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NOTA

Escrito por imagenes 28-07-2009 en General. Comentarios (0)

 

NOTA

ULTIMAMENTE, ESTOY RECIBIENDO UNOS MAILS, QUE SEGUN DICEN, ESTAN ESCRITOS POR MI; SNAKE ; EN ESOS MAILS, DICEN QUE AGRADECIDOS POR LOS TRABAJOS QUE SE HACEN EN SU NOMBRE,(INVOCACIONES, PACTOS CON EL DIABLO, AMARRES, HECHIZOS, Y COSAS AFINES..:) SE DA LAS GRACIAS, Y EN ALGUNOS DE ELLOS, SE DICE, "QUE EL DINERO QUE FALTA POR PAGAR, EN LO MAS BREBE POSIBLE, SERA ABONADO, ASEMAS DE VOLVER A DAR LAS GRACIAS POR LA ATENCION PERSONAL , Y LAS COMODIDADES QUE LES HAN DADO, PARA ABONAR DICHAS ATENCIONES.

NOTA, EN ESTAS PAGINAS, NO SE VENDE NADA, SOLO HACE A VECES REFERENCIAS A ESCRITOS OSCUROS, HISTORIAS QUE HAN PASADO, TESTIMONIOS DE GENTE, CON PROBLEMAS; Y GENTE QUE TOMA ESTOS SITIOS PARA SUBIR SUS ORACIONES( NO CATOLICAS, NI CRISTIANAS), Y POR ESO SE LE HA PUESTO EL TABU DE BRUJERIA; ESO, ES OTRA HISTORIA, NO COMULGAMOS CON NINGUN GRUPO RELIGIOSO, LO UNICO QUE NOS MUEVE, ES LA CURIOSIDAD.

PERO, LO PEOR, NO ES ESO, LO PEOR, ES QUE GENTE "ESTAFE DINERO" A PERSONAS QUE EN REALIDAD, ESTAN PASANDO POR MALOS MOMENTOS, Y ENCIMA CON NOMBRES Y PAGINAS AJENAS; SI ALQUIEN RECIBE UN MAIL EN NOMBRE DE ESTAS PAGINAS, DICIENDO QUE TIENE SOLUCION PARA TU PROBLEMA, NO HAGAS CASO, SON ESTAFADORES.

ATENTAMENTE : SNAKE

RITUALES DE MAGIA

Escrito por imagenes 20-07-2009 en General. Comentarios (17)

RITUALES DE MAGIA

RITUALES DE MAGIA


60 Rituales
· RITOS: LOS RITUALES SON LA PERFECCION ENERGETICA DE AYUDA AL INDIVIDUO ENFERMO DE UN ATAQUE NOCIVO PSIQUICO.

· RITUALES DE LIMPIEZA PARA SACAR ESPIRITUS.
Rudamacho, ruda hembra, laurel, càscara de cebolla, càscara de ajo macho yhembra, incienso. Quemar con carbones y pasar por toda la casa de atràspara adelante rezando su oraci+on de preferencia. Luego de hecho estopasar por todos los zòcalos de la casa durante 7 dìas, lo mismo que conla defumaci+on , limòn. Luego de haber pasado por los 7 dìas delimpieza se comienza con la defumaci+on de apertura. Incienso, cafè,tè, canela, azùcar, laurel, yerba y sàndalo, durante 7 dìas. Jabones delimpieza durante los 14 dìas que dura el ritual.
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RITUAL DE CORTE DE MAGIA NEGRA CON SAN CIPRIANO
Durante 4 viernes consecutivos preparar una vela sapo verde, se ahuecarà y en un papel blanco se escribirà lo siguiente: EN EL NOMBRE DE TODOS LOS ENEMIGOS.Si se conoce el causante del daño se pondrà el nombre del mismo. Debajodel plato colocar el nombre de la persona a curar. Se acompaña con unvaso de agua a la izquierda del mismo y a la derecha conos SanCipriano. Los restos se despachan por agua. Al lunes siguiente seencenderàn 3 velas San Cipriano en forma de triàngulo. Despuès de las18 hs.
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· RITUAL COMPLETO DE CORTE Y LIBERACION DE SAN JORGE
Comenzarun dìa martes o viernes despuès de las 18 horas. 7 velas S. Jorge. 7espadas S. Jorge. 7 nudos S. Jorge. 7 puños S,Jorge. 7 llaves S. Jorge.Siempre deberà acompañarse con un vaso de agua y conos S. Jorge. Losjabones de limpieza deberàn usarse durante todo el ritual. Se prenderàuna vela por dìa, hasta finalizar todo el ritual Despachar en agua opasto las llaves.
· RITUAL DE RETORNO (CUANDO UNA PERSONA SE ALEJA)
1vela sapo rojo. conos uniòn de pareja. pò retorno o uniòn aceite reinade la noche. Ahuecar la vela sapo y rellenar con un pedido en papelblanco donde iràn los nombres en forma de cruz. En forma horizontal elde la persona y en forma vertical el de la que se desea retornar. Esteritual se harà un dìa màrtes o viernes luego de las 18 hs. Repetir a lasemana, si fuera necesario. . .
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· RITUAL PARA CURAR VERRUGAS:
1paquete de sal gruesa nuevo. 1 botella de aceite nuevo. 1 toalla blancanueva. Este ritual se harà durante 7 dìas consecutivos. 1 grano de salpor cada verruga. En cada una de ellas tomar el granito de sal y enforma de cruz sobre la misma se rezaràn 7 Ave Marìa y 7 Padre Nuestro.Luego pedir al Espìritu Santo que corte todo mal en la persona a curar,Luego con el aceite bendecir en forma de cruz la verruga, la palma y eldorso de la mano. (la sal se tira por agua). Al tercer dìa de cura conla palma de la mano del curador se da energìa vizualizando el colorverde imaginando que se està arrancando la verruga y luego vizualizarel color violeta. Al 7 dìa se la verruga està bien dura con un alicatese corta lo que sobra de ella. La persona deberà quedarse 15 minutoscon las manos en la toalla. (previo al corte con alicate la personadeberà poner sus manos en remojo para ablandar el corte)
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TRABAJOS DE SALUD:
Se invocarà para estos trabajos la asistencia de San Pantaleòn. Velasmitad blanca y mitad verde. Prender una de èstas velas, sobre elsìmbolo, junto a un vaso de agua a la izquierda y a la derecha 3 conossalud. Con la cinete, tocar haciendo cruces sobre la llama, rezando laoraciòn correspondiente. TU,QUE SUFRISTE EN CARNE PROPIA LA INFUSTICIA DE LOS HOMBRES Y CONOCES ELSECRETO DE LA ENFERMEDAD Y DE LA MUERTE. AYUDA A LOS ENFERMOS YNECESITADOS, CURA SUS LLAGAS, CICATRIZA SUS HERIDAS PARA QUE LA SALUDVUELVA A ELLOS Y NO LOS ABANDONE JAMAS. QUE ASI SEA.
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DOLOR DE CABEZA:
4 velas paloma blanca 4 sahumerios de varilla salud.(o conos salud)Dentro del cìrculo màgico de S. Pantaleòn, colocar 4 palomas en formade cruz. Previamente perfore cada una de ellas por la base, colocandodentro el nombre de la persona doliente untado con miel. Acompañe eltrabajo con sahumerios en varilla salud o 3 conos salud.
· PROBLEMAS DE VISTA:
2limones pequeños. miel olivo algodòn Shaumerio en varilla de incienso oconos 1 velòn 7 dìas blanco Coloque la foto de su paciente sobre elsìmbolo màgico, invocando la ayuda de S. Pantaleòn. Apoue los doslimones a la altura de la cabeza de la foto, untados previamente conmiel. Cubra todo èsto con algodòn y ramitas de olivo. Vele el trabajodurante 7 dìas, utilizando diariamente sahumerios efectuados con hojasde olivo e incienso.
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· ECZEMAS Y SALADURAS:
Prepareuna pomada a base de manteca y azufre en polvo, en cantidades iguales.Adicione 7 gotas de tintura de todo. Unte las partes afectadas durante7 dìas. Agradezca con 9 velas para el santo y un sahumerio salud.
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PARA SACAR A UN ENFERMO DEL HOSPITAL:
1 bolsita de tela verde del tamaño de un puño. 9 velas en forma deSansòn blancas. 1 estampa o imàgen de Sansòn 1 metro de cinta verdefina 1 medalla de S. Pantaleòn 1 cruz de caravaca pequeña 1 porotoguaycurù Eucaliptu ruda Coloque dentro de la bolsita la estampa, lamedalla, 7 hojas de eucalipto y 7 de ruda, la cruz y el poroto. Escribael nombre de la persona (completo) sobre la cinta y ate con ella labolsa. Colòquela sobre el sìmbolo màgico de S. Pantaleòn y vèleladurante 3 dìas consecutivos con las velas de Sansòn (3 por dìa) enforma de triàngulo y la bolsa en el medio del mismo. Finalizado eltrabajo, coloque la bolsita debajo de la almoada del enfermo.
· TRABAJOS DE ABRECAMINOS:
1velòn rojo 7 velas rojas 7 trozos de papel rojo del tamaño de 1 pañuelo7 pochoclos 7 maices rojos 7 monedas de uso corriente 7 caranelos demiel 7 trozos de cinta bebè roja de 0,50 cm. c.u. Arme 7 paquetitos conlos papeles rojos, colocando un ingrediente en c.u.y atàndolos luegocon la cinta roja. Acomodar dentro del sìmbolo de San Antonio ydistribuya 7 velas rojas en su contorno. Rezar la oraciòn del Santo yencienda un sahumerio para dinero y otro para trabajo. Luego de las 21hs. entreque los paquetes a su paciente, quièn deberà caminar 7 cuadrasconsecutivas depositando un paquete en cada esquina hasta terminar conellos. Regresarà por otra calle y al llegar a su casa, agradecerà a S.Antonio encendiendo el velòn rojo 7 dìas u una l lave roja.
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· SENCILLO ABRECAMINOS:
7 Velas llave rojas 7 monedas 7 puñados de arroz Con el nombre de lapersona anotado en 7 papelitos juntamente con su fecha de nacimiento,encender 1 llave roja por dìa, colocando un papel una moneda debajo deella.Rodèela con un puñado de arroz. Vaya juntando todos los restos enun papel rojo.Terminado el trabajo, caminar 7 cuadras. En la ùltimaesquina depositar los restos de velas, cubrirlas con el arroz yrodearlo con las 7 monedas. Usar lociòn atrae dinero y jabonesabrecaminos durante 7 semanas.
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ABRECAMINOS AFRICANO:
4 velas de S. Cipriano 4 velas rojas 4 velas negras 4 velas blancas 1fluìdo S.Cipriano 7 varas de membrillo 1 sahumerio en conos S. Cipriano1 botella de aguardiente o caña tipo ombù. Se requiere tranquilidad ypaz interior y un ambiente calmo en su recinto. Pare a su pacientefrente al altar con los ojos cerrados y pìdale que rece 3 PadreNuestros con mucha devociòn. Mientras tanto usted prenda una vela S.Cipriano en cada esquina de su recint (a modo de protecciòn del lugar)Tome las varas de membrillo y pàselas por el cuerpo de su paciente,sacudiendolas sobre el piso, pidiendo la liberaciòn de todo mal, detoda hechicerìa, que ha cerrado sus caminos. Con la tijera ritual,corte el aire en forma de cruz desde la altura de la cabeza hasta lospies. Limpie a su paciente primero con las velas rojas encendidas,luego con las blancas y despuès con las negras, quebràndolas cada vez asus pies. Colòquese fluido en las manos y haga una descarga final a supaciente. Entregue los conos para que los use en su casa durante 2semanas, igual que el fluido. Luego de consumidas las velas de lasesquinas, lleve los restos a una esquina y vacìe el contenido de lacaña sobre las mismas.
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· ABRECAMINOS CON VELAS DE MIEL
7velas destrabe de miel Pò abrecaminos Pò trabajo Pò destrabe 1 vaso demiel. Vuelque el contenido de los 3 po en un vaso de miel, mezcle todo.Sobre un plato playo coloque el nombre de la persona escrito en unpapel 7 veces. Vuelque todo el preparado, tape el nombre con 21 monedasy encienda 1 vela por dìa a la cabecera del plato. Una vez velado dejetodo en un cruce de calles que tenga bastante movimiento.
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· ABRECAMINOS DE SAN JORGE:
3puños de San Jorge 1 pò abrecaminos 1 pò destranca 1 jabòn de S. Jorge7 caramelos de miel 3 monedas en uso 1 medalla de san Jorge. Escriba en3 papelitos y de ambos lados el nombre del paciente y envuelva 1 a 1las monedas. Perfore las velas puño por la base y coloque lasenvolturas de a una en ellos,sellar con vela roja. Sobre el sìmbolo deSan Jorge coloque la medalla en el medio, acomode los puños en forma detrìangulo y rodee estos con 7 caramelos de miel (sin envoltura) Juntelos restos y deposìtelos el la puerta de 1 banco. El paciente se bañaràutilizando el jab+on durante 21 dìas consecutivos y llevarà la medallaencima a modo de amuleto.
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· TRABAJOS DE UNION DE PAREJA
Setrabaja comenzando un dìa viernes, cuando la luna està en cuartocreciente, durante 7 dìas. 7 velas Adàn y Eva. miel, canela, tabacorubio y cinta bebè roja. 7 velas blancas 1 caja de conos San Marcos,uniòn y paz espiritual. 1 pò retorno o uniòn o amarradiño (segùn elcaso) En la frente de cada vela hacemos 1 hueco y a ella le ponemos elnombre de èl y a èl el de ella y la volvemos a sellar. En el pecho deambos hacemos un hueco y le ponemos incienso y canela (sellar) Con lacinta B.B. hacemos 2 nudos en el cuello (con pedidos) 3 nudos en lacadera (con pedidos) y 2 nudos en las piernas (con pedidos) Se enciendeuniendo los 2 pabilos. Sl lado de la vela pareja, prendemos una velablanca, invocando a nuestro Angel (optativo). Alrededor de la vela ,sobre el plato, hacemos un cìrculo con azùcar y canela. Se espolvoreala vela con los Po o en caso de no tener con canela y tabaco. Una vrzque tenemos los restos y finalizados los 7 dìas, se entierran losmismos en una maceta con semillas de alfalfa y cuando lo enterramosdecimos:
ASI COMO CRECE ESTE PASTO, QUE CREZCA EL AMOR DE ESTA PAREJA (y se la nombra)
Si la planta crece, el trabajo està hecho con felicidad. Si no, es queesta pareja no era de Dios que estuviera unida. Otra opciòn esdepositar los restos con bolsa cerrada en la puerta de un hotelalojamiento o sobre pasto. Antes de cerrar la bolsa cubrimos los restoscon miel. La oraciòn que se reza en èste ritual es la sig: Oh, SanMarcos de Leòn, tu que sesarmaste a la fiera màs grande del mundo,desata todo trabajo adverso que exista entre...N N y N N Que se desarmeel corazòn de N.N. que corra, que venga, que nadie lo detenga, que lascalles se le acorten y que los pasos se alarguen para que llegue comoun manso cordero humildemente rendido a sus pies. Amèn..
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DESUNION DE PAREJA (pareja de novios)
Se hace un dìa martes, preferentemente en la fase lunar de cuarto menguante.
ELEMENTOS A USAR:
1) Si estàn trabajados o sea unidos por magia, usaremos velas pareja de novios negra.
2) Se estàn unidos solamente por la parte sexual, velas parejas rojas.
3) Si estàn unidos solamente por amistad, velas pareja blancas.
4) Se usaran de 3 a 7 parejas.
Vamosa trabajar la mente de cada uno de ellos con un agujerito en la frentey ponemos los nombres cambiados y los lacramos con pimienta negra engrano, pòlvora y azufre. En el corazòn y sexo hacemos lo mismo pero sinponer los nombres.Siempre mentalizando el pedido de ruptura. Ponemos lapareja en un plato blanco. Encendemos la vela y una vez que llega a laparte de la mente cortamos con un cuchillo de mango blanca la pareja enel medio y decimos: Asì como corto esta vela, pido que se corte estarelaciòn malèvola, con el poder de Adonai, Alfa y Omega, que aceptastesde Abraham, tu fiel servidos, con la humildad te suplicamos, oh,magestad que por tu potencia se corten los males. Que cortes estapareja malèvola por el bien de todos, sea cortada yà.
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ABRECAMINOS.
GANANCIA ECONOMICA.
Dibujarel sìmbolo de San Jorge con pemba roja. Disponer alrededor de èl, 7velas S. Jorge, debajo de cada una, poner 1 papel con el nombre de lapersona a ayudar. En el Centro del sìmbolo colocar una vela figurahombre o mujer, que represente al paciente.Encima de la vela figuraespolborear con pò abrecaminos, destrabe y atrae dinero. Encender lasvelas de izquierda a derecha, mientras se reza la oraciòn de San Jorge.Una vez finalizado el trabajo, poner todos los restos en una bolsita ydejar en la puerta de un banco o sobre pasto. Los platos se lavanprimero con vinagre y luego con jabòn de miel.
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TRABAJOS PARA ATRAER A UN HOMBRE.
ELEMENTOS A USAR:
7 velas flor rojas. 1 vela hombre roja 1 pò de liga y de uniòn. 1 velacorazòn roja 1 cazuela de barro mediana. 7 vasitos pequeños vìrgenes 1lociòn pega hombre. Escribir con un alfiler virgen el nombre de lapaciente sobre la vela hombre, adelante y atràs. Untarla con miel yespolvorearla con ambos pò. Ponerla sobre la cazuela, la cual estaràcolocada sobre el sìmbolo de Santa Bàrbara. Distribuya alrededor los 7vasos, coloque en el fondo de cada uno el nombre de la paciente.Llènelos hasta la mitad con agua, un poco de miel, 21 gotas de lalociòn pega hombre y 1 chorrito de agua bendita o consagrada. Sobrecada vaso coloque una vela flor roja. Encender todas las velas,invocando la ayuda de Sta. Bàrbara, con su cineta ritual. El despachose realizarà en una esquina donde la paciente encenderà la velacorazòn, pidiendo a Sta. Bàrbara que le ayude a atraer al hombre amado.
· ORACIONDE SANTA BARBARA PARA UNIONES DE PAREJA. GUERRERA DE LOS CIELOS SANTABARBARA BENDITA, ATIENDE MIS SUPLICAR DE AMOR PARA QUE........Y........ SE UNAN EN CUERPO Y ALMA, PROTEGIENDOLOS PARA QUENADIE SE INTERPONGA EN SUS CAMINOS DE FELIDIDAD Y UNION. UNGE MISCABELLOS Y APLACA MI SED CON TU INFINITO AMOR HACIA MIS BUENOS DESEOS.PODEROSA JUSTICIERA DE LO IMPOSIBLE, LUCHA EN LA DEFENSA DE ESTOSAMANTES ETERNOS. QUE ASI SEA.
ORACIONDE RETORNO: ESPIRITUS DE LUZ, GUIAS Y PROTECTORES NUESTROS, SILFOS YNEREIDAS, GNOMOS Y SALAMANDRAS, HAZ QUE........VENGA HACIA......., QUENADA LO DETENGA, QUE CORRA Y QUE CORRA Y QUE NADIE LO SOCORRA, QUE NOPUEDA DORMIR, NI COMER, HASTA QUE RETORNE A LOS BRAZOS DE SU AMADA.
TRABAJO DE LIMPIEZA DE HOGARES:
CURACION DE UNA CASA CON SU DIAGRAMA:
1croquis de la casa. 8 velas de miel. 8 monedas. miel. 1 puñado de ruda,romero, alhucema y alcanfor. 1 fluido lava casa. 1 caja de conos sai demim. pò destranca y abrecaminos. Coloque el plano sobre el sìmbolo deSan Jorge, rocìelo con miel, los dos pos y salpique con el fluido ,cubra todo con las hierbas. Distribuya alrededor del sìmbolo (del ladode adentro) las 8 monedas y sobre ellas una vela de miel. Intercale losconos como es habitual. Encienda las velas y los conos, rezando laoraciòn de San Jorge.Finalizado el trabajo, coloque el croquis dentrode una bolsa, sin deteriorarlo, con todos los elementos arriba ydeposìtelos en una plaza al amanecer.
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· LIMPIEZA DE CASA POR MAGIA NEGRA:
7varas de membrillo. 4 platitos. 4 vasitos. miel. 1 botella de cervezablanca. 4 velas blancas. Velas espada de San Jorge, tantas como puertastenga la casa. 1 velòn 7 dìas de San Cipriano. 3 velas destranca negras1 fluìdo lava casa. 1 fluìdo ruda. 1 fluìdo S. Cipriano. 1 vela 7colores. Elementos para defumaciòn: incienso, laurel, benjui, lavanda,raspa de chifre, pò de mico, azufre y 7 gramos de pimienta da costa. 7carbones vegetales. Prenda la vela de 7 colores al lado de la puerta deentrada, rezando la oracion de apertura de trabajos. De èsta formapedirà energìas y poder a las 7 fuerzas del cosmos. Defume la casa conla mezcla de hierbas. Coloque en cada rincòn terminal de la casa unplatito con una vela blanca rociada con miel, acompañe cada vela con unvaso de cerveza. Dibuje el sìmbolo de S. Jorge en la puerta de cada unade las habitaciones con una pemba roja, encendiendo una espada en sucentro. Recorra las paredes con las velas destranca encendidas una porvez, comenzando por el costado derecho de la puerta de entrada yretornando por el izquierdo, quebràndolas al llegar a la puerta deentrada (haciendo cruces). Salpique el piso de toda la casa, de atràshacia adelante con el fluido lava casa. Por ùltimo, descargue a losintegrantes de la familia, utilizando las varas de membrillo. Esto serealiza de arriba hacia abajo, golpeando el piso con las mismas a modode descarga y quebràndolas al terminar con la ùltima persona. Apagueud. mismo las velas blancas, mojàndolas en su respectivo vaso decerveza. Arroje el contenido de los vasos en el cordòn de la vereda.Las demàs velas quedaràn encendidas. Ud. solamente se llevarà losvasos, los platos, las velas blancas y las varas de membrillo, quedejarà en una esquina a màs de 7 cuadras de la casa.
Su pacientelavarà el piso con el fluìdo de ruda y San Cipriano diluidos en unbalde con agua. Una vez apagadas las demàs velas, que se despacharàn alrìo, junto con el sìmbolo,, si està hecho con artulina. Si estàdibujado en el piso, borrarlo con los fluidos. El velòn quedarà enmanos de su paciente, quièn deberà encenderlo al otro dìa.
· DEFUMACION DEL HOGAR.
7pellejos de ajo 1 bolsita de incienso 1 bolsita de benjui 1 de alhucema1 de ruda 1 de contrayerba 7 carbones vegetales Defumar de atràs haciaadelante repitiendo la siguiente oraciòn: CASADE JERUSALEM, DONDE JESUS ENTRO EL MAL DE ALLI SALIO, PARA ENTRAR PORSIEMPRE EL BIEN. YO PIDO A JESUS TAMBIEN QUE EL MAL SE VAYA DE AQUI,PARA ENTRAR POR SIEMPRE EL BIEN POR ESTE GRAN SAHUMERIO. AMEN.
LIMPIEZA DE NEGOCIOS CON DIAGRAMA:
Uncroquis del negocio. 3 velas tijera S.Jorge. 3 velas llave blancas. Unavela de forma figura S. Jorge. 1 pò destranca 1 pò abrecaminos. 1 pò S.Jorge. Conos S.Jorge. Hojas de ruda, romero y olivo. 1 medallòncabalistico de S. Jorge. Colocar el medallòn sobre el cìrculo màgico deSan JOrge y encime de èl, el croquis con los sig. elementos: mezcle los3 polvos y espàrzalos sobre el dibujo, salpique con el fluido y cubratodo con las hierbas en el sig. òrden: ruda, romero, olivo. Disponeralrededor del sìmbolo las velas, intercalando una llave y una tijera.Sl piè de cada vela se coloca un cono. Se encenderà todo al mismotiempo invocando la protecciòn de San Jorge. La vela en forma de SanJorge se mantiene a un costado sin encender, junto con el fluido de SanJorge abierto. Ambas cosas se la entregaràn al pacientepara queencienda la vela en el negocio y limpie el piso con el fluìdo.
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· DEFUMACION PARA NEGOCIOS:
1bolsita de incienso en polvo , una de mirra o sangre de drago, una debenjui, una de alhucema, una de almizcle, dos de sàndalo. Ruda, romeroy contrayerba (secas) una cucharada de cada una. Una cucharada deazùcar impalpable. 7 pellejos de ajo. 7 carbones vegetales. Estasdefumaciones son muy importantes para que el negocio mantenga su ventaeficiente, debe realizarse los martes y viernes antes de abrir. Losdìas restantes se prenderàn conos o sahumerios en varilla. Los màsaconsejados son: abrecaminos, 7 poderes y corta envidia.
UNION DE FAMILIA:
Unrecipiente grande de barro. Una caja de sal Iemanjà Un fluido IemanjàUna lociôn Iemanjà Un sahumerio en varilla de Iemanjà Cuatro velasflotantes celestes pò uniòn miel una medalla de Iemanjà Pètalos de 4flores blancas. Coloque la cazuela sobre el sìmbolo de Iemanjà. Escribael nombre de toda la familia en un papel en forma de corazòn y ùntelocon miel. Colòquelo en la cazuela. Coloque tres vasos de agua y agua desu altar (bendita o consagrada) dentro del aguidar agregàndole 3cucaharaditas de la sal de Iemanjà y 3 del fluido. Coloque la medallaen el fondo y haga flotarsobre el agua las flores, espolvoreàndolas conpò uniòn. Coloque los pètalos alrededor de las flores y 7 sahumeriosalrededor de la cazuela. Encienda las velas haciendo sonar la cinete ypidiendo a Iemanjà por la uniòn de esa familia. Terminado el veladoarroje el agua sobre pastos limpios y entregue la medalla a unintegrante de la familia para ser colocada pegada bajo la mesafamiliar, El fluido lo utilizarà junto con la sal para baldear la casay con la lociòn diluìda, enjuagarà todas las ropas interiores de lafamilia. El sìmbolo debe dibujarse con pemba o marcador celeste.
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· PARA QUITAR ENERGIAS NEGATIVAS DE SU CASA:
Lavedesde el fondo hacia el frente los pisos con agua de ruda y enseguidarepasar con fluìdo lava casa. Aromatice su hogar con sahumerios envarilla poder espiritual.
PARA CURAR PATA DE CABRA:
Mòjeseel dedo pulgar en un vaso que contenga agua, miel y ruda, Santigue lazona afectada (haciendo cruces) con el dedo pulgar, rezando losiguiente: " Yo de curo y te doy vuelta en tres dìas piè de cabra: portres noches te perseguirè y te matarè. No te quiero macho ni te quierohembra, por el poder de San Pantaleòn y de la Santìsima Trinidad ". Lapata de cabra aparece en la parte que denominamos vulgarmente "huesitodulce", con la forma de una pisada de cabra. Recuerde siempre rezartres Padre Nuestro o tres Ave Marìa, segùn el sexo del paciente. Nota:Para todos los casos, las oraciones se realizan durantre tres dìasconsecutivos, prometiendo una novena a San Pantaleòn en agradecimientopor cura del enfermo.
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· CONSAGRACION DE LA CRUZ DE CARAVACA.
Elementosa usar: Una cruz de caravaca tijera. Agua bendita. Se lava la cruz conagua bendita, y se dice: "Dios que estàs entre nosotros, dale (dame)todo el bien a.....(en ese momento se limpia con los dedos la cruz dederecha a izquierda), que no tenga penuurias, ni miserias, ni soledad,ni tristeza (se le da un beso y se dice:) Que no me reste a mì (o a èlo ella) si no que me (le) venga el bien en el nombre de Dios y de laCruz de Caravaca," Amèn.
· ESCUDO PROTECTOR DE SU CASA CONTRA ENVIDIA Y MAGIA NEGRA:
Elementosa usar: 7 velas espada S. Jorge. una bandeja redornda de plàstico. 3manzanas rojas frescas. 3 naranjas 7 monedas. miel. una espada debronce de 20 cms, aprox. un cuchillo de cocina sin uso. Un fluìdo deSan Jorge. Un jabòn de San Jorge. Un sahumerio de varilla o conos SanJorge. Antes de iniciar este trabajo de defensa, usted deberà bañarsedurante 7 dìas con el jabòn de San Jorge. Prepare la bandeja deplàstico, las frutas contadas en cuatro partes, con el cuchillo ritual.Distribuya las monedas en cìrculo y rocie todo con miel. Coloque laespada y el cuchillo en forma de cruz, sobre las frutas. Salpique todoesto con fluìdo de San Jorge, santiguando. Coloque las siete velasespada alrededor de la bandeja y encièndalas de izquierda a derecha,rezando la oraciòn del santo. Intercale 7 sahumerios o conos. Entierela bandeja en el jardìn, o bien dentro de una maceta, de la siguientemanera: forme un colchòn con ruda fresca dentro del pozo, y coloque labandeja encima de èste. Clave la espada en la fruta y haga lo mismo conel cuchillo, teniendo en cuenta que el filo de ambos apunte hacia lapuerta de entrada. Rocìe con el fluìdo y cubra todo con tierra. Si esteescudo protector ha sido enterrado en el jardìn, plante una ruda frescasobre èl. Si lo enterrò en una maceta, coloque una planta Sanseviera(màs conocida como vara de San Jorge o Sasiveria).
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· PARA LIBRARSE DE UN TRABAJO DE MUERTE:
Elementosa usar: 9 velas manzana rojas. Un cono San Cipriano. 12 velas espadasde San Jorge. 9 cruces de madera, chicas. 9 espadas chicas de metal. 9m. de cinta b.b. roja. idem verde. miel. Ahueque las velas manzana,colocando su nombre, su direcciòn y miel dentro de cada una. Enciendauna por dìa hasta que se terminen. Dìa a dìa, mientras realiza lanovena, ate una cruz en la cinta roja, diciendo la sig. oraciòn: "Cruzpoderosa del gran San Cipriano, que me defiendes de tpdp ,añ u de lasinfluencias de Satàn, de los temibles demonios del Averno, hoy te pidoque me protejas con tu magnanimo poder, a mì, tu humilde servidor. Eneste acto de gran recogimiento y protecciòn, ato la fuerza de lanaturaleza y la tomo a mi favor, cono el glorioso Cipriano atò supergamino a disposiciòn del bien." Luego de transcurridos los nuevedìas, lleve las 9 cruces atadas con la misma cinta a orillas de un rìo,para que el agua recoja su pedido. Deje pasar tres dìas de esta novenay comience a trabajar con las espadas de San Jorge de la siguientemanera: Encienda la vela, rece la oraciòn de San Jorge y apàguela,depositàndola dentro del sìmbolo màgico. Repita esta operaciòn durantedoce dìas para luego atar las doce velas con la cinta verde, con 7nudos, Clave las nueve espaditas en nueve velas, diciendo lo sig,:Durante estos dìas de divino trabajo, he liberado mi cuerpo de lasfuerzas del mal, y ahora refuerzo la protecciòn de mi lugar de brabajocon el poder de las nueve espadas sagradas de San Jorge. Sè que todoqueda en sus manos, santo guerrero del cielo, en tì me regocijo hoy ysiempre por los siglos de los siglos". durante el trascurso del trabajose utilizarà el sahumerio y los restos de velas se entregaràn en unavìa muerta.
· PARA ALEJAR A UN RIVAL:
Elementosa usar: 1 vela blanca, negra o roja, que se debera encender el primermartes de luna llena. Procedimiento: El mejor horario es el atardecer,con una foto de la persona en cuestiòn (o nombre y fecha de nacimiento)colocada al revès. Estre procedimiento se realizarà durante 4 martes yya nadie volverà a interferir en su camino.
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· ORACION PARA AHUYENTAR A LOS ESPIRITUS.
"Lomismo que tù salvaste a la hija del rey, de las garras del dragòn,mantèn lejos de mì la malevolencia del perverso." La frase deberepetirse varias veces en un sitio oscuro y tranquilo. A lo sumo lahabitaciòn podrà estar iluminada por velas.
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· PARA LAS VERRUGAS:
Setomaràn tantos garbanzos como verrugas y se han de tirar a un pozodiciendo: Que con ellos se vayan las verrugas. Se tapa el pozo con aguay luego con tierra. Cuando los garbanzos se pudran caeràn las verrugas.
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· TRABAJO DE RETORNO:
Tomaruna vela hombre roja y una mujer roja, escribir a lo largo de ellas, enel frente, los nombres y apellidos de ambos en forma invertida. Atarlascon un metro de cinta roja. Untar las velas con miel y espolvorearlascon polvo retorno. Dibujar el sìmbolo sig. con pempa roja (sìmbolo deS. Barbara) colocar las velas dentro del sìmbolo y encenderlas mientrasse reza la oraciòn de Santa Bàrbara. Los restos del trabajo se leentregaràn al paciente, quien deberà conservarlos durante 7 nochesconsecutivas debajo de su almoada.
· TRABAJOS DE SALUD:
Se invocarà para èstos trabajos la asistencia de San Pantaleòn.
Velas mitad blanca y verde.
Prenderunas de èstas velas, sobre el sìmbolo , junto a un vaso de agua a laizquierda y a la derecha 3 conos salud. Con la cineta, tocar haciendocruces sobre la llama, rezando la oraciòn del santo.

"TUQUE SUFRISTE EN CARNE PROPIA LA INJUSTICIA DE LOS HOMBRES Y CONOCES ELSECRETO DE LA ENFERMEDAD Y DE LA MUERTE, AYUDA A LOS ENFERMOS YNECESITADOS, CURA SUS LLAGAS, CICATRIZA SUS HERIDAS PARA QUE LA SALUDVUELVA A ELLOS Y NO LOS ABANDONE JAMAS". QUE ASI SEA.

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· DOLOR DE CABEZA:

4 velas paloma blanca.
4 sahumerios de varilla salud o conos salud.

Dentrodel cìrculo màgico de San Pantaleòn, colocar las cuatro palomas enforma de cruz. Previamente perfore cada una de ellas por la base,colocando dentro el nombre de la persona doliente untado con miel.
Acompañe el trabajo con los 4 conos o sahumerios salud. (ver dibujo).

· PROBLEMAS DE VISTA:

2 limones pequeños.
miel.
olivo.
algodòn.
sahumerio en varilla incienso.
1 velòn 7 dìas blanco.

Coloquela foto de su paciente sobre el sìmbolo màgico, invocando la ayuda deSan Pantaleòn. Apoye los dos limones a la altur de la cabeza de lafoto, untados previamente con miel. Cubra todo èsto con algodòn yramitas de olivo. Vele el trabajo durante 7 dìas, utilizandodiariamente sahumerios efectuados con hojas de olivo e incienso.

EXCEMAS Y SALADURAS:

Prepare una pomada a base de manteca y azufre en polvo, en cantidades iguales. Adicione 7 gotas de tintura de yodo.
Unte las partes afectadas durante 7 dìas. Agradezca con 9 velas de San Pantaleòn y un sahumerio salud.

PARA SACAR A UN ENFERMO DEL HOSPITAL:

1 bolsita de tela verde del tamaño de un puño.
9 velas en forma de sansòn blancas.
1 estampa o imàgen de Sansòn.
1 metro de cinta bebè fina verde.
1 nedalla de San Pantaleòn.
1 cruz de Caravaca pequeña.
1 poroto guaycurù.
Eucalipto
Ruda.
Coloque dentro de la bolsita la estampa, la medalla, 7 hojas de eucalipto, y 7 de ruda, la cruz y el poroto.
Escriba el nombre de la persona completo y fecha de nacimiento, sobre la cinta y ate con ella la bolsa.
Coloquela sobre el sìmbolo màgico de S. Pantaleòn y vèlela durante 3 dìas consecutivos.
Finalizado el trabajo, coloque la bolsita debajo de la almoada del enfermo.
Dentro del cìrculo màgico el siguiente diagrama del ritual:

vela Sansòn
bolsita


vela Sansòn vela Sansòn


RECUPERACION RAPIDA DE ENFERMOS:

Tome un velòn blanco 7 dìas, perfòrelo por su base (sin sacar el celofàn del costado) y rellènelo con:

El nombre de la persona escrito 7 veces.
7 hojas de ruda.
7 granos de maìz rojo.
1 puñado de arroz.
Miel.

Sellela base con 3 velas verdes encendidas, dejando que la cera derretidavaya cubriendo la base. Encièndalo y acompañe su efecto con unsahumerio en conos 7 poderes.

RITUAL DE SAN JORGE DE UN DIA:

3 tijeras S. Jorge.
4 espadas S. Jorge.
3 conos de S. Jorge.

DIAGRAMA DEL RITUAL:

Imàgen del Santo

Agua cono cono cono


tijera
tijera tijera

espada N.y A. espada

espada espada


Pedidos en cada vela,pidiendo corte en las tijeras, y liberaciòn en las espadas.


RITO COMUN PARA EXORCIZAR UNA CASA:

RITUAL DE EXPULSION DE LOS ESPIRITUS NEGATIVOS.
(Rito para librarse de los malos espìritus y la operaciòn que se debe hacer)

PREPARACION DEL RITO:

SERA EXORCIZADO;
SERA CONSAGRADO;
SE ENCUENTRA DISPUESTO DE ESTA MANERA:

1.- Se colocarà un PEQUEÑO ALTAR, formado por una planca de piedra o madera y recubierta de un lienzo blanco.

2.- Sobre el altar se colocaràn:
SIETE CIRIOS blancos consagrados;
UN INCIENCIARIO;
UNA CRUZ de madera sagrada.

3.-No lejos se encontraràn los perfumes (estoraque, sangre de drago,incienso, mirra, laurel y azufre), las aguas consagradas, los aceites yotros accesorios.

4.- Se pondrà, ademàs, en el medio del altar una CRUZ EXORCISTA construìda por los Operarios, con dos cirios rojos, segùn lo indicado.
(todos los objetos que se utilizan han de estar consagrados).

RECOMENDACIONES PARA OPERAR:

-Puede iniciar la ceremonia; un oficiante (sacerdote - ocultista) y dosministros (ayudantes), cada uno de los cuales ha de estar preparado enlas enseñanzas iniciàticas.

- Serà necesario escribir los nombres de los siete Angeles o Arcàngeles que han de precidir la ceremonia.

- Estos han de colocarse junto a cada uno de los cirios blancos, manteniendo el òrden y la jerarquìa; por ejemplo:
(Jerarquìa de los arcàngeles) Anael, Gabriel, Samael, Michael, Sachiel, Rafael y Cassiel.

- En el altar se escribirà cuatro veces el nombre hebreo de Dios (heloim), dispuesto en forma de cruz.

-Es de señalar que fuera del altar, y en cada uno de los àngulos de lahabitaciòn donde ha de practicarse el ritual, debe haber un pentàgono,es decir una estrella de cinco puntas, con la inscripciòn divina FODER (espìritu liberador)

-Toda consagraciòn debe hacerse por convocaciòn del o de los espìritusdel "Libro de los espìritus". Este ùltimo se colocarà abiero sobre elaltar; donde cada uno de los espìritus es invitado a poner su manosobre el lugar en que se encuentran su imàgen y su caràcter.

ORACIONES PROPICIATORIAS:
Operaciòn:

1.- El operador rociarà con agua sagrada.

2.- Fumigarà el altar y los alrededores.

3.- Se arrodillarà.

4.- INVOCARA POR SIETE VECES LAS POTENCIAS; y procederà asì:

5.- Ungirà sobre sì mismo, y sobre la frente de sus ministros la señal de la cruz.

6.- Deberà encender los siete cirios blancos, al mismo tiempo que invocarà los nombres divinos de las potencias celestiales (EJ. AQUI ANAEL, AQUI GABRIEL, etc.)

7.- Se sirve de la cruz de madera en alto.

8.- Oraciòn:
"HE AQUI EL SANTO MADERO DE LA CRUZ,huìd todos los demonios y cosas adversas, vencedlas tambièn vos Señormi Dios Omnipotente y Emperador del mundo, de la trivu de Judà y delReino de David".

9.- Rociar las habitaciones en forma de cruz;

10.- Oraciòn:
"Bendìganos el Padre, el Hijo y el Espìritu Santo, para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Cristo".

11.- A continuaciòn, delante del altar, el oficiante se arrodillarà y rezara la "ORACION IN PENITENCIA":
"Señor, escucha la oraciòn mìa y mi clamor llegue a Tì".
Oremos: Es Señor sea con vosotros y con mi espìritu.
"Omnipotentey eterno Dios que por medio de mi oraciòn y de la verdadera fe quedistes a tu pueblo, para que pudiera adorar tu gloriosa y eternaunidad, haced que seamor firmes en esa misma fe para que siemprevenzamos todas las adversidades.
Protege a tus siervos en larga paz y libràles de todo peligro y de caer en poder de sus enemigos".

12.- Se volverà a cada una de las habitaciones e incensarà, al mismo tiempo que ora diciendo:
"Porla intercesiòn de los àngeles y arcàngeles y por tu misericordia, esteincienso sagrado ascienda y descienda las bendiciones y resplandezca tuluz en todo tiempo sobre cualquier ligamento o encantamiento deespìritus presentes o ausentes que trabajen para el mal".

13.- Despuès de haber realizado lo precedente, se enciende la cruz exorcista y el Operador SALMODIA diciendo el sig. texto latino:
PERCHIRISTUM DOMINUM NOSTRUM AMEN. BENEDICCIO DEI OMNIPOTENTIS PATER,FILII, SIRITOS SANCTI DESENDDA SUPER DOMUN OMNES HABITANTOS IN EASEMPER, AMEN".

14.- Finalmente, se levantarà y ORARA en "REENVIO DE LOS ESPIRITUS".
Marchaos,genios, bienhechores,(nombre de los espìritus) retornen en paz a loslugares que les estàn destinados y estèn siempre dispuestos a aparecercuando yo les llamare en nombre y de parte del Gran Alfa.

ABRECAMINOS DE SAN ANTONIO:

1 bandeja redornda
7 caramelos de miel.
Purè hecho con un kilo de papas (sin sal).
1 velòn rojo de 3 o 7 dìas.
7 monedas en uso
1 pò abrecaminos, 1 dinero, 1 trabajo.
1 po destranca y un 7 poderes. (5 en total).
Aceite de sàndalo.
Sahumerio en varilla de sàndalo.
Pètalos de 7 flores rojas.

Prepararla bandeja con papel rojo y pedido. Hacer con el purè una llave grande(poner sobre la bandeja). Colocar las 7 monedas (paradas) sobre lallave en fila. Rodear la llave con los 7 caramelos. Espovorear la llavecon la mezcla de los 5 pò. Cubrir todo con los pètalos de las 7 floresy rociar todo con aceite de sàndalo, luego colocar la bandeja sobre elsìmbolo de San Antonio. Encender el velòn y prender las varillasdurante 3 o 7 dìas. Se despacha sobre un puente.

VELA BLANCA PARA CURAR A UN INFANTE:
Colocar una vela blanca sobre un plato previamente lubricado con aceite comestible en los bordes.
Encenderla vela frente a la estampa de algùn santo preferido o en un lugar pocotransitado de la casa, en ambos casos elevar el pensamiento y rogar porla salud del infante invocando su nombre completo. (repetir 3 veces).

PARA ALEJAR A UN RIVAL:

Una vela que se deberà prender en luna llena, el primer martes en que entre en esa fase.
Elmejor horario es al atardecer, con una foto de la persona en cuestiòncolocada al revès. Este procedimiento se realizara durante 4 martes yya nadie volverà a interferir en su camino.

ORACION PARA AHUYENTAR MALOS ESPIRITUS: (San Jorge)
"Lo mismo que tu salvaste a la hija del rey de las garras del dragòn, mantèn lejos de mì la malevolencia del perverso".
La frase debe repetirse varias veces en un sitio oscuro y tranquilo. A lo sumo, la habitaciòn podrà estar iluminada por velas.

PARA LAS VERRUGAS:
Setomaràn tantos garbanzos como verrugas se tengan y se han de tirar a unpozo diciendo: "Que con ellos se vayan las verrugas, se tapa el pozocon agua y luego con tierra. Cuando los garbanzos se pudran caeràn lasverrugas.

AZUCAR PARA ATRAER DINERO:
Tomarun billete de poco valor y dejarlo a la intemperie en una noche de lunallena. Al dìa siguiente colocarlo (por la noche) dentro de unrecipiente de azùcar. Asì preparado dejarlo a la intemperie duranteesta segunda noche. Al otro dìa agregar mas azùcar al recipiente ydejarlo toda la noche al sereno. A la mañana siguiente tomar elbillete, envolverlo en papel celofàn y guardarlo junto con el dineroque se lleva habitualmente en la billetera.

DOLORES ESTOMACALES:
Verbena hembra.
Hervirel agua, al retirarla del fuego, echar media cucharadita escasa deplanta por taza de agua, dejàndola en infusiòn unos minutos. No tomarmàs de dos tazas por dìa.

RITUAL CONTRA MAGIA NEGRA:

9 velas San Cipriano.
6 tijeras San Cipriano.
Cinta negra, blanca y roja.
Un velòn de San Jorge
Conos Sahumeadores.
Mirra, incienso, benjui, azufre, Estoraque, Sangre de Drago, laurel y carbones.
Un vaso de agua.
Debajodel velòn de San Jorge, el plano de la casa, negocio etc. del sujeto enpapel blanco con làpiz. El pedido. Nombre y fecha de naciemiento de losintegrantes de la familia o del negocio y-o foto. Si es para unapersona se pondrà una foto de el o ella.
Todos los restos de velas se tiraràn menos el velòn de San Jorge.
Luego de apagarse el vèlòn, quemar el pedido con foto y enterrarlo con semillas para que florezca.

CONJURO CONTRA HERPES HOSTER O CULEBRILLA:

Herpe maligno, vaite de aquì,
que la Virgen Marìa pasò por aquì.
Yo te maldigo, que no te bendigo
asì mueras como verdad te digo,
ni subas ni vayas para arriba.

Se hacen cruces con tinta china de arriba para abajo .


CONJURO CONTRA HERPES HOSTER O CULEBRILLA:

Dearriba para abajo con tinta china negra, se hacen 7 cruces, y antes sepide a Dios y al Espìritu Santo que corte el mal y en cada cruz se rezaun padre nuestro.

Tambièn se corta rezando el Padre Nuestro al revès.


RITUAL ALAEA:

Una foto de la persona (en su defecto su nombre)
agua bendita
pan
vino tinto
7 velas blancas
7 velas rojas
7 velas violetas
7 velas naranjas.
1 cruz (madera)
mirra
incienso
6 semillas de ajì
sal gruesa.

En forma de cìrculo se intercalan por colores las 28 velas.
En el centro del cìrculo la foto envuelta en un pañuelo mojado con agua bendita.

Una vez dentro del cìrculo se encienden las velas.
Luego, siempre dentro del mismo comer pan y tomar vino.
Leer el Salmo 24. y Evangelio segùn Marcos.
Luego se reza la sig. oraciòn
"Dios, ayùdame. Siente el alma en mis enemigos, no dejes ni un rastro de su mal. Perdònalos y libèrame HGEO ERSENA YESE, ALAEA,

LA VENTANA EN LA BUHARDILLA

Escrito por imagenes 20-07-2009 en General. Comentarios (0)

LA VENTANA EN LA BUHARDILLA -- H. P. LOVECRAFT Y AUGUST DERLETH


H. P. LOVECRAFT Y AUGUST DERLETH
LA VENTANA EN LA BUHARDILLA


I
Me trasladé a casa de mi primo Wilbur cuando aún no había pasado un mes
desde su inesperada muerte. Lo hice no sin cierto recelo, pues no me agradaba
demasiado la soledad del valle entre montañas del Aylesbury Pike. Pero me
parecía bastante lógico que esa propiedad de mi primo favorito hubiese recaído
sobre mí. Cuando aún no era propiedad de los Wharton, la casa había estado
sin habitar durante mucho tiempo. No había sido utilizada desde que el nieto
del campesino que la había construido se marchó a la ciudad de Kingston, en la
costa, y mi primo la compró a aquel heredero disgustado con el tipo de vida
que llevaba en esa triste y agotada tierra. Fue algo imprevisto, como solían
hacer las cosas los Akeley: impulsivamente.
Wilbur había sido estudiante de arqueología y antropología durante muchos
años. Se había licenciado en la Universidad de Miskatonic, en Arkham, e
inmediatamente después pasó tres años en Mongolia, Tíbet, Sinkiang, y otros
tres en América del Sur, América Central y la parte suroeste de Estados Unidos.
Había venido personalmente a dar la respuesta a una proposición que le
hicieron para formar parte del profesorado de la Universidad de Miskatonic,
pero en lugar de eso, se compró la vieja finca de los Wharton y se dedicó a
repararla: tiró todas las alas con excepción de una, y dio a la estructura central
una forma todavía más extraña que la que había adquirido a lo largo de las
veinte décadas de su existencia. Pero ni siquiera yo tuve plena conciencia del
alcance de estas reformas hasta que tomé posesión de la casa.
Fue entonces cuando me di cuenta de que Wilbur sólo había dejado sin alterar
uno de los laterales de la casa, había reconstruido por completo la fachada y la
parte posterior, y había acondicionado una habitación en el desván del ala sur
de la planta baja. La casa había sido en principio de una planta, con un enorme
desván, que sirvió en su época para llenarse de todo tipo de bártulos de la vida
rural de Nueva Inglaterra. En parte había sido construida con troncos; y ese tipo
de construcción lo había dejado Wilbur tal cual, lo que demostraba el respeto de
mi primo por la artesanía de nuestros antepasados de estas tierras: la familia
Akeley llevaba en América cerca de doscientos años cuando Wilbur decidió
dejar sus viajes y asentarse en su lugar de origen. El año, si mal no recuerdo, era
1921: no vivió allí más que tres años, de modo que fue en 1924 -el 16 de abrilcuando
me trasladé a la casa para hacerme cargo de ella según disponía el
testamento.
La casa estaba más o menos como la había dejado. No concordaba con el paisaje
de Nueva Inglaterra, ya que a pesar de las huellas del pasado en sus cimientos
de piedra y en los troncos, lo mismo que en la chimenea, había sido tan
renovada que parecía fruto de varias generaciones. La mayor parte de estas
reformas las había hecho Wilbur para su mayor comodidad, pero había un
cambio que me causó extrañeza, y del que Wilbur nunca había dado ninguna
explicación: era la instalación en la zona sur de la buhardilla, de una gran
ventana redonda, con un curioso cristal opaco, del que simplemente había
dicho que era una antigüedad muy valiosa, descubierta y adquirida durante su
estancia en Asia. Se refirió a ella en una ocasión como «el cristal de Leng» y en
otra habló de que «su origen posiblemente se deba a las Híadas». Ninguna de
las dos referencias me aclaraba nada, pero, si he de ser sincero, tampoco estos
caprichos de mi primo me interesaban lo suficiente como para averiguar más.
Pronto deseé, sin embargo, haberlo hecho. En seguida descubrí, una vez
instalado en la casa, que toda la vida de mi primo parecía desenvolverse, no en
las habitaciones centrales del piso de abajo, como sería de esperar, puesto que
eran las más acondicionadas en cuanto a comodidades, sino en torno al cuarto
abuhardillado. Aquí era donde tenía sus pipas, sus libros favoritos, sus discos, y
los muebles más cómodos. Era también aquí donde trabajaba, donde estudiaba
los manuscritos relacionados con su profesión y donde le sorprendió -mientras
consultaba unos volúmenes de la Biblioteca de la Universidad de Miskatonic- la
enfermedad coronaria que acabó con su vida.
O adaptaba mi forma de vida a sus cosas, o adaptaba sus cosas a mi forma de
vida. Decidí esto último. Como primera medida, tenía que restablecer la
disposición adecuada de la casa y vivir de nuevo en las estancias de la planta
baja, ya que, a decir verdad, sentí desde el principio que la buhardilla me
repelía. En parte, cierto, porque me recordaba la presencia de mi primo muerto,
quien nunca mas ocuparía su lugar favorito de la casa, pero también porque la
habitación me resultaba totalmente extraña y fría. Me sentía rechazado como
por una fuerza física que no podía comprender, aunque posiblemente aquel
rechazo se correspondía con mi actitud hacia la habitación a la que no
comprendía, como nunca pude comprender a mi primo Wilbur.
Las reformas que deseaba hacer no eran del todo fáciles. Pronto me di cuenta de
que la vieja ‘guarida’ de mi primo imprimía carácter a toda la casa. Hay quien
piensa que las casas asumen algo del carácter de sus dueños; si la vieja casa
había adquirido algo del carácter de los Wharton, que habían vivido en ella
durante tanto tiempo, sin duda mi primo lo había borrado con sus reformas,
pues ahora parecía hablar fielmente de la presencia de Wilbur Akeley. No era
tanto una sensación opresiva como la molesta convicción de no estar solo, de
ser observado minuciosamente por algo que me era desconocido.
Quizá la responsable de estas fantasías era la propia soledad de la casa, pero me
daba la impresión de que la habitación favorita de mi primo era algo vivo, que
esperaba su regreso, como un animal que no se ha dado cuenta de que la
muerte ha hecho acto de presencia y el dueño a quien espera no volverá jamás.
Quizá debido a esta obsesión presté a aquel cuarto más atención que la que de
hecho merecía. Había retirado de allí algunas cosas, como, por ejemplo, una
cómoda silla; pero algo me impulsó a devolverla a su lugar, como una
obligación emanada de convicciones diversas, y a menudo conflictivas: que esta
silla, por ejemplo, pudiera estar hecha para alguien con diferente constitución a
la mía, y por ello resultaba incómoda a mi persona, o que la luz no fuera tan
buena abajo como arriba, por lo que también devolví a la buhardilla los libros
que había retirado de sus estantes.
Sin lugar a dudas, las características de la habitación eran totalmente diferentes
a las del resto de la casa. La casa de mi primo era en general bastante vulgar, si
se exceptúa esa habitación. La planta baja estaba llena de comodidades, pero
parecía haber sido poco utilizada, con excepción de la cocina. La habitación, en
cambio, estaba bien amueblada, pero de un modo diferente, difícil de explicar.
Era como si la habitación, sin duda un estudio construido por un hombre para
su propio uso, hubiese sido utilizada por innumerables personas, cada una de
las cuales hubiese dejado algo de sí misma dentro de esas paredes, pero sin
ninguna huella identificadora. Sin embargo, yo sabía que mi primo había
llevado una vida de ermitaño, con la excepción de sus salidas a la Universidad
de Miskatonic de Arkham y a la Biblioteca Widener de Boston. No había
viajado, ni recibía visitas. En las pocas ocasiones en que paré en su casa -por
razones de trabajo muchas veces me encontraba en los alrededores-, aunque
siempre se portó cortésmente, parecía estar deseando que me marchase. Y eso
que nunca permanecí allí más de quince minutos.
A decir verdad, el ambiente que flotaba en la buhardilla me hizo olvidar el
deseo de cambiarla. El piso de abajo era suficiente para mí; me proporcionaba
un hogar agradable, y no me fue difícil prescindir de la buhardilla y de las
reformas que pensaba hacer allí, hasta casi olvidarme de ello y considerarlo sin
importancia. Además, con frecuencia pasaba fuera varios días y varias noches, y
no tenía prisa alguna por reformar la casa. El testamento de mi primo había
sido refrendado oficialmente, y la casa registrada a mi nombre, de modo que
nada amenazaba mi propiedad.
Iodo habría ido bien, puesto que ya me había olvidado de los incumplidos
planes para la buhardilla, de no haber sido por los pequeños incidentes que
empezaron a turbarme. Al principio, sin ninguna consecuencia; eran cosas sin
importancia que casi pasaron inadvertidas. Creo recordar que la primera de
ellas sucedió al mes escaso de estar allí, y fue tan insignificante que, hasta
pasadas varias semanas, no se me ocurrió relacionarla con acontecimientos
posteriores. Escuché el ruido una noche, mientras leía cerca de la chimenea en
la planta baja, y no era probablemente nada más que un gato o algún animal
similar arañando la puerta para que le dejase entrar. Pero se oía con tanta
claridad que me levanté a mirar en la puerta principal y en la puerta posterior,
sin encontrar rastro de ningún gato. El animal había desaparecido en la noche.
Le llamé varias veces, pero no obtuve respuesta ni escuché el menor ruido. No
me había dado tiempo a sentarme, cuando empezó de nuevo a arañar la puerta.
Lo intenté por lo menos media docena de veces, pero no logré ver al gato, hasta
que me molestó tanto aquello que, de haberlo visto, probablemente lo habría
matado.
Por sí solo, este incidente era trivial, y nadie pensaría dos veces en él. ¿Sería un
gato que conocía a mi primo, y que al no conocerme a mí se había asustado?
Pudiera ser. No pensé más en ello. Sin embargo, no había pasado una semana
cuando ocurrió un incidente similar, pero con una acusada diferencia respecto
al primero. Esta vez, en lugar de arañazos de gato, el sonido era algo que se
deslizaba a tientas, y que me provocó un escalofrío, como si una serpiente
gigante o la trompa de un elefante rozase en las ventanas y en las puertas. Tras
el sonido, mi reacción fue idéntica a la vez anterior. Oí, pero no vi nada;
escuchaba y no descubría nada, sólo los sonidos inaprensibles. ¿Un gato? ¿Una
serpiente? ¿O qué?
Aparte del gato y de la serpiente, que no tardaron en volver, sucedieron otros
nuevos incidentes. En ocasiones escuchaba lo que parecía el sonido de las
pezuñas de una bestia, o las pisadas de un gigantesco animal, o los picotazos de
pájaros en las ventanas, o el deslizamiento de un gran cuerpo, o el sonido
aspirante de unos labios. ¿Qué podía deducir de todo esto? Consideré que eran
alucinaciones mías y descarté que existiera una explicación, puesto que los
sonidos aparecían en cualquier momento, a todas horas de la noche y del día.
De haber habido algún animal de cualquier tamaño en la puerta o en la
ventana, tendría que haberlo visto antes de que desapareciese en el bosque de
las colinas que rodeaban la casa (lo que había sido campo se hallaba ahora
cubierto de álamos, abedules y fresnos).
Este ciclo misterioso quizá no bahía sido interrumpido, de no ser porque una
noche abrí la puerta de las escaleras que conducían a la buhardilla de mi primo,
debido al calor que hacía en la planta baja; fue entonces cuando los arañazos del
gato empezaron otra vez, y me di cuenta de que el ruido no venía de las
puertas, sino de la misma ventana de la buhardilla. Subí escaleras arriba, sin
dudarlo, sin pararme a pensar que tendría que tratarse de un gato muy especial
para poder trepar hasta el segundo piso de la casa y llamar para que le dejasen
entrar por la ventana redonda, única abertura al exterior de la habitación. Y
puesto que la ventana no se abría, ni siquiera parcialmente, y como se trataba
de un cristal opaco, no pude ver nada. Pero sí me quedé allí escuchando el
ruido producido por los arañazos de un gato, tan cerca como si viniese del otro
lado del cristal.
Bajé corriendo, cogí una potente linterna y salí a la calurosa noche de verano
para iluminar la pared en que estaba la ventana. Pero ya había cesado todo
ruido, y ya no había nada que ver excepto la pared de la casa y la ventana, tan
negra por fuera como blanca y opaca por dentro. Pude haber seguido
desconcertado durante el resto de mi vida y muchas veces pienso que
indudablemente eso habría sido lo mejor, pero no fue así.
Por esta época recibí de una vieja tía un gato, llamado «Little Sam», que se
había llevado un premio y que había sido mascota mía hacía cosa de dos años,
cuando aún era pequeño. Mi tía había acogido con cierta alarma mis intenciones
de vivir solo, y finalmente me había mandado uno de sus gatos para que me
hiciese compañía. «Little Sam», ahora, desafiaba su nombre: tendría que
haberse llamado «Big Sam». Había engordado mucho desde la última vez que
lo vi, y se había convertido en un felino fiero y negro, todo un ejemplar de su
especie. «Little Sam» me demostraba con arrumacos su afecto, pero mostraba
una gran desconfianza hacia la casa. A veces dormía cómodamente a los pies de
la chimenea; en otros momentos parecía un gato poseído: aullaba para que le
dejara salir afuera. Y cuando sonaban aquellos extraños sonidos que parecían
de animales que pretendían entrar en la casa, «Little Sam» se volvía loco de
miedo y de furia, y tenía que dejarle salir de inmediato para que pudiera
refugiarse en una vieja dependencia que no había sido afectada por las reformas
de mi primo. Allí dentro se pasaba la noche -allí o en el bosque- y no volvía
hasta el amanecer, cuando le entraba hambre. A lo que se negaba siempre
rotundamente era a entrar en la buhardilla.
II
Fue el gato, en realidad, el que me impulsó a profundizar en los trabajos de mi
primo. Las reacciones de «Little Sam» eran tan anómalas que no me quedó otro
remedio que rebuscar entre los revueltos papeles que había dejado mi primo, a
ver si encontraba alguna explicación al fenómeno ya habitual de la casa. Casi en
seguida me tropecé con una carta sin terminar, en el cajón del escritorio de una
habitación de la planta baja; estaba dirigida a mí, y parecía evidente que Wilbur
era consciente de su enfermedad, puesto que la carta parecía contener
instrucciones en caso de muerte. Pero lo más probable también era que Wilbur
ignorase la inminencia de su muerte, pues la carta había sido empezada tan sólo
un mes antes de que le sobreviniese aquélla y aguardaba a medio acabar en un
cajón, como si mi primo hubiera pensado que le quedaba tiempo de sobra para
terminarla.
«Querido Fred -había escrito-, los mejores médicos me dicen que me queda
poco tiempo de vida, y como ya he dicho en mi testamento que serás mi
heredero, quiero añadir a ese documento unas cuantas disposiciones últimas
que te ruego recuerdes y lleves a cabo fielmente. Hay en especial tres cosas que
debes hacer sin falta, y del modo que te indico:
l. Todos los papeles que están en los cajones A, B y C de mi
armario deben ser destruidos.
2. Todos los libros de los estantes H, I, J y K han de ser devueltos a
la Biblioteca de la Universidad de Miskatonic de Arkham.
3. La ventana redonda que está en el cuarto abuhardillado de
arriba tiene que ser rota. No se trata de quitarla simplemente,
debe ser hecha añicos.
Has de aceptar mi decisión sobre estos tres puntos y si no lo haces puedes ser
responsable de enviar un terrible azote sobre el mundo. No quiero hablar más
de esto. Hay otras cosas de las que quiero hablar mientras puedo hacerlo. Una
de éstas es la cuestión... »
Aquí se interrumpió y dejó su carta.
¿Qué hacer con tan extrañas instrucciones? Comprendía que esos libros se
devolviesen a la Biblioteca de la Universidad de Miskatonic. Yo no tenía ningún
interés especial en ellos. Pero ¿por qué destruir los papeles? ¿Por qué no
llevarlos también allí? Y respecto al cristal... Destruirlo era sin duda una
tontería; tendría que comprar una ventana nueva, y esto representaría un gasto
superfluo. Esta parte de la carta produjo el desgraciado efecto de despertar más
y más mi curiosidad, y me propuse mirar entre sus cosas con mayor atención.
Esa misma noche fui a la habitación abuhardillada del piso de arriba y empecé
con los libros de las estanterías indicadas. El interés de mi primo por los temas
de arqueología y antropología se reflejaba claramente en la selección de sus
libros: textos referentes a las civilizaciones polinesias, mongólicas y de varias
tribus primitivas, y obras acerca de las migraciones de pueblos, el culto y los
mitos de las religiones primitivas. Estos, sin embargo, sólo podían considerarse
los primeros de los libros destinados a ser entregados a la Biblioteca de la
Universidad de Miskatonic. Muchos de ellos parecían ser muy viejos, tan viejos
que ni siquiera se indicaba fecha alguna, y a juzgar por su apariencia y su letra
deduje que provenían de la Edad Media. Los más recientes -ninguno era
posterior a 1850- habían sido recibidos de diversos lugares: algunos habían
pertenecido al padre de mi primo, Henry Akeley, de Vermont, que se los había
dejado a Wilbur ; otros llevaban el sello de la Biblioteca Nacional de París, lo
que inducía a sospechar que Wilbur se los había llevado de allí.
Estos libros en varios idiomas llevaban títulos como: los Manuscritos Pnakóticos,
el Texto de R’lyeh, los Unaussprechlichen Kulten de von Junzt, el Libro de Eibon, los
Cánticos de Dhol, los Siete Libros Crípticos de Hsan, De Vermis Mysteriis de Ludvig
Prinn, los Fragmentos de Celaeno, los Cultes des Goules del conde d’Erlette, el Libro
de Dzyan, una copia fotostática del Necronomicon, de un árabe llamado Abdul
Alhazred, y muchos otros, algunos aparentemente en forma de manuscritos.
Confieso que estos libros me sorprendieron, puesto que estaban llenos -aquellos
que leí- de ciencias ocultas, de mitos y de leyendas relativos a las creencias
antiguas y primitivas de las religiones de nuestra raza... Y si no había leído mal,
también de razas desconocidas. Por supuesto, no podía enjuiciar debidamente
los textos en latín, francés y alemán; ya era bastante difícil descifrar el inglés
antiguo de algunos de sus manuscritos y libros. De cualquier forma, pronto se
acabó la paciencia: los libros mantenían unos postulados tan extraños que sólo
un antropólogo con gran vocación podía coleccionar tal cantidad de literatura
de ese tipo.
Aquellas obras no carecían de interés, pero todas trataban más o menos del
mismo tema. Era el viejo credo del poder de la luz contra el poder de las
tinieblas, o por lo menos así lo interpreté yo. No importaba que se denominasen
Dios y Demonio, o los Dioses Arquetípicos y los Primordiales, el Bien y el Mal o
nombres como los Nodens, el Señor de los Abismos, el único nombrado, el Dios
Arquetípico, o éstos de los Primigenios: el dios idiota, Azathoth, amorfa plaga
de la confusión de los mundos abismales que blasfema y parlotea en el centro
del infinito; Yog-Sothoth, el todo en uno, el uno en todo, no sujeto ni a las leyes
del tiempo ni del espacio, coexistente con el tiempo y co-aniquilante con el
espacio; Nyarlathotep, el mensajero de los Primordiales: el Gran Cthulhu que,
mantenido en un estado letárgico mágico, espera surgir otra vez de la cósmica
R’lyeh, sumergida en las profundidades del océano; Hastur, señor del espacio
interestelar; Shub-Niggurath, la Cabra Negra de los Bosques y sus mil crías. Y
así como las razas de los hombres que adoraban varios dioses conocidos
llevaban nombres de sectas, así también ocurría con los adeptos de los
Primordiales, que incluían a los Abominables Hombres de las Nieves del
Himalaya y de otras regiones montañosas de Asia; los Profundos, que
merodeaban en las profundidades del océano, bajo las órdenes de Dagon, para
servir al Gran Cthulhu; los Shantaks; el Pueblo Tcho-Tcho; y otros muchos.
Según constaba, algunos de ellos habían surgido de aquellos lugares a los
cuales los Primordiales fueron desterrados -como Lucifer, que fue desterrado
del Paraíso- después de su rebelión contra los Dioses Arquetípicos; eran lugares
tales como las distantes estrellas de las Híadas, Kadath la Desconocida, la
Meseta de Leng, o incluso la ciudad hundida de R’lyeh.
A través de esos textos, dos elementos preocupantes sugerían que mi primo se
había tomado todo esto de las mitologías más en serio de lo que yo pensaba.
Las repetidas referencias a las Híadas, por ejemplo, me recordaban que Wilbur
me había hablado del cristal de la ventana y de que «su origen posiblemente se
deba a las Híadas». Y más específicamente como «el cristal de Leng». Es cierto
que estas referencias podían ser meras coincidencias, y me tranquilicé por un
momento diciéndome a mí mismo que «Leng» podía ser algún comerciante
chino en antigüedades, y la palabra «Híadas» podía provenir de una errónea
interpretación. Pero esto era un mero pretexto por mi parte, pues todo indicaba
que para Wilbur estas mitologías desconocidas habían significado algo más que
un entretenimiento temporal. De no haber sido suficiente su colección de libros,
sus anotaciones no habrían dejado lugar a dudas.
Las anotaciones contenían algo más que misteriosas referencias. Había dibujos
toscos pero significativos que me causaron una extraña y desagradable
impresión: alucinantes escenas y criaturas extrañas, seres que no hubiese
podido imaginar en mis peores sueños. En su mayor parte estas criaturas eran
imposibles de describir; eran aladas, semejantes a murciélagos del tamaño de
un hombre; vastos y amorfos cuerpos, llenos de tentáculos, que parecían a
primera vista pulpos, pero definitivamente más inteligentes que un pulpo; seres
con garras, mitad hombres, mitad pájaros; cosas horribles, con cara de batracio,
que caminaban erectas, con brazos escamosos y de un color verde claro, como el
agua del mar. Había seres humanos más reconocibles, aunque distorsionados;
hombres con rasgos orientales, atrofiados y enanos, que vivían en lugares fríos
a juzgar por sus ropas, y había una raza nacida de repetidos cruces, con ciertos
caracteres de batracios, aunque indiscutiblemente humanos. Nunca pensé que
mi primo tuviese tanta imaginación; sabía que tío Henry admitía como ciertas
las que no eran sino fantasías de su mente, pero nunca, que yo supiese, había
demostrado Wilbur esta misma tendencia; veía ahora que había escamoteado lo
esencial de su verdadera naturaleza, y este hallazgo me dejaba atónito.
Ciertamente, ningún ser vivo podía haber servido de modelo para estos dibujos,
y no había tales ilustraciones en los manuscritos y libros que había dejado.
Movido por la curiosidad, busqué más a fondo en sus anotaciones. Finalmente,
separé aquellas de sus referencias crípticas que parecían, aunque muy
remotamente, encerrar lo que buscaba, y las ordené cronológicamente, cosa
fácil, pues estaban fechadas.
«15 de octubre,’21. Paisaje más claro. ¿Leng? Parece el suroeste de América.
Cuevas llenas de bandadas de murciélagos -como una densa nube- que
empiezan a salir justo antes del ocaso, y tapan el sol. Arbustos y árboles
torcidos. Un lugar venteado. A lo lejos, hacia la derecha, montañas con nieve en
las cimas, a la orilla de la región desértica.»
«21 de octubre,’21. Cuatro Shantaks en medio del paisaje. Estatura media mayor
que la de un hombre. Peludos. Cuerpo similar al de los murciélagos, con alas
que se extienden tres pies sobre la cabeza. Cara picuda, como de buitres. Por lo
demás se parecen a un murciélago. Cruzaron el escenario en vuelo. Se pararon a
descansar en un risco a mitad de camino. No enterados. ¿Iba alguien montado
encima de uno de ellos? No puedo estar seguro.»
«7 de noviembre,’21. Noche. Océano. Una isla parecida a un arrecife, en primer
plano. Profundos junto con humanos de origen parcialmente similar. blancos
híbridos. Los Profundos, escamosos, caminan con movimiento semejante al de
las ranas, un andar intermedio entre el salto y el paso, algo encogidos, también
como casi todos los batracios. Otros parecían estar nadando hacia el arrecife.
¿Innsmouth? No se veía la costa, ni luces de un pueblo. Tampoco barcos. Salen
del fondo, al lado del arrecife. ¿El Arrecife del Diablo? Incluso los híbridos no
pueden nadar muy lejos sin pararse a descansar. Posiblemente la costa no se
veía.»
«17 de noviembre,’21. Paisaje totalmente desconocido. No de la tierra, por lo
que vi. Cielos negros, algunas estrellas, peñascos de pórfido o sustancia similar.
En primer plano un profundo lago. ¿Hali? A los cinco minutos el agua empezó
a burbujear en el lugar de donde algo acababa de surgir. Mirando hacia
adentro. Un ser acuático gigantesco, con tentáculos. Pulpo, pero mucho más
grande, diez, veinte veces más grande que el gigante Octopus apollyon de la
costa oeste. El cuello medía fácilmente unas quince varas de diámetro. No podía
arriesgarme a ver su cara y destruí la estrella.»
«4 de enero,’22. Un intervalo de nada. ¿El espacio? Acercamiento planetario,
como si estuviese mirando a través de los ojos de algún ser acercándose a un
objeto en el espacio. Cielo negro, pocas estrellas, pero la superficie del planeta
cada vez más cercana. Al aproximarme vi parajes arrasados. Sin vegetación,
como en la estrella negra. Un círculo de fieles alrededor de una torre de piedra.
Sus gritos: ¡Iä! ¡Shub-Niggurath!
«16 de enero,’22. Región bajo el mar. ¿Atlantis? Lo dudo. Un edificio grande y
cavernoso semejante a un templo, destruido por cargas de profundidad. Piedras
monumentales, similares a las de las pirámides. Escalones que descendían al
negro fondo, Profundos al fondo de la escena. Movimiento en la oscuridad de
las escaleras. Un enorme tentáculo empezó a subir. A gran distancia de éste, dos
ojos líquidos, separado el uno del otro por muchas varas. ¿R’lyeh? Temeroso del
acercamiento de la cosa de abajo. destruí la estrella.»
«24 de febrero,’22. Paisaje familiar. ¿La región de Wilbraham? Casas de campo
destrozadas, familia encerrada en sí misma. En primer plano, un viejo
escuchando. Hora: la noche. Chotacabras llamando muy alto. Una mujer se
acerca con una réplica de la estrella de piedra. El viejo huye. Curioso. Debo
buscar referencias.
«21 de marzo,’22. Experiencia enervante la de hoy. Debo tener más cuidado.
Construí la estrella y pronuncié las palabras: Ph’nglui mglw’nafh Cthulhu R’lyeh
wgah’nagl fhtagn. Se abrió inmediatamente con un enorme shantak en primer
plano. Shantak enterado y en seguida se movió hacia adelante. Llegué incluso a
oír sus garras. Pude romper la estrella a tiempo.
«7 de abril,’22. Ahora sé que lo atravesarán si no tengo cuidado. Hoy el paisaje
tibetano, y los Abominables Hombres de las Nieves. Otro intento. ¿Pero y sus
amos? Si los sirvientes intentan trascender el tiempo y el espacio ¿qué será del
Gran Cthulhu, Hastur, Shub-Niggurath? Pretendo abstenerme por algún
tiempo. Profundo shock.»
No volvió a abordar su extraño intento hasta primeros del otro año. O por lo
menos eso indicaban sus notas. Una abstinencia en su obsesiva preocupación,
seguida una vez más por un período de breve indulgencia. Su primera
anotación era casi de un año después.
«7 de febrero,’23. No hay duda, están enterados ya de la existencia de la puerta.
Muy arriesgado mirar dentro. Excepto cuando el paisaje está despejado. Y como
uno nunca sabe sobre qué escena se posará la vista, el riesgo es aún más grave.
Sin embargo, me resisto a cerrar la entrada. Construí la estrella, como de
costumbre, dije las palabras, y esperé. Durante un rato sólo vi el paisaje familiar
del suroeste americano al anochecer: murciélagos, búhos, ratas y gatos salvajes.
Entonces salió de una cueva un Habitante de la Arena, de piel áspera, ojos
grandes, orejas grandes; su rostro guardaba un horrible y distorsionado
parecido con el oso koala, y el cuerpo tenía un aspecto consumido. Se arrastró
hacia adelante, con evidente intención. ¿Es posible que la puerta abierta les
permita ver este lado del mismo modo que me deja ver a mí el suyo? Cuando vi
que se dirigía directamente a mí, destruí la estrella. Todo desapareció, como de
costumbre. Pero después, la casa se lleno de murciélagos. ¡Veintisiete en total! ¡Y
yo no creo en la mera coincidencia!»
Vino después otro paréntesis, durante el cual mi primo escribió notas crípticas
sin referencia a sus visiones o a la misteriosa «estrella» de la que tanto había
hablado. No me cabía duda de que fue víctima de alucinaciones, producto
probablemente del intenso estudio del material de aquellos libros procedentes
de todos los rincones del mundo. Estos párrafos eran como una especie de
justificación de racionalizar lo que había «visto».
Todas aquellas notas estaban mezcladas con recortes de periódicos, que mi
primo sin duda intentaba relacionar con las mitologías a las que era tan
aficionado: relatos de extraños acontecimientos, objetos desconocidos en el
cielo, desapariciones misteriosas en el espacio, revelaciones curiosas referentes
a cultos desconocidos, y otras noticias por el estilo. Era dolorosamente patente
que Wilbur había llegado a creer con intensidad en ciertas facetas de credos
primitivos: en especial que había supervivientes contemporáneos de los
endemoniados Primordiales y de sus adoradores y adeptos, y era esto, más que
nada, lo que trataba de probar. Era como si hubiese tomado los escritos
impresos en los viejos libros que poseía y, tras aceptarlos como verdades
literales, intentase añadir a la evidencia del pasado el peso de la evidencia de su
época. Cierto, había un elemento de similitud, que resultaba inquietante, entre
aquellos relatos antiguos y muchos de los que mi primo había recortado, pero
sin duda podía explicarse como simple coincidencia. Aun siendo convincentes,
los envié a la Biblioteca de la Universidad de Miskatonic para la Colección
Akeley, sin copiar ninguno. Pero los recuerdo vívidamente, tanto más por el
desenlace inolvidable que siguió a mis investigaciones, un poco inciertas,
respecto a lo que había obsesionado a mi primo.
III
Nunca habría sabido de la «estrella» de no haberme encontrado
accidentalmente con ella. Mi primo había escrito repetidamente acerca de
«hacer», «romper», «construir» y «destruir» la estrella, como algo necesario
para sus visiones, pero esta referencia carecía de sentido para mí, y
posiblemente continuaría sin sentido de no haber tenido oportunidad de fijarme
en el suelo, a la tenue luz de la buhardilla de la ventana redonda: las marcas en
el suelo formaban una estrella de cinco puntas. Esto no había sido visible
previamente, ya que una gran alfombra cubría el suelo; pero la alfombra se
había desplazado durante el traslado de libros y papeles a la Biblioteca de la
Universidad de Miskatonic, y por pura casualidad quedó el suelo al
descubierto.
Incluso en aquel momento no caí en que aquellas marcas pudiesen representar
una estrella. Hasta que acabé mi trabajo con los libros y papeles y moví del todo
la alfombra, quedando al descubierto el centro de la habitación, no se me
apareció el diseño entero. Vi entonces que era una estrella de cinco puntas,
decorada con dibujos ornamentales, de un tamaño que permitía dibujarla desde
el interior de la buhardilla. Me di cuenta en seguida de que ésta era la razón por
la que había en el cuarto de mi primo una caja de tizas cuya utilidad no había
comprendido antes. Empujé libros, papeles y todo lo demás a un lado. Fui a
buscar una tiza y me puse a dibujar el contorno de la estrella y todas las
ornamentaciones del interior. Se trataba sin duda de un diseño cabalístico, y no
cabía otra opción, para quien lo dibujaba, que sentarse en su interior.
De modo que tras completar el dibujo, de acuerdo con las marcas dejadas por
frecuentes reconstrucciones, me senté dentro. Muy posiblemente esperaba que
algo ocurriese, aunque estaba confundido con las anotaciones de mi primo
referentes a la destrucción del diseño cada vez que se veía amenazado.
Recordaba que en los rituales cabalísticos era la destrucción de esos diseños la
que traía el peligro de invasión física. Sin embargo, no ocurrió nada. Sólo
pasados unos minutos recordé «las palabras». Las había copiado, y me levanté a
buscarlas. Regresé y las pronuncié;
«Ph’nglui mglw’nafh Cthulhu R’lyeh wgah’nagl fhtagn.»
De repente se produjo un extraordinario fenómeno. Con la mirada fija en la
ventana redonda de la pared sur, pude ver todo lo que pasó. El cristal opaco de
la ventana se volvió transparente y me encontré, sorprendido, contemplando un
paisaje bañado por el sol, aunque era de noche, algunos minutos después de las
nueve de una noche de finales de verano en el Estado de Massachusetts. Pero el
paisaje que apareció en el cristal no podía encontrarse en ningún sitio de Nueva
Inglaterra: una tierra árida de piedras arenosas, de vegetación desértica, de
cavernas y, en el fondo, montañas con nieve en las cimas. Ese mismo paisaje
había sido descrito más de una vez en las notas crípticas de mi primo.
Dirigí mi vista fascinada hacia este paisaje, con la mente confusa. Parecía haber
vida en el paisaje que yo miraba, y aprehendí uno a uno sus aspectos: la
serpiente de cascabel que trepaba sinuosamente y el halcón de ojos rasgados
que comenzaba a elevarse. Esto me permitió observar que no era mucho antes
de la puesta del sol, ya que el reflejo de la luz en el pecho del halcón así lo
indicaba. Todos los caracteres prosaicos -el monstruo del Gila, el correcaminosdel
suroeste americano componían lo que estaba presenciando. ¿Dónde se
desarrollaba, entonces, la escena? ¿En Arizona? ¿En Nuevo Méjico?
Pero continuaron produciéndose acontecimientos, sin ningún punto de
referencia, en la desconocida tierra. La serpiente y el monstruo del Gila
desaparecieron, el halcón cayó como un plomo y volvió a subir con una
serpiente entre sus garras, el correcaminos se unió a otro. La luz del sol se iba, y
la escena toda se convertía en un paisaje de gran belleza. Entonces, de la boca
de una de las mayores cavernas emergieron los murciélagos, Venían volando
desde la oscura cueva miles de murciélagos, en bandada, y me parecía oírles.
No sé cuánto tiempo les llevó volar y volar hacia el crepúsculo. Acababan de
desaparecer cuando surgió algo, una especie de ser humano, de ser humano de
piel áspera, como si la arena del desierto se le hubiese incrustado en la
superficie de su cuerpo, con los ojos y orejas anormalmente grandes. Tenía un
aspecto escuálido, con las costillas marcadas a través de la piel, pero lo más
repelente era su rostro, parecido al del osito australiano llamado koala. Y al
verlo recordé que mi primo había llamado a esta gente -pues aparecieron otros
detrás del primero, algunos de ellos hembras- los Habitantes de la Arena.
Procedían de la caverna. Guiñaban sus grandes ojos. Pronto aparecieron en
mayor número, y se repartieron por todas partes detrás de los arbustos.
Entonces, parsimoniosamente, un monstruo increíble hizo su aparición:
primero un tentáculo, o algo así, luego otro, y ahora media docena de ellos que
exploraban cautelosamente el exterior de la cueva. Y luego, desde la oscuridad
del pozo de la caverna, emergió a medias una terrible cabeza. De pronto, al
impulsarse hacia delante, casi grité de horror. La cara era una desfiguración
monstruosa del mundo conocido: se elevaba de un cuerpo sin cuello que era
una masa de carne gelatinosa -a la vista parecía goma-, y los tentáculos que la
adornaban salían de una parte del cuerpo que podía ser la mandíbula inferior o
un aparente cuello.
Además, aquella cosa tenía una percepción inteligente, pues desde el principio
parecía haberse percatado de mi presencia. Arrastrándose desde la caverna, fijó
sus ojos en mí, y empezó a moverse con increíble rapidez en dirección a la
ventana sobre el cada vez más oscurecido paisaje. Supongo que no me estaba
dando cuenta del verdadero peligro que corría, puesto que observaba absorto, y
sólo cuando la cosa empezó a cubrir todo el paisaje, cuando uno de sus
tentáculos alcanzaba la ventana -¡y la atravesaba!-, sólo entonces experimenté la
parálisis del miedo.
¡La atravesaba! ¿Era ésta, entonces, la alucinación culminante?
Recuerdo haber roto la gelidez del miedo durante el tiempo suficiente para
quitarme un zapato y lanzarlo con todas mis fuerzas hacia el cristal de la
ventana. Al mismo tiempo, recordaba las frecuentes citas de mi primo relativas
a la destrucción de la estrella. Me incliné hacia adelante y borré parte del
diseño. Y mientras oía el ruido de los vidrios al romperse, me sumergí en una
bendita oscuridad.
Sabía ahora lo que sabía mi primo.
Si no hubiera esperado tanto, podía haberme evitado el conocimiento de todo
aquello, podía haber seguido pensando en ilusiones o alucinaciones. Pero ahora
sé que la ventana redonda era una potente puerta hacia otras dimensiones, a un
espacio y un tiempo desconocidos, una entrada a algún paisaje que Wilbur
Akeley deseaba encontrar, la llave de esos lugares secretos de la tierra y del
espacio, de las estrellas en que los súbditos de los Primordiales -¡y los propios
Primigenios!- se esconden para siempre, esperando resurgir otra vez. El cristal
de Leng -que quizá provenía de las Híadas, pues nunca supe de dónde lo había
sacado mi primo- podía girar dentro de su marco; no estaba sujeto a las leyes
físicas excepto en el hecho de que su dirección variaba al compás del
movimiento de la tierra sobre su eje. Y de no haberlo roto, habría dejado caer
sobre la tierra el azote de esas otras dimensiones, a causa de mi ignorancia y mi
curiosidad.
Y ahora sé que los modelos de los dibujos hechos por mi primo, entre sus
anotaciones, por muy toscos que fueran, representaban a seres que existían y no
eran producto de su imaginación. La culminante prueba final lo demuestra. Los
murciélagos que encontré en la casa cuando recuperé el conocimiento pudieron
haber entrado por la ventana rota. Que el cristal opaco se hubiese vuelto
translúcido podía explicarse como una ilusión óptica. Pero yo sabía algo más.
Sé, sin lugar a dudas, que lo que vi allí no era producto de una fantasía, porque
nada podría destruir esa prueba terrible que encontré cerca de los cristales rotos
en el suelo de la buhardilla: un trozo de tentáculo, de diez pies de largo, que se había
quedado atrapado entre las dimensiones cuando la puerta se cerró contra el monstruoso
cuerpo al que pertenecía. ¡El tentáculo que ningún científico hubiese podido identificar
como perteneciente a criatura conocida alguna, viva o muerta, en la superficie o en las
profundidades subterráneas de la tierra!

BESTIARIO de COSTAZAR

Escrito por imagenes 16-07-2009 en General. Comentarios (0)

BESTIARIO de COSTAZAR

Bestiario


Entrela última cucharada de arroz con leche -poca canela, una lástima- y losbesos antes de subir a acostarse, llamó la campanilla en la pieza delteléfono e Isabel se quedó remoloneando hasta que Inés vino de atendery dijo algo al oído de su madre. Se miraron entre ellas y después lasdos a Isabel, que pensó en la jaula rota y las cuentas de dividir y unpoco en la rabia de misia Lucera por tocarle el timbre a la vuelta dela escuela. No estaba tan inquieta, su madre e Inés miraban como másallá de ellas, casi tomándola como pretexto ; pero la miraban.

-A mí, créeme que no me gusta que vaya - dijo Inés.- No tanto por eltigre, después de todo cuidan bien ese aspecto. Pero la casa tantriste, y ese chico sólo para jugar con ella...

-A mí tampoco me gusta - dijo la madre, e Isabel supo como desde untobogán que la mandarían a lo de Funes a pasar el verano. Se tiró en lanoticia, en la enorme ola verde, lo de Funes, lo de Funes, claro queella mandaban. No les gustaba pero convenía. Bronquios delicados, Mardel Plata carísima , difícil manejarse con una chica consentida, boba yconducta regular con lo buen que es la señorita Tania, sueño inquieto yjuguetes por todos lados, preguntas, botones, rodillas ssucias. Sintiómiedo, delicia, olor de sauces y la ú de Funes se le mezclaba con elarroz con leche, tan tarde y a dormir, ya mismo a la cama.

Acostada,sin luz, llena de besos y miradas tristes de Inés y su madre, no biendecididas pero ya decididas del todo a mandarla. Anteviviía la llegadaen break, el primer ayuno, la alegría de Nino cazador de cucarachas,Nino sapo, Nino pescado (un recuerdo de tres años atrás, Ninomostrándole unas figuritas puestas con engrudo en un álbum , ydiciéndole grave : "Este es un sapo y éste un pes - ca -do"). AhoraNino en el parque esperándola con la red de mariposas, y las manosblandas de Rema - las vio que nacían de la oscuridad, estaba con losojos abiertos y en vez de las cara de Nino zás las manos de Rema, lamenor de los Funes. "Tía Rema me quiere tanto", y los ojos de Nino sehacían grandes y mojados, otra vez vio a Nino desgajarse flotando en elaire confuso del dormitorio, mirándola contento. Nino pescado. Sedurmió queriendo que la semana pasara esa misma noche, y lasdespedidas, el viaje en tren., la legua en break, el portón,los eucaliptos del camino de entrada. Antes de dormirse tuvo un momentode horror cuando pensó que podía estar soñando. Estirándose de golpedio con los pies en los barrotes de bronce, le dolieron a través de lascolchas, y en el comedor grande se oía hablar a su madre y a Inés,equipaje, ver al médico por lo de la erupciones, aceite de bacalao yhammaelis virgínica. No era un sueño, no era un sueño.

Noera un sueño. La llevaron a Constitución una mañana ventosa, conbanderitas en los puestos ambulantes de la plaza, torta en el Tren Mixtoy gran entrada en el andén. Número catorce. La besaron tanto entre Inésy su madre que le quedó la cara como caminada, blanda y oliendo a rougey polvo rache de Coty., húmeda alrededor de la boca, un asco que elviento le sacó de un manotazo. No tenía miedo de viajar sola porque erauna chica grande, con nada menos que veinte pesos en la cartera,Compañía Sansinena de de Carnes Congeladas metiéndose por la ventanillacon un olor dulzón, el Riachuel amarillo e Isabel repuesta ya delllanto forzado, contenta, muerta de miedo, activa en el ejercicio plenode su asiento, su ventanilla, viajera casi única en un pedazo de cochedonde se podía probar todos los lugares y verse en los espejitos. Pensóuna o dos veces en su madre, en Inés -ya estarían en el 97, saliendo deConstitución-, leyó prohibido fumar, prohibido escupir, capacidad 42pasajeros sentados, pasaban por Banfield a toda carrera, ¡vuuuúm !campo más campo mezclado con el gusto de milkibar y las pastilla dementol. Inés le había aconsejado que fuera tejiendo la mañanita de lanaverde., de manera que Isabel la llevaba en lo más escondido de sumaletín, pobre Inés con cada idea tan pava.

En la estación le vino un poco de miedo, porque si el break...Pero estaba Ahí, con don Nicasio florido y respetuoso, niña de aquí yniña de allá, si el viaje bueno, si doña Elisa siempre guapa, claro quehabía llovido - Oh andar del break, vaivén para traerle elentero acuario de su anterior venida a los Horneros. Todo más a menudo,más de cristal y rosa, sin el tigre entonces, con don Nicanor mensocanoso, apenas tres años atrás., Nino un sapo, Nino un pescado, y lasmanos de Rema que daban deseos de llorar y sentirlas eternamente contrasu cabeza, en una caricia casi de muerte y de vainillas con crema, lasdos mejores cosas de la vida.

Ledieron un cuarto arriba, entero para ella, lindísimo. Un cuarto paragrande (idea de Nino, todo rulos negros y ojos, bonito en su mono azul; claro que de tarde Luis lo hacía vestir muy bien, de gris pizarra concorbata colorada) dentro de otro cuarto chiquito con un cardenal enormey salvaje. El baño quedaba a dos puertas (pero internas, de modo que sepodía ir sin averiguar antes dónde estaba el tigre), lleno de canillasy metales, aunque a Isabel no la engañaban fácil y ya en el baño senotaba bien el campo, las cosas no eran tan perfectas como en un bañode ciudad. Olía a viejo, la segunda mañana encontró un bicho de humedadpaseando por el lavabo. Lo tocó apenas, se hizo una bolita temerosa,perdió pie y se fue por el agujero borboteante.

Queridamamá tomo la pluma para - Comían en el comedor de cristales , donde seestaba más fresco. El Nene se quejaba a cada momento del calor, Luis nodecía nada pero poco a poco se le veía brotar el agua en la frente y labarba. Solamente rema estaba tranquila, pasaba los platos despacio ysiempre como si la comida fuera de cumpleaños, un poco solemne yemocionante. (Isabel aprendía en secreto su manera de trinchar, dedirigir a las sirvientitas). Luis casi siempre leía, los puños en lassienes y el libro apoyado en un sifón. Rema le tocaba el brazo antes depasarle el plato, y a veces el Nene lo interrumpía y lo llamabafilósofo. A Isabel le dolía que Luis fuera filósofo, no por eso sinopor el Nene tenía pretexto para burlarse y decírselo.

Comíanasí : Luis en la cabecera, Rema y Nino en un lado, el Nene e Isabel delotro , de manera que había un grande en la punta y a los lados un chicoy un grande. Cuando Nino quería decirle algo de veras le daba con elzapato en la canilla. Una vez Isabel gritó y el Nene se puso furioso yle dijo malcriada. Rema se quedó mirándola, hasta que Isabel se consolóen su mirada y la sopa juliana.

Mamita,antes de ir a comer es como en todos los otros momentos, hay quefijarse si - Casi siempre era Rema la que iba a ver si se podía pasaral comedor de cristales. Al segundo día vino al living grande y lesdijo que esperaran. Pasó un rato largo hasta que un peón avisó que eltigre estaba en el jardín de los tréboles, entonces rema tomó a loschicos de la mano y entraron todos a comer. Esta mañana las papasestuvieron resecas, aunque solamente el Nene y Nino protestaron.

Vosme dijiste que no debo andar haciendo - Porque Rema parecía detener,con su tersa bondad, toda pregunta. Estaba tan bien que no eranecesario preocuparse por lo de las piezas. Una casa grandísima, y enel pero de los casos había que no entrar en una habitación ; nunca másde una, de modo que no importaba. A los dos días Isabel se habituóigual que Nino. Jugaban de la mañana a la noche en el bosque de sauces,y si no se en el bosque de sauces le quedaba el jardín de los tréboles,el parque de las hamacas y las costra del arroyo. En la casa era lomismo, tenían sus dormitorios, el corredor del medio, la biblioteca deabajo (salvo un jueves en que no se pudo ir ala biblioteca) y elcomedor de cristales. Al estudio de Luis no iban porque Luis leía todoel tiempo, a veces llamaba a su hijo y le daba libros con figuras ;pero Nino los sacaba de ahí, se iban a mirarlos al living o al jardínde enfrente. No entraban nunca en el estudio del Nene porque teníanmiedo de sus rabias. Rema les dijo que era mejor así, se los dijo comoadvirtiéndoles ; ellos ya sabían leer en sus silencios.

Alfin y al cabo era un vida triste. Isabel se preguntó una noche por quélos Funes la habrían invitado a veranear. Le faltó edad para comprenderque no era por ella sino por Nino, un juguete estival para alegrar aNino. Sólo alcanzaba a advertir la casa triste, que rema estaba comocansada, que apenas llovía y las cosas tenían, sin embargo, algo dehúmedo y abandonado. Después de unos días se habituó al orden de lacasa, a la no difícil disciplina de aquel verano en Los Horneros. Ninoempezaba a comprender el microscopio que le regalar Luis, pasaron unasemana espléndida criando bichos en una batea con agua estancada yhojas de cala, poniendo gotas en la placa de vidrio para mirar losmicrobios. "Son larvas de mosquito, con ese microscopio no van a vermicrobios", les decía Luis desde su sonrisa un poco quemada y lejana.Ellos no podían creer que ese rebullente horror no fuese un microbio.Rema les trajo un caleidoscopio que guardaba en su armario, perosiempre les gustó más descubrir microbios y numerarles las patas.Isabel llevaba una libreta con los apuntes de los experimentos,combinaba la biología con la química y la preparación de un botiquín.Hicieron el botiquín en el cuarto de Nino, después de requisar la casapara proveerse de cosas. Isabel se lo dijo a Luis : "Queremos de todo :cosas.". Luis les dio pastillas de Andréu, algodón rosado, un tubo deensayo. El Nene, una bolsa de goma y un frasco de píldoras verdes conla etiqueta raspada. Rema fue a ver el botiquín, leyó el inventario enla libreta, y les dijo que estaban aprendiendo cosas útiles. A ella o aNino (que siempre se excitaba y quería lucirse delante de Rema) se leocurrió montar un herbario. Como esta mañana se podía ir al jardín delos tréboles, anduvieron sacando muestras y a la noche tenían el pisode sus dormitorios lleno de hojas y flores sobre papeles, casi noquedaba donde pisar. Antes de dormirse, Isabel apuntó : "Hoja número 74: verde, forma de corazón, con pintitas marrones". La fastidiaba unpoco que casi todas las hojas fueran verdes, casi todas lisas, casitodas lanceoladas.

Eldía que salieron a cazar las hormigas, vio a los peones de la estancia.Al capataz y al mayordomo los conocía bien porque iban con las noticiasa la casta. Peo estos otros peones, más jóvenes, estaban ahí del ladode los galpones con un aire de siesta, bostezando a ratos y mirandojugar a los niños. Uno le dijo a Nino : "Pa que vaj a juntar tó esosbichos", y le dijo con dos dedos en la cabeza, entre los rulos. Isabelhubiera querido que Nino se enojara, que demostrase ser el hijo delpatrón. Ya estaba con la botella hirviendo de hormigas y en la costadel arroyo dieron con un enorme cascarudo y lo tiraron también adentropara ver. La idea del formicario la habían sacado del Tesoro de laJuventud, y Luis les prestó un largo y profundo cofre de cristal..Cuando se iban, llevándolo entre los dos, Isabel le oyó decirle a Rema: "Mejor que se estén así quietos en casa". También le pareció que remasuspiraba. Se acordó antes dormirse, a la hora de las caras en laoscuridad, lo vio otra vez al Nene saliendo a fumar al porche, delgadoy canturreando, a rema que le levaba el café y él que tomaba la tazaequivocándose, tan torpe que apretó los dedos de rema al tomar la taza,Isabel había visto desde el comedor que Rema tiraba la mano atrás y elNene salvaba apenas la taza de caerse, y se reían con la confusión.Mejor hormigas negras que coloradas : más grandes, más feroces. Soltardespués un montón de coloradas, seguir la guerra detrás del vidrio,bien seguros. Salvo que no se pelearan. Dos hormigueros, uno en cadaesquina de la caja de vidrio. Se consolarían estudiando las distintascostumbres, con una libreta especial para cada clase de hormigas. Perocasi seguro que se pelearían, guerra sin cuartel para mirar por losvidrios, y una sola libreta.

ARema no le gustaba espiarlos, a veces pasaba delante de los dormitoriosy los veía con los formicarios al lado de la ventana, apasionados eimportantes . Nino era especial para señalar en seguida las nuevasgalerías, e Iasbel ampliaba el plano trazado con tinta a doble página.Por consejo de Luis terminaron aceptando hormigas negras solamente, yel formicario ya era enorme, las hormigas parecían furiosas ytrabajaban hasta la noche, cavando y removiendo con mil órdenes yevoluciones, avisado frotar de antenas y patas, repentinos arranques defuror o vehemencia, concentraciones y desbandes sin causa visible.Isabel ya no sabía que apuntar, dejó poco a poco la libreta, dejó pocoa poco la libreta y se pasaban estudiando y olvidándose losdescubrimientos. Nino empezaba a querer volver al jardín, aludía a lashamacas y a los petisos. Isabel lo despreciaba un poco. El formicariovalía más que todo Los Horneros, y a ella le encantaba pensar que lashormigas iban y venían sin miedo a ningún tigre, a veces le daba porimaginarse un tigrecito chico como una goma de borrar, rondando lasgalerías del formicario ; tal vez por eso los desbandes, lasconcentraciones. Y le gustaba repetir el mundo grande en el de cristal,ahora que se sentía un poco presa, ahora que estaba prohibido bajar alcomedor hasta que Rema les avisara.

Acercóla nariz a uno de los libros, de pronto atenta porque le gustaba queella consideraran ; oyó a rema detenerse en la puerta, callar, mirarla.Esas cosas las oía con tan nítida claridad cuando era Rema.

- ¿Por qué así sola ?

- Nino se fue a las hamacas. Me parece que ésta debe ser una reina, es grandísima.

Eldelantal de Rema se reflejaba en el vidrio. Isabel le vio una manolevemente alzada, con el reflejo en el vidrio parecía como si estuvieradentro del formicario, de pronto pensó en la misma mano dándole la tazade café al Nene, pero ahora eran las hormigas que le andaban por losdedos, las hormigas en vez de la taza y la mano del Nene apretándolelas yemas.

- Saque la mano, Rema - pidió

- ¿La mano ?

- Ahora está bien. El reflejo asusta a las hormigas.

- Ah. Ya se puede bajar al comedor.

- Después. ¿El Nene está enojado con Ud., Rema ?.

Lamano pasó sobre el vidrio como un pájaro por una ventana. A Isabel lepareció que las hormigas se espantaban de veras, que huían de reflejo.Ahora ya no se veía nada, rema se había ido, andaba por el corredorcomo escapando de algo. Isabel sintió miedo de su pregunta, un miedosordo y sin sentido, quizá no de la pregunta como se verla irse así arema, del vidrio otra vez límpido donde las galerías desembocaban y setorcían como crispados dedos dentro de la tierra.

Unatarde hubo siesta, sandía, pelota a paleta en la red que miraba alarroyo, y Nino estuvo espléndido sacando tiros que parecían perdidos ysubiéndose al techo por la glicina para desenganchar la pelota metidaentre dos tejas. Vino un peoncito del lado de los sauces y los acompañóa jugar, pero era lerdo y se le iban los tiros. Isabel olía hojas deaguaribay y en un momento, al devolver con un revés una pelotainsidiosa que Nino le mandaba baja, sintió como muy adentro lafelicidad del verano. Por primera vez entendía su precencia en LosHorneros, las vacaciones , Nino. Pensó en el formicario, allá arriba, yera una cosa muerta y rezumante, un horror de patas buscando salir, unaire vaciado y venenoso. Golpeó la pelota con rabia, con alegría, cortóun tallo de aguaribay con los dientes y lo escupió asqueada, feliz, porfin de veras bajo el sol del campo.

Losvidrios cayeron como granizo. Era en el estudio del Nene. Lo vieronasomarse en mangas de camisa, con los anchos anteojos negros.

- ¡Mocosos de porquería !

El peoncito escapaba. Nino se puso al lado de Isabel, ella lo sintió temblar con el mismo viento que los sauces.

- Fue sin querer, tío.

- De veras, Nene, fue sin querer.

Ya no estaba.

Lehabía pedido a rema que se llevara el formicario y Rema se lo prometió.Después charlando mientras la ayudaba a colgar su ropa y a ponerse elpiyama, se olvidaron. Isabel sintió la cercanía de las hormigas cuandorema le apagó la luz y se fue por el corredor a darle las buenas nochesa Nino todavía lloroso y dolido, pero no se animó a llamarla de nuevo,rema hubiera pensado que era una chiquilina. Se propuso dormir enseguida, y se desveló como nunca. Cuando fue el momento de las caras enla oscuridad, vio a su madre y a Inés mirándose con un sonriente airede cómplices y poniéndose unos guantes de fosforescente amarillo. Vio aNino llorando, a su madre y a Inés con los guantes que ahora erangorros violeta que les giraban y giraban en la cabeza, a Nino con ojosenormes y huecos - tal vez por haber llorado tanto - y previó que ahoravería a Rema y a Luis, deseaba verlos y no al Nene, pro vio al Nene sinlos anteojos, con la misma cara contraía que tenía cuando empezó apegarle a Nino y Nino se iba echando atrás hasta quedar contra la paredy lo miraba como esperando que eso concluyera, y el Nene volvía acruzarle la cara con un bofetón suelto y blando que sonaba a mojado,hasta que Rema se puso delante y él se rió con la cara casi tocando lade rema, y entonces se oyó volver a Luis y decir desde lejos que yapodían ir al comedor de adentro.

Todotan rápido, todo porque Nino estaba ahí y Rema vino a decirles que nose movieran del living hasta que Luis verificara en qué pieza estaba eltigre, y se quedó con ellos mirándolos jugar a las damas. Nino ganaba yRema lo elogió, entonces Nino se puso tan contento que le pasó losbrazos por el talle y quiso besarla. Rema se había inclinándoseriéndose, y Nino la besaba en los ojos y la nariz, los dos se reían ytambién Isabel, estaban tan contentos jugando así. No vieron acercarseal Nene, cuando estuvo a l lado arrancó a Nino de un tirón, le dijoalgo del pelotazo al vidrio de su cuarto y empezó a pegar, miraba aRema cuando pegaba, parecía furioso contra Rema y ella lo desafió unmomento con los ojos, Isabel asustada la vio que lo encaraba y se poníadelante para proteger a Nino. Toda la cena fue un disimulo, unamentira, Luis creía que Nino lloraba por un porrazo, el nene miraba aRema como mandándola que se callara, Isabel lo veía ahora con la bocadura y hermosa, de labios rojísimos ; en la tiniebla los labios erantodavía más escarlata, se le veía un brillo de dientes naciendo apenas.De los dientes salió una nube esponjosa, un triángulo verde, Isabelparpadeaba para borrar las imágenes y otra vez salieron Inés y su madrecon guantes amarillos ; las miró un momento y pensó en el formicario:eso estaba ahí y no se veía ; los guantes amarillos no estaban y ellalos veía en cambio como a pleno sol. Le pareció casi curioso, no podíahacer salir el formicario, más bien lo alcanzaba como un peso, unpedazo de espacio denso y vivo. Tanto lo sintió que se puso a buscarlos fósforos, la vela de noche. El formicario saltó de la nada envueltoen penumbra oscilante. Isabel se acercaba llevando la vela. Pobreshormigas, iban a creer que era el sol que salía. Cuando pudo mirar unode los lados, tuvo miedo ; en plena oscuridad las hormigas habíanestado trabajando. Las vio ir y venir, bullentes, en un silencio tanvisible, tan palpable. Trabajan allí adentro, como si no hubieranperdido todavía la esperanza de salir.

Casisiempre era el capataz el que avisaba de los movimientos del tigre ;Luis le tenía la mayor confianza y como se pasaba casi todo el díatrabajando en su estudio, no salía nunca no dejaba moverse a los quevenían del piso alto hasta que don Roberto mandaba su informe. Perotambién tenían que confiar entre ellos. Rema, ocupada en los quehaceresde adentro, sabía bien lo que pasaba en la planta alta y arriba. Otrasveces nada, pero sin don Roberto los encontraba afuera les marcaba elparadero del tigre y ellos volvían a avisar. A Nino le creían todo, aIsabel menos porque era nueva y podía equivocarse. Después, como andabasiempre con Nino pegado a sus polleras, terminaron creyéndole lo mismo.Eso, de mañana y tarde ; por la noche era el Nene quien salía averificar si los perros estaban atados o sin no habían quedado rescoldocerca de las casas. Isabel vio que llevaba el revólver y a veces unbastón con puño de plata.

ARema no quería preguntarle porque Rema parecía encontrar en eso algotan obvio y necesario ; preguntarle hubiera sido pasar por tonta, yella cuidaba su orgullo delante de otra mujer. Nino era fácil, hablabay refería. Todo tan claro y evidente cuando él lo explicaba. Sólo porla noche, si quería repetirse esa claridad y esa evidencia, Isabel sedeba cuenta de que la razones importantes continuaban faltando.Aprendió pronto lo que de veras importaba : verificar previamente si deveras se podía salir de la casa o bajar al comedor de cristales, alestudio de Luis, a la biblioteca. "Hay que fiar en don Roberto", habíadicho Rema. También en ella y en Nino. A Luis no le preguntaba porquepocas veces sabía. Al Nene que sabía siempre, no le preguntó jamás. Yasí todo era fácil, la vida se organizaba para Isabel con algunasobligaciones más del lado de los movimientos, y en algunas menos dellado de la ropa , de las comidas, la hora de dormir. Un veraneo deveras, como debería ser el año entero.

... verte pronto. Ellos están bien. Con Nino tenemos un formicario y jugamos y llevamos un herbario muy grande. Rema te manda beso, está bien. Yo la encuentro triste, lo mismo a Luis que es muy bueno. Yo creo que Luis tiene algo, y eso que estuida tanto. Rema me dio unos pañuelos de colores preciosos, a Inés le van a gustar. Mamá esto es lindo y yo me divierto con Nino y don Roberto, es el capataz y nos dice cuando podemos salir y adónde, una tarde casi se equivoca y nos manda a la costa del arroyo, en eso vino un peón a decir que no, vieras qué afligido estaba don Roberto y después Rema, lo alcanzó a Nino y lo estuvo besando, y a mí me apretó tanto. Luis anduvo diciendo que la casa no era para chicos, y Nino le preguntó quiénes eran los chicos y se rieron, hasta el Nene se reía. Don Roberto es el capataz.

Si vinieras a buscarme te quedarías unos días y podrías estar con rema y alegrarla. Yo creo que ella....

Perodecirle a su madre que rema lloraba de noche, que la había oído llorarpasando por el corredor a pasos titubeantes, pararse en la puerta deNino, seguir, bajar la escalera (se estaría secando los ojos) y la vozde Luis, lejana : "¿Qué tenés Rema ? ¿No estás bien ?", un silencio,toda la casa como una inmensa oreja, después de un murmullo y otra vezla voz de Luis : "Es un miserable, un miserable...", casi comocomprobando fríamente un hecho, una filiación, tal vez un destino.

...está un poco enferma, le haría bien que vinieras y las acompañaras. Tengo que mostrarte el herbario y unas piedras del arroyo que me trajeron los peones. Decile a Inés...

Erauna noche como le gustaba a ella, con bichos, humedad, pan recalentadoy flan de sémola con pasas de corinto. Todo el tiempo ladraban losperros sobre las costa del arroyo, un mamboretá enorme se plantó de unvuelo en el mantel y Nino fue a buscar una lupa, lo taparon con un vasoancho y lo hicieron rabiar para que mostrase los colores de las alas.

- Tirá ese bicho - pidió rema-. Les tengo un asco.

- Es un buen ejemplar - admitió Luis-. Miren como sigue mi mano con los ojos. El único insecto que gira la cabeza.

- Qué maldita noche - dijo el Nene detrás de su diario.

Isabel hubiera querido decapitar al mamboretá , darle un tijeretazo y ver qué pasaba.

- Dejalo dentro del vaso - pidió Nino-. Mañana lo podríamos meter en el formicario y estudiarlo.

Elcalor subía, a las diez y media no se respiraba. Los chicos se quedaroncon Rema en el comedir de adentro, los hombres estaban en sus estudios.Nino fue el primero en decir que tenía sueño.

-Subí solo, yo voy después de verte. Arriba está todo bien. - Y rema loceñía por la cintura, con un gesto que a él le gustaba tanto.

-¿Nos contás un cuento, tía Rema ?

- Otra noche.

Sequedaron solas, con el mamboretá que las miraba. Vino Luis a darles lasbuenas noches, murmuró algo sobre la hora en que los chicos debían irsea la cama, Rema les sonrió al besarlo.

-Oso gruñón - dijo, e Isabel inclinada sobre el vaso del mamboretá pensóque nunca había visto a rema besando al Nene y a un mamboretá de unverde tan verde. Le movía un poco el vaso y el mamboretá rabiaba. Remase acercó para pedirle que fuera a dormir.

- Tirá ese bicho, es horrible..

- Mañana, rema.

Lepidió que subiera a darle las buenas noches. El Nene tenía entornada lapuerta de su estudio y estaba paseándose en mangas de camisa, con elcuello suelto. Le silbó al pasar.

- Me voy a dormir, Nene.

- Oíme: decíle a Rema que me haga una limonada bien fresca y me la traiga aquí. Después subís no más a tu cuarto.

Claroque iba a subir a su cuarto, no veía por qué tenía él que mandárselo.Volvió al comedor para decirle a rema, vio que vacilaba.

- No subás todavía. Voy a a hacer la limonada y se la llevás vos misma.

- El dijo que ...

- Por favor.

Isabelse sentó al lado de la mesa. Por favor. Había nubes de bichos girandobajo la lámpara de carburo, se hubiera quedando horas mirando la nada yrepitiendo : Por favor, por favor. Rema, Rema. Cuánto la quería, y esavoz de tristeza sin fondo, sin razón posible, la voz de la tristeza.Por favor. Rema, Rema... Un calor de fiebre le ganaba la cara, un deseode tirarse a los pies de Rema, de dejarse llevar en los brazos porrema, una voluntad de morirse mirándola y que Rema le tuviera lástima,le pasara finos dedos frescos por el pelo, por los párádos...

Ahora le alcanzaba una jarra verde llena de limones partidos y hielo.

- Llevásela...

- Rema ...

Le pareció que temblaba, que se ponía de espaldas a la mesa para que ella no le viese los ojos.

- Ya tiré el mamboretá, Rema.

Seduerme mal con el calor pegajoso y tanto zumbar de mosquitos. Dos vecesestuvo a punto de levantarse, salir al corredor o ir al baño a mojarselas muñecas y la cara. Pero oía andar a alguien, abajo, alguien sepaseaba de un lado al otro del comedor, llegaba al pie de la escalera,volvía... No eran los pasos oscuros y espaciados de Luis, no era elandar de rema. Cuánto calor tenía esa noche el Nene, cómo se habríabebido a sorbos la limonada. Isabel lo veía bebiendo de la jarra, lasmanos sosteniendo la jarra verde con rodajas amarillas oscilando en elagua bajo la lámpara ; pero a la vez estaba segura de que el Nene nohabía bebido la limonada, que estaba aún mirando la jarra que ella lellevara hasta le mesa como alguien que mora una perversidad infinita.No quería pensar en la sonrisa del Nene, su hasta la puerta como paraasomarse al comedor, su retorno lento.

- Ella tenía que traérmela. A vos te dije que subieras a tu cuarto. Y no ocurrírsele más que una respuesta tan idiota :

- Está bien fresca, Nene.

Y la jarra verde como el mamboretá.

Ninose levantó el primero y le propuso ir a buscar caracoles al arroyo.Isabel caso no había dormido, recordaba salones con flores,campanillas, corredores de clínica, hermanas de caridad, termómetros enbocales con bicloruro, imágenes de primera comunión, Inés, la bicicletarota, el tren Mixto, el disfraz de gitana de los ocho años. Entre todoeso, como delgado aire entre hojas de álbum, se veía despierta ,pensando en tantas cosas que no eran flores, campanillas, corredores declínica. Se levantó de mala gana, se lavó duramente las orejas. Ninodijo que eran las diez y que el tire estaba en la sala del piano, demodo que podía irse en seguida al arroyo. Bajaron juntos, saludandoapenas a Luis y al Nene que leían con las puertas abiertas. Loscaracoles quedaban en la costa sobre los trigales. Nino anduvoquejándose de la distracción de Isabel, la trató de mala compañera y deque no ayudaba a formar la colección. Ella lo veía de repente tanchico, tan un muchachito entre sus caracoles y su hojas.

Volvióla primera, cuando en la casa izaban la bandera para el almuerzo. DonRoberto venía de inspeccionar e Isabel le preguntó como siempre. YaNino se acercaba despacio, cargando la caja de los caracoles y losrastrillos, Isabel lo ayudó a dejar los rastrillos en el porch yentraron juntos. Rema estaba ahí, blanca y callada. Nino le puso uncaracol azul en la mano..

- Para vos, el más lindo.

ElNen ya comía, con el diario al lado, a Isabel le quedaba apenas sitiopara apoyar el brazo. Luis vino el último de su cuarto, contento comosiempre a mediodía. Comieron, Nino hablaba de los caracoles, los huevosde caracoles en las cañas, la colección por tamaños o colores. Él losmataría solo, porque a Isabel le daba pena, los pondría a secar contrauna chapa de cinc. Después vino el café y Luis los miró con la preguntausual, entonces Isabel se levantó la primera para buscar a don Roberto,aunque don Roberto ya le había dicho antes. Dio vuelta al porch ycuando entró otra vez, Rema y Nino tenían las cabezas juntas sobre loscaracoles, estaban como en una fotografía de familia, solamente Luis lamiró y ella dijo : "Está en el estudio del Nene", se quedó viendo comoel Nene alzaba los hombros, fastidiado, y rema que tocaba un caracolcon la punta del dedo, tan delicadamente que también su dedo tenía algode caracol. Después Rema se levantó para ir a buscar más azúcar, eIsabel fue detrás de ella charlando hasta que volvieron riendo por unabroma que habían cambiado en la antecocina. Como a Luis le faltabatabaco y mandó a Nino a su estudio, Isabel lo desafió a que encontrabaprimero los cigarrillos y salieron juntos. Ganó Nino, volvieroncorriendo y empujándose, casi chocan con el Nene que se iba a leer eldiario a la biblioteca, quejándose por no poder usar su estudio. Isabelse acercó a mirar los caracoles, y Luis esperando que le encendieracomo siempre el cigarrillo la vio perdida, estudiando los caracoles queempezaban despacio a asomar y moverse, mirando de pronto a rema, perosaliéndose de ella como una ráfaga, y obsesionada por los caracoles,tanto que no se movió al primer alarido del Nene, todos corrían ya yella estaba sobre los caracoles como si no oyera el grito ahogado delNene, los golpes de Luis en la puerta de la biblioteca, don Roberto queentraba con perros, y Luis repitiendo: "¡Pero si estaba en el estudiode él ! ¡Ella dijo que estaba en el estudio de él !", inclinada sobrelos caracoles esbeltos como dedos, quizá como los dedos de Rema, o erala mano de rema que le tomaba el hombro, le hacía alzar la cabeza paramirarla, para estarla mirando una eternidad, rota por su llanto ferozcontra la pollera de rema, su alterada alegría, y rema pasándole lamano por el pelo, calmándola con un suave apretar de dedos y unmurmullo contra su oído, un balbucear como de gratitud, de innombrable aquiescencia.


http://www.juliocortazar.com.ar

SE BUSCA MUJER

Escrito por imagenes 08-07-2009 en General. Comentarios (3)

CHARLES BUKOWSKI - SE BUSCA UNA MUJER



Edna bajaba por la calle con su bolsa de la compra, cuando pasó a la altura del
automóvil. Había algo escrito en la ventanilla lateral:
SE BUSCA UNA MUJER.
Se paró. Era un cartón pegado a la ventanilla, con alguna especie de anuncio. En
su mayor parte estaba escrito a máquina. Edna no podía leerlo desde el lugar de
la acera en que se encontraba. Sólo podía ver las letras grandes:
SE BUSCA UNA MUJER.
Era un coche nuevo y de los caros. Edna cruzó la hierba y se acercó a leer la
parte mecanografiada:
«Hombre de 49 años. Divorciado. Busca una mujer con fines matrimoniales. Que
tenga entre 35 y 44 años. Me gusta la televisión y los films. La buena comida.
Soy contable y tengo el trabajo bien asegurado. Tengo dinero en el banco. Me
gustan las mujeres algo rellenas.
Edna tenía 37 años y estaba algo rellena. Había un número de teléfono. También
había tres fotos del caballero que buscaba una mujer. Parecía rico y elegante,
con su traje y corbata. También parecía algo estúpido y un poco cruel. Y hecho
de madera, pensó Edna, hecho de madera...
Siguió su camino, con una pequeña sonrisa. También sentía una especie de
repulsión. Pero cuando llegó a su apartamento ya se había olvidado por completo
de todo. Fue varias horas más tarde, sentada en la bañera, cuando empezó a
pensar en él otra vez, y esta vez pensó en lo solo, en lo terriblemente solo que
debía encontrarse para haber llegado a hacer una cosa así:
SE BUSCA UNA MUJER.
Se lo imaginó llegando a la casa, encontrándose las facturas del gas y del
teléfono en el buzón, desnudándose, tomando un baño, la televisión encendida.
Después leería el periódico de la tarde. Luego entraría en la cocina a hacerse
la cena. Allí, quieto, mirando como se fríe el pan, en calzoncillos. Luego
cogería la comida y la llevaría a una mesa, se la comería. Le podía ver
bebiéndose su café. Luego más televisión. Y quizás un solitario bote de cerveza
antes de acostarse. Debía haber millones de hombres como él en toda América.
Edna salió de la bañera, se secó, se vistió y salió del apartamento. El coche
seguía allí. Apuntó su nombre, Joe Lighthill, y el número de teléfono. Leyó de
nuevo toda la parte mecanografiada. «Films». Era un término muy culto. La gente
decía «películas» normalmente. Se busca una mujer. El anuncio era bastante
atrevido. Por lo menos había mostrado ser original al escribirlo.
Cuando Edna volvió a casa se tomó tres tazas de café antes de marcar el número.
El teléfono sonó cuatro veces. «¿Hola?» Contestó él.
—¿Señor Lighthill?
—¿Sí?
—Es que vi su anuncio. Su anuncio en el coche...
—Ah, sí.
—Me llamo Edna.
—¿Cómo estás, Edna?
—Oh, muy bien. Pero hace tanto calor. Este tiempo es demasiado.
—Sí, hace la vida difícil.
—Bueno, señor Lighthill...
—Llámame Joe, a secas.
—Bueno, Joe, ja, ja, ja, me siento como una tonta. ¿Sabes por qué he llamado?
—Viste mi anuncio.
—Bueno, quiero decir, ja, ja, ja. ¿Qué es lo que te pasa? ¿No puedes conseguir
una mujer?
—Creo que no. Edna, dime. ¿Dónde están?
—¿Las mujeres?
—Sí.
—Oh, pues en todas partes, ya sabes.
—¿Dónde? Dime. ¿Dónde?
—Bueno, en la iglesia, por ejemplo. Hay mujeres en la iglesia.
—No me gusta la iglesia.
—Oh.
—Escucha. ¿Por qué no te vienes aquí, Edna?
—¿Quieres decir allí, a tu casa?
—Sí. Tengo un buen apartamento. Podemos tomarnos una copa, conversar. Sin
compromiso.
—Es tarde.
—No es tan tarde. Escucha, viste mi anuncio y llamaste. Debes estar interesada.
—Bueno, es que...
—Tienes miedo, eso es lo que te pasa. Tienes miedo.
—No, yo no tengo miedo.
—Entonces vente, Edna.
—Bueno, es que...
—Vamos.
—Bueno, de acuerdo. Estaré allí en quince minutos.
Era en el último piso de un moderno complejo de apartamentos. Apartamento 17. La
piscina reflejaba las luces. Edna llamó. La puerta se abrió y allí estaba el
señor Lighthill. Con una calvicie incipiente; la nariz afilada con pelos
saliéndole de los orificios; la camisa abierta por el cuello.
—Entra, Edna...
Ella pasó y la puerta se cerró detrás. Edna se había puesto un vestido de seda
azul. No se había puesto medias. Iba en sandalias y fumando un cigarrillo.
—Siéntate. Te serviré algo de beber.
Era un sitio bonito. Todo estaba decorado en azul y verde, y además estaba muy
limpio. Pudo oír al señor Lighthill canturreando sordamente mientras preparaba
las bebidas... Parecía relajado y eso la tranquilizó.
El señor Lighthill —Joe— salió con las bebidas. Le alcanzó a Edna la suya y fue
a sentarse a una silla en el lado opuesto de la habitación.
—Sí —dijo él—, hace calor, un calor infernal. Pero yo tengo aire acondicionado.
¿Te has dado cuenta?
—Sí, ya lo noté. Está muy bien.
—Bebe algo.
—Oh, sí.
Edna probó un trago. Estaba bueno, un poco fuerte, pero sabía bien. Vio a Joe
inclinar la cabeza hacia atrás al beber. Tenía una gruesa papada. Y sus
pantalones eran demasiado holgados. Parecían ser varias tallas más grandes. Le
daban a sus piernas un aspecto cómico, ridículo.
—Llevas un vestido muy bonito, Edna.
—¿Te gusta?
—Oh, sí, te cae muy bien. Parece cómodo, muy cómodo.
Edna no dijo nada. Y Joe tampoco. Y allí estaban, sentados, mirándose el uno al
otro, bebiéndose sus vasos.
¿Por qué no habla?, pensó Edna. Se supone que es él quien debe empezar la
conversación. Verdaderamente tenía algo de madera...
Edna terminó su bebida.
—Deja que te sirva otro —dijo Joe.
—No. Me tengo que ir ya.
—Oh, vamos —dijo él—; déjame que te sirva otro trago. Necesitamos beber algo
para soltarnos.
—Está bien, pero después de éste me voy.
Joe se llevó los vasos a la cocina. Esta vez no canturreó. Salió, le dio a Edna
su vaso y volvió a sentarse en la silla al lado opuesto de la habitación. La
bebida era ahora más fuerte.
—Sabes —dijo—, soy bastante bueno en el sexo.
Edna bebió su vaso y no contestó nada.
—¿Qué tal eres tú en la cuestión sexual? —preguntó Joe.
—Nunca lo he hecho.
—Deberías hacerlo, sabes, así te darías cuenta de quién eres y qué eres.
—¿Tú crees que todo eso es verdad? Quiero decir, yo lo he leído en los
periódicos, no sé qué pensar. Yo no lo he hecho nunca pero he visto fotos —dijo
Edna.
—Por supuesto que es verdad, deberías hacerlo.
—Tal vez no sea muy buena para estas cosas —dijo Edna—. Tal vez es por eso que
estoy sola. —Se tomó un buen trago del vaso.
—Cada uno de nosotros, al fin y al cabo, siempre solos —dijo Joe.
—¿Qué quieres decir?
—Quiero decir que, no importe cómo vaya la cuestión sexual, o el amor, o ambos,
llega un día en que todo se acaba.
—Eso es triste —dijo Edna.
—Sí, claro. Así llega un día en que todo se pasa. Y entonces, o se corta o todo
se convierte en una tregua infernal: Dos personas viviendo juntas sin el menor
sentimiento entre ellas. Creo que es mucho mejor vivir solo que eso.
—¿Tú te divorciaste de tu mujer, Joe?
—No, ella se divorció de mí.
—Y qué es lo que fue mal?
—Las orgías sexuales.
—¿Las orgías sexuales?
—Sí, ya sabes, una orgía es el lugar más solitario del mundo. Esas orgías... Me
sentía desesperado... Esas pollas deslizándose dentro y fuera... Perdóname...
—No pasa nada.
—Bueno, esas pollas deslizándose dentro y fuera, piernas enredadas, los dedos
trabajando, hurgando por todos lados, bocas, todo el mundo babeando, y sudando,
y una ciega determinación a hacerlo... como sea.
—No sé mucho acerca de esas cosas, Joe —dijo Edna.
—Yo creo que, sin amor, el sexo no es nada. Las cosas sólo pueden tener un
significado cuando existe algún sentimiento entre los participantes.
—¿Quieres decir que a cada uno le debe gustar el otro?
—Eso ayuda bastante.
—¿Supón que ambos se casen. Supón que tienen que seguir juntos, por cuestiones
económicas, niños, cualquier cosa?
—Las orgías no arreglarán nada.
—¿Y entonces qué?
—Bueno, no sé. Tal vez el swap.
—¿El swap?
—Sí, ya sabes, cuando dos parejas se conocen muy bien y entonces hacen
intercambio de componentes. Los sentimientos, al fin y al cabo, tienen una
oportunidad. Por ejemplo, digamos que a mí siempre me ha gustado la mujer de
Mike. Me viene gustando desde hace meses. La he visto pasear por la habitación.
Me gustan sus movimientos, llaman mi atención. Me imagino, ya sabes, lo que va
con esos movimientos. La he visto furiosa, la he visto
borracha, la he visto sobria. Y entonces, el swap. Estás en la cama con ella, y
por fin la estás conociendo. Existe la posibilidad de que sea algo real. Por
supuesto, Mike se está tirando a tu mujer en la otra habitación. Muy bien, buena
suerte, Mike, piensas, y espero que seas tan buen amante como yo.
—¿Y funciona bien?
—Bueno, no sé... Los swaps pueden traer problemas... a la larga. Tiene que estar
todo muy hablado... bien hablado y con tiempo. Y aún así puede haber gente que
no sepa bastante, no importa cuánto se haya hablado...
—¿Tú sabes bastante, Joe?
—Bueno, estos swaps... Creo que pueden ser buenos para algunos... Tal vez para
muchos. Pero me temo que conmigo no funcionan. Soy bastante mojigato.
Joe acabó su bebida. Edna se bebió de un trago el resto de la suya y se levantó.
—Escucha, Joe, me tengo que ir...
Joe cruzó la habitación hacia ella. Parecía un elefante mientras se acercaba,
con esos pantalones. Vio sus grandes orejas. Entonces la agarró y comenzó a
besarla. Su mal aliento arrastraba todas las bebidas; era un olor agrio. Parte
de su boca no hacía contacto. Era fuerte pero su fuerza no era real. Ella apartó
su cabeza pero él la siguió agarrando.
SE BUSCA UNA MUJER.
—¡Déjame, Joe! ¡Estás yendo muy de prisa, Joe! ¡Deja que me vaya!
—¿Por qué viniste aquí, zorra?
La intentó besar otra vez y lo consiguió. Era horrible. Edna subió la rodilla
bruscamente. Y le alcanzó de lleno. El se llevó las manos a las partes y cayó al
suelo.
—Dios, Dios... ¿Por qué has tenido que hacerme esto? Me has querido asesinar...
¡Auuggh!
Rodó por el suelo gimiendo.
Su trasero, pensó ella, tiene un trasero tan horrible.
Le dejó tirado en el suelo y bajó corriendo las escaleras. El aire estaba limpio
allá fuera. Mientras bajaba, pudo oír gente hablando, pudo oír sus televisores.
Su casa no estaba muy lejos. Sintió que necesitaba darse otro baño, quitarse su
vestido de seda azul y lavarse bien todo el cuerpo. Hacía calor. Más tarde,
salió de la bañera, se secó y se colocó unos rulos rosados en el pelo. Decidió
no volver a verle más.