SCIFI -- EL NUEVO ACELERADOR -- H. G. WELLS

SCIFI -- EL NUEVO ACELERADOR -- H. G. WELLS

SCIFI -- EL NUEVO ACELERADOR -- H. G. WELLS
_
El Nuevo Acelerador
Herbert George Wells.
_
En verdad que si alguna vez un hombre encontró una guinea buscando un alfiler, ese fue mi buen amigo el profesor Gibberne. Yo había oído hablar ya de investigadores que sobrepasaban su objeto; pero nunca hasta el extremo que él lo ha conseguido. Esta vez, al menos, y sin exageración, Gibberne ha hecho un descubrimiento que revolucionará la vida humana.
Y esto le sucedió sencillamente buscando un estimulante nervioso de efecto general para hacer recobrar a las personas debilitadas las energías necesarias en nuestros agitados días.
Yo he probado ya varias veces la droga, y lo único que puedo hacer es describir el efecto que me ha producido. Pronto resultará evidente que a todos aquellos que andan al acecho de nuevas sensaciones les están reservados experimentos sorprendentes.
El profesor Gibberne, como es sabido, es convecino mío en Folkestone. Si la memoria no me engaña, han aparecido retratos suyos, de diferentes edades, en el Strand .Magazine, creo que a fines del año 1899; pero no puedo comprobarlo, porque he prestado el libro a alguien que no me lo ha devuelto. Quizá recuerde el lector la alta frente y las negras cejas, singularmente tupidas que dan a su rostro un aire tan mefistofélico.Ocupa una de esas pequeñas y agradables casas aisladas, de estilo mixto, que dan un aspecto tan interesante al extremo occidental del camino alto de Sandgate. Su casa es la que tiene el tejado Flamenco y el pórtico árabe, y en la pequeña habitación del mirador es donde trabaja cuando se encuentra aquí, y donde nos hemos reunido tantas tardes a fumar y conversar. Su conversación es animadísima; pero también le gusta hablarme acerca de sus trabajos. Es uno de esos hombres que encuentran una ayuda y un estrmulante en la conversación, por lo que a mí me ha sido posible seguir la concepción del Nuevo Acelerador desde su origen. Desde luego, la mayor parte de sus trabajos experimentales no se verifican en Folkestone, sino en Gower Street, en el magnífico y flamante laboratorio continuo al hospital, laboratorio que él ha sido el primero en usar.
Como todo el mundo sabe o por lo menos todas las personas inteligentes, la especialidad en que Gibberne ha ganado una reputación tan grande como merece entre los fisiólogos ha sido en la acción de las medicinas sobre el sistema nervioso. Según me han dicho, no tiene rival en sus conocimientos sobre medicamentos soporíferos, sedantes y anestésicos. También es un químico bastante eminente, y creo que en la sutil y completa selva de los enigmas que se concentran en las células de los ganglios y en las fibras nerviosas ha abierto pequeños claros, ha logrado ciertas elucidaciones que, hasta que él juzgue oportuno publicar sus resultados, seguirán siendo inaccesibles para los demás mortales. Y en estos últimos años se ha consagrado con especial asiduidad a la cuestión de los estimulantes nerviosos, en los que ya había obtenido grandes éxitos antes del descubrimiento del Nuevo Acelerador. La ciencia médica tiene que agradecerle, por lo menos, tres reconstituyentes distintos y absolutamente eficaces, de incomparable utilidad práctica. En los casos de agotamiento, la preparación conocida con el nombre de Jarabe B de Gibberne ha salvado ya más vidas, creo yo, que cualquier bote de salvamento de la costa.
- Pero ninguna de estas pequeñas cosas me deja todavía satisfecho - me dijo hace cerca de un año -. O bien aumentan la energía central sin afectar a los nervios, o simplemente aumentan la energía disponible, aminorando la conductividad nerviosa, y todas ellas causan un efecto local y desigual. Una vivifica el corazón y las vísceras, y entorpece el cerebro; otra, obra sobre el cerebro a la manera del champaña, y no hace nada bueno para el plexo solar, y lo que yo quiero, y pretendo obtener, si es humanamente posible, es un estimulante que afecte todos los órganos, que vivifique durante cierto tiempo desde la coronilla hasta la punta de los pies, y que haga a uno dos o tres veces superior a los demás hombres. ¿Eh? Eso es lo que yo busco.
- Pero esa actividad fatigaría al hombre.
- No cabe duda. Y comería doble o triple, y así sucesivamente. Pero piense usted lo que eso significaría. Imagínese usted en posesión de un frasquito como éste - y alzó una botellita de cristal verde, con la que subrayó sus frases -, y que en este precioso frasquito se encuentra el poder de pensar con el doble de rapidez, de moverse con el doble de celeridad, de realizar un trabajo doble en un tiempo dado de lo que sería posible de cualquier otro modo.
-¿Pero es posible conseguir una cosa así?
- Yo creo que sí. Si no lo es, he perdido el tiempo durante un año. Estas diversas preparaciones de los hipofosfitos, por ejemplo, parecen demostrar algo como eso. Aun si sólo se tratara de acelerar la vitalidad con un ciento por ciento esto lo conseguiría.
- Puede que sí- dije yo.
- Si usted fuera por ejemplo, un gobernante que se encontrara ante una grave situación y tuviera que tomar una decisión urgente, con los minutos contados. ¿qué le parece...?
- Se podría suministrar una dosis al secretario particular- dije yo.
- Ganaría usted... la mitad del tiempo. O suponga usted, por ejemplo, que quiere acabar un libro.
- Por regla general - dije yo- suelo desear no haberlos empezado nunca.
- O un médico que quiere reflexionar rápidamente ante un caso mortal. O un abogado... o un hombre que quiere ser aprobado en un examen.
- Para esos hombres valdría una guinea cada gota, o más- dije yo.
- También en un duelo- dijo Gibberne -, en donde todo depende de la rapidez en oprimir el gatillo.
- O en manejar la espada- añadí yo.
- Mire usted -dijo Gibberne -: si lo consigo gracias a una droga de efecto general, esto no causará ningún daño, salvo que puede hacerlo envejecer más pronto en un grado infinitesimal. Y habrá vivido el doble que los demás.
- Oiga - dije yo, reflexionando -: ¿sería eso leal en un duelo? - Esa es una cuestión que deberán resolver los padrinos - repuso Gibberne.
-¿Y realmente cree usted que eso es posible? - repetí, volviendo a preguntas específicas.
- Tan posible - repuso Gibberne, lanzando una mirada a algo que pasaba vibrando por delante de la ventana- como un autobús. A decir verdad...
Se detuvo, sonrió sagazmente y dio unos golpecitos en el borde de la mesa con el frasquito verde.
- Creo que conozco la droga... He obtenido ya algo prometedor, terminó.
La nerviosa sonrisa de su semblante traicionaba la verdad de su revelación. Gibberne hablaba raramente de sus trabajos experimentales a no ser que se hallara muy cerca del triunfo.
- Y puede ser..., puede ser..., no me sorprendería..., que la vitalidad resultara más que duplicada.
- Eso será una cosa enorme - aventuré yo. - Será, en efecto, una cosa enorme- repitió él.
Pero, a pesar de todo, no creo que supiera por completo lo enorme que iba a ser aquello.
Recuerdo que después hablamos varias veces acerca de la droga. Gibberne la llamaba el Nuevo Acelerador, y cada vez hablaba de ella con más confianza. A veces hablaba nerviosamente de los resultados fisiológicos inesperados que podría producir su uso, y entonces se mostraba francamente mercantil, y teníamos largas y apasionadas discusiones sobre la manera de dar a la preparación un giro comercial.
- Es una cosa buena - decía Gibberne -, una cosa estupenda. Yo sé que voy a dotar al mundo de algo valioso, y creo que no deja de ser razonable esperar que el mundo la pague. La dignidad de la ciencia es una cosa muy bonita; pero de todos modos, me parece que debo reservarme el monopolio de la droga durante unos diez años, por ejemplo. No veo la razón de que todos los goces de la vida les estén reservados a los tratantes de jamones.
El interés que yo mismo sentía por la droga esperada no decayó, en verdad, con el tiempo. Siempre he tenido una rara propensión a la metafísica. Siempre ha sido aficionado a las paradojas sobre el espacio y el tiempo, y me parecía que, en realidad, Gibberne preparaba nada menos que la aceleración absoluta de la vida. Supóngase un hombre que se dosificara repetidamente con semejante preparación: este hombre viviría, en efecto, una vida activa y única; pero sería adulto a los once años, de edad madura a los veinticinco, y a los treinta emprendería el camino de la decrepitud senil.
Hasta este punto se me figuraba que Gibberne sólo iba a procurar a todo el mundo el que tomara su droga exactamente lo mismo que lo que la Naturaleza ha procurado a los judíos y a los orientales, que son hombres a los quince años y ancianos a los cincuenta, y siempre más rápidos que nosotros en el pensar y en obrar. Siempre me ha maravillado la acción de las drogas; por medio de ellas se puede enloquecer a un hombre, calmarle, darle una fortaleza y una vivacidad increíbles, o convertirle en un leño impotente, activar esta pasión o moderar aquella; y ¡ahora venía a añadirse un nuevo milagro a este extraño arsenal de frascos que utilizan los médicos! Pero Gibberne estaba demasiado atento a los puntos técnicos para que penetrara mucho en mi aspecto de la cuestión.
Fue el siete o el ocho de agosto cuando me dijo que la destilación que decidiría su fracaso o su éxito temporal se estaba verificando mientras nosotros hablábamos, y el día diez cuando me dijo que la operación estaba terminada y que el Nuevo Acelerador era una realidad palpable. Este día lo encontré cuando subía la cuesta de Sandgate, en dirección de Folkestone (creo que iba a cortarme el pelo); Gibberne vino a mi encuentro apresuradamente, y supongo que se dirigía a mi casa para comunicarme en el acto su éxito. Recuerdo que los ojos le brillaban de una manera insólita en la cara acalorada, y hasta noté la rápida celeridad de sus pasos.
- Es cosa hecha - gritó, agarrándome la mano y hablando muy de prisa -. Más que hecha. Venga a mi casa a verlo.
- ¿De verdad? - ¡De verdad! - gritó -. ¡Es increíble. Venga a verlo. - ¿Pero produce... el doble:?
- Más, mucho más. Me he espantado. Venga a ver la droga. ¡Pruébela! ¡Ensáyela! Es la droga más asombrosa del mundo. Me aferró el brazo, y marchando a un paso tal que me obligaba a
ir corriendo, subió conmigo la cuesta, gritando sin cesar. Todo un ómnibus de excursionistas se volvió a mirarnos al unísono, a la manera que lo hacen los ocupantes de estos vehículos. Era uno de esos días calurosos y claros que tanto abundan en Folkestone; todos los colores brillaban de manera increíble, y todos los contornos se recortaban con rudeza. Hacía algo de aire, desde luego; pero no tanto como el que necesitaría para refrescarme y calmarme el sudor en aquellas condiciones. Jadeando, pedí misericordia.
- No andaré muy de prisa, ¿verdad? - exclamó Gibberne, reduciendo su paso a una marcha todavía rápida.
-¿Ha probado usted ya esa droga? - dije yo, soplando.
- No. A lo sumo una gota de agua que quedaba en un vaso que enjuagué para quitar las últimas huellas de la droga. Anoche sí la tomé, ¿sabe usted? Pero eso ya es cosa pasada.
-¿Y duplica la actividad? - pregunté yo al acercarme a la entrada de su casa, sudando de una manera lamentable.
-¡La multiplica mil veces, muchos miles de veces! - exclamó Gibberne con un gesto dramático, abriendo violentamente la ancha cancela de viejo roble tallado.
-¿Eh?- dije yo, siguiéndole hacia la puerta.
- Ni siquiera sé cuántas veces la multiplica - dijo Gibberne con el llavín en la mano.
- ¿Y usted...?
- Esto arroja toda clase de luces sobre la fisiología nerviosa; da a la teoría de la visión una forma enteramente nueva... ¿Sabe Dios cuántos miles de veces? Ya lo veremos después. Lo importante ahora es ensayarla droga.
- ¿Ensayar la droga?- exclamé yo mientras seguíamos el corredor.
- ¡Claro! - dijo Gibberne, volviéndose hacia mí en su despacho -. ¡Ahí está, en ese frasco verde! ¡A no ser que tenga usted miedo!
Yo soy, por naturaleza, un hombre prudente, sólo intrépido en teoría. Tenía miedo; pero, por otra parte, me dominaba el amor propio.
- Hombre - dije, cavilando -, ¿dice usted que la ha probado? - Sí; la he probado - repuso -, y no parece que me haya hecho dañe, ¿verdad? Ni siquiera tengo mal color, y, por el contrario, siento...
- Venga la poción - dije yo, sentándome -. Si la cosa sale mal, me ahorraré el cortarme el pelo, que es, a mi juicio, uno de los deberes más odiosos del hombre civilizado. ¿Cómo toma usted la mezcla:'
- Con agua - repuso Gibberne, poniendo de golpe una botella encima de la mesa.
Se hallaba en pie, delante de su mesa, y me miraba a mí, que estaba sentado en el sillón; sus modales adquirieron de pronto cierta afectación de especialista.
- Es una droga singular, ¿sabe usted?- dijo. Yo hice un gesto con la mano, y él continuó:
- Debo advertirle, en primer lugar, que en cuanto la haya usted bebido, cierre los ojos y no los abra hasta pasado un minuto o algo así, y eso con mucha precaución. Se sigue viendo. El sentido de la vista depende de la duración de las vibraciones, y no de una multitud de choques; pero si se tienen los ojos abiertos, la retina recibe una especie de sacudida, una desagradable confusión vertiginosa. Así que téngalos cerrados.
- Bueno; los cerraré.
- La segunda advertencia es que no se mueva. No empiece usted a andar de un lado para otro, puede darse algún golpe. Recuerde que irá usted varios miles de veces más de prisa que nunca; el corazón, los pulmones, los músculos, el cerebro, todo funcionará con esa rapidez, y puede usted darse un buen golpe sin saber cómo. Usted no notará nada, ¿sabe usted? Se sentirá lo mismo que ahora. Lo único que le pasará es que parecerá que todo se mueve muchos miles de veces más despacio que antes. Por eso resulta la cosa tan rara.
-¡Dios mío! - dije yo -. ¿Y pretende usted...? - Ya verá usted - dijo él, alzando un cuentagotas. Echó una mirada al material de la mesa, y añadió:
- Vasos, agua, todo está listo. No hay que tomar demasiado en el primer ensayo.
El cuentagotas absorbió el precioso contenido del frasco.
- No se olvide de lo que le he dicho - dijo Gibberne, vertiendo las gotas en un vaso de una manera misteriosa -. Permanezca sentado con los ojos herméticamente cerrados y en una inmovilidad absoluta durante dos minutos. Luego me oirá usted hablar.
Añadió un dedo de agua a la pequeña dosis de cada vaso.
- A propósito - dijo -: no deje usted el vaso en la mesa. Téngalo en la mano, descansando ésta en la rodilla. Sí; eso es, Y ahora... Gibberne alzó su vaso.
- ¡Por el Nuevo Acelerador! - dije yo. - ¡Por el Nuevo Acelerador! - repitió él.
Chocamos los vasos y bebimos, e instantáneamente cerré los ojos. Durante un intervalo indefinido permanecí en una especie de nirvana. Luego oí decir a Gibberne que me despertara, me estremecí, y abrí los ojos. Gilbberne seguía en pie en el mismo sitio, y todavía tenía el vaso en la mano. La única diferencia era que éste estaba vacío. - ¿Qué?- dije yo.
-¿No nota nada de particular?
- Nada. Si acaso, una ligera sensación de alborozo. Nada más. -¿Y ruidos?
- Todo está tranquilo - dijo yo -. ¡Por Júpiter, sí! Todo está tranquilo, salvo este tenue Pat-pat, pat-,bat, como el ruido de la lluvia al caer sobre objetos diferentes. ¿Qué es eso?
- Sonidos analizados- creo que me respondió; pero no estoy seguro.
Lanzó una mirada a la ventana y exclamó:
-¿Ha visto usted alguna vez delante de una ventana una cortina tan inmóvil como esa?
Seguí la dirección de su mirada y vi el extremo de la cortina, como si se hubiera quedado petrificada con una punta en el aire en el momento de ser agitada vivamente por el viento.
- No - dije yo -; es extraño.
-¿Y esto?- dijo Gibberne, abriendo la mano que tenía el vaso. Como es natural, yo me sobrecogí, esperando que el vaso se rompería contra el suelo. Pero. lejos de romperse, ni siquiera pareció moverse; se mantenía inmóvil en el aire
- En nuestras latitudes- dijo Gibberne-, un objeto que cae recorre, hablando en general, cinco metros en el primer segundo de su caída. Este vaso está cayendo ahora a razón de cinco metros por segundo. Lo que sucede, ¿sabe usted?, es que todavía no ha transcurrido una centésima de segundo. Esto puede darle una idea de la actividad vital que nos ha dado mi Acelerador.
Y empezó a pasar la mano por encima, por debajo y alrededor del vaso, que caía lentamente. Por último, lo cogió por el fondo, lo atrajo hacia sí y lo colocó con mucho cuidado sobre la mesa.
-¿Eh?- dijo riéndose.
- Esto me parece magnífico- dije yo, y empecé a levantarme del sillón con gran cautela.
Yo me encontraba perfectamente, muy ligero y a gusto y lleno de absoluta confianza en mí mismo. Todo mi ser funcionaba muy de prisa.
Mi corazón, por ejemplo, latía mil veces por segundo; pero esto no me causaba el menor malestar. Miré por la ventana: un ciclista inmóvil con la cabeza inclinada sobre los manubrios y una nube inerte de polvo tras la rueda posterior trataba de alcanzar a un ómnibus lanzado al galope, que no se movía. Yo me quedé con la boca abierta ante este espectáculo increíble.
- Gibberne - exclamé -, ¿cuánto tiempo durará esta maldita droga ~ - ¡Dios sabe! - repuso él -. La última vez que la tomé me acosté, y se me pasó durmiendo. Le aseguro que estaba asustado. En realidad, debió de durarme unos minutos, que me parecíeron horas. Pero en poco rato creo que el efecto disminuye de una manera bastante súbita.
Yo estaba orgulloso de observar que no estaba asustado, debido, tal vez, a que éramos dos los expuestos.
-¿Por qué no salir a la calle? - pregunté yo. -¿Por qué no:'
- La gente se fijará en nosotros. .
- De ningún modo. ¡Gracias a Dios! Fíjese usted en que iremos mil veces más de prisa que el juego de manos más rápido que se haya hecho nunca. ¡Vamos! ¿Por dónde salimos? ¿Por la ventana o por la puerta?
Salimos por la ventana.
Seguramente, de todos los experimentos extraños que yo he hecho o imaginado nunca, o que he leído que habían hecho o imaginado otros, esta pequeña incursión que hice con Gibberne por el parque de Folkestone ha sido el más extraño y el más loco de todos.
Por la puerta del jardín salimos a la carretera, y allí hicimos un minuciosos examen del tráfico inmovilizado. El remate de las ruedas y algunas de las patas de los caballos del ómnibus, así como la punta del látigo y la mandíbula inferior del cochero, que en ese preciso instante se puso a bostezar, se movían perceptiblemente; pero el resto del pesado vehículo parecía inmóvil y absolutamente silencioso, excepto un tenue ruido que salía de la garganta de un hombre. ¡Y este edificio petrificado estaba ocupado por un cochero, un guía y once viajeros! El efecto de esta inmovilidad mientras nosotros caminábamos, empezó por parecernos locamente extraño y acabó por ser desagradable.
Veíamos a personas como nosotros, y, sin embargo, diferentes, petrificadas en actitudes descuidadas, sorprendidas a la mitad de un gesto. Una joven y un hombre se sonreían mutuamente, con una sonrisa oblicua que amenazaba hacerse eterna; una mujer con una pamela de amplias alas apoyaba el brazo en la barandilla del coche y contemplaba la casa de Gibberne con la impávida mirada de la eternidad; un hombre se acariciaba el bigote como una figura de cera, y otro extendía una mano lenta y rígida, con los dedos abiertos, hacia el sombrero, que se le escapaba. Nosotros los mirábamos, nos reíamos de ellos y les hacíamos muecas; luego nos inspiraron cierto desagrado, y dando media vuelta, atravesamos el camino por delante del ciclista dirigiéndonos al parque.
- ¡Cielo santo! - exclamó de pronto Gibberne-. ¡Mire!
Delante de la punta de su dedo extendido, una abeja se deslizaba por el aire batiendo lentamente las alas y a la velocidad de un caracol excepcionalmente lento.
A poco llegamos al parque. Allí, el fenómeno resultaba todavía más absurdo. La banda estaba tocando en el quiosco, aunque el ruido que hacía era para nosotros como el de una quejumbrosa carraca, algo así como un prolongado suspiro, que tantas veces se convertía en un sonido análogo al del lento y apagado tic tac de un reloj monstruoso. Personas petrificadas, rígidas, se hallaban en pie, y maniquíes extraños, silenciosos, de aire fatuo, permanecían en actitudes inestables, sorprendidos en la mitad de un paso durante su paseo por el césped. Yo pasé junto a un perrito de lanas suspendido en el aire al saltar, y contemplé el lento movimiento de sus patas al caer a tierra.
-¡Oh, mire usted! - exclamó Gibberne. Y nos detuvimos un instante ante un magnífico personaje vestido con un traje de franela blanca y rayas tenues, con zapatos blancos y sombrero panamá, que se volvía a guiñar el ojo a dos damas con vestidos claros que habían pasado a su lado. Un guiño, estudiado con el detenimiento que nosotros podíamos permitirnos, es una cosa muy poco atrayente. Pierde todo carácter de viva alegría, y se observa que el ojo que se guiña no se cierra por completo, y que bajo el párpado aparece el borde inferior del globo del ojo como una tenue línea blanca.
- ¡Como el Cielo me conceda memoria - dije yo - nunca volveré a guiñar el ojo!
- Ni a sonreír - añadió Gibberne con la mirada fija en los dientes de las damas.
- Hace un calor infernal - dije yo -. Vayamos más despacio. - ¡Bah! ¡Sigamos! - dijo Gibberne.
Nos abrimos camino por entre las sillas de la avenida. Muchas de las personas sentadas en las sillas parecían bastante naturales en sus actitudes pasivas; pero la faz contorsionada de los músicos no era un espectáculo tranquilizador. Un hombre pequeño, de cara purpúrea, estaba petrificado a la mitad de una lucha violenta por doblar un periódico, a pesar del viento. Encontrábamos muchas pruebas de que todas las gentes desocupadas estaban expuestas a una brisa considerable, que, sin embargo, no existía por lo que a nuestras sensaciones se refería. Nos apartamos un poco de la muchedumbre y nos volvimos a contemplarla.
El espectáculo de toda aquella multitud convertida en un cuadro, con la rígida inmovilidad de figuras de cera, era una maravilla inconcebible. Era absurdo, desde luego; pero me llenaba de un sentimiento exaltado, irracional, de superioridad. ¡lmaginaos qué portento! Todo lo que yo había dicho, pensado y hecho desde que la droga había empezado a actuar en mi organismo había sucedido, en relación con aquellas gentes y con todo el mundo en general, en un abrir y cerrar de ojos.
- El Nuevo Acelerador... - empecé yo; pero Gibberne me interrumpió.
- Ahí está esa vieja infernal. -¿Qué vieja?
- Una que vive junto a mi casa. Tiene un perro faldero que no hace más que ladrar. ¡Cielos! ¡La tentación es irresistible!
Gibberne tiene a veces arranques infantiles, impulsivos. Antes que yo pudiera discutir con él, arrancaba al infortunado animal de la existencia visible y corría velozmente con él hacia el barranco del parque. Era la cosa más extraordinaria. El pequeño animal no ladró, no se debatió ni dio la más ligera muestra de vitalidad. Se quedó completamente rígido, en una actitud de reposo soñoliento, mientras Gibberne lo llevaba cogido por el cuello. Era como si fuera corriendo con un perro de madera.
- ¡Gibberne! - grité yo -. ¡Suéltelo!
Luego dije alguna otra cosa y volví a gritarle: -Gibberne, si sigue usted corriendo así, se le va a prender fuego la ropa- ya se le empezaba a chamuscar el pantalón.
Gibberne dejó caer su mano en el muslo y se quedó vacilando al borde del barranco.
- Gibberne - grité yo, corriendo tras él -. Suéltelo. ¡Este calor es excesivo! ¡Es debido a nuestra velocidad! ¡Corremos a tres o cuatro kilómetros por segundo! ... ¡Y el frotamiento del aire! ...
- ¿Qué? - dijo Gibberne, mirando al perro.
- El frotamiento del aire! - grité yo -. El frotamiento del aire. Vamos demasido aprisa. Parecemos aerolitos. Es demasiado calor. ¡Gibberne! ¡Gibberne! Siento muchos pinchazos y estoy cubierto de sudor. Se ve que la gente se mueve ligeramente. ¡Creo que la droga se disipa! Suelte ese perro.
- ¿Eh? - dijo él.
- La droga se disipa - repetí yo -. Nos estamos abrasando, y la droga se disipa. Yo estoy empapado de sudor.
Gibberne se quedó mirándome. Luego miró a la banda, cuyo lento carraspeo empezaba en verdad a acelerarse. Luego, describiendo con el brazo una curva tremenda, arrojó a lo lejos al perro que se elevó dando vueltas, inanimado aún, y cayó, al fin, sobre las sombríllas de un grupo de damas que conversaban animadamente. Gibberne me cogió del codo.
- ¡Por Júpiter! - exclamó -. Me parece que sí se disipa. Una especie de picor abrasador. . sí. Ese hombre está moviendo el pañuelo de una manera perceptible. Debemos marcharnos de aquí rápidamente.
Pero no pudimos marcharnos con bastante rapidez. ¡Y quizá fuera una suerte! Pues, de lo contrario, hubiéramos corrido, y si hubiéramos corrido, creo que nos hubiésemos incendiado. ¡Es casi seguro que nos hubiésemos prendido fuego! Ni Gibberne ni yo habíamos pensado en eso, ¿sabe usted?... Pero antes que hubiéramos echado a correr, la acción de la droga había cesado. Fue cuestión de una ínfima fracción de segundo. El efecto del Nuevo Acelerador cesó como quien corre una cortina, se desvaneció durante el movimiento de una mano. Oí la voz de Gibberne muy alarmada: - Siéntese - exclamó.
- Yo me dejé caer en el césped, al borde del prado, abrasando el suelo. Todavía hay un trozo de hierba quemada en el sitio en que me senté. Al mismo tiempo, la paralización general pareció cesar; las vibraciones desarticuladas de la banda se unieron precipitadamente en una ráfaga de música; los paseantes pusieron el pie en el suelo y continuaron su camino; los papeles y las banderas empezaron a agitarse; las sonrisas se convirtieron en palabras; el personaje que había empezado el guiño lo terminó y prosiguió su camino satisfecho, y todas las personas sentadas se movieron y hablaron.
El mundo entero había vuelto a la vida y empezaba a marchar tan de prisa como nosotros, o, mejor dicho, nosotros no íbamos ya más de prisa que el resto del mundo.
Era como la reducción de la velocidad de un tren al entrar en una estación. Durante uno o dos segundos, todo me pareció que daba vueltas, sentí una ligerísima náusea, y eso fue todo. ¡Y el perrito, que parecía haber quedado suspendido un momento en el aire cuando el brazo de Gibberne le imprimió su velocidad, cayó con súbita celeridad a través de la sombrilla de una dama.
Esto fue nuestra salvación. Excepto un anciano corpulento, que estaba sentado en una silla y que ciertamente se estremeció al vernos, luego nos miró varias veces con gran desconfianza y me parece que acabé por decir algo a su enfermera acerca de nosotros, no creo que ni una sola persona se diera cuenta de nuestra súbita aparición. ¡Plop! Debimos de llegar allí bruscamente. Casi en el acto dejamos de chamuscarnos, aunque la hierba que había debajo de mí desprendía un calor desagradable. La atención de todo el mundo (incluso la de la banda de la .Asociación de Recreos, que por primera vez tocó desafinadamente) había sido atraída por el hecho pasmoso, y por el ruido todavía más pasmoso de los ladridos y la gritería que se originó de que un perro faldero gordo y respetable, que dormía tranquilamente del lado Este del quiosco de la música, había caído súbitamente a través de la sombrilla de una dama que se encontraba en el lado opuesto, llevando los pelos ligeramente chamuscados a causa de la extrema velocidad de su viaje a través del aire. ¡Y en estos días absurdos, en que todos tratamos de ser todo lo psíquicos, lo cándidos y lo supersticiosos que sea posible! La gente se levantó atropelladamente, tirando las sillas, y el guardia del parque acudió. Ignoro cómo se arreglaría la cuestión; estábamos demasiado deseosos de desligarnos del asunto y de rehuir las miradas del anciano de la silla para entretenernos en hacer minuciosas investigaciones. En cuanto estuvimos lo suficientemente fríos y nos recobramos de nuestro vértigo, nuestras náuseas y nuestra confusión de espíritu, nos levantamos, y bordeando la muchedumbre, dirigimos nuestros pasos por el camino del hotel de la metrópoli hacia la casa de Gibberne. Pero entre el tumulto oí muy distintamente al caballero que estaba sentado junto a la dama de la sombrilla rota, que dirigía amenazas e insultos injustificados a uno de los inspectores de las sillas.
- Si usted no ha tirado el perro - le decía -, ¿quién ha sido?
El súbito retorno del movimiento y del ruido familiar, y nuestra natural ansiedad acerca de nosotros mismos (nuestras ropas estaban todavía terriblemente calientes, y la parte delantera de los pantalones blancos de Gibberne estaba chamuscada y ennegrecida), me impidieron hacer sobre todas estas cosas las minuciosas observaciones que hubiera querido. En realidad no hice ninguna observación de algún valor científico sobre este retorno. La abeja, desde luego, se había marchado. Busqué al ciclista con la mirada; pero ya se había perdido de vista cuando nosotros llegamos al camino alto de Sandgate, o quizá nos lo ocultaban los carruajes; sin embargo, el ómnibus de los viajeros, con todos sus ocupantes vivos y agitados ya, marchaba a buen paso cerca de la iglesia próxima.
A1 entrar en la casa observamos que el antepecho de la ventana por donde habíamos saltado al salir estaba ligeramente chamuscado, que las huellas de nuestros pies en la grava del sendero eran de una profundidad insólita.
Este fue mi primer experimento del Nuevo Acelerador. Prácticamente habíamos estado corriendo de un lado a otro, y diciendo y haciendo toda clase de cosas, en el espacio de uno o dos segundos de tiempo. Habíamos vivido media hora mientras la banda había tocado dos compases. Pero el efecto causado en nosotros fue que el mundo entero se había detenido, para que nosotros lo examináramos a gusto. Teniendo en cuenta todas las cosas, y particularmente nuestra temeridad al aventurarnos fuera de la casa, el experimento pudo muy bien haber sido mucho más desagradable de lo que fue. Demostró, sin duda, que Gibberne tiene mucho que aprender aún antes que su preparación sea de fácil manejo; pero su viabilidad quedó demostrada ciertamente de una manera indiscutible.
Después de esta aventura, Gibberne ha ido sometiendo constantemente a control el uso de la droga, y varias veces, y sin ningún mal resultado, he tomado yo bajo su dirección dosis medidas, aunque he de confesar que no me he vuelto a aventurar a salir a 1a calle mientras me encuentro bajo su efecto. Puedo mencionar, por ejemplo, que esta historia ha sido escrita bajo su influencia, de un tirón y sin otra interrupción que la necesaria para tomar un poco de chocolate. La empecé a las seis y veinticinco, y en este momento mi reloj marca la media y un minuto. La comodidad de asegurarse una larga e ininterrumpida cantidad de trabajo en medio de un día lleno de compromisos, nunca podría elogiarse demasiado.
Gibberne está trabajando ahora en el manejo cuantitativo de su preparación, teniendo siempre en cuenta sus distintos efectos en tipos de diferente constitución. Luego espera descubrir un Retardador para diluir la potencia actual, más bien excesiva, de su droga. El Retardador, como es natural, causará el efecto contrario al Acelerador. Empleado solo, permitirá al paciente convertir en unos segundos muchas horas de tiempo ordinario, y conservar así una inacción apática, una fría ausencia de vivacidad, en un ambiente muy agitado o irritante. Juntos los dos descubrimientos, han de originar necesariamente una completa revolución en la vida civilizada, éste será el principio de nuestra liberación del Vestido del Tiempo, de que habla Garlyle. Mientras, este Acelerador nos permitirá concentrarnos con formidable potencia en un momento u ocasión que exija el máximo rendimiento de nuestro vigor y nuestros sentidos, el Retardador nos permitirá pasar en tranquilidad pasiva las horas de penalidad o de tedio. Quizá pecaré de optimista respecto al Retardador, que en realidad. no ha sido descubierto aún; pero en cuanto al Acelerador, no hay ninguna duda posible. Su aparición en el mercado en forma cómoda, controlable y asimilable es cosa de unos meses. Se le podrá adquirir en todas las farmacias y droguerías, en pequeños frascos verdes, a un precio elevado, pero de ningún modo excesivo si se consideran sus extraordinarias cualidades. Se llamará Acelerador Nervioso de Gibberne, y éste espera hallarse en condiciones de facilitará en tres distintas potencias: una de doscientos, otra de novecientos y otra de mil grados, y se distinguirán por etiquetas amarilla, rosa y blanca, respectivamente.
No hay duda de que su uso hace posible un gran número de cosas extraordinarias, pues, desde luego, pueden efectuarse impunemente los actos más notables y hasta quizá los más criminales, escurriéndose de este modo, por decirlo así, a través de los intersticios del tiempo. Como todas las preparaciones potentes, ésta sería susceptible de abuso.
No obstante, nosotros hemos discutido a fondo este aspecto de la cuestión, y hemos decidido que eso es puramente un problema de jurisprudencia médica completamente al margen de nuestra jurisdicción. Nosotros fabricaremos y venderemos el Acelerador, y en cuanto a las consecuencias..., ya veremos.


Comentarios

es demaciado importante la velocidad en la vida y estaria de acuerdo con el nuevo acelerador inventado


Añadir un Comentario:



Inserta aquí el código de verificación que ves en la imagen.

http://bloodgothic.blogspot.com/

http://bloodgothic.blogspot.com/

Categorías


001-100
1000
101-200
11-12
1-2-3
1516
1834
1873
1912
1984
2008
201-300
6-7-8
7llaves
9-10-11
9-10
aandahl
abdul
abeja
abgaro
abismal
abismo
abobinable
abuela
abuso
accion
aceite
acelerador
actitudes
activista
actualidad
adams
adan
adios
adolescente
adonis
adultos
advaita
afanasiev
africa
afrodita
agatha
agosto
agujero
ahmad
ahogado
aire-frio
akshobya
al-76
alabanzas
alambra
alan
alarcon
alas
alba
albergue
albert
aldiss
aldous
alegato
alejandro
aleksandr
aleluya
alexander
alfredo
algernon
algunas
alhazred
alicia
alla
allan
allen
alma
almanaque
alpha
alquimia
alquimista
alquimistas
al-sol
alsophocus
alternativo
alto
alucard
alusiones
amados
amantes
amar
amarre
ambrese
ambroce
ambrose
amigo
amigos
amityville
amontillado
amor
amuletos
anabell
anam-cara
anatema
anciano
andersen
anderson
andersont
andres
androgino
androides
andy
anecdotas
angel
angeleologia
angeles
angeles-caidos
angels
angeologia
animados
-anime
anime
anonimo
anson
antes
anthony
anticristo
antifona
antigua
antiguas
antiguo
antiguos
antipapas
antivirus
antoine
antologia
antologico
antropogenesis
anvil
aparecio
apariciones
apcrifos
apocalipsis
apocalipticas
apocaliptico
apocrifo
apocrifos
apogeo
apostasia
apostata
apostoles
aprender
aprendizaje
aqui
aquino
arabe
aragon
arbatel
arbol
arcana
arcangel
archivo
arcilla
arena
arfego
argentina
argentino
argumentos
arkano
armadel
armadura
armagedon
armando
armenio
art-digital
arte
arthur
articulo
artista
art-pop
art-underground
art-undergrount
ascii
asesinato
asesinatos
asesino
asesinos
ashkin
asimoc
asimov
astrologia
astronave
astronomia
asunto
ataudes
ateo
atmosferas
atraccion
atraco
august
augusto
austin
auto
autoestopista
autoindagacion
autora
autor
autores
autos
auxiliar
avalon
avatar
avatars
aventuras
ayer
ayuda
azteca
azul
baba-yaga
babilonicos
bach
bade-runner
bajo
ballena
banco
bandas
banners
banos
baphomet
barba
barclay
barker
barrers
barril
batalla
baudelaire
bbrigadier
bdsm
becquer
belhomme
bellas
belle
belleza
benedetti
benigni
bequer
berenice
bernarda
beso
bestiario
bestias
biblia
biblias
bibliografia
bicentenario
bicho
bien
bierce
biografia
black
blackfer`s
blackwood
blade
blanca
blanch
blanqueo
blavatsky
bloch
blog
blogdiario
blogs
blood
bloodthirst
boca
boda
boix
bola
bones
book
borges
bradbury
bramahismo
bram
brazo
brecht
breve
brian
bromas
brown
bruce
brujas
brujeria
brujo
bruno
bryant
bryce
bucay
buda
buddhismo
budismo
budista
buenas
buenasnuevas
buhardilla
bukowski
buscadores
bush
bushido
busqueda
butanero
butler
byron
cabala
caballero
caballos
cabellera
cabello
cadaver
caidos
cain
calendario
caminar
camino
campesina
campo
camus
cancion
cancionero
canciones
canon
cantara
cantar
cantares
canterbury
canterville
canticos
canto
cantos
caos
capitulos
carcosa
carga
caricaturas
carrera
carreras
carrol
carroll
carsac
carta
cartago
cartas
carter
casa
casares
casas
casi
caso
casos
castas
castellano
castizo
catacumba
catalina
cataros
catecismo
cautivo
cayo
celebres
celephais
celestiales
celta
cementerio
cementerios
censura
centros
centurias
ceremonial
certamenes
cervantes
cesar
cese
champploo
charles
charlotte
charrington
chicago
chickamauga
chiflame
chii
chile
china
ching
chio
chobits
christian
christie
christopher
cielo
ciencia
ciencia-ficcion
cientos
cierra
cinco
cine
cinico
cinismo
ciprianillo
cipriano
cisnes
citas
ciudad
clanes
clarke
claro
clases
clasica
clasico
clasificacion
claustofovico
claustrofobico
clavicula
clerigo
clive
club
coche
codices
codigo
coeficiente
cohete
coil
coleccion
colette
collins
colombia
color
comandos
come
comedia
comentario
comentarios
comico
como
completas
comportamiento
comprension
comun
comunicado
conan
conciencia
concilios
conckusiones
concursos
conde
condecorado
condenados
confucio
conjuro
conjuros
conrad
consejo
consejos
conspiracion
constelacion
contaminacion
contemporaneo
contra
control
conversacion
corazon
cordoba
correspondecia
correspondencia
corrupcion
corta
cortejo
corto
cortos
cosas
cosmico
cosmogonia
costazar
cotidiana
crackanthorpe
creador
creatividad
creator
creencias
creepwar
criaturas
crimen
crimorio
cripta
cristo
croncas
cronicas
cronologia
crumtuar
cruvia
cruzadas
cruz
cthlhu
cthulhu
cuatro
cuento
cuentos
cuerpos
cuervo
cueva
cuidado
cultos
cultura
curanderismo
curativas
cure
curiosidades
curson
custodios
dactilo
dagon
dahl
dalia
damon
daniel
dante
danza
darck
darg
dario
dark-art
dark
dark-fantasy
dark-gothic
darknes
dark-side
darwin
david
dead
death
debo
deckard
decreto
dedos
definicion
defoe
degollare
deidades
delator
delenda
delfos
delmaestro
demian
demoniacos
demoni
demonio
demonios
demonizacion
demonologia
demonologico
demons
dennis
depeche
depende
derleht
derleth
desastre
descargas
descripccion
desdoblamiento
desesperacion
despertares
despierto
desprogramacion
devoradores
dexter
diablo
diablos
diabolico
diabolicos
diaria
diario
diaz
dibujos
diccionario
diccionarios
dick
dickens
diente
diez
digital-art
dinero
diosa
dios
dioses
directo
disciplinas
discipulado
discipulos
disco
discursion
discurso
disparos
dispensacion
divina
doblesentido
documento
documentos
dolina
dolor-fiel
dominio
dopo
dorian
dostoiewski
douglas
doyle
dracula
dragon
dragones
dragonlance
druida
dsrk
dual
duelo
duendes
dumas
dupont
duran
durmientes
echenique
eclesiastica
eclipse
eclipses
ecos
edad
eddy
eden
edgar
edward
efecto
egipcio
electrica
electronica
elementales
elementos
eleonora
elfen
elfos
el-hundimiento-de-la-casa-de-usher
eliphas
elliot
ellison
el-miedo
elohim
emocional
emoticones
empusas
encantadas
encantamientos
encerradoconlosfaraones
enciclica
enero
enfermedad
enfermedades
enfermo
engendro
enigma
enlace
enlaces
enrique
ensayo
ensayos
ensenanzas
enteras
entidades
entierro
entradas
entre
entropia
epistola
epoque
erotica
errante
escapar
escarabajo
escogidos
escribia
escrito
escritora
escritor
escritores
escritorio
escritos
escritura
escrupuloso
escuela
esencias
esfinge
esopo
esoterico
esoterismo
espacial
espacio
espadachines
espada
espana
espana-negra
espanola
espanol
especies
especulacion
espejo
esperanza
esperiencia
espiritismo
espirituales
espiritual
espiritu
espiritus
esplendores
esplicacion
esposicion
estaba
estatua
estatuto
estrategia
estrategias
estudio
estudios
etereo
eterno
etimologia
evanescence
evanescerse
evangelica
evangelio
evangelion
evangelios
evil
evocadores
evolucion
existencia
exorcismo
exorcismos
exoterismo
exposicion
extinguidos
extran
extrano
extraviado
exupery
fabricante
fabula
fabulas
familia
fantasia
fantasma
fantasmagoria
fantasmas
fantasticas
fantastico
fantasticos
fantasy
fast
favole
fawabata
fechas
federico
feliz
feminas
fengsui
fenomenos
fetish
ficcion
filosofia
filtros
final
firmas
firme
fisher
fisico
flores
flor
folclore
fondos
formas
foro
foster
foto-arte
fotografia
fotogr-africa
fotomanipulacion
fracaso
fracmento
fractales
fragmento
fragmentos
frances
francisco
francis
francmasoneria
frankestein
franmasonicos
franquestein
franz
frases
fredric
freware
fugitivos
fundacion
fundamentos
futurista
futuro
galactico
galerias
galsworthy
garbage
garcia
garstin
gaskell
gaston
gato
gaviota
generador
genero
genova
george
georgie
germain
ghost
gibran
giovanni
gira
gissing
gitanilla
gitanjali
glaciares
gnosticismo
gnostico
gnosticos
gomez
goth
gothic
gotica
gotico
goticos
gotico-victoriano
gotivo
grabacion
gran
gray
grecia
greco-romana
grial
griega
griego
grimorio
grimorios
gripari
gritar
grupos
guardianes
guerra
guerrera
guerrero
guia
guild
guillermo
guion
gulliver
habilidad
habitante
habra
hace
hadas
hagakure
haggartu
hallado
hambre
hammadi
hans
harad
hara-kiri
harland
harlan
hassan
hebrea
hebreos
hechiceria
hechiceros
hechizo
hechizos
helena
hellsing
hemafrodita
henneberg
henriquez
henry
herejia
herejias
heresiarca
hermann
hermeneutica
hermes
hermeticos
hermetismo
hermosa
hernandez
herodes
hesse
hija
hijo
hijos
hindu
hinduismo
hipnotizador
hipocresia
hipocritas
historia-ficcion
historia
historias
historietas
hoffmann
holandes
holmes
hombre
hombre-maiz
hongos
honor
honorio
horacio
horla
hormiga
horoscopo
horror
houdini
howarb
howard
howart
hubert
hugo
humanidades
humanidad
humor
huxley
hyde
ibanez
iconos
idolatria
iglesia
iglesias
illuminatis
iluminati
iluminatis
ilustraciones
imagenes
imaginacion
imbert
imperio
importa
incierto
incompleto
incubo
india
indiscretos
indonesia
industrial
infancia
infeccion
infernales
infierno
informacion
ingles-espanol
ingles
iniciacion
iniquidades
inmortal
innsmouth
inocente
inquisicion
inquisidor
insultos
intelectual
intel
intriga
introduccion
intruso
invocacion
inwo
iranon
irreal
irving
isaac
isis
isla
islas
issac
ivette
jack
jaime
james
japo
japonesa
japonesas
japones
japon
japos
javanesa
jekill
jekyll
jesus
joanna
johnathan
john
jonathan
jorge
jorobado
joseph
juan
judas
judeo-cristiana
juego
juicio
jules
julio
jungla
juramento
justicia
kabbalha
kabir
kafka
kahlil
kangi
kangis
kardec
karma
kathleem
kawabata
khalil
khalin
king
kinglon
kipling
kitab
knight
kuttner
label
lacrimosa
lacuna
lado
ladron
lady
laguna
laika
lake
lama
lamias
lapidas
larry
larvae
latin
lavey
lawrence
lecciones
leccion
lemures
leonora
letanias
letra
letras
levi
lewis
leyenda
leyendas
leyes
leyes-mosaicas
libanesa
liberacion
liber
libertad
libre
libro
libros
libros-sangrientos
lied
lifton
lilhit
liliput
lilith
limitaciones
lingotes
linkmssh
links
listado
lista
literario
literatura
llamada
llamado
llave
lobo
loca
locecraft
loco
logias
london
long
loord
lorca
lord
loslapices
louise
louis
lovecrafniano
lovecraft
lovercraft
lover
lucha
lucifer
lucifugo
lugares
luis
luna
lutero
luto
lyeh
macabro
macabros
machen
madame
madre
magdalena
magia-blanca
magia
magicas
magi
mail
mails
malachi
malayo
maldicion
maldito
maleficios
maletroit
malvado
manana
mancias
manga
manipulacion
mano
manson
mantra
mantras
manuscrito
manuscritos
maraton
maravillas
maraviroc
marcianas
mares
maria
marilin
marilyn
mario
marmo
marques
marta
marte
martin
martires
mary
masoneria
masones
masonicos
mato
matrimonio
maupassant
maximas
media
medicaciones
medicamentos
medico
medicosdelmundo
medicos
medi
medioambiental
medio
meditaciones
meditacion
mediums
medos
membrillo
memoria
mennon
mensajero
mental
mentiras
metafisica
metamorfosis
metzengerstein
mexico
midi
miedo
miedos
miguel
milowishmasterfox
milton
mineria
minority
miranda
misa
miscelanea
miseria
mishima
misspoisson
misteri
misterio
misterios
mistico
mitologia
mitologica
mito
mitos
mitos-sida
miyamoto
modelo
mode
moises
momias
monja
montague
monterroso
moore
moraleja
morbidos
moreau
morella
morgue
moribundo
moro
morrinson
mortal
mortem
morte
mostruos
moviles
movil
muchacho
muelle
muerta
muerte
muertos
muete
mujeres
mujer
mujica
mundial
mundo
mundos
muro
musas
museo
musica
music
mussolini
nacimiento
nacionalista
nacion
narraciones
narracion
naruto
natividad
naturaleza
naturalista
naufragio
nausicaa
navidad
necesidad
necrologica
necronomicon
negra
negritos
negroman
negro
neruda
nesbit
neuquen
nexus-6
nexus6
nick
nietzsche
nieves
nikolaecich
ninfas
nino
ninos
nipon
nirvana
niven
nobel
noche
nocturnas
nodier
nombre
nombres
nombres-sagrafos
normal
norman
normas
nostradamus
nota
notas
noticia
noticias
novedades
novela
noveles
novel
nuevamente
nueva
nuevo
nunez
nutricion
obra
obras
obsesivo
ocho
octagenarios
octavia
oculta
ocultismo
ocultistas
ocultos
ocurrio
odas
ofiuco
ofrendas
oirico
olimpicos
oliver
onirico
on-line
online
opening
opera
opio
oportunistas
optica
opus
oraciones
oracion
oraculo
oraculos
orar
ordenes
orden
organizacion
orientales
oriental
oriente
origenes
origen
original
oscar
oscura
oscuridad
oscuro
oscuros
osman
otaku-mania
otakumania
otaku
otro
otros
ovas
ovecraft
oxford
oxidada
pablo
pacto
pactos
padre
paganismo
paganos
pain
pais
pali
pandemia
pantalla
pantano
papal
papa
papas
papini
papino
papiros
papisa
parabola
paracelso
paraiso
paranoia
paranoico
paranormal
para
paredes
parroquia
partido
pasa
pascua
pecado
pedro
pekiz
peliculas
pendulo
pensamientos
pentagramas
pentecostales
pequena
perdidas
perdido
perdidos
perdonar
perdon
periodicos
periodista
perla
perrault
perro
persia
personaldades
personal
personas
perversidad
pesadilla
peticiones
petrovna
pfizer
philip
photo-underground
piadosa
pictogramas
piedra
pilato
pilatos
piramide
plan
plantas
plata
platon
playa
poderoso
podrido
poema
poemas
poesia
poeta
poetas
poirot
polaris
police
policiaco
policiacos
policia
polidori
politica
polvo
pomba
popol-vuh
popular
porgie
portatil
posesia
posesion
post
postuma
postumos
poul
pozo
practico
pratchett
pregunta
preguntas
prematuro
premios
pre-mosaica
prensa
preocupaciones
presagios
presencia
primigenios
primitiva
primordiales
principito
priorato
prioridades
problemas
proceso
profanador
profecias
profundo
programacion
prohibido
prohibidos
prosa-poetica
prosa
prostitucion
proteccion
protesta
proverbios
prueba
psicoanalisis
psicologico
psicosis
psicotico
ptoteccion
publifacil
pucca
puente
puentes
puerta
puertas
pulp
purgatorio
pushkin
"queen"
quevedo
quiche
quien
quija
quiroga
rabindranath
radcliffe
radio-web
ratas
rayo
realidades
realidad
real
reanimador
reanimator
recetas
recomendaciones
recopilacion
recuentos
redencion
reencarnacio
reflexiones
refugiado
regla
reglas
regreso
rehabilitacion
reina
relaciones
relato
relatos
relay
religiones
religion
religiosa
relojero
remar
renacimiento
replicantes
reploides
report
represaliado
represion
reptante
residente
resident
resistencias
respeto
resumen
reto
retrato
retro
retrovirus
revelacion
rezar
rhodes
richard
rimas
ritos
rituales
ritual
roald
robada
rober
roberto
robert
roboticas
robot
robots
rocio
roger
roja
romancero
romances
romanticismo
romantico
rosacruces
rosacrucis
rosacruz
rosa
rotas
ruben
ruby
rudyard
ruisenor
ruso
russell
russ
ruuner
saavedra
sabbati
sabiduria
sabueso
sacerdote
sacher-masoch
sacrificios
sade
saint
salem
sales
saliva
salmos
salomon
salvador
salvo
samaniego
samoris
samurai
samurais
samuray
sanchez
sangrienta
sangrientos
sankarâchârya
santa
santeria
sant-germain
santoro
santo
santo-tomas
sant
sarcastico
sarnath
satanas
satanica
satanicas
satanico
satanicos
satanic
satanismo
satan
satira
scanners
sci-fi
scifi
sebo
secreta
secretas
secreto
sectarias
sectarismo
secta
sectas
segane
seguridad
seis
seleccion
sello
selva
semidioses
senorita
senor
sentencia
sentencias
sentimientos
sephirofs
sephorof
septimo
sepulcrales
sepulveda
seres
serie
series
sermon
"set"
sexo
sexuales
shelley
sherlock
shiva
siablo
sida
siddharta
siete
siglo
significado
signo
signos
silencio
silvia
simbolico
simbolismo
simbologia
simbolos
sisifo
sistema
skull
smileys
smirnoff
smith
snake
sobre
sobrino
sociedades
sociedad
soledad
solo
solsticios
somatizemonos
soneto
sonetos
spain
spare
spinrad
sputnik-2
stansilaw
star
stepheng
stephen
stephe
stevenson
steven
steve
stocker
storny
sub-generos
submundo
subrealista
sucesos
sucubo
suenos
sueno
suicidas
suicidios
suicidio
superacion
superjuguetes
superviviente
supuesta
surgido
surrealismo
surrealista
sutra
suttas
swift
tabaco
tacticas
tagore
talman
tanque
taquilla
tardio
tarot
tecnicas
tecnicismos
telato
tellier
temas
tema
temes
tempestad
templarios
temple
tengo
teologia
teoria
terminal
terrestre
terrible
terrorismo
terror
teseo
tesis
tesoros
testimonio
textos
texto
thackeray
theatre
theo
tiberio
tibetana
tiempos
tiempo
tierra
tinieblas
tipos
tirania
todo
tomas
toni
tonns
topicos
tortura
toxicomania
trabajos
tradicion
traducciones
traduccion
traductores
traicion
tramites
tratados
tratado
tratamientos
tratante
traves
trek
tres
trollope
troll
trror
trucos
tumbas
turista
tutelares
twist
ubbo-sathla
uganda
ultima
ultimos
umban
umbral
underground
undergrouns
undergrount
unico
universal
uruguay
utiles
utilidades
utilidad
utopia
vagabundo
valencia
valentina
valentin
valle
vampires
vampiricas
vampiricos
vampirismo
vampirizada
vampiros
vampiro
vampre
vamp
vance
varios
varnis
vaticano
vatica
vejaciones
velando
velatorio
vela
velo
veneno
ventana
venus
verano
verdades
verdad
verne
verso
veto
viajes
viaje
vicios
victoriano
victoria
victor
vida
videos
video
vieja
viejo
vih-sida
villegas
vinum
violaciones
viral
virtual
virus
vision
vistoriano
vive
vivir
vivos
voces
voltaire
vomitos
vudu
wallpapers
wallpaper
wallpape
walpapers
ward
warhol
warnes
wars
washington
webmasters
webs-oficiales
wells
wels
wendigo
wiki
wilde
wilfred
will
winchelsea
windows
witches
wolfman
woody
xenofobia
yasumari
youtube
yuggoth
yukio
yveline
zebedee
zelazny
zion
zodiacal
zodiacos
zodiaco
zona
zuecos
zuravleva

Suscríbete

RSS | Atom

Contacto

Contactar

Albergado en:blogdiario.com

Noticias: Noticias

Un servicio de HispaVista

Contador gratis contadorplus.com