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TEMPLARIOS, CÁTAROS Y GRIAL

Escrito por imagenes 16-04-2008 en General. Comentarios (1)

TEMPLARIOS, CÁTAROS Y GRIAL

TEMPLARIOS, CÁTAROS Y GRIAL





La Orden del Temple es, en su origen, genuinamente francesa. Fue una orden de monjes guerreros con un componente iniciático en su círculo más hermético, nacido del sincretismo del sufismo, religión esenia, gnosticismo, alquimia, kábala judía y runología nórdica. A medida que fueron adentrándose en este esoterismo, su jerarquía iniciática se fue alejando de la ortodoxia católica, pero dudo mucho de la verdad que puedan tener las acusaciones de magia negra sacadas mediante la tortura por los inquisidores dominicos. El suplicio fue autorizado por Felipe IV "el Hermoso", en connivencia con el simoníaco papa Clemente V, que demostró ser su lacayo en el proceso abierto contra la Orden
del Temple. La detención de los templarios ordenada el 13 de octubre de 1307
para toda Francia salió de un convento dominico de Poitiers en el que se hospedaba entonces Felipe "el Hermoso". Cuando el papa Clemente V, a propuesta de Felipe "el Hermoso", propuso en el Concilio de Vienne-en-Dauphiné la abolición del Temple muchos obispos protestaron. El papa no les hizo caso, informa L.P. Anquetil:
"Respondió con desabrimiento, que si por la falta de formalidades no podía fallar jurídicamente contra los templarios `la plenitud del poder pontifical supliría a todo, que los condenaría gubernativamente antes que descontentar a su querido hijo el rey de Francia´. En efecto, pronunció en un consistorio secreto la sentencia que abolía, suprimía y anulaba la Orden Militar del Temple, y la repitió en sesión pública en presencia del rey y de toda su corte, en estos términos: `Aunque no hemos dictado la sentencia con arreglo a las formas de derecho, suprimimos la Orden por provisión y por la autoridad apostólica, reservando a Nos y a la Santa Iglesia Romana, la disposición de
las personas y bienes de los templarios".
Por tanto no fue el Concilio quien abolió la Orden, como se sigue diciendo
reiteradamente, sino Clemente V, papa simoníaco nombrado gracias a Felipe IV
"el Hermoso". En efecto, una vez que éste mandó asesinar al papa Bonifacio VIII, que le había excomulgado, entabló conversaciones con el futuro papa, Bertran de Got,
arzobispo de Bordeaux. Felipe IV le apoyó para su nombramiento papal a cambio de un pacto por el que Bertran de Got se comprometía a cumplir seis peticiones que le formulara en el futuro el rey de Francia. Un círculo o varios dentro del Temple era esotérico, como ya he señalado. De eso no hay duda alguna. La mayoría, posiblemente, eran católicos. La doctrina iniciática del templario Roncelin du Fos, hallada en el Vaticano en 1780 por Fréderic Munter, obispo de Copenhague, y conocidos como "El libro del Bautismo de Fuego" o "Estatutos secretos dictados para los hermanos por Roncelinus", en opinión del Patrick E. Braccó, "están teñidos de catarismo y de paganismo, y en ellos vuelven a encontrarse indicaciones que demostrarían que los
templarios habrían tenido una gnosis secreta". Allí se habla de la alquimia y de Abraxas, un eón gnóstico que reaparece en nuestro siglo en la novela "Demian" de Hermann Hesse y, poco antes, en los "Siete Sermones a los Muertos" escrito por Carl Gustav Jung, el último de los grandes gnósticos. En los Archivos Nacionales franceses se encuentra guardado un sello del Temple requisado al ser abolida la Orden. Se halla colocado en una carta escrita por Andrés de Coulours, preceptor del Temple y residente en la encomienda de Coulours, en el bosque de Othe. El sello tiene unas palabras: "Secretum
Templi". En el centro hay un extraño personaje con pies que parecen cabezas de serpiente, siendo la suya similar a la de un gallo visto de perfil. Esta figura era muy usual, a principios de la era cristiana, entre los gnósticos en unos talismanes llamados "abraxas". También se perciben en este sello diversas runas. Asimismo, existen otros documentos templarios reservados para una jerarquía iniciática que avalan dicho esoterismo, como los estudiados por Gérard Sebanesco, según Serge Hutin: "On devait découvrir au XVII siècle en Allemagne deux documents remontant au Moyen Age, qui se révélèrent être bel et bien deux règles secrètes complétant, pour les seuls Chevaliers qui atteignaient le vrai Cercle Intérieur de l´Ordre, la Règle ecclésiastique courante: ces documents trouvés à Hambourg sont la `Regle des Frères Elus´ et la `Règle des Frères Consolés´". En la provincia de Soria tuvieron granjas, encomiendas y monasterios. El más importante fue el de San Juan de Otero ("Altar de San Juan", según el cabalista Gaston Clerc), hoy ermita de San Bartolomé, el apostol evangelizador de la India que fue desollado vivo como le sucedería a Manes, el creador del maniqueísmo. La ermita de San Bartolomé se encuentra en un punto equidistante entre los dos puntos geográficos más extremos del norte español, Creus y Finisterre. Sus canecillos, óculos pentaculares invertidos Del libro "El Cañón del Río Lobos" (Artez Impresiones) y capiteles acogen un simbolismo iniciático muy importante. En su interior he hallado un grabado similar a uno de los "graffitis" realizados por los altos cargos templarios que, apresados, estuvieron encarcelados en la torre del homenaje del castillo francés de Chinon e interrogados en agosto de 1308 por tres cardenales, delegados del Papa. Un año después les condenaría un parlamento reunido en Tours. Los "grafittis" han sido objeto de numerosas interpretaciones e incluso el alquimista Eugène Canseliet, discípulo del
misterioso Fulcanelli, ha tratado de descubrir su enigma. Hay un corazón radiante en una de las piedras y en San Bartolo los pentaculos invertidos de los dos óculos esconden diez corazones cada uno en su trazado. "Al lado del corazón radiante, una especie de de escudo-bandera acuartelado, lleva, en sus cuatro cuarteles, la misma figura heráldica que se ve en el escudo del personaje arrodillado más arriba. Sorprendentemente este mismo motivo se encuentra también en el escudo esculpido en la cabecera de la estatura funeraria de un templario de la encomienda de Roche-en-Cloué, cerca de Poitiers, y nosotros mismos lo hemos advertido en una piedra esculpida de la encomienda del Temple de Mauléon, cerca de Chàtillon-sur-Sèvre (Deux-Sèvre)", indica L. harbonneau-Lassay. Grabados de Chinón Mi hallazgo del mismo símbolo en San Bartolo es una prueba más de su especial importancia. Mas no es un exclusivamente un símbolo templario ya que se le encuentra en la época celta, por ejemplo en el betilo de Kermaria, cerca de Point-l´Abbé (Finisterre), en una de cuyas caras aparece una swástica y en la
otra este símbolo acuartelado con estrellas de ocho puntas (el ocho fue importante en la arquitectura templaria y en forma estrellada es la runa Hagal y simboliza a la "Estrella de la Mañana"). La masonería también ha conservado esta figura de ocho rayos circunscrita en un cuadrado. Tres grabados reticulares similares se encuentras en los abrigos de la "Cañada del Monte" en Retortillo que acoge al conjunto de grabados esquemáticos prehistóricos más abundante y conocido de la altimeseta soriana. Igualmente existe otro grabado rupestre postpaleolítico parecido en otro abrigo del "Barranco de la Mata", en Sotillos de Caracena, a unos dieciseis kilómetros en línea recta, en el suroeste de la provincia, cerca de Tiermes, cuya ermita tiene una leyenda
templaria. Además, en la cercana Caracena hay un posible bafomet templario de tres rostros en la Iglesia de San Pedro, en cuyo interior existe una losa medieval en la que se informa que bajo ella fue enterrado el "caballero de la secta mala".
"Juro ante la faz del cielo y de la tierra que todo lo que acaba de leerse relativo a los crímenes y a la impiedad de los templarios es una horrible calumnia. Esta Orden es santa, justa y ortodoxa", aseguró el último gran maestre, Jacques de Molay, antes de ser quemado en París el 18 de marzo de 1314, según el historiador francés L.P. Anquetil. Noventa años atrás, en un 16 de marzo, los anteriores guardianes del Grial, los cátaros de Montségur, habían sido perecido en la hoguera, al pie del "pog", en el "Camp dels Cremats".
Grial
¿Cuántos occitanos murieron en las cruzadas anticátaras? ¿Medio millón, como
calcula Otto Rhan? ¿Un millón, como dice Fernando Sánchez Dragó al escribir
que "los hombres van a la guerra (mal que les pese) sólo para vindicar o
rescatar determinados símbolos del subconsciente" y que "entre 1208 y 1244, un
millón de personas murieron en tierras de Aquitania, alentadas a tan
definitivo gesto por el carisma -amor y odio- del Grial" ?
¿Y qué es el Grial? ¿Hay uno sólo o hay varios? ¿Es uno el auténtico y los
demás copias o parte del original? ¿Tuvieron un Grial los cátaros en Montségur
como asevera Otto Rhan? ¿Y qué pinta Lucifer ("Portador de la Luz") y su
esmeralda caída de la frente en todo esto? ¿Era el Grial un libro con
conocimientos propios de los ángeles y de los dioses? ¿Era algo humano o
extrahumano? ¿Era de este planeta o cayó del cielo junto con Lucifer...? ¡A
saber qué es el Grial-Gral-Graal! Yo no lo sé, pero
estoy convencido de que ningún Indiana Jones lo va a encontrar por mucho que
se empeñe en ello Steven Spielberg.
En todas las grandes tradiciones religiosas existe "algo" que podemos llamar
griálico. Da la salud al alma, al cuerpo y al espíritu. Sana todo lo que se
pueda sanar. Aporta la Gnosis total. Todo ésto y mucho más se ha escrito sobre
el Grial.
"El Grial es, sin lugar a dudas, el símbolo más rico, polémico y controvertido
de la tradición ancestral universal. Todo en él resulta nebuloso, desde su
origen hasta su significado; desde su existencia como símbolo puramente
abstracto, hasta su concreción material en un determinado objeto: caldero,
copa, piedra, cofre, mesa; desde los caballeros artúricos que lo demandaban,
hasta los templarios que lo custodiaban", afirma Rafael Alarcón.
¿Estuvo el Grial en San Juan de Duero? ¿Estuvo en San Juan de Otero? ¿Estuvo
en Medinaceli como "Mesa de Salomón"? ¿Emprendió su búsqueda Bernal de Béarn,
primer conde de Medinaceli? ¿Lo estuvo buscando en tierras de Soria el maestre
neotemplario Bertrand du Guesclin, a quien se le dieron plazas en las que
habían tenido posesiones los templarios...? ¿El escudo de los doce linajes de
Soria, estará sujeto al mismo arquetipo de los doce caballeros y el rey Arturo
en su "demanda" del Grial..?
En los documentos de la Inquisición de Carcassonne consta que cuatro cátaros
se escaparon en la noche del Domingo de Ramos, día en el que varios montañeses
vascos escalaron por la noche el "pas de Trébuchet" y tomaron posesión de la
estratégica "Roc de Tour" desde la que podían los sitiadores conquistar aquel
castillo que llevaba aguantando desde mayo del año anterior cual numantinos
celtíberos.
Aquellos cuatro valientes descendieron con el "tesoro de la iglesia cátara"
por la enriscada y cortante pared norte de aquel castillo que era, al mismo
tiempo, un templo solar. Alcanzaron el río Lasset, y Patio de Armas y
Torrreón-Capilla de Montsegur lograron entregarlo a Pons Arnol, señor de
Verdun, en el Sabarthes, al poniente del Pic du Saint Barthelemy, por cuya
falda pasaron, cerca del "Lago de las Truchas o Druidas" y del "Lago del
Diablo".
¿Llevaban consigo el Grial cátaro? ¿Se lo dieron a Pons Arnol o lo escondieron
en alguna cueva del Sabhartes, como Lombrives...?
Tras la capitulación de Montségur, los caballeros fueron encarcelados en
Carcassonne, donde murieron la mayoría, y 205 hombres y mujeres que no
adjuraron de su fé como "perfectos"cátaros fueron quemados
en la hoguera el 16 de abril. Bastantes caballeros, aún sabiendo el suplicio
que les esperaba a la mañana siguiente, habían pedido el "consolamentum". Esa
noche, sin embargo, se vió asomar la sonrisa en
sus rostros y la alegría les invadió cuando vieron un fuego en la nevada
cumbre del Bidorta. Era la señal establecida: ¡el Grial cátaro se había
salvado!.
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EL MUNDO MEDIEVAL

Escrito por imagenes 06-08-2007 en General. Comentarios (13)

EL MUNDO MEDIEVAL - EN UNA EPOCA OSCURA...

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1.
Introducción


Durante la Edad Media el esoterismo no dejó de caminar más o menos subterráneamente, a pesar de la lucha encarnizada emprendida por el Papado contra todas las herejías. Durante ese dilatado período,hubo gran número de organizaciones iniciáticas, algunas de las cuales trataban de mantenerse apartadas de las controversias teológicas, como el Compañonaje, otras eran francamente anticatólicas y depositarias de doctrinas heterodoxas. Doctrinas teosóficas de todas clases que se abrevaban en las más diversas fuentes, desempeñaron un gran papel: la Cábala o tradición hebraica; las doctrinas iluministas, en que reaparecen las antiguas tradiciones gnósticas; la alquimia y las especulaciones propiamente herméticas... Las corrientes ocultas de aquel período son aún muy mal conocidas, particularmente sus relaciones con las doctrinas orientalles: es conocido el papel desempeñado por las Cruzadas sobre el particular. (Sería interesante, en particular, estudiar los vínculos de la tradición hermética con el simbolismo utilizado por las órdenes de Caballería que se constituyeron en el momento de aquellas expediciones: los blasones usan abundantemente colores simbólicos,


2.
Las corporaciones


Entre las múltiples agrupaciones medievales, las más célebres son las Guildas o corporaciones de oficios, en las cuales existían ritos iniciáticos, y cuyos usos se perpetuaron hasta mucho después.

La más sabia de esas Guildas era la de los «Albañiles»[maçons], constructores de los palacios y de las catedrales, adeptos del Arte real que entonces era la arquitectura, y depositarios de antiguos secretos:

«Con todo derecho puede afirmarse que la geometría esotérica pitagórica se transmitió desde la antigüedad hasta el siglo XVIII, por un lado a través de las cofradías de constructores (que a la vez se transmitieron, de generación en generación, un ritual iniciático en que la geometría desempeñaba un papel preponderante), y por otro, por la Magia, por los rosetones de las catedrales y los pentáculos de los magos»

De esos «Maestros de Obra», de esa masonería operativa,nació la francmasonería especulativa. En cuanto al Compañonaje, cuyos diferentes «Deberes» rivales se repartían los picapedreros, los cerrajeros, los carpinteros, y que por lo demás subsiste hoy, numerosas novelas han popularizado las costumbres: los lazos y el bastón simbólicos; la «Vuelta a Francia»; los «cayennes», especies de mesones donde la «Madre» se ocupa del albergue y de la ropa de los compañeros...

El rasgo común de todas esas Hermandades es la existencia de signos de reconocimiento, de ritos iniciáticos de afiliación, de tradiciones que llegan a la más remota antigüedad, algunas de las cuales se encuentran en la Masonería moderna, como la célebre leyenda de la construcción del Templo de Jerusalén por Hiram.


3.
La leyenda del Grial

El Grial [o Graal] es el vaso sagrado, la copa que, según la leyenda, sirvió en la Cena, y en la cual José de Arimatea recogió la sangre y el agua que manaban de la herida que la lanza del centurión Longino hizo en el costado de Cristo; parece que el propio José de Arimatea transportó luego el Grial a Gran Bretaña. Dicho vaso sagrado, que contiene el «brevaje de la inmortalidad», aparece en gran número de leyendas medievales relativas a la «Búsqueda del Grial», es decir, a la busca de la Sabiduría perdida; todos conocemos la famosa Mesa Redonda construida por el Rey Arturo, siguiendo los planos del encantador Merlín, y destinada a recibir el Grial cuando uno de los doce caballeros llegara a conquistarlo, y lo llevara de Gran Bretaña a la Armórica. (La copa del Grial fue labrada por los ángeles en una esmeralda desprendida de la frente de Lucifer cuando éste cayó; confiado a Adán en el Paraíso terrenal, perdido después del pecado original, el Grial fue recobrado por Set, que pudo entrar al Paraíso terrenal, y luego por otros, antes de Cristo.) La pérdida del Grial es, en suma, la pérdida del Conocimiento, «perdido», o mejor, oculto y que se trata de volver a encontrar.

En esas tradiciones se entrevé un vínculo entre el esoterismo cristiano y la tradición céltica, es decir, druídica: sus orígenes son, por lo demás, bastante misteriosos. Todas esas leyendas parecen haber sido utilizadas por gran número de agrupaciones más o menos iniciáticas, y sin duda también por los albigenses...

Según Henri Martin , habría habido también una suerte de Orden de Caballería oculta, la Masenia del Santo Graal, cuyas huellas encontraba en una obra bastante posterior, el Titurel:

«Ya no es en la isla de Bretaña, sino en Galia, en los confines de España, donde se conserva el Grial. Un héroe llamado Titurel funda un templo para depositar el santo Vaso en él, y es el profeta Merlín quien dirige esta construcción misteriosa, pues fue iniciado por José de Arimatea, en persona en el plano del Templo por excelencia, del Templo de Salomón. La Caballería del Graal se convierte aquí en la Masenia, esto es, en una Francmasonería ascética, cuyos miembros se llaman Templistas, y aquí puede verse la intención de unir a un centro común, figurado por ese Templo ideal, la Orden de los Templarios y las numerosas cofradías de los constructores que entonces renuevan la arquitectura del medioevo. Esto nos permite entrever mucho de lo que podría llamarse la historia subterránea de aquellos tiempos, mucho más complejos de lo que se cree...»


4.
Los cátaros


Los cátaros (es decir: los «puros»), llamados también albigenses, porque eran particularmente numerosos en la región de Albi, son célebres sobre todo por la encarnizada lucha que la Iglesia y la Realeza emprendieron contra ellos, exterminándolos por todos los medios. Sus doctrinas, que se distinguen por su pesimismo, son bien conocidas: llevando al extremo la doctrina de los dos principios del Bien y del Mal, declaraban que el universo entero había sido creado por el Príncipe de las Tinieblas, y de ahí concluían en una moral ascética, que condenaba el casamiento, la generación, y la vida misma, mala en sí, puesto que aprisiona el alma luminosa en la materia tenebrosa... A decir verdad, únicamente los Perfectos estaban sujetos a estricto ascetismo; en cuanto a los simples Auditores, gozaban de una moral más suave. Paradójicamente, por lo demás, esos herejes eran, en cierto sentido, mucho más «optimistas» que la Iglesia: al hacer de la Tierra el «Reino de Satanás», los cátaros excluían el infierno del más allá, del mundo suprasensible y espiritual; al cabo de los tiempos, todos los espíritus, luego de pasar por gran número de reencarnaciones, quedarían salvados, toda la Luz librada de las Tinieblas. La literatura ocultista atribuyó a los cátaros toda clase de creencias esotéricas que les eran extrañas. No por eso dejaban de tener ceremonias y ritos iniciáticos, prácticas diversas que tenían por finalidad separar el espíritu de este mundo y librar el alma, cautiva de su cuerpo; algunos hasta querían conseguirlo bruscamente por la Endura, acto que consistía en dejarse morir de hambre; pero la mayoría se limitaba a los ritos iniciáticos propiamente dichos, que permitían alcanzar la iluminación espiritual por el ascetismo y diversas técnicas que permitían separar momentáneamente el alma del cuerpo. «Los cátaros - escribe Aroux - tenían ya en el siglo XII signos de reconocimiento, santo y seña, y una doctrina astrológica».

La «cruzada» empeñada contra los albigenses es demasiado conocida para que hablemos de ella. Sin embargo, debe señalarse que las doctrinas cátaras sobrevivieron a la degollina de sus sacerdotes. Los Trovadores, que habían demostrado ser auxiliares fervientes y devotos de la herejía albigense, siguieron propagando en su «gaya ciencia» las ideas proscritas por la Inquisición....................................................................................................