededor, el ambiente estaba cargado de olores húmedos que le entraban en los pulmones tímidamente, sin identificarse, y un zumbido sordo e irritante le impedía concentrarse.

- ¿Cómo hemos venido a parar aquí? - preguntó, estremeciéndose ligeramente.

- Hemos hecho autoestop - le contestó Ford.

- ¿Cómo dices? - exclamó Arthur -. ¿Quieres decirme que hemos puesto el pulgar y un monstruo de ojos verdes de sabandija ha sacado la cabeza y ha dicho: ¡Hola, chicos!, subid, os puedo llevar hasta la desviación de Basingstoke?

- Pues, bueno - dijo Ford -, el Pulgar es un aparato electrónico de señales subeta, la desviación es la de la estrella Barnard, a seis años-luz de distancia; aparte de eso, es más o menos exacto.

- ¿Y el monstruo de ojos verdes de sabandija?

- Es verde, sí.

- Muy bien - dijo Arthur -, ¿cuándo puedo irme a casa?

- No puedes - dijo Ford Prefect, encontrando el interruptor de la luz. Lo encendió, advirtiendo a Arthur -: Tápate los ojos.

Incluso Ford se sorprendió.

- ¡Santo cielo! - exclamó Arthur -. ¿Así es el interior de un platillo volante?



Prostetnic Vogon Jeltz inclinó su desagradable cuerpo verde sobre el puente de mando. Siempre sentía una vaga irritación tras demoler planetas habitados. Deseaba que llegara alguien a decirle que había sido una equivocación, para que él pudiera gritarle y sentirse mejor. Se dejó caer tan pesadamente como pudo sobre su sillón de mando con la esperanza de que se rompiera y así tener algo por lo que enfadarse de verdad, pero sólo dio una especie de crujido quejoso.

- ¡Márchate! - gritó al joven guardia vogón que acababa de entrar en el puente. El guardia desapareció al instante, sintiéndose bastante aliviado. Se alegró de no ser él quien le entregara el informe que acababan de recibir. El informe era una comunicación oficial que hablaba de una maravillosa y nueva nave espacial, que en aquellos momentos se presentaba en una base de investigación gubernamental en Damogran y que en lo sucesivo haría innecesarias todas las rutas hiperespaciales directas.

Se abrió otra puerta, pero esta vez el capitán vogón no gritó porque era la puerta de las cocinas donde los dentrassis le preparaban las viandas. Una comida sería recibida con el mayor beneplácito.

Una enorme criatura peluda atravesó de un salto el umbral con la bandeja del almuerzo. Sonreía como un maníaco.

Prostetnic Vogon Jeltz quedó encantado. Sabía que cuando un dentrassi parecía tan contento, algo pasaba en alguna parte de la nave que a él le haría enfadarse mucho.



Ford y Arthur miraron a su alrededor.

- Bueno, ¿qué te parece? - inquirió Ford.

- ¿No es un poco sórdido?

Ford frunció el ceño ante los mugrientos colchones, las tazas sucias y las indefinibles prendas interiores, extrañas y malolientes, que estaban desparramadas por la angosta cabina.

- Bueno, es una nave de trabajo, ¿comprendes? - explicó Ford -. Aquí es donde duermen los dentrassis.

- Creí que habías dicho que se llamaban vogones o algo así.

- Sí - dijo Ford -, los vogones manejan la nave y los dentrassis son los cocineros; ellos fueron quienes nos dejaron subir a bordo.

- Estoy algo confundido - dijo Arthur.

- Mira, echa una ojeada a esto - le dijo Ford.

Se sentó en un colchón y empezó a revolver en su bolso. Arthur tanteó nerviosamente el colchón antes de sentarse; en realidad tenía muy pocos motivos para estar nervioso, porque todos los colchones que se crían en los pantanos de Squornshellous Zeta se matan y se secan perfectamente antes de entrar en servicio. Muy pocos han vuelto a la vida.

Ford tendió el libro a Arthur.

- ¿Qué es esto? - preguntó Arthur.

- La Guía del autoestopista galáctico. Es una especie de libro electrónico. Te dice todo lo que necesitas saber sobre cualquier cosa. Es su cometido.

Arthur le dio nerviosas vueltas en las manos.

- Me gusta la portada - comentó -. No se asuste. Es la primera cosa útil o inteligible que me han dicho en todo el día.

- Voy a enseñarte cómo funciona - le dijo Ford. Se lo quitó de las manos a Arthur, que lo sostenía como si fuera una alondra muerta dos semanas atrás, y lo sacó de la funda.

- Mira, se aprieta este botón, la pantalla se ilumina y te da el índice.

Se encendió una pantalla de siete centímetros y medio por diez y empezaron a revolotear letras por su superficie.

- Que quieres saber cosas de los vogones, pues programas el nombre de este modo - pulsó con los dedos unas teclas más -, y ahí lo tenemos.

En la pantalla destellaron en letras verdes las palabras Flotas Constructoras Vogonas.

Ford apretó un ancho botón rojo en la parte inferior de la pantalla y las palabras empezaron a serpentear por su superficie. Al mismo tiempo, el libro comenzó a recitar el artículo con voz tranquila y medida. Esto es lo que dijo el libro:



«Flotas Constructoras Vogonas. Esto es lo que tiene que hacer si quiere que le lleve un vogón: olvidarlo. Son una de las razas más desagradables de la Galaxia; no son realmente crueles, pero tienen mal carácter, son burocráticos, entrometidos e insensibles. Ni siquiera moverían un dedo para salvar a su abuela de la Voraz Bestia Bugblatter de Traal, a menos que recibieran órdenes firmadas por triplicado, acusaran recibo, volvieran a enviarlas, hicieran averiguaciones, las perdieran, las encontrarán, las sometieran a investigación pública, las perdieran de nuevo y finalmente las enterraran bajo suave turba para luego aprovecharlas como papel para encender la chimenea.

»El mejor medio para que un vogón invite a una copa es meterle un dedo en la garganta, y la mejor manera de hacerle enfadar es entregar a su abuela a la Voraz Bestia Bugblatter de Traal para que se la coma.

»De ninguna manera deje que un vogón le lea poesía.»



Arthur pestañeó.

- Qué libro tan extraño. ¿Cómo hemos conseguido que nos lleven, entonces?

- Esa es la cuestión; está atrasado - dijo Ford, volviendo a guardar el libro dentro de su funda -. Yo realizo la investigación de campo para la Nueva Edición Revisada, y una de las cosas que tengo que incluir es que los vogones contratan ahora a cocineros dentrassis, lo que nos da a nosotros una pequeña oportunidad bastante útil.

Una expresión de sufrimiento surgió en el rostro de Arthur.

- Pero ¿quiénes son los dentrassis? - preguntó.

- Unos tíos estupendos - contesto Ford -. Son los mejores cocineros y los que preparan las mejores bebidas, y les importa un pito todo lo demás. Siempre ayudan a subir a bordo a los autoestopistas, en parte porque les gusta la compañía, pero principalmente porque eso les molesta a los vogones. Exactamente eso es lo que necesita saber un pobre autoestopista que trata de ver las maravillas del Universo por menos de treinta dólares altairianos al día. Y ése es mi trabajo. ¿Verdad que es divertido?

Arthur parecía perdido.

- Es maravilloso - dijo, frunciendo el ceño y mirando a otro colchón.

- Lamentablemente, me he quedado en la Tierra mucho más tiempo del que pretendía - dijo Ford -. Fui por una semana y me quedé quince años.

- Pero ¿cómo fuiste a parar allí?

- Fácil, me llevó un pesado.

- ¿Un pesado?

- Sí.

- ¿Y qué es...?

- ¿Un pesado? Los pesados suelen ser niños ricos sin nada que hacer. Van por ahí, buscando planetas que aún no hayan hecho contacto interestelar y les anuncian su llegada.

- ¿Les anuncian su llegada? - Arthur empezó a sospechar que Ford disfrutaba haciéndole la vida imposible.

- Sí - contesto Ford -, les anuncian su llegada. Buscan un lugar aislado donde no haya mucha gente, aterrizan junto a algún pobrecillo inocente a quien nadie va a creer jamás, y luego se pavonean delante de él llevando unas estúpidas antenas en la cabeza y haciendo ¡bip!, ¡bip!, ¡bip! Realmente es algo muy infantil.

Ford se tumbó de espaldas en el colchón con las manos en la nuca y aspecto de estar enojosamente contento consigo mismo.

- Ford - insistió Arthur -, no sé si te parecerá una pregunta tonta, pero ¿qué hago yo aquí?

- Pues ya lo sabes - respondió Ford -. Te he rescatado de la Tierra.

- ¿Y qué le ha pasado a la Tierra?

- Pues que la han demolido.

- La han demolido - repitió monótonamente Arthur,

- Sí. Simplemente se ha evaporado en el espacio.

- Oye - le comentó Arthur -, estoy un poco preocupado por eso.

Ford frunció el ceño sin mirarle y pareció pensarlo.

- Sí, lo entiendo - dijo al fin.

- ¡Que lo entiendes! - gritó Arthur -. ¡Que lo entiendes!

Ford se puso en pie de un salto.

- ¡Mira el libro! - susurró con urgencia.

- ¿Cómo?

- No se asuste.

- ¡No estoy asustado!

- Sí, lo estás.

- Muy bien, estoy asustado, ¿qué otra cosa puedo hacer?

- Nada más que venir conmigo y pasarlo bien. La galaxia es un sitio divertido. Necesitarás ponerte este pez en la oreja.

- ¿Cómo dices? - preguntó Arthur en un tono que consideró bastante cortés.

Ford sostenía una pequeña jarra de cristal en cuyo interior se veía moverse a un pececito amarillo. Arthur miró a Ford con los ojos entornados. Deseó que hubiera algo sencillo y familiar a lo que pudiera aferrarse. Podría sentirse a salvo si junto a la ropa interior de los dentrassis, los montones de colchones de Squornshellous y el habitante de Betelgeuse que sostenía un pececillo amarillo proponiéndole que se lo pusiera en el oído, hubiese podido ver un simple paquetito de copos de avena. Pero era imposible, y no se sentía a salvo.

Un ruido súbito y violento cayó sobre ellos desde alguna parte que Arthur no pudo localizar. Quedó sin aliento, horrorizado ante lo que parecía un hombre que tratara de hacer gárgaras mientras repelía a una manada de lobos.

- ¡Chisss! - exclamó Ford -. Escucha, puede ser importante.

- ¿Im... importante?

- Es el capitán vogón, que anuncia algo en el Tannoy.

- ¿Quieres decir que así es como hablan los vogones?

- iEscucha!

- ¡Pero yo no sé vogón!

- No es necesario. Sólo ponte el pez en el oído.

Con la rapidez del rayo, Ford llevó la mano a la oreja de Arthur, que tuvo la repugnante y súbita sensación de que el pez se deslizaba por las profundidades de su sistema auditivo. Durante un segundo jadeó horrorizado, escarbándose el oído; pero luego quedó con los ojos en blanco, maravillado. Experimentaba el equivalente acústico de mirar el perfil de dos rostros pintados de negro y ver de repente el dibujo de una palmatoria blanca. O de mirar a un montón de puntos coloreados en un trozo de papel que de pronto se resolvieran en el número seis y sospechar que el oculista le va a cobrar a uno mucho dinero por unas gafas nuevas.

Sabía que seguía escuchando las gárgaras ululantes, sólo que ahora parecían en cierto modo un inglés absolutamente correcto.

Esto es lo que oyó...





6



- Aú aú gárgara aú aú aú gárgara aú gárgara aú aú gárgara gárgara gárgara aú gárgara gárgara gárgara aú srrl uuuurf debería divertirse. Repito el mensaje. Habla el capitán, de manera que dejad lo que estéis haciendo y prestad atención. En primer lugar, en los instrumentos veo que tenemos dos autoestopistas a bordo. ¡hola!, dondequiera que estéis. Sólo quiero que quede absolutamente claro que no sois bienvenidos para nada. He trabajado mucho para llegar a donde estoy ahora, y no me he convertido en capitán de una nave constructora vogona sólo para hacer con ella servicio de taxi a un cargamento de gorrones degenerados. He enviado a un grupo para buscaros, y en cuanto os encuentren os echaré de la nave. Si tenéis mucha suerte quizás os lea algunos poemas míos.

«En segundo lugar, estamos a punto de entrar en el hiperespacio de camino a la Estrella Barnard. Al llegar nos quedaremos setenta y dos horas en el muelle para aprovisionar, y nadie abandonará la nave durante ese tiempo. Repito, se cancelan todos los permisos para bajar al planeta. Acabo de tener una desdichada aventura amorosa y no veo por qué tenga que divertirse nadie. Fin del mensaje.»

Cesó el ruido.

Para su vergüenza, Arthur descubrió que estaba tirado en el suelo hecho un ovillo con los brazos tapándose la cabeza. Sonrió débilmente.

- Un hombre encantador - dijo -. Ojalá tuviera yo una hija para prohibirle que se casara con un...

- No lo necesitarías - le interrumpió Ford -. Los vogones tienen tanto atractivo sexual como un accidente de carretera. No, no te muevas - dijo cuando Arthur empezó a enderezarse -; será mejor que te prepares para el salto al hiperespacio. Es tan desagradable como estar borracho.

- ¿Y qué tiene de desagradable el estar borracho?

- Pues que luego pides un vaso de agua.

Arthur se quedó pensándolo.

- Ford - le dijo.

- ¿Sí?

- ¿Qué está haciendo ese pez en mi oído?

- Traduce para ti. Es un pez Babel. Míralo en el libro, si quieres.

Le pasó la Guía del autoestopista galáctico y luego se hizo un ovillo, poniéndose en posición fetal para prepararse para el salto.

En aquel momento, a Arthur se le abrió la tapa de los sesos.

Sus ojos se volvieron del revés. Los pies se le empezaron a salir por la grieta de la cabeza.

La habitación se plegó en tomo a él, giró, dejó de existir y él se quedó resbalando en su propio ombligo.

Entraban en el hiperespacio.

- El pez Babel - dijo en voz baja la Guía del autoestopista galáctico - es pequeño, amarillo, parece una sanguijuela y es la criatura más rara del Universo. Se alimenta de la energía de las ondas cerebrales que recibe no del que lo lleva, sino de los que están a su alrededor. Absorbe todas las frecuencias mentales inconscientes de dicha energía de las ondas cerebrales para nutrirse de ellas. Entonces, excreta en la mente del que lo lleva una matriz telepática formada de la combinación de las frecuencias del pensamiento consciente con señales nerviosas obtenidas de los centros del lenguaje del cerebro que las ha suministrado. El resultado práctico de todo esto, es que si uno se introduce un pez Babel en el oído, puede entender al instante todo lo que se diga en cualquier lenguaje. Las formas lingüísticas que se oyen en realidad, descifran la matriz de la onda cerebral introducida en la mente por el pez Babel.

»Pero es una coincidencia extrañamente improbable el hecho de que algo tan impresionantemente útil pueda haber evolucionado por pura casualidad, y algunos pensadores han decidido considerarlo como la prueba definitiva e irrefutable de la no existencia de Dios.

»Su argumento es más o menos el siguiente: «Me niego a demostrar que existo», dice Dios, «porque la demostración anula la fe, y sin fe no soy nada».

»«Pero», dice el hombre, «el pez Babel es una revelación brusca, ¿no es así? No puede haber evolucionado al azar. Demuestra que Vos existís, y por lo tanto, según Vuestros propios argumentos, Vos no. Quod erat demonstrandum».

»«¡Válgame Dios!», dice Dios, «no había pensado en eso», y súbitamente desaparece en un soplo de lógica.

»«Bueno, eso era fácil», dice el hombre, que vuelve a hacer lo mismo para demostrar que lo negro es blanco y resulta muerto al cruzar el siguiente paso cebra.

»La mayoría de los principales teólogos afirma que tal argumento es un montón de patrañas, pero eso no impidió que Oolon Colluphid hiciese una pequeña fortuna al utilizarlo como tema central de su libro Todo lo que le hace callar a Dios, que fue un éxito de ventas.

»Entretanto, el pobre pez Babel, al derribar eficazmente todas las barreras de comunicación entre las diferentes razas y culturas, ha producido más guerras y más sangre que ninguna otra cosa en la historia de la creación.»

Arthur dejó escapar un gruñido sordo. Se horrorizó al descubrir que el salto al hiperespacio no lo había matado. Ahora se encontraba a seis años-luz del lugar donde habría estado la Tierra si no hubiese dejado de existir.

La Tierra.

Por su mente llena de náuseas vagaban estremecedoras visiones de la Tierra. Su imaginación no tenía medios para asimilar la impresión de que el planeta ya no existiera: era demasiado grande. Avivó sus sentimientos pensando que sus padres y su hermana habían desaparecido. No reaccionó. Pensó en toda la gente a quien había querido. No reaccionó. Entonces pensó en un absoluto desconocido que dos días antes había estado detrás de él en la cola del supermercado, y sintió una súbita punzada: el supermercado había desaparecido, junto con todos los que estaban en él. ¡La Columna de Nelson había desaparecido! La Columna de Nelson había desaparecido, y no se oiría ningún grito porque no había quedado nadie para darlo. De ahora en adelante, la Columna de Nelson sólo existiría en su imaginación; en su cabeza, encerrada en aquella húmeda y maloliente nave espacial forrada de acero. Le envolvió una oleada de claustrofobia.

Inglaterra ya no existía. Eso lo comprendió; en cierto modo, lo entendió. Volvió a intentarlo. Norteamérica ha desaparecido, pensó. No pudo hacerse a la idea. Decidió empezar de nuevo por lo más pequeño. Nueva York ha desaparecido. No reaccionó. De todas formas, nunca había creído que existiera de verdad. El dólar se ha hundido para siempre, pensó. Experimentó un leve temblor. Todas las películas de Bogart han desaparecido, se dijo para sí, y eso le produjo un efecto desagradable. McDonald's, pensó. Ya no existen cosas como las hamburguesas de McDonald's.

Se desvaneció. Un segundo después, cuando volvió en sí, descubrió que lloraba por su madre.

Se puso en pie de un salto violento.

- ¡Ford!

Ford levantó la vista del rincón donde estaba sentado y, dejando de canturrear en voz baja, dijo:

- ¿Sí?

- Si eres un investigador de ese libro y has estado en la Tierra, debes haber recogido datos sobre ella.

- Bueno, sí, pude ampliar un poco el artículo original.

- Entonces, déjame ver lo que dice esta edición; tengo que verlo.

- Sí, muy bien - se lo volvió a pasar.

Arthur lo sostuvo con fuerza, tratando de que le dejaran de temblar las manos. Pulsó el registro de la página en cuestión. La pantalla destelló, y salieron rayas que se resolvieron en una página impresa. Arthur la miré fijamente.

- ¡No hay artículo! - estalló.

Ford miró por encima del hombro.

- Sí, lo hay - dijo -; ahí, al fondo de la pantalla, justo debajo de Excéntrica Gallumbits, la puta de tres tetas de Eroticón 6.

Arthur siguió el dedo de Ford y vio dónde señalaba. Por un momento siguió sin comprender, luego su cerebro estuvo a punto de estallar.

- ¡Cómo! ¡Inofensiva! ¿Eso es todo lo que tiene que decir? ¡Inofensiva! ¡una palabra!

Ford se encogió de hombros.

- Bueno, hay cien mil millones de estrellas en la Galaxia, y los microprocesadores del libro sólo tienen una capacidad limitada de espacio, y, desde luego, nadie sabía mucho de la Tierra.

- ¡Por amor de Dios! Espero que hayas podido rectificarlo un poco.

- Pues claro, he podido transmitir al editor un artículo nuevo. Tendrá que reducirlo un poco, pero de todos modos será una mejora.

- ¿Y qué dirá entonces? - le preguntó Arthur.

- Fundamentalmente inofensiva - admitió Ford, tosiendo con cierto embarazo.

- ¡Fundamentalmente inofensiva! - gritó Arthur.

- ¿Qué ha sido ese ruido? - susurró Ford.

- Era yo, que gritaba - gritó Arthur.

- ¡No! ¡Cállate! - exclamó Ford -. Creo que estamos en apuros.

- ¡Crees que estamos en apuros!

Al otro lado de la puerta se oían pasos de marcha.

- ¿Los dentrassis? - murmuró Arthur.

- No, son botas con suela de acero - dijo Ford.

Llamaron a la puerta con un golpe corto y seco.

- Entonces, ¿quiénes son? - preguntó Arthur.

- Pues si tenemos suerte - contesto Ford -, sólo serán los vogones, que vendrán a arrojamos al espacio.

- ¿Y si no tenemos suerte?

- Si no tenemos suerte - repuso sombríamente Ford -, el capitán quizá cumpla su amenaza de leernos primero algunos poemas suyos...





7



La poesía vogona ocupa, por supuesto, el tercer lugar entre las peores del Universo. El segundo corresponde a los azgoths de Kria. Mientras su principal poeta, Grunthos el Flatulento, recitaba su poema «Oda a un bultito de masilla verde que me descubrí en el sobaco una mañana de verano», cuatro de sus oyentes murieron de hemorragia interna, y el presidente del Consejo Inhabilitador de las Artes de la Galdia Media se salvó, perdiendo una pierna en la huida, Se dice que Grunthos quedó «decepcionado» por la acogida que había tenido el poema, y estaba a punto de iniciar la lectura de su poema épico en doce tomos titulado «Mis gorjeos de baño favoritos», cuando su propio intestino grueso, en un desesperado esfuerzo por salvar la vida y la civilización, le saltó derecho al cuello y le estranguló.

La peor de todas las poesías pereció junto con su creadora, Paula Nancy Millstone Jennings, de Greenbridge, en Essex, Inglaterra, en la destrucción del planeta Tierra.

Prostetnic Vogon Jeltz esbozó una lentísima sonrisa. Lo hizo no tanto para causar impresión como para recordar la secuencia de movimientos musculares. Había, lanzado un tremendo grito terapéutico a sus prisioneros, y ahora se encontraba muy relajado y dispuesto a cometer alguna pequeña crueldad.

Los prisioneros se sentaban en los sillones para la Apreciación de la Poesía: atados con correas. Los vogones no se hacían ilusiones respecto a la acogida general que recibían sus obras. Sus primeras incursiones en la composición formaban parte de luna obstinada insistencia para que se les aceptara como una raza convenientemente culta y civilizada, pero ahora lo único que les hacía persistir era un puro retorcimiento mental.

El sudor corría fríamente por la frente de Ford Prefect, deslizándose por los electrodos fijados a sus sienes. Los electrodos estaban conectados a la batería de un equipo electrónico, - intensificadores de imágenes, moduladores rítmicos, residualizadores aliterativos y demás basura -, proyectado para intensificar la experiencia del poema y garantizar que no se perdiera ni un solo matiz de la idea del poeta.

Arthur Dent temblaba en su asiento. No tenía ni idea de por qué estaba allí, pero sabía que no le gustaba nada de lo que había pasado hasta el momento, y no creía que las cosas fueran a cambiar.

El vogón empezó a leer un hediondo pasaje de su propia invención.

- ¡Oh!, irrinquieta gruflebugle... comenzó a relatar. Los espasmos empezaron a atormentar el cuerpo de Ford: era peor de lo que había imaginado.

-...tus micturadones son para mí / Como plurnas manchigraznas sobre una plívida abeja.

- ¡Aaaaaaarggggghhhhhh! - exclamó Ford Prefect, torciendo la cabeza hacia atrás al sentirse golpeado por oleadas de dolor. A su lado veía débilmente a Arthur, que se bamboleaba reclinado en su asiento. Apretó los dientes.

- Groop, a ti te imploro - prosiguió el implacable vogón -, mi gándula bolarina.

Su voz se alzaba llegando a un tono horrible, estridente y apasionado.

- Y asperio me acolses con crujientes ligabujas, / O te rasgaré la verruguería con mi bérgano, ¡espera y verás!

- ¡Nnnnnnnnnniiiiiiiuuuuuuuugggggghhhhh! - gritó Ford Prefect, sufriendo un espasmo final cuando la ampliación electrónica del último verso le dio de lleno en las sienes. Perdió el sentido.

Arthur se arrellanó en el asiento.

- Y ahora, terráqueos... - zumbó el vogón, que ignoraba que Ford Prefect procedía en realidad de un planeta pequeño de las cercanías de Betelgeuse, aunque si lo hubiera sabido no le habría importado -, os presento una elección sencilla. O morir en el vacío del espacio, o... - hizo una pausa para producir un efecto melodramático - decirme qué os ha parecido mi poema.

Se recostó en un enorme sillón de cuero con forma de murciélago y los contempló. Volvió a sonreír como antes. seca por los Ford trataba de tomar aliento. Se pasó la lengua ásperos labios y lanzó un quejido.

- En realidad, a mí me ha gustado mucho - manifestó Arthur en tono vivaz. Ford se volvió hada él con la boca abierta. Era un enfoque que no se le había ocurrido.

El vogón enarcó sorprendido una ceja que le oscureció eficazmente la nariz, y por lo tanto no era mala cosa.

- ¡Pero bueno...! - murmuró con perplejidad considerable.

- Pues sí - dijo Arthur -, creo que ciertas imágenes metafísicas tienen realmente una eficacia singular.

Ford siguió con la vista fija en él, ordenando sus ideas con lentitud ante aquel concepto totalmente nuevo. ¿Iban a salir de aquello por la cara?

- Sí, continúa... - le invitó el vogón.

- Pues..., y, hmm..., también hay interesantes ideas rítmicas - prosiguió Arthur -, que parecen el contrapunto de..., hmm... hmm...

Titubeó.

Ford acudió rápidamente en su ayuda, sugiriendo:

-...el contrapunto del surrealismo de la metáfora fundamental de... hmm...

Titubeó a su vez, pero Arthur ya estaba listo de nuevo. -...la humanidad del...

- La vogonidad - le sopló Ford.

- ¡Ah, sí! La vogonidad, perdón, del alma piadosa del poeta - Arthur sintió que estaba en la recta final -, que por medio de la estructura del verso procura sublimar esto, trascender aquello y reconciliarse con las dicotomías fundamentales de lo otro distaba alcanzando un crescendo triunfal, y uno se queda con una vívida y profunda intuición de... de... hmm...

Y de pronto le abandonaron las ideas. Ford se apresuró a dar el coup de gráce:

- ¡De cualquiera que sea el tema de que trate el poema! - gritó; y con la comisura de la boca, añadió -: Bien jugado, Arthur, eso ha estado muy bien.

El vogón los estudió. Por un momento se emocionó su exacerbado espíritu racial, pero pensó que no: era un poquito demasiado tarde. Su voz adoptó el timbre de un gato que arañara nailon pulido.

- De manera que afirmáis que escribo poesía porque bajo mi apariencia de maldad, crueldad y dureza, en realidad deseo que me quieran - dijo. Hizo una pausa -. ¿Es así?

- Pues yo diría que sí - repuso Ford, lanzando una carcajada nerviosa -. ¿Acaso no tenemos todos en lo más profundo, ya sabe... hmm...?

El vogón se puso en pie.

- Pues no, estáis completamente equivocados - afirmó -. Escribo poesía únicamente para complacer a mi apariencia de maldad, crueldad y dureza. De todos modos, os voy a echar de la nave. ¡Guardia! ¡Lleva a los prisioneros a la antecámara de compresión número tres y échalos fuera!

- ¡Cómo! - gritó Ford.

Un guardia vogón, joven y corpulento, se acercó a ellos y les desató las correas con sus enormes brazos gelatinosos.

- ¡No puede echarnos al espacio - gritó Ford -, estamos escribiendo un libro!

- ¡La resistencia es inútil! - gritó a su vez el guardia vogón. Era la primera frase que había aprendido cuando se alistó al Cuerpo de Guardia vogón.

El capitán observó la escena con despreocupado regocijo y luego les dio la espalda.

Arthur miró a su alrededor con ojos enloquecidos.

- ¡No quiero morir todavía! - gritó -. ¡Aún me duele la cabeza, estaré de mal humor y no lo disfrutaré!

El guardia los sujetó firmemente por el cuello, hizo una reverencia a la espalda de su capitán, y los sacó del puente sin que dejaran de protestar. La puerta de acero se cerró y el capitán quedó solo de nuevo. Canturreó en voz baja y se puso a reflexionar, hojeando ligeramente su cuaderno de versos.

- Hmmm... - dijo -, el contrapunto del surrealismo de la metáfora fundamental... - lo consideró durante un momento y luego cerró el libro con una sonrisa siniestra.

- La muerte es algo demasiado bueno para ellos - sentenció.

El largo corredor forrado de acero recogía el eco del débil forcejeo de los dos humanoides, bien apretados bajo las elásticas axilas del vogón.

- Es magnífico - farfulló Ford -, realmente fantástico. ¡Suéltame, bestia!

El guardia vogón siguió arrastrándolos.

- No te preocupes - dijo Ford en tono nada esperanzador -. Ya se me ocurrirá algo.

- La resistencia es inútil! - chilló el guardia.

- No digas eso - tartamudeó Ford -. ¿Cómo se puede mantener una actitud mental positiva sí dices cosas así?

- ¡Por Dios! - protestó Arthur -. Hablas de una actitud mental positiva, y ni siquiera han demolido hoy tu planeta. Al despertarme esta mañana, pensé que iba a pasar el día tranquilo y relajado, que leería un poco, cepillaría al perro... iAhora son más de las cuatro de la tarde y están a punto de echarme de una nave espacial a seis años-luz de las humeantes ruinas de la Tierra!

El vogón apretó su presa y Arthur dejó escapar gorgoritos y balbuceos.

- ¡De acuerdo - convino Ford -, pero deja de asustarte!

- ¿Quién ha dicho nada de asustarse? - replicó Arthur -. Esto no es más que una conmoción cultural. Espera a que me acostumbre a la situación y comience a orientarme. ¡Entonces empezaré a asustarme!

- Te estás poniendo histérico, Arthur. ¡Cierra el pico!

Ford hizo un esfuerzo desesperado por pensar, pero le interrumpió el guardia, que gritó otra vez:

- ¡La resistencia es inútil!

- ¡Y tú también podrías callarte la boca! - le replicó Ford.

- ¡La resistencia es inútil!

- ¡Pero déjalo ya!

Ford torció la cabeza hasta que pudo mirar de frente al rostro de su captor. Se le ocurrió una idea.

- ¿De veras te gustan estas cosas? - le preguntó de pronto.

El vogón se detuvo en seco y una expresión de enorme estupidez se deslizó poco a poco por su cara.

- ¿Que si me gustan? - bramó. ¿Qué quieres decir?

- Lo que quiero decir - le explicó Ford -, es que si te llena de satisfacción el ir pisando fuerte por ahí, dando gritos y echan do a la gente de naves espaciales...

El vogón miró fijamente al bajo techo de acero y sus cejas casi se montaron una encima de otra. Se le aflojó la boca.

- Pues el horario es bueno...

- Tiene que serlo - convino Ford.

Arthur torció el cuello por completo para mirar a Ford.

- ¿Qué intentas hacer, Ford? - le preguntó con un murmullo de perplejidad.

- Sólo trato de interesarme en el mundo que me rodea, ¿conforme? - le contestó y siguió diciéndole al vogón -: De modo que el horario es muy bueno...

El vogón bajó la vista hacia él mientras pensamientos perezosos giraban tumultuosamente en sus lóbregas profundidades.

- Sí dijo -, pero ahora que lo mencionas, la mayor parte del tiempo resulta bastante asqueroso. Salvo... - volvió a pensar, lo que exigía mirar al techo -, salvo algunos gritos que me gustan mucho.

Se llenó de aire los pulmones y bramó:

- ¡La resistencia es...!

- Sí, claro - le interrumpió Ford a toda prisa -; eso lo haces muy bien, te lo aseguro. Pero en su mayor parte es asqueroso - dijo con lentitud, dando tiempo a las palabras para que llegasen a su objetivo -. Entonces, ¿por qué lo haces? ¿A qué se debe? ¿A las chicas? ¿A la zurra? ¿Al machismo? ¿O simplemente crees que el acomodarse a ese estúpido hastío presenta un desafío interesante?

Arthur miró desconcertado de un lado para otro.

- Hmm... - dijo el guardia -, hmm... hmm..., no sé. Creo que en realidad... me limito a hacerlo. Mi tía me dijo que ser guardia de una nave espacial era una buena carrera para un joven vogón; ya sabes, el uniforme, la cartuchera de la pistola de rayos paralizantes, que se lleva muy baja, el estúpido hastío...

- Ahí tienes, Arthur - dijo Ford con aire del que llega a la conclusión de su argumento -, y creías que tú tenías problemas.

Arthur pensó que sí los tenía. Aparte del asunto desagradable que le había ocurrido a su planeta, el guardia vogón ya le había medio estrangulado, y no le gustaba mucho la idea de que lo arrojaran al espacio.

- Procura entender su problema - insistió Ford -. Ahí tienes a este pobre muchacho, cuyo trabajo de toda la vida consiste en andar pisando fuerte por ahí, echando a gente de naves espaciales.

- Y dando gritos - añadió el guardia.

- Y dando gritos, claro - repitió Ford, y dio unos golpecitos al brazo gelatinoso que le apretaba el cuello con simpática condescendencia -. ¡Y ni siquiera sabe por qué lo hace!

Arthur convino en que era muy triste. Lo expresó con un gestito débil, porque estaba muy asfixiado para poder hablar.

El guardia lanzó unos profundos gruñidos de estupefacción.

- Pues ahora que lo dices, supongo...

- ¡Buen chico! - le animó Ford.

- De acuerdo - continuó con sus gruñidos -, ¿y qué remedio me queda?

- Pues - dijo Ford, animándose pero alargando las palabras - dejar de hacerlo, por supuesto. Diles que ya no volverás a hacerlo más.

Pensó que debería añadir algo más, pero de momento parecía que el guardia tenía la mente muy ocupada meditando sus palabras.

- Hhuuuuuummmmmmmmmmmmmmm... - dijo el guardia - hum..., pues eso no me suena muy bien.

De pronto, Ford sintió que se le escapaba la oportunidad.

- Pero espera un momento - le apremió -, eso es sólo el principio, ¿comprendes?; la cosa no es tan sencilla como crees...

Pero en ese momento el guardia volvió a afianzar su presa y continuó con su primitiva intención de llevarlos a rastras a la esclusa neumática. Era evidente que estaba muy afectado.

- No; creo que si os da lo mismo - les dijo -, será mejor que os meta en esa antecámara de compresión y luego me vaya a dar otros cuantos gritos que tengo pendientes.

A Ford Prefect no le daba lo mismo en absoluto.

- ¡Pero venga.... oye! - dijo, menos animado y con menos lentitud.

- ¡Aahhhhgggggggnnnnnn! - dijo Arthur con una inflexión nada dará.

- Pero espera - insistió Ford -, ¡todavía tengo que hablar de la música, del arte y de otras cosas! ¡Uuuuuffffff!

- ¡La resistencia es inútil - bramó el guardia, y luego añadió -: Mira, si sigo en esto, dentro de un tiempo puede que me asciendan a Jefe de Gritos, y no suele haber muchas plazas vacantes de agentes que no griten ni empujen a la gente, de manera que, según me parece, será mejor que siga haciendo lo que sé.

Ya habían llegado a la esclusa neumática: una escotilla ancha y circular de acero macizo, fuerte y pesada, abierta en el revestimiento interior de la nave. El guardia manipuló un mando y la escotilla se abrió con suavidad.

- Pero muchas gracias por vuestro interés - les dijo el guardia vogón -. Adiós.

Arrojó a Ford y a Arthur por la escotilla a la pequeña cabina interior.

Arthur cayó jadeando al suelo. Ford se volvió tambaleante y arremetió inútilmente con el hombro contra la escotilla que se cerraba de nuevo.

- ¡Pero oye - le gritó al guardia -, hay todo un mundo del que tú no sabes nada! Escucha, ¿qué te parece esto?

Desesperado, recurrió a la única manifestación de cultura que le vino espontáneamente a la cabeza: el primer acorde de la Quinta de Beethoven.

- ¡Da da da dum! ¿No despierta eso nada en ti?

- No contestó el guardia -, nada en absoluto. Pero se lo diré a mi tía.

Si después de eso añadió algo más, no se oyó. La escotilla se cerró completamente y desaparecieron todos los ruidos salvo el leve y distante zumbido de los motores de la nave.

Se encontraban en una cámara cilíndrica, brillante y pulida de unos dos metros de ancho por tres de largo.

Ford miró a su alrededor, sofocado.

- Creí que era un tipo inteligente en potencia - dijo, desplomándose contra la pared curva.

Arthur seguía tumbado en el suelo combado, en el mismo sitio donde había caído. No levantó la vista. Sólo se quedó tumbado, jadeando.

- Ahora estamos atrapados, ¿verdad?

- Sí - admitió Ford -, estamos atrapados.

- ¿Y no se te ha ocurrido nada? Creí que habías dicho que ibas a pensar algo. Tal vez lo hayas hecho y yo no me he dado cuenta.

- Claro que sí, se me ha ocurrido algo - jadeó Ford. Arthur lo miró, expectante.

- Pero desgraciadamente - prosiguió Ford -, tendríamos que estar al otro lado de esa esclusa neumática.

Dio una patada a la escotilla por donde acá baban de entrar.

- Pero, ¿de verdad era una buena idea?

- Claro que sí, muy buena.

- ¿Y de qué se trataba?

- Pues todavía no había elaborado los detalles. Ahora ya no importa mucho, ¿verdad?

- Entonces..., hmm, ¿qué va a ocurrir ahora?

- Pues... hmmm, dentro de unos momentos se abrirá automáticamente esa escotilla de enfrente, y supongo que saldremos disparados al espacio profundo y nos asfixiaremos. Si nos llenamos de aire los pulmones, tal vez podamos durar treinta segundos... - dijo Ford.

Se puso las manos a la espalda, enarcó las cejas y empezó a canturrear un antiguo himno de batalla betelgeusiano. De pronto, a los ojos de Arthur, parecía tener un aspecto muy extraño.

- Así que ya está - dijo Arthur -, vamos a morir.

- Sí - admitió Ford -; a menos que, ¡no! ¡Espera un momento! De pronto se abalanzó por la cámara hacia algo que estaba detrás de la línea de visión de Arthur -. ¿Qué es ese interruptor?

- ¿Cuál? ¿Dónde? - gritó Arthur, dándose la vuelta.

- No, sólo estaba bromeando - confesó Ford -; al final, vamos a morir.

Volvió a desplomarse contra la pared y siguió con la melodía por donde la había interrumpido.

- ¿Sabes una cosa? - le dijo Arthur -; en ocasiones como ésta, cuando estoy atrapado en una escotilla neumática vogona con un habitante de Betelgeuse y a punto de morir asfixiado en el espacio profundo, realmente desearía haber escuchado lo que me decía mi madre cuando era joven.

- ¡Vaya! ¿Y qué te decía?

- No lo sé; no la escuchaba.

- Ya.

Ford siguió canturreando.

«Esto es horrible - pensaba Arthur para sí -, todo lo que queda soy yo y las palabras Fundamentalmente inofensiva. Y dentro de unos segundos lo único que quedará será Fundamentalmente inofensiva. Y ayer el planeta parecía ir tan bien...» Zumbó un motor.

Se oyó Un leve silbido que se convirtió en un rugido ensordecedor al penetrar el aire por la escotilla exterior, que se abrió a un negro vacío salpicado de diminutos puntos luminosos, increíblemente brillantes. Ford y Arthur salieron disparados al espacio exterior como corchos de una pistola de juguete.





8



La Guía del autoestopista galáctico es un libro absolutamente notable. Se ha compilado y recopilado bastantes veces a lo largo de muchos años bajo un cúmulo de direcciones diferentes. Contiene contribuciones de incontables cantidades de viajeros e investigadores.

La introducción empieza así:

«El espacio - dice - es grande. Muy grande. Usted simplemente se negará a creer lo enorme, lo inmensa, lo pasmosamente grande que es. Quiero decir que quizá piense que es como un largo paseo por la calle hasta la farmacia, pero eso no es nada comparado con el espacio. Escuche...», y así sucesivamente.

(Más adelante el estilo se asienta un poco, y el libro empieza a contar cosas que realmente se necesita saber, como el hecho de que el planeta Bethselamin, fabulosamente hermoso, está ahora tan preocupado por la erosión acumulada de diez mil millones de turistas que lo visitan al año, que cualquier desproporción entre la cantidad de alimento que se ingiere y la cantidad que se excreta mientras se está en el planeta, se elimina quirúrgicamente del peso del cuerpo en el momento de la marcha del visitante: de manera que siempre que uno vaya al lavabo, es muy importante que le den un recibo.)

Pero, para ser justos, al enfrentarse con la simple enormidad de las distancias entre las estrellas, han fallado inteligencias mejores que la del autor de la introducción de la Guía. Hay quienes le invitan a uno a comparar por un momento un cacahuete en Reading y una nuez pequeña en Johannesburgo, y otros conceptos vertiginosos.

La verdad pura y simple es que las distancias interestelares no caben en la imaginación humana.

Incluso la luz, que viaja tan deprisa que a la mayoría de las razas les cuesta miles de años comprender que se mueve, necesita tiempo para recorrer las estrellas. Tarda ocho minutos en llegar desde la estrella Sol al lugar donde estaba la Tierra, y cuatro años hasta el vecino estelar más cercano al Sol, Alfa Próxima.

Para que la luz llegue al otro lado de la galaxia, a Damogran, por ejemplo, se necesita más tiempo: quinientos mil años.

El récord en recorrer esta distancia está por debajo de los cinco años, pero así no se ve mucho por el camino.

La Guía del autoestopista galáctico dice que si uno se llena los pulmones de aire, puede sobrevivir en el vacío absoluto del espacio unos treinta segundos. Sin embargo, añade que, como el espacio es de tan pasmosa envergadura, las probabilidades de que a uno lo recoja otra nave en esos treinta segundos son de doscientas sesenta y siete mil setecientas nueve contra una.

Por una coincidencia asombrosa, ése también era el número de teléfono de un piso de Islington donde Arthur asistió una vez a una fiesta magnífica en la que conoció a una chica preciosa con quien no pudo ligar, pues ella se decidió por uno que acudió sin invitación.

Como el planeta Tierra, el piso de Islington y el teléfono ya están demolidos, resulta agradable pensar que en cierta pequeña medida todos quedan conmemorados por el hecho de que Ford y Arthur fueron rescatados veintinueve segundos más tarde.





9



Un ordenador parloteaba alarmado consigo mismo al darse cuenta de que una escotilla neumática se abrió y se cerró sola sin razón aparente.

En realidad, ello se debía a que la Razón había salido a comer.

Un agujero acababa de aparecer en la galaxia. Era exactamente una insignificancia que duró un segundo, una nadería de veintitrés milímetros de ancho y de muchos millones de años-luz de extremo a extremo.

Al cerrarse, montones de sombreros de papel y de globos de fiesta cayeron y se esparcieron por el universo. Un equipo de analistas de mercado, de dos metros y diecisiete centímetros de estatura, cayeron y murieron, en parte por asfixia y en parte por la sorpresa.

Doscientos treinta y nueve mil huevos Poco fritos cayeron a su vez, materializándose en un enorme montón tembloroso en la tierra de Poghril, que sufría el azote del hambre, en el sistema de Pansel.

Toda la tribu de Poghril había muerto de hambre salvo el último de sus miembros, un hombre que murió por envenenamiento de colesterol unas semanas más tarde.

La nada de un segundo por la cual se abrió el agujero, rebotó hacia atrás y hacia delante en el tiempo de forma enteramente increíble. En alguna parte del pasado más remoto, traumatizó seriamente a un pequeño y azaroso grupo de átomos que vagaban por el estéril vacío del espacio, haciendo que se fundieran en unas figuras sumamente improbables. Tales figuras aprendieron rápidamente a reproducirse a sí mismas (eso era lo más extraordinario de dichas figuras) y continuaron causando una confusión enorme en todos los planetas por los que pasaban a la deriva. Así es como empezó la vida en el Universo.

Cinco Torbellinos Contingentes provocaron violentos remolinos de sinrazón y vomitaron una acera.

En la acera yacían Ford Prefect y Arthur Dent, jadeantes como peces medio muertos.

- Ahí lo tienes - masculló Ford, luchando por agarrarse con un dedo a la acera, que viajaba a toda velocidad por el Tercer Tramo de lo Desconocido -, ya te dije que se me ocurriría algo.

- Pues claro - comentó Arthur -, naturalmente.

- He tenido la brillante idea - explicó Ford - de encontrar a una nave que pasaba y hacer que nos rescatara.

El auténtico universo se perdía bajo ellos, en un arco vertiginoso. Varios universos fingidos pasaban rápidamente a su lado como cabras monteses. Estalló la luz original, lanzando salpicaduras de espacio-tiempo como trocitos de crema de queso. El tiempo floreció, la materia se contrajo. El más número primo se aglutinó en silencio en un rincón y se ocultó para siempre.

- ¡Vamos, déjalo! - dijo Arthur -. Las probabilidades en contra eran astronómicas.

- No protestes. Ha dado resultado - le recordó Ford.

- ¿En qué clase de nave estamos? - preguntó Arthur mientras el abismo de la eternidad se abría a sus pies.

- No lo sé - dijo Ford -, todavía no he abierto los ojos.

- Ni yo tampoco - dijo Arthur.

El Universo dio un salto, quedó paralizado, trepidó y se expandió en varias direcciones inesperadas.

Arthur y Ford abrieron los ojos y miraron en torno con enorme sorpresa.

- ¡Santo Dios! - exclamó Arthur -. ¡Si parece la costa de Southend!

- Oye, me alegro de que digas eso - dijo Ford.

- ¿Por qué?

- Porque pensé que me estaba volviendo loco.

- A lo mejor lo estás. Quizá sólo hayas pensado que lo dije.

Ford consideró esa posibilidad.

- Bueno, ¿lo has dicho o no lo has dicho? - inquirió.

- Creo que sí - dijo Arthur.

- Pues tal vez nos estemos volviendo locos los dos.

- Sí - admitió Arthur -. Si lo pensamos bien, tenemos que estar locos para pensar que eso es Southend.

- Bueno, ¿crees que es Southend?

- Claro que sí.

- Yo también.

- En ese caso, debemos estar locos.

- No es mal día para estarlo.

- Sí - dijo un loco que pasaba por allí.

- ¿Quién era ése? - preguntó Arthur.

- ¿Quién? ¿Ese hombre de las cinco cabezas y el matorral de saúco plagado de arenques?

- Sí.

- No lo sé. Cualquiera.

- Ah.

Se sentaron los dos en la acera y con cierta inquietud observaron cómo unos niños grandísimos brincaban pesadamente por la playa y miles de caballos salvajes cruzaban horrísonos el cielo llevando repuestos de barandillas reforzadas a las Zonas Inciertas. - ¿Sabes una cosa? - dijo Arthur tosiendo ligeramente -; si esto es Southend, hay algo muy raro...

- ¿Te refieres a que el mar está inmóvil como una roca y los edificios fluyen de un lado para otro? - dijo Ford.

- Sí, a mí también me ha parecido raro. En realidad - prosiguió mientras el Southend se partía con un enorme crujido en seis segmentos iguales que danzaron y giraron entre ellos hasta aturdirse en corros lujuriantes y licenciosos, - pasa algo absolutamente rarísimo.

Un rumor ululante y enloquecido de gaitas y violines pasó agostando el viento, cosquillas calientes saltaron de la carretera a diez peniques la pieza, el cielo descargó una tempestad de peces horrendos y Arthur y Ford decidieron darse a la fuga.

Se precipitaron entre densas murallas de sonido, montañas de ideas arcaicas, valles de música ambiental, malas sesiones de zapatos, fútiles murciélagos y, súbitamente, oyeron la voz de una muchacha.

Parecía una voz muy sensible, pero lo único que dijo, fue: - Dos elevado a cien mil contra uno, y disminuyendo.

Y eso fue todo.

Ford resbaló en un rayo de luz y dio vueltas de un lado para otro tratando de encontrar el origen de la voz, pero no pudo ver nada en lo que pudiera creer seriamente.

- ¿Qué era esa voz? - gritó Arthur.

- No lo sé - aulló Ford -, no lo sé. Parecía un cálculo de probabilidades.

- ¡Probabilidades! ¿Qué quieres decir?

- Probabilidades; ya sabes, como dos a uno, tres a uno, cinco contra cuatro. Ha dicho dos elevado a cien mil contra uno. Eso es algo muy improbable, ¿sabes?

Una tina de cuatro millones de litros de natillas se puso verticalmente encima de ellos sin aviso previo.

- Pero ¿qué quiere decir eso? - Chilló Arthur.

- ¿El qué, las natillas?

- ¡No, el cálculo de probabilidades!

- No lo sé. No sé nada de eso. Creo que estamos en una especie de nave.

- No puedo menos de suponer - dijo Arthur - que éste no es un departamento de primera clase.

En la urdimbre del espacio-tiempo empezaron a surgir protuberancias. Feos y enormes bultos.

- Auuuurrrgghhh... - exclamó Arthur al sentir que su cuerpo se ablandaba y se arqueaba en direcciones insólitas -. El Southend parece que se está fundiendo.... las estrellas se arremolinan..., ventarrones de polvo.... las piernas se me van con el crepúsculo.... y el brazo izquierdo también se me sale. Se le ocurrió una idea aterradora y añadió: ¡Demonios!, ¿cómo voy a utilizar ahora mi reloj de lectura directa?

Miró desesperado a su alrededor, buscando a Ford.

- Ford - le dijo -, te estás convirtiendo en un pingüino. Déjalo.

De nuevo oyeron la voz.

- Dos elevado a setenta y cinco mil contra uno, y disminuyendo.

Ford chapoteó en su charca describiendo un círculo furioso.

- ¡Eh! ¿Quién es usted? - graznó como un pato -. ¿Dónde está? Dígame lo que pasa y si hay algún medio de pararlo.

- Tranquilícese, por favor - dijo la voz en tono amable, como la azafata de un avión al que sólo le queda un ala y uno de cuyos motores está incendiado -, están ustedes completamente a salvo.

- ¡Pero no se trata de eso! - bramó Ford -. Sino de que ahora soy un pingüino completamente a salvo, y de que mi compañero se está quedando rápidamente sin extremidades.

- Está bien, ya las he recuperado - anunció Arthur.

- Dos elevado a cincuenta mil contra uno, y disminuyendo - dijo la voz.

- Reconozco - dijo Arthur - que son más largas de lo que me gustan, pero...

- ¿Hay algo - chilló Ford como un pájaro furioso - que crea que debe decirnos?

La voz carraspeo. Un petit tour gigantesco brincó en la lejanía.

- Bienvenidos a la nave espacial Corazón de Oro - dijo la voz.

Y la voz prosiguió:

- Por favor, no se alarmen por nada que oigan o vean a su alrededor. Seguramente sentirán ciertos efectos nocivos al principio, pues han sido rescatados de una muerte cierta a una escala de improbabilidad de dos elevado a doscientos setenta y seis mil contra uno; y quizás más alta. Viajamos ahora a una escala de dos elevado a veinticinco mil contra uno y disminuyendo, y recuperaremos la normalidad en cuanto estemos seguros de lo que es normal. Gracias. Dos elevado a veinte mil contra uno y disminuyendo.

Se calló la voz.

Ford y Arthur se encontraron en un pequeño cubículo luminoso de color rosa.

Ford estaba frenéticamente exaltado.

- ¡Arthur! - exclamó -. ¡Esto es fantástico! ¡Nos ha recogido una nave propulsada por la Energía de la Improbabilidad infinita! ¡Es increíble! ¡Ya había oído rumores sobre eso! ¡Todos fueron desmentidos oficialmente, pero deben haberlo conseguido! ¡Han logrado la Energía de la Improbabilidad! Arthur, esto es... ¿Arthur? ¿Qué ocurre?

Arthur se había echado contra la puerta del cubículo tratando de mantenerla cerrada, pero no ajustaba bien. Pequeñas manitas peludas con los dedos manchados de tinta se colaban por las grietas; débiles vocecitas parloteaban locamente.

Arthur alzó la vista.

- ¡Ford! - Exclamó -. Afuera hay un número infinito de monos que quieren hablarnos de un guión de Hamlet que han elaborado ellos mismos.





10



La Energía de la Improbabilidad Infinita es un medio nuevo y maravilloso para recorrer grandes distancias interestelares en una simple décima de segundo, sin tener que andar a tontas y a locas por el hiperespacio.

Se descubrió por una afortunada casualidad, y el equipo de investigación damograno del Gobierno Galáctico la convirtió en una forma manejable de propulsión.

Esta es, brevemente, la historia de su descubrimiento.

Desde luego se conocía bien el principio de generar pequeñas cantidades de improbabilidad finita por el sencillo método de acoplar los circuitos lógicos de un cerebro submesón Bambleweeny 57 a un vector atómico de navegación suspendido de un potente generador de movimiento browniano (digamos una buena taza de té caliente); tales generadores solían emplearse para romper el hielo en las fiestas, haciendo que todas las moléculas de la ropa interior de la anfitriona dieran un salto de treinta centímetros hacia la izquierda, de acuerdo con la Teoría de la Indeterminación.

Muchos físicos respetables afirmaron que no lo tolerarían, en parte porque constituía una degradación científica, pero principalmente porque no los invitaban a esa clase de fiestas.

Otra cosa que no soportaban era el fracaso perpetuo con el que topaban en su intento de construir una nave que generara el campo improbabilidad infinita necesario para lanzar a una nave a las pasmosas distancias que los separaban de las estrellas más lejanas, y al fin anunciaron malhumorados que semejante máquina era prácticamente imposible.

Entonces, un día, un estudiante a quien se había encomendado que barriese el laboratorio después de una reunión particularmente desafortunada, empezó a discurrir de este modo:

«Si semejante máquina es una imposibilidad práctica - pensó para sí - entonces debe existir lógicamente una improbabilidad finita. De manera que todo lo que tengo que hacer para construirla es descubrir exactamente su improbabilidad, procesar esa cifra en el generador de improbabilidad finita, darle una taza de té fresco y muy caliente... ¡y conectarlo!»

Así lo hizo, y quedó bastante sorprendido al descubrir que había logrado crear de la nada el tan ansiado y precioso generador de la Improbabilidad Infinita.

Aún se asombró más cuando, nada más concederle el Premio a la Extrema Inteligencia del Instituto Galáctico fue linchado por una rabiosa multitud de físicos respetables qué finalmente comprendieron que lo único que no toleraban realmente eran los sabihondos.





11



La cabina de control de Improbabilidad del Corazón de Oro era como la de una nave absolutamente convencional, salvo que estaba enteramente limpia porque era nueva. Todavía no se había quitado las fundas de plástico a algunos asientos de mando. La cabina, blanca en su mayor parte, era apaisada y del tamaño de un restaurante pequeño. En realidad no era enteramente oblonga: las dos largas paredes se desviaban en una curva levemente paralela, y todos los ángulos y rincones de la cabina tenían una forma rechoncha y provocativa. Lo cierto es que habría sido mucho más sencillo y práctico construir la cabina como una estancia corriente, tridimensional y oblonga, pero entonces los proyectistas se habrían sentido desgraciados. Tal como era, la cabina tenía un aspecto atractivo y funcional, con amplias pantallas de vídeo colocadas sobre los paneles de mando y dirección en la pared cóncava, y largas filas de cerebros electrónicos empotrados en la pared convexa. Un robot se sentaba melancólico en un rincón, con su lustrosa y reluciente cabeza de acero colgando flojamente entre sus pulidas y brillantes rodillas. También era completamente nuevo, pero aunque estaba magníficamente construido y bruñido, en cierto modo parecía como si las diversas partes de su cuerpo más o menos humanoide no encajasen perfectamente. En realidad ajustaban muy bien, pero algo sugería que podían haber encajado mejor.

Zaphod Beeblebrox se paseaba nerviosamente por la cabina, pasando la mano por los aparatos relucientes y sonriendo con júbilo.

Trillian se inclinaba en su asiento sobre un amasijo de instrumentos, leyendo cifras. Su voz llegaba a toda la nave a través del circuito Tannoy.

- Cinco contra uno y disminuyendo... decía -, cuatro contra uno y disminuyendo. -, tres a uno. -, dos..., uno..., factor de probabilidad de uno a uno..., tenemos normalidad, repito: tenemos normalidad. - Desconectó el micrófono, lo volvió a conectar con una leve sonrisa y continuó: Todo aquello que no puedan resolver es, por consiguiente, asunto suyo. Tranquilícense, por favor. Pronto enviaremos a buscarlos.

- ¿Quiénes son, Trillian? - dijo Zaphod con fastidio.

Trillian se volvió en su asiento giratorio y, mirándolo, se encogió de hombros.

- Sólo un par de tipos que, según parece, hemos recogido en el espacio exterior - dijo -. Sección ZZ9 Plural Z. Alfa.

- Ya. Bueno, Trillian, ha sido una idea generosa, pero ¿crees realmente que ha sido prudente en estas circunstancias? - se quejó Zaphod -. Me refiero a que estamos huyendo y todo eso; en estos momentos debemos tener a media policía de la Galaxia persiguiéndonos, y nos detenemos para recoger a unos autoestopistas. Muy bien, te mereces diez puntos positivos por tu bondad, y varios millones de puntos negativos por tu falta de prudencia, ¿de acuerdo?

Irritado, dio unos golpecitos en un panel de mando. Trillian movió la mano discretamente antes de que golpeara algo importante. Por muchas cualidades que pudiera encerrar el cerebro de Zaphod - arrojo, jactancia, orgullo -, era un inepto para la mecánica y fácilmente podía mandar a la nave por los aires con un gesto desmedido. Trillian había llegado a sospechar que la razón fundamental por la que había tenido una vida tan agitada y próspera, era que jamás había comprendido verdaderamente el significado de ninguno de sus actos.

- Zaphod - dijo pacientemente -, estaban flotando sin protección en el espacio exterior.... ¿verdad que no desearías que hubiesen muerto?

- Pues ya sabes..., no. Así no, pero...

- ¿Así no? ¿Que no murieran así? ¿Pero...? - Trillian ladeó la cabeza.

- Bueno, quizá los hubieran recogido otros, después.

- Un segundo más tarde y habrían muerto.

- Ya, de manera que si te hubieras molestado en pensar un poco más, el problema habría desaparecido.

- ¿Te habría gustado que los dejáramos morir?

- Pues ya sabes, no me habría gustado exactamente, pero...

- De todos modos - concluyó Trillian, volviendo a los mandos -, yo no los he recogido.

- ¿Qué quieres decir? ¿Quién lo ha hecho, entonces?

- La nave.

- ¿Qué?

- Los ha recogido la nave. Ella sola.

- ¿Cómo?

- Mientras estábamos con la Energía de la Improbabilidad.

- Pero eso es increíble.

- No, Zaphod; sólo muy, muy improbable.

- Ah, claro.

- Mira, Zaphod - le dijo Trillian, dándole palmaditas en el brazo -, no te preocupes por los extraños. No creo que sean más que un simple par de muchachos. Enviaré al robot para que los localice y les traiga aquí arriba. ¡Eh, Marvin!

En el rincón, la cabeza del robot se alzó bruscamente, bamboleándose de manera imperceptible. Se puso en pie como si tuviera dos kilos y medio más de su peso normal, y cruzó la estancia con lo que un observador neutral habría calificado de esfuerzo heroico. Se detuvo delante de Trillian y pareció traspasarle el hombro izquierdo con la mirada.

- Creo que deberías saber que me siento muy deprimido - dijo el robot. Su voz tenía un tono sordo y desesperado.

- ¡Santo Dios! - murmuró Zaphod, desplomándose en un sillón.

- Bueno - dijo Trillian en tono animado y compasivo -, pues aquí tienes algo en qué ocuparte para no pensar en esas cosas.

- No dará resultado - replicó Marvin con voz monótona -, tengo una inteligencia excepcionalmente amplia.

- ¡Marvin! - le advirtió Trillian.

- De acuerdo - dijo Marvin -. ¿Qué quieres que haga?

- Baja al compartimento de entrada número dos y trae aquí, bajo vigilancia, a los dos extraños.

Tras una pausa de un microsegundo y una micromodulación magníficamente calculada de tono y timbre, algo que no podría considerarse insultante, Marvin logró transmitir su absoluto desprecio y horror por todas las cosas humanas.

- ¿Sólo eso? - preguntó.

- Sí - contesto Trillian con firmeza.

- No me va a gustar - comentó Marvin.

Zaphod se levantó de un salto de su asiento.

- ¡Ella no te pide que te guste - gritó -, sino sólo que lo hagas! ¿Lo harás?

- De acuerdo - dijo Marvin con una voz semejante al tañido de una gran campana rajada - Lo haré.

- Bien - replicó Zaphod -, estupendo..., gracias...

Marvin se volvió y levantó hacia él sus ojos encarnados, triangulares y planos.

- No os estaré decepcionando, ¿verdad? - preguntó en tono patético.

- No, Marvin, no - respondió alegremente Trillian -; está muy bien, de verdad...

- No me gustaría pensar que os estoy defraudando.

- No, no te preocupes por eso - respondió Trillian con el mismo tono ligero -; no tienes más que actuar de manera natural y todo irá estupendamente.

- ¿Estás segura de que no te importa? - insistió Marvin.

- No, Marvin, no - aseguró Trillian con la misma cadencia -; está muy bien, de verdad.... no son más que cosas de la vida.

Hubo un destello en la mirada electrónica de Marvin.

- La vida - dijo -, no me hables de la vida.

Se volvió con aire de desesperación y salió como a rastras de la estancia. La puerta se cerró tras él con un ruidito metálico y un murmullo de satisfacción.

- Me parece que no podré aguantar mucho más tiempo a ese robot, Zaphod - rezongó Trillian.



La Enciclopedia Galáctica define a un robot como un aparato mecánico creado para realizar el trabajo del hombre. El departamento comercial de la Compañía Cibernética Sirius define a un robot como «Su amigo de plástico con quien le gustará estar».

La Guía del autoestopista galáctico define al departamento comercial de la Compañía Cibernética Sirius como un «hatajo de pelmazos y estúpidos que serán los primeros en ir al paredón cuando llegue la revolución»; hay una nota a pie de página al efecto, que dice que los editores recibirán con agrado solicitudes de cualquiera que esté interesado en ocupar el puesto de corresponsal en robótica.

Curiosamente, hay una edición de la Enciclopedia Galáctica que tuvo la buena fortuna de caer en la urdimbre del tiempo a mil años en el futuro, y que define al departamento comercial de la Compañía Cibernética Sirius como «un hatajo de pelmazos estúpidos que fueron los primeros en ir al paredón cuando llegó la revolución».



El cubículo de color rosa había dejado de existir y los monos habían pasado a otra dimensión mejor. Ford y Arthur se encontraban en la zona de embarque de la nave. Era muy elegante.

- Me parece que esta nave es completamente nueva - dijo Ford.

- ¿Cómo lo sabes? - le preguntó Arthur -. ¿Tienes algún extraño aparato para medir la edad del metal?

- No, me acabo de encontrar este folleto de venta en el suelo. Dice esas cosas de que «el Universo puede ser suyo». ¡Ah! Mira, tenía razón.

Ford señaló una página y se la enseñó a Arthur.

- Dice: «Nuevo y sensacional descubrimiento en Física de la Improbabilidad. En cuanto la energía de la nave alcance la Improbabilidad Infinita, pasará por todos los puntos del Universo. Sea la envidia de los demás gobiernos importantes.» ¡Vaya!, es algo a gran escala.

Ford leyó apasionadamente las especificaciones técnicas de la nave, jadeando de asombro de cuando en cuando ante lo que leía: era evidente que la astrotecnología galáctico había hecho grandes adelantos durante sus años de exilio.

Arthur escuchó durante un rato, pero como era incapaz de entender la mayor parte de las palabras de Ford, empezó a dejar vagar la imaginación mientras pasaba los dedos por el borde de una fila de incomprensibles cerebros electrónicos; alargó la mano y pulsó un atractivo botón, ancho y rojo, de un panel que tenía cerca. El panel se iluminó con las palabras: Por favor, no vuelva a pulsar este botón. Se estremeció.

- Escucha - le dijo Ford, que continuaba enfrascado en el folleto comercial -, dan mucha importancia a la cibernética de la nave. Una nueva generación de robots y cerebros electrónicos de la Compañía Cibernética Sirius, con la nueva característica APP.

- ¿Característica APP? - repitió Arthur -. ¿Qué es eso?

- Eso significa Auténticas Personalidades Populares.

- ¡Ah! - comentó Arthur -. Suena horriblemente mal.

- En efecto - dijo una voz a sus espaldas.

La voz tenía un tono bajo y desesperado, y venía acompañada de un ruido metálico.

Se volvieron y vieron encogido en el umbral a un execrable hombre de acero.

- ¿Qué? dijeron ellos dos.

- Horrible - prosiguió Marvin -, absolutamente. Horrible del todo. Ni siquiera lo mencionéis. Mirad esta puerta - dijo al cruzarla. Los circuitos de ironía se incorporaron al modulador de su voz mientras imitaba el estilo del folleto comercial -. Todas las puertas de la nave poseen un carácter alegre y risueño. Tienen el gusto de abrirse para ustedes, y se sienten satisfechas al volver a cerrarse con la conciencia del trabajo bien hecho.

Cuando la puerta se cerró tras ellos, comprobaron que efectivamente hizo un ruido parecido a un suspiro de satisfacción.

- ¡Aahbmmmmmmmmmyammmmmmmmah! - dijo la puerta.

Marvin la miró con odio frío mientras sus circuitos lógicos parloteaban disgustados y consideraban la idea de ejercer la violencia física contra ella. Otros circuitos terciaron diciendo: ¿para qué molestarse? ¿Qué sentido tiene? No merece la pena interesarse por nada. Otros circuitos se divertían analizando los componentes moleculares de la puerta y de las células cerebrales del humanoide. Insistieron un poco midiendo el nivel de las emanaciones de hidrógeno en el parsec cúbico de espacio circundante, y luego se desconectaron aburridos. Una punzada de desesperación sacudió el cuerpo del robot mientras se daba la vuelta.

- Vamos - dijo con voz monótona -. Me han ordenado que os lleve al puente. Aquí me tenéis, con el cerebro del tamaño de un planeta y me piden que os lleve al puente. ¿Llamaríais a eso un trabajo satisfactorio? Pues yo no.

Se volvió y cruzó de nuevo la odiada puerta.

- Hmm..., disculpa - dijo Ford, siguiéndolo -. ¿A qué gobierno pertenece esta nave?

Marvin no le hizo caso.

- Mirad esa puerta - masculló -; está a punto de volver a abrirse. Lo sé por el intolerable aire de satisfacción vanidosa que genera de repente.

Con un pequeño gemido para atraerse su simpatía, la puerta volvió a abrirse y Marvin la cruzó con pasos pesados.

- Vamos - ordenó.

Los otros lo siguieron rápidamente y la puerta volvió a cerrarse con pequeños ruiditos metálicos y zumbidos de contento.

- Hay que dar las gracias al departamento comercial de la Compañía Cibernética Sirius - dijo Marvin, echando a andar, desolado, por el resplandeciente pasillo curvo que se extendía ante ellos -. Vamos a construir robots con Auténticas Personalidades Populares, dijeron. Así que lo probaron conmigo. Soy un prototipo de personalidad. ¿Verdad que podríais asegurarlo?

Ford y Arthur musitaron confusas negativas.

- Odio esa puerta - continuó Marvin -. No os estaré deprimiendo, ¿verdad?

- ¿Qué gobierno...? - empezó a decir Ford otra vez.

- No pertenece a ningún gobierno - le replicó el robot -; la han robado.

- ¿Robado?

- ¿Robado? - repitió Arthur. - ¿Quién la ha robado?

- Zaphod Beeblebrox.

Algo extraordinario le ocurrió a Ford en la cara. Al menos cinco expresiones singulares y distintas de pasmo y sorpresa se le acumularon en confusa mezcolanza. Su pierna izquierda, que se encontraba en el aire, pareció tener dificultades para volver a bajar al suelo. Miró fijamente al robot y trató de contraer ciertos músculos escrotales.

- ¡Zaphod Beeblebrox...! - exclamó débilmente.

- Lo siento, ¿he dicho algo inconveniente? - dijo Marvin, que prosiguió su lento avance con indiferencia -. Perdonad que respire, cosa que de todos modos jamás hago, así que no sé por qué me molesto en decirlo. ¡Oh, Dios mío, qué deprimido estoy! Ahí tenemos otra de esas puertas satisfechas de sí mismas. ¡La vida! Que no me hablen de la vida.

- Nadie la ha mencionado siquiera - murmuró Arthur, molesto -. ¿Te encuentras bien, Ford?

Ford lo miró con fijeza y dijo:

- ¿Ese robot ha dicho Zaphod Beeblebrox?





12



Un estrépito de música gunk inundó la cabina del Corazón de Oro mientras Zaphod buscaba en la radio subeta noticias de sí mismo. El aparato era bastante difícil de utilizar. Durante años, las radios se habían manejado apretando botones y girando el selector de sintonización; más tarde, cuando la tecnología se refinó, los mandos se hicieron sensibles al contacto: sólo había que rozarlos con los dedos; ahora, todo lo que había que hacer era mover la mano en torno a su estructura y esperar confiado. Desde luego, evitaba un montón de esfuerzo muscular, pero era molesto porque le obligaba a uno a quedarse quieto en su asiento si es que quería seguir escuchando el mismo programa.

Zaphod movió una mano y el aparato volvió a cambiar de emisora. Más música asquerosa, pero esta vez servía de fondo a un noticiario. Las noticias estaban muy recortadas para que encajaran con el ritmo de la melodía.

-...escucha usted un noticiario en la onda subeta, que emite para toda la Galaxia durante las veinticuatro horas - graznó una voz -, y dedicamos un gran saludo a todas las formas de vida inteligente..., y a todos los que andéis por ahí, el secreto está en salvar las dificultades todos juntos, muchachos. Y, desde luego, la gran noticia de esta noche es el sensacional robo de la nave prototipo de la Energía de la Improbabilidad, por obra nada menos que del Presidente Galáctico Zaphod Beeblebrox. Y la pregunta que se hace todo el mundo es... ¿Ha perdido finalmente la cabeza el Gran Z? Beeblebrox, el hombre que inventó el detonador gargárico pangaláctico, ex estafador, descrito en una ocasión por Excéntrica Galtumbits como el mejor zambombazo después de la Gran Explosión, y recientemente elegido por séptima vez como el Peor Vestido Ser Consciente del Universo Conocido..., ¿tiene una respuesta esta vez? Hemos preguntado a su especialista cerebral particular, Gag Halfrunt... - por un momento, la música se arremolinó y decayó. Se escuchó otra voz, presumiblemente la de Halfrunt, que dijo -: Puez Zaphod ez precizamente eze tipo, ¿zabe uzted? - pero no continuó porque un lápiz eléctrico voló por la cabina y pasó por el espacio aéreo del mecanismo de conexión de la radio.

Zaphod se volvió y lanzó una mirada feroz a Trillian, que había arrojado el lápiz.

- ¡Oye! - le dijo -. ¿Por qué has hecho eso?

Trillian daba golpecitos en una pantalla llena de cifras.

- Se me acaba de ocurrir algo dijo ella.

- ¡Ah, sí! ¿Y merece la pena interrumpir un boletín de noticias donde hablan de mí?

- Ya has oído bastantes cosas sobre tí mismo.

- Soy muy inseguro. Ya lo sabemos.

- ¿Podemos dejar a un lado tu vanidad por un momento? Esto es importante.

- Si hay algo más importante por ahí que mi vanidad, quiero atraparlo ahora mismo y pegarle un tiro.

Zaphod volvió a lanzar una mirada fulminante a Trillian y luego se echó a reír.

- Escucha - le dijo ella -, hemos recogido a ese par de tipos...

- ¿Qué par de tipos?

- El par de tipos que hemos recogido.

- ¡Ah, sí! - dijo Zaphod -. El par de tipos que hemos recogido.

- Los recogimos en el sector ZZ9 Plural Z Alfa.

- ¿Sí? - dijo Zaphod, parpadeando.

- ¿Significa eso algo para ti? - le preguntó Trillian con voz queda.

- Mmmm - contesto Zaphod -, ZZ9 Plural Alfa. ¿ZZ9 Plural Alfa?

- ¿Y bien? - insistió Trillian.

- Pues... - dijo Zaphod -, ¿qué significa la Z?

- ¿Cuál de ellas?

- Cualquiera.

Una de las mayores dificultades que Trillian experimentaba en sus relaciones con Zaphod consistía en saber cuándo fingía ser estúpido para pillar desprevenida a la gente, cuándo pretendía serlo porque no quería molestarse en pensar y deseaba que otro lo hiciera por él, cuándo simulaba ser atrozmente estúpido para ocultar el hecho de que en realidad no entendía lo que pasaba, y cuándo era verdadera y auténticamente estúpido. Tenía fama de ser asombrosamente inteligente, y estaba claro que lo era; pero no siempre, lo que evidentemente le preocupaba, y por eso fingía. Prefería confundir a la gente a que le despreciaran. Para Trillian eso era lo más estúpido, pero ya no se molestaba en discutirlo.

Suspiró y puso un mapa estelar en la pantalla para facilitarle las cosas, cualesquiera que fuesen las razones de Zaphod para abordarlas de aquella manera.

- Mira - señaló -, justo aquí.

- ¡Ah... sí! - exclamó Zaphod.

- ¿Y bien? - repitió Trillian.

- ¿Y bien, qué?

Parte del cerebro de Trillian gritó a otras partes de su cerebro.

Con mucha calma, dijo:

- Es el mismo sector en el que tú me recogiste.

Zaphod la miró y luego volvió la vista a la pantalla.

- Ah, sí - dijo -. Eso sí que es raro. Deberíamos haber atravesado directamente la Nebulosa Cabeza de Caballo. ¿Cómo llegamos ahí? Porque eso no es ningún sitio.

Trillian pasó por alto la última frase.

- Energía de Improbabilidad - dijo pacientemente -. Tú mismo me lo has explicado. Pasamos por todos los puntos del Universo, ya lo sabes.

- Sí, pero es una coincidencia extraña, ¿no?

- Sí.

- ¿Recoger a alguien en ese punto? ¿Entre todo el Universo para escoger? Es demasiado... Quiero averiguarlo. ¡Ordenador!

El ordenador de a bordo de la Compañía Cibernética Sirius, que controlaba y penetraba en todas las partículas de la nave, conectó los circuitos de comunicación.

- ¡Hola, tú! - dijo animadamente al tiempo que vomitaba una cinta diminuta de teleimpresor para dejar constancia.

- ¡Hola, tú! - dijo la cinta de teleimpresor.

- ¡Santo Dios! - exclamó Zaphod. No había trabajado mucho tiempo con aquel ordenador, pero había llegado a odiarlo.

El ordenador prosiguió, descarado y alegre, como si estuviera vendiendo detergente.

- Quiero que sepas que estoy aquí para resolver cualquier problema que tengas.

- Sí, sí - dijo Zaphod -. Mira, creo que sólo usaré un trozo de papel.

- Pues claro - dijo el ordenador al tiempo que tiraba el mensaje a la papelera -, entiendo. Si alguna vez quieres...

- ¡Cierra el pico! - gritó Zaphod y, cogiendo un lápiz, se sentó junto a Trillian en la consola.

- Muy bien, muy bien... - dijo el ordenador en tono dolido mientras desconectaba el canal de fonación.

Zaphod y Trillian se inclinaron sobre las cifras que el analizador del vuelo de Improbabilidad hacía destellar silenciosamente frente a ellos.

- ¿No podemos averiguar - preguntó Zaphod - cuál es, desde su punto de vista, la Improbabilidad de su rescate?

- Sí, es una constante - dijo Trillian -: dos elevado a doscientos setenta y seis mil setecientos nueve contra uno.

- Es alto. Son dos tipos con mucha suerte.

- Sí.

- Pero en relación con lo que hacíamos nosotros cuando la nave los recogió...

Trillian registró las cifras. Indicaban dos elevado a infinito menos uno contra uno (un número irracional que sólo tiene un significado convencional en Física de la Improbabilidad).

- Es muy bajo - prosiguió Zaphod, emitiendo un leve silbido.

- Sí - convino Trillian, lanzando a Zaphod una mirada irónica.

- Es una enorme cantidad de Improbabilidad a tomar en cuenta. El balance general debe indicar algo muy improbable, si se suma todo.

Zaphod garabateó unas sumas, las tachó y tiró el lápiz.

- Necesito ayuda, no me sale.

- ¿Entonces?

Zaphod entrechocó sus dos cabezas furiosamente y rechinó los dientes.

- De acuerdo - dijo -. ¡Ordenador!

Los circuitos de la voz volvieron a conectarse.

- ¡Vaya, hola! dijeron las cintas de teleimpresor -. Lo único que quiero es hacer que tu jornada sea más amable, más amable y más amable...

- Sí, bueno, cierra el pico y averíguame algo.

- Pues claro - parloteó el ordenador -, quieres una previsión de probabilidades basada en...

- Datos de improbabilidad, sí.

- Muy bien - continuó el ordenador -, es una idea un tanto interesante. ¿Te das cuenta de que la vida de la mayoría de la gente está regida por números de teléfono?

Una expresión de sufrimiento se implantó en una de las caras de Zaphod y luego en la otra.

- ¿Te has quedado bobo? - preguntó.

- No, pero tú sí te quedarás cuando te diga que...

Trillian se quedó sin aliento. Manipuló los botones de la pantalla del vuelo de Improbabilidad.

- ¿Número de teléfono? - dijo -. ¿Ha dicho esa cosa número de teléfono?

Destellaron números en la pantalla.

El ordenador había hecho una educada pausa, pero ahora prosiguió:

- Lo que iba a decir es que...

- No te molestes, por favor - dijo Trillian.

- Oye, pero ¿qué es esto? - preguntó Zaphod.

- No lo sé - respondió Trillian -, pero esos dos extraños... vienen de camino al puente con ese detestable robot. ¿Los vemos por un monitor de imagen?





13



Marvin caminaba pesadamente por el pasillo, sin dejar de lamentarse.

-... y luego, claro, tengo este horrible dolor en todos los diodos del lado izquierdo...

- ¡No! - repuso Arthur en tono tétrico, caminando a su lado -. ¿De veras?

- Sí, de veras - prosiguió Marvin -. He pedido que me los cambien, pero nadie me hace caso.

- Me lo figuro.

Ford emitía vagos silbidos y canturreas, sin dejar de repetirse a sí mismo:

- Vaya, vaya, vaya, Zaphod Beeblebrox...

Marvin se detuvo de pronto y alzó una mano.

- Ya sabes lo que ha pasado, ¿verdad?

- No, ¿qué? - dijo Arthur, que no quería saberlo.

- Hemos llegado a otra puerta de ésas.

A un costado del pasillo había una puerta corredera. Marvin la miró con recelo.

- Bueno - dijo Ford, impaciente -, ¿pasamos?

- ¿Pasamos? - le imitó Marvin -. Sí, esta es la entrada al puente. Me han ordenado que os lleve allí. No me extrañaría que fuese la exigencia más elevada que puedan hacer en cuanto a capacidad intelectual.

Lentamente, con enorme desprecio, cruzó el umbral como un cazador que se acercara cautelosamente a su presa. La puerta se abrió de pronto.

- Gracias - dijo ésta -, por hacer muy feliz a una sencilla puerta.

En lo más profundo del tórax de Marvin rechinaron algunos mecanismos.

- Es curioso - entonó lúgubremente -; cuando crees que la vida no puede ser más dura, empeora de repente.

Se agachó para pasar y dejó a Ford y a Arthur mirándose el uno al otro y encogiéndose de hombros. Al otro lado de la puerta, volvieron a oír la voz de Marvin.

- Supongo que querréis ver ahora a los extraños - dijo -. ¿Queréis que me siente en un rincón y me oxide, o sólo que me caiga en pedazos aquí mismo?

- Sí, pero tráelos, ¿quieres, Marvin? - dijo otra voz. Arthur miró a Ford y se sorprendió al verle reír.

- ¿Qué...?

- Chsss - dijo Ford -, vamos adentro.

Cruzó el umbral y entró en el puente.

Arthur lo siguió nervioso, y se sorprendió al ver a un hombre reclinado en un sillón con los pies sobre una consola de mandos y hurgándose los dientes de la cabeza derecha con la mano izquierda. La cabeza derecha parecía enteramente enfrascada en la tarea, pero la izquierda sonreía con una mueca amplia, tranquila e indiferente. La serie de cosas que Arthur no podía creer que estaba viendo era grande. Se le aflojó la mandíbula y se quedó con la boca abierta durante un rato.

Aquel hombre extraño saludó a Ford con un gesto perezoso y, con una sorprendente afectación de indiferencia, dijo:

- ¿Qué hay, Ford, cómo estás? Me alegro de que pudieras colarte.

A Ford no iban a ganarle en aplomo.

- Me alegro de verte, Zaphod - dijo, arrastrando las palabras -. Tienes buen aspecto, y el brazo extra te sienta bien. Has robado una bonita nave.

Arthur lo miraba con los ojos en blanco.

- ¿Es que conoces a ese tipo? - le preguntó aturdido, señalando a Zaphod.

- ¡Que si lo conozco! - exclamó Ford -. Es...

Hizo una pausa y decidió hacer las presentaciones al revés.

- ¡Ah, Zaphod!, éste es un amigo mío, Arthur Dent. Lo salvé cuando su planeta saltó por los aires.

- Muy bien - dijo Zaphod -. ¿Qué hay, Arthur? Me alegro de que te salvaras.

Su cabeza derecha se volvió con indiferencia, dijo «¿Qué hay?», y siguió con la tarea de que le limpiaran los dientes.

- Arthur - continuó Ford -, éste es un medio Primo mío, Zaphod Bee...

- Nos conocemos - dijo Arthur en tono brusco.

Cuando uno va por la carretera por el carril de la izquierda y pasa perezosamente a unos cuantos coches veloces sintiéndose muy contento consigo mismo, y entonces, por accidente, cambia uno de cuarta a primera en vez de a tercera, haciendo que el motor salte por la capota armando un lío bastante desagradable, se suele perder la serenidad casi de la misma manera en que Ford Prefect la perdió al oír semejante afirmación.

- Hmmm.... ¿qué? - dijo.

- He dicho que nos conocemos.

Zaphod sufrió una brusca sacudida de sorpresa y se pinchó una encía.

- Oye..., hmmm, ¿nos conocemos? Oye.... hmmm...

Ford miró a Arthur con un destello de ira en los ojos. Ahora que sentía terreno familiar bajo sus plantas, empezó a lamentar de pronto el haber cargado con aquel primitivo ignorante que sabía tanto de los asuntos de la Galaxia como un mosquito de Ilford de la vida en Pekín.

- ¿Qué quieres decir con que os conocéis? - inquirió -. Este es Zaphod Beeblebrox, de Betelgeuse Cinco, ¿te enteras? y no un imbécil Martin Smith, de Croydon.

- Me trae sin cuidado - dijo Arthur en tono frío. - Nos conocemos, ¿verdad Zaphod Beeblebrox?, ¿o debería decir... Phil?

- ¡Cómo! - gritó Ford.

- Tendrás que recordármelo - dijo Zaphod -. Tengo una horrible memoria para las especies.

- Fue en una fiesta - prosiguió Arthur.

- ¿Sí?, pues lo dudo - repuso Zaphod.

- ¡Déjalo ya, Arthur! - le ordenó Ford. Pero Arthur no se desanimó.

- En una fiesta, hace seis meses. En la Tierra..., Inglaterra... Zaphod meneé la cabeza, sonriendo con los labios apretados.

- En Londres - continuó Arthur -, en Islington.

- ¡Ah! - dijo Zaphod, sintiéndose culpable y dando un respingo - esa fiesta.

Aquello no le sonaba nada bien a Ford. Miró una y otra vez a Arthur y a Zaphod.

- ¿Cómo? - le dijo a Zaphod -. ¿No querrás decir que has estado en ese desgraciado planetilla, igual que yo?

- No, claro que no - replicó animadamente Zaphod -. Quizá me haya dejado caer brevemente por allí, ya sabes, de camino a alguna parte...

- ¡Pero yo me quedé quince años atascado allí!

- Pues te aseguro que yo no lo sabía.

- Pero ¿qué fuiste a hacer allí?

- A dar una vuelta, ya sabes.

- Se coló en una fiesta - dijo Arthur, temblando de ira -, en una fiesta de disfraces...

- Eso tenía que ser, ¿verdad? - apuntó Ford.

- En esa fiesta - insistió Arthur - había una chica..., pero bueno, eso ya no tiene importancia. De cualquier modo, todo se ha esfumado...

- Me gustaría que dejaras de lamentarte por ese condenado planeta - dijo Ford

- ¿Quién era esa chica?

- Pues una chica. Está bien, de acuerdo, no me fue muy bien con ella. Estuve intentándolo toda la tarde. ¡Es que era algo serio! Guapa, encantadora, de una inteligencia apabullante...; al fin conseguí acapararla un poco y le estaba dando conversación cuando apareció este amigo tuyo diciendo: Hola, encanto, ¿te está aburriendo este tipo? Entonces, ¿por qué no hablas conmigo? Soy de otro planeta. No volví a verla más.

- ¡Zaphod! - exclamó Ford.

- Sí - dijo Arthur, lanzándole una mirada iracunda y tratando de no sentirse ridículo -. Sólo tenía dos brazos y una cabeza, y se hacía llamar Phil, pero...

- Pero debes admitir que realmente era de otro planeta - dijo Trillian, dejándose ver al otro extremo del puente.

Dedicó a Arthur una agradable sonrisa que le cayó como una tonelada de ladrillos, y luego volvió a atender a los mandos de la nave.

Hubo unos segundos de silencio, y luego, del confuso revoltijo que había en la mente de Arthur, salieron unas palabras.

- ¡Tricia McMillan! - dijo -. ¿Qué estás haciendo aquí?

- Lo mismo que tú - respondió ella -. Me han recogido. Al fin y al cabo, ¿qué otra cosa podía hacer con una licenciatura en Matemáticas y otra en Astrofísica? Era esto, o volver los lunes a la cola del subsidio de paro.

- Infinito menos uno - parloteó el ordenador -, terminada la suma de Improbabilidad.

Zaphod lo miró; luego dirigió la vista a Ford, a Arthur y, finalmente, a Trillian.

- Trillian - dijo -, ¿va a ocurrir esta clase de cosas siempre que empleemos la Energía de Improbabilidad?

- Me temo que es muy probable - respondió ella.





14



El Corazón de Oro prosiguió su viaje silencioso por la noche espacial, ahora con una energía convencional de fotones. Sus cuatro tripulantes se sentían incómodos sabiendo que no estaban reunidos por su propia voluntad ni por simple coincidencia, sino por una curiosa perversión de la física, como si las relaciones entre la gente estuvieran sujetas a las mismas leyes que regían la relación entre átomos y moléculas.

Cuando cayó la noche artificial de la nave, se sintieron contentos de retirarse a sus cabinas para tratar de ordenar sus ideas.

Trillian no podía dormir. Se sentó en un sofá y contempló una jaula pequeña que contenía sus únicos y últimos vínculos con la Tierra: dos ratones blancos que llevó consigo tras lograr el permiso de Zaphod. Esperaba no volver a ver más el planeta, pero se sintió inquieta al conocer las noticias de su destrucción. Le parecía remoto e irreal, y no hallaba medio de recordarlo. Observó a los ratones corriendo por la jaula y pisando furiosamente los pequeños peldaños de su rueda de plástico, hasta que ocuparon toda su atención. De pronto se estremeció y volvió al puente, a vigilar las lucecitas y cifras centelleantes que marcaban el avance de la nave a través del vacío. Tuvo deseos de saber qué era lo que estaba tratando de no pensar.

Zaphod no podía dormir. El también deseaba saber qué era lo que él mismo no se permitía pensar. Hasta donde podía recordar, tenía una vaga e insistente sensación de no encontrarse allí. Durante la mayor parte del tiempo fue capaz de dejar a un lado semejante idea y no preocuparse por ella, pero había vuelto a surgir por la súbita e inexplicable llegada de Ford Prefect y Arthur Dent. En cierto modo, aquello parecía obedecer a un plan que no comprendía.

Ford no podía dormir. Estaba demasiado entusiasmado por encontrarse nuevamente en marcha. Habían terminado quince años de práctica reclusión, justo cuando estaba empezando a abandonar toda esperanza. Merodear con Zaphod durante una temporada prometía ser muy divertido, aunque había algo un tanto raro en su medio primo que no podía determinar. El hecho de haberse convertido en Presidente de la Galaxia era francamente sorprendente, igual que la forma de dejar el cargo. ¿Obedecía aquello a algún motivo? Era inútil preguntárselo a Zaphod, pues él nunca parecía tener una razón para ninguno de sus actos: había convertido lo insondable en una forma artística. Abordaba todas las cosas de la vida con una mezcla de genio extraordinario y de ingenua incompetencia que con frecuencia resultaba difícil distinguir.

Arthur dormía: estaba tremendamente cansado.

Hubo un golpecito en la puerta de Zaphod. Se abrió.

- ¿Zaphod...?

- ¿Sí?

La figura de Trillian se destacó en el óvalo de luz.

- Creo que acabamos de encontrar lo que estabas buscando.

- ¿Ah, sí?

Ford abandonó todo propósito de dormir. En un rincón de su cabina había un pequeño ordenador con pantalla y teclado. Se sentó ante él durante un rato con intención de redactar un artículo nuevo para la Guía sobre el tema de los vogones, pero no se le ocurrió nada bastante mordaz, así que desistió. Se envolvió en una túnica y se fue a dar un paseo hasta el puente.

Al entrar, se sorprendió al ver dos figuras, que parecían entusiasmadas, inclinadas sobre los instrumentos.

- ¿Lo ves? La nave está a punto de entrar en órbita - decía Trillian -. Ahí hay un planeta. En las coordenadas exactas que tú habías previsto.

Zaphod oyó un ruido y alzó la vista.

- ¡Ford! - susurró -. Ven acá y echa un vistazo a esto.

Ford se acercó y miró. Era una serie de cifras que titilaban en la pantalla.

- ¿Reconoces esas coordenadas galácticas? - le preguntó Zaphod.

- No.

- Te daré una pista. ¡Ordenador!

- ¡Hola, pandilla! - saludó con entusiasmo el ordenador -. Se está animando la tertulia, ¿verdad?

- Cierra el pico - le ordenó Zaphod - y muéstranos las pantallas.

Se apagó la luz del puente. Puntos luminosos recorrieron las consolas y reflejaron cuatro pares de ojos que miraban fijamente las pantallas del monitor exterior.

No se veía absolutamente nada en ellas. - ¿Lo reconoces? - susurró Zaphod. Ford frunció el ceño.

- Pues no - dijo.

- ¿Qué ves?

- Nada.

- ¿Lo reconoces?

- Pero ¿de qué hablas?

- Estamos en la Nebulosa Cabeza de Caballo. Una vasta nube negra.

- ¿Y querías que lo reconociese en una pantalla en blanco? - El interior de una nebulosa negra es el único sitio de la Galaxia donde puede verse una pantalla negra.

- Muy bueno.

Zaphod se echó a reír. Era evidente que estaba muy entusiasmado por algo, casi de manera infantil.

- ¡Eh, esto pasa de castaño oscuro, es verdaderamente extraordinario!

- ¿Qué tiene de maravilloso el estar atascados en una nube de polvo? - preguntó Ford.

- ¿Qué te figuras que se puede encontrar aquí? - le insistió Zaphod.

- Nada.

- ¿Ni estrellas? ¿Ni planetas?

- No.

- ¡Ordenador! - gritó Zaphod -. Gira el ángulo de visión uno - ochenta grados y no digas nada!

Durante un momento pareció que no pasaba nada, luego apareció un punto luminoso y brillante al extremo de la enorme pantalla. La atravesó una estrella roja del tamaño de una bandeja pequeña, seguida velozmente por otra: un sistema binario. Entonces, una enorme luna creciente se dibujó en una esquina de la imagen: un resplandor rojo que se iba fundiendo en negro, el lado del planeta donde era de noche.

- ¡Lo encontré! - gritó Zaphod, dando un puñetazo en la consola -. ¡Lo encontré!

Ford lo miró fijamente, asombrado.

- ¿El qué? - preguntó.

- Ese... - dijo Zaphod -, es el planeta más increíble que jamás existió.





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(Cita de la Guía del autoestopista galáctico, página 634784, sección 5. Artículo: Magrathea)



Hace mucho, entre la niebla de los tiempos pasados, durante los grandes y gloriosos días del antiguo Imperio Galáctico, la vida era turbulenta, rica y ampliamente libre de impuestos.

Naves poderosas trenzaban su camino entre soles exóticos, buscando aventuras y recompensas por las partes más recónditas del espacio galáctico. En aquella época, los espíritus eran valientes, los premios eran altos, los hombres eran hombres de verdad, las mujeres eran mujeres de verdad, y las pequeñas criaturas peludas de Alfa Centauro eran verdaderas pequeñas criaturas peludas de Alfa Centauro. Y todos se atrevían a enfrentarse con terrores desconocidos, a realizar hazañas importantes, a dividir audazmente infinitivos que nadie bahía dividido antes; y así fue como se forjó el Imperio.

Desde luego, muchos hombres se hicieron sumamente ricos, pero eso era algo natural de lo que no había que avergonzarse, porque nadie era verdaderamente pobre, al menos nadie que valiera la pena mencionar. Y para todos los mercaderes más ricos y prósperos, la vida se hizo bastante aburrida y mezquina y empezaron a imaginar que, en consecuencia, la culpa era de los mundos en que se habían establecido; ninguno de ellos era plenamente satisfactorio: o el clima no era lo bastante adecuado en la última parte de la tarde, o el día duraba media hora de más, o el mar tenía precisamente el matiz rosa incorrecto.

Y así se crearon las condiciones para una nueva y asombrosa industria especializada: la construcción por encargo de planetas de lujo. La sede de tal industria era el planeta Magrathea, donde ingenieros hiperespaciales aspiraban materia por agujeros blancos del espacio para convertirla en planetas soñados: planetas de oro, planetas de platino, planetas de goma blanda con muchos terremotos; todos encantadoramente construidos para que cumplieran con las normas exactas que los hombres más ricos de la Galaxia

Pero tanto éxito tuvo esa aventura, que Magrathea pronto llegó a ser el planeta más rico de todos los tiempos y el resto de la Galaxia quedó reducido a la pobreza más abyecta. Y así se quebró la organización social, se derrumbó el Imperio y un largo y lóbrego silencio cayó sobre mil millones de mundos hambrientos, únicamente turbado por el garabateo de las plumas de los eruditos mientras trabajaban hasta entrada la noche en pulcros tratados sobre el valor de la planificación en la política económica.

Magrathea desapareció, y su recuerdo pronto pasó a la oscuridad de la leyenda.

En estos tiempos ilustrados, por supuesto que nadie cree una palabra de ello.





16



Arthur se despertó por el ruido de la discusión y se dirigió al puente. Ford estaba agitando los brazos.

- Estás loco, Zaphod - decía -. Magrathea es un mito, un cuento de hadas, es lo que los padres cuentan por la noche a sus hijos si quieren que sean economistas cuando crezcan, es...

- Y en su órbita es donde estamos en estos momentos - insistió Zaphod.

- Escucha, no sé dónde estarás tú en órbita, personalmente, pero esta nave...

- ¡Ordenador! - gritó Zaphod. - ¡Oh, no!

- ¡Hola, chicos! Soy Eddie, vuestro ordenador de a bordo, me siento muy animado y sé que me lo voy a pasar muy bien con cualquier programa que penséis encomendarme.

Arthur miró inquisitivamente a Trillian, que le hizo señas de que se acercara, pero que permaneciera callado.

- Ordenador - dijo Zaphod -, vuelve a indicarnos nuestra trayectoria actual.

- Será un auténtico placer, compadre - farfulló. - En estos momentos nos encontramos en órbita a una altitud de cuatrocientos cincuenta kilómetros en tomo al legendario planeta Magrathea.

- Eso no demuestra nada - arguyó Ford -. No me fiaría de este ordenador ni para saber lo que peso.

- Claro que podría decírtelo - dijo el ordenador, entusiasmado, marcando más cinta de teleimpresor -. Incluso podría averiguar qué problemas de personalidad tienes hasta diez puntos decimales, si eso te sirviera de algo.

- Zaphod - dijo Trillian, interrumpiendo al ordenador -, en cualquier momento pasaremos a la parte de ese planeta en que es de día..., sea el que sea.

- Oye, ¿qué quieres decir con eso? El planeta está donde yo dije que estaría, ¿no es así?

- Sí, sé que ahí hay un planeta. Yo no discuto cuál sea, sólo que no distinguiría a Magrathea de cualquier otro pedazo de roca inerte. Está amaneciendo, si es que necesitas luz.

- De acuerdo, de acuerdo - murmuró Zaphod -, que por lo menos se regocijen nuestros ojos. ¡Ordenador!

- ¡Hola, chicos! ¿Qué puedo hacer...?

- Limítate a cerrar el pico y vuelve a darnos una panorámica del planeta.

Las pantallas se llenaron de nuevo con una masa informe y oscura: el planeta giraba bajo ellos.

Durante un momento lo observaron en silencio, pero Zaphod estaba impaciente y nervioso.

- Estamos cruzando el lado de la noche... - dijo con un murmullo.

El planeta seguía girando.

- Tenemos la superficie del planeta a cuatrocientos cincuenta Kilómetros debajo de nosotros... - prosiguió Zaphod.

Trataba de crear la sensación de que se hallaban ante un acontecimiento, ante lo que él creía que era un gran momento. ¡Magrathea! Estaba resentido por la reacción escéptica de Ford. ¡Magrathea!

- Dentro de unos segundos - continuó, lo veremos... ¡Allí!

El acontecimiento se produjo por sí solo. Incluso el más avezado vagabundo de las estrellas no podía menos que estremecerse ante la visión espectacular de una aurora del espacio, pero una aurora binaria es una de las maravillas de la Galaxia.

Un súbito punto de luz cegadora atravesó la extrema oscuridad. Aumentó gradualmente y se extendió de lado formando un aspa fina y creciente; al cabo de unos segundos se vieron dos soles, dos hornos de luz que tostaron con fuego blanco la línea del horizonte. Bajo ellos, fieras lanzas de color surcaron la fina atmósfera.

- ¡Los fuegos de la aurora! - jadeó Zaphod -. ¡Los soles gemelos de Soulianis y Rahm...!

- O cualquier otra cosa - apostilló Ford en voz baja.

- ¡Soulianis y Rahm! - insistió Zaphod.

Los soles resplandecieron en la bóveda del espacio y una música sorda y lúgubre flotó por el puente: Marvin canturreaba irónicamente porque odiaba mucho a los humanos.

Ford sintió una emoción profunda al contemplar el espectáculo luminoso, pero no era más que el entusiasmo de hallarse ante un planeta nuevo y extraño; le bastaba con verlo tal cual era. Le molestaba un poco que Zaphod hubiera impuesto en la escena una fantasía ridícula para sacarle partido. Todo eso de Magrathea eran camelos para niños. ¿Es que no bastaba ver la belleza de un jardín, sin tener que creer por ello que estaba habitado por las hadas?

A Arthur le parecía incomprensible todo eso de Magrathea. Se acercó a Trillian y le preguntó lo que pasaba.

- Yo sólo sé lo que me ha dicho Zaphod - susurró Trillian -. Al parecer, Magrathea es una especie de leyenda antigua en la que nadie cree verdaderamente. Es algo parecido a la Atlántida de la Tierra, salvo que los magratheanos construían planetas.

Arthur miró a las pantallas y parpadeó con la sensación de que echaba de menos algo importante. De pronto comprendió lo que era.

- ¿Hay té en esta nave? - preguntó.

Más partes del planeta se desplegaban a sus ojos a medida que el Corazón de Oro proseguía su órbita. Los soles se elevaban ahora en el cielo negro, había acabado la pirotecnia de la aurora y la superficie del planeta parecía yerma y ominosa a la ordinaria luz del día; era gris, polvorienta y de contornos vagos. Parecía muerta y fría como una cripta. De cuando en cuando surgían rasgos prometedores en el horizonte lejano: barrancas, quizá montañas o incluso ciudades. Pero a medida que se aproximaban, las líneas se suavizaban desvaneciéndose en el anonimato, y nada dejaban traslucir. La superficie del planeta estaba empañada por el tiempo, por el leve movimiento del tenue aire estancado que la había envuelto a lo largo de los siglos.

No cabía duda de que era viejísimo.

Un momento de incertidumbre asaltó a Ford mientras veía moverse bajo ellos el paisaje gris. Le inquietaba la inmensidad del tiempo, podía sentirlo como una presencia. Carraspeó.

- Bueno, y aun suponiendo que sea...

- Lo es - le interrumpió Zaphod.

-...que no lo es - prosiguió Ford -, ¿qué quieres hacer en él, de todos modos? Ahí no hay nada.

- En la superficie, no - dijo Zaphod.

- Muy bien, supongamos que hay algo. Me figuro que no estarás aquí sólo por su arqueología industrial. ¿Qué es lo que buscas?

Una de las cabezas de Zaphod miró a un lado. La otra giró en la misma dirección para ver qué estaba mirando la primera, pero ésta no miraba nada en particular.

- Pues he venido en parte por curiosidad - dijo Zaphod en tono frívolo -, y en parte por sed de aventuras, pero principalmente creo que por fama y dinero...

Ford le lanzó una mirada virulenta. Le daba la muy sólida impresión de que Zaphod no tenía la más mínima idea de por qué había ido allí.

- ¿Sabes una cosa? - dijo Trillian, estremeciéndose -, no me gusta nada el aspecto del planeta

- ¡Bah! No hagas caso - le aconsejó Zaphod -. Con toda la riqueza del antiguo Imperio Galáctico escondida en alguna parte, puede permitirse esa apariencia desaliñada.

Tonterías, pensó Ford. Aun suponiendo que fuese la sede de alguna civilización antigua ya convertida en polvo, y dando por sentadas una serie de cosas sumamente improbables, era imposible que allí se guardasen grandes tesoros y riquezas en cualquier forma que siguiera teniendo valor. Se encogió de hombros.

- Creo que es un planeta muerto - dijo.



En la actualidad, la fatiga y la tensión nerviosa constituyen serios problemas sociales en todas las partes de la galaxia, y para que tal situación no se agrave es por lo que se revelarán de antemano los hechos siguientes:

El planeta en cuestión es efectivamente el legendario Magrathea.

El mortífero ataque con proyectiles teledirigidos que iba a desencadenarse a continuación por un antiguo dispositivo automático de defensa, se resolverá simplemente en la ruptura de tres tazas de café y de una jaula de ratones, en ciertas magulladuras de alguien en el antebrazo, en la intempestiva creación y súbito fallecimiento de un tiesto de petunias y de una ballena inocente.

Con el fin de preservar cierta sensación de misterio, aún no se harán revelaciones concernientes a la persona que sufrió magulladuras en el antebrazo. Este hecho puede convertirse con toda seguridad en tema de suspense porque no tiene importancia alguna.





17



Tras comenzar el día de manera bastante agitada, Arthur empezaba a reunir los fragmentos en que había quedado reducida su mente tras las conmociones de la jornada anterior. Encontró una máquina Nutrimática que le proveyó de una taza de Plástico llena de un líquido que era casi, pero no del todo, enteramente diferente del té. La manera en que funcionaba era muy interesante. Cuando se apretaba el botón de «Bebida», la máquina hacía un reconocimiento rápido, pero muy detallado, de los gustos del sujeto, para luego realizar un análisis espectroscópico de su metabolismo y enviar tenues señales experimentales a las zonas neurálgicas de los centros del gusto del cerebro con el fin de averiguar lo que era de su agrado. Sin embargo, nadie sabía exactamente por qué lo hacía, porque de modo invariable siempre suministraba una taza de líquido que era casi, pero no del todo, enteramente distinto del té. La Nutrimática se proyectó y fabricó en la Compañía Cibernética Sirius, cuyo departamento de reclamaciones ocupa en estos momentos todas las grandes áreas de tierra más importantes del sistema estelar de Sirius Tau.

Arthur bebió el líquido y lo encontró tonificante. Volvió a mirar a las pantallas y vio pasar otros centenares de kilómetros de yermos grises. De pronto se le ocurrió hacer una pregunta que le estaba preocupando.

- ¿No hay peligro?

- Magrathea está muerto desde hace cinco millones de años - dijo Zaphod -. Claro que no hay peligro. A estas alturas, incluso los fantasmas deben haber sentado la cabeza y tendrán familia.

En ese momento, un sonido extraño e inexplicable retembló por el puente: un ruido de fanfarria lejana, un rumor sordo, agudo, inmaterial. Precedió a una voz igualmente sorda, aguda e inmaterial.

- Se os saluda... - dijo la voz. Les hablaba alguien del planeta muerto.

- ¡Ordenador! - gritó Zaphod.

- ¡Hola, chicos!

- ¿Qué fotón es ése?

- Pues no es más que una cinta de unos cinco millones de años que han puesto para nosotros.

- ¿Cómo? ¿Una grabación?

- ¡Chsss! - dijo Ford -. Sigue hablando.

La voz era vieja, cortés, casi encantadora, pero tenía un inequívoco matiz de amenaza.

- Este es un aviso grabado dijo -, pues me temo que en este momento no existamos ninguno de nosotros. El Consejo comercial de Magrathea os agradece vuestra estimada visita...

- ¡Una voz del antiguo Magrathea! - gritó Zaphod.

- Muy bien, muy bien - dijo Ford.

-...pero lamentamos - prosiguió la voz - que el planeta esté temporalmente retirado de los negocios. Gracias. Si tenéis la bondad de dejar vuestro nombre y la dirección de un planeta donde se os pueda localizar, decidlo cuando oigáis la señal.

Siguió un breve zumbido; luego, silencio.

- Quieren librarse de nosotros - dijo nerviosamente Trillian -. ¿Qué hacemos?

- No es más que una grabación - dijo Zaphod -. Seguimos adelante. ¿Entendido, ordenador?

- Entendido - contesto el ordenador, dando a la nave un empuje veloz.

Esperaron.

Al cabo de un segundo más o menos, volvieron a oír la fanfarria, y luego la voz.

- Nos complace comunicaras que tan pronto como reanudemos el trabajo, anunciaremos en todas las revistas de moda y suplementos en color cuándo podrán nuestros clientes volver a elegir entre todo lo mejor de nuestra geografía contemporánea. - La amenaza que había en la voz adoptó un matiz más cortante -. Entretanto, agradecemos a nuestros clientes su amable interés, pidiéndoles que se marchen. Ahora mismo.

Arthur volvió la cabeza para mirar las caras nerviosas de sus compañeros.

- Bueno, entonces creo que será mejor que nos vayamos, ¿no?

- ¡Chsss! - dijo Zaphod -. No hay absolutamente nada que temer.

- Entonces, ¿por qué está todo el mundo tan nervioso?

- ¡Sólo están interesados! - gritó Zaphod -. ¡Ordenador!, inicia un descenso en la atmósfera y prepárate para aterrizar.

Esta vez, la fanfarria era bastante rutinaria y la voz claramente fría.

- Resulta muy grato - dijo - que vuestro entusiasmo por nuestro planeta permanezca intacto, por lo que nos gustaría comunicaros que los proyectiles teledirigidos que en estos momentos apuntan a vuestra nave forman parte de un servicio especial que aplicamos a nuestros clientes más entusiastas, y que las olivas nucleares de que todos están provistos no son, por supuesto, más que un detalle de cortesía. Esperamos que sigáis siendo nuestros clientes en las vidas futuras... Gracias.

La voz se interrumpió bruscamente.

- ¡Oh! - dijo Trillian.

- Hmm - dijo Arthur.

- ¿Y bien? - dijo Ford.

- Pero ¿es que no os entra en la cabeza? - dijo Zaphod -. No es más que un mensaje grabado. De hace millones de años. A nosotros no nos concierne, ¿entendido?

- ¿Qué me dices de los proyectiles teledirigidos? - preguntó tranquilamente Trillian.

- ¿Proyectiles? No me hagas reír.

Ford dio un golpecito a Zaphod en el hombro y señaló a la pantalla trasera. Detrás de ellos, en la lejanía, dos dardos plateados ascendían por la atmósfera hacia la nave. Una rápida ampliación de imagen los enfocó claramente: dos cohetes macizos y auténticos que surcaban el cielo como un trueno. La rapidez de su aparición era pasmosa.

- Me parece que van a hacer lo posible para que nos concierna - dijo Ford.

Zaphod los miraba fijamente, asombrado.

- ¡Oye, esto es tremendo! - exclamó!. ¡Ahí abajo hay alguien que quiere matarnos!

- Tremendo - repitió Arthur.

- Pero ¿no comprendes lo que eso significa?

- Sí. Vamos a morir.

- Sí, pero aparte de eso.

- ¿Aparte de qué?

- ¡Significa que debemos haber encontrado algo!

- ¿Y cuándo podemos dejarlo?

Segundo a segundo, la imagen de los proyectiles crecía en la pantalla. Ya habían virado y se dirigían en línea recta a su objetivo, de manera que lo único que ahora veían de ellos eran las ojivas nucleares, con la cabeza por delante.

- Tengo curiosidad - dijo Trillian -, por saber qué vamos a hacer.

- Mantenernos tranquilos - le contestó Zaphod.

- ¿Eso es todo? - gritó Arthur.

- No, también vamos a... hmm..., ¡a realizar una operación evasiva! - dijo Zaphod con un repentino acceso de pánico -. ¡Ordenador! ¿Qué operación evasiva podemos realizar?

- Hmm, me temo que ninguna, muchachos - dijo el ordenador.

-...o algo así..., hmm... - dijo Zaphod.

- Parece que hay algo que entorpece mis circuitos de dirección - explicó animadamente el ordenador. Recibiremos el impacto a menos cuarenta y cinco segundos. Por favor, llamadme Eddie, si eso os ayuda a tranquilizaras.

Zaphod trató de correr en varias direcciones igualmente decisivas al mismo tiempo.

- ¡Muy bien! - dijo. - Hmm..., tenemos que hacernos con el control manual de la nave.

- ¿Sabes manejarla? - le preguntó Ford en tono agradable.

- No, ¿Y tú?

- No.

- ¿Sabes tú, Trillian?

- No.

- Estupendo - dijo Zaphod, tranquilizándose. Lo haremos juntos.

- Yo tampoco sé - dijo Arthur, que pensaba que ya era hora de afirmarse.

- Me lo figuraba - dijo Zaphod -. Muy bien; ordenador, quiero pleno control manual de la nave.

- Ya lo tienes - dijo el ordenador.

Se abrieron unos anchos pupitres llenos de paneles y de ellos surgieron filas de consolas de mando, lanzando sobre los tripulantes una lluvia de trozos de la envoltura de poliestireno dilatado y bolas de celofán arrugado: los controles nunca se habían utilizado antes.

Zaphod los miró con ojos frenéticos.

- Muy bien, Ford - dijo -, dale todo hacia atrás y diez grados a estribor. O algo así...

- Buena suerte chicos - gorjeó el ordenador, impacto a menos treinta segundos...

Ford se precipitó de un salto ante los controles; sólo unos cuantos le decían algo, así que los manipuló. La nave se estremeció y crujió mientras sus cohetes de propulsión a chorro intentaban ir en todas direcciones al mismo tiempo. Soltó la mitad y la nave viró en un estrecho arco volviendo por donde había venido, directamente hacia los proyectiles que se acercaban.

Balones de aire almohadillaron las paredes en el preciso instante en que todos se vieron arrojados contra ellas. Durante unos segundos, la fuerza de la inercia los aplastó, dejándolos jadeantes, incapaces de moverse. Zaphod luchó por liberarse con furiosa desesperación, y finalmente logró asestar una patada brutal a una palanca pequeña que formaba parte del circuito de dirección.

La palanca se rompió. La nave giró bruscamente y salió disparada hacia arriba. Los tripulantes se desperdigaron violentamente por la cabina. El ejemplar de Ford de la Guía del autoestopista galáctico chocó contra otra sección de la consola de mandos, con el doble resultado de que la guía empezó a explicar a cualquiera que quisiese oírla la mejor forma de sacar de Antares glándulas de periquitos antereanos de contrabando (una glándula de periquito ensartada en un palillo es una exquisitez escandalosa pero muy solicitada después de un cóctel, y con frecuencia las adquieren por fuertes sumas de dinero unos idiotas riquísimos que quieren impresionar a otros riquísimos idiotas), y de pronto cayó la nave del cielo como una piedra.



Desde luego, fue más o menos en ese momento cuando uno de los tripulantes sufrió una magulladura desagradable en el brazo. Esto debe hacerse notar porque, como ya se ha dicho, por lo demás escaparon completamente ilesos, y los mortíferos proyectiles nucleares no llegaron a alcanzar la nave. La seguridad de la tripulación queda absolutamente asegurada.



- Impacto a menos veinte segundos, chicos... - dijo el ordenador.

- ¡Entonces vuelve a conectar los puñeteros motores! - gritó Zaphod a voz en cuello.

- Pues claro, muchachos - dijo el ordenador. Con un tenue rugido los motores volvieron a encenderse, la nave dejó de caer, se enderezó suavemente y se dirigió otra vez hada los proyectiles.

El ordenador empezó a cantar.

- Cuando camines bajo la tormenta... - gimoteó con voz nasal -, lleva la cabeza alta...

Zaphod le gritó que cerrara el pico, pero su voz se perdió en el estruendo de su inminente destrucción, que con toda razón consideraban inevitable.

- Y no... tengas miedo... de la oscuridad - canturreó Eddie con voz lastimera.

Al enderezarse, la nave quedó al revés, y como estaban tumbados en el techo, a sus tripulantes les resultaba totalmente imposible manipular los circuitos de dirección.

- Al final de la tormenta... - cantó Eddie con voz suave.

Los dos proyectiles llenaron las pantallas al acercarse estruendosamente hacia la nave.

-...hay un cielo dorado...

Pero por una suerte extraordinaria aún no habían modificado del todo su trayectoria de acuerdo con los caprichosos virajes de la nave, y pasaron justo por debajo de ella.

- Y la dulce canción plateada de la alondra... Impacto revisado dentro de quince segundos, tíos... Camina contra el viento...

Los proyectiles chirriaron al virar en redondo y proseguir su persecución.

- Ya está - dijo Arthur al verlos -. Ahora sí que vamos a morir, ¿verdad?

- ¡Ojalá dejaras de decir eso - gritó Ford.

- Pero vamos a morir, ¿no?

- Sí.

- Camina bajo la lluvia... cantó Eddie.

A Arthur se le ocurrió una idea. Se puso en pie a duras penas.

- ¿Por qué no conecta alguien eso de la Energía de la Improbabilidad? - dijo -. Tal vez podamos alcanzarla.

- ¿Te has vuelto loco? - dijo Zaphod -. Sin una programación adecuada podría pasar cualquier cosa.

- ¡Y qué importa eso a estas alturas! - gritó Arthur.

- Aunque tus sueños se pierdan y se desvanezcan...

Arthur logró salir de una de las molduras provocativamente regordetas de la pared curva, por el ángulo del techo.

- Camina, camina, con el corazón lleno de esperanza...

- ¿Sabe alguien por qué no puede Arthur conectar la Energía de la Improbabilidad? - gritó Trillian.

- Y no caminarás solo... Impacto a menos cinco segundos; ha sido estupendo conocemos, chicos, que Dios os bendiga... Nun... ca... camines... solo.

- ¡He dicho - gritó Trillian - que sí alguien sabe...

Lo que ocurrió a continuación fue una espantosa explosión de luz y sonido.





18



Y lo que ocurrió a continuación fue que el Corazón de Oro siguió su ruta con absoluta normalidad y algunas modificaciones bastante atractivas en su interior. Era un poco más amplia, y acabada con unos delicados matices de verde y azul pastel. En el medio, entre un follaje de helechos y flores amarillas se alzaba una escalera de caracol, y junto a ella había un pedestal de piedra que albergaba la terminal del ordenador principal. Luces y espejos hábilmente desplegados creaban la ilusión de estar en un invernadero que daba a una amplia extensión de jardines cuidados con esmero exquisito. En torno a la zona periférico del invernadero había mesas con tablero de mármol y patas de hierro forjado de bello e intrincado dibujo. Cuando se miraba a la superficie reluciente del mármol, se veía la vaga forma de los instrumentos, y cuando se pasaba la mano por encima los aparatos se materializaban al instante. Si se los miraba desde la posición adecuada, los espejos parecían reflejar todos los datos precisos, aunque no estaba nada claro de dónde provenían. Efectivamente, era muy bonito.

Acomodado en un sillón de mimbre, Zaphod Beeblebrox dijo:

- ¿Qué demonios ha pasado?

- Pues yo acabo de decir - dijo Arthur, que reposaba junto a un estanque pequeño lleno de peces - que ahí hay un interruptor de esa Energía de Improbabilidad...

Señaló a donde estaba antes. Ahora había un tiesto con una planta.

- Pero, ¿dónde estamos? - dijo Ford, que estaba sentado en la escalera de caracol, con un detonador gargárico pangaláctico bien frío en la mano.

- Exactamente donde estábamos, creo... - dijo Trillian, mientras los espejos les mostraban súbitamente una imagen del marchito paisaje de Magrathea, que seguía pasando velozmente bajo ellos.

Zaphod se puso en pie de un salto.

- Entonces, ¿qué ha pasado con los proyectiles atómicos? - preguntó.

En los espejos apareció una imagen nueva y pasmosa.

- Resultará - dijo Ford en tono de duda - que se han convertido en un tiesto de petunias y en una ballena muy sorprendida...

- Con un Factor de Improbabilidad - terció Eddie, que no había cambiado en absoluto - de ocho millones setecientos sesenta y siete mil ciento veintiocho contra uno.

Zaphod miró fijamente a Arthur.

- ¿Pensaste en eso, terráqueo? - le preguntó.

- Pues yo, lo único que hice fue... - dijo Arthur.

- Fue una idea excelente, ¿sabes? Conectar durante un segundo la Energía de Improbabilidad sin activar primero las pantallas aislantes. Oye, muchacho, nos has salvado la vida, ¿lo sabías?

- Pues, bueno - dijo Arthur -, en realidad no fue nada...

- ¿De veras? - dijo Zaphod -. Muy bien, entonces olvídalo. Bueno, ordenador, llévanos a tierra.

- Pero...

- He dicho que lo olvides.



Otra cosa que se olvidó fue el hecho de que, contra toda probabilidad, se había creado una ballena a varios Kilómetros por encima de la superficie de un planeta extraño.

Y como, naturalmente, ésa no es una situación sostenible para una ballena, la pobre criatura inocente tuvo muy poco tiempo para acostumbrarse a su identidad de ballena antes de perderla para siempre.

Esta es una relación completa de sus pensamientos desde el instante en que comenzó su vida hasta el momento en que terminó.

«¡Ah...! ¿Qué pasa? - pensó.

»Hmm, discúlpeme, ¿quién soy yo?

»¿Hola?» ¿Por qué estoy aquí? ¿Cuál es el objeto de mi vida?

»¿Qué quiere decir quién soy yo?

»Tranquila, cálmate ya... ¡Oh, qué sensación tan interesante! ¿Verdad? Es una especie de... bostezante, hormigueante sensación en mi... mi.... bueno, creo que será mejor empezar a poner nombre a las cosas si quiero abrirme paso en lo que, por mor de lo que llamaré un argumento, denominaré mundo, así que diremos en mi estómago.

»Bien. ¡Oooh, esto marcha muy bien! Pero ¿qué es ese ruido grandísimo y silbante que me pasa por lo que de pronto voy a llamar la cabeza? Quizá lo pueda llamar... ¡viento! ¿Es un buen nombre? Servirá..., tal vez encuentre otro mejor más adelante, cuando averigüe para qué sirve. Debe ser algo muy importante, porque desde luego parece haber muchísimo. ¡Eh! ¿Qué es eso? Eso..., llamémoslo cola; sí, cola. ¡Eh! Puedo sacudirla muy bien, ¿verdad? ¡Vaya! Uy! ¡Qué magnífica sensación! No parece servir de mucho, pero ya descubriré más tarde lo que es. ¿Ya me he hecho alguna idea coherente de las cosas?

»No.

»No importa porque, oye, es tan emocionante tener tanto que descubrir, tanto que esperar, que casi me aturde la impaciencia.

»¿O el viento?

»¿Verdad que ahora hay muchísimo?

»¡Y de qué manera! ¡Eh! ¿Qué es eso que viene tan de prisa hacia mí? Muy deprisa. Tan grande, tan plano y redondo que necesita un gran nombre sonoro, como... sueno... ruedo... ¡suelo! ¡Eso es! Ese sí que es un buen nombre: ¡suelo!

»Me pregunto si se mostrará amistoso conmigo.»

Y el resto, tras un súbito golpe húmedo, fue silencio.



Curiosamente, lo único que pasó por la mente del tiesto de petunias mientras caía fue: «¡Oh, no! Otra vez, no». Mucha gente ha imaginado que si supiéramos exactamente lo que pensó el tiesto de petunias, conoceríamos mucho más de la naturaleza del universo de lo que sabemos ahora.





19



- ¿Es que llevamos con nosotros a ese robot? - preguntó Ford, mirando con fastidio a Marvin, que estaba sentado en una postura difícil y encogida en el rincón, debajo de una palmera pequeña.

Zaphod apartó la vista de las pantallas de espejo, que ofrecían una vista panorámica del yermo paisaje en que acababa de aterrizar el Corazón de Oro.

- ¡Ah! ¿El androide paranoico? - dijo -. Sí, lo llevamos con nosotros.

- ¿Y qué vamos a hacer con un robot maníaco-depresivo?

- Tú crees que tienes problemas - dijo Marvin como si se dirigiese a un ataúd recién ocupado -, ¿qué harías si fueses un robot maníaco-depresivo? No, no te molestes en responderme, soy cincuenta mil veces más inteligente que tú, y ni siquiera yo sé la respuesta. Me da dolor de cabeza sólo de ponerme a pensar a tu altura.

Trillian apareció bruscamente por la puerta de su cabina.

- ¡Mi ratón blanco se ha escapado! - dijo.

Ninguna expresión de honda inquietud y preocupación llegó a surgir en ninguno de los dos rostros de Zaphod.

- Que se vaya a hacer gárgaras tu ratón blanco - dijo.

Trillian le lanzó una mirada fulminante y volvió a desaparecer.

Es muy posible que su observación hubiese recibido mayor atención si hubiera existido la conciencia general de que los seres humanos sólo eran la tercera forma de vida más inteligente del planeta Tierra, en vez de (como solían considerarla los observadores más independientes) la segunda.



- Buenas tardes, muchachos.

La voz era extrañamente familiar, pero con un deje raro y diferente. Tenía un matiz matriarcal. Se oyó cuando los tripulantes de la nave llegaron a la escotilla del compartimiento estanco por la que saldrían a la superficie del planeta.

Se miraron unos a otros, confusos.

- Es el ordenador - explicó Zaphod -. He descubierto que tenía otra personalidad de emergencia, y pensé que ésta tal vez daría mejor resultado.

- Y ahora vais a pasar vuestro primer día en un planeta nuevo y extraño - prosiguió Eddie con su nueva voz -, así que quiero que os abriguéis bien y estéis calentitos, y que no juguéis con ningún monstruo travieso de ojos saltones.

Zaphod dio unos golpecitos de impaciencia en la escotilla. - Lo siento dijo -, creo que nos iría mejor con una regla de cálculo.

- ¡Muy bien! - saltó el ordenador -. ¿Quién ha dicho eso?

- ¿Quieres abrir la escotilla de salida, ordenador, por favor? - dijo Zaphod, tratando de no enfadarse.

- No lo haré hasta que aparezca quien ha dicho eso - insistió el ordenador cerrando con fuerza unas cuantas sinapsis.

- ¡Santo Dios! - musitó Ford, desplomándose súbitamente contra un mamparo y empezando a contar hasta diez. Le desesperaba pensar que las formas conscientes de vida olvidaran los números algún día. Los seres humanos sólo podían demostrar su independencia de los ordenadores si se ponían a contar.

- Vamos - dijo Eddie con firmeza.

- Ordenador... - empezó a decir Zaphod.

- Estoy esperando - le interrumpió Eddie -. Puedo esperar todo el día si es necesario...

- Ordenador... - volvió a decir Zaphod, que estuvo tratando de pensar en algún razonamiento sutil para hacer callar al ordenador, pero decidió que era mejor no competir con él en su propio terreno -, si no abres la escotilla de salida ahora mismo, desconectaré inmediatamente tus bancos de datos más importantes y volveré a programarte con bastantes recortes, ¿has entendido?

Eddie se sobresaltó, hizo una pausa y lo pensó.

Ford seguía contando en voz baja. Eso es lo más agresivo que puede hacerse a un computador, el equivalente de acercarse a un ser humano diciendo: sangre... sangre... sangre... sangre...

- Veo que todos vamos a tener que cuidar un poco nuestras relaciones - dijo finalmente Eddie en voz baja.

Y se abrió la escotilla.

Un viento helado se abalanzó sobre ellos; se abrigaron bien y bajaron por la rampa al yermo polvoriento de Magrathea.

- Todo esto acabará en llanto, lo sé - gritó Eddie tras ellos, volviendo a cerrar la escotilla.

Pocos minutos después volvió a abrirla, en respuesta a una orden que le pilló enteramente por sorpresa.





20



Cinco figuras vagaban lentamente por el terreno marchito. Había zonas que eran de un gris apagado, y otras de castaño sin brillo; el resto era menos interesante visualmente. Parecía un marjal seco, ahora desprovisto de vegetación y cubierto con una capa de polvo de casi tres centímetros de espesor. Hacía mucho frío.

Era evidente que Zaphod se sentía bastante deprimido por todo aquello. Echó a andar por su cuenta y pronto se perdió de vista tras una suave elevación del terreno.

El viento le hacía daño a Arthur en los ojos y en los oídos; el tenue aire rancio se le agarraba a la garganta. No obstante, lo que más daño le hacía eran sus pensamientos.

- Es fantástico... - dijo, y su propia voz le retumbó en los oídos. El sonido no se transmitía bien en aquella atmósfera tenue.

- Si quieres mi opinión, es un agujero inmundo - dijo Ford -. Me divertiría más en una cama de gatos.

Sentía una irritación creciente. Entre todos los planetas de los sistemas estelares de toda la galaxia, muchos de ellos salvajes y exóticos, desbordantes de vida, le había tocado aparecer en un montón de basura como aquél, después de quince años de naufragio. Ni siquiera un puesto de salchichas a la vista. Se agachó y recogíó un frío terrón de tierra, pero debajo no había nada por lo que valiera la pena recorrer miles de años-luz.

- No - insistió Arthur -, no lo entiendes; ésta es la primera vez que pongo el pie en la superficie de otro planeta... de un mundo enteramente extraño... ¡Lástima que haya tanta basura!

Trillian apretó los brazos contra el cuerpo, se estremeció y frunció el ceño. Habría jurado ver un movimiento leve e inesperado con el rabillo del ojo, pero cuando miró en aquella dirección, lo único que distinguió fue la nave, inmóvil y silenciosa, a unos cien metros detrás de ellos.

Unos segundos después sintió alivio al ver a Zaphod, de pie en lo alto del promontorio, haciéndoles señas para que se acercaran.

Parecía alborotado, pero no oían claramente lo que les decía por causa del viento y de la poca densidad de la atmósfera.

Al acercarse a la elevación del terreno, se dieron cuenta de que era circular: un cráter de unos ciento cincuenta metros de diámetro. Por fuera del cráter, la pendiente estaba salpicada de terrones rojos y negros. Se pararon a mirar uno. Estaba húmedo. Era como de goma.

Horrorizados, comprendieron de pronto que era carne fresca de ballena.

En la cima, al borde del cráter, se reunieron con Zaphod.

- Mirad - dijo éste, señalando el cráter.

En el centro yacía el cadáver desgarrado de una ballena solitaria que no había vivido lo suficiente para estar descontenta con su suerte. El silencio sólo se interrumpió por las contracciones involuntarias de la garganta de Trillian.

- Supongo que no tendrá sentido enterrarla - murmuró Arthur, que en seguida se arrepintió de sus palabras.

- Vamos - ordenó Zaphod, empezando a bajar por el cráter.

- ¡Cómo! ¿Ahí abajo? - protestó Trillian con marcada aversión.

- Sí - dijo Zaphod -. Vamos, tengo que enseñaros algo.

- Ya lo vemos - dijo Trillian.

- Eso no - dijo Zaphod -; otra cosa. Venga.

Todos dudaron.

- Vamos - insistió Zaphod -. He descubierto un camino para entrar.

- ¿Para entrar? - dijo Arthur, horrorizado.

- ¡Al interior del planeta! Un pasaje subterráneo. Se abrió al chocar la ballena contra el suelo, y por ahí es por donde tenemos que ir. Por donde no ha pisado un ser humano durante estos cinco millones de años, hacia el mismo corazón del tiempo...

Marvin volvió a iniciar su canturreo irónico.

Zaphod le dio un puñetazo y se calló.

Con pequeños repeluznos de asco siguieron todos a Zaphod por la pendiente del cráter, tratando con todas sus fuerzas de no mirar a su infortunada creadora.

- Se la odie o se la ignore - sentenció tristemente Marvin -, la vida no puede gustarle a nadie.

El terreno se ahondaba por donde había penetrado la ballena, revelando una red de galerías y pasadizos, obstruidos por cascotes y vísceras. Zaphod empezó a limpiar escombros para abrir un camino, pero Marvin logró hacerlo con mayor rapidez. Un aire húmedo emanó de sus cavidades oscuras, y cuando Zaphod encendió una linterna nada se vio entre las tinieblas polvorientas.

- Según la leyenda - dijo -, los magratheanos pasaban en el subsuelo la mayor parte de su vida.

- ¿Y por qué? - inquirió Arthur -. ¿Es que la superficie estaba muy contaminada o había exceso de población?

- No, no lo creo - contesto Zaphod -. Creo que únicamente no les gustaba mucho.

- ¿Estás seguro de que sabes lo que vas a hacer? - preguntó Trillian, atisbando nerviosamente en la oscuridad -. No sé si sabrás que ya nos han atacado una vez.

- Mira, niña, te prometo que la población viva de este planeta asciende a cero más nosotros cuatro, así que venga, entremos ahí. Hmm, oye, terráqueo...

- Arthur - dijo Arthur.

- Sí, podrías quedarte con el robot y vigilar este extremo del pasaje, ¿de acuerdo?

- ¿Vigilar? - dijo Arthur -. ¿De qué? Acabas de decir que aquí no hay nadie.

- Sí, bueno, sólo por seguridad, ¿conforme? - dijo Zaphod.

- ¿Por seguridad de quién? ¿Tuya o mía?

- Buen muchacho. Venga, vamos.

Zaphod entró a gatas por el pasadizo, seguido de Trillian y de Ford.

- Pues espero que lo paséis muy mal - se quejó Arthur.

- No te preocupes, así será - le aseguró Marvin.

Al cabo de unos segundos se perdieron de vista.

Arthur comenzó a pasear de mal humor, y luego decidió que el cementerio de una ballena no era un lugar muy adecuado para pasear.



Zaphod caminaba rápidamente por el pasadizo, muy nervioso, pero tratando de ocultarlo con pasos resueltos. Movió la linterna de un lado a otro. Las paredes estaban recubiertas con azulejos oscuros, fríos al tacto, y el aire era sofocante y podrido.

- Mirad, ¿qué os había dicho? Un planeta deshabitado. Magrathea - dijo, siguiendo entre la basura y los cascotes esparcidos por el suelo de baldosas.

Inevitablemente, Trillian recordó el metro de Londres, aunque era menos sórdido.

De cuando en cuando, los baldosines de la pared daban paso a amplios mosaicos: sencillos dibujos angulosos en colores brillantes. Trillian se detuvo a observar uno de ellos, pero no pudo descubrirle sentido alguno. Llamó a Zaphod.

- Oye, ¿tienes idea de qué son estos símbolos extraños?

- Creo que son símbolos extraños de alguna clase - contesto Zaphod, casi sin volver la vista.

Trillian se encogió de hombros y apretó el paso.

De vez en cuando, a la izquierda o a la derecha había puertas que daban a habitaciones pequeñas, y Ford descubrió que estaban llenas de ordenadores abandonados. Entró con Zaphod para echar una mirada. Trillian los siguió.

- Mira - dijo Ford -, tú crees que esto es Magrathea...

- Sí - dijo Zaphod -, y hemos oído la voz, ¿no es así?

- Muy bien, admitiré el hecho de que esto sea Magrathea; de momento. Pero hasta ahora no has dicho nada de cómo lo has localizado en medio de la Galaxia. Con toda seguridad, no te limitaste a mirarlo en un atlas estelar.

- Investigué. En los archivos del Gobierno. Hice indagaciones y algunas conjeturas acertadas. Fue fácil.

- ¿Y entonces robaste el Corazón de Oro para venir a buscarlo?

- Lo robé para buscar un montón de cosas.

- ¿Un montón de cosas? - repitió Ford, sorprendido -. ¿Como cuáles?

- No lo sé.

- ¿Cómo?

- No sé lo que estoy buscando.

- ¿Por qué no?

- Porque... porque..., porque si lo supiera, creo que no sería capaz de buscarlas.

- ¡Pero qué dices! ¿Estás loco?

- Es una posibilidad que no he desechado - dijo Zaphod en voz baja -. De mí mismo sólo sé lo que mi inteligencia puede averiguar bajo condiciones normales. Y las condiciones normales no son buenas.

Durante largo rato nadie dijo nada, mientras Ford miraba fijamente a Zaphod con un espíritu súbitamente plagado de preocupaciones.

- Escucha, viejo amigo, si quieres... - empezó a decir finalmente Ford.

- No, espera... Voy a decirte una cosa - le interrumpió Zaphod -. Llevo una vida muy espontánea. Se me ocurre la idea de hacer algo y, ¿por qué no?, la hago. Pienso en ser Presidente de la Galaxia y resulta fácil. Decido robar la nave. Me lanzo a buscar Magrathea, y da la casualidad de que lo encuentro. Sí, pienso en el mejor modo de hacerlo, de acuerdo, pero siempre lo consigo. Es como tener una tarjeta de galacticrédito que sigue teniendo validez aunque nunca envíes los cheques. Y luego, siempre que me pongo a pensar en por qué hago algo y en cómo voy a hacerlo, siento una fuerte inclinación a dejar de pensar en ello. Como ahora. Me cuesta mucho trabajo hablar de esto.

Zaphod hizo una pausa. Hubo silencio durante un rato. Luego frunció el ceño y prosiguió:

- Anoche volví a preocuparme. Por el hecho de que parte de mi mente no funcionaba en su forma debida. Luego se me ocurrió que era como si alguien estuviese utilizando mi inteligencia para producir ideas buenas, sin decírmelo a mí. Relacioné ambas cosas y llegué a la conclusión de que tal vez ese alguien hubiera taponado a propósito una parte de mi mente y ésa fuera la razón por la que no podía usarla. Me pregunté si habría algún medio de comprobarlo.

»Me dirigí a la enfermería de la nave y me conecté a la pantalla encefalográfica. Me apliqué pruebas proyectivas en ambas cabezas, todas las que me hicieron los funcionarios médicos del Gobierno antes de ratificar mi candidatura a la Presidencia. Dieron resultados negativos. Por lo menos, nada extraños. Mostraron que era inteligente, imaginativo, irresponsable, indigno de confianza, extrovertido: nada nuevo. Ninguna otra anomalía. Así que empecé a inventar más pruebas, enteramente al azar. Nada. Luego traté de superponer los resultados de una cabeza sobre los de la otra. Y nada. Finalmente me sentí un poco ridículo, porque lo achaqué a un simple ataque de paranoia. Lo último que hice antes de dejarlo, fue tomar la imagen sobreimpuesta y mirarla a través de un filtro verde. ¿Te acuerdas de que cuando era niño siempre me mostraba supersticioso hacia el color verde? ¿De que quería ser piloto de una nave de exploración comercial?» Ford asintió con la cabeza.

- Y allí estaba, tan claro como la luz del día - prosiguió Zaphod -. Toda una sección en medio de los dos cerebros que sólo se relacionaban entre sí y con ninguna otra cosa a su alrededor. Algún hijo de puta me había cauterizado todas las sinapsis y había traumatizado electrónicamente dos trozos de cerebelo.

Ford lo miró estupefacto. Trillian había palidecido.

- ¿Te hizo eso alguien? - susurró Ford.

- Sí.

- Pero ¿tienes idea de quién fue? ¿O por qué?

- ¿Por qué? Sólo puedo adivinarlo. Pero sé quién fue el cabrán que lo hizo.

- ¿Lo sabes? ¿Cómo?

- Porque 6 las iniciales grabadas en las sinapsis cauterizadas. Las dejó allí para que yo las viera.

- ¿Iniciales? ¿Grabadas a fuego en tu cerebro?

- Sí.

- ¡Por amor de Dios! ¿Y cuáles eran?

Zaphod volvió a mirarle en silencio durante un momento. Luego desvió la vista.

- Z. B. - dijo en voz baja.

En aquel instante, un postigo de acero se abatió bajo ellos y empezó a manar gas en la estancia.

- Os lo contaré después - dijo ahogadamente Zaphod mientras los tres se desvanecían.





21



En la superficie de Magrathea, Arthur paseaba con aire malhumorado.

Muy atento, Ford le había dejado su ejemplar de la Guía del autoestopista galáctico para que se entretuviera con ella. Apretó unos botones al azar.

La Guía del autoestopista galáctico es un libro de redacción muy desigual, y contiene muchos pasajes que a sus redactores les pareció buena idea en su momento.

Uno de esos fragmentos (con el que se topó Arthur) relata las hipotéticas experiencias de un tal Veet Voojagig, un joven y tranquilo estudiante de la Universidad de Maximegalón que llevaba una brillante carrera académica estudiando filología antigua, ética generativa y la teoría de la onda armónica de la percepción histórica, y que luego, tras una noche que pasó bebiendo detonadores gargáricos pangalácticos con Zaphod Beeblebrox, se fue obsesionando cada vez más con el problema de lo que había pasado con todos los otros que había comprado durante los últimos años.

A ello siguió un largo período de investigaciones laboriosas durante el cual visitó todos los centros importantes de pérdidas de biros por toda la galaxia y que concluyó con una pequeña y original teoría que, en su momento, prendió en la imaginación del público. Decía que en alguna parte del cosmos, junto a todos los planetas habitados por humanoides, reptiloides, ictioides, arboroides ambulantes y matices superinteligentes del color azul, existía también un planeta enteramente poblado por seres biroides. Y hacia él se dirigirían los biros desatendidos, deslizándose suavemente por agujeros de gusanos en el espacio hacia un mundo donde eran conscientes de disfrutar de una forma de vida exclusivamente biruide que respondía a altos estímulos biro-orientados y que generalmente conducían al equivalente biroide de la buena vida.

En cuanto a teoría, pareció estupenda y simpática hasta que Veet Voojagig afirmó de repente que había encontrado ese planeta y bahía trabajado como conductor de un automóvil lujoso para una familia de vulgares retráctales verdes, que después lo prendieron, lo encerraron, y después de que él escribiera un libro, finalmente lo enviaron al exilio tributario, que es destino normalmente reservado para aquellos que se deciden a hacer el ridículo en público.

Un día se envió una expedición a las coordenadas espaciales donde Voojagig había afirmado que se encontraba su planeta, y solamente se descubrió un asteroide pequeño habitado por un anciano solitario que declaró repetidas veces que nada era verdad, aunque más tarde se averiguó que mentía.

Sin embargo, dos cuestiones siguieron sin aclararse: los misteriosos 60.000 dólares altairianos que se depositaban anualmente en su cuenta bancaria de Brantisvogan, y, por supuesto, el negocio de biros de segunda mano que tan rentable le resultaba a Zaphod Beeblebrox.

Tras leer esto, Arthur dejó el libro.

El robot seguía sentado en el mismo sitio, completamente inerte.

Arthur se levantó y se acercó a la cima del cráter. Paseó por el borde. Contempló una magnífica puesta de dos soles en el cielo de Magrathea.

Volvió a bajar al cráter. Despertó al robot, porque era mejor hablar con un robot maníaco-depresivo que con nadie.

- Se está haciendo de noche - dijo -. Mira, robot, están saliendo las estrellas.

Desde las profundidades de una nebulosa oscura sólo pueden verse muy débilmente unas pocas estrellas, pero allí se distinguían con claridad.

Obediente, el robot las miró y luego apartó los ojos.

- Lo sé - dijo -. Detestable, ¿verdad?

- ¡Pero ese crepúsculo! Nunca he visto nada igual ni en mis sueños más demenciales.... ¡dos soles! Como montañas de fuego fundiéndose en el espacio.

- Lo he visto - dijo Marvin -, es una necedad.

- En nuestro planeta sólo teníamos un sol - insistió Arthur -, soy de un planeta llamado Tierra, ¿sabes?

- Lo sé - dijo Marvin -, no paras de hablar de ello. Me suena horriblemente.

- ¡Oh, no!, era un sitio precioso.

- ¿Tenía océanos? - inquirió Marvin.

- Claro que sí - dijo Arthur, suspirando -, enormes y agitados océanos azules...

- No soporto los océanos - dijo Marvin.

- Dime, ¿te llevas bien con otros robots? - le preguntó Arthur.

- Los odio - respondió Marvin -. ¿Adónde vas?

Arthur no podía aguantar más. Volvió a levantarse.

- Me parece que voy a dar otro paseo - dijo.

- No te lo reprocho - repuso Marvin, contando quinientos noventa y siete mil millones de ovejas antes de volver a dormirse un segundo después.

Arthur se palmeó los brazos para estimularse la circulación y sentir un poco más de entusiasmo por su tarea. Con pasos pesados, volvió a la pared del cráter.

Como la atmósfera era muy tenue y no había luna, la noche caía con mucha rapidez y en aquellos momentos ya estaba muy oscuro. Debido a todo ello, Arthur prácticamente chocó con el anciano antes de verlo.





22



Estaba en pie, de espaldas a Arthur, contemplando cómo los últimos destellos de luz desaparecían en la negrura del horizonte. Era más bien alto, de edad avanzada y vestía una larga túnica gris. Al volverse, su rostro era delgado y distinguido, Heno de inquietud pero no severo; la clase de rostro en que uno confía alegremente. Pero aún no se había girado, ni siquiera reaccionó al grito de sorpresa de Arthur.

Finalmente desaparecieron por completo los últimos rayos de Sol. Su rostro seguía recibiendo luz de alguna parte, y cuando Arthur buscó su origen, vio que a unos metros de distancia había una especie de embarcación: un aerodeslizador, supuso Arthur. Derramaba un tenue haz luminoso a su alrededor.

El desconocido miró a Arthur; al parecer, con tristeza.

- Habéis escogido una noche fría para visitar nuestro planeta muerto - dijo.

- ¿Quién... es usted? - tartamudeó Arthur.

El anciano apartó la mirada. Una expresión de tristeza pareció cruzar de nuevo por su rostro.

- Mi nombre no tiene importancia - dijo.

Parecía estar pensando en algo. Era evidente que no tenía mucha prisa por entablar conversación. Arthur se sintió incómodo.

- Yo... humm..., me ha asustado usted... - dijo débilmente.

El desconocido volvió a mirar en torno suyo y enarcó levemente las cejas.

- ¿Hmmm? - dijo.

- He dicho que me ha asustado usted.

- No te alarmes, no te haré daño.

- ¡Pero usted nos ha disparado! - exclamó Arthur, frunciendo el ceño -. Había unos proyectiles...

El anciano miró al hueco del cráter. El ligero destello que lanzaban los ojos de Marvin arrojaban débiles sombras rojas sobre el gigantesco cadáver de la ballena.

El desconocido sonrió ligeramente.

- Es un dispositivo automático - dijo, dejando escapar un leve suspiro -. Ordenadores antiguos colocados en las entrañas del planeta cuentan los oscuros milenios mientras los siglos flotan pesadamente sobre sus polvorientos bancos de datos. Me parece que de vez en cuando disparan al azar para mitigar la monotonía.

- Lanzó una mirada grave a Arthur y añadió -: Soy un gran entusiasta del silencio, ¿sabes?

- ¡Ah...!, ¿de veras? - dijo Arthur, que empezaba a sentirse desconcertado ante los modales curiosos y amables de aquel hombre.

- Pues sí - dijo el anciano, quien, simplemente, dejó de hablar otra vez.

- ¡Ah! Hmm - dijo Arthur, que tenía la extraña sensación de ser como un hombre a quien sorprende cometiendo adulterio el marido de su pareja, que entra en la alcoba, se cambia de pantalones, hace unos comentarios vagos sobre el tiempo y se vuelve a marchar.

- Pareces incómodo - dijo el anciano con atento interés.

- Pues no... ; bueno, sí. Mire usted, en realidad no esperábamos encontrar a nadie por aquí. Suponíamos que todos estaban muertos o algo así...

- ¿Muertos? - dijo el anciano -. ¡Santo cielo, no! Sólo estábamos dormidos.

- ¿Dormidos? - repitió incrédulamente Arthur.

- Sí, durante la recesión económica, ¿comprendes? - dijo el anciano, sin que al parecer le importase si Arthur entendía o no una palabra de lo que le estaba diciendo.

- ¿Recesión económica?

- Sí, mira, hace cinco millones de años la economía galáctica se derrumbó, y en vista de que los planetas de encargo constituían un artículo de lujo... - hizo una pausa y miró a Arthur, preguntándole en tono solemne -: Sabes que construíamos planetas, ¿verdad?

- Pues sí - contesto Arthur -, en cierto modo me lo había figurado...

- Un oficio fascinante - dijo el anciano con una expresión de nostalgia en los ojos -; hacer la línea de la costa siempre era mi parte favorita. Solía divertirme enormemente dibujando los pequeños detalles de los fiordos... ; así que, de todos modos - añadió, tratando de recobrar el hilo - llegó la recesión económica y decidimos que nos ahorraríamos muchas molestias si nos limitáramos a dormir mientras durase. De manera que programamos a los ordenadores para que nos despertaran cuanto terminase del todo.

El anciano suprimió un bostezo muy leve y prosiguió:

- Los ordenadores tenían una señal conectada con los índices del mercado de valores galáctico, para que reviviéramos cuando todo el mundo hubiera recuperado la economía lo suficiente para poder contratar nuestros servicios, bastante caros.

Arthur, que era un lector habitual del Guardián, se sorprendió mucho al oír aquello.

- ¿Y no es una manera de comportarse bastante desagradable?

- ¿Lo es? - preguntó suavemente el anciano -. Lo siento, no estoy muy al corriente.

Señaló al cráter.

- ¿Es tuyo ese robot? - preguntó.

- No - dijo una voz tenue y metálica desde el cráter -. Soy mío.

- Si se le quiere llamar robot... - murmuró Arthur -. Más bien es una máquina electrónica de resentimiento.

- Tráelo para acá - dijo el anciano. Arthur se sorprendió mucho al notar un repentino énfasis de decisión en la voz del anciano. Llamó a Marvin, que trepó por la pendiente, fingiendo una aparatosa cojera que no tenía.

- Pensándolo mejor - dijo el anciano -, déjalo ahí. Tú tienes que venir conmigo. Se están preparando grandes cosas.

Se volvió hacia su nave que, aunque al parecer no se había emitido señal alguna, empezó a avanzar suavemente hacia ellos entre la oscuridad.

Arthur miró a Marvin, que se dio la vuelta con la misma aparatosidad que antes y volvió a bajar laboriosamente por el cráter murmurando para sí agrias naderías.

- Vamos - dijo el anciano -, vámonos ya o llegarás tarde.

- ¿Tarde? - dijo Arthur -. ¿Para qué?

- ¿Cómo te llamas, humano?

- Dent, Arthur Dent - dijo Arthur.

- Tarde, tanto como si fueras el extinto Dentarthurdent - dijo el anciano con voz firme -. Es una especie de amenaza, ¿sabes?

Otra expresión de nostalgia surgió de sus ojos fatigados.

Arthur entornó los ojos.

- ¡Qué persona tan extraordinaria! - murmuró para sí.

- ¿Cómo has dicho? - preguntó el anciano.

- Nada, nada, lo siento - dijo Arthur, confundido -. Bueno, ¿adónde vamos?

- Entremos en mi aerodeslizador - dijo el anciano, indicando a Arthur que subiera a la nave que se había detenido en silencio junto a ellos -. Vamos a descender a las entrañas del planeta, donde en estos momentos nuestra raza revive de su sueño de cinco millones de años. Magrathea despierta.

Arthur sufrió un escalofrío involuntario al sentarse junto al anciano. Lo extraño de todo aquello, el movimiento silencioso y fluctuante de la nave al remontarse en el cielo nocturno, le inquietó profundamente.

Miró al anciano, que tenía el rostro iluminado por el débil resplandor de las tenues luces del cuadro de mandos.

- Disculpe - le dijo -, ¿cómo se llama usted, a todo esto?

- ¿Que cómo me llamo? - dijo el anciano, y la misma tristeza lejana volvió a su rostro. Hizo una pausa y prosiguió: -

- Me llamo... Slartibarfast.

Arthur casi se atraganto.

- ¿Cómo ha dicho? - farfulló.

- Slartibarfast - repitió con calma el anciano.

- ¿Slartibarfast?

El anciano le miró con gravedad.

- Ya te dije que no tenía importancia - comentó.

El aerodeslizador siguió su camino en medio de la noche.





23



Es un hecho importante y conocido que las cosas no siempre son lo que parecen. Por ejemplo, en el planeta Tierra el hombre siempre supuso que era más inteligente que los delfines porque había producido muchas cosas - la rueda, Nueva York, las guerras, etcétera -, mientras que los delfines lo único que habían hecho consistía en juguetear en el agua y divertirse. Pero a la inversa, los delfines siempre creyeron que eran mucho más inteligentes que el hombre, precisamente por las mismas razones.

Curiosamente, los delfines conocían desde tiempo atrás la inminente destrucción del planeta Tierra, y realizaron muchos intentos para advertir del peligro a la humanidad; pero la mayoría de sus comunicaciones se interpretaron mal, considerándose como entretenidas tentativas de jugar al balón o de silbar para que les dieran golosinas, así que finalmente desistieron y dejaron que la Tierra se las arreglara por sí sola, poco antes de la llegada de los vogones. El último mensaje de los delfines se interpretó como un intento sorprendente y complicado de realizar un doble salto mortal hacia atrás pasando a través de un aro mientras silbaban el «Star Spangled Banner», pero en realidad el mensaje era el siguiente:

Hasta luego, y gracias por los pescados.

Efectivamente, en el planeta sólo existía una especie más inteligente que los delfines, y pasaba la mayor parte del tiempo en laboratorios de investigación conductista corriendo en el interior de unas ruedas y llevando a cabo alarmantes, sutiles y elegantes experimentos sobre el hombre. El hecho de que los humanos volvieran a interpretar mal esa relación, correspondía enteramente a los planes de tales criaturas.





24



La pequeña nave se deslizaba silenciosa por la fría oscuridad: un fulgor suave y solitario que surcaba la negra noche magratheana. Viajaba deprisa. El compañero de Arthur parecía sumido en sus propios pensamientos, y cuando en un par de ocasiones trató Arthur de entablar conversación, el anciano se limitó a contestar: preguntándole si estaba cómodo, sin añadir nada más.

Arthur intentó calcular la velocidad a que viajaban, pero la oscuridad exterior era absoluta y carecía de puntos de referencia. La sensación de movimiento era tan suave y ligera, que casi estaba a punto de creer que no se movían en absoluto.

Entonces, un tenue destello de luz apareció en el horizonte y al cabo de unos segundos aumentó tanto de tamaño, que Arthur comprendió que se dirigía hacia ellos a velocidad colosal, y trató de averiguar qué clase de vehículo podría ser. Miró pero no pudo distinguir claramente su forma, y de pronto jadeó alarmado cuando el aerodeslizador se inclinó abruptamente y se precipitó hacia abajo en una trayectoria que seguramente acabaría en colisión. Su velocidad relativa parecía increíble, y Arthur apenas tuvo tiempo de respirar antes de que todo terminara. Lo primero que percibió fue una demencial mancha plateada que parecía rodearle. Volvió la cabeza con brusquedad y vio un pequeño punto negro que desaparecía rápidamente tras ellos, a lo lejos, y tardó varios segundos en comprender lo que había pasado.

Se habían introducido en un túnel excavado en el suelo. La velocidad colosal era la que ellos llevaban en dirección al destello luminoso, que era un agujero inmóvil en el suelo, la embocadura del túnel. La demencial mancha plateada era la pared circular del túnel por donde iban disparados, al parecer, a varios centenares de kilómetros a la hora.

Aterrado, cerré los ojos.

Al cabo de un tiempo que no trató de calcular, sintió una leve disminución de la velocidad, y un poco más tarde comprendió que iban deteniéndose suavemente, poco a poco.

Volvió a abrir los ojos. Aún seguían en el túnel plateado, abriéndose paso, colándose, entre una intrincada red de túneles convergentes. Finalmente se detuvieron en una pequeña cámara de acero ondulado. Allí iban a parar varios túneles y, al otro extremo de la cámara, Arthur vio un ancho círculo de luz suave e irritante. Era molesta porque jugaba malas pasadas a los ojos, era imposible orientarse bien o decir cuán lejos o cerca estaba. Arthur supuso (equivocándose por completo) que sería ultravioleta.

Slartibarfast se dio la vuelta y miró a Arthur con sus graves ojos de anciano.

- Terráqueo - le dijo -, ya estamos en las profundidades de Magrathea.

- ¿Cómo sabía que soy terráqueo? - inquirió Arthur.

- Ya comprenderás estas cosas - respondió amablemente el anciano, que añadió con una leve duda en la voz -: Al menos las verás con mayor claridad que en estos momentos.

Y prosiguió:

- He de advertirte que la cámara a la que estamos a punto de entrar, no existe literalmente en el interior de nuestro planeta. Es un poco... ancha. Vamos a cruzar una puerta y a entrar en un vasto tramo de hiperespacio. Tal vez te inquiete.

Arthur hizo unos ruidos nerviosos.

Slartibarfast tocó un botón y, en un tono que no era muy tranquilizador, añadió:

- A mí me da escalofríos de temor. Agárrate bien.

El vehículo saltó hacia delante, justo por en medio del círculo luminoso, y Arthur tuvo súbitamente una idea bastante clara de lo que era el infinito.

En realidad, no era el infinito. El infinito tiene un aspecto plano y sin interés. Si se mira al cielo nocturno, se atisba el infinito: la distancia es incomprensible y, por tanto, carece de sentido. La cámara en que emergió el aerodeslizador era cualquier cosa menos infinita; sólo era extraordinariamente grande, tanto que daba una impresión mucho más aproximada de infinito que el mismo infinito.

Arthur percibió que sus sentidos giraban y danzaban al viajar a la inmensa velocidad que, según sabía, alcanzaba el areodeslizador; ascendían lentamente por el aire dejando tras ellos la puerta por la que habían pasado como un alfilerazo en el débil resplandor de la pared.

La pared.

La pared desafiaba la imaginación, la atraía y la derrotaba. Era tan pasmosamente larga y alta, que su cima, fondo y costados se desvanecían más allá del alcance de la vista: sólo la impresión de vértigo que daba era capaz de matar a un hombre.

Parecía absolutamente plana. Se hubiera necesitado el equipo de medición láser más perfecto para descubrir que, a medida que subía, hasta el infinito al parecer, a medida que caía vertiginosamente, y a medida que se extendía a cada lado, se iba haciendo curva. Volvía a encontrarse a sí misma a trece segundos-luz. En otras palabras, la pared formaba la parte interior de una esfera hueca con un diámetro de unos cuatro millones y medio de kilómetros y anegada de una luz increíble.

- Bienvenido - dijo Slartibarfast mientras la manchita diminuta que formaba el aerodeslizador, que ahora viajaba a tres veces la velocidad del sonido, avanzaba de manera imperceptible en el espacio sobrecogedor -, bienvenido a la planta de nuestra fábrica.

Arthur miró a su alrededor con una especie de horror maravillado. Colocados delante de ellos, a una distancia que no podía juzgar ni adivinar siquiera, había una serie de suspensiones curiosas, delicadas tracerías de metal y de luz colgaban junto a vagas formas esféricas que flotaban en el espacio.

- Mira - dijo Slartibarfast -, aquí es donde hacemos la mayor parte de nuestros planetas. -

- ¿Quiere decir - dijo Arthur, tratando de encontrar las palabras -, quiere decir que ya van a empezar otra vez?

- ¡No, no! ¡Santo cielo, no! - exclamó el anciano -. No, la Galaxia todavía no es lo suficientemente rica para mantenernos. No, nos han despertado para realizar solamente un encargo extraordinario para unos... clientes muy especiales de otra dimensión. Quizá te interese... allá, a lo lejos, frente a nosotros.

Arthur siguió la dirección del dedo del anciano hasta distinguir el armazón flotante que señalaba. Efectivamente, era la única estructura que manifestaba indicios de actividad, aunque se trataba más de una impresión subliminal que de algo palpable.

Sin embargo, en aquel momento un destello de luz formó un arco en la estructura y mostró con claro relieve los contornos que se formaban en la oscura esfera interior. Contornos que Arthur conocía, formas ásperas y apelmazadas que le resultaban tan familiares corno la configuración de las palabras, que eran parte de los enseres de su mente. Durante unos momentos permaneció en un silencio pasmado mientras las imágenes se agolpaban en su cerebro y trataban de encontrar un sitio donde resolverse y encontrar su sentido.

Parte de su mente le decía que sabía perfectamente lo que estaba buscando y lo que representaban aquellas formas, y otra parte rechazaba con bastante sensatez la admisión de semejante idea, negándose a seguir pensando en tal sentido.

Volvió a surgir el destello, y esta vez no cabía duda.

- La Tierra... - musitó Arthur.

- Bueno, en realidad es la Tierra número Dos - dijo alegremente Slartibarfast -. Estamos haciendo una reproducción de nuestra cianocopia original.

Hubo una pausa.

- ¿Está tratando de decirme - inquirió Arthur con voz lenta y controlada - que ustedes... hicieron originalmente la Tierra?

- Claro que sí - dijo Slartibarfast -. ¿Has ido alguna vez a un sitio que... me parece que se llamaba Noruega?

- No - contesto Arthur -, no he ido nunca.

- Qué lástima - comentó Slartibarfast -, eso fue obra mía. Ganó un premio, ¿sabes? ¡Qué costas tan encantadoras y arrugadas! Lo sentí mucho al enterarme de su destrucción.

- ¡Que lo sintió!

- Sí. Cinco minutos después no me habría importado tanto. Fue un error espantoso.

- ¡Cómo! - exclamó Arthur.

- Los ratones se pusieron furiosos.

- ¡Que los ratones se pusieron furiosos!

- Pues sí - dijo el anciano con voz suave.

- Y me figuro que lo mismo se pondrían los perros, los gatos y los ornitorrincos, pero...

- ¡Ah!, pero ellos no habían pagado para verlo, ¿verdad?

- Mire - dijo Arthur -, ¿no le ahorraría un montón de tiempo si me diera por vencido y me volviese loco ahora mismo?

Durante un rato el aerodeslizador voló en medio de un silencio embarazoso. Luego, el anciano trató pacientemente de dar una explicación.

- Terráqueo, el planeta en el que vivías fue encargado, pagado y gobernado por ratones. Quedó destruido cinco minutos antes de alcanzarse el propósito para el cual se proyectó, y ahora tenemos que construir otro.

Arthur sólo se quedó con una palabra.

- ¿Ratones? - dijo.

- Efectivamente, terráqueo.

- Lo siento, escuche.... ¿estamos hablando de las pequeñas criaturas peludas que tienen una fijación con el queso y ante los cuales las mujeres se subían gritando encima de las mesas en las comedias televisivas a principios de los sesenta?

Slartibarfast tosió cortésmente.

- Terráqueo - dijo -, resulta un poco difícil seguir tu manera de hablar. Recuerda que he estado dormido en el interior de este planeta de Magrathea durante cinco millones de años y no sé mucho de esas comedias televisivas de los primeros sesenta de que me hablas. Mira, esas criaturas que tú llamas ratones, no son enteramente lo que parecen. No son más que la proyección en nuestra dimensión de seres pandimensionales sumamente hiperinteligentes. Todo eso del queso y de los gritos no es más que una fachada.

El anciano hizo una pausa y, con una mueca simpática, prosiguió:

- Me temo que han hecho experimentos con vosotros.

Arthur pensó aquello durante un segundo, y luego se le iluminó el rostro.

- ¡Ah, no! - dijo -. Ya veo el origen del malentendido. No, mire usted, lo que pasó es que nosotros hacíamos experimentos con ellos. Con frecuencia se les utilizaba en investigaciones conductistas, Pavlov y todas esas cosas. De manera que lo que pasó fue que a los ratones se les presentaba todo tipo de pruebas, aprendían a tocar campanillas y a correr por laberintos y cosas así, para luego analizar todas las características del proceso de aprendizaje. Por la observación de su conducta, nosotros aprendíamos todo tipo de cosas sobre la nuestra...

La voz de Arthur se apagó.

- Es de admirar... - dijo Slartibarfast - semejante sutileza.

- ¿Cómo? - dijo Arthur.

- Qué cosa mejor para ocultar su verdadera naturaleza, para guiar mejor vuestras ideas: correr de pronto por el lado erróneo de un laberinto, comer el trozo equivocado de queso, caer repentinamente muertos de mixomatosis...; si eso se calcula adecuadamente, el efecto acumulativo es enorme.

Hizo una pausa para causar efecto.

- Mira, terráqueo, son seres pandimensionales realmente listos y especialmente hiperinteligentes. Vuestro planeta y vuestra gente han formado la matriz de un ordenador orgánico que realizaba un programa de investigación de diez millones de años... Permite que te cuente toda la historia. Llevará un poco de tiempo.

- El tiempo - dijo débilmente Arthur - no suele ser uno de mis problemas.





25



Desde luego, existen muchos problemas relacionados con la vida, entre los cuales algunos de los más famosos son: ¿Por qué nacemos? ¿Por qué morimos? ¿Por qué queremos pasar la mayor parte de la existencia llevando relojes de lectura directa?

Hace muchísimos millones de anos, una raza de seres pandimensionales hiperinteligentes (cuya manifestación física en su propio universo pandimensional no es diferente a la nuestra) quedó tan harta de la continua discusión sobre el sentido de la vida, que interrumpieron su pasatiempo preferido de criquet ultrabrockiano (un curioso juego que incluía golpear a la gente de improviso, sin razón aparente alguna, y luego salir corriendo) y decidieron sentarse a resolver sus problemas de una vez para siempre.

Con ese fin construyeron un ordenador estupendo que era tan sumamente inteligente, que incluso antes de que se conectaran sus bancos de datos empezó por Pienso, luego existo, y llegó hasta inferir la existencia del pudin de arroz y del impuesto sobre la renta antes de que alguien lograra desconectarlo.

Era del tamaño de una ciudad pequeña.

Su consola principal estaba instalada en un despacho de dirección de un modelo especial, montada sobre un enorme escritorio de la ultracaoba más fina con el tablero tapizado de lujoso cuero ultrarrojo. La alfombra oscura era discretamente suntuosa; había plantas exóticas y elegantes grabados de los programadores principales del ordenador y de sus familias generosamente desplegados por la habitación, y ventanas magníficas daban a un patio público bordeado de árboles.

El día de la Gran Conexión, dos programadores sobriamente vestidos llegaron con sus portafolios y se les hizo pasar discretamente al despacho. Eran conscientes de que aquel día representaban a toda su raza en su momento más álgido, pero se condujeron con calma y tranquilidad, se sentaron deferentemente al escritorio, abrieron los portafolios y sacaron sus libretas de notas encuadernadas en cuero.

Se llamaban Lunkwill y Fook.

Durante unos momentos siguieron sentados en un silencio respetuoso, y luego, tras intercambiar una tranquila mirada con Fook, Lunkwill se inclinó hacia delante y tocó un pequeño panel negro.

Un zumbido de lo más tenue indicó que el enorme ordenador había entrado en total actividad. Tras una pausa, les hablo con una voz resonante y profunda.

- ¿Cuál es esa gran tarea para la cual yo, Pensamiento Profundo, el segundo ordenador más grande del Universo del Tiempo, he sido creado? - les dijo.

Lunkwill y Fook se miraron sorprendidos.

- Tu tarea, Ordenador... - empezó a decir Fook.

- No, espera un momento, eso no está bien - dijo Lunkwill inquieto -. Hemos proyectado expresamente este ordenador para que sea el primero de todos, y no nos conformaremos con el segundo. Pensamiento Profundo - se dirigió al ordenador -, ¿no eres tal como te proyectamos, el más grande, el más potente ordenador de todos los tiempos?

- Me he descrito como el segundo más grande - entonó Pensamiento Profundo -, y eso es lo que soy.

Los dos programadores cruzaron otra mirada de preocupación. Lunkwill carraspeo.

- Debe haber algún error - dijo -. ¿No eres más grande que el ordenador Milliard Gargantusabio de Maximégalon, que puede contar todos los átomos de una estrella en un milisegundo?

- ¿Nfilliard Gargantusabio? - dijo Pensamiento Profundo con abierto desdén -. Un simple ábaco; ni lo menciones.

- ¿Y acaso no eres - le dijo Fook, inclinándose ansiosamente hacia delante - mejor analista que el Pensador de la Estrella Googlepex en la Séptima Galaxia de la Luz y del Ingenio, que puede calcular la trayectoria de cada partícula de polvo de una tormenta de arena de cinco semanas de Dangrabad Beta?

- ¿Una tormenta de arena de cinco semanas? - dijo altivamente Pensamiento Profundo -. ¿Y me preguntas eso a mí, que he examinado hasta los vectores de los átomos de la Gran Explosión? No me molestéis con cosas de calculadora de bolsillo.

Durante un rato, los dos programadores guardaron un incómodo silencio. Luego, Lunkwill volvió a inclinarse hacia delante y dijo:

- Pero ¿es que no eres un argumentista más temible que el gran Polemista Neutrón Omnicognaticio Hiperbólico de Ciceronicus 12, el Mágico e Infatigable?

El gran Polemista Neutrón Omnicognaticio Hiperbólico - dijo Pensamiento Profundo, alargando las erres - podría dejar sin patas a un megaburro arcturiano a base de charla, pero sólo yo podría persuadirle para que se fuera después a dar un paseo.

- Entonces, ¿cuál es el problema? - le preguntó Fook.

- No hay ningún problema - afirmó Pensamiento Profundo con tono magnífico y resonante -. Sencillamente, soy el segundo ordenador más grande del Universo del Espacio y del Tiempo.

- Pero... ¿el segundo? - insistió Lunkwill -. ¿Por qué afirmas ser el segundo? Seguro que no pensarás en el Multicorticoide Perpicutrón Titán Muller, ¿verdad? O en el Ponderamático. O en el...

Luces desdeñosas salpicaron la consola del ordenador.

- Yo no gasto ni una sola unidad de pensamiento en esos papanatas cibernéticos! - tronó -. ¡Yo sólo hablo del ordenador que me sucederá!

Fook estaba perdiendo la paciencia. Apartó a un lado la libreta de notas y murmuró:

- Me parece que la cosa se está poniendo innecesariamente mesiánica.

- Tú no sabes nada del tiempo futuro - sentenció Pensamiento Profundo -, pero con mi prolífico sistema de circuitos Yo puedo navegar por las infinitas corrientes de las probabilidades futuras y ver que un día llegará un ordenador cuyos parámetros de funcionamiento no soy digno de calcular, pero que en definitiva será mi destino proyectar.

Fook exhaló un hondo suspiro y miró a Lunkwill. - ¿Podemos proseguir y hacerle la pregunta? - inquirió.

Lunkwill le hizo serías de que esperara.

- ¿De qué ordenador hablas? - preguntó.

- No hablaré más de él por el momento - dijo Pensamiento Profundo -. Y ahora, decidme qué otra cosa queréis de mis funciones.

Los programadores se miraron y se encogieron de hombros. Fook se dominó y habló.

- ¡Oh, ordenador Pensamiento Profundo! La tarea para la que te hemos proyectado es la siguiente: Queremos que nos digas... - hizo una pausa - ¡la Respuesta!

- ¿La Respuesta? - repitió Pensamiento Profundo -. ¿La Respuesta a qué?

- ¡A la Vida! - le apremió Fook.

- ¡Al Universo! - exclamó Lunkwill.

- ¡A Todo! - dijeron ambos a coro.

Pensamiento Profundo hizo una breve pausa para reflexionar.

- Difícil - dijo al fin.

- Pero, ¿puedes darla?

- Sí - dijo Pensamiento Profundo -, puedo darla.

De nuevo se produjo una pausa significativa.

- ¿Existe la respuesta? - inquirió Fook, jadeando de emoción.

- ¿Una respuesta sencilla? - añadió Lunkwill.

- Sí - respondió Pensamiento Profundo -. A la Vida, al Universo y a Todo. Hay una respuesta. Pero - añadió - tengo que pensarla.

Un alboroto repentino destruyó la emoción del momento: la puerta se abrió de golpe y dos hombres furiosos, que llevaban las túnicas de azul desteñido y las bandas de la Universidad de Cruxwan, irrumpieron en la habitación, apartando a empujones a los ineficaces lacayos que trataban de impedirles el paso.

- ¡Exigimos admisión! - gritó el más joven de los intrusos, dando un codazo en la garganta a una secretaria guapa Y joven.

- ¡Vamos! ¡No podéis dejarnos fuera! - gritó el de más edad, echando a empujones por la puerta a un programador subalterno.

- ¡Exigimos que no podéis dejarnos fuera! - chilló el más joven, aunque ya estaba dentro de la habitación y no se hacían más intentos de detenerlo.

- ¿Quiénes sois? - preguntó Lunkwill irritado, levantándose de su asiento -. ¿Qué queréis?

- ¡Yo soy Majikthise! - anunció el de más edad.

- ¡Y yo exijo que soy Vroomfondel! - gritó el más joven.

- Vale - dijo Majikthise volviéndose hada Vroomfondel con furia y explicándole -: No es necesario que exijas eso.

- ¡De acuerdo! - aulló Vroomfondel, dando un puñetazo en un escritorio -. ¡Soy Vroomfondel, y eso tío es una exigencia, sino un hecho incontrovertible! ¡Lo que nosotros exigimos son hechos incontrovertibles!

- ¡No, no es eso! - exclamó airadamente Majikthise -. ¡Eso es precisamente lo que no exigimos!

- ¡No exigimos hechos incontrovertibles! - gritó Vroomfondel, sin casi detenerse a tomar aliento -. ¡Lo que exigimos es una total ausencia de hechos incontrovertibles! ¡Exijo que yo sea o no sea Vroomfondel!

- Pero ¿qué demonios sois vosotros? - exclamó Fook, ofendido.

- Nosotros - anunció Majikthise somos filósofos.

- Aunque quizá no lo seamos - añadió Vroomfondel, moviendo un dedo en señal de advertencia a los programadores.

- Sí, lo somos - insistió Majikthise -. Estamos precisamente aquí en representación de la Unión Amalgamada de Filósofos, Sabios, Luminarias y Otras Personas Pensantes, ¡y queremos que se desconecte esa máquina ahora mismo!

- ¿Cuál es el problema? - inquirió Lunkwill.

- Te diré cuál es el problema, compañero - dijo Majikthise - ¡demarcación, ése es el problema!

- ¡Exigimos - gritó Vroomfondel - que la demarcación pueda o no pueda ser el problema!

- Dejad que las máquinas sigan haciendo sumas - advirtió Majikthise -, y nosotros nos ocuparemos de las verdades eternas, muchas gracias. Si queréis comprobar vuestra situación legal, hacedlo, compañeros. Según la ley, la Búsqueda de la Verdad Ultima es, con toda claridad, la prerrogativa inalienable de los obreros pensadores. Si cualquier máquina puñetera va y la encuentra, nosotros nos quedamos inmediatamente sin trabajo, ¿verdad? ¿Qué sentido tiene que nosotros nos quedemos levantados casi toda la noche discutiendo la existencia de Dios, si esa máquina se pone a funcionar y os da su puñetero número de teléfono a la mañana siguiente?

- ¡Eso es - aulló Vroomfondel -, exigimos áreas rígidamente definidas de duda y de incertidumbre!

De pronto, una voz atronadora retumbó por la habitación.

- ¿Podría hacer yo una observación a esa cuestión? - inquirió Pensamiento Profundo.

- ¡Iremos a la huelga! - gritó Vroomfondel.

- ¡Eso es! - convino Majikthise -. ¡Tendréis que véroslas con una huelga nacional de Filósofos!

El zumbido que había en la habitación se incremento repentinamente cuando varias unidades auxiliares de los tonos graves, montadas en altavoces sobriamente labrados y barnizados, entra ron en funcionamiento por toda la habitación para dar más potencia a la voz de Pensamiento Profundo.

- Lo único que quería decir - bramó el ordenador - es que en estos momentos mis circuitos están irrevocablemente ocupados en calcular la respuesta a la Pregunta Ultima de la Vida, del Universo y de Todo - hizo una pausa y se cercioró de que todos le atendían antes de proseguir en voz más baja -: Pero tardaré un poco en desarrollar el programa.

Fook miró impaciente su reloj.

- ¿Cuánto? - preguntó.

- Siete millones y medio de años - contesto Pensamiento Profundo.

Lunkwill y Fook se miraron y parpadearon.

- ¡Siete millones y medio de años...! - gritaron a coro.

- Sí - exclamó Pensamiento Profundo -, he dicho que tenía que pensarlo, ¿no es así? Y me parece que desarrollar un programa semejante puede crear una enorme cantidad de publicidad popular para toda el área de la filosofía en general. Todo el mundo elaborará sus propias teorías acerca de cuál será la respuesta que al fin daré, ¿y quién mejor que vosotros para capitalizar el mercado de los medios de comunicación? Mientras sigáis en desacuerdo violento entre vosotros y os destrocéis mutuamente en periódicos sensacionalistas, y en la medida en que dispongáis de agentes inteligentes, podréis continuar viviendo del cuento hasta que os muráis. ¿Qué os parece?

Los dos filósofos lo miraron boquiabiertos.

- ¡Caray! - exclamó Majikthise -. ¡Eso es lo que yo llamo pensar! Oye, Vroomfondel, ¿por qué no hemos pensado nunca en eso?

- No lo sé - respondió Vroomfondel con un susurro reverente -, creo que nuestros cerebros deben estar sobreenterados, Majikthise.

Y diciendo esto, dieron media vuelta, salieron de la habitación y adoptaron un tren de vida que superó sus sueños más ambiciosos.





26



- Sí, es algo muy provechoso - comentó Arthur, después de que Slartibarfast le contara los puntos más sobresalientes de esta historia -, pero no entiendo qué tiene que ver todo eso con la Tierra, los ratones y lo demás.

- Esta no es más que la mitad de la historia, terráqueo - le advirtió el anciano -. Si quieres saber lo que ocurrió siete millones y medio de años después, en el gran día de la Respuesta, permíteme invitarte a mi despacho, donde podrás observar por ti mismo los acontecimientos en nuestras grabaciones en Sensocine. Es decir, si no quieres dar un paseo rápido por la superficie de la Nueva Tierra. Me temo que está a medio terminar; aún no hemos acabado de enterrar en la corteza los esqueletos de los dinosaurios artificiales, y luego tenemos que poner los períodos Terciario y Cuaternario de la Era Cenozoica, y...

- No, gracias - dijo Arthur -, no sería lo mismo.

- No, no sería igual - convino Slartibarfast, virando en redondo el aerodeslizador y poniendo rumbo de nuevo hacia la pasmosa pared.





27



El despacho de Slartibarfast era un revoltijo absoluto, como los resultados de una explosión en una biblioteca pública. Cuando entraron, el anciano frunció el ceño.

- Una desgracia tremenda - explicó -; saltó un diodo en uno de los ordenadores de mantenimiento vital. Cuando tratamos de revivir a nuestro personal de limpieza, descubrimos que habían estado muertos desde hacía casi treinta mil años. ¿Quién va a retirar los cadáveres?, eso es lo que quiero saber. Oye, ¿por qué no te sientas ahí y dejas que te conecte?

Hizo serías a Arthur para que se sentara en un sillón que parecía hecho del costillar de un estegosaurio.

- Está hecho del costillar de un estegosaurio - explicó el anciano mientras iba de un lado para otro acarreando instrumentos y recogiendo trocitos de alambre de debajo de tambaleantes montones de papel.

- Toma - le dijo a Arthur, pasándole un par de alambres pelados en los extremos.

En el momento en que Arthur los cogió, un pájaro voló derecho hacia él.

Se encontró suspendido en el aire y completamente invisible a sí mismo. Bajo él vio la plaza de una ciudad bordeada de árboles, y en torno a ella, hasta donde abarcaba su mirada, había blancos edificios de cemento de amplia y elegante estructura, pero algo dañados por el paso del tiempo: muchos estaban agrietados y manchados de lluvia. Sin embargo, brillaba el sol, una brisa fresca danzaba ligeramente entre los árboles, y la extraña sensación de que todos los edificios estuvieran canturreando se debía, probablemente, al hecho de que la plaza y las calles de alrededor bullían de gente animada y alegre. En algún sitio tocaba una orquesta, banderas de brillantes colores ondeaban con la brisa.y el espíritu de carnaval flotaba en el aire.

Arthur se sintió muy solo colgado en el aire por encima de todo aquello sin siquiera tener un cuerpo que albergara su nombre, pero antes de que tuviera tiempo de pensar en ello, una voz resonó en la plaza llamando la atención de todo el mundo.

Un hombre, de pie sobre un estrado vivamente engalanado delante de un edificio que dominaba la plaza, se dirigía a la multitud a través de un Tannoy.

- ¡Oh, gentes que esperáis a la sombra de Pensamiento Profundo! - gritó -. ¡Honorables descendientes de Vroomfondel y de Majikthise, los Sabios más Grandes y Realmente Interesantes que el Universo ha conocido jamás.... el Tiempo de Espera ha terminado!

La multitud estalló en vítores desenfrenados. Tremolaron banderas y gallardetes; se oyeron silbidos agudos. Las calles más estrechas parecían ciempiés vueltos de espaldas y agitando frenéticamente las patas en el aire.

- ¡Nuestra raza ha esperado siete millones y medio de años este Gran Día Optimista e Iluminador! - gritó el dirigente de los vítores -. ¡El Día de la Respuesta!

La extática multitud rompió en hurras.

- Nunca más - gritó el hombre, nunca más volveremos a levantarnos por la mañana preguntándonos: ¿Quién soy? ¿Qué sentido tiene mi vida? ¿Tiene alguna importancia, cósmicamente hablando, si no me levanto para ir a trabajar? ¡Porque hoy, finalmente, conoceremos, de una vez por todas, la lisa y llana respuesta a todos esos problemillas inoportunos de la Vida, del Universo y de Todo!

Cuando la multitud aclamaba una vez más, Arthur se encontró deslizándose por el aire y bajando hacia una de las magníficas ventanas del primer piso del edificio que se levantaba detrás del estrado donde el orador se dirigía a la multitud.

Sufrió un momento de pánico al pasar por la ventana, pero lo olvidó un par de segundos después al descubrir que, al parecer, había atravesado el cristal sin tocarlo.

Ninguno de los que estaban en la habitación notó su curiosa aparición, lo que no es de extrañar si se piensa que no estaba allí. Comenzó a comprender que toda aquella experiencia no era más que una proyección grabada que dejaba por los suelos a una película de setenta milímetros y seis pistas.

La habitación se parecía bastante a la descripción de Slartibarfast. La habían cuidado bien durante siete millones y medio de años, y cada cien años la habían limpiado con regularidad. El escritorio de ultracaoba estaba un poco gastado en los bordes, la alfombra ya estaba un poco desvaída, pero el ancho terminal del ordenador descansaba con brillante magnificencia en la tapicería de cuero de la mesa, tan reluciente como si se hubiera construido el día anterior.

Dos hombres severamente vestidos se sentaban con gravedad ante la terminal, esperando.

- Casi ha llegado la hora - dijo uno de ellos, y Arthur se sorprendió al ver que una palabra se materializaba en aire, justo al lado del cuello de aquel hombre. Era la palabra LOONQUAWL, y destelló un par de veces antes de disiparse de nuevo. Antes de que Arthur pudiera asimilarlo, el otro hombre habló y la palabra PHOUCHG apareció junto a su garganta.

- Hace setenta y cinco mil generaciones, nuestros antepasados pusieron en marcha este programa - dijo el segundo hombre -, y en todo ese tiempo nosotros seremos los primeros en oír las palabras del ordenador.

- Es una perspectiva pavorosa, Phouchg - convino el primer hombre, y Arthur se dio cuenta de repente que estaba viendo una película con subtítulos.

- ¡Somos nosotros quienes oiremos - dijo Phouchg - la respuesta a la gran pregunta de la vida!

- ¡Chsss! - dijo Loonquawl con un suave gesto -. ¡Creo que Pensamiento Profundo se dispone a hablar!

Hubo un expectante momento de pausa mientras los paneles de la parte delantera de la consola empezaban a despertarse lentamente. Comenzaron a encenderse y a apagarse luces de prueba que pronto funcionaron de modo continuo. Un canturreo leve y suave se oyó por el canal de comunicación.

- Buenos días - dijo al fin Pensamiento Profundo.

- Hmmm... Buenos días, Pensamiento Profundo - dijo nerviosamente Loonquawl -, ¿tienes... hmmm, es decir...

- ¿Una respuesta que daros? - le interrumpió Pensamiento Profundo en tono majestuoso -. Sí, la tengo.

Los dos hombres temblaron de expectación. Su espera no había sido en vano.

- ¿De veras existe? - jadeó Phouchg.

- Existe de veras - le confirmó Pensamiento Profundo.

- ¿A todo? ¿A la gran pregunta de la Vida, del Universo y de Todo?

- Sí.

Los dos hombres estaban listos para aquel momento, se habían preparado durante toda la vida; se les escogió al nacer para que presenciaran la respuesta, pero aun así jadeaban y se retorcían como criaturas nerviosas.

- ¿Y estás dispuesto a dárnosla? - le apremió Loonquawl.

- Lo estoy.

- ¿Ahora mismo?

. Ahora mismo - contesto Pensamiento Profundo.

Ambos se pasaron la lengua por los labios secos.

- Aunque no creo - añadió Pensamiento Profundo - que vaya a gustaros.

- ¡No importa! - exclamó Phouchg -. ¡Tenemos que saberla! ¡Ahora mismo!

- ¿Ahora mismo? - inquirió Pensamiento Profundo.

- ¡Sí! Ahora mismo...

- Muy bien - dijo el ordenador, volviendo a guardar silencio.

- ¡Del Universo...! - exclamó Loonquawl. Los dos hombres se agitaron inquietos. La tensión era insoportable.

- ¡Y de Todo...!

- En serio, no os va a gustar - observó Pensamiento Profundo.

- ¡Dínosla!

- De acuerdo - dijo Pensamiento Profundo -. La Respuesta a la Gran Pregunta...

- ¡Sí...!

- de la Vida, del Universo y de Todo... - dijo Pensamiento Profundo.

- ¡Sí...!

- Es - dijo Pensamiento Profundo, haciendo una pausa.

- ¡Sí!

- Es...

- iii ¿Sí...?!!!

- Cuarenta y dos - dijo Pensamiento Profundo, con calma y majestad infinitas.





28



Pasó largo tiempo antes de que hablara alguien.

Con el rabillo del ojo, Phouchg veía los expectantes rostros de la gente que aguardaba en la plaza.

- Nos van a linchar, ¿verdad? - susurró.

- Era una misión difícil - dijo Pensamiento Profundo con voz suave.

- ¡Cuarenta y dos! - chilló Loonquawl -. ¿Eso es todo lo que tienes que decirnos después de siete millones y medio de años de trabajo?

- Lo he comprobado con mucho cuidado - manifestó el ordenador -, y ésa es exactamente la respuesta. Para ser franco con vosotros, creo que el problema consiste en que nunca habéis sabido realmente cuál es la pregunta.

- ¡Pero se trata de la Gran Pregunta! ¡La Cuestión Ultima de la Vida, del Universo y de Todo! - aulló Loonquawl.

- Sí - convino Pensamiento Profundo, con el aire del que soporta bien a los estúpidos -, pero ¿cuál es realmente?

Un lento silencio lleno de estupor fue apoderándose de los dos hombres, que se miraron mutuamente tras apartar la vista del ordenador.

- Pues ya lo sabes, de Todo..., Todo... - sugirió débilmente Phouchg.

- ¡Exactamente! - sentenció Pensamiento Profundo -. De manera que, en cuanto sepáis cuál es realmente la pregunta, sabréis cuál es la respuesta.

- ¡Qué tremendo! - murmuró Phouchg, tirando a un lado su cuaderno de notas y limpiándose una lágrima diminuta.

- De acuerdo, de acuerdo - dijo Loonquawl -. Mira, ¿no puedes decirnos la pregunta?

- ¿La Cuestión Ultima?

- Sí.

- ¿De la Vida, del Universo y de Todo?

- ¡Sí!

Pensamiento Profundo meditó un momento.

- Difícil - comentó.

- Pero, ¿puedes decírnosla? - gritó Loonquawl.

Pensamiento Profundo meditó sobre ello otro largo momento.

- No - dijo al fin con voz firme.

Los dos hombres se derrumbaron desesperados en sus asientos.

- Pero os diré quién puede hacerlo - dijo Pensamiento Profundo.

Ambos levantaron bruscamente la vista.

- ¿Quién? ¡Dínoslo!

De pronto, Arthur empezó a sentir que su cráneo, en apariencia inexistente, empezaba a hormiguear mientras él se movía despacio, pero de modo inexorable, hacia la consola, aunque sólo se trataba, según imaginó, de un dramático zoom realizado por quienquiera que hubiese filmado el acontecimiento.

- No hablo sino del ordenador que me sucederá - entonó Pensamiento Profundo, mientras su voz recobraba sus acostumbrados tonos declamatorios -. Un ordenador cuyos parámetros funcionales no soy digno de calcular; y sin embargo yo lo proyectaré para vosotros. Un ordenador que podrá calcular la Pregunta de la Respuesta Ultima, un ordenador de tan infinita y sutil complejidad, que la misma vida orgánica formará parte de su matriz funcional. ¡Y hasta vosotros adoptaréis formas nuevas para introduciros en el ordenador y conducir su programa de diez mirones de años! ¡Sí! Os proyectaré ese ordenador. Y también le daré un nombre. Se llamará... la Tierra.

Phouchg miró boquiabierto a Pensamiento Profundo.

- ¡Qué nombre tan insípido! - comentó, y grandes incisiones aparecieron a todo lo largo de su cuerpo. De pronto, Loonquawl sufrió unos cortes horrendos procedentes de ninguna parte. La consola del ordenador se llenó de manchas y de grietas, las paredes oscilaron y se derrumbaron y la habitación se precipitó hacia arriba, contra el techo...

Slartibarfast estaba de pie frente a Arthur, sosteniendo los dos alambres.

- Fin de la cinta - explicó.





29



- iZaphod! i Despierta!

- ¿Eemmmmmhhhheerrrrr?

- Venga, vamos, despierta.

- Déjame hacer una cosa que se me da bien, ¿quieres? - murmuró Zaphod, dándole la espalda a quien le hablaba y volviéndose a dormir.

- ¿Quieres que te dé una patada? - le dijo Ford.

- ¿Y eso te causaría mucho placer? - replicó débilmente Zaphod.

- No.

- A mí tampoco. Así que no tendría sentido. Deja de fastidiarme - Zaphod se hizo un ovillo.

- Ha recibido doble dosis de gas - dijo Trillian, mirándolo -: dos tragos.

- Y dejad de hablar - dijo Zaphod -, ya resulta bastante difícil tratar de dormir. ¿Qué pasa con el suelo? Está todo duro y frío.

- Es oro - le explicó Ford.

Con un pasmoso movimiento de ballet, Zaphod se puso en pie y empezó a otear el horizonte, porque hasta aquella línea se extendía el suelo áureo en todas direcciones, macizo y de una suavidad perfecta. Relucía como..., es imposible decir cómo relucía porque en el Universo nada existe que reluzca exactamente como un planeta de oro macizo.

- ¿Quién ha puesto ahí todo eso? - gritó Zaphod, con los ojos en blanco.

- No te excites - le aconsejó Ford -. Sólo es un catálogo.

- ¿Un qué?

- Un catálogo - le explicó Trillian -, una ilusión.

- ¿Cómo podéis decir eso? - gritó Zaphod, cayendo a gatas y mirando fijamente al suelo.

Lo golpeó y lo raspó. Era muy sólido y muy suave y ligero, podía hacerle marcas con las uñas. Era muy rubio y brillante, y cuando respiró sobre él, su aliento se evaporó de esa manera tan extraña y especial en que el aliento se evapora sobre el oro macizo.

- Trillian y yo hace rato que recuperamos el sentido - le dijo Ford -. Gritamos y chillamos hasta que vino alguien, y luego seguimos gritando y chillando hasta que nos trajeron comida y nos introdujeron en el catálogo de planetas para tenernos ocupados hasta que estuvieran preparados para atendernos. Todo esto es una grabación en Sensocine.

Zaphod lo miró con rencor.

- ¡Mierda! - exclamó -. ¿Y me despiertas de mi sueño perfecto para mostrarme el de otro?

Se sentó resoplando.

- ¿Qué es esa serie de valles de allá? - preguntó.

- El contraste - le explicó Ford -. Lo hemos visto.

- No te hemos despertado antes - le dijo Trillian -. El último planeta estaba lleno de peces hasta la rodilla.

- ¿Peces?

- A cierta gente le gustan las cosas más raras.

- Y antes de eso - terció Ford - tuvimos platino. Un poco soso. Pero pensamos que te gustaría ver éste.

Hacia donde mirasen, mares luminosos destellaban con una sólida llamarada.

- Muy bonito - comentó Zaphod con aire petulante.

En el cielo apareció un enorme número verde de catálogo. Osciló y cambió, y cuando volvieron a mirar, el panorama también era diferente.

- ¡Uf! - dijeron a coro.

El mar era púrpura. La playa en la que se encontraban se componía de guijarros amarillos y verdes: gemas tremendamente preciosas, podría asegurarse. A lo lejos, las crestas rojas de las montañas eran suaves y onduladas, Más cerca, se levantaba una mesa de playa con un escarolado parasol malva y borlas plateadas.

En el cielo apareció un letrero enorme que sustituía al número de catálogo: Decía: Cualesquiera que sean tus gustos, Magrathea puede complacerte. No somos orgullosos.

Y quinientas mujeres completamente desnudas cayeron del cielo en paracaídas.

Al cabo de un momento la escena se desvaneció, dejándolos en una pradera primaveral llena de vacas.

- ¡Uf! - exclamó Zaphod -. ¡Mis cerebros!

- ¿Quieres hablar de ello? - le dijo Ford.

- Sí, muy bien - aceptó Zaphod, y los tres se sentaron ignorando las escenas que surgían y se disipaban a su alrededor.

- Esto es lo que me figuro - empezó a decir Zaphod -. Sea lo que sea lo que le ha ocurrido a mi mente, lo he conseguido. Y lo he logrado de un modo que no podrían detectar las pantallas de prueba del Gobierno. Y yo no debía saber nada al respecto. Qué locura, ¿verdad?

Los otros dos asintieron con la cabeza.

- De manera que me pregunto: ¿qué es tan secreto para que yo no pueda decirle a nadie que lo sé, ni siquiera al Gobierno Galáctico, ni a mí mismo? La respuesta es: no lo sé. Es evidente. Pero he relacionado unas cuantas cosas y empiezo a adivinar. ¿Cuándo decidí presentarme a la Presidencia? Poco después de la muerte del presidente Yooden Vranx. ¿Te acuerdas de Yooden, Ford?

- Sí - dijo Ford -, aquel sujeto que conocimos de muchachos, el capitán arcturiano. Tenía gracia. Nos dio castañas cuando asaltaste su megavión. Decía que eras el chico más impresionante que había conocido.

- ¿Qué es todo eso? - preguntó Trillian.

- Historia antigua - le contestó Ford -, de cuando éramos muchachos en Betelgeuse. Los megaviones arcturianos llevaban la mayor parte de su voluminosa carga entre el Centro Galáctico y las regiones periféricas. Los exploradores comerciales de Betelgeuse descubrían los mercados y los arcturianos los abastecían. Había muchas dificultades con los piratas del espacio antes de que los aniquilaran en las guerras Dordellis, y los megaviones tenían que dotarse de los escudos defensivos más fantásticos conocidos por la ciencia galáctica. Eran naves enormes, realmente descomunales. Cuando entraban en la órbita de un planeta eclipsaban al sol.

»Un día, el joven Zaphod decidió atacar uno con una scooter de tres propulsores a chorro proyectada para trabajar en la estratosfera. No era más que un crío. Le dije que lo olvidara, que era el asunto más descabellado que había oído jamás. Yo lo acompañé en la expedición, porque había apostado un buen dinero a que no lo haría, y no quería que volviese con pruebas amañadas. ¿Y qué ocurrió? Subimos a su tripropulsor, que él había preparado convirtiéndolo en algo completamente distinto, recorrimos tres parsecs en cosa de semanas, entramos todavía no sé cómo en un megavión, avanzamos hacia el puente blandiendo pistolas de juguete y pedimos castañas. No he visto cosa más absurda. Perdí un año de dinero para gastos. ¿Y para qué? Para castañas.»

- El capitán era un tipo realmente impresionante, Yooden Vranx - dijo Zaphod -. Nos dio comida, alcohol, género de las partes más extrañas de la Galaxia, y montones de castañas, por supuesto, y nos lo pasamos increíblemente bien. Luego nos teletransportó. Al ala de máxima seguridad de la cárcel estatal de Betelgeuse. Era un tipo excelente. Llegó a ser Presidente de la Galaxia.

Zaphod hizo una pausa.

En aquellos momentos, la escena que les envolvía se llenó de oscuridad. Una niebla negra se levantaba a su alrededor y unas formas pesadas se movían furtivamente entre las sombras. De cuando en cuando rasgaban el aire los ruidos que unos seres ilusorios hacían al matar a otros seres ilusorios. Es probable que a bastante gente le hubiera gustado esa clase de cosas hasta el punto de encargarlas por una suma de dinero.

- Ford - dijo Zaphod en voz baja.

- Justo antes de morir, Yooden vino a verme.

- ¿Cómo? Nunca me lo has dicho.

- No.

- ¿Qué te dijo? ¿Para qué fue a verte?

- Me contó lo del Corazón de Oro. La idea de que yo lo robara se le ocurrió a él.

- ¿A él?

- Sí - dijo Zaphod -, y la única posibilidad de robarlo era en la ceremonia de botadura.

Ford lo miró un momento, boquiabierto de asombro, y luego soltó una estrepitosa carcajada.

- ¿Quieres decirme que te presentaste a la Presidencia de la Galaxia sólo para robar esa nave?

- Eso es - admitió Zaphod, con la especie de sonrisa que hace que a mucha gente se la encierre en una habitación de paredes acolchadas.

- Pero ¿por qué? - le preguntó Ford -. ¿Por qué era tan importante poseerla?

- No lo sé - respondió Zaphod -, creo que si supiera conscientemente por qué era tan importante y para qué la necesitaba, se habría proyectado en las pantallas de las pruebas cerebrales y no las habría pasado. Creo que Yooden me contó un montón de cosas que aún siguen bloqueadas.

- De modo que crees que te hiciste un lío en tu propio cerebro como resultado de la conversación que Yooden mantuvo contigo...

- Tenía una endiablada capacidad de convicción.

- Sí, pero Zaphod, viejo amigo, es preciso que cuides de ti mismo, ¿sabes?

Zaphod se encogió de hombros.

- ¿No tienes ninguna idea de las razones de todo esto? - le preguntó Ford.

Zaphod lo pensó mucho y pareció sentir dudas.

- No - dijo al fin -, me parece que no voy a permitirme descubrir ninguno de mis secretos. Sin embargo - añadió, tras pensarlo un poco más -, lo comprendo. No confiaría en mí mismo ni para escupir a una rata.

Un momento después, el último planeta del catálogo desapareció bajo sus plantas y el mundo real volvió a aparecer.

Estaban sentados en una lujosa sala de espera llena de mesas con tablero de cristal y premios de proyectos.

Un magratheano de gran talla estaba en pie delante de ellos.

- Los ratones os verán ahora - les dijo.





30



- Así que ahí lo tienes - dijo Slartibarfast, haciendo un intento débil y superficial de ordenar el asombroso revoltijo de su despacho. Cogió una hoja de papel de un montón, pero luego no se le ocurrió ningún otro sitio para ponerla, de manera que volvió a depositarla encima del montón original, que se derrumbó en seguida -. Pensamiento Profundo proyectó la Tierra, nosotros la construimos y vosotros la habitasteis.

- Y los vogones llegaron y la destruyeron cinco minutos antes de que concluyera el programa - añadió Arthur, no sin amargura.

- Sí - dijo el anciano, haciendo una pausa para mirar desalentado por la habitación -. Diez millones de años de planificación y de trabajo echados a perder como si nada. Diez millones de años, terráqueo... ¿Te imaginas un período de tiempo semejante? En ese tiempo, una civilización galáctica podría desarrollarse cinco veces a partir de un simple gusano. Echados a perder.

Hizo una pausa.

- Bueno, para ti eso es burocracia - añadió.

- Mire usted - dijo Arthur con aire pensativo -, todo esto explica un montón de cosas. Durante toda mi vida he tenido la sensación extraña e inexplicable de que en el mundo estaba pasando algo importante, incluso siniestro, y que nadie iba a decirme de qué se trataba.

- No - dijo el anciano -, eso no es más que paranoia absolutamente normal. Todo el mundo la tiene en el Universo.

- ¿Todo el mundo? - repitió Arthur -. ¡pues si todo el mundo la tiene, quizá posea algún sentido! Tal vez en algún sitio, fuera del Universo que conocemos...

- Quizá. ¿A quién le importa? - dijo Slartibarfast antes de que Arthur se emocionara demasiado, y prosiguió -: Tal vez esté viejo y cansado, pero siempre he pensado que las posibilidades de descubrir lo que realmente pasa son tan absurdamente remotas, que lo único que puede hacerse es decir: olvídalo y manténte ocupado. Fíjate en mí: yo proyecto líneas costeras. Me dieron un premio por Noruega.

Revolvió entre un montón de despojos y sacó un gran bloque de perspex y un modelo de Noruega montado sobre él.

- ¿Qué sentido tiene esto? - prosiguió -. No se me ocurre ninguno. Toda la vida he estado haciendo fiordos. Durante un momento pasajero se pusieron de moda y me dieron un premio importante.

Se encogió de hombros, le dio vueltas en las manos y lo tiró descuidadamente a un lado, pero con el suficiente tiento para que cayera en un sitio blando.

- En la Tierra de recambio que estamos construyendo me han encomendado Africa, y la estoy haciendo con muchos fiordos, porque me gustan y soy lo bastante anticuado para pensar que dan un delicioso toque barroco a un continente. Y me dicen que no es lo bastante ecuatorial. ¡Ecuatorial! - emitió una ronca carcajada -. ¿Qué importa eso? Desde luego, la ciencia ha logrado cosas maravillosas, pero yo preferiría, con mucho, ser feliz a tener razón.

- ¿Y lo es?

- No. Ahí reside todo el fracaso, por supuesto.

- Lástima - dijo Arthur con simpatía -. De otro modo, parecía una buena forma de vida.

Una pequeña luz blanca destelló en un punto de la pared.

- Vamos - dijo Slartibarfast -, tienes que ver a los ratones. Tu llegada al planeta ha causado una expectación considerable. Según tengo entendido, la han saludado como el tercer acontecimiento más improbable de la historia del Universo.

- ¿Cuáles fueron los dos primeros?

- Bueno, probablemente no fueron más que coincidencias - dijo con indiferencia Slartibarfast. Abrió la puerta y esperó a que Arthur lo siguiera.

Arthur miró alrededor una vez más, y luego inspeccionó su apariencia, la ropa sudada y desaliñada con la que se había tumbado en el barro el jueves por la mañana.

- Parece que tengo tremendas dificultades con mi forma de vida - murmuró para sí.

- ¿Cómo dices? - le preguntó suavemente el anciano.

- Nada, nada - contesto Arthur -, sólo era una broma.





31



Desde luego, es bien sabido que unas palabras dichas a la ligera pueden costar más de una vida, pero no siempre se aprecia el problema en toda su envergadura.

Por ejemplo, en el mismo momento en que Arthur dijo «Parece que tengo tremendas dificultades con mi forma de vida», un extraño agujero se abrió en el tejido del continuo espaciotiempo y llevó sus palabras a un pasado muy remoto, por las extensiones casi infinitas del espacio, hasta una Galaxia lejana donde seres extraños y guerreros estaban al borde de una formidable batalla interestelar.

Los dos dirigentes rivales se reunían por última vez.

Un silencio temeroso cayó sobre la mesa de conferencias cuando el jefe de los vl'hurgos, resplandeciente con sus enjoyados pantalones cortos de batalla, de color negro, miró fijamente al dirigente g'gugvuntt, sentado en cuclillas frente a él entre una nube de fragantes vapores verdes, y, con un millón de bruñidos cruceros estelares, provistos de armas horribles y dispuestos a desencadenar la muerte eléctrica a su sola voz de mando, exigió a la vil criatura que retirara lo que había dicho de su madre.

La criatura se removió entre sus vapores tórridos y malsanos, y en aquel preciso momento las palabras Parece que tengo tremendas dificultades con mi forma de vida flotaron por la mesa de conferencias.

Lamentablemente, en la lengua vl'hurga aquél era el insulto más terrible que pudiera imaginarse, y no quedó otro remedio que librar una guerra horrible durante siglos.

Al cabo de unos miles de años, después de que su Galaxia quedara diezmada, se comprendió que todo el asunto había sido un lamentable error, y las dos flotas contendientes arreglaron las pocas diferencias que aún tenían con el fin de lanzar un ataque conjunto contra nuestra propia Galaxia, a la que ahora se consideraba sin sombra de duda como el origen del comentario ofensivo.

Durante miles de años más, las poderosas naves surcaron la vacía desolación del espacio y, finalmente, se lanzaron contra el primer planeta con el que se cruzaron - dió la casualidad de que era la Tierra -, donde debido a un tremendo error de bulto, toda la flota de guerra fue accidentalmente tragada por un perro pequeño.

Aquellos que estudian la compleja interrelación de causa y efecto en la historia del Universo, dicen que esa clase de cosas ocurren a todas horas, pero que somos incapaces de prevenirlas.

- Cosas de la vida - dicen.



Al cabo de un corto viaje en el aerodeslizador, Arthur y el anciano de Magrathea llegaron a una puerta. Salieron del vehículo y entraron a una sala de espera llena de mesas con tableros de cristal y premios de perspex. Casi en seguida se encendió una luz encima de la puerta del otro extremo de la habitación, y pasaron.

- ¡Arthur! ¡Estás sano y salvo! - gritó una voz.

- ¿Lo estoy? - dijo Arthur, bastante sorprendido -. Estupendo.

La iluminación era más bien débil y tardó un momento en ver a Ford, a Trillian y a Zaphod sentados en torno a una amplía mesa muy bien provista con platos exóticos, extrañas carnes dulces y frutas raras. Tenían los carrillos llenos.

- ¿Qué os ha sucedido? - les preguntó Arthur.

- Pues nuestros anfitriones - dijo Zaphod, atacando una buena ración de tejido muscular a la plancha - nos han lanzado gases, nos han dado muchas sorpresas, se han portado de manera misteriosa y ahora nos han ofrecido una espléndida comida para resarcirnos. Toma - añadió, sacando de una fuente un trozo de carne maloliente -, come un poco de chuleta de rino vegano. Es deliciosa, si da la casualidad de que te gustan estas cosas.

- ¿Anfitriones? - dijo Arthur -. ¿Qué anfitriones? Yo no veo ninguno...

- Bienvenido al almuerzo, criatura terráquea - dijo una voz suave.

Arthur miró en derredor y dio un grito súbito.

- ¡Uf! - exclamó -. ¡Hay ratones encima de la mesa!

Hubo un silencio embarazoso y todo el mundo miró fijamente a Arthur.

El estaba distraído, contemplando dos ratones blancos aposentados encima de la mesa, en algo parecido a vasos de whisky. Percibió el silencio y miró a todos.

- ¡Oh! - exclamó al darse cuenta -. Lo siento, no estaba completamente preparado para...

- Permite que te presente - dijo Trillian -. Arthur, éste es el ratón Benjy.

- ¡Hola! - dijo uno de los ratones. Sus bigotes rozaron un panel, que por lo visto era sensible al tacto, en la parte interna de lo que semejaba un vaso de whisky, y el vehículo se movió un poco hacia delante.

- Y éste es el ratón Frankie.

- Encantado de conocerte - dijo el otro ratón, haciendo lo mismo.

Arthur se quedó boquiabierto.

- Pero no son...

- Sí - dijo Trillian -, son los ratones que me llevé de la Tierra.

Le miró a los ojos y Arthur creyó percibir una levísima expresión de resignación.

- ¿Me pasas esa fuente de megaburro arcturiano a la parrilla? - le pidió ella.

Slartibarfast tosió cortésmente.

- Humm, discúlpeme - dijo.

- Sí, gracias, Slartibarfast - dijo bruscamente el ratón Benjy -; puedes ¡rte.

- ¿Cómo? ¡Ah..., sí! Muy bien - dijo el anciano, un tanto desconcertado -. Entonces voy a seguir con algunos de mis fiordos.

- Mira, en realidad no será necesario - dijo el ratón Frankie -. Es muy probable que ya no necesitemos la nueva Tierra. - Hizo girar sus ojillos rosados -. Ahora hemos encontrado a un nativo que estuvo en ese planeta segundos antes de su destrucción.

- ¡Qué! - gritó Slartibarfast, estupefacto -. ¡No lo dirá en serio! ¡Tengo preparados mil glaciares, listos para extenderlos por toda Africa!

- En ese caso - dijo Frankie en tono agrio -, tal vez puedas tomarte unas breves vacaciones y marcharte a esquiar antes de desmantelarlos.

- ¡Irme a esquiar! - gritó el anciano -. ¡Esos glaciares son obras de arte! ¡Tienen unos contornos elegantemente esculpidos! ¡Altas cumbres de hielo, hondas y majestuosas cañadas! iEsquiar sobre ese noble arte sería un sacrilegio!

- Gracias, Slartibarfast - dijo Benjy en tono firme -. Eso es todo.

- Sí, señor - repuso fríamente el anciano -, muchas gracias. Bueno, adiós, terráqueo - le dijo a Arthur -, espero que se arregle tu forma de vida.

Con una breve inclinación de cabeza al resto del grupo, se dio la vuelta y salió tristemente de la habitación.

Arthur le siguió con la mirada, sin saber qué decir.

- Y ahora - dijo el ratón Benjy -, al asunto.

Ford y Zaphod chocaron las copas.

- ¡Por el asunto! Exclamaron.

- ¿Cómo decís? - dijo Benjy.

- Lo siento, creí que estaba proponiendo un brindis - dijo Ford, mirando a un lado.

Los dos ratones dieron vueltas impacientes en sus vehículos de vidrio. Finalmente, se tranquilizaron y Benjy se adelantó, dirigiéndose a Arthur.

- Y ahora, criatura terráquea - le dijo -, la situación en que nos encontramos es la siguiente: como ya sabes, hemos estado más o menos rigiendo tu planeta durante los últimos diez millones de años con el fin de hallar esa detestable cosa llamada Pregunta Ultima.

- ¿Por qué? - preguntó bruscamente Arthur.

- No; ya hemos pensado en ésa - terció Frankie -, pero no encaja con la respuesta. ¿Por qué?: Cuarenta y dos..., como ves, no cuadra.

- No - dijo Arthur -, me refiero a por qué lo habéis estado rigiendo.

- Ya entiendo - dijo Frankie -. Pues para ser crudamente francos, creo que al final sólo era por costumbre. Y el problema es más o menos éste: estamos hasta las narices de todo el asunto, y la perspectiva de volver a empezar por culpa de esos puñeteros vogones, me pone los pelos de punta, ¿comprendes lo que quiero decir? Fue una verdadera suerte que Benjy y yo termináramos nuestro trabajo correspondiente y saliéramos pronto del planeta para tomarnos unas breves vacaciones; desde entonces nos las hemos arreglado para volver a Magrathea mediante los buenos oficios de tus amigos.

- Magrathea es un medio de acceso a nuestra propia dimensión - agregó Benjy.

- Desde entonces - continuó su murino compañero -, nos han ofrecido un contrato enormemente ventajoso en nuestra propia dimensión para realizar el espectáculo de entrevistas 5D y una gira de conferencias, y nos sentimos muy inclinados a aceptarlo. - Yo lo aceptaría, ¿y tú, Ford? - se apresuró a decir Zaphod.

- Pues claro - dijo Ford -, yo lo firmaría con sumo placer.

- Pero hemos de tener un producto, ¿comprendes? - dijo Frankie -; me refiero a que, desde un punto de vista ideal, de una forma o de otra seguimos necesitando la Pregunta Ultima.

Zaphod se inclinó hacia Arthur y le dijo:

- Mira, si se quedan ahí sentados en el estudio con aire de estar muy tranquilos y se limitan a decir que conocen la Respuesta a la pregunta de la Vida, del Universo y de Todo, para luego admitir que en realidad es Cuarenta y dos, es probable que el espectáculo se quede bastante corto. Faltarán detalles, ¿comprendes?

- Debemos tener algo que suene bien - dijo Benjy.

- ¡Algo que suene bien! - exclamó Arthur -. ¿Una Pregunta última que suene bien? ¿Expresada por un par de ratones?

Los ratones se encresparon.

- Bueno, yo digo que sí al idealismo, sí a ja dignidad de la investigación pura, sí a la búsqueda de la verdad en todas sus formas, pero me temo que se llega a un punto en que se empieza a sospechar que si existe una verdad auténtica, es que toda la infinitud multidimensional del Universo está regida, casi sin lugar a dudas, por un hatajo de locos. Y si hay que elegir entre pasarse otros diez millones de años averiguándolo, y coger el dinero y salir corriendo, a mí me vendría bien hacer ejercicio - dijo Frankie.

- Pero... - empezó a decir Arthur, desesperado.

- Oye, terráqueo - le interrumpió Zaphod -, ¿quieres entenderlo? Eres un producto de la última generación de la matriz de ese ordenador, ¿verdad?, y estabas en tu planeta en el preciso momento de su destrucción, ¿no es así?

- Humm...

- De manera que tu cerebro formaba parte orgánica de la penúltima configuración del programa del ordenador - concluyó Ford con bastante lucidez, según le pareció.

- ¿De acuerdo? - preguntó Zaphod.

- Pues... - dijo Arthur en tono de duda. No tenía conciencia de haber formado parte orgánica de nada. Siempre había considerado que ése era uno de sus problemas.

- En otras palabras - dijo Benjy, acercándose a Arthur en su curioso y pequeño vehículo -, hay muchas probabilidades de que la estructura de la pregunta esté codificada en la configuración de tu cerebro; así que te lo queremos comprar.

- ¿El qué, la pregunta? - preguntó Arthur.

- Sí - dijeron Ford y Trillian.

- Por un montón de dinero - sugirió Zaphod.

- No, no - repuso Frankie -, lo que queremos comprar es el cerebro.

- iCómo!

- Bueno, ¿quién iba a echarlo de menos? - añadió Benjy.

- Creía que podíais leer su cerebro por medios electrónicos - protestó Ford.

- Ah, sí - dijo Frankie -, pero primero tenemos que sacarlo. Tenemos que prepararlo.

- Que tratarlo - añadió Benjy. - Que cortarlo en cubitos.

- Gracias - gritó Arthur, derribando la silla y retrocediendo horrorizado hacia la puerta.

- Siempre se puede volver a poner - explicó Benjy en tono razonable -, si tú crees que es importante.

- Sí, un cerebro electrónico - dijo Frankie -; uno sencillo sería suficiente.

- ¡Uno sencillo! - gimió Arthur.

- Sí - dijo Zaphod, sonriendo de pronto con una mueca perversa -, sólo tendrías que programarlo para decir: ¿Qué?, No comprendo y ¿Dónde está el té? Nadie notaría la diferencia.

- ¿Cómo? - gritó Arthur, retrocediendo aún más.

- ¿Entiendes lo que quiero decir? - le preguntó Zaphod, aullando de dolor por algo que le hizo Trillian en aquel momento.

- Yo notaría la diferencia - afirmó Arthur.

- No, no la notarías - le dijo el ratón Frankie -; te programaríamos para que no la notaras.

Ford se dirigió hacia la puerta.

- Escuchad, queridos amigos ratones - dijo -; me parece que no hay trato.

- A mí me parece que sí - dijeron los ratones a coro, y todo el encanto de sus vocecitas aflautadas se desvaneció en un instante. Con un débil gemido sus dos vehículos de cristal se elevaron por encima de la mesa y surcaron el aire hacia Arthur, que siguió dando tropezones hacia atrás hasta quedar arrinconado y sintiéndose incapaz de solucionar aquel problema ni de pensar en nada.

Trillian lo tomó desesperadamente del brazo y trató de arrastrarlo hacia la puerta, que Ford y Zaphod intentaban abrir con esfuerzo, pero Arthur era un peso fuerte, parecía hipnotizado por los roedores que se abalanzaban por el aire hacia él.

Trillian le dio un grito, pero él siguió con la boca abierta.

De otro empujón, Ford y Zaphod lograron abrir la puerta. Al otro lado había una cuadrilla de hombres bastante feos que, según supusieron, eran los tipos duros de Magrathea. No sólo ellos eran feos; el equipo médico que llevaban distaba mucho de ser bonito. Arremetieron contra ellos.

De ese modo, Arthur estaba a punto de que le abrieran la cabeza, Trillian no podía ayudarle y Ford y Zaphod se encontraban en un tris de ser atacados por varios bribones bastante más fuertes y mejor armados que ellos.

Con todo, tuvieron la suerte extraordinaria de que en aquel preciso momento todas las alarmas del planeta empezaron a sonar con un estruendo ensordecedor.





32



- ¡Emergencia! ¡Emergencia! - proclamaron ruidosamente los altavoces por todo Magrathea -. Una nave enemiga ha aterrizado en el planeta. Intrusos armados en la sección 8A. ¡Posiciones defensivas, posiciones defensivas!

Los dos ratones agitaban irritados los hocicos entre los fragmentos de sus vehículos de vidrio, que se habían roto contra el lo.

- ¡Condenación! - murmuró el ratón Fankie -. ¡Todo este alboroto por un kilo de cerebro terráqueo!

Empezó a moverse de un lado para otro, mientras sus ojos rosados echaban chispas y se le erizaban los pelos blancos por la electricidad estática.

- Lo único que podemos hacer ahora - le dijo Benjy, agachándose y mesándose reflexivamente los bigotes - es tratar de inventarnos una pregunta que tenga visos de credibilidad.

- Es difícil - comentó Frankie. Pensó -. ¿Qué te parece: Que es una cosa amarilla y peligrosa?

- No, no es buena - dijo Benjy tras considerarlo un momento -. No cuadra con la respuesta.

Guardaron silencio durante unos segundos.

- Muy bien - dijo Benjy -. ¿Qué resultado se obtiene al multiplicar seis por siete?

- No, no, eso es muy literal, demasiado objetivo - alegó Frankie -. No confirmaría el interés de los apostadores.

Volvieron a pensar.

- Tengo una idea - dijo Frankie al cabo de un momento -. ¿Cuántos caminos debe recorrer un hombre?

- ¡Ah! - exclamó Benjy -. ¡Eso parece prometedor! - Repasó un poco la frase y afirmó -: ¡Sí, es excelente! Parece tener mucho significado sin que en realidad obligue a decir nada en absoluto. ¿Cuántos caminos debe recorrer un hombre? Cuarenta y dos. ¡Excelente, excelente! Eso los confundirá. ¡Frankie, muchacho, estamos salvados!

Con la emoción, ejecutaron una danza retozona.

Cerca de ellos, en el suelo, yacían varios hombres bastante feos a quienes habían golpeado en la cabeza con pesados premios de proyectos.

A casi un kilómetro de distancia, cuatro figuras corrían por un pasillo buscando una salida. Dieron a una amplia sala de ordenadores. Miraron frenéticamente en derredor.

- ¿Por qué camino te parece, Zaphod? - preguntó Ford.

- Así, a bulto, diría que por allí - dijo Zaphod, echando a correr hacia la derecha, entre una fila de ordenadores y la pared. Cuando los demás empezaron a seguirle, se vio frenado en seco por un rayo de energía que restalló en el aire a unos centímetros delante de él, achicharrando un trozo de la pared contigua.

- Muy bien, Beeblebrox - se oyó por un altavoz -, detente ahí mismo. Te estamos apuntando.

- ¡Polis! - siseó Zaphod, empezando a dar vueltas en cuclillas -. ¿Tienes alguna preferencia, Ford?

- Muy bien, por aquí - dijo Ford, y los cuatro echaron a correr por un pasillo entre dos filas de ordenadores.

Al final del pasillo apareció una figura, armada hasta los dientes y vestida con un traje espacial, que les apuntaba con una temible pistola Mat-O-Mata.

- ¡No queremos dispararte, Beeblebrox! - gritó el hombre. - ¡Me parece estupendo! - replicó Zaphod, precipitándose por un claro entre dos unidades de proceso de datos.

Los demás torcieron bruscamente tras él.

- Son dos - dijo Trillian -. Estamos atrapados.

Se agacharon en un rincón entre la pared y un ordenador grande.

Contuvieron la respiración y esperaron.

De pronto, el aire estalló con rayos de energía cuando los dos policías abrieron fuego a la vez contra ellos.

- Oye, nos están disparando - dijo Arthur, agachándose y haciéndose un ovillo -. Creí que habían dicho que no lo harían.

- Sí, yo también lo creía - convino Ford.

Zaphod asomó peligrosamente una cabeza.

- ¡Eh! - gritó - ¡Creí que habías dicho que no ibais a dispararnos!

Volvió a agacharse.

Esperaron.

- ¡No es fácil ser policía! - le replicó una voz al cabo de un momento.

- ¿Qué ha dicho? - susurró Ford, asombrado.

- Ha dicho que no es fácil ser policía.

- Bueno, eso es asunto suyo, ¿no?

- Eso me parece a mí.

- ¡Eh, escuchad! - gritó Ford -. ¡Me parece que ya tenemos bastantes contrariedades con que nos disparéis, de modo que si dejáis de imponernos vuestros propios problemas, creo que a todos nos resultará más fácil arreglar las cosas!

Hubo otra pausa y luego volvió a oírse el altavoz.

- ¡Escucha un momento, muchacho! - dijo la voz -. ¡No estáis tratando con unos pistoleros baratos, estúpidos y retrasados mentales, con poca frente, ojillos de cerdito y sin conversación; somos un par de tipos inteligentes y cuidadosos que probablemente os caeríamos simpáticos si nos conocierais socialmente! ¡Yo no voy por ahí disparando por las buenas a la gente para luego alardear de ello en miserables bares de vigilantes del espacio, como algunos policías que conozco! ¡Yo voy por ahí disparando por las buenas a la gente, y luego me paso las horas lamentándome delante de mi novia!

- ¡Y yo escribo novelas! - terció el otro policía -. ¡Pero todavía no me han publicado ninguna, así que será mejor que os lo advierta: estoy de maaaaal humor!

- ¿Quiénes son esos tipos? - preguntó Ford, con los ojos medio fuera de las órbitas.

- No lo sé - dijo Zaphod -, me parece que me gustaba más cuando disparaban.

- De manera que, o venís sin armar jaleo - volvió a gritar uno de los policías -, u os hacemos salir a base de descargas.

- ¿Qué preferís vosotros? - gritó Ford.

Un microsegundo después, el aire empezó a hervir otra vez a su alrededor, cuando los rayos de las Mat-O-Mata empezaron a dar en el ordenador que tenían delante.

Durante varios segundos las ráfagas continuaron con insoportable intensidad.

Cuando se interrumpieron, hubo unos segundos de silencio casi absoluto mientras se apagaban los ecos.

- ¿Seguís ahí? - gritó uno de los policías.

- Sí - respondieron ellos.

- No nos ha gustado nada hacer eso - dijo el otro policía.

- Ya nos hemos dado cuenta - gritó Ford.

- ¡Escucha una cosa, Beeblebrox, y será mejor que atiendas bien!

- ¿Por qué? - gritó Zaphod.

- ¡Porque es algo muy sensato, muy interesante y muy humano! - gritó el policía -. Veamos: ¡o bien os entregáis todos ahora mismo, dejando que os golpeemos un poco, aunque no mucho, desde luego, porque somos firmemente contrarios a la violencia innecesaria, o hacemos volar este planeta y posiblemente uno o dos más con que nos crucemos al marchamos!

- ¡Pero eso es una locura! - gritó Trillian -. ¡No haríais una cosa así!

- ¡Claro que lo haríamos! - gritó el policía, y le preguntó a su compañero -: ¿verdad?

- ¡Pues claro que lo haríamos, sin duda! - respondió el otro.

- Pero ¿por qué? - preguntó Trillian.

- ¡Porque hay cosas que deben hacerse aunque se sea un policía liberal e ilustrado que lo sepa todo acerca de la sensibilidad y esas cosas!

- Yo, simplemente, no creo a esos tipos - murmuró Ford, meneando la cabeza.

- ¿Volvemos a dispararles un poco? - le preguntó un policía al otro.

- Sí, ¿por qué no?

Volvieron a soltar otra andanada eléctrica.

El ruido y el calor eran absolutamente fantásticos. Poco a poco, el ordenador empezaba a desintegrarse. La parte delantera casi se había fundido, y gruesos arroyuelos de metal derretido corrían hacia donde estaban agazapados los fugitivos. Se retiraron un poco más y aguardaron el final.





33



Pero el final nunca llegó, al menos entonces.

La andanada se cortó bruscamente, y el súbito silencio que siguió quedó realzado por un par de gorgoteos sofocados y sendos golpes secos.

Los cuatro se miraron mutuamente.

- ¿Qué ha pasado? - dijo Arthur.

- Han parado - le contestó Zaphod, encogiéndose de hombros.

- ¿Por qué?

- No lo sé. ¿Quieres ir a preguntárselo?

- No.

Esperaron.

- ¡Eh! - gritó Ford.

No respondieron.

- ¡Qué raro!

- A lo mejor es una trampa.

- No son lo bastante inteligentes.

- ¿Qué fueron esos golpes secos?

- No sé.

Aguardaron unos segundos más.

- Muy bien - dijo Ford -, voy a echar una ojeada. Miró a los demás.

- ¿Es que nadie va a decir: No, tú no puedes ir, deja que vaya en tu lugar?

Todos los demás menearon la cabeza.

- Bueno, vale - dijo, poniéndose en pie. Durante un momento no pasó nada.

Luego, al cabo de un segundo o así, siguió sin pasar nada.

Ford atisbó entre la espesa humareda que se elevaba del ordenador en llamas.

Con cautela, salió al descubierto. Siguió sin pasar nada.

Entre el humo, vio a unos veinte metros el cuerpo vestido con un traje espacial de uno de los policías. Estaba tendido en el suelo, en un montón arrugado. A veinte metros, en dirección contraria, yacía el segundo hombre. No había nadie más a la vista.

Eso le pareció sumamente raro a Ford.

Lenta, nerviosamente, se acercó al primero. Al aproximarse, el cuerpo inmóvil ofrecía un aspecto tranquilizador, y quieto e indiferente estaba cuando llegó a su lado y puso el pie sobre la pistola Mat-O-Mata, que aún colgaba de sus dedos inertes.

Se agachó y la recogió, sin encontrar resistencia.

Era evidente que el policía estaba muerto.

Un rápido examen demostró que procedía de Blagulon Kappa: era un ser orgánico que respiraba metano y cuya supervivencia en la tenue atmósfera de oxígeno de Magrathea dependía del traje espacial.

El pequeño ordenador del mecanismo de mantenimiento vital que llevaba en la mochila parecía haber estallado de improviso.

Ford husmeó en su interior con asombro considerable. Aquellos diminutos ordenadores de traje solían estar alimentados por el ordenador principal de la nave, con el que estaban directamente conectados por medio del subeta. Semejante mecanismo era a prueba de fallos en toda circunstancia, a menos que algo fracasara totalmente en la retroacción, cosa que no se conocía.

Se acercó deprisa hacia el otro cuerpo y descubrió que le había ocurrido exactamente el mismo accidente inconcebible, probablemente al mismo tiempo.

Llamó a los demás para que lo vieran. Llegaron y compartieron su asombro, pero no su curiosidad.

- Salgamos a escape de este agujero - dijo Zaphod -. Si lo que creo que busco está aquí, no lo quiero.

Cogió la segunda pistola Mat-O-Mata, arrasó un ordenador contable, absolutamente inofensivo, y salió precipitadamente al pasillo, seguido de los demás. Casi destruyó un aerodeslizador que los esperaba a unos metros de distancia.

El aerodeslizador estaba vacío, pero Arthur lo reconoció: era el de Slartibarfast.

Había una nota para él sujeta a una parte de sus escasos instrumentos de conducción.

En la nota había trazada una flecha que apuntaba a uno de los mandos.

Decía: Probablemente, éste es el mejor botón para apretar.





34



El aerodeslizador los impulsó a velocidades que excedían de R17 por los túneles de acero que llevaban a la pasmosa superficie del planeta, ahora sumida en otro lóbrego crepúsculo matinal. Una horrible luz grisácea petrificaba la tierra.

R es una medida de velocidad, considerada como razonable para viajar y compatible con la salud, con el bienestar mental y con un retraso no mayor de unos cinco minutos. Por tanto, es una figura casi infinitamente variable según las circunstancias, ya que los dos primeros factores no sólo varían con la velocidad considerada como absoluta, sino también con el conocimiento del tercer factor. A menos que se maneje con tranquilidad, tal ecuación puede producir considerable tensión, úlceras e incluso la muerte.

R17 no es una velocidad fija, pero sí muy alta.

El aerodeslizador surcó el espacio a R17 y aún más, dejando a sus ocupantes cerca del Corazón de Oro, que estaba severamente Plantado en la superficie helada como un hueso calcinado, y luego se precipitó en la dirección por donde los había traído, probablemente para ocuparse de importantes asuntos particulares.

Entraron los cuatro a la nave, tiritando.

Junto a ella, había otra.

Era la nave patrulla de Blagulon Kappa, bulbosa y con forma de tiburón, de color verde pizarra y apagado; tenía escritos unos caracteres negros, de varios tamaños y diversas cotas de hostilidad. La leyenda informaba a todo aquel que se tomara la molestia de leerla de la procedencia de la nave, de a qué sección de la policía estaba asignada y de adónde debían acoplarse los repuestos de energía.

En cierto modo parecía anormalmente oscura y silenciosa, hasta para una nave cuyos dos tripulantes yacían asfixiados en aquel momento en una habitación llena de humo a varios Kilómetros por debajo del suelo. Era una de esas cosas extrañas que resultan imposibles de explicar o definir, pero que pueden notarse cuando una nave está completamente muerta.

Ford lo notó y lo encontró de lo más misterioso: una nave y dos policías habían muerto de forma espontánea. Según su experiencia, el Universo no actuaba de aquel modo.

Los demás también lo notaron, pero sintieron con mayor fuerza el frío intenso y corrieron al Corazón de Oro padeciendo de un ataque agudo de falta de curiosidad.

Ford se quedó a examinar la nave de Blagulon. Al acercarse, casi tropezó con un cuerpo de acero que yacía inerte en el polvo frío.

- ¡Marvin! - exclamó -. ¿Qué estás haciendo?

- No te sientas en la obligación de reparar en mí, por favor - se oyó una voz monótona y apagada.

- Pero ¿cómo estás, hombre de metal? - inquirió Ford.

- Muy deprimido.

- ¿Qué te pasa?

- No lo sé - dijo Marvin -. Es algo nuevo para mí.

- Pero ¿por qué estás tumbado de bruces en el polvo? - le preguntó Ford, tiritando y poniéndose en cuclillas junto a él.

- Es una manera muy eficaz de sentirse desgraciado - dijo Marvin -. No finjas que quieres charlar conmigo, sé que me odias.

- No, no te odio.

- Sí, me odias, como todo el mundo. Eso forma parte de la configuración del Universo. Sólo tengo que hablar con alguien y en seguida empieza a odiarme. Hasta los robots me odian. Si te limitas a ignorarme, creo que me marcharé.

Se puso en pie de un salto y miró resueltamente en dirección contraria.

- Esa nave me odiaba - dijo en tono desdeñoso, señalando a la nave de la policía.

- ¿Esa nave? - dijo Ford, súbitamente alborotado -. ¿Qué le ha pasado? ¿sabes?

- Me odiaba porque le hablé.

- ¡Que le hablaste! - exclamó Ford -. ¿Qué quieres decir con eso de que le hablaste?

- Algo muy simple. Me aburría mucho y me sentía muy deprimido, así que me acerqué y me conecté a la toma externa del ordenador. Hablé un buen rato con él y le expliqué mi opinión sobre el Universo - dijo Marvin.

- ¿Y qué pasó? - insistió Ford.

- Se suicidó - dijo Marvin, echando a andar con aire majestuoso hacia el Corazón de Oro.





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Aquella noche, mientras el Corazón de Oro procuraba poner varios años luz entre su propio casco y la Nebulosa Cabeza de Caballo, Zaphod holgazaneaba bajo la pequeña palmera del puente tratando de ponerse en forma el cerebro con enormes detonadores gargáricos pangalácticos; Ford y Trillian estaban sentados en un rincón hablando de la vida y de los problemas que suscita; y Arthur se llevó a la cama el ejemplar de Ford de la Guía del autoestopista galáctico. Pensó que, como iba a vivir por allí, sería mejor aprender algo al respecto.

Se topó con un artículo que decía:

«La historia de todas las civilizaciones importantes de la galaxia tiende a pasar por tres etapas diferentes y reconocibles, las de Supervivencia, Indagación y Refinamiento, también conocidas por las fases del Cómo, del Por qué y del Dónde.

»Por ejemplo, la primera fase se caracteriza por la pregunta: ¿Cómo podemos comer?; la segunda, por la pregunta: ¿Por qué comemos?; y la tercera, por la pregunta: ¿Dónde vamos a almorzar?»

No siguió adelante porque el intercomunicador de la nave se puso en funcionamiento.

- ¡Hola, terráqueo! ¿Tienes hambre, muchacho? - dijo la voz de Zaphod.

- Pues..., bueno, sí. Me apetece picar un poco - dijo Arthur.

- De acuerdo, chico, aguanta firme - le dijo Zaphod -. Tomaremos un bocado en el restaurante del Fin del Mundo.





FIN

RESIDENTE DEL INFIERNO (RESIDENT EVIL)

Escrito por imagenes 27-12-2008 en General. Comentarios (1)

RESIDENTE DEL INFIERNO (RESIDENT EVIL)

























































































































OCULTISMO PRACTICO EN LA VIDA COTIDIANA

Escrito por imagenes 24-12-2008 en General. Comentarios (0)

OCULTISMO PRACTICO EN LA VIDA COTIDIANA

OCULTISMO PRACTICO EN LA VIDA COTIDIANA




Entre el gran número de cartas que llega a la Fraternidad de la Luz Interior , una buena parte de él contiene pedidos de ayuda y consejos respecto de los métodos de aplicación de las fuerzas ocultas a los problemas de la vida cotidiana.

Las obsesiones, encantamientos y ataques ocultos son relativamente escasos y cuando se los investiga resultan ser a menudo casos de insania; la mala suerte persistente, la salud quebrantada que resiste la terapéutica ordinaria y sobre la cual discurren los médicos o manifiestan en definitiva que no encuentran la causa de los males, se deben con exclusividad a tratamientos inadecuados para el logro de la evolución psíquica que se busca; también se mencionan influencias malignas del ambiente y del lugar. En suma, todo esto constituye el contenido que la mayoría de las cartas que se reciben.

Asimismo, se nos interroga con frecuencia sobre la interpretación de los sueños, visiones de símbolos y la manera de recuperar la memoria de reencarnaciones pasadas.

Conforme a la tradición oculta ortodoxa, la enseñanza de los Misterios debe estar reservada sólo para los que se hubieran entregado a ella con dedicación exclusiva y hubieran pasado durante largos años por determinadas disciplinas y pruebas. En otras palabras, en ocultismo es imprescindible estar iniciado. Pero con la difusión de los conocimientos ocultos que tiene lugar en nuestra época, se ha producido también un cambio en el espíritu del movimiento. Del mismo modo que se enseña a cada uno de los componentes de un coro que recree la totalidad de la partitura, así también se pide al peregrino que se capacite individualmente para aplicar los métodos a sus problemas cotidianos. El requerimiento es razonable.

Sea como fuere, no es fácil saber hasta qué punto una persona no iniciada puede comprender las teorías metafísicas y metapsíquicas, puesto que el individuo común tiende a tergiversar los hechos y con ello agudiza sus dificultades. Es preciso tener un punto de partida y una actitud especial para el manejo satisfactorio de las fuerzas ocultas en la vida individual; la persona que pretenda hacer uso de ellas debe estar libre de influencias emocionales y su actitud debe ser por entero imparcial y serena, pues en caso contrario pasará a una confusión mayor. Para el trabajo ocultista no es suficiente conocer tecnicismos; por el contrario, lo más importante es la actitud, la cual determinara la naturaleza de los resultados últimos. Sólo por la autodisciplina y la depuración del carácter puede lograrse esa actitud. Sin embargo, es posible explicar de manera bastante simple y práctica los requisitos necesarios para el aprendizaje íntegro de las doctrinas ocultistas y elucidar en justa medida los métodos de capacitación deseables, a cualquier persona equilibrada y de inteligencia media que aspire a aplicar estos conocimientos a los problemas de la vida cotidiana, aun cuando los más delicados deban dejarse al experto.

Por cierto que los métodos de gran ceremonial no son apropiados para el uso de todos, salvo que se trate de un iniciado con buena disciplina; pero hay ritos menores susceptibles de abordarse por quien logre una concentración estable. Además, la comprensión de los principios ocultistas, aplicados a los problemas de la vida diaria, es utilísima como método profiláctico, que capacita al afectado para superar y evitar toda clase de disgustos. Asimismo, nos muestra la manera de abordar mejor y dominar los problemas de la vida, enseñándonos que hay una maniobra estratégica para afrontar cada problema: el ataque de flanco que desvía, en vez del ataque frontal que es una simple fuerza ciega; de igual modo, hay fluios y reflujos en la vida del hombre en los que sabiendo cómo obrar en su oportunidad, actuarán a favor y no en contra. Todos éstos son conocimientos y aplicaciones prácticas del ocultismo en la vida cotidiana, cuyo dominio resulta beneficioso para el que se interesa en su estudio.

En todo lo que sea posible nos propondremos llevar estos conocimientos al estudioso, mas no como método rutinario, sino como aplicación de los principios ocultos en que están cimentados, de modo tal que aquellos que los pongan en práctica, puedan hacerlo sirviéndose de la inteligencia; el éxito dependerá de la capacidad de discernimiento que se tenga respecto de la naturaleza de los problemas a resolver. El diagnóstico debe preceder al tratamiento, de ahí que todo lo que se refiere a sutiles condiciones psíquicas, no es en absoluto un problema simple, porque en ese caso debe ser reconocido y tenido en cuenta el elemento subconsciente, y ello no es fácil cuando presionan con agudeza los mismos conflictos que requieren del que las padece un enfoque imparcial e impersonal. No obstante, deberemos hacer lo que podamos y a menudo tendremos éxito sólo en la medida que seamos más honestos con nosotros mismos que lo que somos cuando intentamos justificar nuestra posición ante los ojos de terceros. Asimismo, el éxito depende de nuestro poder de concentración que nos permite tener la mente fija en una idea; sin embargo, esto es un asunto de práctica y el uso regular de ciertos ejercicios, en general, desarrolla la capacidad requerida con bastante rapidez.

Al cumplirse las dos premisas: un recto juicio respecto de la naturaleza del problema y la necesaria habilidad para concentrarse, permiten lograr en gran parte lo que se persigue, aun por el que no esté adiestrado ni iniciado. Algunos problemas podrán ser resueltos en forma total y otros serán más llevaderos aunque temporariamente queden sin resolver.

No debe pensarse que enseñaremos cómo hacer sonar las trompetas de Jericó. Algunos conflictos, por supuesto, se aclararán en seguida cuando se trate la causa psíquica que en ellos subyace; otros requerirán un permanente y arduo trabajo hasta su solución y en algunos casos un diagnóstico erróneo hará abortar toda la obra.

El ocultista experimentado, que actúa sobre el terreno mismo, debe ser capaz de formular su diagnóstico y ver en perspectiva con un alto grado de exactitud; mas no estamos escribiendo para él, sino para aquellos que han comenzado a deletrear el alfabeto ocultista; y aunque es nuestro deber estar en amable disposición para aconsejar en todo cuanto dependa de nuestro saber y conocimiento, sólo por excepción nos resulta posible actuar sobre el terreno mismo. Por consiguiente, el lector deberá aprender sus lecciones con ayuda de su propia experiencia, siendo ésta una escuela dura, pero muy eficiente.



Principios Básicos
Existen algunos libros antiguos –y también otros modernos– que llevan el título genérico de El médico en casa o algo parecido. Allí se encuentran tabulados síntomas tales como: "Estómago: dolor en; sensación de lleno en", etc., etc., y remiten a una página en la que se consigna el remedio, generalmente en dosis como para la resistencia física de marineros y herreros. Se trata de compilaciones incompletas y es probable que si se lo sigue al pie de la letra, aumente en forma considerable la mortalidad por operaciones demoradas y cánceres no reconocidos a tiempo. Trataremos de no cometer errores semejantes en esta obra; por ello es que pedimos al lector el esfuerzo y la atención suficientes para captar ciertos principios básicos, de modo que pueda llegar, en primer término, al diagnóstico para aplicar con inteligencia los métodos ocultos.

Por sobre todo, debemos comprender que el plano material, tal como lo vemos, es el resultado final de una larga cadena de procesos evolutivos que tuvieron lugar en planos sutiles, en el reino del espíritu, de la mente y del éter astral. En consecuencia, cada problema que encontramos en el piano físico tiene una especie de alma compuesta por los factores de cada uno de esos niveles de manifestación; es importante que lo comprendamos, puesto que cada problema es compuesto, por lo cual tenemos que determinar la proporción relativa de los diferentes factores que lo integran y discernir cuál es el nivel en el que la perturbación tiene su raíz o núcleo. Es inútil tratar el problema por medio del simple exorcismo astral, si su raíz se halla en algún factor espiritual oculto en lo profundo del alma.

No obstante, siempre debemos tener presente que cada plano posee sus propias leyes particulares, las que no pueden ser subyugadas por ningún poder, por grande que éste sea, sino sólo dirigidas y usadas. Mas, por ser cada plano animado y dirigido por el superior, la dirección hasta la que sus fuerzas y mecanismos pueden ser dirigidos, es mayor de lo que puede suponerse. Sin embargo, hay límites bien definidos para este poder, límites que deben ser aceptados. En este sentido es en el que fracasa tan a menudo la curación espiritual, porque casi nunca admite limitaciones a lo que llama "poder de Dios", pero que con frecuencia sólo significa el deseo del paciente de verse libre de sus sufrimientos.

Luego, debemos comprender que hay muchas fuerzas y diversas formas de existencia que no descienden a planos tan inferiores como el físico; por ejemplo, pueden tener un aspecto espiritual y mental, o espiritual, mental y etérico astral, pero no forma física. Si sabemos cómo hacerlo, en muchos casos podremos extender esas fuerzas haciéndolas descender por los planos y darles expresión en lo físico. Empero, esto no significa que vamos a hacer milagros y materializaciones, porque en la mayoría de los casos el vehículo de la manifestación es la mente del operador y por tanto, la operación parece producirse de modo natural por una concurrencia de factores felices. En ciertos cases, es el poder sistematizado el que ordena esos "factores felices", lo cual muestra que ciertas operaciones definidas están siendo ejecutadas. Hay que tener en cuenta que debe discriminarse respecto del uso de estos métodos según sean los casos; no deben ni pueden ser usados de manera rutinaria por todo el que no se sienta bien, ya sea de su mente, su cuerpo, su espíritu o simplemente porque se hallen contrariados sus deseos.
Los casos en que estas fuerzas sutiles sean los factores predominantes, son los más apropiados para las operaciones ocultas. Mas, estas fuerzas sutiles, aunque en apariencia materiales, desempeñan en todos los casos un papel y pueden ser utilizadas si no para curar, por lo menos, como paliativo. En un hombre lesionado por un accidente. por ejemplo o atacado por una aguda infección neumónica. pareciera que todo su problema radica exclusivamente en el piano físico; sin embargo está muy lejos de ser así, porque sobrevivir a la operación en el caso del accidente, y la resistencia a la infección en el caso del neumónico, ambos eventos conciernen a los planos sutiles de la naturaleza, y su dependencia está condicionada a su vitalidad y temperamento.

Debemos recordar también que para estimar con precisión la naturaleza de muchos tipos de problemas, en especial aquellos relacionados con la "mala suerte" constante como asimismo ciertas patologías de carácter psíquico, debemos tomar en consideración el karma o influencia de arrastre de encarnaciones previas. Existen ciertos métodos para valorizarlos que describiremos a su debido tiempo. Además, el karma individual, o destino, debe ser liquidado de acuerdo con la influencia del largo ciclo del karma racial, el cual lo modifica o refuerza; y también esto debe tenerse en cuenta.

En resumen, cada problema es cuádruple: espiritual, mental, etérico-astral y físico, Cada uno de estos planos tiene sus propias leyes que no pueden ser abrogadas, sino dirigidas. La causal de la mayor parte de los problemas se proyecta hacia atrás en el tiempo, vinculada con encarnaciones anteriores y tales problemas son modificados en su liquidación por las influencias del karma racial, que prevalecen. Debemos procurar superar nuestros problemas relacionando todos estos factores y no computando sólo uno de ellos, y sin pasar por alto que las proporciones en las que están presentes estos factores, varían en cada caso.
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Hay facultades en el alma humana que corresponden a los planos sutiles de existencia, los que ejercen una influencia sobre ellas siendo a su vez éstas influidas por aquellos; facultades y planos cuya existencia ignoran la mayor parte de las personas. Sin embargo, si observamos bien, no dejaremos de sorprendernos ante el hecho de que existen flujos y reflujos en la existencia del hombre que no podrían explicarse por la secuencia: material de causa y efecto. El ocultista estudia estos sutiles procesos, y el resultado de su observación lo capacita para establecer la presencia de ciertas leyes definidas con respecto a ellos y que sirven para ser aplicadas en forma inmediata para solucionar problemas en la vida cotidiana. Estos diferentes planos no se hallan ubicados uno sobre otro como el estrato de las rocas; son diferentes modos de existencia y pueden ocupar el mismo espacio simultáneamente, como el sonido, la luz y el calor, Los diferentes aspectos de la conciencia se forman con estos distintos modos de existencia, de la misma manera que el calcio, básico en la formación de nuestros huesos, proviene del reino mineral, y el agua de nuestros tejidos deriva de fuentes y ríos. El calcio de nuestros huesos no es en manera alguna diferente del que se halla en el tejido de las plantas o en las rocas. Se comporta de la misma manera y obedece a las mismas leyes dondequiera que esté; igual ocurre con el agua. Nuestro corazón es una bomba similar a cualquiera y el agua en nuestra sangre no se comporta de manera diferente que el agua caliente de las cañerías. Vale decir, que las mismas condiciones prevalecen en el plano de la conciencia. La chispa de Espíritu Divino que reside en lo más recóndito del corazón y que es el núcleo del alma humana, es parte a su vez del Reino de los Cielos. Nuestro poder mental con sus fuerzas y su don creador de imágenes, es parte del reino de la mente; en cuanto a nuestra naturaleza emocional instintiva, es parte de lo que los ocultistas llaman Reino Astral y, por último, nuestro cuerpo y sus sutiles aspectos etérico y físico denso, forman parte del reino de la tierra, aunque debemos recordar que la Tierra tiene un aspecto sutil electromagnético, como asimismo otro denso. Nuestro cuerpo, que recibe impresiones del plano físico por medio de los cinco sentidos, no puede percibir el pensamiento, la emoción y las cosas del espíritu, a no ser por los efectos que resultan de éstos sobre él. Hay sentidos sutiles, rudimentarios en la mayor parte de las personas, más altamente desarrollados en la minoría, que corresponden a !os tres niveles sutiles de existencia.

Casi todos conocemos por instinto el estado emocional de los seres con los cuales estamos en estrecho contacto; sabemos cuando están disgustados, deprimidos o asustados, aún cuando no muestren signos exteriores de su estado y hagan lo posible por ocultarlo. El caballo sabe cuándo el jinete siente miedo; el recién nacido diferencia a la nurse que lo controla con esmero y a la madre que lo amamanta y lo asiste, y se comporta según el caso.

Pretender explicar estos fenómenos por medio de la interpretación subconsciente de las sutilezas del gesto y de la expresión, es antojadizo y no responde a nuestro raciocinio, que por otra parte, resulta innecesario. Una hipótesis mucho más sencilla y comprensiva aclara que estas cosas se deben a la percepción directa de los estados emocionales por el factor que en nuestra conciencia se corresponde con ellos. Observad cómo la persona deprimida deprime a las demás, cómo irrita el furibundo y cómo la actitud del tímido pareciera evitar a que no se lo moleste. Ocurre que recibimos influencias insospechadas según el estado mental de los que nos rodean; por ello lo más importante en toda organización humana es una buena moral. El mal empleador por lo general no comprende esto y piensa que un empleado malhumorado y resentido por la paga que recibe, le puede rendir lo mismo que el conforme y jovial. En una casa de comercio, una persona sujeta a un sentimiento de descontento desmoralizará al resto de los empleados aunque no manifieste su estado de manera franca. Si observamos las casas de comercio veremos que la actitud mental de la persona que dirige se hace sentir en todos los empleados, no importa cuál sea su categoría, y aunque no tengan contacto directo con ella.

La persona carente de armonía interior inspira resistencia a su paso y torna su vida ardua y penosa. Una actitud amable y equilibrada es un sedante efectivo que al reducir las tensiones, fortalece su autoridad. ¿Habrá que deducir de lo que antecede que debemos ceder sin oponer resistencia a las influencias de cualquier medio en que nos hallemos? Sería ingenuo si así lo hiciéramos; y aun cuando el medio nos resulte favorable, no es de cautos depender de él, pues puede suceder que nos tornemos tan pusilánimes que sucumbamos ante la menor aspereza que nos plantee un cambio del mundo externo.

Si la atmósfera nos es adversa, necesitaremos una definida armadura mental que nos proteja de sus influencias. Algunos preceptores podrán decir que debemos trabajar para transformar ]as condiciones adversas apelando al poder del pensamiento. Se han escrito muchas novelas y obras teatrales, por ejemplo The Passing of the Third Floor Back, en apoyo de esta tesis, mas esta es una meta demasiado ambiciosa por ahora; procederemos con mayor sabiduría si nos contentamos, para comenzar, con el dominio del Reino Interno. En todo caso, no podremos ejercer mucha influencia en nuestro medio ambiente, hasta tanto éste no haya dejado de influirnos.

Entretanto, tenemos que reconocer el potente efecto que ejerce sobre nosotros una determinada atmósfera mental, y recordar que todas ellas son creaciones de la mente humana, a las cuales no tenemos por qué entregarnos inermes, sin oponer resistencia, sino más bien hacer algo para defendernos. Si nos hallamos en un ambiente de disgusto o descontento, podemos comenzar la defensa y erigir un centro de serenidad e inmutabilidad en nuestra vecindad más próxima. Esto lo haremos actuando de adentro hacia afuera en tanto que controlamos nuestras reacciones hacia ese medio inarmónico. Tan pronto como la atmósfera mental deja de afectarnos, nosotros empezamos a gravitar sobre ella.

La estabilizada atmósfera interior desborda y el círculo de armonía se ensancha como las ondas de un lago; pronto el más sensible de nuestros vecinos comienza a sentir la nueva influencia introducida en la atmósfera mental, reacciona a su vez, y la influencia se refuerza con este nuevo aporte.

Empero, si con el objeto de recobrar nuestra paz mental intentamos reaccionar para alterar condiciones ambientales externas que nos ocasionan infelicidad, habremos fracasado en el intento; porque por mucho que queramos formar al mundo de acuerdo con nuestros deseos íntimos, habrá siempre, como en el cuento de hadas, el rumor de una hoja que turbe el sueño de la princesa. Pero si conseguimos dominar el reino interior y somos capaces de independizarlo de influencias externas de modo tal que podamos decir como San Pablo: “Nada me concierne", gravitaremos como factor importante en la atmósfera mental; al dejar de ser influidos nos transformaremos, por el contrario, en influencia.

Existe un antiguo relato de dos peregrinos que encontraban que el sendero era muy áspero para sus pies. Uno de ellos dijo: “matemos todas las vacas de la comarca y hagamos con sus cueros una alfombra que cubra todo el camino, así podremos andar cómodos”. Y su compañero le respondió: “Eso es imposible, porque el camino es mucho más largo que el cuero de todas las vacas juntas; mejor será que hagamos zapatos de la piel de un solo animal; será como llevar una alfombra blanda en nuestros pies durante todo el trayecto, donde quiera que vayamos”. La persona que pretenda alterar su medio ambiente antes de independizarse ella misma, será como el hombre del cuento que quería alfombrar todo el camino; pero quien haya logrado el control de sus propias reacciones y tenga dominio sobre su reino interior, será como el compañero que sugirió hacer zapatos para protegerse de las asperezas del camino.

Si queremos aprovechar lo que nos brinda la Sabiduría Antigua debemos comprender dos cosas: 1°) las condiciones mentales y emocionales tienen poder para
afectarnos sin acciones físicas evidentes; 2°) no debemos permitirnos reaccionar ante estas influencias de modo tal que nos hagan actuar como potros salvajes, sino más bien tenemos que obligarlas a tascar el freno y dominarlas. Percibir una influencia no significa reaccionar según ella. Existe una manera de contrarrestar cualquier influencia y esto es lo que nos puede enseñar el Conocimiento Oculto.



2
EL CONTROL DEL MEDIO AMBIENTE


Como hemos visto en el capitulo anterior, el control del medio ambiente debe comenzar con el dominio de uno mismo, y hasta tanto las condiciones ambientales que nos circundan hayan dejado de tener influencia en nosotros, no podremos ejercer ningún poder sobre ellas. Paradójicamente, sólo cuando nuestro medio ambiente deja de afectarnos, es cuando podemos cambiarlo por medios mentales.

Cuando se llega al punto de conseguir armonía interior, aunque sólo sea por breves períodos, estaremos en condiciones de emprender un trabajo mental práctico; consideremos, pues, cómo empezar esta importante tarea.

La meditación debe preceder a toda acción o decisión y por raro que parezca no debe efectuarse sobre el objeto del problema a resolver, sino más bien sobre el desarrollo espiritual, sobre la entrega generosa al más elevado ideal que pueda concebirse y sobre una formulación clara y concreta de este mismo ideal. Acto seguido, debemos elevarnos más aún en nuestra aspiración y meditar sobre la emanación ilimitada de vida espiritual de la cual surgen nuestras vidas individuales mientras repetimos una y otra vez, como un mantram: "Poder ilimitado, armonía absoluta, eterna duración”, imaginándonos al Absoluto como una radiación blanca volcándose sobre nosotros y en lo que nos rodea. Debemos vivir nuestra vida y realizar nuestras tareas acompañados por este estribillo durante días íntegros, hasta que percibamos que se apodera de nosotros. Que tiene vida propia y se repite automáticamente como una melodía o acorde que resuena en nuestra cabeza.

Cuando esto suceda advertiremos que el mamtram se esta repitiendo en forma automática, sabremos que ha descendido a la subconciencia y de nuevo sale a la superficie. Ya estamos entonces en condiciones de realizar una tarea mental práctica porque hemos tomado contacto subconsciente con el Infinito, y antes de que planifiquemos o efectuemos cualquier tarea mental, debemos tomar conciencia de nuestro cambio interno por un sentimiento de expansión de vida, de poder y libertad mediante la obtención de ese contacto. Es muy grande el efecto de estas repeticiones rítmicas de frases significativas, tal como Coué lo ha expuesto en su sistema de autosugestión, y como la Iglesia católica lo sabe y lo enseña a través de la repetición de plegarias en el desgranar de las cuentas del rosario.

Tan pronto como este cambio interno comienza a hacerse sentir y sólo entonces estamos en condiciones de ocuparnos mágicamente de nuestro medio ambiente, pero no antes. No es menester que hayamos alcanzado ya equilibrio permanente, pues no es fácil lograrlo mientras estemos encarnados; baste con tener momentos exaltación cuando nos hayamos elevado por sobre nuestro medio ambiente y podamos, como San Pablo: "Nada de esto nos concierne".

Sin embargo. el diagnóstico debe siempre preceder al tratamiento; y antes que podamos decir qué remedio es necesario, tenemos que clasificar las condiciones de que nos valdremos. Esta clasificación debe comenzar siempre con nuestras convicciones subjetivas, para luego preguntarnos qué debilidad en nuestra naturaleza nos condujo al estado que padecemos y veremos que, en el fondo. encontraremos falta de juicio, de paciencia, dc coraje, de previsión, de energía y muchas otras plagas que echan a perder la buena fruta.

Si observamos nuestra vida retrospectivamente, hallaremos que hay muchas cosas con las que hubiéramos procedido de otra manera de haber sido más sabios y fuertes. En este estado del proceso no podemos permitirnos hacer responsable de nada a nadie, ni tampoco a ninguna circunstancia; si alguien se comportó mal con nosotros no debemos pensar ni decir que esa persona tuvo toda la culpa y nosotros fuimos inocentes. sino pensar y comprender que los responsables fuimos nosotros por confiar en esa persona o por haber sido débiles y no haberla resistido.

Una vez descubierta nuestra debilidad, la tarea siguiente consiste en meditar sobre las cualidades compensadoras. Es bastante fácil hallar cualidades opuestas que compensen un déficit o un superávit, pero, a muchos les resultará difícil comprender cómo se puede compensar la falta de sabiduría o de discernimiento. Empero, si meditamos sobre la humildad, sobre la honestidad para con nosotros mismos y enfrentamos los hechos desagradables, hallaremos que la sabiduría y el discernimiento no deberán buscarse muy lejos de los problemas prácticos de la vida.

Nuestra próxima tarea consistirá en aceptar las condiciones en que nos hallamos como resultado de nuestro karma, sin resentirnos ni tenernos lástima, porque estas condiciones son imprescindibles para aprender las lecciones de desarrollo espiritual; de ahí que debamos aceptarlas como justas tratando de asimilar las enseñanzas que de ellas se desprenden a lo largo de la experiencia y nuestro desenvolvimiento espiritual. Éste es un paso muy importante y una vez dado, habremos anulado la conmiseración por nosotros y el resentimiento para con el destino; de manera que habremos roto los lazos kármicos que nos unen a nuestra condición actual, pues ya estaremos preparados para liquidar nuestro karma por medio de una consciente acción mental, como corresponde a un Adepto.

Pero ello no supone que escaparemos a nuestra condición a menos que, por medio de la comprensión, destruyamos los vínculos kármicos que nos unen a aquélla y aprendamos sus lecciones. Ésta es la razón por la cual no valen los talismanes, a menos que estén hechos por la persona que los va a usar y de ahí también por qué las operaciones del ceremonial mágico dirigidas a fines mundanos sólo producen reacciones caóticas y contrarias a las esperadas. Cuando el iniciado se vale de métodos mágicos, en primer lugar diagnostica el estado del caso kármico y actúa de acuerdo con ese conocimiento; pero el principiante en ocultismo, y especialmente el desdichado iluso que compra talismanes en las casas que se dedican a esta clase de negocios delictuosos, si no inmorales, y promociona su mercancía, sólo da un paliativo, pues pone en movimiento causas que permanecían quietas, causas que a menudo se hallan en las antípodas de sus efectos, y que algunas veces responden de manera insospechada cuando son manipuladas con torpeza.

No obstante, quien desee intentar resolver sus problemas reduciéndolos a términos de principios espirituales primordiales se encuentra sobre la ruta exacta y se pondrá en armonía con esas fuerzas que el ocultista llama "Los Señores del Karma", de modo que ellos cooperarán con él; y cuando esto suceda, los problemas se aclararán en una forma realmente sorprendente.

Cada una de las operaciones expuestas con precedencia, es ejecutable en un término de varias días, ya que se trata de prácticas que no pueden llevarse a cabo una tras otra, en una sola sesión; debe perseverarse en el ejercicio de cada una de ellas hasta que se sienta m cambio interior y una respuesta, y únicamente después –hay que subrayar este después– precede ejecutar la fase que sigue.

Una vez que se haya logrado nuestra paz con los señores del karma, estaremos en condiciones de volvernos de adentro hacia afuera, es decir contemplar nuestro medio ambiente y comprobar que existen ciertas premisas que, a menos que podamos alterarlas por la magia, deben aceptarse, puesto que lo que no es posible curar debe tornárselo soportable. También verificaremos que subsisten otras condiciones que, por el ejercicio del coraje, de la determinación y de la energía, son susceptibles de ser modificadas.

Veamos, primero, aquellas pautas o condiciones que deben ser aceptadas como inevitables, salvo que puedan modificarse por una alteración mágica; y aún cuando no consideremos por el momento nada desde el punto de vista mágico, adoptemos la firme resolución de alcanzar tal grado de autodisciplina y autocontrol mental hasta ser capaces de prevenir por complete cualquier reacción emocional contra esas pautas o condiciones, porque éste es el paso preliminar esencial para asumir el dominio mágico. Con este fin debemos elevarnos por sobre la irritabilidad por medio de la meditación, la compasión y la serenidad; asimismo, debemos ascender por encima del temor y la nerviosidad, controlando con rigidez nuestra imaginación, ya que el temor es por entero producto de ésta (no sentimos miedo de las cosas que estamos sufriendo en el presente inmediato) pues cuando recordamos lo mucho que hemos sufrido a causa de nuestro temor por hechos que nunca sucedieron, y cómo nuestro más agudo sufrimiento provino de acontecimientos que no anticipamos y por los cuales no hemos temido, veremos que, aunque el temor tiene su importancia como mecanismo de alarma. puede ir más allá de sus límites convenientes y convertirse en una dificultad intolerable, como cualquier otro hábito inadecuado; por esta razón el temor, como tal, debe ser vencido. Por ello debemos disciplinar nuestra imaginación a fin de que no se detenga ante las cosas que nos causan reacciones de temor; antes bien, debemos visualizar un cuadro feliz del término de nuestras aflicciones donde nos veamos anclando dichosos en el puerto de nuestros sanos deseos. Estos ensueños felices y luminosos desempeñan un papel mucho más importante de lo que se cree en la vida exitosa de hombres y mujeres que triunfaron.

Se puede decir con certeza que nadie que tenga el hábito de representarse cuadros imaginativos angustiosos o lúgubres podrá alcanzar una meta clara y amplia. Quien tiene la costumbre de dar rienda suelta a ensueños placenteros, despliega en torno de sí una atmósfera mental peculiar, que bien se la puede calificar de "fascinadora", y el ser sensitivo que tome contacto con este tipo peculiar de hombre experimentará la influencia de éste y lo verá no como es, sino como aquella persona que ha visualizado en sus ensoñaciones. He aquí por qué cierto tipo de financistas ganan tanto dinero en operaciones arriesgadas, profetas que reúnen discípulos y curanderos que logran conquistar la confianza de sus pacientes. Hay un hechizo efectivo en esos visionarios que se transmite a las personas con las cuales toman contacto; y como la fe de los que nos acompañan o rodean crea en nosotros una auto confianza de modo tan cierto como que su desconfianza nos desalienta, se establece entonces, un circuito de acción, que en lenguaje popular llamamos “círculo vicioso”; que se intensifica cuanto más se extiende. De ahí que resulte tan exacto aquello que dice “nada tiene tanto éxito como el éxito mismo”.

Lo que la psicología moderna llama el "lenguaje del gesto inconsciente" posee extraordinaria elocuencia y lo interpreta la mente subconsciente de los demás reaccionando de una manera que ni ellos ni nosotros comprendemos en lo más mínimo. Cuando nuestro gesto o actitud subconsciente nos induce a esperar un buen recibimiento, una aquiescencia incuestionable, nueve de cada diez personas responderán a ello dándonos lo que esperábamos subconscientemente. En cambio, cuando dudamos se nos ve desconfiados y sin duda nos estamos acarreando disgustos. Por otra parte, si nuestras ensoñaciones responden a nuestro éxito, nueve de cada diez personas armonizarán con nosotros, a menos que nuestra falta de tino nos haya hecho elegir un sendero equivocado.



3
EL RECUERDO DE ENCARNACIONES PASADAS


Tan pronto como la gente conoce algo sobre los principios de la reencarnación, desea (y es muy, natural por cierto) configurar sus propios anales kármicos del pasado en su mente actual. No debemos suponer que esta aspiración se inspire en mera curiosidad malsana o que sea tonta vanidad, si bien es cierto que puede contener en proporción variable ambos elementos.

Es muy útil tener idea de una vida anterior, mas para que el conocimiento rinda amplios beneficios acordes con su pleno valor, es menester que sea de primera mano. En otras palabras, la verdadera recordación de encarnaciones pasadas es una experiencia bien diferente de la lectura que podría hacernos un clarividente. por muy exacto que éste fuera. Sin embargo, no deja de ser útil verificar esto con un verdadero clarividente, pero el más ínfimo fragmento que podamos recordar por nuestra cuenta resulta de muchísimo mayor valor que la más prolija y completa descripción efectuada en el éter reflector por otra persona. El aguijón de la muerte desaparece desde el momento en que vislumbramos algún recuerdo auténtico de nuestro pasado, puesto que por nuestra propia experiencia comprobamos la inmortalidad del alma y su independencia de la existencia corporal. Bien vale la pena esperar con paciencia hasta que nuestras propias manos puedan descorrer el velo, en vez. de recurrir a la clarividencia ajena que anula nuestro descubrimiento. Para develar el pasado con certeza y tener la seguridad de no sufrir una ilusión es necesario comprender los principios básicos de la doctrina de la reencarnación.

El ocultista reconoce dos principios en el hombre: el Yo Superior y el yo inferior. El Yo Superior es un todo unificado que se forma en torno de la Chispa Divina, la cual constituye el núcleo de toda manifestación humana. El yo inferior no es un todo unificado sino una serie siempre cambiante de manifestaciones parciales del Yo Superior que se proyecta en el plano de la forma y se reviste con materia. Al Yo Superior se lo denomina Individualidad y al yo inferior Personalidad.

La palabra “Individualidad” significa "lo que no puede ser dividido", vale decir, es una unidad. Y la palabra "personalidad" deriva del latín "persona" o máscara. En la antigua Grecia, los actores de los dramas sagrados que participaban de los Misterios Dionisíacos, usaban máscaras que eran reproducciones convencionales de los personajes que representaban. Podemos imaginarlos en el curso del ciclo de dramas que formaban parte de las celebraciones de los Misterios colocándose una y otra máscara de acuerdo con el desarrollo de la obra. Esto es lo que nos hace pensar en el alma inmortal y su relación con los Misterios. La imaginación primero asume una personalidad, persona o máscara, luego otra, de acuerdo con el papel asignado en los sucesivos Misterios que forman el cambiante ciclo de experiencia espiritual del hombre.

Al final de cada reencarnación se desintegra el aspecto-forma de la persona y como polvo que era, retorna al polvo, y conforme a sus planos, porque la vida animada que los mantuvo en cohesión ha desaparecido.

En primer término el cuerpo físico, luego el etérico, después la forma astral y por último la mente concreta, al cumplir su ciclo vuelve al polvo, a los abismos de la materia primordial de donde fueron traídos a la sustancia viviente por el soplo de vida que los animó. Nada queda de ellos, salvo los trazos en el espacio producidos por las reacciones habituales de su naturaleza, trazos que suelen llamarse "sombras del éter reflector". No es fácil para nuestra experiencia mundana ingresar en una idea tan extraña, pero si imaginamos el Éter Reflector o Akasha, como una placa sensible en la que se imprime todo reflejo que llegue a ella, y de la cual es posible por medios apropiados –que describiremos oportunamente– escoger y revelar las impresiones a voluntad, nos aproximaremos a una comprensión somera del proceso.

La lectura de los anales akáshicos corresponde a los adivinos cuando describen el pasado del que los consulta, y es por cierto muy diferente de lo que hacemos por nuestra cuenta cuando recordamos nuestras encarnaciones y cumplimos un proceso que para nosotros es de inestimable valor. Es muy posible que sean esos reflejos akáshicos los que dramatiza la mente subconsciente del médium y no un verdadero retorno de la muerte “in propia persona”, cuando tienen lugar esas comunicaciones con el que “ya partió”.

Éste es el punto débil del espiritismo que explica la trivial y fragmentaria naturaleza de mucho de lo que comunican los llamados "espíritus de los difuntos". Empero, cuando rememoramos la actividad de nuestros recuerdos, tiene lugar un proceso diferente que se comprenderá mejor si conducimos nuestra investigación un paso más allá del conocimiento de los procesos de la muerte. Esta absorción –retirados ya los principios superiores– es la que de hecho causa la disolución de los cuerpos sutiles, después que su vehículo físico, su instrumento esencial de manifestación y medio de experiencia se inutilizó, ya sea por la edad, accidente o enfermedad.

Por lo expuesto se advierte que la etapa formal de cada encarnación se disuelve y concluye después de cada vida, pero su esencia primordial, el fruto maduro de la experiencia lo absorbe el Yo Superior que lo acrece y hace evolucionar. Bien podría decirse que el alma toma su alimento en la tierra, y luego. en la serenidad del cielo, junto a sus tranquilas aguas, lo asimila. Por consiguiente, lo único que persiste, encarnación tras encarnación, es el principio espiritual, la esencia ética, extractada de la suma total de experiencias de cada vida terrena; la vida en sí misma y sus recuerdos es descartada, después de haber sido como succionada por el alma: que requiere sólo de ella para nutrirse su esencia espiritual.

Estudiemos ahora la manera de evocar la memoria. Podremos aprender mucho sobre este particular si observamos lo que sucede cuando intentamos recitar un poema que no se fijó del todo en nuestra memoria, Sabemos qué difícil es comenzar, a no ser que alguien nos diga la primera línea, y una vez que la tenemos todo el poema se desgrana espontáneamente dictado por nuestra memoria subconsciente, hasta que el lazo de asociación se rompe y una vez más necesitamos de la ayuda indispensable del apuntador para poder continuar.

Como hemos explicado con anterioridad, en el Akasha o Éter Reflector se hallan los anales de todo lo sucedido en la esfera terrestre, Si como en el teatro, disponemos de un "apuntador", cualquier memoria particular puede obtenerse del aspecto de subconsciencia que corresponde al Akasha. Se sobreentiende que tenemos un eslabón natural para cada acontecimiento ocurrido en una encarnación anterior; sin embargo, no podemos localizarlo en el plano de la forma, esto es, en la mente concreta, para pensarlo concretamente, porque en los
planos de la forma no existe un concatenamiento directo entre una encarnación y otra; pero en cambio podemos hacerlo por vía del Yo Superior, si logramos la capacidad de pensar de manera altamente sutil aunque sea por un brevísimo instante. Para lograr esto debemos considerar nuestra vida presente como un todo y ver si podemos discernir en ella algún problema persistente; si así ocurre quizá se deba a causas kármicas y por consiguiente buscaremos sus raíces en una vida anterior; usaremos el problema como hilo conductor que nos permita atravesar el golfo fijado en la continuidad de conciencia por cada experiencia de muerte que hayamos pasado.

De tal modo, siguiendo este hilo conductor llegaremos hasta el nivel del Yo Superior si meditamos sobre la esencia abstracta de las experiencias que hemos reconocido como kármicas, esto es, que vienen de vidas pasadas. Nuestra próxima meta consiste en seguir nuestro hilo conductor hasta los planos de la forma, en un ángulo divergente de la conciencia normal.

Se logrará mejor la traslación de conciencia de un plano a otro, aprovechando los recursos puestos a nuestra disposición por la simple y universal experiencia del sueño, cuando la conciencia concreta normal se halla inactiva, los cinco sentidos físicos clausurados y la subconciencia, con todo su contenido, se encuentra des-
guarnecida por unas horas.

Después que se apague la luz, sumerjámonos profundamente en la meditación sobre la esencia espiritual que se insinúa como existente en la raíz de esas experiencias kármicas seleccionadas por nosotros para su examen, pero cuidémonos de no detenernos en tales experiencias; asimismo, eliminemos todo juicio moral que pueda plantearse a nuestra mente cotidiana a raíz de lo que hemos experimentado: así como también debemos evitar plantearnos ninguna resolución por buena que ésta sea. Debemos reflexionar sobre esas experiencias como simple alimento del alma y sólo como una lección propuesta a nuestra vida.

Continuemos así entre sueño y vigilia, sin hacer ningún movimiento voluntario por mantenernos despiertos, hasta que comiencen a surgir a la imaginación fragmentos y destellos de imágenes. Los sabios ortodoxos llaman a estas imágenes “hipnogógicas” con muy poca idea de su significación, así como del uso que pueda hacerse de ellas. No debemos forzar jamás la evocación de estas imágenes ni tampoco hacer ningún esfuerzo consciente para configurarlas, pues, para que sean útiles deben surgir espontáneamente. Recordemos que la habilidad en el uso de este método consiste en asir las impresiones que nos resultan asequibles mientras la mente pasa de un estado de conciencia a otro estado y los dos niveles por un momento se interabsorben. Así es como, en lenguaje astrológico, nos hallamos en la "cúspide" de la conciencia y la subconciencia.

No olvidemos que las únicas impresiones de valor son las espontáneas, porque sólo éstas brotan del subconsciente; las voluntarias y dirigidas obedecen a la mente consciente, son impresiones que no tienen interés particular para nosotros porque podemos evocarlas según nuestra voluntad. Por consiguiente, tengamos paciencia y recordemos que en la recuperación de estas impresiones, existe algo así como un ardid que debe ponerse en práctica cuando acontece que las dos puertas opuestas de la cámara que constituye la mente se abren con simultaneidad.

El ardid consiste en deslizarse con suavidad y sin esfuerzo de un estado de conciencia a otro estado, con los ojos de la mente abiertos, ardid que debe aprenderse como el arte de conservar el equilibrio en una bicicleta; por ello es que debemos contentarnos con intentos reiterados aun cuando sus resultados sean fragmentarios antes de dar con algo que valga la pena, aunque en ciertos cases se obtienen resultados inmediatos debido a que los recuerdos se encuentran cerca de la superficie; mas es raro que esto ocurra. Cuando se obtiene el recuerdo de una reencarnación definida, por lo general se la reconoce a causa de la emoción que despierta. Otras veces es posible que veamos sólo fantasmagorías flotando ante los ojos de nuestra mente entre sueño y vigilia, pero no tendrá otro significado especial para nosotros que el de un cuadro bello y atractivo.

Mas cuando aflora un fragmento auténtico de nuestras propias memorias, traerá consigo todo un séquito de asociaciones emocionales, aun en el caso de que lo entrevisto no sea más que la sombra fugaz del muro de una casa que otrora fue nuestra morada física; será el efluvio de la emoción que provoca el hecho lo que nos dará la evidencia de hallarnos en el justo camino.

En el momento que así ocurra, nos levantaremos y nos concentraremos sobre este fragmento, de modo que no se sumerja otra vez en la subconciencia. Es aconsejable tener a mano lápiz y papel para bosquejar lo que hemos visto. Es probable que para actuar así sacrifiquemos una noche de sueño, porque estas recordaciones, cuando reaparecen, son algo muy emocionante; no es que sean necesariamente penosas, sino que la fascinación que causan aleja el sueño durante algunas horas. Además de los elementos para anotar la experiencia será menester que dispongamos de una comida liviana, por ejemplo, bizcochos y leche, de modo que puedan cerrarse de nuevo los portales cuando se haya vislumbrado la apertura; y si aconsejamos esto, es porque no hay fórmula más efectiva para cerrar las puertas de la conciencia que una comida, sobre todo si es caliente.

Al día siguiente intentaremos determinar a qué período de la historia y a qué país pertenece el fragmento que hemos captado y luego nos empaparemos de la literatura de esa época y lugar. A veces las novelas históricas son muy útiles para este fin porque ayudan con eficacia a incursionar en el pasado como una experiencia humana viviente y no son como un polvoriento archivo de museo. Asimismo, procuraremos conseguir ilustraciones de la época y del lugar.

Además, si por verdadera suerte resulta que nos reunimos con alguna reliquia auténtica perteneciente a ese pasado, habremos logrado un eslabón magnético que simplificará muchísimo nuestra experiencia, ya que merced a su magnetismo, será mucho más vívido lo que se logre en materia de recordaciones. La imaginación construirá un cuadro en progresión de ese tiempo y lugar y si somos prudentes, nos limitaremos a dilucidar una sola encarnación a la vez: de otro modo, no sólo nos confundiríamos sino que caeríamos en un pésimo hábito psíquico al permitir que las imágenes de dos o más encarnaciones se confundan o superpongan como dos exposiciones de una única placa fotográfica.

Cuando la mente consciente se ha provisto del material necesario veremos que los fragmentos recordados comienzan a valerse de esos símbolos y cuadros para animarse y cobrar vida en nosotros. En otras palabras, la mente consciente los usará para dar forma a las impresiones intangibles que se elevan en la periferia de la subconciencia convocadas por nuestro interés y deseo. Siempre reconoceremos toda memoria genuina por la emoción que suscita.

Cuando un cierto número de fragmentos recordados comienza a configurar algo coherente, no hallaremos demasiada dificultad en aplicar el método que hemos usado, para otra encarnación; si bien será siempre más fácil obtener los recuerdos de encarnaciones en que el cuerpo fue del mismo sexo que el actual, no será así cuando hubiera ocurrido lo contrario. Sin embargo una vez que hayamos conseguido aplicar con habilidad el método, será una experiencia de real valor forzar la mente para evocar recuerdos de vidas en un cuerpo del sexo opuesto al que hoy poseemos, pues esto da una gran apertura de conciencia y comprensión, y constituirá una experiencia imposible de olvidar.



4
DISOLUCIÓN DEL KARMA


La palabra karma proviene de la tradición oriental, pero se ha difundido tanto que ha sido incorporada a muchos idiomas. El término que se usa en la tradición occidental para describir la misma influencia es destino; empero, por ser más familiar la palabra oriental, la usaremos con preferencia en esta obra.

El karma o destino es la influencia de vidas pasadas tal como afectan nuestra vida presente y se manifiesta de dos maneras: en el medio ambiente y en el carácter.

El karma o destino es la influencia de vidas pasadas las cuales hemos nacido y las disposiciones congénitas de nuestro cuerpo, Porque tanto es éste el medio ambiente del alma como el cuerpo es su hogar. Temperamento no es lo mismo que carácter, porque el primero está determinado por la influencia del Rayo que prevaleció en la atmósfera cósmica cuando la Chispa Divina se separó de la informe masa de oleada de vida. El temperamento fundamental es constante a través de la evolución total de la Chispa Divina, pero el carácter cambia en cada encarnación, y hasta en el curso de una sola, según actúe la experiencia sobre la personalidad.

El carácter puede ser definido como temperamento modificado por la experiencia. Por tanto llegamos a una encarnación con un tipo particular de temperamento básico, el cual no puede alterarse. sino sólo desarrollarse y armonizarse. En otras palabras, podemos ser un espécimen pobre o rico de nuestro tipo. El carácter fundamental de la personalidad en cada encarnación, es el resultado de la tendencia que el temperamento básico ha adquirido en el curso de sus experiencias en vidas previas.

La mayor parte del karma se disuelve por el carácter y no por hechos drásticos que se desprenden del cielo especialmente para nosotros. Si nos detenemos en la vida de otras personas podremos verlo con claridad, pero no así cuando se trata de la nuestra, porque la cercanía nos impide ver con equidistancia e imparcialidad.

Si tenemos en cuenta la influencia del medio ambiente en que hemos nacido y nuestra salud congénita, el carácter ejerce predominante influencia selectiva en determinar el curso de nuestras vidas. Reaccionamos a las diferentes condiciones según el carácter que poseemos; elegimos cuando se nos presenta la oportunidad, dominamos o nos sometemos, dirigimos o nos dirigen. Para la disyuntiva de un par de alternativas existe un largo séquito de consecuencias. Sin embargo, se verá que el curse de nuestra vida de continuo sigue en la misma dirección acorde con nuestro temperamento y carácter.

Permítasenos ilustrar lo dicho con un ejemplo. Una persona puede ser del tipo dinámico, dirigente, poderoso; es su temperamento básico determinada por la influencia del Rayo que prevaleció cuando su alma se puso en marcha en su jornada evolutiva. Sin embargo, en esta encarnación hay un atisbo de pereza en ella; como consecuencia de esa falla, dejará perder unas tras otras las oportunidades que se le presenten cuando pasan por su lado ya sea porque no está inclinada a esforzarse, o porque no se ha preparado para sacar provecho de una situación. La vida de esta persona será una trágica concatenación de fracasos: capacidades que nunca tendrá oportunidad de poner de manifiesto, falta de adecuación y de discernimiento. Bien podría decirse que sus desgracias se deben a causas puramente kármicas y sin duda que así lo manifestará su horóscopo; entonces nos preguntaremos si las circunstancias son las que han desarrollado su karma o si fue su carácter el que actuó en él. El examen siguiente nos mostrará lo que en verdad es. Si cambia su carácter, se modificará su karma; si se vuelve diligente en vez de perezoso, no desperdiciará la próxima oportunidad que se le presente y de esa manera su suerte habrá cambiado.

La extensión en que el carácter interviene en el karma no se aprecia en su debida magnitud porque lo hace con gran sutileza; es como los pequeños insectos que corrompen la fruta. A los defectos del carácter debemos considerarlos como insectos: el discernimiento desempeña casi la parte más importante en la determinación del curso del destino, porque es muy posible que un hombre con un carácter defectuosísimo tenga un excelente discernimiento que le permitirá triunfar en diferentes aspectos de su vida. Por consiguiente, lo que en realidad es básico en todo defecto del carácter, es la falta de discernimiento.

Hay fallas de discernimiento debidas a la impulsividad, ya que no nos tomamos la molestia de averiguar los hechos para reflexionar acerca de ellos; otras fallas se deben al disgusto que nos causa afrontar hechos desagradables por lo cual no los computamos; la vanidad puede conducirnos a sobreestimar nuestras propias capacidades y subestimar las fuerzas que se erigen en nuestra contra; la falta de simpatía o de imaginación puede cegarnos hasta el punto de no comprender la clase de reacción que despertamos en los demás por las cosas que hacemos y la manera cómo las hacemos; la pereza nos conduce al descuido y nos hace correr el riesgo de perder nuestros empleos; el descuido y la falta de atención del detalle, la crueldad y la inescrupulosidad pueden despertar toda clase de resentimientos en contra de nosotros hasta el extremo que habrá quien desvíe su camino para tratar de hacernos algún mal. Todas estas cosas actúan como causas puestas por nosotros en movimiento, pero cuyos resultados aparecen como si se debieran a nuestro medio ambiente y que no obstante obedecen a la manera en que éste reacciona, lo cual no tomamos en cuenta cuando culpamos a otros de casi todas las circunstancias enojosas que nos acosan. Por ejemplo, una mujer se queja, y con razón, de su mal marido; pero no advierte que debió existir algo indigno en ella para que se haya sentido atraída por ese hombre. Si hay gente que prefiere la imitación del oro en vez del modesto cobre, no debe sentirse sorprendida si los demás rompen su falsa moneda y le arrojan los trozos a la cara.

Aceptemos como un hecho básico que el 90% del karma es consecuencia de la reacción de nuestro medio ambiente. Cuando nos proponemos disolver nuestro karma, trabajamos con exclusividad sobre nuestro carácter. Si así lo hacemos, también nuestro karma cambiará, en consecuencia, ya que la predisposición selectiva altera su trayectoria y el medio reacciona de manera diferente. La predisposición de un carácter determinado está condicionada a lo que se dejó en suspenso después que las distintas influencias de la vida pasada cancelaron las anteriores en el purgatorio. Nuestras buenas intenciones pesarán, como es natural, en la balanza, en contra de nuestros propósitos quebrantados; la indulgencia para con nosotros mismos hará desmerecer nuestras capacidades reales. Por fin, la lucha contra nuestras debilidades inclinará el platillo de la balanza contra la influencia de las mismas y determinará que éstas tengan menos poder sobre nosotros cuando volvamos a reencarnarnos. La depuración que haya tenido lugar en este proceso del purgatorio determinará nuestra disposición para la próxima vida.

El designio de la evolución es desarrollar especímenes perfectos de cada tipo; por ello no se nos pide que cambiemos nuestro tipo sino que lo armonicemos. Un hombre puede ser administrador, artista o sacerdote perfecto, pero sería insensato esperar del artista capacidades administrativas, o del administrador comercial dotes sacerdotales, pues los resultados serán desastrosos: cada cual debe quedar en el lugar que corresponde a su tipo y mientras más lo perfeccione, mejor será.

Todo cuanto en realidad es bueno en nosotros se debe al temperamento básico como expresión de armónico equilibrio y cuanto es malo constituye una desarmonía, una falla del carácter nuestro karma nos es dado a través de nuestro temperamento, el cual armoniza con el tipo de fuerza cósmica que le es propio; en cambio nuestro mal karma nos viene a través de una maraña de energías que entablan conflictos cuando no armonizamos con las fuerzas cósmicas. Por ello, no se puede permitir que otra persona determine por nosotros respecto de nuestros ideales, porque está expuesta a cometer un grave error. Debemos buscar el sendero hacia la Virtud por medio de la Sabiduría. No existe ninguna cualidad que sea una virtud en sí misma; si así lo creyéramos seria como sostener que puesto que una cucharadita de determinado medicamento nos mejora, una copa nos curaría por completo, y esto es un absurdo.

La paciencia y la mansedumbre robustecen los vicios del pusilánime; el coraje y la energía hacen más peligrosos los del bravucón. Hasta el propio amor puede extralimitarse y degenerar en exceso de indulgencia emocional y necedad.

Ante un panorama semejante: ¿que podemos hacer para agotar o disolver nuestro karma desde el punto e vista práctico e inmediato? Si nuestro mal karma responde a un defecto parcial del carácter se deduce que al corregir esta falla parcial corregiremos simultáneamente el karma. Un defecto puede corregirse. primero, por una neutralización constante, mientras por medio de la meditación generamos las cualidades opuestas de las cuales carecemos; y segundo, por iguales medios podemos alterar nuestra actitud frente a la vida y lograr así armonía con las fuerzas de nuestro Rayo en vez de oponernos a ellas, aposición que conduce a la atracción absorbente del remolino de fuerzas contendientes.
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Ya hemos visto de qué modo el karma configura el carácter; y éste, al delinear la manera en que actuamos en nuestro medio influye profundamente sobre la respuesta que el ambiente nos brindará. En otros términos, nuestra buena o mala suerte depende, en gran medida, de la reacción que nuestro medio opone a nuestra conducta.

Sin embargo existe otro factor en el karma digno de tenerse en cuenta y que mucha gente confunde con la totalidad del karma, a pesar de que hayamos intentado demostrar lo contrario. Este elemento, sirviéndonos de una expresión amplia, puede llamarse predestinación en el buen sentido de la palabra. Nuestro camino en la vida es un sendero que conduce a través de un desierto, montaña o pradera, según sea el caso, y el ánimo con que lo transitemos determinará nuestra felicidad o nuestra desdicha y hasta nuestra salud –puesto que tanto podemos andar por la montaña con el espíritu de un montañés, como con el de una mula agobiada por su carga– mas no tenemos derecho a elegir el camino por el que debemos marchar y debemos aceptarlo tal como es y hacer lo mejor o lo peor de acuerdo con nuestra naturaleza.

Ya sabemos que es posible cambiar nuestra actitud con respecto a la vida y con ello modificar nuestro karma; pero cabe la pregunta: ¿Cómo puede hacerse soportable un karma duro, si por ser predestinado no admite modificación? Con esta pregunta casi tocamos la raíz del problema, es decir, la única manera de acercarse a la disolución o liquidación del karma. Quizás parezca cruel, pero debemos afrontar el hecho de que el karma debe ser aceptado y no eludido.
He aquí la clave de todo el problema. El karma no debe aceptarse como inevitable, sino como un saber de la escuela de la vida; cuando respondemos con esta actitud vital frente a él comienza su liquidación. Sin embargo, esto no viene a significar que desaparezcan por entero los conflictos, ni tampoco que dejemos de estar sometidos a nuevas pruebas, pues no se evita el karma liquidándolo; se llega hasta el final del sendero sólo marchando por él. Aplicar ese criterio sería como pretender que por hacer bien una suma, está de más conocer en profundidad la aritmética.

Cuando un iniciado empieza a liquidar su karma, deliberadamente lo invoca y acelera. El resultado inmediato es doble: por una parte, una crisis en todos los asuntos de su vida, y por otra, un repentino aumento de su poder para superarla. Después que ha pasado ese período crítico no se presenta mas karma para liquidar y puede decirse en verdad que todas las cosas funcionan bien para quien ama a Dios, porque su buen karma comienza a obrar sin impedimentos, ya que está en posesión de los poderes ganados en ese período en que ha vencido toda resistencia. Sólo entonces experimenta cómo el sendero se ensancha ante sí, en donde se encuentra con aquellos que han hecho voto de dedicación absoluta. Cuando nos encontramos con nuestro karma predestinado, debemos hacer de la necesidad una virtud y aceptarla con júbilo, a la vez que intentamos descubrir qué lecciones encierra, qué características entraña para que las desarrollemos. De este modo participamos con inteligencia y destreza en la disciplina que impone la vida, aprendiendo esas lecciones y desarrollando tales características.

Debemos alzar nuestra mirada por sobre el mar de inquietudes y contemplar el ideal del carácter perfecto. Imaginémonos tal como seremos cuando estemos perfeccionados por vidas y vidas de dedicación constante; veámonos fuertes, sabios, armónicos, en perfecto equilibrio en medio de los altibajos de la vida, así como el jinete diestro domina su caballo brioso, aflojando o tirando de las riendas de su cabalgadura. Con este ideal impreso en la mente, consideremos de manera impersonal las dificultades que nos rodean, y observemos cómo la sabiduría perfecta, la fuerza y el amor nos capacitan para elevarnos sobre ellas y solucionarlas; y luego veamos cómo esas dificultades desarrollan en nosotros esas cualidades necesarias para nuestro perfeccionamiento.

Si considerásemos la vida como una escuela e intentásemos comprender sus lecciones. ¡qué distinta nos parecería en relación con la que identificamos como angustia constante y cuán diferente sería la manera de encararla!

El que sea capaz de sobreponerse a su actitud egocéntrica puede hacer lo que el iniciado, e invocar a los señores del karma. Empero, antes de aventurarse a ello ha de haber alcanzado un desarrollo de espíritu tal, que prefiera lo mejo a lo placentero, el ideal del carácter perfecto en oposición a lo agradable que, a la postre, es causa de dolor. Cuando en verdad su corazón se entrega a ese ideal, el Ángel Oscuro –que de acuerdo a la tradición cabalística está detrás de nuestro hombro izquierdo– se convierte en su Iniciador y le muestra el sendero. En el lenguaje de los misterios, la iniciación por el Ángel Oscuro sigue a la invocación hecha a los señores del karma, y es la manera más segura y rápida de hallar la senda. Aquellos que han pasado por esta iniciación entran en el sendero del libre karma.

De acuerdo con la tradición de los misterios, el iniciador siempre se hace presente cuando es llamado y nos pide la "palabra de acceso" y si la pronunciamos correctamente somos admitidos en el Templo de los Misterios. Mas, hora es que comprendamos que la vida misma es el gran iniciador y que las ceremonias físicas solo ratifican las experiencias espirituales.

Cuando sentimos un anhelo incontenible de hollar el sendero de la perfección, invariablemente la vida nos somete a una prueba. Todos los que han transitado el sendero nos dicen que, en el instante de formular nuestro deseo, se presenta a nuestra vida una experiencia probatoria. Si hemos adquirido la capacidad de aplicar principios espirituales para la solución de esta experiencia, la prueba será victoriosa y habremos traspuesto el umbral interior del velo; de ahí en adelante toda la vida se nos presentará en términos de principios espirituales, y no como sensaciones físicas.

No hay misterio alguno respecto de la palabra de acceso que debemos dar al Ángel de Aflicción que viene hacia nosotros en nombre del Señor, pues todo Gran Maestro espiritual que vino al mundo nos ha hecho saber en qué consiste esa palabra de acceso; no es otra que la que pronunció nuestro Señor en la suprema prueba del jardín de Getsemaní: "Hágase tu voluntad y no la mía". Cuando hayamos llegado al punto en que podamos decir lo mismo en respuesta al Oscuro Mensajero de Aflicción, que nos enviarán los señores del karma al ser invocados, escucharemos las palabras esperadas: "Buen y fiel servidor, entra ahora en la Gloria de Nuestro Señor".

La aceptación sin reservas de nuestro destino como si fuera la lección particular que necesitamos para nuestro desarrollo espiritual, es la llave que abre el portal de nuestro cautiverio kármico. Cuando hemos aceptado el karma, se ha hecho más de la mitad del camino. Nuestro ideal debe tender al logro de la serenidad y aun de la felicidad en cualquier circunstancia que los señores del karma nos impongan. Cuando ellos vean lo que hemos alcanzado, dirán: "Esta lección ya ha sido aprendida y no ha menester que se repita". Mientras una experiencia nos perturbe, estará claro que no la hemos dominado, y deberá repetirse vida tras vida, hasta que hayamos aprendido perfectamente la lección que contiene.

El designio del karma no es destruirnos, sino formarnos. No temamos nunca que sobre nosotros se acumule karma y más karma hasta sucumbir bajo su peso. El karma jamás nos destruye y si perecemos es por nuestra única y exclusiva culpa. Quien haya visto encabritarse a los caballos cuando se los intenta domar, deducirá, por asociación de ideas, algo respecto del punto de vista de los señores del karma. Del mismo modo que el caballo nos parece indócil y mañero, así nosotros aparecemos ante ellos.

La mayoría de los seres humanos son bien intencionados. El designio de los señores del karma no consiste tanto en extirpar la actividad del mal, como dar a entender a sus discípulos lo que de ellos se requiere, pues nuestro grado de evolución tan inferior con respecto a ellos es similar al de los animales comparado con el del hombre. Consideremos los golpes que nos da el destino como mordiscos y ladridos del perro ovejero, y los esfuerzos del pastor para inducirnos a ingresar en las verdes praderas que nos esperan, y dejemos de considerar los dolores de la vida como impedimentos ciegos de un destino despiadado que contradice nuestros legítimos deseos.

Cuando pronunciamos las poderosísimas palabras "Hágase tu voluntad y no la mía", automáticamente entramos en armonía con las fuerzas cósmicas y esa voluntad nueva en nosotros no se frustrará sino que con rapidez será llevada a su meta por las ondas del universo espiritual. Esta voluntad, empero, es la perfección espiritual y por cierto no gratificará nuestra vanidad y codicia, como no amparará tampoco nuestra cobardía o pereza. El sendero por el cual nos guía será duro y difícil . la azotarán fuertes vientos; mas luego brillará el sol y no nos faltará dónde cobijarnos cuando la noche llegue.-



5
LA ADIVINACIÓN:
SUS USOS Y LIMITACIONES


La adivinación es en verdad un diagnóstico espiritual por medio del cual intentamos descubrir cuáles son las influencias sutiles que gravitan en nuestra actividad. Si se la efectúa en forma correcta puede ser de gran ayuda, pero muy dañina si se la practica de manera deficiente por el efecto depresivo que puede provocar la sugestión y las imágenes imprecisas e incontroladas que puede despertar.

Un adivinatorio concreto debe mirarse como si fuera una veleta que señala la dirección en que soplan los vientos de las fuerzas invisibles; mas ha de recordarse que la veleta no es un medio para determinar el curso que ha de tomar el barco, sino sólo hacia dónde conviene enfilar las velas.

Hay dos tipos de adivinación: una, puramente psíquica que confía en la visión de los espíritus y que emplea, en general, la bola de cristal: la que usa símbolos determinados, tales como las barajas, o las figuras de la geomancia y lee el significado de acuerdo con un código predeterminado reduciendo así el factor personal, aunque sin eliminarlo del todo.

Todo el que tenga alguna experiencia videncial, sabe que es raro el intento de obtener alguna luz por medios psíquicos, pues el influjo del estado emocional vicia el resultado en grado tal, que puede inducir a engaños.

Por otra parte es bien sabido que ningún vidente puede actuar para sí en ningún problema en que esté íntimamente involucrado. Esto es verdad aún cuando se recurra a otro vidente psíquico, pues la fuerte emoción en la mente del que inquiere puede influir subconscientemente al actuante, de modo que los resultados pueden llevar la coloración de los deseos de aquél o si éste resiste inconscientemente, puede inclinarse hacia el otro extremo.

En circunstancias semejantes lo más atinado es emplear uno de los métodos de adivinación en el que los símbolos se mezclan y aparecen por azar. Uno de estos métodos –y en verdad el mejor– es el Tarot, porque es el más sutil y comprensivo y con el cual los poseedores de visión obtienen una buena perspectiva de los factores espirituales del caso que se investiga. Para usar como corresponde el Tarot se requiere un buen grado de preparación que no consiste en un somero conocimiento del significado de las cartas, sino que implica ponerse en contacto con las fuerzas que están implícitas en ellas. Sin embargo, su utilización empírica no está contraindicada para cualquier persona sincera, aunque es dudoso que pueda ser eficiente para un tercero.

Para comenzar, habrá que adquirir un juego nuevo de Tarot, porque los usados están demasiado impregnados del magnetismo de otras personas y ello resulta contraproducente; además, hay que llevarlo consigo en forma permanente, hasta donde sea posible, dormir con las cartas debajo de la almohada, barajarlas y tenerlas largo tiempo entre las manos en tanto que se observa y aprecia el significado de las figuras de acuerdo con el libro de instrucciones, a fin de que se asimile el significado de cada una de las cartas. No tiene mayor importancia el tipo de naipes que se use; lo mismo da el juego arcaico o el hermoso que pintó A. E. Waite; no son los detalles lo que interesa en las cartas sino que su contenido sirva de inducción recordatoria de las ideas ocultas en las figuras. Tan pronto como se percibe algún tipo especial de significado en la imagen del naipe, ya se ha establecido un enlace con él y cuando aparece en una adivinación vendrá a significar algo preciso.

Una vez logrado el contacto con el mazo de cartas elegido, el paso que sigue consiste en proyectar una adivinación según el sistema que se practique y resolverla de acuerdo con las instrucciones del libro; anotar los resultados y la posición en que caen las cartas. Se repite el proceso dos veces más, en las que también habrá que consignar con cuidado las posiciones de las figuras, y por supuesto, barajar bien en cada oportunidad. Si algunas cartas se repiten, y en especial, si la posición es semejante, o si las del mismo tipo predominan en los tres pasos, se deducirá que el sistema funciona de modo satisfactorio y se podrá adivinar tomando por base las cartas que se repitieron; pero si en los tres casos no se observa parecido alguno o si el equilibrio de los cuatro palos no es constante, por lo menos en dos de los tres casos, y si ninguno de los triunfos mayores sale más de una vez, habrá que interpretar que el Tarot no es operante para el que consulta, por lo que habrá de abandonarse la adivinación.

El mismo principio se aplica cuando se quiere tirar las cartas con el juego de figuras españolas o francesas, aunque este método es mucho menos sensitivo y elocuente que el que se practica con el Tarot. La adivinación es un arte que no se adquiere con el estudio de textos, sino que se forma paso a paso a través de un sistema de asociaciones que tiene lugar en la mente del operador. Además, mucho depende de la capacidad de inspiración de éste que puede lograr en casos especiales que las cartas se repitan sin cesar, armónicamente y que consigue leer con perspectiva extraordinaria sucesos concatenados; en cambio, otras veces es menester casi deletrear el significado de cada carta. De todas maneras no se aconseja forzar la adivinación; si la investigación no surge con espontaneidad de la mente, seguro que es porque carece de significado.

De todos modos, con estas instrucciones se obtendrán mejores resultados que si se consulta a dudosos profesionales. La única persona en condiciones de hacer algo al respecto es un Iniciado especialista en Tarot y que por supuesto, no exigirá ni aceptará jamás un solo centavo por su trabajo; por ello, únicamente en circunstancias muy especiales se conseguirá que un Iniciado lea a otra persona lo que dicen las cartas.

Deberá estarse en guardia cada vez que se cruce una visión o se escuche una voz cuando se esté concentrado o meditando, porque aun en el caso de que esas voces encierren la verdad, es evidente que la mente corre el riesgo de apartarse o disociarse por el esfuerzo. Todo ocultista con experiencia interrumpe las facultades supranormales cuando las condiciones son adversas, pues sabe que un susurro nunca se escucha cuando ruge un huracán, sino sólo en el silencio. Los contactos con lo superior no se manifiestan por medio de voces; inspiran un sentimiento de poder, de protección y de paz. Nunca se repetirá lo suficiente que cuando lo Invisible se hace visible para el ojo físico o audible, algo marcha mal en el proceso, porque los planos se impregnan recíprocamente, y a menos que esta impregnación se detenga, será inevitable un desequilibrio en la mente del operador.

Es necesario suma cautela para ver y oír en lo interno sin dejar de tener en cuenta que las impresiones son subjetivas. En el uso de cualquier poder psíquico la mayor prudencia radica en comprender el carácter psicológico del mismo y en tener presente de continuo que lo que se percibe no es la cosa en sí, sino algo que semeja a un boceto soñado y dramatizado por nuestra mente subconsciente.

Mientras más avancemos en nuestro desarrollo espiritual, habrá menos diferencia entre el funcionamiento de nuestra conciencia superior y nuestra mentalidad normal. La clarividencia es un estado de mente normal iluminada en el cual el discernimiento se eleva a un alto nivel; y por el contrario, mientras más primaria y poco evolucionada sea la mente de un individuo, el fenómeno será más espantoso y anormal.

Con referencia al problema del horóscopo, su estudio y los resultados que se obtienen, en realidad, son sorprendentes. El horóscopo puede ser una gran ayuda como también una influencia sumamente perniciosa, plagada de sugestiones malignas, todo dependerá de la sabiduría y cualidades espirituales del astrólogo. Un verdadero astrólogo puede prodigar tanta ayuda espiritual, como un sacerdote con vocación. Sin embargo, tengamos presente que el astrólogo profesional que se anuncia en periódicos y revistas, realiza gran cantidad de trabajo mercenario, por lo que le resultará casi imposible conservar su integridad espiritual. Además ningún astrólogo publicitado, aunque tenga gran práctica, puede hacer en persona todos los horóscopos que le solicitan, viéndose así obligado a derivar el trabajo a otros. Mucho más prudente será recurrir a algún amigo estudiante de astrología, que acudir a un profesional que se pasa la vida “fabricando” horóscopos.

Por violar todas las normas básicas de la Ciencia Espiritual, el ocultismo profesional es un negocio sórdido e indigno que no bendice al que lo hace ni al que a él recurre. Nunca hemos comprobado otra cosa que daños en quienes se dieron a peregrinar de un adivino a otro; tampoco conocemos a nadie que haga de la adivinación un medio de vida y conserve incólumes sus poderes espirituales.–


6
USO Y ABUSO DEL PODER MENTAL


No es fácil hallar un cartabón por el cual juzgar los límites del uso justificable del poder oculto. Hay una frontera entre el uso y el abuso, un hilo demarcatorio entre lo honesto y lo deshonesto, en el que el sentido común y la honestidad se constituyen en piedra de toque; pero si es posible establecer ciertas reglas para llegar a un juicio equilibrado en casos individuales. Por lo menos podemos tener la esperanza de hallar un camino intermedio entre los extremos que conocemos por los anuncios periodísticos de ciertas organizaciones transatlánticas por una parte, y por la otra, la doctrina de un iniciado que sabe que no debe nunca hacer uso del poder oculto con fines de lucro o éxito personal.

Los más promocionados de esos cursos –“¡Obtenga usted lo que quiera!”– son de naturaleza tal que, aun los anuncios en publicaciones, se ven en figurillas para justificarlos y uno se maravilla de que haya tanta gente incauta que pague por ellos. Asimismo, es asombroso que esos llamados "adeptos" puedan reunir personas que les crean, cuanto que evidencian su incapacidad para poder hacer uso de poderes en su propio auxilio, por cuestiones de "austeridad" y de "principios". La lógica irrebatible de: “Médico, cúrate a ti mismo”, sería una prueba insalvable para semejantes “pastores” y “maestros” espirituales.

La suposición de que tanto más espiritual es una persona cuanto más anda por la pobreza, deriva del Oriente, como buena parte de nuestra ética religiosa; y aduciendo causas como el temperamento, las condiciones físicas y el clima en la India y Palestina –fuente y madre de nuestra inspiración espiritual– difieren por completo de las nuestras; no se concede más que un valor secundario a algunos de los preceptos aceptados por el consenso general, pues se los considera impracticables para el hombre de Occidente, en especial para los de raza nórdica. A todas luces esto no es recomendable para la moral espiritual de una raza.

Si con tanta soltura se consiente en ignorar ciertos mandamientos porque son impracticables y no por ello se está incurso en odios raciales, se atenta contra la base de toda la moralidad dogmática y sus normas no trascienden el círculo cerrado de los ascéticos o metodizantes especializados. Lo que en verdad necesitamos es un modelo ético que haga justicia entre hombre y hombre y acucie al alma para que transite su sendero de evolución.

Ante todo comprendamos que en el conocimiento esotérico existen dos caminos utilizables para “mejorarnos”. Es posible influenciar la mente y la voluntad de nuestro prójimo de manera que nos dé lo que queremos y, asimismo, también es posible atraer directamente lo deseado desde los grandes receptáculos cósmicos de fuerza indiferenciada. El primer camino es el de la Magia Negra; el segundo, el de la Magia Blanca. Por tanto, una operación pasa por la primera prueba cuando no perjudica a ninguna criatura; porque si es axiomático que no tenemos derecho a interferir en el libre albedrío y responsabilidad de un alma ni aun para su bien –salvo una emergencia o por deber humanitario ineludible– ¿por qué habríamos de tener derecho de influenciar a otros seres con miras a nuestro propio bien?.

Cristo dijo: “He venido para que tengáis vida, y para que la tengáis con más abundancia”. Ésta debe ser la clave de nuestra conducta para asegurarnos las mejores condiciones materiales por medios mentales y espirituales. Debemos forzarnos por hallar la fuente espiritual de vida y beber de sus aguas y la lograremos meditando sobre el Gran Inmanifestado, la Fuente de Todo Ser, comprendiendo su Omnipotencia, Infinitud y eterna duración. La fuente de nuestro ser está en esa siempre fluyente e infinita energía y el caudal que de ella recibamos está limitado sólo por nuestra capacidad para comprender que si la aumentarnos como para desembarazarnos de nuestras inhibiciones, correlativamente aumentaremos nuestro benéfico caudal de energía Cósmica, la que se transmuta dentro de nuestro ser en todas las diferentes formas de actividad que constituyen la vida humana.

Si nuestra energía vital aumenta, todos los factores que componen nuestra naturaleza se aceleran e intensifican; el que es artista produce con nuevo poder e inspiración; la perspectiva del hombre de ciencia se amplía; aumenta la fuerza y habilidad del obrero; la inteligencia y la alegría en el niño; la belleza y el encanto en la mujer; todo se torna magnífico, intensificándose. De hecho, ésta es la base real para la curación espiritual, la verdadera y única curación espiritual y no la que se lleva a cabo por pura sugestión; la vis medicatrix Naturae (fuerza curadora de la Naturaleza), que es el único agente curativo real que aumenta enormemente y por ello, a menudo, puede hacer mejorar y hasta en algunos casos curar por completo ciertas condiciones que antes se resistían.

Debemos comprender que la acción de estas fuerzas cósmicas no es selectiva, pues todos los aspectos de nuestra naturaleza se intensifican por su influencia; por consiguiente, todo lo que se halle sin depurar surge de inmediato en forma aguda, y a menos que podamos superar la crisis espiritual que siempre sobreviene de una manera o de otra cuando los poderes espirituales descienden después de ser invocados, nuestro nuevo estado será peor que el anterior.

Los que practican la “Christian Science” (ciencia cristiana) y que tienen mayor experiencia que otros en la curación por la mente, llaman a esta crisis “quimicalización” y están pendientes de ella, pues cuando se manifiesta ese estado deducen que el tratamiento actúa con eficacia. No obstante, si se trabaja con cuidado, la crisis se atempera, porque la verdadera forma de abordar la fuente de poder espiritual subyace en la esencia de las palabras: “Hágase tu voluntad y no la mía”.

Hay dos métodos para atraer ese poder: el ceremonial y el meditativo. El método ceremonial solo debe usarse para concentrar el poder con el que ya se ha establecido contacto por la meditación; se trata de un método apropiado únicamente para discípulos avanzados, con exclusividad, disciplinados y purificados; por ello nos abstendremos de hablar al respecto y lo hacemos de paso para prevenir a los lectores que se abstengan de usarlo, pues en manos inexpertas suele producir resultados desastrosos.

El método meditativo consiste en el aumento de conocimiento por medio de la contemplación de símbolos de: Infinito, Eternidad y Omnipotencia, afirmando y reafirmando la armonía perfecta de la Ley Cósmica, e imaginando nuestra propia relación con lo que estamos contemplando. Con el aumento de la comprensión, aumenta la vitalidad, la capacidad mental y el equilibrio. Sobre esta base bien sólida de capacidad y equilibrio se conforma todo lo demás. Por ejemplo, si lo que necesitamos es más dinero, pronto se nos presentarán ocasiones de ganar más porque habrá aumentado nuestra jerarquía como seres humanos. Si lo que queremos es trabajo, no tendremos dificultad para hallar un empleo, porque todo el que se ponga en contacto con nosotros, inconscientemente sentirá la vitalidad y serenidad que trasuntamos y eso lo predispondrá a nuestro favor. Si en nuestra vida tenemos problemas por resolver, veremos que nuestra serenidad creciente atempera nuestras reacciones y por consiguiente dejamos de excitar a otros y desarmamos su hostilidad; nuestra vitalidad nos dará más energía y coraje para afrontar todos los conflictos; nuestra creciente capacidad mental aumentará nuestro discernimiento para solucionarlos, y como una cosa conduce a otra “todo trabaja armónicamente en pro de aquel que ama a Dios”.

Éste es el único método justo y verdadero para hacer uso de los poderes ocultos con referencia a propósitos personales y es muy difícil hallar objeción ética en contra de este uso de finalidades sanas, porque no sólo no defrauda a nadie, sino que aumenta nuestra estatura espiritual y nos hace avanzar en nuestro sendero de evolución.

Nuestro próximo tópico consiste en distinguir cuáles son finalidades legítimas y sanas. Podríamos decir que todo cuanto nos procure armonía en vez de desasosiego conduce a una finalidad legítima, Esto parece una solución simple y satisfactoria para todos nuestros problemas y que lo único que debemos hacer es concentrar nuestra mente en lo que queremos y conseguirlo; sin embargo no es tan sencillo. Para ser feliz no es necesario más dinero, ni tampoco el amor de ninguna persona en particular, sino un completo cambio de actitud con respecto a la vida, pues si es por demás errónea, revertiremos el proceso del poder de Midas* y convertiremos en escoria todo lo que toquemos.

Lo único sano para superar conflictos es que nos rindamos sin reservas a las leyes cósmicas, resueltos a llevar a cabo lo justo sin reservas. Siempre que así se procede, se horada hondo en la roca firme y lo que se edifique será sobre cimientos sólidos. Nunca debemos dudar de la aptitud cuando trabajamos por medio de las fuerzas cósmicas; hay que aprender a confiar en su infinitud y omnipotencia para ser capaces de atraer la fuerza necesaria que nos permita conducir todos los elementos, por dispares y opuestos que éstos sean, hasta llegar a una justa y armoniosa conclusión.

Hay un aspecto sobre el cual coinciden las preguntas de los estudiosos y que nos parece oportuno considerar en detalle. Trátase de determinar si se justifica desde el punto de vista moral el uso de este método para obtener dinero. Una vez más la respuesta debe llegar de la propia conciencia iluminada por el sentido común. Sin embargo, podríamos decir que no conviene trabajar por una suma determinada de dinero, pues con ello limitamos el alcance de lo que hubiéramos podido conseguir de otra manera. Por vía de ejemplo, supongamos que concentramos nuestras fuerzas para obtener cien libras esterlinas, suma que consideramos necesaria para la solución de problemas inmediatos y al obtener este contacto cósmico, llega esa cantidad de dinero a nuestras manes (es sorprendente la exactitud con que se pueden obtener sumas determinadas, hasta con precisión de centavos); podría acontecer que nuestra realización e invocación hubieran alcanzado no sólo para cubrir la urgencia del momento, sino para modificar todo el curso de nuestra vida. Obtuvimos la suma deseada, pero, ¿y las oportunidades que anulamos por el límite que impusimos a la acción del infinito? Si fuimos capaces de poner en movimiento un poder cósmico capaz de producir cien libras esterlinas, será porque movimos una cadena de causas que podrían haber conducido quién sabe dónde si no la hubiésemos frenado con el límite de una cantidad exacta.

Procederemos con poca sabiduría si limitamos y delineamos nuestras aspiraciones cuando nos acercamos a la Fuente de toda Vida. Más sabio es pedir armonía y creciente plenitud de vida, y dejar que la Sabiduría Infinita cumplimente nuestras verdaderas necesidades, porque necesidades y deseos no son siempre la misma cosa. En nueve casos sobre diez hace tanta falta un cambio de sentimientos como uno de circunstancia, antes que la armonía pueda expresarse; y en una buena proporción de estos casos, lo único que hace falta es un cambio de sentimientos y las circunstancias serán favorables cuando sepamos abordarlas correctamente.

Nos equivocamos de plano cuando intentamos alcanzar la felicidad mediante la posesión de bienes materiales. Primero busquemos en nosotros mismos el Reino de los Cielos y todo lo que hace la felicidad nos será dado por añadidura a través de mil conductos inesperados y más de lo que podamos pedir o soñar.

Empero, así como es obvio que el dinero es la solución para muchos problemas en este mundo material y que aun, a veces, poseyéndolo, no nos da felicidad, su carencia puede interferir nuestra dicha; debemos discutir con honradez el tema de la plenitud de vida que se funda en la mayor abundancia de dinero. Bien sabemos todo lo que los grandes Instructores religiosos han dicho respecto del dinero y qué exiguos eran sus bienes materiales; también sabemos que nuestro Señor dijo que era más fácil que pasara un camello por el ojo de una aguja, que un rico entrase en el Reino de los Cielos. Al considerar todo lo dicho ¿pretendemos que el dinero sea una necesidad legítima para la cual usamos fuerzas espirituales sin lesionar nuestro espíritu?

La clave del problema consiste –al menos así lo creemos– en comprender que la sencillez de vida es lo único que en realidad nos permite discriminar lo esencial de lo que no lo es; y para llenar las necesidades de esa sencillez esencial, es claro que se justifica invocar la ayuda espiritual, pues ella incluye orden, decoro, belleza y la recreación que mantiene intacto el equilibrio de nuestra naturaleza, e incluye, asimismo, el ambiente para el desarrollo de nuestras capacidades.

Por otra parte, no concebimos que se haga lugar a la lujuria, a la ostentación o se defraude al prójimo con subterfugios. Si damos valor a lo espiritual, tal será nuestra forma natural de vivir. Si no estamos dispuestos, a llegar a las raíces mismas de nuestra realización espiritual mejor será abandonar los poderes espirituales, porque cuando estos lleguen a nosotros lo primero que harán será quemar la escoria que exista en nuestra naturaleza y si la proporción de ésta es mayor que la del oro puro, las consecuencias serán otras que las que habíamos pensado. Es menester alentar deseos muy puros antes que una persona confíe en su realización por las fuerzas espirituales. En todo caso debemos estar siempre preparados para ofrendar un cambio de sentimientos en holocausto a la labor.–



7
MAGNETISMO ETÉRICO


Nuestro conocimiento de la electricidad es más o menos reciente y aunque se han llegado a hacer amplias aplicaciones de esta energía inasible, ignoramos aún su naturaleza intrínseca. Empero, avances recientes en su conocimiento, demostraron que su distribución es mucho más extensa que lo que se había supuesto; es más, hoy puede decirse que la electricidad es omnipenetrante y para probarlo sólo se requieren instrumentos suficientemente sensibles.

Desde hace tiempo se sabe que el cuerpo humane es semejante a una batería, que las reacciones nerviosas transmiten por medio de débiles corrientes eléctricas que recorren las fibras nerviosas y que la conductividad eléctrica del cuerpo varía en relación con los estados emocionales del sujeto. En fecha reciente se ha hecho conocer un instrumento tan sensible que no sólo demuestra que el cuerpo humano emite energía eléctrica, sino que llega a medir la cantidad existente en diferentes individuos, encontrándose que es mayor en los jóvenes y viriles y menor en los ancianos y en los que tienen salud endeble.

En este sentido se abre un amplio horizonte para el trabajo experimental y es del caso advertir la estrecha concordancia que revela con las tradiciones de la Ciencia Oculta, porque esta energía eléctrica del cuerpo humano es aceptada por los Iniciados desde antiguo aunque se la conocía con otros nombres que los que adoptó la Ciencia Moderna para los nuevos hechos, y que, como bien se sabe, constituyen la base de muchos de los fenómenos ocultos.

Las aplicaciones de la energía eléctrica en nuestra vida diaria son más que conocidas, pero es lamentable que el valor de este conocimiento esté viciado por un cúmulo de supersticiones y por la autosugestión. Es menester determinar el término medio entre un obstinado desprecio por todo lo que implique influencias sutiles, aunque nos exponga a diversos malestares innecesarios y una sensibilidad enfermiza que desemboca en la hipocondría.

Reconocer la realidad de una influencia no significa someterse a ella. Hay dos maneras inteligentes de reaccionar: una, aprendiendo cuanto podamos respecto de ella y utilizarla como si se tratara de una medicina que necesita el control de sus indicaciones y dosis; otra, aprendiendo la manera de neutralizarla o desviarla si es que en determinadas condiciones resultara deletérea.

En tanto que la ciencia experimental fue evolucionando posibilitó un acuerdo con la tradición esotérica al sostener que toda criatura viviente es una batería eléctrica y ha aprendido a medir cuantitativamente ésta energía; su próximo paso consistirá en demostrar los cambios cualitativos de esta batería viviente. Esta diversidad de cualidades es reconocida con claridad por la ciencia esotérica que las clasifica según las siete influencias planetarias a través del uso de varios métodos adivinatorios que sirven como pruebas indicadoras. Por dichos medios se llega a una rudimentaria aproximación, aunque cabe esperar que la ciencia experimental provea los métodos de prueba y medición que se requieren.

En tanto, tomaremos las doctrinas esotéricas como hipótesis para nuestro trabajo que tiende a mostrar sus aplicaciones prácticas en la vida cotidiana y aunque los experimentos al respecto sean modestos, pronto nos convencerán de la realidad de las influencias a que nos referimos.

Primero y ante todo corresponde concebir a toda forma animada o inanimada como generadora de un campo magnético. Luego concibamos el cambio de magnetismo entre todos los objetos que entran dentro del campo eléctrico de otros. Recordemos, asimismo, que ese magnetismo varía tanto cualitativa como cuantitativamente y que esa variación depende de la naturaleza del ritmo de su pulsante energía. Por consiguiente, se deduce que recibimos de continuo influencias electromagnéticas de una sutil naturaleza, por parte de todo lo que toma contacto con nosotros, en lo que se incluye a toda persona con la que tenemos alguna relación. También se desprende que cada una de ellas tomará energía eléctrica nuestra de acuerdo a sus naturalezas individuales.

Sin embargo, no debe considerarse que todo intercambio de energía magnética sea o se parezca al vampirismo, pues está lejos de ser éste el caso. Dar y recibir magnetismo es lo normal en la vida humana, tanto, que su carencia nos daña como si se tratara de la falta de vitaminas, las cuales igualmente constituyen factores sutiles y no siempre bien comprendidos en la economía física de las criaturas vivientes.

Hay un intercambio de magnetismo que es por demás estimulante tanto como para el que lo da como para el que lo recibe y la interrupción del circuito origina distintas patologías nerviosas que sólo pueden curarse cuando se lo restablece. Sin embargo, este intercambio puede estar sujeto a ciertas patologías que consideraremos más adelante.

Puede observarse sin esfuerzo la reciprocidad de la influencia magnética en la relación madre-hijo. Un infante no puede crecer con vigor integral sin el íntimo amor personal y contacto de alguien que se ocupe de él en calidad de madre. De lo dicho no cabe duda; por eso hoy ya no se reúne a los niños como en rebaños, en grandes orfelinatos, sino en pequeñas casas individuales, en grupos poco numerosos, porque se ha probado que la mortalidad era mucho más alta en aquellos y el índice de inteligencia notoriamente bajo. Es tan evidente la influencia del magnetismo materno que un médico muy conocido recomienda a las madres muy nerviosas que no tengan sus hijitos en brazos a no ser que usen un almohadón que aísle al niño de su perturbadora influencia magnética.

La influencia del padre es tan importante como la de la madre, sólo que llega al niño por la mediación de ésta; de ahí que se observe la diferencia entre la influencia que transmite al hijo una mujer feliz y segura en su matrimonio y la que traslada una esposa insegura y desdichada. Sin embargo, cuando el niño crece, se desprende poco a poco de la influencia materna y se torna cada vez más receptivo al magnetismo paterno que lo introduce en la mente grupal de la raza y lo convierte en un miembro de ella. Porque de la misma manera que la madre da a luz al infante como individuo físico separado, el padre lo alumbra como individuo social. Quizás en general se subestime el papel que desempeña la vida racial en nuestra individualidad y no reconocemos lo suficiente que el hombre es un animal social y que el grupo de sus relaciones es parte de su ser mental como cualquier otro instinto.

En esta relación social, sea mundana o psicológica, el padre es lo mas importante. Es un error dejar al niño bajo la dirección de la madre después que haya pasado e1 período infantil. El hijo estará muchísimo mejor con la disciplina masculina, que aunque más ruda que la de la madre, no dará tanta importancia a las menudencias ni picardías y actuará con rigor cuando los hechos lo exigen. El trato severo es mejor que el blando y cariñoso de la madre. Más libertad y menos ternura es mejor preparación para la vida que el “amor materno” cuando se dispensa de manera poco sabia. Los especialistas mentales conocen bien el resultado producido por la prolongación excesiva del sensibilizante magnetismo femenino y la carencia consecuente del vigorizante magnetismo masculino. Por esta razón debe ser la familia y no el individuo la unidad social principal de lo que se desprende que los experimentos de pedagogía infantil al respecto, emprendidos en la Rusia Soviética, deberán modificarse, como también, y por la misma causa el amor libre resulta inconducente desde el punto de vista moral y social, puesto que anula la posibilidad de que el niño crezca lozano y fuerte en el ambiente hogareño; la tierna criatura necesita del hogar como el ave del nido. Es solo el hogar, en efecto, el que prodiga al niño las condiciones magnéticas para su normal y feliz desarrollo.

En el magnetismo inmediato del regazo materno el infante recibe durante los primeros años las esenciales vitaminas espirituales. Luego, en la atmósfera vigorosa y protectora que genera el padre recibe las influencias esenciales para su desarrollo como ser social. Es difícil hallar sustitutos adecuados para estas dos relaciones personales. La materna es quizá la que tiene más posibilidad de reemplazarse, porque casi todas las mujeres se encariñan instintivamente con cualquier criatura que esté a su cuidado; pero el hombre común es raro que experimente orgullo por el hijo ajeno. Este orgullo familiar, que está tras él, es un inestimable soporte para el adolescente que le ayudará a encontrar su camino en el gran mundo que se abre a su mirada.

No existe reemplazante para el magnetismo que emite el afecto, la felicidad, el orgullo y la fidelidad de un seguro círculo familiar, y los niños que forman parte de él se lanzan a la vida con incalculables ventajas respecto de los que nacieron en hogares mal avenidos, inarmónicos. Además tenderán a reproducir, por gravitación, las condiciones ambientales de la casa paterna, cuando les llegue el turno de formar hogar y tener hijos.

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El magnetismo etérico desempeña una parte muy importante en la relación de los sexos. Por lo general pensamos que es sólo física y emocional, no entendemos que también es etérica, y que éste es un factor en extremo valioso y que explica mucho de lo que no puede aclararse de otra manera.

Quien observe la vida de hombres y mujeres verá que si un grupo es femenino por numeroso que éste sea, se aísla de toda asociación masculina, desarrolla una peculiar atmósfera mental y toda suerte de rasgos neuróticos. Esta degeneración no se produce en el caso de los hombres; en efecto, cada tanto tratan de aislarse de la sociedad femenina de manera que puedan “volver a ser sí mismos”, sin restricción alguna. También hay que hacer notar, que en un grupo femenino, aunque incluya solteras, si trabajan y tienen relaciones sociales con hombres, no se produce esa atmósfera peculiar ni las condiciones neuróticas antedichas.

La explicación radica en que la mujer recibe magnetismo etérico del hombre, ante cualquier grado de simpatía mutua, ya se trate de la camaradería en el trabajo, o las comunes relaciones sociales de baile o de recreaciones. La dosis de magnetismo que ella recibe de él, es proporcional al grado de simpatía que se tengan, el cual va desde la simple amistad, todos los grades del festejo, amoríos y noviazgos, hasta la consumación de la unión física. Lo mismo que con las vitaminas, cuando el magnetismo es defectuoso, produce síndromes de carácter enfermizo en el curso del tiempo; sólo se requiere una pequeña cantidad de magnetismo esencial para mantenerse sano.

El hombre, por su parte, emana de continuo ese magnetismo; por eso el aislamiento de la compañía femenina no le plantea problemas. Por el contrario, si constantemente se rodea de mujeres que absorben su magnetismo –en especial si es el único hombre del grupo– consume mayor cantidad del que produce, de modo que instintivamente busca la camaradería de círculos masculinos con exclusividad para utilizar su magnetismo con fines personales y readaptar su personalidad sin interferencias. El hombre que está siempre en compañía de mujeres y no tiene compañeros masculinos, tiende a perder su personalidad y a volverse negativo. Es conocido el ejemplo del hijo de la familia compuesta por hermanas solamente y cuyo padre ha desaparecido.

Con frecuencia se hace notar que hay una curiosa discrepancia en las relaciones sexuales en la que mientras el varón tiene una definida necesidad física de la mujer, ésta no la siente en igual medida, pero la diferencia es más aparente que real, porque la mujer tiene justamente una definida necesidad etérica del hombre como la necesidad física de éste por ella. Éstos son los caracteres que mantienen unidas a parejas de rasgos por completo incompatibles, de las que podría pensarse que serían más felices separadas, pues parece que la unión sólo sirve para desavenencias y riñas; sin embargo –es curioso– sienten una extraña necesidad mutua y no están bien cuando uno se aleja del otro. Este lazo perdura y une, aun cuando haya divorcio, hasta que llega el tiempo en que cada uno por su parte forma otro hogar. Es notable el profundo conocimiento de la psicología sexual que revela la antigua ley inglesa de divorcio, que como todas las leyes comunes, surgió ajena a todo precedente y experiencia. Esta ley establecía que si el adulterio se perdonaba, si el culpable volvía a ser aceptado en la vida conyugal, la ofensa no justificaba el divorcio. Esto parece psicología esotérica, pues el restablecimiento de las relaciones maritales renueva el vínculo magnético que se interrumpe con el adulterio.

En un matrimonio feliz, donde exista afecto y la natural relación física sexual –y ningún matrimonio puede sostenerse sin estos dos elementos–, se forma gradualmente un cuerpo magnético que incluye a ambas personalidades en un aura común. Ésta es el aura del que son copartícipes y en esto consiste el significado real del matrimonio, bien diferente, por cierto, de las relaciones irregulares. Es digno de destacarse el hecho de que durante el período en que solicitaban pensiones gubernamentales las compañeras de los combatientes en la guerra 1914-1918, se reveló un número tan grande de uniones ilegales que funcionaban normalmente como matrimonios, que debió llegarse a un nuevo criterio en el otorgamiento de pensiones, según la situación real, pues la mujer que había vivido de modo regular como esposa, tuvo, gracias a ese reajuste, derecho a pensión en caso de separación o fallecimiento de su pareja. Estas uniones extralegales poseen, en esencia, las mismas cualidades que las reconocidas por la Iglesia y el Estado.

Esta aura es lo que en realidad constituye el hogar. Una pareja puede constituir su hogar en una simple habitación, sin desmedro de éste; puede formarlo en una caravana que se desplace de un lado a otro, siempre que exista continuidad de permanencia, porque el magnetismo incluye los objetos de uso diario. Este hecho descubre la elocuencia de la expresión popular: “Formemos un hogar”, que incluye los avíos y utensilios que se utilizan en la vida cotidiana.

Fuera de este aura la vida es por entero diferente de como lo es dentro de ella, pues de ahí surge un poder peculiar que neutraliza influencias externas; la prueba está a la vista si se observa a cualquier persona dentro de un aura marital bien establecida; está a salvo y resiste las influencias externas. Esta aura tiene la propiedad de restablecer el equilibrio de cualquiera de los cónyuges cuando ha sido sacudido por el roce de la vida; cuando hay mutuo afecto y respeto, hasta la confianza herida por los impactos del mundo se restaura con rapidez. Ésta es una de las mayores ventajas del matrimonio, porque nada es más difícil que manejarse con éxito cuando se ha lesionado gravemente la confianza.

Cuando un matrimonio se destruye lo que más tarda en desaparecer es la capacidad de resistir interferencias externas, pues ambas partes detendrán su querella para unirse en contra de la agresión, y quien haya intentado interferir entre marido y mujer lo sabrá por experiencia.

Desde el memento en que el aura matrimonial se establece, los dos son uno y recíprocamente se sentirán la prolongación del otro, al extremo de que cualquier ofensa o desprecio inferido a uno, lo sentirá el otro como una injuria directa; es curioso que esto rija aun en los matrimonies mal avenidos. Una vez firme el aura marital, se establece entre ellos una fuerza y resistencia indescriptibles; éste es el factor que complica de modo tan extraño el problema del divorcio, pues a menos que haya adulterio, es muy difícil disolver el aura matrimonial. El adúltero es expulsado de ella y a menos que se reintegre aunque más no sea para comer y dormir, permanecerá fuera, pues ha cesado automáticamente la función del matrimonio. Y otra vez aquí la ley común convalida una antigua verdad esotérica cuando se dicta el divorcio, “de lecho y mesa”, ya que es un hecho común, y por igual curioso, que al comer con una persona se establece con ella un lazo de carácter psíquico. Esto se reconoce aun en las costumbres de pueblos primitivos, especialmente cuando confieren a la hospitalidad categoría de deber sagrado. En estos pueblos la persona con la que se ha comido está a salvo de cualquier ataque aun varias horas después que haya abandonado el campamento, esto es, hasta que haya digerido la comida.

Cuando un matrimonio ha llegado al extremo de comer por separado y dormir en habitaciones diferentes, queda muy poco del aura matrimonial. El magnetismo que se crea por la comida en común es muy potente; con frecuencia cuando alguien se reconcilia con un ser del que estuvo distanciado, beben juntos. Cuando se llega a un punto de tensión en que una persona diga: “No quiero comer contigo”, la ruptura es definitiva e incurable. Al pasar, y sin comentarios, recordemos el efecto extraño y desagradable que produce una persona que rehúsa participar de un brindis.

El pernicioso efecto que causan las relaciones promiscuas y clandestinas tiene su raíz en el daño que causan al magnetismo etérico de ambas partes, puesto que no puede formarse aura matrimonial alguna. Por consiguiente, no tiene lugar el peculiar efecto protector del matrimonio. Las relaciones irregulares son un estimulante, mas no un alimento; crean apetito y nunca lo satisfacen por completo; porque el significado de1 sexo no sólo radica en las relaciones físicas y cuando aquél se limita a esto, faltan ciertas vitaminas esenciales de carácter espiritual. El aura matrimonial lleva tiempo para que se establezca; por eso las parejas noveles pasan por periodos de inestabilidad como si el matrimonio no cumpliera sus propósitos ni sus fines, pero ello se debe a que aún no se ha consumado ya que éste consiste en algo más que la firma en el Registro Civil. Por lo común, cuando el matrimonio se sustenta en el amor recíproco este primer ímpetu emocional los pone por encima de las alternativas de ese período, y cuando después las emociones se atemperan, comienza a formarse el aura del matrimonio de modo que las primeras querellas terminan en reconciliación y no en separación porque subconscientemente han descubierto que tienen necesidad indefectible uno del otro.

El conocimiento del proceso que se cumple explica el choque, a veces de consecuencias imprevisibles, cuando fallece uno de los cónyuges aun cuando hayan constituido en apariencia un matrimonio infeliz. Mucha gente se mofa de la aflicción de los viudos y viudas cuyas reyertas continuas eran conocidas; no obstante, el sentimiento de la pérdida puede ser por complete genuino.

Un viejo refrán dice: “Todos los difuntos eran buenos esposos”, y otro que expresa: “Un mal marido es mejor que ninguno”. Esto indica que la mujer depende del magnetismo del marido en mayor medida que lo que se está dispuesto a aceptar y aquélla sufre una pérdida seria cuando al desaparecer su compañero, este magnetismo también desaparece.

Por su parte, el hombre es polígamo por naturaleza, y no depende de la misma manera que la mujer, del magnetismo contrario; su dependencia del matrimonio –que es menester distinguir de sus relaciones clandestinas, con exclusividad físicas– es social en su más alto y superior sentido pues llega a lo espiritual. Necesita de su hogar para refugiarse del mundo y esto sólo lo consigue con el aura del matrimonio. Pero también necesita salir de su hogar con intervalos regulares y frecuentes, pues de lo contrario verá disminuir su magnetismo lo mismo que la integridad de su personalidad.–


8
EL PROBLEMA DE LOS IMPOLARIZADOS


Después de puntualizar la importancia del intercambio de magnetismo entre los sexos, se nos podría preguntar, y es muy natural, algo sobre el problema concerniente a los solteros y por tanto impolarizados. Ya hemos tratado en detalle algunos aspectos psicológicos y fisiológicos de este problema, como asimismo sus derivaciones prácticas, en nuestro libro El problema dela pureza, por lo cual consideramos que de acuerdo con el carácter de la obra presente, no corresponde abordarlos en sus detalles. Sin embargo, creemos que puede resultar de interés exponer los principios que deben aplicarse en la búsqueda de soluciones para este problema.

Vivirnos una época de cambios vertiginosos en la opinión pública y como es lógico, en la conciencia privada. Ya hace tiempo que desaparecieron las condiciones que prevalecían en la época que fue escrita la obra citada; y aunque su consejo práctico aun es válido, algunas de las dificultades allí expuestas ya se solucionaron. Ya ha dejado de ser “tabú” la discusión o el estudio privado de lo que los norteamericanos llaman “sexología”. En nuestra época es difícil que alguien ignore los hechos de la vida sexual; no existe, por neurótico que éste sea, alguien que se horrorice por el tema; la sexología ya tiene un lugar en asuntos más generales como la sanidad y la eugenesia aunque no sea uno de los tópicos más frecuentados en la conversación corriente sobre todo ante personas extrañas, pero aun así el tema puede abordarse con naturalidad sí llega la ocasión. Nuestra actitud respecto del sexo no tiene la connotación restringida de otros tiempos; es decir, no lo encaramos con el estado de ánimo de quien a media noche debe atravesar un cementerio.

La experiencia demuestra que la persona normal, sana que haya llevado una vida razonablemente equilibrada y no sea un reprimido ni lo sobreexcite el sexo, puede sufrir no obstante alguna dificultad en dos períodos importantes: la pubertad y en la época en que las glándulas endocrinas temporariamente sufren un desequilibrio que se manifiesta como alejamiento de la vida sexual, lo cual bien puede ser un mecanismo autorregulador. Si no fuera así resultaría un simple caso de medicina hormonal. Lo que en la antigüedad era tratado por los sacerdotes, hoy puede curarse mejor con un especialista.

El problema de los impolarizados no surge y se limita sólo al plano físico. Ocurre también en el matrimonio y fuera de él; en efecto, el matrimonio se destruye mucho más a menudo por impolaridad que por cualquier otra causa, y no sólo el matrimonio sin hijos, sino que cualquiera puede tropezar con este escollo.

Como se vio con anterioridad, el magnetismo etérico que irradia el hombre no se halla limitado en su manifestación a las verdaderas relaciones físicas; es indudable que allí se encuentra, pero también es irradiado sin intermitencia a baja tensión o frecuencia. No obstante, si la persona soltera tiene oportunidad de establecer camaradería y alternar socialmente entre hombres con los cuales congenie o simpatice, obtendrá el necesario magnetismo masculino como para prevenirla de los sufrimientos emergentes de una deficiencia patológica análoga a la que se experimenta cuando la dieta carece de frutas frescas y hortalizas. Las deformaciones del carácter y la conducta de la mujer impolarizada constituyen una enfermedad tan seria como, por ejemplo, el escorbuto o la malaria. Además, existe otro factor, que desempeña su papel al provocar los síntomas mencionados, síntomas que comienzan por una marcada afectación y que, llevados a los extremos se convierten en manías de solterona. Só1o hay tres medios mediante los cuales una mujer puede lograr independencia y, por tanto, el pleno desarrollo de su personalidad adulta: tener medios propios de subsistencia, condiciones adecuadas para ganarse la vida, o de lo contrario, debe casarse. Muchas afecciones, consideradas por los psicoanalistas como represiones sexuales, son, en verdad, represiones de la individualidad, pues no pocas mujeres dependientes de los caprichos de los padres, que las someten a cambio de la subsistencia, han sido condenadas a soportar una vida mezquina y frustrada en su hogar. Es raro encontrar este tipo de patología en mujeres solteras independientes, aunque su hogar sólo lo constituya una habitación, pues por humilde que sea esa persona y a pesar de sus reducidos medios económicos, al menos puede ser dueña de sí misma, de su vida, sin represiones de su personalidad y libre de toda clase de frustraciones. En esta tesitura reside la diferencia entre un capricho de las circunstancias exteriores y la voluntad de los impulsos interiores, a causa de un equivocado sentido del deber, o la falta de coraje necesario para realizar lo que se desea.

Debemos recordar que existe una extensa gama en las exigencias individuales con respecto a su naturaleza sexual, según acontece en las preferencias de las comidas. Hay personas para quienes el celibato es insatisfactorio, y hasta incompatible con su salud y paz mental, mientras que se dan otras, en cambio, que no sólo no necesitan del matrimonio, sino que tampoco serían buenos compañeros si se casaran. Ambos extremos caben dentro de los límites de la normalidad, la felicidad y la buena salud moral, con tal que no se cometan abusos o extravíos. Si una persona del primer tipo mencionada se casa con otra del segundo es natural que se produzca un conflicto, aunque tomadas por separado podrían haber sido excelentes camaradas para individuos de su propia idiosincrasia.

Ya es tiempo de que dejemos de pensar en el sexo como un pecado, según lo consideran algunos católicos, o una virtud a la manera de los habitantes de la India, sino como lo que en realidad es: una función, porque esto es lo correcto, y una función que debe ser ejecutada de acuerdo con los derechos y necesidades de cada uno, y no como un fin en sí mismo, salvo que se trate de un disoluto. Este aspecto social del problema del sexo es el que lo complica tanto, y es, en efecto, el que impide que se lo considere tal cual es: un acto fisiológico semejante, digamos, a la nutrición. Empero, obtendremos alguna luz al respecto si advertimos que hubo una época en que la cantidad de bebida alcohólica que podía ingerir un hombre, constituía un tema “indiscutible”. casi tan riguroso como el de la pureza de una mujer en nuestros días. El abstemio que por casualidad caía en un regimiento en fecha no muy lejana, tenía que soportar tribulaciones tan desagradables e ingratas como las que ahora tolera una mujer que ha perdido la virtud. Este hecho debe ser motivo para que meditemos y humillemos nuestro orgullo espiritual.

Una generación tras otra la opinión pública se acerca cada vez más a la realidad de las funciones fisiológicas en cuanto se refiere a la moralidad sexual. y lenta, pero firmemente las leyes naturales se imponen en el ánimo de la mayoría. Ya resulta difícil hallar problemas desesperados en verdad concernientes al matrimonio o al celibato. Un matrimonio que haya sido un error puede disolverse sin arruinar la vida de ninguno de los cónyuges, siempre que sea factible resolver el aspecto económico, El problema más grave del divorcio consiste en dejar abandonada a una mujer, más o menos madura, e incapaz de ganarse su subsistencia. En cuanto al hombre, es sabido que se le permite mantener tantos hogares clandestinos como el dinero de que disponga, sobre todo en la así llamada gran sociedad, y parece que nadie se inquietara mayormente por estos hechos.

Los problemas sexuales más agudos no se presentan en las altas esferas sociales, en las que existe dinero suficiente para solventar la libre expansión del propio temperamento, ni tampoco en el fondo mismo de la escala de la comunidad, donde la mujer tiene que realizar todo el trabajo del hogar, fuera del que le exige la educación de sus hijos, sin ayuda alguna. El conflicto se torna muy serio en el ámbito de la clase media, dentro de la cual no abunda el dinero para complacer ]a plena libertad o el exceso de cada uno, ni suficiente trabajo para emplear a todos los que necesitan ocupación; y esta circunstancia impulsa a muchos a cometer actos que después habrán de lamentar.-



ÍNDICE



1. Ocultismo práctico en la vida cotidiana
Principios básicos
2. El control de medio ambiente
3. El recuerdo de encarnaciones pasadas
4. Disolución del Karma
5. La adivinación: sus usos y limitaciones
6. Uso y abuso del poder mental
7. Magnetismo etérico
8. El problema de los impolarizados

BLACKFER`S BLACK BOOK

Escrito por imagenes 24-12-2008 en General. Comentarios (0)

BLACKFER`S BLACK BOOK

BLACKFER`S BLACK BOOK
Introducción



¿Satanismo en el Siglo XXI?


Para muchos plantear el tema del satanismo cuando estamos en puertas del siglo XXI les parecerá sencillamente un disparate. Hablar de brujas que acuden volando, gracias al poder de extraños ungüentos a demoniacos aquelarres, donde en presencia de un gran macho cabrío sacrifican a un niño que antes arrancaron de su cuna, es además de increíble, una necedad.
Eso sería cierto si el satanismo fuera realmente lo que nuestros enemigos han dicho de nosotros a lo largo de cientos de años, la verdad está sin embargo a años luz de estas calenturientas fantasías. En las filas satánicas han estado filósofos, pintores, escritores, músicos, hombres de ciencia y la política que forman parte de la historia de nuestra humanidad. Imagino que para muchos esto les resultará increíble. ¿Donde están entonces los demonios de largas cornamentas y el infierno donde son arrojados los “infieles”?, ¿donde están los brujos y brujas que llenaron los cuentos de nuestra infancia?. Si alguna vez existieron sus cuerpos ardieron en las hogueras de la intolerancia y sus delitos fueron el haber observado y definido el movimiento de los astros, o haber estudiado las leyes físicas de la naturaleza, o tal vez haber propuesto nuevas teorías que hoy se consideran los inicios de la física y la química, o tal vez y más sencillamente eran personas que vivían su vida y se negaron a aceptar unas normas ilógicas que pretendían regir el comportamiento humano.
Los textos que se presentan a continuación tratan de presentar lo que es realmente el satanismo moderno, visto tal y como realmente es. Una filosofía de vida que propone que el hombre sea el centro de todo, su propio dueño y su propio dios.



Indice


PORQUE SOY SATANISTA.
LA RELIGIÓN DONDE CADA UNO ES SU PROPIO DIOS
(UNA INTRODUCCIÓN AL SATANISMO)
REGLAS DE ORO DE UN SATANISTA (Por lo menos las mías)
BUENO Y MALO
QUE SE REQUIERE PARA SER SATANISTA
PAGINAS DE LA HISTORIA I
Para los satanistas que han adoptado esta filosofía como un sistema de vida
SATANISTAS DE FIN DE SEMANA
SALUDOS SATANICOS DE UNA RECIEN LLEGADA
DELINCUENCIA
SATANISTAS: NI VANDALOS NI CRIMINALES
LA MAGIA
EL SIGNIFICADO DEL “BAPHOMET”
LOS SATANISTAS SOMOS CULPABLES DE
UN POCO DE TOLERANCIA POR FAVOR
CRISTIANOS NO OS ODIAMOS
LOS NUEVOS FASCISTAS
SATANISMO Y SOCIEDAD
FANATICOS
EL FUTUTRO DEL CRISTIANISMO
POLÍTICA SATÁNICA
EL JUICIO FINAL
LA POSIBILIDAD DE UNA VIDA DESPUÉS DE LA MUERTE
LA MUJER Y EL SATANISMO
APOSTATA
LOS SATANISTAS Y EL SEXO
TIEMPOS DE LUZ
FANTASÍA
ESTRATEGIAS PARA COMBATIR EL INTEGRISMO CRISTIANO
LA EUTANASIA O EL DERECHO A MORIR CON DIGNIDAD
INCULTURA
AMENAZAS
LAS NUEVE BASES DE UN MUNDO SATANICO (Desde mi punto de vista)
ACTIVISTAS
PLANTEAMIENTOS DE FUTURO
EN ARMAS
FELICITACIONES A PABLO TINIEBLAS DE CHILE
¿SEMANA SANTA?
TIEMPOS DE LUCHA
El Plan De Redención Divina Según La Biblia
RECORDANDO A GARCÍA LORCA
BLACK METAL
Carta de Apóstata a Blackfer
FABRICAS DE IDIOTAS
Mensaje de Lucy


PORQUE SOY SATANISTA

Quizás fue mi propia naturaleza la que me dijo desde pequeño que algo estaba mal. Cuando en el colegio me enseñaban lo bueno que era dios y lo malo que era el demonio pensaba; "Veo mucha gente acusando a alguien o algo que no puede defenderse". Más adelante vinieron los problemas cuando en clase de religión expuse mis ideas, en las que dudaba de esa maldad que se atribuía a Satán.

Recuerdo la democrática respuesta del sacerdote, me castigo poniéndome contra la pared, con los pies dentro de la papelera, mientras decía al resto de la clase que yo era basura.
No entendí entonces el porque de ese odio y fueron los años y mi curiosidad los que a través del estudio y la investigación, los que me permitieron alcanzar las respuestas.

Vi como los demonios de la antigüedad no eran como los del cristianismo, tampoco los dioses. Intuí el largo proceso que había permitido al hombre personificar sus fobias y sus deseos a través de seres míticos e inmortales. Descubrí como el poder político siempre se apoyaba en un esquema determinado de dioses y como bajo el estereotipo de demonios, se agrupaban ideas y principios peligrosos para el orden establecido.

En los demonios del pasado, encontré seres que negaban la autoridad de los grandes dioses, luchando por su libertad y existencia. Esos demonios se acercaban a los hombres para brindarles la sabiduría, conocedores de que los dioses preferían masa de ignorantes que les adorasen. Unos ofrecieron a los hombres el fuego, otros la ciencia del bien y del mal, como si de alguna manera esos seres míticos quisieran mostrarnos un camino para luchar contra los dioses o el poder. El camino del conocimiento, de la razón y la libertad.

Por eso soy satanista, porque descubrí un tesoro que había permanecido largo tiempo enterrado y decidí caminar libre y solo sin un dios en el que apoyarme.

Texto de Blackfer



LA RELIGIÓN DONDE CADA UNO ES SU PROPIO DIOS
(UNA INTRODUCCIÓN AL SATANISMO)


Cuando se escucha la palabra "satanismo", la mayoría de la gente se suele imaginar una religión que adora a un dios del mal, lo cual es completamente falso, ya que un satanista auténtico sólo se "adora" a él mismo! no creemos en ningún dios sobrenatural, sea este bueno o malo. por lo tanto se puede considerar al satanismo como una filosofía atea.
Los principios del satanismo pueden resumirse en los siguientes puntos:

1.-"Satan", para nosotros, no es un dios ni tampoco un ser pensante, sino simplemente una imagen simbólica de la fuerza que controla y mantiene el equilibrio de todo el universo. vivir como satanista quiere decir entonces, vivir según las reglas de la naturaleza, buscando satisfacción material, emocional e intelectual.

2.-Disfrutar la vida lo más intensamente posible, pero de una manera responsable. es decir, sin olvidar las lecciones del pasado y sin dejar de considerar las consecuencias de nuestros actos.

3.-Desarrollar al máximo las habilidades personales.


4.-Tratar a las demás personas de la misma manera que ellas lo tratan a uno. en otras palabras, ser bondadoso con los que nos ayudan, pero implacable con nuestros enemigos.

5.-Toda persona debe aceptar las consecuencias de sus acciones. sólo se debe ayudar a los que realmente lo merezcan. los parásitos sociales deben ser abandonados a su propia suerte y los criminales deben ser castigados con la misma severidad con la que perjudicaron a sus víctimas.

6.-Respetar a los animales y matarlos sólo en casos de defensa propia o para usarlos como alimento.

7.-No hay nada sobrenatural. el universo entero consta solamente de materia y energía, pero existen fenómenos y tipos de energía que la ciencia moderna no ha podido aún explicar y que forman el fundamento de la auténtica magia satánica.

8.-Al ser el satanismo una filosofía extremadamente individualista, se deduce que un satanista debe juzgar a otras personas sólo en base a sus virtudes y defectos de carácter personales, pero nunca en base a su raza, nacionalidad, estado de salud, sexo o la religión de sus antepasados (sobre este punto trato más a fondo en el artículo "satanismo y racismo") .

9.-Los satanistas respetamos las leyes de los países en que vivimos, siempre y cuando éstas no atenten contra las libertades personales, y rechazamos cualquier tipo de conducta criminal o asocial.

Texto de Ashmeday Ben-Shakar


REGLAS DE ORO DE UN SATANISTA (Por lo menos las mías)

1-. Tu persona es lo más valioso que tienes, no permitas que nada te hunda o te hiera. Ten una infinita fe en tus fuerzas, pero reconoce tus limitaciones. Busca tu bienestar físico y síquico en aquellas cosas que te den placer y satisfacción.

2-. Mide las consecuencias de tus actos, calcula el efecto de tus acciones. Tu eres tú único juez. Una vez decidida una acción nunca te arrepientas de ella aunque te conduzca al fracaso. Solo los que actúan sin juicio y los débiles piden perdón.

3-. Marca objetivos en tu vida, que no sea el devenir de las circunstancias las que te guíen. Busca estrategias para alcanzarlos y no te desanimes ante el fracaso. Solo los que luchan pueden ser derrotados.

4-. Compórtate con los demás como se comportan contigo. No derroches palabras con los que no sepan apreciar el valor de lo que dices. Si confías en alguien que tu confianza no sea ciega sino inteligente y meditada. Se prudente y calla, vale más escuchar para saber quién está frente a ti, solo entonces habla pero piensa tus palabras.

5-. A un hermano satánico nunca le niegues tu ayuda. Trabaja por la consecución de su éxito y no dudes en pedirle que trabaje por el tuyo. Si tú eres fuerte y el débil ofrécele tu fuerza. Si él es más inteligente escúchale y aprende. Con los hermanos se noble y leal pero si te traiciona a ti o a tus hermanos entonces ódiale, bórrale de tu memoria, destruye sus regalos o todo lo que pueda traer su recuerdo, para que todo sea como si no hubiera existido.

6-. Ignora a tus enemigos ante los demás, pero permanece vigilante. Si eres atacado o ves la intención, que no sea la furia tu consejera. Estudia tu situación y responde contundentemente, cualquier vacilación será interpretada como debilidad. No hay piedad para el enemigo mientras resulte un peligro para ti. Texto de Blackfer

Bueno y malo

He visto como a lo largo de la historia las culturas han ido invirtiendo sus valores dependiendo de sus necesidades de supervivencia. Lo que una vez fue bueno más adelante se convierte en malo. Los moralistas, aquellos que dictan lo que está bien o mal, son como veletas que cambian según su propia conveniencia.

El pueblo llano es el que ha sufrido en sus carnes todos esos cambios y han visto como aquello que la propia naturaleza consideraba bueno las mentes bienpensantes lo tornaban podrido y perverso.

Ahora disfrutamos de la suficiente cultura como para poder deshacernos de toda esa manipulación, de elegir nuestro propio camino sin que nadie juegue con nosotros.

Soy satanista, amigo del hermano Blackfer. No soy un asesino de inocentes, soy un padre de familia que trabaja duramente para sacar su familia adelante. Educo a mis hijos en los valores de la libertad, respetando sus opiniones y haciéndoles responsables del valor de sus propias decisiones y lo que nunca permitiré es que nadie les encadene a los valores del pecado o la culpa.


Los hispanos debemos eliminar la leyenda negra que la iglesia a vertido sobre nosotros y mostrar la auténtica cara del satanismo y sus valores, que tan enriquecedores resultan para el ser humano. Esta quiero que sea el objetivo de mi vida.

AVE SATANAS

Texto de Alex


QUE SE REQUIERE PARA SER SATANISTA

Hay gente que piensa que para considerarse satanista, debe reunir una serie de requisitos especiales o que alguien debe dar el visto bueno para aprobar su entrada al mundo satánico.

Me gustaría dejar esto muy claro. Ser satanista es algo que nace desde el corazón, no requiere ningún acto de fe, ni de ninguna ceremonia especial, tan solo hay que querer vivir y sentir como un satanista, lo importante son los valores satánicos que se quieran alcanzar.

Para ser satanista no necesariamente te tiene que gustar el Black Metal, puedes serlo igual si tu favorito es Mozart. Tampoco es necesario ser un “fan” del “gore”, aunque es más difícil considerarse satanista si lo que te gusta son las películas de Disney (¿que asco!, algún día hablaré de ellas).

En esta y otras páginas puedes encontrar artículos que definen el sentir y los objetivos de los satanistas, pero desde mi punto de vista solo hay un precepto ineludible para cualquier satanista: - Ámate a ti mismo por encima de todas las cosas y valora tu existencia como el tesoro más preciado que posees.

Texto: Blackfer


PÁGINAS DE LA HISTORIA I

Voy a narrar la que es probablemente una de las páginas más tristes de la historia de la humanidad. Fue una época oscura y desgraciada para el ser humano, fue la época en la que el cristianismo era dueño y señor de toda Europa.

El emperador Constantino firma en el año 313 el Edicto de Milán, por el cual los emperadores romanos adoptan la religión cristiana. A partir de ese momento los poderes de la iglesia iniciaban un camino que les llevaría a conducir el poder político y amasar enormes fortunas. Para garantizarse una protección pseudolegal, el papa Inocencio III crea el Tribunal del Santo Oficio, que durante cientos de años se dedicaría al saqueo, la tortura y el asesinato, tanto en Europa como en Latinoamérica.

En trono al año 476 se fecha el inicio de la Edad Media que abre el periodo humano y cultural más pobre de nuestra historia. Los gobiernos eran cada vez más débiles, los señores feudales convirtieron en esclavos a toda la población. Reinaba el desorden y el analfabetismo es moneda corriente en esos tiempos. La barbarie y la crueldad se apodera de las clases dirigentes de manera que nunca antes se había visto. La sociedad se mantiene en una constante decadencia. Las pestes arrasan ciudades y pueblos causando cientos de miles de muertos.

En este aterrador panorama, la iglesia cristiana no deja de crecer y de atesorar posesiones. Los papas visten armaduras y disponen de su propio ejército, planeando alianzas con aquellos reyes de los que obtendrán mayores beneficios. Europa se ilumina con el fuego de las hogueras en los Autos de Fe, donde la carne de seres humanos acusados de brujería, es quemada viva.

Afortunadamente el hombre renació de sus cenizas con la llegada del Renacimiento, reencontrando al hombre con los valores humanos, muy a pesar del poder de la iglesia.

Si queréis imaginar como sería un mundo cristiano, tan solo mirar al pasado y recordar los tiempos en los que eso fue así, los más dramáticos de la historia del hombre.

Texto: Blackfer



Para los satanistas que han adoptado esta filosofía como un sistema de vida
y no como un desfogue para sus frustraciones y aberraciones. Y para todos aquellos que tienen el valor e inteligencia para dudar.

No abundaré en explicaciones sobre la génesis del satanismo, tampoco sobre los principios que nos animan ni la filosofía que nos inspira a los satanistas, pues estos temas están amplia y responsablemente explicados en las diversas páginas de aquelarre infernal.

Siendo el satanismo la expresión viva de la libertad, el inconformismo, el racionalismo y de la evolución en todos sus géneros, no podemos permitir que fanáticos, dogmáticos, disfrazados de corderos en ocasiones y de cínicos rufianes en otras, profanen nuestros libros y correos con abono orgánico por el solo hecho de pensar y sentir diferente a ellos.

Creen los creyentes en los mil dioses o en Satán que al inyectar sus fobias, frustraciones y aberraciones en sus escritos dignifican a sus símbolos divinos?
No! Lo único que logran es abrir brechas infranqueables entre las diversas corrientes filosóficas y de pensamiento existentes en el planeta y convertirnos en enemigos

Aquellos fanáticos-dogmáticos que tras golpearse el pecho con hipocresía sienten terror o asco por las páginas satánicas; por qué no se dan la oportunidad de dudar, luego estudiar e investigar antes de lanzar su veneno "teológico"?

Seguro estoy que ni sus propias creencias han tenido la acuciosidad de investigar, creen porque sus padres creen, creen porque sienten temor de enfrentarse a otras realidades, creen por vagancia, comodidad y cobardía. Si ya conocen la "verdad" enderecen sus vidas y el mundo, acaben con el hambre y con la guerra!


Si discrepan con nuestro pensamiento, maduren, expongan sus tesis o simplemente aléjense y no arroguen basura o insulten, pues lo único que consiguen es desenmascarar sus pequeñeces y ausencia de cerebro.

De otra parte, a mis hermanos satanistas los convoco para no caer en las garras de la provocación y no contestar con la misma bazofia las vulgaridades de nuestros enemigos. El satanista es un ser evolucionado, sin temores, sin dogmas, sin ataduras, libre para pensar y hacer, resbalar en esta trampa es ubicarnos a su nivel de pobreza mental.

Finalmente invito a todos los hombres y mujeres libres a que se comuniquen con nosotros, no importa sin por curiosidad o duda. Descubrirán la grandeza que habita en sus cuerpos y mentes. Si finalmente no encuentran puntos de identidad con nosotros, al menos aprenderemos a convivir con nuestras diferencias y a respetarnos en nuestras creencias. Porque cualquiera que sea la doctrina o filosofía que practiquemos, vivimos en el mismo mundo y tenemos las mismas responsabilidades.

El satanista debe "ser y parecer ser"!

Ave Satanás!

Texto de: Tubalcaín



SATANISTAS DE FIN DE SEMANA

Así quiero llamar a un grupo de personas que me producen un especial desprecio. Son aquellos que se hacen llamar satanistas, pero podrían ser de igual forma punkies o miembros de un club de golf. El satanismo es para ellos una moda, una excusa para hacer gamberradas o degollar pollos en inventadas ceremonias durante el fin de semana.

Ese tipo de gente que convierte la satanismo en una moda, nos hacen más daño que todos nuestros enemigos juntos, ya que contribuyen a enturbiar la imagen de los satanistas.

A estos elemento quiero recordarles unas cuantas cosas si quieren de verdad integrarse en el mundo satánico; primero, el satanismo no aprueba los sacrificios con animales, para eso están ya los las empresas de productos farmacéuticos y de cosmética. Segundo, el satanista conduce sus ideas dentro de la ley del país donde vive. Tercero, a algunos satanistas nos puede gustar el “gore” , pero no descuartizamos a la gente, o nos puede gustar el “Black metal”, peor cuando salimos de un concierto no nos cargamos a nuestro vecino, aunque su cara no nos guste. ¿Queda claro?

Tal vez muchos pensareis que lo que digo es evidente, pero no olvidar que me refiero a un grupo de individuos con unas muy limitadas facultades mentales y a los que recomiendo que se olviden del satanismo y se dediquen a otra cosa.

Texto: Blackfer


Saludos Satánicos de una recién llegada.

La primera vez que me acerque al satanismo fue a través de las páginas de Reino de Satán, que me permitió conocer otros muchos sitios satánicos. La verdad es que como una mujer educada dentro de la obra (opus dei),
imagino que lo que me movió fue el morbo de ver lo que los “malvados satanistas” hacían, ya sabéis lo que se cuenta; sacrilegios, profanaciones, sacrificios humanos y todas esas fantasías. No encontré nada de eso, solo una filosofía que hablaba de libertad y que hacía del ser humano el centro de nuestro mundo, algo muy contrario a lo que de niña me enseñaron.

Pasé momentos realmente difíciles, el peso de todo aquello que se me había enseñado como verdad absoluta, impedía que pudiera tener acceso a aquello que mi cuerpo y mi alma me pedían de verdad. Siempre había tenido terribles sentimientos de culpa, buscaba experiencias nuevas pero vivía enjaulada en el mundo del “pecado”.

En cierto momento ya no pude más y rompí con todo. Ahora soy la dueña de mi vida y decido lo que es bueno y malo para mi. Me siento viva y libre.

Según mis antiguos consejeros espirituales me estoy condenando a los infiernos, pero prefiero una eternidad de libertad en el infierno que la aburrida monotonía del paraíso. Por lo menos esa es mi decisión.

Texto: Karla de Madrid


DELINCUENCIA

Los satanistas tenemos claro un concepto, cada uno debe ser responsable de sus propios actos y por tanto debe estar preparado para responder de ellos ante sus semejantes.

Estoy absolutamente en contra de la lectura que hace la justicia actual sobre el delincuente, donde parece que el es el perjudicado, y la víctima de su crimen, un idiota que va provocando por llevar un coche, una cartera o un bolso, o por el hecho de tener aspecto de trabajar y de cobrar un sueldo a fin de mes.

Nuestra justicia se basa en la remisión y el perdón del delincuente, pisoteando en numerosas ocasiones los derechos de las víctimas. Al contrario los satanistas consideramos que la justicia sirve para proteger a esas víctimas castigando al delincuente. La actitud de devolver el mal que se nos ha causado por otro igual o superior nos parece justo.

Curiosamente nosotros los satanistas, considerados por la sociedad como delincuentes, somos los más estrictos al pedir que el delito sea castigado, por considerar al hombre consciente y responsable de todos sus actos, no debiendo comportarse la sociedad de forma maternal protegiendo a aquellos elementos más peligrosos para nuestra sociedad.

Como siempre, para todos aquellos que no conozcan a los satanistas, un nuevo dato que rompe con todos los mitos que se nos atribuyen.

Texto de Blackfer



SATANISTAS: NI VÁNDALOS NI CRIMINALES

Desde hace algún tiempo, los medios de comunicación están atacando fuertemente al satanismo con los más variados e inquietantes artículos sensacionalistas. Profanaciones en cementerios, restos de supuestas misas negras o crímenes macabros, son algunos de los actos que se suelen identificar, en grandes titulares, como la obra de una "secta satánica". Cada vez que se hayan los restos de una gallina degollada en un cruce de caminos, rodeada de flores, cigarrillos y otros objetos rituales, lo primero que les viene a la mente, es que un grupo de macabros satanistas han estado haciendo una misa negra la noche anterior...

Lógicamente es más fácil culpar las actividades supuestamente "oscuras" de una filosofía que no conocen (o no les interesa conocer), sin molestarse en buscar la información necesaria que les hubiese indicado que tal vez sólo se trate de una de las comunes e inocentes ofrendas que los seguidores de algún culto afroamericano habría realizado en honor a sus dioses o "santos".
Del mismo modo, cada vez son más los cementerios profanados en nuestro país, lápidas y cruces destrozadas, pintadas y dibujos obscenos, e incluso cadáveres extraídos de sus tumbas... y otra vez son los satanistas los primeros inculpados de tales delitos.

Si éstos que acusan conociesen los valores del satanista, comprenderían que éste no se dedica a tales actos de vandalismo, entre otras cosas simplemente porque son hechos absurdos que no le aportan nada, y aún menos, satisfacción personal.

Pero sin duda lo más grave que se asocia con esta filosofía, son los sangrientos crímenes rituales. Lo cierto es que la figura del diablo siempre se ha visto implicada en todo tipo de aberraciones. siempre que se comete un crimen extraño, sobre todo si éste conlleva ciertos matices esotéricos, las acusaciones indiscriminadas atacan de nuevo al satanismo.

En primer lugar, en la crónica negra de este país, se han dado a conocer algunos personajes que han cometido homicidios tanto en el nombre de dios como de Satán, y que no tenían ningún tipo de vinculación a ningún grupo satánico.

Por poner ejemplos, en el primer caso podría mencionar crímenes tan brutales y dramáticos como el de Almansa o el de Albaicín, dos de los más conocidos, en los que un grupo de personas sometían a una mujer y una niña a violentos "exorcismos" para quitarles del cuerpo unos supuestos demonios que las poseían. y lo lograron, o por lo menos ellos si creyeron habérselos sacado... aunque la masa maloliente que les extrajeron, no se trataba de ningún diablo o entidad maligna, sino de los intestinos de las mujeres... Ambos todavía suelen ser recordados como "crímenes satánicos", cuando en realidad lo que se pretendía era precisamente "sacar a Satán de los cuerpos".

En el segundo caso, entrarían aquellos que tratan de justificar sus crímenes alegando una inspiración satánica. aquí, los homicidas suelen padecer un desequilibrio psicológico, como ciertos tipos de esquizofrénicos, que afirman oír voces o tener visiones. También están las personas influenciadas por la creencia inculcada a través de la iglesia que Satán representa el mal en la tierra, creen cumplir un rol de ser malvado, y asumen el crimen como algo "diabólico", es decir, inspirado por el diablo.

Lo dicho. el satanista puede ser considerado como liberal, rebelde, independiente... pero en ningún caso vándalo o criminal.

Texto de María Castro


La Magia

La magia la primera de las ciencias, la primera de las religiones. Fue en los tiempos de la oscuridad, cuando el hombre temía a las alimañas de la noche y a las enfermedades. Los rituales vencían los miedos y producían en el grupo una sensación de seguridad que les hacía sentirse fuertes e invencibles.

La magia era la cultura de nuestros ancestros. En las prácticas mágicas se reflejaba el sentir de la comunidad, sus anhelos y sus necesidades más vitales. El hombre vivía entonces en permanente contacto con la naturaleza y buscaba en sus fuerzas y sus leyes la respuesta a sus interrogantes.

Bajo esas leyes el hombre inició el camino que le conduciría a la civilización. Viendo lo que ocurría en su entorno fue aplicando las leyes de la naturaleza a su propia existencia y su continua búsqueda de la perfección hizo que creara a partir de ellas una organización de su entorno social.

Esas primeras leyes nunca fueron moralizantes, tan solo buscaban una correcta organización social, dejando absoluta libertad de culto y de pensamiento.

La obra maestra que llegó a ser el derecho romano, resultó aniquilada por las moralizantes y radicales corrientes religiosas que procedían del mundo judío, como el cristianismo.

Mucho antes pueblos de gran importancia histórica nunca impusieron un culto determinado ni un comportamiento moral concreto, al contrario siempre estaban dispuestos a conocer todo aquello que sucedía más allá de sus fronteras. Pero la sombra de la religión judía, la del "pueblo elegido" guiado por un dios celoso y dispuesto a exterminar a todos aquellos pueblos que no le rindieran culto. Eran los idólatras aquellos que en libertad elegían su opción espiritual, y el castigo que les reservaba Yaveh eran la muerte en la tierra y los infiernos en la otra vida.

Es curioso apreciar como los pueblos de Asia Menor o el llamado Creciente Fértil, nunca entablaron guerras religiosas, todas eran políticas y económicas. Los cultos religioso se enriquecían con el contacto con otros cultos diferentes.

Con la llegada delas religiones de origen judío, musulmana y cristiana, cuando se inician las terribles guerras de religión. Los dioses del amor, del vino, de la fertilidad, del sol o la luna, caen aplastados por las fanáticas hordas del nuevo dios omnipotente. Se podía matar torturar, violar, un infiel no era un ser humano tan solo un animal a exterminar.

Llegó entonces la oscuridad del conocimiento, tan solo iluminado por las hogueras en las que se quemaban las almas librepensantes. La genialidad del hombre solo podía expresarse si se ponía al servicio de ese terrible dios. La pintura, la escultura, la música, solo podían tener como objetivo el alabarle.

La magia que dio valor, seguridad y una mayor libertad al hombre, fue sustituida por el terror y la tiranía de la religión monoteísta musulmana-cristiana.

Pero es imposible mantener esclavizada la naturaleza humana. Su deseo de conocimiento y libertad va venciendo las viejas ataduras y retornando a las aguas puras de la vieja sabiduría que forma parte de la naturaleza de nuestro mundo.

Texto de Blackfer


EL SIGNIFICADO DEL "BAPHOMET"

El baphomet, el símbolo de la "Church of Satan", consta de tres elementos: la estrella pentagonal (pentagrama) invertida, los símbolos colocados junto a cada una de las puntas y el rostro de un macho cabrío.

A continuación paso a describir los significados de cada uno de estos elementos de manera breve:

Los signos en las puntas de la estrella pentagonal invertida son las letras hebreas "lamed", "vav", "yod", "tav" y "nun-final" y forman, leyéndose a partir de la punta inferior y siguiendo en dirección contraria a las manecillas del reloj, la palabra "l-v-i-t-n", osea, "Leviatán" (en la escritura hebrea no se escriben siempre todas las vocales), la serpiente de las profundidades marinas, un símbolo de las fuerzas ocultas de la naturaleza.

En cuanto al pentagrama mismo, hay por lo menos tres formas diferentes de interpretarlo:

1) En el pentagrama no invertido, que se usa en la llamada magia blanca, la punta superior representa al espíritu y las otras cuatro restantes simbolizan los cuatro elementos clásicos de la naturaleza (agua, aire, fuego y tierra), con lo cual se intenta decir que lo espiritual esta por encima de lo material, que es la filosofía de las religiones "normales".
La estrella invertida, por el contrario, con la punta que representa al espíritu apuntando hacia abajo, simboliza la supremacía de la naturaleza (representada por las otras cuatro puntas) sobre lo "espiritual". esta supremacía se puede explicar de dos formas:
a)No hay ningún dios ni principio espiritual en el universo, todo se rige por las leyes naturales.
b)El componente de los seres humanos llamado "espíritu" (osea, inteligencia, sentimientos, etc.) no es más que un producto de la evolución natural y depende del cuerpo físico.

2) En el pentagrama invertido las tres puntas inferiores representan la negación de la "sagrada trinidad" de los teólogos cristianos y las dos puntas superiores representan la afirmación de las paridades o contrastes que realmente equilibran y dirigen el universo y la vida, como por ejemplo: creación/destrucción, positivo/negativo, masculino/femenino, acción/reacción, vida/muerte, activo/pasivo, etc.

3) En un pentagrama invertido se puede insertar la figura de la cabeza del macho cabrío: las dos puntas superiores son los cuernos, las puntas laterales son las orejas y la punta inferior es la barba.

El macho cabrío, así como los animales cornudos en general, han sido desde la prehistoria un símbolo de fecundidad, sexualidad y vida. los cristianos fueron quienes empezaron a identificar al animal cornudo con el mal, lo cual no es más que una imagen falsa y propia de una religión que niega la vida y el placer, y que en su lugar glorifica la muerte y el sufrimiento.

A manera de resumen, se puede decir que el baphomet no es un símbolo del mal, sino más bien un símbolo ateo (materialista). aunque para las religiones "normales", por supuesto, el simple hecho de ser ateo es ya el peor de los males.

AVE SATANAS!
Ashmeday Ben-Shakhar, 4-12-1997e.c. (xxxii a.s.)


LOS SATANISTAS SOMOS CULPABLES DE...

Probablemente una idea y sus seguidores no han sido nunca tan difamados y perseguidos como los satanistas, dicho esto con orgullo y sin un ápice de victimismo.
No me voy a referir a un pasado ampliamente conocido, hablo de nuestro presente. Alguien comete un horrible asesinato fruto de una mente enferma y los medios que no tienen nada que aportar inician sus acusaciones hacia la posibilidad de que fuera un miembro de una secta satánica, etc, etc... Que un niño desaparece: "Los satanistas lo han secuestrado para uno de sus horribles rituales". Pasa el tiempo las autoridades aclaran los crímenes pero nadie rectifica sus acusaciones y el daño queda hecho y como satanista no tienes recursos legales para poder preservar tu honor.

Nuestros enemigos siempre se han valido de esos trucos, no es nuevo. Que llegaba la peste, pues a quemar brujas. Que ocurría una catástrofe natural, pues a pagarlo con aquellas personas "diferentes" ya que su existencia ofendía a dios.

El gran defecto del satanista es el de no valorar a sus enemigos, pero no debemos olvidar que tras el aspecto de tiernos corderillos, se esconden seres con mentes retorcidas, con su juicio alterado ante tanta represión de su propia personalidad, capaces de trucos increíbles y de manipulaciones asombrosas. La manipulación es la especialidad de la iglesia de Roma.

Todos conocemos a alguno de nosotros que ha sido seducido por la inocencia de un rostro apacible que hablaba de las maravillas de su dios y cuando quería darse cuenta era un borrego más en el rebaño y su personalidad y libertad eran solo historia.

Muchas veces los satanistas nos acabamos creyendo que ellos son los buenos y nosotros los malos y pensamos que su estricta moralidad les impedirá hacernos daño. Nunca hay que olvidar que su moral es doble y ante lo que ellos piensan que es el enemigo de su fe, "todo vale" y cuando digo todo, me atengo al estricto sentido de la palabra. Mientras tanto tratemos de evitarles y trabajemos por un mundo libre donde ellos acaben siendo un triste recuerdo de nuestra historia.

Texto de Blackfer
UN POCO DE TOLERANCIA POR FAVOR.

Soy un satanista, ahora puedo decirlo sin miedo a morir quemado vivo en una hoguera o descuartizado en un potro de tortura, pero probablemente si fuera un satanista famoso respetado y apreciado por la gente, una bala de algún cruzado defensor de la "fe eterna" estaría dispuesta a ser disparada en mi cabeza, para obtener con ello la "salvación eterna".

A mi me parece estupendo que alguien sea cristiano, musulmán o lo que desee, cada uno es libre de malgastar su vida como quiera y si es siendo una oveja mas junto a un rebaño que un pastor llevará donde se le antoje, decidiendo su futuro, pues estupendo.

Como satanista respeto la ideología de los demás o su fe religiosa, mientras no se valgan de ella para atacarme. Me parecen divertidos sino patéticos aquellos que hablan del amor de un dios que ordenaba exterminar a pueblos "idólatras" o que exigía a un padre a asesinar a su hijo para demostrar su fe, aunque le detuviese en el último momento la voluntad de asesinar en nombre de ese dios había quedado clara.

Satán no pide sacrificios, ni grandes oraciones que se repitan eternamente. El ama los corazones libres y valientes que no necesitan apoyarse en nada ni en nadie para seguir su camino. En esos hombres se ve a si mismo desafiando los poderes de la creación. Satán solo desea que en el corazón de los que le aman exista un pequeño lugar para Él, donde se recuerde que su lucha es la nuestra y su victoria la de toda la humanidad.

Texto de Blackfer


CRISTIANOS NO OS ODIAMOS

Recibo correo electrónico de cristianos que se asoman a mi página, algunos son siempre ofensivos, otros en cambio me plantean sus dudas personales. Ellos asocian Satán y el satanismo a l mal, la destrucción, el origen mismo de todos el dolor del hombre, no comprenden como puedo yo asociarlo a libertad y a realización del ser humano como persona.

El cristiano no es nuestro enemigo, lo son aquellos fanáticos a los que es fácil reconocer. El cristiano es un ser sumido en el dolor que le produce la culpa y la idea del pecado, es como un pájaro que permanece pegado al suelo porque alguien le ha prohibido volar. El prefiere ver en nosotros terribles monstruos creados por su imaginación, es una forma de reafirmarse en sus propias ideas. ¿Qué sería del cristiano si descubriera que todo lo que nosotros vivimos, él lo tiene a su alcance?, que puede liberarse de la lacra del pecado, que puede volar en libertad y dirigir su vida allí donde quiera.

El cristiano de la misma forma que nos odia y teme, puede llegar a amarnos y él lo sabe, pues en su interior late la duda que le produce su inalienable espíritu humano.

Detrás de cada cristiano hay un posible nuevo hermano y debemos estar liberándonos de perjuicios, para acogerles en el mundo satánico. El liberar la hombre del yugo del pecado y de las religiones es el primer deber de un buen satanista.

Texto de Blackfer








LOS NUEVOS FASCISTAS

Han llegado a través de la televisión con su biblia bajo el brazo. Todos tienen la misma falsa sonrisa y ese aspecto bondadoso y complaciente. Rebuscan en las desgracias humanas para alcanzar el corazón de aquellas personas necesitadas de afecto y ayuda.

Se llaman así mismos pastores y como tales buscan formar un rebaño de dóciles borregos, a los que controlarán con las armas del pecado y la culpa. Ese rebaño gracias a lo que ellos llaman “el diezmo” será saqueado. Nunca se conformarán con lo que obtengan y siempre buscarán más; si dominan las mentes de sus seguidores siempre querrán sojuzgarlas más, si de ellos obtienen dinero, no pararán hasta arruinar a familias enteras.

Estos pastores cuentan con su propio ejército privado, dispuesto a cumplir cualquier orden de su líder y ante esto la justicia prefiere mirar hacia otro lado.

Yo soy satanista, como podéis mirar mis páginas son extremadamente sencillas y se aprecia que detrás de ellas no existen grandes medios económicos. Lo mismo puedo decir de mi admirado amigo Ashmeday y su página Aquelarre Infernal (tenéis un link para visitarla). Nunca he pedido dinero para mantener mi página, lo pago de mi bolsillo y no soy precisamente rico. No intento hacer que todo el mundo abrace el Satanismo, lo que busco es que la gente sea consciente de su individualidad y de su libertad para decidir por si mismos, sin entregar su voluntad a ningún pastor o papa de Roma.

Esta es la diferencia entre ellos y los satanistas, como dicen en su libro de cuentos “quién tenga oídos para oír que oiga” y añado “quién tenga ojos para leer que lea y reflexione” , y hacia esos pastores tan solo enviarles mi odio, mi asco y mi desprecio.

Texto: Blackfer


SATANISMO Y SOCIEDAD

Este artículo refleja la situación social de un país latinoamericano, vista desde la perspectiva satanista. Queridos lectores, juzguen con mente abierta y clara e intenten reconocer cual es mi país.

En mi país la educación y la conciencia colectiva son un mito, y existe mucha razón en eso de que cada pueblo se merece el gobierno que tiene.

Nuestro gobierno es acomodado, dubitativo y débil, y se gobierna siempre en estado de emergencia, nuestros dirigentes son corruptos y negligentes, además de ineptos. Nuestra gente es pobre y miserable, y sólo con algo de pan y circo, representado en dádivas mezquinas y partidos de fútbol, reinados de belleza y carnavales, se olvidan de su tristeza.

En mi país cualquier bandido con brazalete y fusil que pregona revolución impone su ley, cada vez con mayor frecuencia y donde se le venga en gana.

Aquí al trabajo honesto y dedicado se le mira como el destino de los imbéciles, y se le castiga con secuestro, extorsión o asesinato con "justificación revolucionaria". El nuestro es un estado débil, cuyas cabezas propician regularmente dizque diálogos de paz, que no son sino quimeras donde se fortalecen los bandidos. Esos diálogos no son más que la tentación eterna de los ilusos y la inefable culpa de los débiles.

Nuestra tierra es rica en recursos naturales, extensa y fértil, pero abundan la mediocridad, el conformismo y la ambición de dinero fácil. Aquí quien muy rápido se enriquece y en la mayoría de los casos delinquiendo, goza de reconocimiento social por parte de una gran masa de ignorantes. Hipócritamente se habla de derecho internacional humanitario en una sociedad plagada de bandidos en todos los niveles sociales, y en cada uno de los bandos de nuestras continuas guerritas.
La ley y el derecho amparan más al bandido cínicamente arrepentido que al trabajador honrado que luchó toda una vida para alcanzar sus metas.

Como satanista y ciudadano de este país no puedo sino reclamar sangre y fuego para la depuración de mi patria, con intenciones de solidaridad y amabilidad para con los hombres buenos y trabajadores y la muerte para aquellos que desequilibran el orden social. De nada sirve discutir a diario variables socioeconómicas o planes sociales en un estado impune y cobarde que a diario nos avergüenza ante el mundo.

Se acerca la fecha de elecciones presidenciales con opciones que no proponen un cambio radical para esta situación, y que por el contrario, podrían ahondar más en la crisis, probablemente entregando por completo el país a la anarquía y el caos.

Con todo el respeto, invito desde aquí a la reflexión y a la acción a los hombres libres, sin miedos ni discriminaciones de cualquier índole, que aman su tierra y no quieren otra cosa que una buena vida llena de gozo terrenal para ellos y sus descendientes.

Es hora de decidir el destino, hermanos satanistas colombianos.

Viva Satán!

El Cumpa


FANATICOS

En los últimos años estamos viendo con mayor frecuencia como están apareciendo en numerosos países, grupos de "integristas católicos". Estos nuevos defensores de la "fe", están encontrando un amplio apoyo en las esferas de las iglesias oficiales y en los grupos más conservadores de muchos gobiernos.

Su ideología es cercana al fascismo, su objetivo es claro, alcanzar un poder político real que les permita quitar de la circulación a todos aquellos que molestan con su presencia, y no hablo solo de satanistas, hablo de liberales, socialdemócratas, intelectuales y artistas independientes y un largo etcétera que podría terminar con su vecino porque molesta con el volumen de su música.

Se esconden bajo diversos nombres y actividades, siempre de aparente carácter benéfico lo que les permite engañar a muchos ingenuos. Los más radicales y peligrosos están en los grupos antiabortistas, pero existen muchos otros que se ocultan tras la supuesta labor de atender; niños marginados, personas necesitadas, y todas aquellas causas que les beneficien a nivel de imagen.

Al frente de esos grupos encontraremos personalidades de la vida social, grandes fortunas, nobles y otras especies que como vínculo común cuentan con una estrecha relación con las autoridades religiosas de su país.

Conozco gente que ha pertenecido a esos grupos de fanáticos cristianos y sus relatos sobre el modo autoritario por el que se rigen , la formación que reciben, donde se les inculca que ellos son los dueños de la verdad y todo aquel que está fuera de su mundo es un pecador al que hay que castigar, ponen nervioso a cualquier persona con un poco de sentido común.

Jóvenes de clases medias y bajas, parados y personas con una baja preparación cultural, son el mejor caldo de cultivo para formar esos grupos que como los jóvenes nazis en la época de Hitler, se sienten parte de una misión de carácter universal, crear un nuevo mundo del que ellos y su dios sean los dueños.



A través de mi conocimiento de esos grupos, me permito aconsejar a todos los hermanos satanistas que traten de mantenerse alejados de ellos evitando toda provocación. Nunca hay que olvidar que el satanista para ellos es un objetivo prioritario a eliminar, y no van a detenerse ante nada ya que cuentan con poderosos apoyos políticos, al contrario que nosotros. Pero contamos con el sentimiento irrenunciable de libertad, que nunca puede ser apagado y hace al ser humano valeroso e invencible.

Texto de Blackfer


EL FUTUTRO DEL CRISTIANISMO

No me gustaría entrar en complejas narraciones de como desde el siglo XVI hasta nuestra era, el cristianismo ha experimentado un constante declive. Galileo, Newton, Darwing, las revoluciones francesa e industrial, Marx, Einstein, Stephen Hawking, han golpeado con sus ideas en la línea de flotación de la iglesia de Roma.

El Titanic era insumergible y ahora se pudre en el fondo del mar, de igual forma la iglesia romana va hundiéndose lenta e irremediablemente, aunque intenten achicar agua.

Personas cercanas a organizaciones católicas que desconocen mi condición de satanista, comentan como el desencanto entre la juventud va en aumento. Los sistemas de adoctrinamiento que se utilizan en centros educativos religiosos son nefastos, provocando un mayor rechazo a la religión.

Los dogmas de conducta que dicta Roma, son seguidos en su totalidad tan solo por un cuatro por ciento de los fieles. Conceptos relacionados con el divorcio, aborto, homosexualidad, anticoncepción, eutanasia, y un largo etcétera son tan retrógrados que son rechazados por el sentido común de los cristianos. Pero ese cuatro por ciento de fanáticos están pasando a formar parte de las nuevas iglesias nazi-evangélicas.

El único sustento vital que les permite existir en los niveles actuales, son sus poderosos contactos políticos que les facilitan financiación y apoyo.

Si los satanistas trabajamos para conseguir que nuestros estados sean aconfesionales o laicos, habremos garantizado la muerte clínica del cristianismo y habremos dañado a otras iglesias cristianas que se benefician de esta situación. No es imposible, los políticos necesitan nuestro voto, pues elijamos la opción que más nos beneficie como satanistas. Si entre todos lo logramos habremos conseguido una gran victoria para el satanismo.

AVE SATANÁS

Texto de : Blackfer


POLÍTICA SATÁNICA

Gobiernos débiles, marionetas de poderosos intereses económicos, políticos corruptos dispuestos a vender hasta sus hijos, jueces que han destruido la imagen de la justicia ciega.

Este es el lamentable panorama de muchas de nuestras democracias, es el ambiente de corrupción en el que algunas instituciones se atreven a investigar a los grupos satanistas por considerarlos amorales, malvados y peligrosos para la sociedad.

Nunca un satanista pondrá la otra mejilla para recibir un nuevo golpe, pero toda respuesta a una agresión proveniente de un estamento político o policial ha de ser estudiado con mucho detenimiento. Ellos están esperando cualquier tipo de contestación violenta de nuestra parte que justificara unas medidas más duras contra nosotros.

Ante cualquier agresión de un miembro de nuestra comunidad satánica ha de movilizarse con los medios que tenga a su alcance. Existen organizaciones civiles de defensa de los derechos humanos que han de ser informadas de cualquier agresión. Aquellos que podemos disponer de contactos a más alto nivel podemos acercarnos a grupos como Amnistía Internacional. Otras formas de protesta ante cualquier agresión, puede ser el envío de cartas al presidente de la nación afectada denunciando los hechos. Los medios de comunicación aunque con muchas reservas, también pueden servir para denunciar aquellas situaciones ilegales.

Como satanistas no podemos encerrarnos en un mundo perfecto y artificial alejado de la realidad de la calle. Ha llegado el momento de empezar a movernos, de ver si realmente merecemos el mundo que deseamos conseguir, ha llegado el momento de empezar a medir nuestras armas con las de nuestros enemigos, sabiendo que nuestras ideas y valores humanos nos hacen merecedores de la victoria. Pero esta será una guerra semejante a la de una partida de ajedrez, donde cada movimiento que se realiza ha de ser muy meditado, pues un solo error puede traernos el fracaso.

Tenemos entusiasmo, inteligencia y valor, entonces que es lo que puede pararnos.
AVE SATANAS

Texto: Blackfer


EL JUICIO FINAL

Para muchas religiones será el momento de la verdad. Aquellos que "sacrificaron" sus vidas privándose de todo lo que su corazón deseaba, encontrarán el premio a sus actos.

Los que se prohibieron el sexo recibirán un paraíso sin sexo, sin placeres ni goces, salvo el de adorar eternamente a su dios. Un goce muy peculiar.

Los que renunciaron a su libertad y se entregaron a dios, olvidando su capacidad como humanos de establecer juicios de valor sobre todo aquello que les rodeaba, ofreciendo sus cuellos al yugo de su dios, recibirán como recompensa el seguir cargando con ese pesado yugo que su dios conducirá.

Los que renunciaron a placeres mundanos como la belleza del arte, la profundidad de la literatura, el goce del sonido de la música o el placer de la comida y el vino, recibirán como premio un mundo donde toda belleza quedará reducida a ver la imagen de su dios, ante la cual evidentemente no podrán sentir el tipo de placer al que nosotros nos referimos.

En definitiva, los que renunciaron a su vida para entregarla a su dios, recibirán como premio una vida eterna de adoración y servicio de su dios.

Ante recompensas tan espléndidas, he llegado a la conclusión de que como satanista seguiré disfrutando de todo aquello que la vida me ofrece y de la sabiduría de la libertad y si al final voy a los infiernos, espero poder seguir haciendo lo mismo allí.

Texto de Blackfer


LA POSIBILIDAD DE UNA VIDA DESPUÉS DE LA MUERTE

En la "Biblia Satánica", Anton Szandor Lavey considera la posibilidad de que el ego de una persona que haya disfrutado de nuestro mundo material a plenitud y que haya luchado hasta el fin para permanecer con vida, puede negarse a perecer junto con el cuerpo físico y seguir existiendo de manera independiente.

Sin embargo, muchos seguidores de Dr. Lavey creen, como buenos ateos, que no hay ninguna vida después de la muerte.

Pero, por otro lado, también hay miembros y simpatizantes de la "Church of Satan" que no niegan la posibilidad de una existencia más allá de la muerte física, tal como se expone en la "Biblia Satánica". éstos consideran que el "ego" no es más que un campo energético producido por el cerebro y que una persona inteligente y orgullosa de si misma (que busca siempre su satisfacción física, intelectual y emocional, y que desarrolla al máximo sus talentos) posee un campo energético lo suficientemente fuerte como para poder sobrevivir la muerte del cerebro que lo creó.

Algunos van más lejos aún y no descartan la posibilidad de la reencarnación (que en la "Biblia Satánica" se considera más bien como una fantasía perjudicial), afirmando que esos hipotéticos campos energéticos podrían tener la capacidad de alojarse en un cuerpo nuevo luego de haber perdido su cuerpo original.

A modo de conclusión se puede afirmar que la existencia o no una vida después de la muerte no suele ser uno de los temas principales que más preocupen a los satanistas, debido a que no influye en nuestra manera de vivir (a diferencia de las religiones "normales", donde es uno de los puntos centrales); ya que un satanista siempre intentará llevar una vida placentera y productiva independientemente de sus ideas sobre la vida de ultratumba; porque si no cree en ella, es lógico que intentará entonces sacar el mayor provecho posible de esta vida terrenal (que para él es la única); y si considera posible una vida después de la muerte, supondrá que ésta sólo se puede alcanzar si se ha vivido como un auténtico satanista.

Yo, por mi parte, pertenezco más bien al bando de los que piensan que un ego elevado puede seguir existiendo aún luego de la muerte

Texto de Ashmeday Ben-Shakar


LA MUJER Y EL SATANISMO

El papel de la mujer en las grandes religiones establecidas es por todos conocido, prácticamente nulo. La mujer en esas religiones siempre ha sido considerada como el origen de todo mal. Eva, Dalila y muchas más, forman parte de la innumerable lista de mujeres malditas. También en sus prácticas religiosas quedaron siempre en un segundo plano, como convidadas de piedra.
La historia nos enseña que esto no siempre fue así. La mujer era la diosa tierra, madre y centro de todo lo existente, su fertilidad garantizaba el ciclo de las cosechas y la caza. Sus nombres fueron muchos: Isis la diosa egipcia cuyo culto llegó a la propia Roma. En Babilonia la diosa Isthar o Innana eran el centro de las grandes religiones mesopotámicas. La diosa Tiamat que existió antes de la propia creación, rodeada siempre por su corte de demonios según narra el Enuma Elish, relato de la creación de origen Cananeo y que fue tomado en parte por los primeros hebreos.
De aquellas épocas tan solo quedan los restos de rituales mágicos donde la mujer es el centro de toda la ceremonia. El satanismo a través de algunos ritos mágicos ha rescatado ese papel protagonista de las mujeres.
Fuera de las prácticas mágicas en lo que es la filosofía satánica, la mujer juega el mismo papel que el hombre, no existen diferencias en el satanismo por sexo o raza. La diferencia la marcan las personas con su ambición por adquirir conocimientos, por disfrutar de la vida, por su manera de ver y entender todo aquello que les rodea.
En el satanismo la única diferencia entre hombres y mujeres es la definición de sus propias individualidades. Las hermanas satanistas encuentran aquí el respeto y la admiración de sus hermanos.

Texto de Blackfer




Apostata.

Colombia al igual que toda Latinoamérica ha sido caldo de cultivo de muchos grupos extremistas cristianos, sobre todo en los últimos años, los más destacados son los carismáticos y los pentecostales, los cuales se distinguen por un proselitismo amplio a través de los medios de comunicación y por su extremo fanatismo, son ellos quienes pregonan la restauración de los dones del espíritu santo en la edad contemporánea, todo esto seguido de supuestas manifestaciones sobrenaturales, como en pentecostés, el primer día en el que se derramo el espíritu santo sobre la iglesia de ahí su nombre pentecostales y carismáticos que viene de
carisma o don ; son estos dones la razón de este párrafo :

Uno de los dones que cualquier hermano satánico puede apreciar tan pronto ingresa en una iglesia de este tipo es el famoso don de lenguas, en el cual el creyente entra en un estado de "plenitud" del "espíritu" que le lleva a hablar en otras lenguas, lo curioso es que ninguna de estas lenguas, es un idioma conocido, aunque no hace falta el ignorante que lo asocia con el ingles, el francés u otro dialecto del que seguramente no tiene la más remota idea ; pero para suplir este inconveniente, los pastores dicen que se encuentra hablando lenguas "angelicales" ( ¡que tal !). Invito a cualquier persona de sano juicio a que se acerque a uno de estos creyentes en trance espiritual para que
compruebe que lo único que se encuentra diciendo son incoherencias fruto de su mente y de mañas que se aprenden en la iglesia. Lo triste es que él cree que esta lleno de "D"ios y en tal error sigue sumergido generalmente, ya que las lenguas angélicas no las entiende sino "D"ios, así que el cree que esta hablando con tal ser. La "llenura" del señor hace que el creyente se empiece a creer una especie de "superman espiritual" que se encuentra en lucha constante con toda suerte de demonios y criaturas de las tinieblas, hasta el punto que ve a Satanás en todos lados persiguiéndole y haciendo cosas en su contra, creo que este tipo de cristianos ve más a Satanás que el más ferviente satanista, por eso es que se les puede ver orando y reprimiendo demonios en buses, mientras trabajan y en otras circunstancias, hechos que tarde o temprano les pueden conducir a desequilibrios emocionales bastante delicados,
estos superdones que el cristiano alcanza en determinado punto de su "vida espiritual" también le llevan a creer que es un Jesucristo contemporáneo, así que empieza a orar por los enfermos y endemoniados, ya que para él todo problema humano se puede achacar a un demonio especifico, el cigarrillo lo produce un demonio, las pasiones y por supuesto las enfermedades, así que si se tiene una enfermedad seguramente es porque algún demonio se la ha transmitido, entonces el "exorcista" generalmente un pastor o lider de la congregación empieza a orar por esta desdichada criatura que ha caído en garras del diablo, en estas sesiones se puede ver, e invito a que lo constaten, al exorcizado dando retorcijones, alaridos, gemidos, en algunas ocasiones expulsan babaza y hasta vomitan, ¿comprueban estas manifestaciones que realmente el individuo se encontraba poseído ? Para nada, generalmente son fruto de su propia mente e inducidas de cierta manera por los líderes espirituales, aunque no hace falta el show, porque me consta, pagado por algunos líderes a ciertos personajes para que se presten para tal fin, situación a la que orgullosamente nunca me preste. Lo irónico de este proceso de "liberación", ya que así se le llama, es que mientras el cristiano ora por su salud y no va al medico ya que esto sería una falta de fe en "D"ios, su lider si lo hace ya que el cuenta con los recursos económicos para hacerlo, así que no hay derecho que hasta se deje morir la gente por causa de ideas absurdas y estúpidas.

El cristianismo evangélico siempre ha tratado de mantener a sus fieles pegados a interpretaciones bastante salidas del contexto bíblico (si lo queremos analizar desde tal perspectiva), pero el fin justifica el medio y debemos recordar que el fin que se persigue en estos grupos evangélicos es el crecimiento constante, obviamente encaminado y profundamente ligado al afán de enriquecerse a costillas de unos cuantos incautos. Estas observaciones las hago básicamente para aclarar a los cristianos activos que hay ciertas doctrinas que ni siquiera dentro de un marco doctrinal cristiano tienen fundamento, tales teologías, como la conocida en el ambiente cristiano, como la teoría de la prosperidad (por ejemplo) le prometen al creyente riquezas y prosperidad económica por su condición de hijo de dios, obviamente como en toda inversión, se debe hacer un aporte inicial, es por esto que se hace énfasis en diezmos y ofrendas, como una forma de inversión espiritual, también se le invita al cristiano a dar aportes a misiones con el fin de propagar la obra de "D"ios. En este punto quiero resaltar que como líder nunca vi fuertes sumas de dinero invertido en obras benéficas, si alguna vez hubo un aporte o contribución a alguien en desgracia fue a algún miembro activo de la comunidad cristiana, nunca a terceros que llegaran por casualidad, esta es la caridad que se maneja en este ámbito. Las obras a gran escala que se manejan en algunas comunidades no requieren de todos los recursos que se captan, ya que son muchos, analice cuanto se capta en un domingo por concepto de diezmos (la décima parte de los ingresos) y entenderá entonces de lo que estoy hablando. Ahora, muchos son los pastores que hablan de la protección divina, el señor les protege de los ataques del demonio y muchos hablan de sus luchas épicas contra él, lo curioso es que los líderes cristianos son de doble faz, mientras pregonan su confianza en la protección de dios, no salen de la ciudad sin su grupo de guardaespaldas, es que dios los protege del diablo pero no de los secuestradores, sino pregúntenle al pastor Cesar Castellanos de la misión carismática Internacional, una de las iglesias más grandes de Bogotá, no había querido dar nombres hasta el momento, para evitar sea descubierta mi identidad, pero así es, este hijo de dios defiende tanto sus intereses que hasta pone a los miembros de la iglesia a orar por los votos para su campaña política, no me explico como todavía los miembros de su "rebaño" no se han dado cuenta de la suerte de tipo que les pastorea, pero en fin este y en general todos los líderes cristianos se protegen apelando a su investidura "divina" y colocan toda clase de miedos en las mentes y corazones de sus feligreses, para evitar que ellos les juzguen, una idea muy difundida es que el manto del líder no se toca, a él lo juzga Dios y para evitar que los juzguen sus hermanos apelan a cualquier cantidad de pasajes biblicos en los que se muestre el respaldo de "D"ios al "lider y su terrible castigo sobre sus
detractores, una buena cortina para sus hipócritas acciones.

Texto de: Apóstata


LOS SATANISTAS Y EL SEXO

Si al satanismo y a los satanistas se les han atribuido cientos de mentiras y mitos, probablemente ninguno ha tenido tanta relevancia y ha causado tanta ira en nuestros enemigos como el mito del sexo.
Si ya comente una vez que los satanistas no nos pasamos la vida en extraños aquelarres sacrificando pollos ni comiéndonos niños, tampoco es cierto que dediquemos la vida a interminables orgías. Aunque nos gustaría, probablemente nos faltarían energías para hacer todo aquello que las calenturientas y reprimidas mentes de los cristianos nos atribuyen y por descontado no creo que ninguno de nosotros disponga del tiempo necesario para llevar adelante toda esa vida de lujuria, recuerdo de nuevo que los satanistas trabajamos, nos gusta triunfar en nuestra faceta profesional como en otras y por supuesto le dedicamos una gran parte de nuestras vidas.

Como satanista ves el sexo como una actividad gratificante y natural que va unida a nuestra propia naturaleza humana, liberando la mente de la dura realidad cotidiana, obteniendo así un gran equilibrio mental que se traduce en bienestar físico.

Si el satanista es un explorador de conocimientos y sensaciones, el mundo de la sexualidad es todo un desafío, ya que partimos de un básico instinto animal y lo transformamos en algo complejo lleno de matices, de sensaciones, donde cualquier rincón de nuestro cerebro nos ofrece todo un mundo de nuevas experiencias.

¿Qué tipo de sexualidad prefiere un satanista? Pues aquella que le pida el cuerpo, sin más limitación que el respeto a los deseos de nuestro compañera o compañero, no hay nada prohibido y si alguien lo prohibe todavía será más excitante, es estupendo destrozar un "tabú".

Los satanistas también tenemos pareja estable aquella que nos hace sentir completos y convierte nuestras fantasías en realidad, aunque cuando hablo de pareja no me refiero a que tengan que ser necesariamente dos, pueden ser más, quién sabe.

La culpa es el peor enemigo de la raza humana, destroza las mentes y cuando se aplica al sexo destroza las vidas. Seas o no satanista no permitas que la culpa se instale en tu vida y busca ante todo tu felicidad.

Texto de Blackfer

TIEMPOS DE LUZ

Desde las alturas de la razón veo el dolor y el desengaño. Los sueños triturados, las ilusiones perdidas. Veo hombres y mujeres obligados a renunciar a su propia naturaleza, sometidos al engaño del pecado.

Conciencias falsas creadas en obscuras sacristías y negros agoreros de la muerte, repartiendo sus bendiciones de dolor. Sufrimiento en aquellos obligados a reprimir sus deseos y sentimientos. Enterrados vivos en las doctrinas cristianas sin luz, sin aire, sin espacio.

Su resurrección es la muerte sobre la propia muerte, la negación absoluta de la vida, su trinidad tres grandes argollas para el cuello, las manos y los pies de los hombres. La sangre de su pastor, el veneno para la humanidad.

Llegarán tiempos de luz que barrerán la tristeza de las viejas religiones y harán huir la melancolía del hombre. Nuestros hijos caminaran orgullosos sobre tierras de libertad. La razón se alzará entre las tinieblas y lo cubrirá todo, brillando con esplendor.

Esos tiempos se acercan inexorablemente y cada día que pasa es un día menos de lágrimas y dolor.

QUE SATÁN ESTÉ SIEMPRE EN NUESTRA MENTE Y EN NUESTRO CORAZÓN

Texto de : Zahalar


FANTASÍA

Escuché en la lejanía los cascos de los briosos corceles golpeando con fuerza el suelo húmedo. Valerosos guerreros en negras armaduras parecían volar entre la niebla de la alborada. Sus espadas en alto rasgando en aire, sedientas de la sangre del enemigo.

Temblaban las iglesias, las mezquitas y sinagogas, los sacerdotes corrían buscando en vano refugio. Las imágenes que antaño engañaron al pueblo, caían hechas pedazos de sus altares. El fuego trepaba hambriento por las paredes buscando borrar el negro recuerdo de un pasado de esclavitud del hombre.

Los guerreros no mostraron piedad hacia ninguno de esos hombrecillos, que antaño sojuzgaron a la humanidad con el arma del pecado. Sus cabezas corrieron por las calles, aplastadas por los jinetes de la libertad.

Hombres y mujeres salieron de sus casas, felices y libres. Los caballeros de las negras armaduras habían roto sus cadenas, y ellos fueron rodeándoles entre vítores y risas.

Los guerreros con sus corazas negras bañadas en sangre de los enemigos de la humanidad, se sacaron los yelmos mostrando sus rostros a la gente que les rodeaba. Eran mujeres y hombres como ellos, en su gesto se veía la victoria. Bajaron de sus caballos, dejaron caer sus armas y se arrancaron las armaduras, mezclándose después entre la gente que lo llenaba todo con sus risas y canciones.

Ya habían dejado de ser guerreros, eran tan solo seres humanos buscando compartir su vida con sus iguales. La lucha había terminado y la guerra vencida. Armas y armaduras quedaban en el suelo, sin que nadie las recogiera, ya no eran necesarias para el futuro de la humanidad.

Texto: Dominus






ESTRATEGIAS PARA COMBATIR EL INTEGRISMO CRISTIANO

1- No te declares abiertamente satanista fuera de tus círculos de confianza, con la atmósfera de descrédito que se está creando contra nosotros, te será imposible hacerte respetar y serás considerado un loco peligroso, siendo todos tus argumentos despreciados por muy racionales que estos sean.

2- En los círculos en que te muevas, aprovecha cualquier ocasión para poner de manifiesto las contradicciones de los cristianos. Habla de libertad, individualidad y respeto hacia las ideas de los demás, pero evita el tema satanista.

3- No rehuses tratar con cristianos, mézclate en sus círculos, aunque te resulte repugnante estarás luchando por la libertad que te mereces tú y tus hermanos. Gana su confianza y su amistad, ellos te revelarán sus secretos si actúas con astucia. Conociendo su doble moral no te será difícil descubrir sus debilidades y vicios. Si lo consigues preséntale como un “pecador” ante su comunidad. Los cristianos renuncian a su sentido de la individualidad y se integran en el “rebaño” y si su pastor se pierde, se encontrarán vacíos y desengañados.

4- Si tienes acceso a medios de comunicación, no te presentes nunca como un anticristiano. Se respetuoso hacia ellos pero investiga y denuncia aquellos actos y declaraciones en los que se contradicen entre sus acciones y lo que predican.

5- Si perteneces a un Grupo Satánico y puedes infiltrarte en grupos cristianos, reúne a dos o tres hermanos y comunícalo en secreto, después abandona a tus hermanos, ellos lo entenderán cuando regreses victorioso después de cumplir los objetivos que te marques.

6- Los jóvenes son el objetivo prioritario de los integristas cristianos. A aquellos que se encuentran ya fanatizados, no podrás convencerles de nada y si se te ocurre presentarte como satanista, tu integridad física está en peligro. Si te relacionas con jóvenes, enséñales a que aprendan a juzgar por si mismos y que conozcan el valor de la libertad, muéstrales la importancia del ser humano, de su individualidad, que puedan pensar por si mismos sin integrarse en ningún rebaño. Nunca menciones la palabra satanista, podría crear predisposiciones negativas.

7- Si te encuentras ante un enfrentamiento con integristas cristianos, porque conocen tu condición de satanista, evita el enfrentamiento frontal e incluso violento, tienes todas las de perder. Una retirada puede ser el preámbulo de una gran victoria. No importa que ellos crean que han vencido y que tu tienes miedo. Si puedes reúnete con otros hermanos y elabora una estrategia aprovechando alguno de los puntos anteriores que hemos mencionado.

8- Eres un Satanista, valoras tu inteligencia y tu individualidad. Probablemente podrás crear estrategias mucho mejores que las que yo propongo, pero ten presente que nunca debes salirte de los márgenes de la ley, puedes caminar sobre la raya que separa lo legal de lo ilegal, pero nunca traspasarla, no lo necesitas. Nuestra astucia nos hará capaces de obtener aquello que deseemos ya sea solos o con el apoyo de otros hermanos.

Texto: Blackfer



LA EUTANASIA O EL DERECHO A MORIR CON DIGNIDAD

En las culturas del pasado llegaba un momento en el que el ser humano una vez completadas las etapas de su existencia, decidía alejarse de su pueblo e ir a esperar la muerte en algún paraje solitario, rodeado tan solo de la naturaleza. En algunas especies animales, parece que sabiendo cercano el momento de su fin, deciden alejarse del grupo para morir en paz.

La moderna medicina ha hecho grandes avances que nos permiten disfrutar de una mejor y más larga esperanza de vida. Pero esta medicina no puede hacer milagros, llegado el momento en el que reconoce no poder hacer nada para salvar la vida del enfermo. Llegado ese punto, porque no ofrecer al enfermo una manera de alcanzar un final digno y sin dolor.

Sabemos que algunas religiones como la cristiana, no sienten excesiva simpatía hacia la dignidad humana, ya que lo consideran tan solo una criatura de dios que no tiene valor por si mismo. Lo que resulta patético y de dramáticas consecuencias, es su obcecación en prohibir al hombre la decisión de cuando finalizar con su existencia. Para ellos probablemente esto representaría una pérdida de poder, sobre la voluntad de los seres humanos.

Me encantaría ver como los satanistas, primeros defensores de la individualidad del hombre, nos alzáramos en defensores de la eutanasia, que no representa nada más que el derecho a morir dignamente como merece un ser humano.

Texto Blackfer

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INCULTURA

Cuando uno cree haberlo visto todo, siempre descubre algo nuevo que supera su capacidad de sorpresa.

En uno de esos programas de telebasura que emiten las cadenas de televisión en España, se trataba el tema de las sectas que inducían al suicidio de sus seguidores, un tema serio y grave desde una visión satanista, ya que esas organizaciones manipulan las mentes de las personas haciéndolas renunciar a su libertad.

La figura de un inspector de policía ocupó la pantalla, haciendo la siguiente afirmación: -“Estamos haciendo un seguimiento de varias sectas satánicas en España, ya que como todo el mundo sabe, detrás de ellos siempre se ocultan asesinatos, ya que requieren de sacrificios humanos para sus rituales”-.

Asombroso, casi en el siglo XXI, una persona que debería tener una base cultural importante, nos sale con esa increíble estupidez. Es como cuando en España durante el franquismo se decía que los homosexuales eran violadores de niños, o que las personas de color eran todas delincuentes.

Es increíble ver como desde dentro de la ley se presupone la culpabilidad de un colectivo de personas, sin ningún tipo de pruebas, tan solo por haber optado por una filosofía determinada de la vida. Es una postura que viola
todos los derechos legales y constitucionales del individuo en cualquier sociedad civilizada.

Situaciones como esta me animan a seguir luchando por que se conozca la auténtica profundidad del satanismo, aunque por delante vea una labor ardua y compleja.

Texto: Blackfer


AMENAZAS

Me gustaría dedicar estas líneas en agradecimiento a todos aquellos que malgastan su tiempo mandándome mensajes, amenazantes e insultantes y me explico.

Cuando comencé esta página la verdad es que al principio tan solo recibía mensajes del hermano Ashmeday (tienes un link para visitar su completísima página), después otros hermanos fueron contactando conmigo, a la vez que otras personas que no siendo satanistas simpatizaban con los mensajes que aparecen en la página. Después llegaron otros que me decían que estaba condenando mi alma y que aún estaba a tiempo de arrepentirme. Hoy recibo entre diez o veinte mensajes diarios (lo que me obliga a tener un ordenador en casa, para poder dedicar el tiempo necesario a las contestaciones).

Ahora también recibo curiosos mensajes amenazantes. Algunos dicen que me van a buscar para matarme. Otros dicen que ya saben donde vivo. Otros dicen pertenecer a organizaciones secretas de carácter mundial (ja.ja,ja…) y que seré ejecutado en breve por pecador. En definitiva muestras de la tolerancia de nuestros enemigos, siempre amantes de la libertad de expresión y de los derechos humanos (je,je,je…).

Por favor ruego a los que me amenazan que me sigan mandando más amenazas, me estimulan, me hacen saber que estoy en el buen camino. Si lo que publico les irrita tanto, posiblemente estoy dando en la diana. Además si mañana Blackfer muriera (de muerte natural, por supuesto) lo que ya he publicado seguiría estando en la red. Los artículos que tan humildemente escribo son impresos y fotocopiados. Algunos están incluidos en otras páginas distintas a la mía. Aunque ellos pudieran darme caza (como ellos mismos dicen) todos mis esfuerzos por hacer que el satanismo sea visto en su verdadero rostro, no se perderían. Seguirían viviendo en la red y seguramente otros los aprovecharán para mejorarlos o escribir sobre temas nuevos (mejorarlos no es muy difícil).

Señores amenazadores, vuestra ira es la sangre que riega mis venas. Cuanto más me odies, más feliz me haréis. Vuestro odio es como la gasolina en mi motor y a mayor odio mejor combustible. Seguir odiándome, odiarme por encima de todo, que vuestro odio sea el sentido de vuestra vida. Probablemente eso será lo único que de sentido a vuestras pobres existencias.

Texto de: Blackfer


LAS NUEVE BASES DE UN MUNDO SATANICO (Desde mi punto de vista)

1º- Un mundo satánico está ante todo basado en el hombre, él es el centro de todo. Cualquier cosa que exista en la sociedad satánica, estará orientada hacia él, hacia su protección, disfrute y beneficio.

2º- Todas las filosofías políticas o religiosas estarán permitidas, salvo aquellas que pretendan rebajar la condición humana, someterla o esclavizarla a conceptos como el pecado y la culpa.

3º- Los gobiernos serán elegidos por sufragio universal, libre y directo. Cada hombre tendrá derecho al voto, cualquiera que sea su condición social, de sexo o raza. La integridad de los gobiernos estará controlada por los representantes populares y los jueces.

4º- Los jueces serán elegidos por sorteo entre el pueblo y su estancia en la judicatura será de un año. Serán auxiliados por dos secretarios conocedores del sistema legal.

5º- Cada hombre será su propio abogado o fiscal ante el juez. Faltar a la verdad ante el juez para escapar del castigo duplicará la sanción que se reciba.

6º- La ley tendrá como función el proteger a la víctima del delito, aunque se respetará la presunción de inocencia. Las penas deben ser ejemplares ya que cada hombre debe ser consciente de las consecuencias de sus actos y no debe esperar ninguna clemencia de los jueces. Los condenados penaran con cárcel y trabajo los daños causados a la sociedad.

7º- La sociedad satánica será solidaria con aquellos menos afortunados, pero nunca se dedicará a proteger a vagos y maleantes que hallan demostrado reiteradamente, su falte de voluntad para esforzarse en mejorar su situación social o laboral. Así mismo es deber de la sociedad satánica, el proteger a los mayores, la infancia y a aquellos que por enfermedad vean disminuidas sus capacidades físicas. También se reconocerá el derecho del hombre a morir dignamente, una vez que la medicina agote todas las posibilidades de curación de una enfermedad.

8º- Cada ciudadano en la sociedad satánica, es libre de crear una empresa o negocio, contratar trabajadores e intercambiar servicios y mercancías, sin más limitaciones que las establecidas por la ley. Estas leyes estarán orientadas a vigilar los derechos de los trabajadores, la protección del medio ambiente, la legislación fiscal y el libre comercio, abortando cualquier intento de crear monopolios que atenten contra la libre competencia. Queda excluido el negocio bancario, ya que existirán un único banco controlado por el Estado Satánico y cuyo fin será el apoyar las iniciativas económicas y sociales que permitan mejoras en el conjunto de la sociedad.

9º- Una de las prioridades de la Sociedad Satánica, es la de proteger a la infancia, facilitando una enseñanza gratuita y libre. El futuro de esta sociedad se basa en que los ciudadanos del mañana cuenten con la suficiente preparación cultural, para evitar que puedan ser manipulados por vendedores de paraísos y de salvaciones eternas. La riqueza de un pueblo o una sociedad se mide por la cultura de sus gentes.

Texto: Blackfer


ACTIVISTAS

Cada satanista es un guerrero armado con su mente, su juicio y su voluntad de triunfo. En el satanismo no hay lugar para los mediocres, en él no encontrarán refugio “los mansos” esperando que alguien solucione sus problemas.

El satanismo es para aquellos que tienen fuego en el corazón, que se hacen preguntas, inconformistas, rebeldes, exploradores de los sentimientos humanos, que no se detienen ante ninguna frontera.

Cada satanista es un activista armado con la fuerza de la razón, que hace de sus palabras proyectiles capaces de atravesar cualquier blindaje. Permanecemos camuflados entre el paisaje de nuestra sociedad, somos cada día más y no estamos ni escondidos ni quietos.

Desafiamos a Alá, a Yaveh, a Cristo y a cualquiera que pretenda hacer de nosotros mansos corderos. Desde nuestra condición de hombres, les señalamos con el dedo y les acusamos de todo el daño que nos han causado.

Cada día abrazan el satanismo miles de hermanos que dejando atrás su miedo, se convierten en otro activista más dispuesto a luchar por el satanismo.
AVE SATANAS POR SIEMPRE

Texto de: Blackfer





PLANTEAMIENTOS DE FUTURO

A partir de ahora creo que ya ha llegado el momento de hablar de satanismo, imprimiendo a nuestras palabras una visión de futuro. Esta muy bien el recordar a todos aquellos que no lo saben que los satanistas no somos delincuentes que se dedican a sacrificar animales y niños en aquelarres. Que los satanistas pertenecemos a todas las clases sociales, que trabajamos y contribuimos a la sociedad con nuestros impuestos, alguno de nosotros ha obtenido el reconocimiento de su nación por su tarea profesional.

Hablemos de futuro ya, y cuando alguien nos reproche alguno de los puntos de nuestra leyenda negra, sonriamos e invitémosle a que adquiera un poco más de cultura. Ocupemos nuestras mentes en decidir que futuro queremos para nosotros y los nuestros, y tracemos estrategias para alcanzar lo que deseamos. Busquemos como abandonar de una vez por todas la marginación a la que la sociedad nos somete, haciendo que se reconozcan de una vez por todas nuestros derechos como ciudadanos libres, a expresar nuestros pensamientos en libertad.

Texto de: Blackfer


EN ARMAS

Cuantas veces a lo largo de la historia los hombres han alzado sus armas, para luchar por la libertad. Cuanta mentira y humillación puede soportar un hombre, antes de lanzarse a la lucha sabiendo que puede perderlo todo, hasta la propia vida.

Ahora como entonces existen los tiranos, los caciques, con distinta apariencia pero iguales que en el pasado. Siguen ejerciendo la injusticia, humillando y explotando a las buenas y honradas gentes trabajadoras. Chupan la sangre de las venas de la sociedad hasta casi matarla, pero no les importa nada salvo su propia riqueza y poder.

En el pasado sus enemigos fueron los campesinos rebeldes, más tarde los liberales revolucionarios, luego los comunistas y ahora los satanistas. En todo el mundo el satanismo crece en silencio, preparando sus armas; afilando su astucia, cargando las balas de la razón, preparando misiles cargados de verdad.

Aquellos que sojuzgáis a nuestros hermanos, que os sentís seguros entre vuestro dinero, vuestros jueces y políticos, despediros pues vuestros hijos no llegarán a heredar vuestro reino.


Felicitaciones a Pablo Tinieblas de Chile

Cuando hablamos de pasar a la acción para divulgar el satanismo, deberíamos tomar ejemplo de las iniciativas de algunos hermanos. Este es el caso de mi amigo Pablo Tinieblas de Chile, que junto al hermano Rabelais editan una sencilla publicación llena de buenas informaciones de grupos de Black Metal latinos y europeos También ofrecen información de todas las organizaciones satánicas más importantes.

Su dirección de correo electrónico es blackart@mailcity.com allí podéis contactar con ellos y si queréis embarcaros en una aventura parecida, seguro que os darán buenos consejos.

Todos debemos crear nuestro propio futuro y luchar por el, tomemos ejemplo de hermano como Pablo Tinieblas, que saben pasar de las palabras a los hechos. Desterremos nuestros temores impropios de un satanista y luchemos por nuestro derecho a expresarnos libremente.

Felicidades Pablo Tinieblas, dales duro.

AVE SATANAS
Texto de: Blackfer

¿SEMANA SANTA?

Cuando leáis estas líneas estaremos pasando o habremos pasado una de las fiestas más celebradas por los cristianos. Qué es lo que celebran durante estas fechas, mi amigo Brujo Poderoso (tenéis un link para visitar su página) me lo definió muy bien, - los cristianos celebran que su dios asesinó a su único hijo-. Es terrible pero ellos dicen que fue para salvarnos a todos.

Hagamos una reflexión, recordar o mirar a vuestro hijo/a o a vuestro sobrino/a o a vuestro hermano/a e imaginar que tenéis que matarle para salvar no las vidas, sino las almas de toda la humanidad. Imaginad que cogiérais a ese niño/a al que tanto queréis y le torturarán hasta matarle. Ningún ser humano en su sano juicio, puede sentir otra cosa que no sea desprecio hacia esta idea.

La semana santa nos ayuda a descubrir el auténtico rostros del dios cristiano, de yaveh, de jeovah, despótico, cruel, capaz de llegar a los más bajo para cumplir su voluntad, igual que su iglesia. El dios que aplastaba con su ira a los enemigos de Israel, nos muestra de nuevo su siniestro rostro.

Me encantaría que algún cristiano leyera estas líneas y reflexionara racionalmente.

Texto de: Blackfer

TIEMPOS DE LUCHA

Podría disimularlo y negarme a mi mismo lo que me dictan los últimos acontecimientos. Veo cama día a día, están resurgiendo el integrismo cristiano. Veo a pueblos renunciando a los valores de la libertad, del individualismo, por abrazar al crsitianismo como si este fuera la solución a sus problemas políticos o sociales.. El papa de Roma y sus astutos especialistas en comunicación han diseñado una campaña para ganarse las voluntades de aquellos política o solcialmente más desfavorecidos.

Ironías del destino, los que antaño quemaron en la hoguera a intelectuales y científicos, aquellos que siempre han Estado cerca de tiranos y dictadores a cambio de protección y riqueza, son ahora los protectores de la libertad.

Las iglesias evangélicas temerosas de perder adeptos ante el avance de los católicos, retorna a viejos conceptos más duros y fanáticos. Organizaciones como el Opus Dei, refuerzan su poder político y económico.. El mundo musulmán tiembla aterrado ante el fanatismo de los integristas.

El mundo hispano es el nuevo frente de batalla del cristianismo, tras reforzar su poder en Europa y Estados Unidos.

Ante esto, reconozcamos que los satanistas hispanos no disponemos del poder político ni económico necesario para hacer frente a esta ofensiva, pero la historia nos ha enseñado como poderosos ejércitos han sucumbido ante un puñado de mujeres y hombres valerosos, gracias a una forma de combate muy hispana, ”la guerrilla”.

Los satanistas hispanos podemos dentro de la ley y sin acudir a la violencia, dañar y detener este avance cristianos. Esto es posible gracias al talón de alquiles de los cristianos, su falsedad, su hipocresía, su doble moralidad la que aplican a los demás y la que se aplican a ellos mismos. Aquellos que se hacen guías espirituales del “rebaño”, es fácil hallarles cometiendo que podrían llegar a sorprender a cualquier satanista.

El avance del integrismo cristiano, aparte de un peligro para nuestra libertad individual puede resultar incluso peligroso para nuestra vida, no olvidemos que el cristiano considera al satanista una alimaña a extinguir y no un ser humano, a la historia me remito. Por eso y dentro de la ley y sin acudir a la violencia, un grupo de satanistas hispanos hemos diseñado una estrategia basada en una serie de puntos que podrían colaborar a pararles los pies.
Probablemente muchos de ellos ya lo imagináis, pero si queréis conocerlos enviarme un mail y os los haré llegar. Poneros manos a la obra estamos a tiempo de detenerlos gracias a la unidad de todos los satanistas, luchamos por nuestra libertad y por nuestra vida y eso es realmente importante.
Texto de Blackfer
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El Plan De Redención Divina Según La Biblia

"Yo soy la resurrección y la vida ; el que cree en mi, aunque este
muerto, vivirá" San Juan Cap. 11 Vers. 25

"Y nosotros hemos conocido y creído el amor que Dios tiene para con
nosotros, Dios es amor ; y el que permanece en amor, permanece en Dios,
y Dios en él"
1 Juan cap. 4 Vers. 14


"Todo lo que el Padre me da vendrá a mi ; y el que a mi viene, no le
echo fuera "
San Juan Cap. 6 Vers. 37.

"Porque de tal manera amo Dios al mundo que ha dado a su hijo unigénito,
para que todo aquel que en el cree, no se pierda, mas tenga vida eterna"
San Juan Cap. 3 Vers. 16

Al leer los anteriores pasajes la primera impresión que tenemos es que realmente estamos ante un amante dios que no quiere que nadie se pierda, alguien que realmente se preocupa por la condición del ser humano, pero la realidad es otra, dentro del plan divino siempre hay una huella de engaño y persecución hacia el hombre, una condena tras otra, disfrazada tras varios pasajes llenos de frases de "amor" :

"Y dijo Jehová Dios : he aquí el hombre es como uno de nosotros,
sabiendo el bien y el mal ; ahora, pues, que no alargue su mano, y tome
también del árbol de la vida, y coma y viva para siempre" Génesis Cap. 3
Vers. 22

Le invito a leer los pasajes anteriores del Génesis en los que el dios de la Biblia no se cansa de maldecir y condenar al hombre y a su mujer, aquí se ve claramente que la intención de dios es ocultar del hombre la vida, en el nuevo testamento parece querer devolverla, pero los siguientes pasajes nos ilustran claramente a quienes :

"Porque a los que antes conoció, también los predestino para que fuesen
hechos conformes a la imagen de su hijo, para que el sea el primogénito
entre muchos hermanos.

Y a los que predestinó, a estos también llamó ; y a los que llamó a
estos también justificó, a estos también glorificó"
Romanos Cap. 8 Vers. 29-30

" según nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que
fuésemos santos y sin mancha delante de él,
en amor habiéndonos predestinado para ser adoptados hijos suyos por
medio de Jesucristo, según el puro afecto de su voluntad "

Efesios 1 Vers. 4-5.


Estos pasajes discrepan ampliamente con lo enunciado en Juan 3:16, citado anteriormente en el que habla del amor de dios hacia el mundo, ¿a cual mundo ?, ¿A quienes ?, ¿Qué objeto tenía crear una raza que de antemano el ya había condenado eternamente ?, ¿Por qué no solamente creaba a sus predestinados escogidos desde antes de la fundación del mundo ?, y evitaba así una condena para la mayor parte de la humanidad, ¿Por qué tanta crueldad hacia su creación ?, ¿por qué esa obsesión de adoración y culto ? ¿para quienes entonces es ese amor del que tanto habla la biblia ? ¿Por qué se considera santo un libro tan lleno de contradicciones ?.

Estas preguntas amigo lector tendrá que responderlas usted.

Apostata

Ave Satanas

RECORDANDO A GARCÍA LORCA

El centenario del nacimiento de este genial escritor me ha traído a la mente una serie de reflexiones que quisiera compartir con todos.

Lorca imprime a sus obras una exquisita sensibilidad y un crudo realismo. Sabía retratar como nadie la “España Negra” del luto y la sacristía, presentando unos personajes prisioneros de una sociedad que reprime cualquier gesto de humanidad, cualquier deseo. Personajes atrapados entre la carne y la mirada vigilante de los guardianes de las “buenas costumbres”.

Esa crítica constante de una penosa realidad social en la que predominaba el poder de la iglesia y los terratenientes, además de su propia postura personal ante la vida, que no le hacía ocultar su condición de homosexual, probablemente porque nunca consideró que eso fuera algo negativo y vergonzante que debiera ser callado, le hizo objetivo de los fanáticos, de los intolerantes que vendían la idea del “imperio hacia dios”.

Su obra es una buena muestra de la lucha del hombre por su libertad y no hablo de libertades políticas, sino de aquellas que confieren dignidad al ser humano. Su muerte, que profetizaba tiempos en los que el fascismo y la iglesia, desplegarían juntos todo su poder para acabar con millones de personas. Era la muerte de un hombre que creía que la cultura popular era el primer peldaño en la escalera de la libertad. Un ser humano que plantó cara a una triste realidad que le tocó vivir y enseñó a muchas personas a vivir sin un dios, sin pecado ni culpa, mirando al frente orgullosos de su condición de seres humanos libres de disfrutar de todo aquello que la vida no ofrece sin mas límite que el que nuestra propia libertad nos proponga.

Lorca es un ejemplo de vida para muchos satanistas, un ejemplo de como plantar cara a una realidad que no nos gusta sin miedo, dispuestos a darlo todo para defender nuestra libertad.

Texto: Blackfer

BLACK METAL

Conocer aquello que nos puede perjudicar en nuestra empresa satanista es importante, pero lo es más el conocer las armas que podemos y debemos utilizar para alcanzar nuestros objetivos.

Una de ellas es la música. Puede parecer a simple vista algo necio el proponer que la música es algo importante para efectuar una revolución social, pero recordemos como estilos musicales fueron bandera del cambio en muchas manifestaciones reivindicativas. La labor de cantautores que con letras críticas contra los regímenes dictatoriales, fueron bandera de muchas revoluciones populares.

La música está prohibida en países como Irán o China, los cantantes de estilos musicales modernos, están condenados a muerte en Argelia por los integristas islámicos. Así mismo durante el comunismo, en la URRS solo se podía comprar “música occidental” en el mercado negro.

Son ejemplos de como los gobiernos siempre han temido el efecto que la música y los músicos pueden producir sobre sus gobernados.

El “Black Metal” es un ejemplo de todo esto. Prohibido en muchas emisoras de radio y televisión, apartado de las publicaciones “serias”, que solo dan cobijo a algunos grupos que partiendo del “Black Metal” han abandonado sus conceptos iniciales y se han vendido al marketing de las compañías discográficas. Los seguidores de este estilo de música son definidos como gentuza, vagos, criminales,…. Lo mismo que anteriormente sucedió con otros estilos musicales que no siendo tan radicales como el “Black Metal”, encontraron la misma resistencia social y de una manera u otra iniciaron importantes cambios en nuestra sociedad.
Cada año aparecen nuevos grupos de Black Metal, que salen adelante por sus propios medios sin el apoyo de nadie. Esos músico son de verdad nuestra infantería satánica, están en primera fila con la cara descubierta, haciendo sin miedo frente a todos nuestros enemigos. Por eso quiero aprovechar esta ocasión para en nombre de todos los hermanos, darles las gracias por su importante labor y abrazarles a todos, deseándoles larga vida y muchos éxitos.

AVE SATANAS

Texto de: Blackfer

Carta de Apóstata a Blackfer

Haber, tienes razón en afirmar que "D"ios crea una raza para su exclusiva alabanza, ese es uno de los objetivos de la creación humana :

"en amor habiéndonos predestinado para ser adoptados hijos suyos por
medio de Jesucristo, según el puro afecto de su voluntad,
para alabanza de la gloria de su gracia, con la cual nos hizo aceptos en
el amado" Efesios 1 : 5-6

Al caer Satán y sus ángeles, el hombre pasa a ocupar el lugar del maestro y a encargarse de las alabanzas a "D"ios, esta es la eterna farsa, crea unos seres que de antemano sabe, le van también a fallar ; les condena y después les ofrece una salvación que desde el comienzo solo abarcará a unos cuantos, además el hombre es levemente inferior a los ángeles :

"Le hiciste un poco menor que los ángeles, le coronaste de gloria y de
honra,
Y le pusiste sobre las obras de tus manos " Hebreos 2 :7

Pero este ser inferior no poseía un conocimiento del bien y del mal, me parece que la biblia le hace un honor grandisimo a Satanás, reconociéndole la siguiente virtud :

" Entonces la serpiente dijo a la mujer :
No moriréis ;
sino que Dios sabe que el día que comáis de él, serán abiertos vuestros
ojos y seréis como Dios, sabiendo el bien y el mal" Génesis 3 : 4-5

La Biblia llama al diablo mentiroso, pero creo que en el pasaje anterior no hay ninguna mentira, Satán le dijo la verdad al hombre, la condena a muerte es posterior a "la probada de la manzana" y es por parte de "D"ios, acá surgen muchas preguntas : ¿Por qué lo condeno, era tan grave conocer el bien y el mal, que la única salida era una expulsión del paraíso ?. Voy a tocar un punto que siempre me ha inquietado, la guerra de Satán con "D"ios, no creo que un ser tan astuto como el Demonio se atreva a hacerle la guerra a un ser invencible, sería algo absurdo, los ángeles que se le unieron en esta rebelión debieron pensar que "D"ios es posible de vencer, de ahí el temor de "D"ios de hacer al hombre inmortal, de negarle el camino al árbol de la vida, creo que elarmagedón es ganable por parte de las fuerzas del "mal", en el libro de
Daniel se muestra que la lucha no es desigual :

"Entonces me dijo : Daniel, no temas ; porque desde el primer día que
dispusiste tu corazón a entender y a humillarte en la presencia de tu
Dios, fueron oídas tus palabras ; y a causa de tus palabras yo he
venido.
Mas el príncipe del reino de Persia se me opuso durante veintiún días ;
pero he aquí Miguel, uno de los principales príncipes vino a ayudarme, y
quede allí con los reyes de Persia" Daniel 10 : 12-13

Para que el ángel pudiera dar su mensaje a Daniel, fue necesario, que apareciera el arcángel Miguel ha reforzarle, Miguel es un ángel por naturaleza guerrero y en la biblia aparece expulsando a Satanás y sus ángeles del cielo, pero creo que esos veintiún días de oposición del principado de Persia (un principado de maldad, mas adelante te hablare de la jerarquías de los ángeles caídos) nos muestran que las fuerzas del bien no son inexpugnables.

¿ Como puede un ser perfecto tener tal obsesión de adoración y culto ? para que necesita tales dádivas, supuestamente todo lo tiene, el hombre no es el centro de la biblia, el plan de salvación tampoco lo es, todo esta encaminado a llevar al hombre a los pies de "D"ios, a someterle, a
las buenas o a las malas, no se puede divergir en ideas con este ser :

"El que no es conmigo, contra mi es ; y el que conmigo no recoge
desparrama"
Mateo 12 :30

Así piensa el hijo de "D"ios, no puede haber una convivencia en la diferencia, si no pienso igual a él me veo condenado a sufrir eternamente, si no me postro a sus pies no me espera más que un eterno tormento, así piensan sus seguidores mientras tiñen de sangre las paginas de la historia.

Me llama la atención tu analogía de Satán con Prometeo, a Prometeo Júpiter le condena encadenándole en el Cáucaso y todos los días un águila le ruñia el hígado. Siempre, el castigo para quienes entregan verdades a los hombres han sido cadenas. Me gusta ese apelativo de "carcelero", yo le diría el "eterno carcelero".

Pienso profundizar más adelante en estos temas, hay mucho que analizar.
Esta semana te enviaré algunos textos más.

FABRICAS DE IDIOTAS

Creo que leí en un texto del Dr. LaVey algo así como que los grandes medios de comunicación eran los encargados de llenar de estupidez a la gente, en el texto original en inglés la expresión era realmente brillante. Desde luego poca gente pude negar esto, pero normalmente no pasa de ser un comentario que se hace en cualquier conversación sin darle la profunda importancia que realmente tiene.

En los último tiempos no solo los humanos hemos estado expuestos a la nefasta influencia de esas lloronas series americanas, o a los interminables culebrones donde honestas señoritas eran perseguidas por malos malísimos, dispuesto a arrebatarlas su virtud virginal. Ahora también es la ventana donde se asoman unos nuevos payasos de circo (salvando las distancias con la honesta profesión de payaso), que son los portadores de la palabra de dios, diría más ellos son la palabra misma de dios o tal vez ellos sean dios (no lo se, no le conozco personalmente). Estas basuras humanas tratan de alimentarse de la ignorancia, en un medio que por si mismo ya se alimentaba de ella. Pero si un capitulo de una telenovela como mucho puede causar un poco de ansiedad, estos nuevos bufones del siglo XXI, son capaces con su biblia y sus sermones de separar a las familias, de arruinar a las personas, de hacer que un ser humano renuncie a su propia identidad, entregándosela a su dios televisivo.

Esos ladrones con sus impecables trajes blancos, su sonrisa postiza y sus carteras llenas de billetes robados, son una auténtica amenaza para los hombres, ya que han entrado en la mayor fabrica de idiotas que es la televisión, pero no solo con la intención de atontar un poco a la gente, manteniéndola sentada en su sillón y aumentando su cuota de audiencia. Su intención es la de entrar en las mentes indefensas de muchos para manipularles y dominarlos y de paso enriquecerse aún mas.

Mensaje de Lucy

"Tú, tú, a quien, en mi condición de sacerdote, yo
obligo, tanto si lo deseas como si no, a descender
a esta hostia, a encarnarte en este pan,
“J”esús artesano de supercherías,
bandido de homenajes, ladrón de afecto, ¡escucha!
Desde el día en que saliste de la complacientes
entrañas de una “V”irgen, no has cumplido
tus compromisos, has mentido en tus promesas.
¡Siglos enteros han llorado esperándote, dios
fugitivo, dios mudo! Tú debías redimir a los
hombres y no has rescatado nada; tú debías
aparecer en tu gloria, ¡y duermes! Adelante
miente, dile al miserable que te invoca:
"Espera, ten paciencia, sufre, el hospital de las
almas te recibirá , los ángeles te atenderán,
el cielo se abre”. -¡Impostor! Tú sabes muy bien
que los ángeles, disgustados por tu inercia,
se alejan - Tú debías ser el Intercesor
de nuestras quejas, el Chambelán de nuestros lloros ;
tú debías ofrecérselos al padre y no lo has hecho
en absoluto, sin duda porque esta intercesión
perturbaba tu sueño de Eternidad pía y feliz.
Tú has olvidado esa pobreza que predicabas,
¡vasallo enamorado de los banquetes! Tú has visto
plegarse a los débiles bajo la presión de las ganancias;
tú has oído los lamentos de los tímidos atormentados por
el hambre; has visto a las mujeres desventradas por un poco
de pan, y has dado tu respuesta a través de la Cancillería
de tus simoníacos, de tus representantes de comercio,
de tus Papas. Has dado excusas dilatorias, promesas
evasivas , curial de sacristía, ¡Dios de los negocios!
Monstruo, cuya inconcebible ferocidad engendra
la vida y se la inflige a los inocentes que tú
osas condenar en nombre de no se sabe qué
pecado original; a los que osas castigar en virtud
de no se sabe qué cláusulas. Sin embargo, ¡querríamos
hacerte confesar al fin tus descaradas
mentiras, tus crímenes sin expiar!
¡Querríamos dar golpes en tus clavos,
apretar tus espinas, hacer que la sangre
dolorosa llegue al borde de tus llagas secas!
Esto podemos hacerlo y lo vamos a
hacer, violando la quietud de tu Cuerpo,
profanador de los grandes vicios, abstinente
de las purezas estúpidas, Nazareno maldito,
rey impotente, ¡Dios cobarde!
Contempla, gran Satán, al símbolo de la carne
de quien quería purgar la Tierra de
placer y de quien, en nombre de la "Justicia"
cristiana, ha causado la muerte de millones
de nuestros honrosos hermanos. Lanzamos sobre
él nuestra maldición y ensuciamos su nombre.
Oh, Majestad Infernal, condénalo al Abismo
para que sufra eternamente una angustia
infinita. Alcánzale con tu cólera, oh, Príncipe
de las Tinieblas , y quebrántalo para que conozca
la amplitud de tu cólera. Llama a tus
Legiones par que observen lo que
hacemos en tu nombre. Envía a tus mensajeros
para que proclamen esta acción, y
haz que los esbirros cristianos huyan, titubeando, hacia
su perdición. Quebrántalos de nuevo, oh,
Señor de la luz, para hacer temblar
de horror a su ángeles, a sus querubines y a sus
serafines, que se postergarán ante ti y respetarán tu
Poder. ¡Haz que se desplomen las puertas del
Paraíso para vengar la muerte de nuestros antepasados!"

LIBRO DE ARMADEL -- El Grimorio de Armadel

Escrito por imagenes 23-12-2008 en General. Comentarios (0)

LIBRO DE ARMADEL -- El Grimorio de Armadel

LIBRO DE ARMADEL -- El Grimorio de Armadel



Introducción,

La Preparación del Alma (I),

La Preparación del Alma (II),

LA MAGIA DE ARMADEL,

LA TEOSOFÍA DE NUESTROS PADRES, .

Como Observatorio de los Planetas del Sanhedrín,.

La Circuncisión de Jesús de Nazareth, .

Por el Flujo del Jordán, .

El Hijo de Zacarías en el Desierto, .

En los Campos de Babilonia,

El Espíritu de Elisha, .

De la Vida de Elijah,

La Sabiduría de Salomón, .

El Explorador y el Líder Joshua, .

La Visión del Hombre,El Bastón de Moisés, Moisés en el Interior del Desierto, La Cueva de Perón,

La Salida de Abraham de Ur de los Caldeos y de Harán, La Sabiduría de Nuestro Padre Adán, .

La Observación de la Serpiente,

La Visión de la Formación de Adán,

La Visión del Edén o Paraíso Terrenal,

Concerniente a los Abusos de la Nigromancia y a las Pitonisas,


Concerniente a la Comunicación con los Genios, Concerniente a la Transformación de los Genios,

Concerniente a la Naturaleza de los Genios,

LA SAGRADA Y MÍSTICA TEOLOGÍA DE NUESTROS

PADRES,

Concerniente a la Ciencia de la Regeneración de Adán y sus Hijos


Concerniente a los Demonios y a Como Ellos han sido Destinados y

Completados a la Apariencia Visible,.

Concerniente a los Demonios y a Como Lograr que Estos se Hagan

Visibles, Concerniente a los Demonios y a Como Estos son Destinados a

Convertirse en Visibles, Concerniente al Conocimiento de los Caminos que Recorren los

Demonios y a la Forma de Desvanecerlos,

Concerniente a los Demonios y a su Vida,.

Concerniente a los Caminos del Conocimiento de los Ángeles

Buenos, y de Como Consultarlos,

Concerniente a la Vida del Hombre, Concerniente a la Creación de las Almas de los Hombres, .

Concerniente a la Rebelión y a la Expulsión Evangélica, Concernientes a la Vida de los Ángeles Antes de su Caída,.

Concerniente a la Creación de Todos los Ángeles,.

Concerniente a Dios, el Preservador, el Destructor y el Creador,



Concerniente a Dios y a su Trínica Personalidad,

Concerniente a Dios, el Uno Universal, .

Concerniente a los Senderos de Sabiduría,

LA TABLA RACIONAL O LA LUZ QABALÍSTICA: Penetrando

de Cierta Manera entre los Ocultos más Secretos de los Celestiales,

los Terrestres y los Infernales,.

Los Primeros Caracteres,.

La Visión de la Unción,

Cor ego et scietur unum sunt putreus male stum. La Visión del

Polvo,

ORATIO (Oración

LIBER ARMADEL (Libro de Armadel

Operación de URIEL SERAPHIM



INTRODUCCIÓN

Para el estudioso del Mundo Mágico, para el simpatizante, para el

discípulo, el Iniciado, ésta es una valiosa obra de Ritual Mágico y Qabalístico.

El Grimorio de Armadel, guarda en sí las fórmulas y los Sellos Secretos

atribuidos al Rey Salomón, que han ido transmitiéndose oralmente, hasta que

en 1202 aparece en Inglaterra un manuscrito titulado Las Verdaderas Claves

del Rey Salomón escrito por Armadel. (En este sentido, los criterios son harto

dispares y la falta de datos e información histórica sobre Armadel, y la

apariencia inocua de su nombre, robustecen las suposiciones y las diferencias

de las interpretaciones; mientras para unos la teoría de que el Rey Salomón

sea el verdadero autor de esta obra, es verdadera, para otros no pasa de ser una

falacia; sin embargo su efectividad y su relación con la Qabalah Ritual, están

ampliamente demostradas).

Otra de las hipótesis, relaciona a esta obra, con el Grimorium Verum

(Grimorio Verdadero), supuestamente escrito en el siglo XVII, fecha en que

se recoge, en el Arsenal de París, el manuscrito original en francés del

Grimorio de Armadel.

Por otro lado, se encuentran las concomitancias con la célebre obra de

Goethe, Fausto, que dan lugar a la tesis de la posible existencia real de un Dr.

Fausto, conocedor de estas fórmulas mágicas.

La lista de nombres relacionados con esta obra es bastante amplia, como

ejemplo podemos citar a Georgius Sabellicus, Cornelius Agrippa, Edward

Kelley, John Dee, etc., etc., hasta llegar al mismo Mac Gregor Mathers. Y sin

duda, también se relaciona con diversas escuelas y movimientos ocultistas.

Lo que si es indiscutible, es la existencia de los manuscritos originales,

que se encuentran aún hoy en día en el Museo Británico de Lansdowne, y en

la Biblioteca del Arsenal de París, y la antigüedad real de los mismos que los

sitúa en la Edad Media.

En los textos originales, es habitual el sincretismo o mezcla de

divinidades griegas y hebreas, así como la adición de entidades maléficas para

el enriquecimiento del Ritual Mágico. Estos factores determinan la seguridad

de unas raíces más antiguas, pero desconocidas, tanto como su propio autor

(Armadel).

Los Sellos contenidos en este Grimorio, son prácticos y funcionales en


el campo de la Magia y la proyección astral, y son utilizados por diferentesEscuelas, Órdenes, Movimientos y Sectas

Ocultistas, así como por Magos

Independientes. Y, por supuesto, requieren de un profundo conocimiento de

las Ciencias Ocultas, y de una buena preparación del propio espíritu, para

comprender el mundo al que dan acceso. De lo contrario, su práctica puede ser

peligrosa y desconcertante.

Mucho se ha escrito con respecto a estos temas, pero nunca habrán

palabras que rebasen la riqueza de la propia experiencia. El Grimorio de

Armadel contiene las claves que le permitirán conocer el lado práctico del

Ritual Mágico, de una forma sencilla y directa.

Javier Tapia Rodríguez.


LA PREPARACIÓN DEL ALMA (I)

Antes de invocar a los espíritus es necesario formar un círculo mágico,

y situarse justo en el centro de éste, después de esparcir el agua sagrada sobre

él, diciendo:

In Nomine Patris, et Filii, et Spiritus Sancti.

Réspice in me per Sanctissimos Angelos Tuos in Nomine Jeus

Maria Virginea semper immaculata Nati, et Veritas Tua manet

in aeternum-Amen.

(En el Nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.

(Probadme por Tus Santísimos Ángeles, en el nombre de Jesús

hijo de María Virgen siempre Inmaculada, y haz que Tu Verdad

se mantenga eternamente. Amén).

Recordad que el alma debe estar preparada para emprender cualquier

Invocación y Trabajo, con la Castidad, el Ayuno, la Fe, la Esperanza y la

Caridad. Con Conocimiento, Entendimiento y Sabiduría.

(La Oración que se hace siempre antes de un Trabajo)

ORATION SEMPER PRECEDENS ACTUM

(Dirigatur quaese et humillime).

Deprecor Domine Deus Meus Omnipotens in conspectu Tuo

Operatio mea et comittentier mihi et operatione mea

sanctissimi.

Ad Majorem Nomini Tui gloriam, edificationem et utilitatem

proximi mei. Amén.


(En Tu Vista Señor Dios Omnipotente, ruego por mi Trabajo,

para que todos los Nombres Sagrados se hagan cargo de mi y de

mi Trabajo.

En la Gloria de Tu Nombre Mayor, y por la edificación y

provecho de mi prójimo. Amén).

.

LA PREPARACIÓN DEL ALMA (II)

Santi Andrea et Thoma circumvallate me.

Sancte Michael auxiliate omnibus operationibus meis quoniam

quis sicut Dominum Virtutum et nullus certe ni ni solus deus

meus magnus et terribile super omnes qui in exercitu ejus sunt

ideo enim voto voverint domino Deo meo Jesu me possidents et

circumvallante gratia sua et dominus Deus Jesus imposita mihi

Lege sua sit mihi semper a cuntis diebus et momentis vitae

meae in patrem et deum meum-et si vere Emmanuel amabilis.

Sancte Petre al glorium et utilitatem proximi ure in me omnes

iniquitates meas.

Sante Paule obviam este deprecationis meae.

Confitebor Jesu tibi Christi rex Aeternae gloriae verbum caro

factum est, ex Maria de Spiritu Sancte te humillime deprecor

per vulnere tua sanctissima quae sunt fons regenerationis

mostrae in fide et charitate per delectissimam Marium Matrem

tuam semper immaculatam et omnes sanctes tuos ne impediar

opere ad mortem justificari in fide et charitate quoniam fides

sine operibus mortua, non nobis domine non nobis sed nomini

tuo, nequando dicant gentes ubi est.


(Santa Andrea y Santo Tomás, rodeadme.

San Miguel auxíliame en todas mis operaciones, Tú cuya virtud es igual

a la del Señor, y asegúrate que ninguno de los otros dioses magnos y

terribles se encuentran en su ejército, y eleva mis votos hasta Nuestro

Señor Jesucristo, para que El me imponga su Ley todos los días de mi

vida y me rodeé con su gracia, como mi Padre y mi Dios, y sea así mi

verdadero y amabilísimo Salvador.

San Pedro en la Gloria y benefactor de mi prójimo, haz que ardan todas

mis iniquidades.

San Pablo, se propicio a mis suplicas.

Te confieso Jesucristo, Rey de la Gloria Eterna, Verbo hecho carne por

María y el Espíritu Santo, humildemente, por tus Sagradas Maravillas

que son la Fundación de nuestra Regeneración en la Fe y en la Caridad,


por Tu delicadísima Madre María, siempre Inmaculada, y por todos tus

Santos, que no interferirán en mi trabajo, que justificaré hasta la muerte

en fe y Caridad, hasta que la Fe sin el trabajo muera. No a nosotros,

señor, no a nosotros, si a Tu Nombre, cuando la gente diga: ¡Este es

El!)..

LA MAGIA DE ARMADEL

Tomando en cuenta que ya poseemos la explicación del círculo mágico,

el cual hemos de emplear para la Invocación de los espíritus, con el fin de

escapar a la malicia y de los peligros que ellos emanan, procederemos a

prepararnos espiritualmente, para que tu mismo te encuentres listo en los

servicios del espíritu que deseas asumir, y así mismo comprendas el poder que

éste tiene, y como puede él corresponder a las demandas que le propongas.

Al llegar a este punto, es menester que te coloques en el medio del

círculo, y desde allí protagonizarás la operación; fuera del círculo trazarás el

Sello Secreto del espíritu que llamas a tu servicio. El círculo deberá estar

correctamente formado, de acuerdo a las instrucciones recibidas y aprendidas.

Una vez hecho esto, en el centro del círculo, y después de haber recitado el

Padrenuestro, el Ave y el Credo, deberás repetir el siguiente conjuro:

CONJURO

Omnipotens Aeterne Deus, Qui totam Creaturam condidisti in

laudem et honorem tuum, ac ministerium hominis, oro ut

Spiritum de ordine mittas, qui me informal et doceat quo illum

interrogarevo, non mea voluntas fiat, sed Tua, per Jesum

Christum Filium Unigenitum. Amen.

(Omnipotente y Eterno Dios, a Quien todas las criaturas

comprendidas adoran y honran, ministerio del hombre, ruego a tu

Espíritu de ordenada emanación, que informe y enseñe la luz en

este interrogatorio, no a mi voluntad, sino a la tuya, por

Jesucristo Hijo Unigénito. Amén).

Este conjuro es válido en cualquier idioma, si bien es cierto que se le

adjudica mayor fuerza al ser pronunciado en latín.

INTERPRETACIÓN Y UTILIZACIÓN DEL CONJURO

¡Oh Eterno y Ominipotente Dios!. Tu que has creado a cada uno de los


seres para Tu propia alabanza y honor, y para el Ministerio del Hombre, te

ruego que mandes hacia mi el espíritu (aquí hay que dar el nombre del espíritu

invocado) de la Orden (aquí se debe mencionar la Clase y Orden a la que

pertenece el espíritu), quien me informará y enseñará, acerca de todas aquellas

cosas que le demande, y nunca bajo mi voluntad sino por la tuya, a través de

tu Unigénito Jesucristo. Amén.

EL PERMISO PARA RETORNAR

Quia Placide et quiete venisti, et hac petitione mihi respondisti,

ago Deo gratias in Cujus Nomen venisti, ite in pace ad loca tua

et rediturus ad me cum te vocavero per Christum Dominum

nostrum. Amén.

TRADUCCIÓN DEL PERMISO PARA RETORNAR

Viendo la apacibilidad y quietud con que has venido, y viendo

que has respondido a mis peticiones, doy gracias a Dios, en

nombre de Quien tú has venido. Retorna pues a tus habitaciones,

y mantente dispuesto a venir nuevamente cuando te llame en

cualquier tiempo. Por Cristo, Nuestro Señor. Amén.

Después de haber repetido esta conjuración tres veces, sí resulta que el

espíritu no se ha hecho patente, deberás repetir tres veces el siguiente conjuro.

Y estas conjuraciones, deberán ser escritas en un pergamino virgen, junto con

el Permiso para Retornar.

(Aunque el texto parece un poco confuso es obvio que el primer conjuro

pertenece a la parte más antigua del texto, así como el Permiso para Retornar,

mientras que el segundo conjuro, es una añadidura posterior, como veremos

ahora, ya que además de no estar escrito en latín, mezcla a los dioses griegos

con los dioses hebreos).

EL CONJURO

(Que sirve en caso de que el anterior falle).

Yo (aquí dices tu nombre propio) te Conjuro a ti ¡Oh Espíritu! (aquí

debes decir el nombre y la orden a la que pertenece el espíritu), por la


grandeza de los Sagrados Nombres Divinos de Dios, por los cuales te

demando que aparezcas inmediatamente ante mí en agradable forma y sin

ruidos, y sin nada que pudiera injuriar a mi persona, para que respondas a todo

aquello para lo que te requiera; y te conjuro por el Grandioso Nombre del Dios

Viviente, y por estos, Sus Nombres Sagrados:

EL ELOHIM ELOHO ELOHIM SEBAOTH ELION EIECH

ADIER EIECH ADONAY JAH SADA Y

TETRAGRAMMATON SADAY AGIOS O THEOS

ISCHIROS ATHANATOS AGLA.

Amén.

Después de haber pronunciado este conjuro tres veces seguidas, es

necesario hacer lo mismo durante tres días continuos, en el mismo lugar y a la

misma hora.

Y cuando tu deseo sea satisfecho, y una vez que hayas obtenido del

espíritu lo demandado, deberás permitirle regresar y partir de ti, diciéndole:

“¡Ve en Paz al lugar de donde has venido, y que te ha sido destinado

para toda la Eternidad; que haya paz entre vosotros y nosotros!”.


LA TEOSOFÍA DE NUESTROS PADRES

..[

COMO OBSERVATORIO DE LOS


PLANETAS DEL SANHEDRIN

ZADKIEL os ha enseñado a vosotros, todas las Ciencias Activas y

Pasivas, con una destacable facilidad, además de aplicar en estas enseñanzas,

toda la cortesía y honestidad posibles, conjuntamente con toda clase de

bendiciones. Aquellos que hayan captado su esencia, contendrán todas las

cosas en posesión. Aquél que deseé invocarlo y conocer estas enseñanzas

deberá hacerlo un lunes por la mañana, a través de su Sello Secreto.

En este Sello Secreto, se encuentra el pensamiento del método que

conjuga al mismo tiempo, a las actividades y pasividades, que se hallan en

todas las cosas de una manera graciosa y modesta. Con los números que el

Señor Dios ha santificado para estos planetas, con el propósito de que en ellos

se operen las maravillas, así como los portentos a través de sus numeraciones

(Qabalísticas).


LA CIRCUNCISIÓN DE JESÚS DE NAZARETH


El Profeta del Grandioso Uno; o el Verbo de la Naturaleza.

THAVAEL. Este espíritu tuvo un particular cuidado de Nuestro Señor

Jesucristo. Porque fue él quien condujo a la Sagrada Virgen y a San José hasta

Egipto, cuando estos huían de la terrible persecución de Herodes. Este espíritu

nos dará un perfecto conocimiento de toda la sencillez de sus virtudes.

Thavael puede ser invocado a cualquier hora y en cualquier día. Su Sello

Secreto es el siguiente:

En este Sello Secreto, se encuentra el pensamiento de la plantación o la

siembra de las semillas de las plantas, la comprensión de la virtud; también se

halla en este Sello el pensamiento del cuidado y florecimiento de las plantas, y

también aquellas inspiraciones de la virtud y la gracia, en las cuales se

encuentran fundamentadas las plantas del Arte Qabalístico.

Aquél que escriba con el gengibre sobre la frente estas letras, INRI,

nunca morirá por muerte repentina.


POR EL FLUJO DEL JORDÁN

CAPHAEL es un espíritu que guió a San Juan por el desierto, y cuando

San Juan predicaba el Bautismo de la Penitencia en el río Jordán, mientras que

la gente era bautizada, Caphael llenaba los corazones con Caridad y

Bendición. Por ello él enseña infinidad de materias con toda facilidad.

En este Sello Secreto, se encuentra el pensamiento que cura la aridez y

la muerte concerniente al Reino de Dios, y está pleno de la más ardiente

Caridad; en los números místicos y benditos del Sello, se encuentra el

pensamiento de las operaciones a que estos se hallan aplicados, haciendo que

ciertas operaciones especiales recaigan sobre las cabezas de ciertos números

en especial. Este Sello también concierne a todas las Artes y las Ciencias de

todas las clases y de todas las perfecciones, cualesquiera que estas sean.

Caphael deberá ser invocado los viernes por la mañana.


EL HIJO DE ZACARÍAS EN EL DESIERTO

SAMAEL es el espíritu que nunca abandonó a San Juan, cuando éste

habitaba en el desierto, antes de que comenzara sus predicaciones. Samael es

el espíritu protector de los predicadores en sus misiones por tierras extranjeras.

El enseña Teología. Deberá ser invocado los miércoles por la mañana. Su

Sello Secreto se forma de la siguiente manera.

En este Sello Secreto, se encuentra el pensamiento de la cosecha de las

plantas de las bendiciones; conjuntamente con el envío del reino de Behemoth

y Leviathan, a los que el señor Dios hizo y utilizó desde el Principio, y los

preserva igualmente, para la producción de todas las criaturas, y también para

la producción y la emanación de las almas.


EN LOS CAMPOS DE BABILONIA

URIEL es un espíritu que le descifró al profeta Esdras, muchas de las

descripciones de las Profecías. Este espíritu también ayudó al Pueblo de Israel

en los Campos de Babilonia. Uriel enseña Ciencias Naturales, Física y

Medicina. Deberá ser invocado los miércoles al alba. Este es su Sello Secreto.

En este Sello, se encuentra el pensamiento del método del

entendimiento de las diferentes clases de las Almas Gemelas fundadas en

Énoch. Las facultades de la mente y del entendimiento son purificadas, y de

esta manera, se hace posible que estas se exalten desde su más baja graduación

hasta alcanzar la completa perfección en todo. Por esta composición, también

puede transmitirse la participación del Poder, ese Poder de comunicación y

comprensión de los espíritus.



EL ESPÍRITU DE ELISHA

MICHAEL es un espíritu que guió al Profeta Elisha en todas sus

acciones. El es el protector de todos los Reinos. Después del Mismo Dios, este

Espíritu es el más poderoso de todos, y transmite este poder a todos aquellos

que pronuncian su invocación, la cual debe ser trabajada los domingos al

atardecer. Y este es su Sello Secreto.

En este Sello, se encuentra el pensamiento de como deben ser

conformadas ciertas composiciones y cosas, por los significados de las

facultades y vitalidades existentes tanto en los espíritus como en los hombres,

así como en otras criaturas, de acuerdo a lo que es necesario y conveniente a

cada uno de ellos.


DE LA VIDA DE ELIJAH

GABRIEL es un espíritu que enseñó al Profeta Elijan todos los

Misterios de la Divinidad. Gabriel deberá ser invocado el jueves antes del

amanecer. Su poder es muy grande, y puede obrar sobre ti un gran bien a

través de sus enseñanzas. Así es su Sello Secreto:

En este Sello, se encuentra el pensamiento de los Métodos de la

Restauración y Transplantación de la salud y de la fuerza mental, así como la

fuerza y salud espiritual.


LA SABIDURÍA DE SALOMÓN

RAPHAEL es un espíritu de Ciencia, y enseñó a Salomón el

Conocimiento de la Sabiduría. Raphael deberá ser invocado en domingo antes

del amanecer. La invocación debe hacerse en un total estado de pureza y

castidad, mantenido desde la tarde del día anterior. Este es su Sello Secreto:

En este Sello, se encuentra el pensamiento de la manera de conjuntar los

activos y los pasivos unidos el uno con el otro, dentro de las cosas naturales.

También en él se encuentra el pensamiento concerniente al Kanssud de las

regiones terrestres y a los poderes que en ella habitan, desde una clase hasta la

otra.


EL EXPLORADOR Y EL LÍDER JOSHUA

HETAEL es un espíritu guía de ejércitos y eventualmente destructor de

los mismos, tal y como hizo con los ejércitos enemigos del Pueblo de Israel,

cuando los israelitas eran comandados por Josua, y éste con sus oraciones

detuvo la marcha del Sol. Hetael es un espíritu capaz de hacerte invulnerable a

cualquier tipo de armas, así como de dejarte ciertos espíritus a tu servicio

hasta que consigas tu fin.

Hetael debe invocarse el martes. He aquí su Sello Secreto:

En este Sello se encuentra el pensamiento que declara las intenciones

del enemigo. También es capaz de expeler todas las cosas nocivas para el

cuerpo y la mente, y de la misma manera, este Sello Místico opera en su

restauración. También en él se encuentran los Misterios que observan al

hombre.


LA VISION DEL HOMBRE

VAU-AEL es un espíritu que causó toda clase de visiones placenteras

que nuestros antepasados observaron como consta en el Antiguo Testamento.

El te servirá con sumo agrado en todo lo que desees conocer. Tiene muchos

espíritus bajo su dominio.

Este es su Sello Secreto.

En este Sello, se encuentran ciertas especies de hombres, poco nobles

que fueron arrojados en su tiempo.


EL BASTÓN DE MOISÉS

ZAINEL es un espíritu que le enseñó a Moisés los métodos que le

servirían para manejar el famoso bastón, con el que hizo tantos milagros en

Egipto, así como entre los Caldeos. Este espíritu tiene un gran poder para

enseñar al que le invoque, a valerse por sí mismo de sus servicios. Zainel

puede ser invocado a cualquier hora y en cualquier di a. Su Sello Secreto es el

siguiente:

En este sello se encuentra el pensamiento de la Práctica de la Ciencia y

la Sabiduría de los adivinos y los magos Egipcios y Caldeos, y los medios y

significados con que estos adquirieron sus conocimientos.
.

MOISÉS EN EL INTERIOR DEL DESIERTO

HETHATIA es el espíritu que te hará ver, como a Moisés, los

beneficios que este profeta recibió de Dios, cuando se encontraba en el

desierto de la Tierra de Midiam. Hethatia puede hacer mucho por aquellos que

le invoquen, aunque no se encuentren en el desierto. Así es su Sello Secreto:

En este Sello se encuentra el pensamiento de la Ciencia y la Sabiduría

de Moisés, y la Arcana de los adivinos y los magos egipcios; en él también se

hallan en perfecta felicidad las causalidades que inspiran el temor Divino, y el

como salir de una tierra para lograr la preservación del hombre, en cada caso y

lugar.


LA CUEVA DE EPHRON

TETAHATIA es un espíritu de Ciencia y Virtud, valores que

protegieron a nuestros antepasados de sus enemigos. Este Espíritu es capaz de

realizar la formidable proeza de hacerte volar, y de esta misma manera puede

erradicar a los enemigos de aquellos que lo invoquen demandando sus

servicios. He aquí su Sello Secreto:

Este sello denota los caminos y los senderos que habrán de seguirse

cuando una enceguecedora oscuridad sea producida, o cuando se desea una

suerte terrible para los enemigos, o bien cuando se desea que una bendición

caiga sobre un lugar en particular.


LA SALIDA DE ABRAHAM DE UR DE LOS

CALDEOS Y DE HARÁN

ALEPTA hace que tú veas como salió Abraham de la ciudad de Ur

entre los Caldeos, y de Harán. Alepta puede darte grandes riquezas. Este es su

Sello Secreto:

En este Sello se encuentra el pensamiento de como el hombre puede ser

exaltado, y de como el hombre ha llegado a ser la más formidable de todas las

criaturas. Este Sello libera al hombre del dominio y de las imposiciones que le

imponen las criaturas crueles. Tal y como liberó a Abraham en su tiempo.


LA SABIDURÍA DE NUESTRO PADRE ADÁN

BETEL te enseñará las Ciencias que Dios le revelara a Adán en su

tiempo. Betel es un espíritu muy dócil que aparece tan pronto se le invoca. La

invocación deberá hacerse en el bosque o en un jardín apartado, el que lo

invoque deberá estar completamente solo, ya sea de día o de noche. Este es su

Sello Secreto:

En este Sello se encuentra el pensamiento con el cual podemos llegar a

obtener las virtudes de todas las criaturas, y de todas las cosas creadas; en este

pensamiento se demuestra cuales son las verdaderas virtudes, así como cual de

estas se encuentra por encima de todas las virtudes de todas y cada una de las

criaturas. También en este Sello se encuentra el pensamiento de la razón de las

leyes que controlan los usos de estas virtudes.


LA OBSERVACIÓN DE LA SERPIENTE

GÍMELA hace que tú conozcas la forma de la serpiente que tentó a Eva

en el Paraíso Terrenal; Gímela también puede dejar a tu servicio algunos

espíritus que te pueden transportar de un lugar a otro a una velocidad de cien

leguas por hora. He aquí su Sello Secreto:

En este Sello se encuentra el pensamiento de todos los Misterios con los

cuales el Señor le permite trabajar a la serpiente, y como trabaja la serpiente;

también en él se encuentra su moldura corpórea y proporción, así como la

manera en que la serpiente puede contener en ella misma a todos los seres

invisibles, y en que manera contiene a estas criaturas.


LA VISION DE LA FORMACIÓN DE ADÁN

DALETE es un espíritu que te mostrará y enseñará las visiones de

como Adán fue puesto en la Tierra. Dalété tiene a muchos espíritus a su

servicio, estos espíritus te enseñarán muchas cosas, y te ayudarán a realizar

todo aquello que tu deseas. Su Sello Secreto es el siguiente:

En este Sello se encuentra el pensamiento y la demostración de la

Formación Mística de Adán; así como qué animales se encuentran del lado de

Dios, los que fueron fundados en el lugar, junto a Adán, por Dios Nuestro

Señor.


LA VISION DEL EDÉN O PARAÍSO TERRENAL

PHALET te enseñará todas las cosas que sucedieron en el Paraíso

Terrenal, desde el tiempo de la Creación de Adán y Eva. Muchos son los

espíritus liderados por Phalet, y estos te ayudarán en muchas cosas de

diferentes maneras. Su Sello Secreto es el siguiente:

En este Sello se encuentran todos los Misterios de la Creación del

mundo, así como de la creación de todas las criaturas, y nos dice cuales de

ellas son sagradas, y también nos muestra que criaturas son propiamente

detestadas por razones supersticiosas, porque ellas trazaron su origen en los

cadáveres de la muerte, colectados de las sepulturas; haciendo que de ellas

emanen toda clase de supersticiones. En este Sello también se encuentra el

pensamiento de la Arcana de los nigromantes y adivinos de la misma clase,

dedicados a la superstición de la muerte, o también de cuando estos quieren

darle un sentido científico a su arte.


CONCERNIENTE A LOS ABUSOS DE LA

NIGROMANCIA Y A LAS PITONISAS

SAMAEL es un espíritu de consejo. El te enseña magia, nigromancia,

jurisprudencia, y todas las ciencias ocultas, con extrema facilidad. Debe ser

invocado en martes a la media noche, teniendo en cuenta que se le debe decir

con claridad el día que serán requeridos sus servicios. Samael es muy

poderoso, y se aplicará con amplitud sobre tus demandas. Este es su Sello

Secreto:

En este Sello se encuentra el pensamiento de todos los abusos de la

Nigromancia a los que el hombre está expuesto, y el peligro que reviste el

comunicarse con dichos abusos; porque así como la comunicación de la

virtud, crea un eslabón con los ángeles y con Dios, dotando de excepcionales

poderes al hombre, por encima de todas las criaturas, la comunicación con los

muertos establece un vínculo con el demonio con cierta apariencia agradable,

pero de terribles obligaciones y consecuencias. En este Sello también se

encuentra el pensamiento que nos enseña a distinguir que comunicaciones

deben ser formadas y cuales no.


CONCERNIENTE A LA COMUNICACIÓN

CON LOS GENIOS

CAMAEL te otorgará un perfecto conocimiento de los genios, de tus

propios genios, y te enseñará como servirte de sus poderes en todo lo que

desees de ellos. Hay muchos espíritus que dependen de Camael que pueden

servirte en muchas cosas, sobre todo te pueden ayudar a satisfacer tus deseos.

Su Sello Secreto es el siguiente:

Caracteres de los Espíritus que se encuentran

bajo el dominio de Camael

En este Sello se encuentra el pensamiento de como y cuando, y de que

manera se puede establecer esta comunicación con los genios; transformando

nuestras cualidades maléficas en buenas, y las buenas cualidades en mejores y

en más que mejores; por lo tanto también se encuentra en este Sello el

pensamiento de la Transformación. A través de él adorarás a Dios Nuestro

Señor y amarás a tu prójimo.


CONCERNIENTE A LA TRANSFORMACIÓN

DE LOS GENIOS


HANIEL te enseñará la transformación de todas las piedras preciosas, y

te las otorgará tanto como tu mismo hayas deseado. Haniel deberá ser

invocado los viernes, antes del amanecer. He aquí su Sello Secreto:

Caracteres de los Espíritus que se encuentran

bajo el dominio de Haniel

En este Sello, se encuentra el pensamiento de como los genios son

transformados en hombres. Ellos pueden pasar a través de la naturaleza de los

hombres, y corresponderles en la composición de los elementos. También aquí

se halla el pensamiento de lo importante que es para la Raza Humana, así

como la necesidad de los Misterios.


CONCERNIENTE A LA NATURALEZA

DE LOS GENIOS


ANAEL es un espíritu que te otorgará el conocimiento de todas las

cosas que él ordena en la Naturaleza, y como entenderlas, porque él es un

espíritu de poder, que aparece rápidamente a todo aquel que lo invoque en

domingo al amanecer, en soledad y en un lugar apartado. He aquí su Sello

Secreto:

En este Sello se encuentra el pensamiento donde se muestra quienes y

que son los genios, así como sus poderes y sus virtudes. También presenta los

misterios de las épocas y edades presentes, pasadas y futuras. En este Sello se

encuentra oculta la Ciencia de los Mercantes. También aquí se encuentran

todas esas cosas que aparecen y son reputadas como sobrenaturales. También

en este Sello podemos encontrar y obtener la revelación de las cosas

desconocidas, aunque esto último sólo está garantizado para los elegidos de

Dios.

Por ello, la Praxis de aquellos Arcanos Secretos del Señor, se

encuentran declarados y demostrados en este Sello Secreto; este es un mensaje

para que adores a Dios tu Señor con todo tu corazón, y para que ames a tu

prójimo como a ti mismo. En la Práctica o Trabajo con este Sello, podrás

constatar que los efectos que aquí relatamos son verdaderos y ciertos, y tan

grandiosos y maravillosos como sólidos.


LA SAGRADA Y MÍSTICA TEOLOGÍA DE

NUESTROS PADRES


..
CONCERNIENTE A LA CIENCIA DE LA

REGENERACIÓN DE ADÁN Y SUS HIJOS POR

PELECH


Os hemos dado y os hemos hablado de muchas de las maneras de

observar a los buenos espíritus, que os pueden servir con devoción y

delicadeza. Hablaremos ahora de aquellos que sirvieron a nuestros Primeros

Padres, desde la Creación del Mundo. También estos pueden otorgarnos

grandes enseñanzas, nos estamos refiriendo a Ophiel y a los espíritus que

comanda.

OPHIEL es un espíritu de piedad. El nos enseñará toda la Sabiduría de

Nuestros Primeros Padres. Así es su Sello Secreto:

Caracteres de los Espíritus que se encuentran

bajo el dominio de Ophiel


En este Sello se encuentra el pensamiento de los Misterios de la

Regeneración de Adán y de sus hijos a través de los Tiempos, por Pelech,

ahora expresada y visible como Jesús. También en este Sello se encuentran las

formas de aquellos en el tormento.


CONCERNIENTE A LOS DEMONIOS Y A COMO

ELLOS HAN SIDO DESTINADOS Y

COMPLETADOS A LA APARIENCIA VISIBLE


Ahora, este es el objeto de la Qabalah Diabólica.

ASMODEUS y LEVIATHAN, son aquellos espíritus que te enseñan la

malicia de los demonios. No deberás demandar ni servir a estos espíritus

maléficos, porque son traicioneros y decepcionantes. Sólo el Nombre de Dios

tiene poder para forzarlos a ellos y a todos los otros a que vengan hacía tí.

Estos son sus Sellos Secretos:

En estos Sellos se hallan los métodos que pueden forzar a los demonios

a mostrarse a si mismos en forma corporal y dentro de sus tormentos.


CONCERNIENTE A LOS DEMONIOS Y A COMO

LOGRAR QUE ESTOS SE HAGAN VISIBLES


HEMOSTOPHILE. Este espíritu también te muestra la maldad de los

demonios, y te otorgará tantos demonios como desees. Pero no te engañes

creyendo que ellos se encontrarán a tu servicio. Este es su Sello Secreto:

En este Sello se encuentra el pensamiento de los métodos que pueden

obligar a los demonios a mostrarse a tus ojos en sus momentos de sufrimiento

y tormento. Estos demonios pueden engañar a los hombres y asumir sus

formas, cambiando así las justas inclinaciones por pasiones maléficas,

perdiendo a los hombres que caigan en sus trampas. En este Sello también se

encuentra el cómo, por qué medios y en dónde, así como los métodos que los

demonios emplean para lograr sus propios fines, engañando y poseyendo a los

hombres.


CONCERNIENTE A LOS DEMONIOS Y A COMO

ESTOS SON DESTINADOS A CONVERTIRSE EN

VISIBLES

BRUFOR. Este espíritu te enseñará las características, las cualidades y

la naturaleza de los demonios, así como la diferencia existente entre los

nombres y los títulos que reciben los demonios; te mostrará la forma en que

ellos se mantienen invisibles, al mismo tiempo que la forma de obligarlos a

hacerse visibles. Recuerda que no se encuentran a tu servicio, y que son

peligrosos. Su Sello Secreto es éste:

En este Sello se encuentra el pensamiento de como podemos hacer que

los demonios se muestren a nuestros ojos en las formas con que ellos se

presentan visibles, para engañar y poseer a los hombres.

Por ello mismo, a través de este Sello, podremos llegar a conocerlos,

tanto por su apariencia como por sus nombres propios. También sabremos su

forma de operar y trabajar, así como las medidas de sus poderes. Este Sello

nos enseña como utilizar nuestra luz para alejarlos y apartarlos de nosotros y

de nuestros trabajos, así como de nuestros prójimos.


CONCERNIENTE AL CONOCIMIENTO DE LOS

CAMINOS QUE RECORREN LOS DEMONIOS Y A

LA FORMA DE DESVANECERLOS


LAUNE. Este espíritu también te otorgará el conocimiento de los

demonios, a los cuales te aconsejo, una vez más, que no deberás pretender

tomarlos a tu servicio, porque seguramente te engañarán, te utilizarán, se

apoderarán de tí y luego te destruirán. He aquí su Sello Secreto:

En este Sello se encuentra el pensamiento de la diferencia que existe

entre sus nombres y los nombres de los ángeles, aunque a veces los suplanten,

porque ellos fueron transformados y arrojados de la Gloria. Con este Sello

aprenderás que los demonios no pueden dirigir sus vidas en un lugar

determinado y definitivo, y que están obligados a vagar; sólo se les permite

caminar por las Esferas y por la composición de los Elementos. También

aprenderás que ellos tienen voluntad propia y libre albedrío para buscarse un

lugar determinado a través de su propia conducta; porque su vida está

determinada, donde quiera que sea, por el Poder de su Expulsión.

Así mismo verás que existe un intervalo de tiempo entre su Expulsión y

la Creación de Adán, y sabrás que intervalo es este. En este Sello, también se

encuentra el pensamiento de los más descorazonados y terribles Misterios del

Intervalo y de la Vida.


CONCERNIENTE A LOS DEMONIOS Y A SU VIDA

BETOR. Este espíritu hace que tu comprendas quienes y que demonios

o ángeles de la oscuridad lo son realmente; la diferencia de sus Nombres; sus

Poderes; y que es lo que verdaderamente ellos pueden hacer. Si ellos son

invocados, aparecen rápidamente. Así es su Sello Secreto:

En este Sello se encuentra el pensamiento de lo que son los ángeles o

los demonios de la oscuridad; como entenderlos y como conocerlos por sus

nombres propios; y de que manera pueden ser distinguidos de los ángeles.

También te enseñará a conocer a los demonios, a todos los demonios por sus

nombres propios; y como la virtud de Dios se encuentra por encima de todos

ellos, siguiéndolos siempre e imprimiéndose en ellos.

También nos enseña como atraer a esos ángeles hacia nosotros como

espíritus familiares por el Conocimiento de sus Nombres.

También nos enseña las Operaciones Misteriosas de estos ángeles,

observándonos a nosotros mismos y a nuestros actos propios, para poder

transformar el mal en bien.


CONCERNIENTE A LOS CAMINOS DEL

CONOCIMIENTO DE LOS ANGELES BUENOS, Y DE

CÓMO CONSULTARLOS


ZADKIEL y SACHIEL. Estos espíritus te ayudarán en todas las cosas

que necesites, siempre y cuando estas sean rectas y honestas; ellos descubren

para tí toda clase de tesoros, y te los irán entregando conforme los vayas

demandando y conforme vayas respondiendo. Ellos también pueden darte una

bolsa repleta de oro y plata. Ellos aparecen ante ti, tan pronto como los hayas

invocado. La invocación debe ser en martes al amanecer. Estos son sus Sellos

Secretos:

ZADKIEL

SACHIEL

En estos Sellos se encuentra el pensamiento de la descripción de como

son los ángeles de la Luz y de la Gloria. También en ellos se encuentra el

pensamiento del Período Místico de una Vida; y de aquellos Misterios que son

inexpresables, concernientes a una Vida; así mismo se halla en estos Sellos, el

pensamiento de cierto intervalo entre su creación y su nacimiento, y de los

diversos Misterios que se encuentran en este intervalo.
.

CONCERNIENTE A LA VIDA DEL HOMBRE

PHUL y GABRIEL. Estos espíritus, se hallan del lado de la Vida de

las Almas de los hombres, y te enseñarán todas las Ciencias que quieras

conocer. Sus Sellos Secretos son los siguientes:

PHUL

GABRIEL

En estos Sellos se encuentra el pensamiento de la Vida del hombre, y de

la Creación de las Aunas, incluyendo el tiempo en que estas fueron mandadas

a los Cuerpos.

También se encuentra el pensamiento de los Grandes Misterios con los

que el Señor expresa su voluntad; y de como las Almas fueron creadas

conjuntamente en un solo tiempo, así como de cierto lugar en donde se

encuentran preservadas hasta que son expresadas para ser mandadas dentro de

los Cuerpos, a los que regirán por un cierto período de tiempo.

Estos espíritus deberán ser invocados en lunes al amanecer.


CONCERNIENTE A LA CREACIÓN DE LAS

ALMAS DE LOS HOMBRES

ARATRON. Este espíritu te enseñará y revelará, la Creación de las

Almas de los Hombres, y como son éstas en realidad; así como su estado

después de la muerte. Aratrón hace venir hacia ti los espíritus que él domina,

pero no permitas que estos se queden largo tiempo en su compañía. Te

revelarán, por medio de la escritura, todo aquello que tú desees conocer. Este

es su Sello Secreto:

En este Sello se encuentra el pensamiento de qué es la creación de las

almas de los hombres justos, y cual es el objetivo y el fin de esta creación.

También nos dice que proporción de las huestes angélicas se revelaron; y el

tiempo en que ocurrió esta rebelión; y como la rebelión de los ángeles fue

arrojada de la Gloria. Y por la virtud de la virtud de este Sello, se encuentra en

él, el pensamiento de los Misterios Inenarrables, con respecto a la Rebelión y

a la Expulsión, así como el tiempo en que estas Rebelión y Expulsión

ocurrieron.

CONCERNIENTE A LA REBELIÓN Y A LA

EXPULSIÓN EVANGÉLICA


LUCIFER, BELZEBUT y ASTAROT. Estos espíritus te enseñarán

todo lo relacionado con la Rebelión y la Caída de los espíritus maléficos. He

aquí sus Sellos Secretos:

Lucifer (arriba), Belzebut (abajo izquierda), Astarot )abajo derecha)

En estos Sellos se encuentra el pensamiento de que fue la Rebelión de

los ángeles y cuales fueron sus causas; cuales fueron los Misterios de sus

Vidas; el porque sus vidas deben ser entendidas como una acción continua;

porque estos ángeles recibieron sus nombres por orden expresa de Dios; que

cosas y cuales son los cometidos que les han sido encargados, de que forma y

de que clase; y porque a cierto ángel se le ha encargado el mando sobre los

demás. En estos Sellos también se encuentra el pensamiento de ciertos

Misterios de lo más Oculto, tan admirables como no admirables, concernientes

a sus Vidas, Misterios que han sido revelados a muy pocos, especialmente lo

que se refiere a la comprensión de sus Modos de Vida antes de la Caída.


CONCERNIENTES A LA VIDA DE LOS ANGELES

ANTES DE SU CAÍDA

ZAPHKIEL y los espíritus a su mando, te enseñarán de que naturaleza

es la vida de los ángeles, sus negocios, actividades e intercambios. Su Sello

Secreto es el siguiente:

En este Sello se encuentra el pensamiento de lo que fue la vida de los

ángeles antes de su Caída. También en este Sello se encuentra el pensamiento

de los Misterios de sus habitaciones, porque había un lugar donde habitaban

los ángeles rebeldes; porque ellos debieron fundarse en un lugar Impasible y

Vacío, en donde a los ángeles no les quedara ningún resquicio de afecto o de

pasión, para evitar así que la felicidad en que fueron creados se confirmara

entre ellos.


CONCERNIENTE A LA CREACIÓN DE

TODOS LOS ÁNGELES

OCH y los espíritus bajo su dominio, te enseñarán la naturaleza de los

ángeles. Estas materias se hallan bajo el dominio de Och y sus espíritus

solares, por lo que deberán ser invocados en domingo al amanecer.

En este Sello se encuentra el pensamiento de la naturaleza de los

ángeles; de cual es su objeto y su fin con relación a la Creación y Destrucción

de todas las criaturas. También en él se encuentra el pensamiento de quién es

y qué es el Mesías Prometido; qué es el Reino; qué es el Reinado de Israel;

qué es la Restitución a través de El y de la Desgracia: qué clase de Profeta es

El; y cuales son las cosas que éste puede hacer por el Mesías, en bien de Su

Pueblo en su Día.

En este Sello se encuentran otras cosas mágicas, así como los Misterios

de la Combinación de la Geometría, a la Permutación y a la Revolución e

Intercambio de los Números, y las relaciones existentes entre sus simbolismos.


CONCERNIENTE A DIOS, EL PRESERVADOR, EL

DESTRUCTOR Y EL CREADOR

GABRIEL y sus espíritus, te enseñarán todas las clases de los Misterios.

Este es su Sello Secreto:

En este Sello se encuentra el pensamiento de los Misterios de Dios

Nuestro Señor, y su voluntad, que permite la Operación de la Creación, a

través del incontaminable Conocimiento Interior, que gobernó y dirigió al

mismo Abraham, por medio del Comando del Señor Dios, a través de la Tierra

de Canaán, donde el Profeta residió, y donde fue enterrado por sus dos hijos

en un sepulcro místico, la Cueva de Cariatarbee, donde al igual que Abraham

observó a los Tres y Adoró a Uno, y esto fue así porque se tomó en cuenta su

rectitud.

En este Sello se encuentra también el pensamiento de quiénes son estas

Tres Personas a las que él adoró y conoció; y de como estas se armonizaban

conjuntamente; también se encuentra lo concerniente a los Misterios que

operan entre los ángeles y los hombres, así como la idea de la armonía

existente entre todos los seres creados, ángeles y hombres. Todas estas cosas

se muestran y se expresan en las letras y en el Sello otorgado, a través de sus

Números y sus Combinaciones.


CONCERNIENTE A DIOS Y A SU TRÍNICA

PERSONALIDAD

MICHAEL y sus Espíritus, son los que te enseñarán las Ciencias

Místicas.

En este Sello se encuentra el pensamiento de los Misterios de la

Trinidad, que en su Tiempo conociera nuestro Padre Abraham, creyéndolo y

confesándolo. Sus Adorables Tributos, su armonía y sus diversas propiedades;

lo que representan en unión y por sí mismos, la Trinidad en el Uno; la forma

de que te puedan ser comunicados todos estos Misterios, para que los observes

y los comprendas en su profunda maravilla, a través de las Combinaciones de

sus letras y de sus números dentro del triángulo central, y entre el pequeño

orbe y el triángulo. También se encuentra en este Sello, el pensamiento de

cómo Dios comunica Sus Atributos a todos los seres creados; y especialmente

aquellos Misterios, los más profundos que El opera tanto en los ángeles como

en los hombres, los cuales se hallan dentro de las combinaciones de las letras

y los números que están sin el pequeño orbe.

También en este Sello se encuentran todas esas Ciencias que observan

las combinaciones de las letras, los números y la geometría, así como todas las

Permutas y Relaciones que existen entre ellos, y que examinan e investigan a

todos los Sellos, Desvelados y Secretos.


CONCERNIENTE A DIOS, EL UNO UNIVERSAL

CASSIEL y los espíritus que se encuentran bajo su dominio, te

enseñarán toda clase de Ciencias. Cassiel deberá ser invocado en sábado a las

once en punto de la noche.

En este Sello se encuentra la más gloriosa ciencia de Dios.

En este Sello se encuentra el pensamiento de los Senderos de la

Sabiduría y sus profundos Misterios; a través de él podremos conocer estos

Senderos, y la forma de hacernos dignos para poder caminar algún día sobre

ellos. También nos muestra los veintidós Misterios de nuestro Corazón. Las

enseñanzas de los Misterios de la Regeneración de nuestro Corazón desde el

principio de su funcionamiento hasta su objetivo de operación, gracias a la

Palabra de Dios, que es bien distinta a la Mente de Dios; también nos muestra

dónde está su lugar, la Ciencia y la Duda, su esperanza, su fe y su último

deseo.

Si tú deseas conocer verdaderamente estos Senderos de Profunda y

Perfecta Sabiduría, conjuntamente con sus Misterios, recuerda las

combinaciones de las escrituras de la letra He en los Sellos, que se encuentran

en el centro de la figura del Corazón.

De cualquier manera, tú no deberás despreciar las enseñanzas de esta

maravillosa Ciencia y Estudio Geométrico Externo, y los puntos de Eon, que

son las emanaciones de la Deidad, así como la Ciencia de las Letras y los

Números Místicos. Porque el Señor le dijo a Dios: “Corre a través de la mitad

de la ciudad, a través de la mitad de Jerusalén, y señala con un símbolo en la

frente a los hombres que hayan gemido y agraviado sobre todas las


abominaciones que se encuentran en el medio de allí”. Y también le dijo a El:

“Escúchame, ve a través del medio de la ciudad y sígueles, y escoge a todos y

cada uno de los que lleven sobre ellos una Thaune, y sacrificadlos en Mi

Santuario. Empezad”.


CONCERNIENTE A LOS SENDEROS DE SABIDURÍA


Estos son los espíritus de la Fuerza y del Consejo, y estos son sus Sellos

Secretos:

Este es un Sello de gozo, y del espíritu que se expresa y se retira. Estos

son los Sellos de los espíritus del regocijo:

Tú deberás ayunar con el Señor Dios Pelech, ahora llamado Jesús, por

siete días, que deberás pasar con humildad y sobriedad, en misericordia y

paciencia, en paz y en equilibrio; esto es, en el principio de todos los Sellos de

Amor y Caridad, y desde donde todos ellos proceden.


Estos son los Sellos de los ángeles del amor y la caridad:

Porque así está escrito y reportado por la tradición que “eran seis

hombres los que llegaron hasta la Puerta Superior y miraron hacia el Norte,

sosteniendo en cada mano un arma mortal. También entre ellos, había un

hombre vestido con ropas de fino lino, que tenía los instrumentos para escribir

a su lado. Y cuando ellos hubieron entrado, se levantaron al lado del Altar de

latón, y la Gloria del señor de Israel los retiró de los Querubes, etc., etc.,”.

También en los Libros de Moisés se encuentra escrito que con 250 ciclos de

cada uno de varios elementos, y con 500 ciclos de Mirra, etc., etc., de acuerdo

con el peso del Santuario, y con cierto Aceite de Ungir Sagrado, de acuerdo

con el Arte del Apotecario; y que con este Aceite Sagrado deberás ungir el

Tabernáculo del Testimonio, así como el Altar del Incienso, y la Ofrenda

Ardiente, y todas las cosas pertenecientes al Culto.


LA TABLA RACIONAL O LA LUZ QABALISTICA:

PENETRANDO DE CIERTA MANERA ENTRE LOS

OCULTOS MAS SECRETOS DE LOS CELESTIALES,

LOS TERRESTRES Y LOS INFERNALES

..[

LOS PRIMEROS CARACTERES

Los primeros caracteres que deberás escribir sobre un pergamino

virgen, en domingo a la hora del Sol, será la primera letra de tu nombre,

dentro de un semicírculo “A”, y la primera letra de tu apellido en el

semicírculo “B”. Te deberás colgar el pergamino en el lado izquierdo cerca

del corazón, antes de que procedas a invocar a los espíritus, con el propósito

de que te obedezcan y de que cumplan todos tus deseos.

ISRAEL tuvo que comenzar desde el Principio, desde los Días de la

Eternidad. ¡Oh mi Alma! posees en ti misma el estudio y el seguimiento

propio, y fuera de ti la Voluntad de tu Señor PELECH, cuyo nombre esJESÚS; para que la Paz sea tuya, cuando Memoroth el

Asido y Metrum

vengan hacia ti por turnos, con la Ley Eterna, y seas disturbado en todos los

caminos. Pierde pronto tu voluntad, ¡Oh Alma mía! deja que a esta hora del

día, sean oídas tus lágrimas y tu llanto. Porque también el Señor te ha elegido

para afligirte en este día, a través de la profundidad y multitud de mis

iniquidades, con las que he excitado tu ira, y con las que me he hecho malvado

ante tí inintencionadamente, puesto que también he sabido guardar mis


mandamientos.

El Señor Dios me presiona duramente a causa de mis pecados; pero

nunca rebajará hasta El mi alma; por lo que tú deberás caer dentro de las

manos de Dios Nuestro Señor, ya que en El, encontrarás la Misericordia, tanto

como en las manos del hombre. Vuelve entonces, alma mía y humíllate ante

Dios Nuestro Señor. El Señor tu Dios, ha creado a Israel, y verdaderamente es

una Providencia que actúes a la vista de Dios, y que llores ante El, porque El

te observa constantemente y escucha tus plegarias y las del Pueblo de Israel.

Llora ante el Señor con gran insistencia, y humíllate ante El, alma mía,

en la castidad, en el ayuno, en la bondad, en el poder, y observa que tus

plegarias llenen tu corazón con la voluntad de Dios Nuestro Señor, porque así,

todas las cosas serán añadidas a ti. Desde el fondo de tu corazón, tus lágrimas

le dirán al Señor “Yo he pecado y nunca volveré hacia ti Señor, sin que Tú me

hayas humillado”. En ti, se ve por siempre, en todo el corazón a Jesús, en

castidad y sobriedad, en perdón y paciencia, y de forma en que tú, alma,

poseas la fe, la esperanza y la caridad; orando constante y confidentemente. Y

entonces tú, podrás ver en el Principio del Génesis, la visión de los

Querubines, como los viera Ezequiel.


LA VISION DE LA UNCIÓN

¿Esto no ha sido asentado en las Escrituras, “Toma en tí estas dulces

especias, 500 ciclos de mirra, de la más fina que escojas, así también escoge

250 ciclos de otros excelentes ingredientes”, y estos no se encuentran en la

sangre, y no es vital para los espíritus animales?. ¿Es que no hay sangre en

todo el cuerpo?. ¿Y existe ahí una cierta proporción de esta mezcla que se

encargue de preservar a los espíritus?. En el cuerpo del pescado preservado

por Tobías, ¿No existen acaso las fuerzas elementales y verdaderas, que se

derivan de estos espíritus como facultades puras?. Conoce entonces las más

sagradas fuerzas elementales existentes en la preservación de la Naturaleza.

Por lo tanto el Señor PELECH, ahora Jesús, con Su Omnipotente

Gracia Misericordiosa opera en la Naturaleza, protegiendo el Corazón

Operador en simplicidad, fe, en esperanza, y en la expresión de la caridad,

regocijándose en Si Mismo, dirigiendo a esos espíritus de acuerdo a sus

cualidades y sagrados poderes, para que cooperen en la Operación de este

Sencillo Corazón.

¿Es que no se encuentra registrado en el Libro de Tobías, quien por si

mismo, fue un Sencillo Corazón, a quien Dios dirigió sus espíritus sobre el

hígado del pescado con sus más secretas facultades, en Su Adorable Nombre,

por su ángel Raphael, para cooperar con Tobías en la extracción del albumen

de los ojos de su padre?.

Por un Número llamado a través del Ternario, se encuentra la

Misericordia de Dios Nuestro Altísimo Señor, IAH, vuelve revelando todas las

cosas. David tomó por si mismo cinco piedras del arroyo y cinco panes de la

panera, este pan el seglar no tenía, sólo tenía pan el Elegido. ¿No es la Cabeza

el asiento de la Imaginación, de la Memoria y del Intelecto?.


COR EGO ET SCIETUR UNUM SUNT

PUTREUS MALE STUM

LA VISION DEL POLVO

Por lo tanto dejemos asegurado y garantizado que los huesos deberán

ser reducidos al más fino polvo, y éste deberá ser refinado y conjuntado al

igual que la Thiniana de Moisés, la sangre. Nunca deberás despreciar a este

Sagrado Misterio, porque para ti el espíritu de la vida, es como el polvo para

el hombre.

Desde que todas estas cosas y materias fueron expuestas a tu verdadero

corazón, el Señor tu Dios, te eligió legítimamente para el Tabernáculo, porque

El bendice todos los trabajos en tu tiempo.

Por su ángel Raphael, El aparece ante Tobías y lo bendice, y en ese día

erradica de él a todos los demonios que le obsesionan y que le otorgan la

malicia, y le hace Sencillo de Corazón, Puro y de Fe, y en su plegaria, tiene un

perfecto dominio con él.

¿Es que no existe un lugar en la imaginación que se adelante a lo

expresamente conocido?. ¿Es que no se siente el placer sensual antes de

conocer la excitación?. ¿Acaso la memoria no ayuda a la imaginación a crear

la voluntad y a darle forma al pensamiento, que se anticipa a los hechos y a la

naturaleza de los mismos?. ¿Y no tiene el intelecto un importante respaldo en

la memoria, cuando este se aplica a las ideas de la imaginación y la memoria?.

¿No es acaso el intelecto el que mesura la calidad y la cantidad de las cosas,

de las ideas y de los hechos, así como de sus propias facultades y poderes?.

¿No actúan conjuntamente la imaginación, la memoria y el intelecto,

interrelacionándose en sus operaciones?. Y sí, porque cuando estos Tres

elementos se conjugan en la Unidad, se expresa verdaderamente la acción

intelectual. ¿No es el corazón, el vaso curvado de la sangre?. Si entre todas las

cosas, estas se fundan de una forma similar, alcanzando la perfección por ellas

y entre ellas, serán el reflejo de Su Pueblo, superior a todos los demás.

Estudia bien estas materias, hombre, con ardiente Sabiduría, porque

siguiendo este Sendero, podrás desear todas las cosas, porque verás todas las

cosas, y entenderás a todas las cosas, descubriendo que en ti se encuentran

todas ellas.

La asimilación y la retención de lo asimilado, dan lugar a la voluntad.

¿Es que el hombre no fue hecho un alma viviente el quinto día?.

¿Es que el hombre no era ya un alma manifestada en el tercer día?,

¿Acaso no se le dio antes de ser lanzado y regocijado en el número cinco, la

facultad de la esperanza?.¿Porque el hombre siempre se expresa y retorna al

mismo número?, porque en este número se regocijan las criaturas de la

Naturaleza, y la naturaleza de las criaturas existiendo en el número cinco.

Primero Dios, después espíritu y materia. Más poderosamente se realiza

la separación de la materia, violentamente en la transformación por la vida.

¿De qué otra manera podría la materia deleitarse en el número cinco, teniendo

como tiene oculto y velado el Misterio de las eras pasada, presente y futura,

sino por la eterna época que representa el Nombre de Dios Nuestro Señor.

También en la profecía de Ezequiel, Dios Nuestro Señor dijo: “Dejad

que el espíritu venga desde los Cuatro Vientos, y dejad que éste brote y reviva

en el Nombre de PELECH, ahora Jesús”. El Señor Dios PELECH, ahora

llamado JESÚS. Cuando el espíritu hubo entrado en El, también ellos

hablaron. Es que acaso no fue relatado por la inspiración lo que el Señor dijo a

Moisés: “Toma estos Aromáticos para ti; Extractos de Galbanum de buen olor,

así como aceite, todo del mismo peso; con ellos harás un perfume, compuesto

de acuerdo con el Arte del Apotecario, mezclado con sumo cuidado, puro y

santificado, que sea digno de ser ofrecido a Mí. Y cuando lo hayas convertido

en el más fino polvo, entonces lo colocarás ante el Tabernáculo del

Testimonio, que es donde Me apareceré ante ti, y serás Sagrado entre los

Sagrados. Nunca harás un aceite parecido para tu propio uso, porque éste es

Sagrado para Mí”. El hombre llamado Adán, también llamó a todos los

animales por su verdadero nombre, tanto a las aves del cielo, como a las

bestias de la tierra, porque estas no fueron fundadas para ayudar a Adán,

puesto que ellas eran iguales a él.

O es que acaso no está escrito y recogido por la tradición, que el Señor

Nuestro Dios expresó a Ezequiel en su propio espíritu, y que lo dejó en medio

del desierto repleto de huesos secos, para que éste rondará por ellos y

profetizara sobre estos huesos en esta región. Y en el Nombre del Señor,

Ezequiel dijo: “¡Oh huesos secos! escuchad la palabra del Señor que hoy os

dirige: Mandaré mi espíritu sobre vosotros y tendréis vida, y conoceréis que

Yo soy el Señor Vuestro Dios. Y al mismo tiempo que Ezequiel habló y

transmitió la profecía sobre estos huesos secos”.

Desde que Ezequiel manifestó esta profecía se hizo un sonido, y se

observó un gran movimiento y los huesos se acercaron unos a otros y se


conjuntaron, y los nervios de la carne les dieron forma y los levantaron y la

piel apareció sobre ellos, haciéndose el pensamiento que ellos no tenían, el

Espíritu de la Vida. Junto a este espíritu Ezequiel profetizó su voluntad, con

toda humildad, sobriedad, bondad y paciencia. Y pensó, lo que tú deberías

hacer para que en tu vida y en tus acciones mantengas a tu alma en paz,

porque será entonces cuando conozcas el Misterio, ya que habrá sido revelado

a ti. Cuando el espíritu tiene la voluntad de penetrar en el conocimiento del

Señor y desde allí emerge una fuente intelectual de Entendimiento y

Sabiduría. La LUZ celestial vuela hasta la luz terrestre, y opera en secreto

dentro de los corazones que se encuentran atormentados con el entendimiento

y el deseo del Entendimiento y la Sabiduría. Porque estos Secretos se

encuentran ocultos para el hombre y no para el hombre. ¿Es que no está

escrito y registrado por la tradición, y no lo has leído, que Dios tu Señor,

formó al hombre del barro de la Tierra, y que este hombre se convirtió en un

alma viviente, y que cuando El formó al hombre, lo situó en el Paraíso del

Placer para guardarlo del trabajo?.

Y viendo que el Señor tu Dios formó de la propia tierra a los animales

de la tierra, y a todas las cosas aladas de los cielos, y que estas criaturas fueron

formadas antes que el mismo Adán. Entonces hizo el Nombre del Espíritu, o

la Exhalación que emana desde el polvo sobre todas las criaturas, y que en

ellas permanece, y que son restituidas por la Rosa. Y todo aquel hombre que

entienda los Misterios del Libro, y la Similitud de la Rosa, y el Misterio del

Polvo, se preservarán de la misma manera en su corazón, al igual que un

mágico tesoro. Este es el regalo del Altísimo, el más sagrado y de mayor

naturaleza interior. No deberás abusar, porque lo escandalizarás si rebasas la

cuota de tus posesiones terrestres, o bien de tu cuerpo, o de tu alma, o bien de

tu intelecto. No deberás revelar a nadie estas escrituras ni los últimos

Misterios revelados en este libro. Deberás guardar el contenido, con un Sello

de caridad y templanza, porque con ello tendrás suficiente. Para que Dios

conozca tus deseos y les dé verdaderamente Su Gracia, Su Luz y el

Entendimiento de Su Imperio; porque entonces habrás conocido Su Nombre.

Cuando tu hayas comprendido el Misterio del Polvo, que es el más

Sagrado Regalo de Dios, sabrás que el Señor Dios PELECH, ahora Jesús, te

ha sido revelado y permitido revelarle a los demás, porque esta es Su

Voluntad.

Porque está escrito “En el Principio los Elohim los crearon”.

Y al hombre en el sexto día. Y Dios lo situó en el Paraíso del Placer, en

donde la Fuente se divide en Cuatro Cabeceras. Este es el Más Sagrado



Misterio, el que tenga oídos que escuche. Dios Nuestro Señor debe ser el

anatema que siempre ha sido y será, y no debes despreciar Su Más Precioso

Misterio. ¡Amén!.

Escucha, ¡Alma mía! te encuentras ante el Señor tu Dios, reza para que

tengan asentamiento; pero hazlo con toda humildad, que es la Sabiduría.

Ayuna ante tu Señor, con todo corazón y dile: “Verdaderamente he pecado en

todos mis caminos, pero te adoro Señor, quita de mí, Tu Sirviente, toda la

Iniquidad, para poder poner toda mi verdad en Tí”.

¡Oh Dios Nuestro Señor!, se mi opresor y rescátame de la multitud de

mis pecados y no permitas que se multipliquen en mí, como la arena del mar,

para que algún día sea digno de mirar las Alturas de los Cielos.



ORATIO

(ORACIÓN)

Initium Sapientiae Timor Domine in Nomine Dei Israel, Uni et

Trino, Credidit Abraham et rei reputatum fuit in justitiam.

AMEN.

Nisi Dominus Operitus nobiscum in vanum laborant qui

operantur.

De Profundis Clamavi ad Te Domine, Domine Exaudi

Orationem meam.

Fiant aures tuae intendentes in vocem Deprecationis mea.

(Iniciarse en la Sabiduría es sentir Temor del Señor Dios de

Israel y de Su Nombre, Único y Trínico, en el que Abraham

creyó, y que le dio su reputación y su rectitud. Amén.

Quien trabaje lo hará en vano si el Señor no opera en él.

Desde las Profundidades clamo Mi Señor, Señor escucha mi

plegaria.

Inclina Tus oídos a mi voz suplicante).



LIBER ARMADEL

(LIBRO DE ARMADEL)

Seu totius Cabadae perfectissima brevissima

et infallibilis Scientia tam speculativa

quam practiqua.

Dominum Deum timebus et illi seli serbies per

nomen illis tremendae et adorabilis

Majestatis omnibus diebus

vitae tuae.

Operatibus

FIN